AGONÍA Y ESPERANZA

I can listen no longer in silence. I must speak to you by such means as are within my reach. You pierce my soul. I am half agony, half hope. Tell me not that I am too late, that such precious feelings are gone for ever. I offer myself to you again with a heart even more your own than when you almost broke it, eight years and a half ago…

La famosa carta del Capitán Wentworth contiene una frase en la que se detecta una marca del estilo de Jane Austen. Claridad y concisión. Palabras, las justas: half agony, half hope. Mitad agonía, mitad esperanza.

Agonía y Esperanza. Así se autorretrata el capitán Wentworth y así ha titulado Fernando García Pañeda, socio de JASES, su más reciente publicación. Un título que no esconde el origen de esas páginas y que es también un buen anticipo de lo que encontraremos en ellas.

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Como estamos en familia, os diré TODA la verdad. Me resisto a leer las secuelas, precuelas y versiones de las obras de Jane Austen. Me basta y me sobra con los relatos originales de mi autora favorita y no “me atrevo” a leer trabajos relacionados, en los que unas manos que no son las suyas dan vida a sus personajes. Y como me resisto, pues el hecho es que hasta hace poco no había leído ninguna de esas versiones.

Cuando supe de la publicación de esta obra, la compré por tratarse del trabajo de un socio de JASES, que además se muestra muy activo a la hora de colaborar con nosotros. Es decir, compré la obra por el autor, no porque me atrajera. Y, claro, si te compras un libro es para leerlo, ¿no? Así que, cuando terminé el libro que tenía entre manos, comencé con Agonía y Esperanza, con ciertos miedos y prejuicios.

No voy a extenderme para no aburriros y porque yo creo que con los libros lo primero que hay que hacer es leerlos y luego hablar de ellos. Tan solo os diré que me ha encantado la novela. Se nota que es la obra de un austenita que valora y respeta el trabajo de Austen. La historia de Agonía y Esperanza sigue el camino de Persuasión, pero cambia el enfoque. Esta vez se nos muestra lo ocurrido desde los ojos, el cerebro y el corazón de Frederick. Los hitos principales están ahí, igual que los distintos personajes y conflictos del argumento original. Cambia la ambientación, tanto por la época como por la ciudad elegida. Y cambia lo que tiene que cambiar cuando cuentas una historia doscientos años después.

Fernando se ha basado en la novela de Jane Austen, pero la ha escrito con su propia voz, a su manera, siguiendo su estilo, sin pretender emular el de Austen. Y eso para mí es un gran acierto, porque si algo he aprendido de mi querida Jane es que cada uno debe ser fiel a su estilo. Y, además, no creo que haya muchas personas capaces de imitar el estilo de Jane Austen durante toda una novela. Quizá si en la letra, pero casi seguro que no en el alma.

Resumiendo. Desde aquí quiero dar mi enhorabuena a Fernando por este gran trabajo. Ha conseguido introducirme en ese entramado humano veneciano en el que me he sentido como en casa.

Por Miguel Ángel Jordán

 

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LADY SUSAN: APUNTES DEL NATURAL…

Novela  epistolar posiblemente escrita en 1794 por una joven Austen, experta ya en satirizar las convenciones sociales y morales de la época, y publicada de forma póstuma en 1871.

Es una novela cortita que para los que acabamos de adentrarnos en el maravilloso mundo austenita, resulta tremendamente divertida, original y aguda.

A mí, que soy muy cinéfila, me deja un regusto a película de Lubitsch ( y su famosa Die Lustige Witwe, La viuda alegre), donde hay puertas que continuamente se abren y se cierran, entrando y saliendo gente de él, con sus ingredientes de la ironía, el pathos, la amargura y la risa, todos en uno, aderezados con sarcasmo anímico de engaño e infidelidad.)

Esas cartas inteligentemente cruzadas entre los personajes principales van tejiendo la tupida red de la reina de las arañas, alimentando el genial enredo.

El lenguaje con doble sentido utilizado magistralmente por la Vernon, debe ser la delicia de cualquier entomólogo, deseoso de ver a este bicho entrar en acción, haciendo de la manipulación emocional todo un arte. Ese continuo chantaje que realiza magistralmente y sin remordimiento alguno.

Lady Susan es el epicentro de la vida de hombres y mujeres, odiada y rechazada por ellas, pero un imán irresistible para ellos, sea cual sea su estado civil o edad.

Esa  oleada de fuerza arrebatadora intenta ser medio equilibrada por su oponente y cuñada , Mrs. Vernon, que a toda costa desea desenmascararla y dejarla en el lugar que le corresponde socialmente, aunque a veces – sin sucumbir, faltaría más- no puede minimizar sus encantos.

Resultado de imagen de love and friendshipPero la Vernon es mucha Vernon, Austen la dota de una inteligencia maquiavélica, de una visión aguda de la vida, de una rebeldía focalizada, de una belleza extraordinaria a pesar de no ser tan joven. La diseña para manejar a la perfección el arte de la etiqueta , el decoro y las buenas formas, consiguiendo así que pise con garbo senderos que de otra manera le estarían prohibidos.

Austen sitúa a esta  anti- heroína  muy por encima de sus víctimas, satirizando la hipocresía y artificialidad de la sociedad que la envuelve, merecedoras casi de miles de Vernon. Quizá es la elegida para vengar la triste idea de que las mujeres deberían casarse con las riquezas de sus maridos. La convierte en cazadora innata, calculadora, dueña y señora de la estrategia para perseguir el destino final de toda mujer de la época que se tercie, como si llevara impreso el lema:” ¡Ahora os vais a enterar!”

Resultado de imagen de love and friendshipEncargada de “bajarle los humos a esa pandilla de pomposos”, burgueses rurales donde si el dinero compite con la simpleza , quedan empatados.

Para rematar su vena de malvada, le concede un marido muerto, que moleste poco, y una pobre hija, Frederica, de la que no sabe cómo deshacerse. Esta pobre chica  da para otro artículo…

“ La naturalidad no sirve en asuntos amorosos y esa muchacha ha nacido tan simple que la posee por naturaleza o finge poseerla.”

Claro ,eso sí, todo justificado ya que “ su conducta fue dictada por el sagrado impulso del amor maternal”. ¡No tiene rival en maldad!

Miren, resulta complicado no sentir cierta debilidad mostrando una sonrisa cuando la observas, la percibes y la intuyes. Se desliza sin esfuerzo conquistando lo que se propone.

Imagen relacionadaPara terminar, decirles que Austen me ha hecho sentir fascinación por transcribir en palabras la capacidad de engaño de una mujer de armas tomar, de las que solo avanzan sin mirar atrás, de las que atraviesan cajas torácicas con corazones que ni tan siquiera gozan de libertad, de las que utilizan las normas en doble dirección, siempre en su beneficio. La palabra arrepentimiento no existe en su código de vida.

¡Resulta tan fácil convencerle de cualquier cosa!… dice la Vernon.

No sabemos si  Austen la premió o no con un segundo matrimonio, impidiendo saber con claridad si le concedió finalmente la felicidad , de todas formas, ¿ la creeríamos?

”El mundo debe juzgarlo en función de sus probabilidades”. No tenía nada en contra de ella, excepto a su marido y su conciencia”.

¿Genera una sociedad injusta supervivientes carentes de moral? ¿Engendra esa sociedad sus propios tiranos o es maldad pura y dura lo que envilece el corazón de ciertas personas? ¿ Maternidad desnaturalizada?

Me deja ciertos pensamientos en el aire, cosa que agradezco, pero lo que no me genera duda alguna es que Austen me ha cautivado.

Te pido permiso, mi querida Jane,  para entrar en este maravilloso mundo de análisis del alma humana, para ser espectadora activa de la coreografía de tus historias, como tú lo fuiste del mundo.

                                            Por  Mª Ángeles Lorente Hernández.

 

 

 

 

 

 

 

A PROPÓSITO DE EMMA

“I am going to take a heroine whom no one but myself will much like”

Resultado de imagen de EMMA BOOKAsí definió Jane Austen a Emma Woodhouse, o al menos eso es lo que reflejó su sobrino James Austen-Leigh en su Memoir.
Una heroína que no le va a gustar a nadie, excepto a mí. Nadie conoce mejor a los personajes de Austen que ella misma. Esta genial escritora dedicaba mucho tiempo a componer sus obras y, en especial, a imaginar a cada uno de sus protagonistas. Nada ocurre porque sí, nadie es como es por casualidad. Para todos encontramos una justificación de su comportamiento. Y si eso ocurre hasta con algunos secundarios irrelevantes, no es difícil imaginar el cuidado que pondría al crear a sus heroínas.

“Emma Woodhouse, guapa, inteligente y rica”. Así se nos muestra al comenzar el libro. Quién nos iba a decir que doscientos años más tarde encontraríamos ecos austenianos en las declaraciones de un futbolista se autodescribió como “rico, guapo y un gran jugador” 😉 .

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Resultado de imagen de EMMA WOODHOUSEGuapa, inteligente y rica, con todas las comodidades a su alcance y las continuas alabanzas de todos los que la rodean… Bueno, de casi todos. ¿Cómo definiríamos a una chica que se ha criado en ese entorno? Mimada, consentida… Así es Emma, una joven mimada y consentida a la que nunca le ha faltado no ya lo necesario, sino hasta el más mínimo capricho. Cuenta con muchos dones naturales, todos los materiales y el continuo reconocimiento de un padre egoísta y adulador. ¿Acaso es extraño que se sienta superior a los demás?

Imagen relacionadaUna niña mimada, sabelotodo, envidiosa y manipuladora. No soporta que alaben a Jane Fairfax en su presencia y juega con su “amiga” Harriet como si fuera una de sus muñecas, cambiándole el pretendiente como si le mudara el vestido. Una snob que no quiere juntarse con los que están por debajo de su nivel social. Una joven cruel que critica sin piedad a los que le resultan molestos.

¿Acaso es extraño que Jane Austen pensara que esta heroína no le iba a gustar a nadie? ¿Y por qué le gustaba a ella? Y, más extraño aún, ¿cómo es posible que nos guste a tantos? Personalmente, reconozco que Emma es junto con Elizabeth Bennet mi protagonista favorita de las novelas de Austen. Y, en algunos aspectos, está por encima de las mismísima Lizzy. ¿Por qué? Muy sencillo, porque es encantadora.

Resultado de imagen de EMMA WOODHOUSEEmma es esa persona con la que uno no puede estar enfadado por mucho tiempo a pesar de su tozudez y sus equivocaciones. La niña que todo padre consentiría y que conseguiría su perdón tras la mayor trastada con solo una sonrisa. Una joven capaz de doblegar el corazón del mismísimo Mr. Knightley, encarnación del hombre recto, juicioso y honrado. Un rayo de luz, un soplo de aire fresco, una sonrisa irresistible.

Emma tiene defectos, de eso no hay duda, pero también tiene virtudes. Su bondad natural consigue abrirse camino a través de los obstáculos que le ponen su situación y su entorno.

Imagen relacionadaEmma es una hija devota, que no escatima atenciones hacia su padre, por muy cargante y posesivo que este pueda ser. Incluso está dispuesta a retrasar su boda para evitarle un disgusto a Mr. Woodhouse. Los errores de Emma son infinitos y en ocasiones graves. Pero es capaz de rectificar cuando alguien se los muestra. Sus equivocaciones suelen producirse mientras ella busca el bien, el problema es que lo hace a su manera, confundida por la visión del mundo que le han transmitido sus educadores. No hay maldad en Emma, ni intenciones ocultas, ni fines egoístas. Tan solo inconsciencia e inmadurez.

Sabemos que Jane Austen no soportaba los “retratos de perfección”. Las personas reales tenemos defectos. Y esas limitaciones, bien llevadas, no solo no nos alejan de los demás, sino que nos hacen asequibles y pueden aumentar nuestro atractivo.
Imagen relacionadaA lo largo de toda la novela, el narrador nos muestra los errores de Emma. El lector va siempre un paso por delante de la joven y ve venir sus equivocaciones. La vemos vulnerable y, por lo tanto, cercana, asequible, real. No es alguien distante a quien solo podemos admirar. Es una joven tan indefensa ante sí misma que nos sentimos inclinados a protegerla y a comprenderla. Así se siente Mr. Knightley, que comienza guiándola y termina perdiendo el norte por ella. Los encantos de Emma están muy por encima de sus defectos. Su bondad de corazón, su alegría innata, su mente despierta y sus muchas otras virtudes la convierten en la heroína perfecta para una historia que transmite luz en cada una de sus páginas.

Por Miguel Ángel Jordán

Confesiones de una pequeña Catherine Morland

Todas las heroínas de Jane Austen tienen algo en ellas con lo que el lector empatiza enseguida. En mi caso, fueron la pasión por la lectura y las opiniones de Elizabeth; la prudencia de Elinor, pero también la ilusión de Marianne. Cuando me preguntan cuál es mi novela favorita de Jane Austen, a veces quiero decir que es Persuasión por la fortaleza de Anne, pero otras recuerdo que Emma me entretuvo como nadie. Sin embargo, guarda un especial lugar en mi corazón la más joven y naÏve de las heroínas de Austen: Catherine Morland, de Northanger Abbey. Muy criticada por su alocada imaginación y su inocencia, Catherine siempre me recordó a mí cuando era más pequeña. No alcanzo a comprender cómo algunos lectores no se ven conmovidos por la frescura de una joven que sólo desea buscar aventuras. ¿No hemos sido todos alguna vez como Catherine?

Cuando era pequeña, pasaba muchas temporadas en casa de mis abuelos. Era una enorme casa de indianos, con una torre de escalera estrecha y un jardín lleno de altísimos arbustos; mucho menos siniestra que una antigua abadía, pero suficientemente misteriosa para una niña pequeña que había leído muchas novelas de aventuras. El jardín tenía varios caminos de piedra para bajar hasta los balancines sin resbalar en el césped húmedo. Silenciosos gatos se escabullían entre las cañas de bambú. Tras los arbustos había rincones frescos, aromatizados de rosas y agapantos, las casas de las hadas de distintos colores, donde podía una esconderse a escuchar el viento susurrar entre las hojas. El garaje escondía bajo el polvo todo tipo de trastos que, me gustaba y asustaba pensar, servían de guarida a fantasmas. El hall era amplio y luminoso y en sus salones sólo hay ecos de alegría y de las sonrisas de mis abuelos, que me daban de desayunar tostadas con miel. Pero en un rincón del hall, junto a un banco flanqueado por pequeñas águilas de hierro, una estrecha puerta conducía a unas escaleras curvadas que para mí eran el pasadizo secreto al lugar que ese día se me antojase. Sólo llevaban al sótano, con una cocina y una lavandería que no tenían nada de amenazador, pero el poder de mi propia sugestión era capaz de aterrorizarme hasta el punto de no poder pasar por aquel “pasadizo”. La torre donde trabajaba mi tío pintando sus cuadros era para mi yo de niña todo un desafío de subir, y aunque parte de mí sabía que sólo había cuadros y tubos de pintura, el poder de mi imaginación era capaz de paralizarme, y hasta la adolescencia no subí a aquella torre a visitar la cueva de los tesoros de mi tío el artista.

Por eso, cuando leí Northanger Abbey , a pesar de no encontrar a una heroína particularmente inteligente, independiente, o llena de opiniones, me enternecieron las ganas de Catherine de encontrar una carta misteriosa en el arcón o una trágica historia tras los retratos. El afán de aventura de Catherine es en mi opinión ambiguamente retratado por Jane Austen; es difícil ver si lo ridiculiza para censurarlo o si su narración está impregnada de ternura. Tal vez esté influida por la dulce interpretación de la magnífica Felicity Jones en la adaptación de 2007, pero Catherine Morland me resulta la más dulce de las heroínas. Su personaje está en contacto con el niño que todos llevamos dentro, y más aún, el niño lector; es esa vena quijotesca que se encuentra en una persona joven que ha leído toda su vida. Muchos se ríen de Catherine cuando se emociona por una absurda lista escondida en un baúl, pero es uno de los momentos con los que, como lectora, más me identifico de las novelas de Jane Austen.

Reflexionando sobre la acogida guasona que tiene Catherine en los lectores, y desde el recuerdo de los correteos por el pasadizo secreto y la silenciosa contemplación de la torre desde aquel balancín, quiero exhortar a los fans de Northanger Abbey a recordar ellos también. ¿Nunca miraron bajo su cama convencidos de que había un monstruo? ¿Nunca subieron de un salto a la cama por miedo a siquiera mirar? ¿Nunca subieron a un árbol para otear al horizonte? ¿O miraron tras los abrigos del armario “por si acaso” aparecían las ramas de pinos nevados de Narnia? ¿Esperaron, tal vez, junto a la ventana a una lechuza con una carta en el pico? Entonces tal vez no sean tan distintos de Catherine Morland.

Por Elena Truan

LO QUE JANE AUSTEN ME HIZO HACER

10285809En 2011 se publicó un libro titulado Jane Austen made me do it (literalmente “Jane Austen me hizo hacerlo”). El libro consistía en una recopilación de veintidós relatos inspirados en Jane Austen como persona y autora, sus novelas, sus personajes, su humor… En definitiva, su mundo. Las autoras habían sido escogidas por votación popular después de haber enviado sus escritos a través de la  mítica página web pemberley.com.

Cuento esto porque, para mi, este libro es la prueba más explícita de la enorme influencia que tiene Jane Austen en el mundo de los escritos de su fan fiction (lo que es el término anglosajón para hacer de la literatura de ficción escrita por fans). El título nos está diciendo: “la culpa es de Jane Austen. Escribo porque ella me inspira y porque necesito darle al mundo lo que ella me ha dado” (o al menos así lo interpreto yo). ¿Qué mayor prueba de devoción existe para una autora que sus lectoras retomen sus escritos y su vida bajo otra perspectiva?

En efecto, Jane Austen es indiscutiblemente una de las autoras clásicas con más devotos (de hecho en su mayoría devotas) sino la que más, y muchos de estos devotos le rinden homenaje recreando en sus escritos nuevas escenas derivadas del universo austenita. De hecho, la primera secuela se remonta a 1850, cuando la sobrina de la autora, Catherine Ann Austen Hubback, se aventuró a acabar la inacabada The Watsons, titulándola The Younger Sister (La Hermana Menor). Esta fue la primera obra de una larga lista de fan fiction, aunque el término sea anacrónico puesto que no existía en esa época.

En cualquier caso, si bien no tengo estadísticas sobre las cantidades de literatura de fan fiction sobre Jane Austen que existen respecto a otros autores, valga decir que hay mucha y que uno se puede pasar muchas y muchas horas leyéndola sin acabársela (en particular sobre Orgullo y Prejuicio). Para algunos lectores estos relatos son un innecesario sacrilegio, para otros, es una forma de seguir viviendo y disfrutando de Jane Austen mucho más allá de sus propios escritos. Si sois de los segundos, seguid leyendo para ver en qué consiste esta para-literatura.

Las obras de fan fiction de Jane Austen se pueden categorizar del siguiente modo:

  • Las precuelas: ¿Qué ocurrió antes de empezar la historia? ¿Cómo llegaron a crecer o qué les ocurrió para que actuaran tal y como lo hicieron en la novela? Este es el propósito de éstas novelas.

Resultado de imagen de follies past       ◦      Sugerencias:

                                  Follies Past: A Prequel to Pride and Prejudice por Melanie Kerr

▪      Vanity and Verity: A Pride and Prejudice Prequel por Jeanne Waters

▪      The Curate’s Brother por Wendy van Camp (precuela de Persuasión)

  • Las secuelas: ¿Y qué ocurrió después del “The End”? Aunque la propia Jane Austen contaba detalles a sus familiares sobre qué fue de alguno de sus personajes después de que se acabase la historia, estos no han sido suficientes para saciar el apetito de algunos austenitas y muchos se han atrevido a imaginar una continuación de la vida de sus personajes.

Resultado de imagen de mr darcy takes a wife             ◦      Sugerencias:

                                  Mr. Darcy Takes a Wife: Pride and Prejudice Continues por Linda Berdoll

                                  La trilogía de Mercy’s Embrace: Elizabeth Elliot’s Story por Laura Hile (secuela de Persuasión)

                                  Willoughbys Return: A Tale of Irresistable Temptation por Jane Odiwe

  • Los retellings o versiones desde otro punto de vista: generalmente desde el punto de vista del protagonista masculino pero también de personajes más secundarios e incluso prácticamente inexistentes en las obras originales, como en Longbourn, donde la autora Jo Baker reinterpreta Orgullo y Prejuicio desde el punto de vista del servicio en casa de los Bennet.

◦      Sugerencias:

    Resultado de imagen de his good opinion                              His Good Opinion: A Mr. Darcy Novel por Nancy Kelley

                                  Henry Tilney’s Diary: A Novel por Amanda Grange

                                  George Knightley, Esquire: Charity Envieth Not por Barbara Cornthwaite

                                  Captain Wentworths Persuasion: Jane Austens Classic Retold Through His Eyes por Regina Jeffers

▪      Jane Fairfax por Joan Aiken

 Las variaciones: en este subgénero la reina absoluta es Abigail Reynolds. Ya ha escrito una decena de variaciones sobre Orgullo y Prejuicio e incluso se ha atrevido con alguna versión contemporánea (por ejemplo The man who loved Pride and Prejudice). Hace unos años algunas autoras de variaciones (entre las cuales Abigail Reynolds) se reunieron para crear entre todas una variación que se titularía The Darcy Brothers donde Darcy tiene un hermano problemático.

◦      Sugerencias:

▪      Todas las de Abigail Reynolds pero también

                                  Suddenly Mrs. Darcy por Jenetta James

                                  Ardently: A Pride and Prejudice Variation por Caitlin Williams

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  • Las continuaciones: cuando una obra inacabada se completa (Los Watson o Sanditon)

Resultado de imagen de the watsons austen        ◦      Sugerencias:

                                  Sanditon by Jane Austen & Another Lady

                                  The Watsons; Jane Austen’s fragment continued and completed por John Coates

Las pseudo-biográficas: cuando se usa el propio personaje de Jane Austen para novelar una historia, incluso mezclando su personaje con alguno de sus personajes de ficción.

Resultado de imagen de lost memoir of austen     ◦      Sugerencias:

                                  The Lost Memoirs of Jane Austen por James Syrie

                                  The Mysterious Death of Miss Austen por Lindsay Ashford

                                  Cassandra & Jane: A Jane Austen Novel por Jill Pitkeathley

  • Las de fantasía o paranormales (Mash-ups): quizá el subgénero más polémico de todos pero con muchos defensores. Algunos escritores se atreven a introducir elementos fantásticos o de horror como zombies, monstruos o vampiros con resultados como mínimo originales. La más conocida es la de Pride and Prejudice and Zombies por Seth Grahame-Smith con una gran dosis del texto original. Fue adaptada al cine el año pasado.

◦      Otras sugerencias:

     Resultado de imagen de emma and vampires                             Emma and the Vampires por Wayne Josephson

                                  Mr. Darcy, Vampyre por Amanda Grange

                                  Mansfield Park and Mummies: Monster Mayhem, Matrimony, Ancient Curses, True Love, and Other Dire Delights por Vera Nazarian

 

  • Las de misterio: la más famosa hasta la fecha ha sido la que escribió Doris Lessing, poco años antes de morir, titulada La Muerte Llega A Pemberley en la que ocurre un crimen en Pemberley años después del final de Orgullo y Prejuicio. La novela también fue adaptada para la televisión.

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      The Intrigue at Highbury Or, Emmas Match por Carrie Bebris

                                 The Highbury Murders: A Mystery Set in the Village of Jane Austens Emma por Victoria Grossack

  • Antologías: las recopilaciones de novelas cortas de este subgénero como el mencionado al principio

Resultado de imagen de dancing with mr darcy          ◦      Sugerencias:

▪      Jane Austen made me do it por varios autores;

▪      Dancing with Mr. Darcy: Stories Inspired by Jane Austen and Chawton House por Sarah Waters

  • Contemporáneas: obviamente, al ser unas novelas tan universales, ha habido varios autores que se han imaginado cómo podrían trasladar las historias de Jane Austen a una época contemporánea (siglo XX y XXI)

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                                  Unleashing Mr. Darcy por Teri Wilson

                                  The Trials of the Honorable F. Darcy por Sara Angelini

                                  Northland Cottage: Where the Heart Comes Home por A. P. Maddox (versión moderna de Sense and Sensibility)

                                  The Beresfords por Christina Dudley (versión moderna de Mansfield Park)

Las categorías definidas pueden mezclarse entre sí y no existen fronteras claras. Por ejemplo, podría existir otra categoría que sería la de combinación de personajes pero se solaparía con otras ya definidas anteriormente (como en el caso de The Intrigue at Highbury Or, Emma’s Match por Carrie Bebris).

La recopilación de las sugerencias mencionadas no pretende ser exhaustiva pero si os ha picado la curiosidad y conseguimos que algún lector abra una versión de fan fiction ya habremos logrado parte de nuestro objetivo que en el fondo es que paséis un rato más con nuestros amigos.

Por Neus Baras

Referencias usadas:

https://austenprose.com/jane-austen-sequels-book-reviews/

https://austenprose.com/jane-austen-sequels-2/an-introduction-to-jane-austen-sequels/

https://austenprose.com/jane-austen-sequels-2/what-is-a-jane-austen-sequel/

https://hablandodejaneausten.com/2011/11/17/la-primera-secuelista-de-jane-austen-fue-su-sobrina-catherine-ann-austen-hubback-hija-de-su-hermano-frank/

http://pemberley.com/?page_id=5270

https://www.fanfiction.net

http://janeaustenssequels.blogspot.com.es

https://www.goodreads.com/list/show/90.Best_Pride_and_Prejudice_Sequels_Variations_Adaptations

GENIALIDADES: EL PRIMER CAPÍTULO DE NORTHANGER ABBEY

Resultado de imagen de el libro de la señorita buncleTratándose de personas adultas, la ingenuidad en estado puro es algo que sólo puede encontrarse en obras de ficción. Uno de esos, puede encontrarse de forma canónica en el personaje de Barbara Buncle, una «cuarentona flacucha y sin estilo» (según la propia autora, ya ven por dónde van los tiros) quien, para solucionar sus problemas económicos, decide dedicarse a la literatura, eso sí, después de descartar la cría de gallinas. El libro de la Señorita Buncle, una brillantez de la escritora británica D. E. Stevenson (1892–1973), es una novela que sobresale por su sencillez, amenidad e ingenio, y en su segundo capítulo nos encontramos con las siguientes palabras, puestas en la mente de un experimentado editor londinense, que valora el manuscrito enviado por la señorita Buncle:

«(…) el libro era una sátira exquisita, solo comparable al primer capítulo de La abadía de Northanger, o una sencilla crónica de acontecimientos vistos con la mirada inocente de un simple

Resultado de imagen de northanger abbey bookSin duda es una ponderación muy intensa la que realiza el personaje respecto del manuscrito que ha leído, porque la maestría satírica concentrada en el primer capítulo de esa primera novela que Jane Austen dio por terminada y lista para su publicación, aunque se publicara en último lugar. Y es que La abadía de Northanger fue escrita por la autora inglesa con una clara doble intención paródica, teniendo en el punto de mira de su pluma tanto las novelas góticas que empezaron a proliferar desde entonces como de los métodos y los clichés comúnmente aceptados en su época para la educación femenina.

Pero no es analizar la intención y cualidades de tan infravalorada novela (a mi modesto entender) el objeto de estas líneas, sino recomendar el placer de incidir en las escasas páginas de su primer capítulo, que por sí mismas constituirían ya una obrita literaria sobresaliente.

Resultado de imagen de northanger abbey bookYa el arranque, la primera anunciación de ese primer capítulo es digna de figurar entre las más memorables de la literatura. En ella se rebaja a improbable la posibilidad de que su protagonista pudiera llegar a ser una heroína de novela, especialmente de una novela romántica o gótica, claro está, porque su posición social, el carácter de sus progenitores, su propio físico y su manera de ser confabulaban en igual medida contra ella»[1]. Y, en las páginas subsiguientes, se va desgranando con método y sin pausa la ristra de tales cualidades confabuladas.

Resultado de imagen de catherine morlandDurante los primeros quince años de la vida de Catherine Morland, que tal es el nombre de la llamada a ser una perfecta antiheroína, se produce una acumulación de circunstancias que llevan a mostrar unos síntomas de disipación preocupantes para su futuro novelesco. No cuidar al ratoncito, no dar de comer a los canarios ni regar los rosales (o coger flores sólo como travesura), su predilección por el barro, los juegos de muchachos, triscar por el campo y revolcarse por pendientes de hierba, mostrar absoluta indiferencia ante la jardinería, la música, el dibujo y los vestidos femeninos y poseer unas facciones toscas y un cabello oscuro y lacio hacían presagiar su caída en el lado más prosaico y letárgico de la vida. Era ruidosa y alocada, pero sobre todo detestaba la pulcritud. Uno de los días más felices de la vida de Catherine fue aquel en que sus padres despidieron al profesor de música; nunca aprendió ni comprendió nada que no le hubieran enseñando de antemano; y en cuanto al dibujo su techo artístico consistió en dibujar casas, árboles, gallinas y pollitos, todos ellos muy parecidos.

La sentencia parecía inevitable: no habría castillos abandonados y misteriosos, ni visiones o sucesos sobrenaturales, ni experimentaría las emociones intensas y los amores turbulentos de una heroína como mandan los cánones de las novelas reputadas.

Imagen relacionadaSin embargo, a los quince años se operó una transmutación (casi una transustanciación) en su vida absolutamente inopinada. Mejoró su cutis, el cabello empezó a rizarse, fue adquiriendo buen color, sus ojos cobraron viveza y su figura mejor porte. Empezó a sentirse atraída por sedas y muselinas, se reforzó su natural afectuoso y su genio apacible e incluso empezó a leer cuantas obras deben leerse para abastecer la memoria de esas citas que tan prácticas y tranquilizadoras resultan en las vicisitudes de una vida agitada. En definitiva, entre los quince y los diecisiete años, edad ésta en la que salió al mundo, se estuvo preparando a conciencia para convertirse en una heroína como Dios manda.

Resultado de imagen de catherine morlandA pesar de tan ardua preparación, Catherine no terminaba de salir de la indigencia heroica. No sólo por no saber escribir sonetos, aunque se obligaba a sí misma a leerlos (no entremos en materia de comprensión lectora…); ni tampoco por no ser capaz de interpretar preludios al pianoforte, aunque sí sabía escuchar las interpretaciones de los demás casi sin esfuerzo; sino especialmente porque no existía ningún apuesto pretendiente que fuera objeto de ensoñaciones amorosas y de quien acometer un boceto de perfil (que resultase reconocible). No obstante, existía una explicación cabal para la excepcional indigencia de vida amorosa que padecía la protagonista: no vivía ningún lord en los alrededores, ni siquiera un baronet; ninguna de las familias conocidas había encontrado un niño ante su puerta, ni tampoco un joven de origen desconocido; su padre no había sido nombrado tutor de un huérfano; y el señor más acaudalado de los alrededores carecía de descendencia.

Resultado de imagen de catherine morlandEn definitiva, la protagonista interpreta al arquetipo de lectora simplona de la época (¿o de todas las épocas?). Desde el primer capítulo, desde el primer párrafo, caracteriza a la lectora “romántica” como a una mera aprendiz y la ridiculiza, se plantea una caricatura hostil de tal lectora… aunque crea a su alrededor la esperanza de que se vuelva más ambiciosa.

Resultado de imagen de northanger abbey bookEsta peculiar forma de expresión en cuanto a la presentación de la protagonista demuestra el carácter innovador, prácticamente experimental de la novela, desafiante hacia el propio género al que pertenece e incluso inquisitiva respecto del significado de la propia ficción. Y es que es una obra mucho más ambiciosa de lo que se suele expresar por sus comentaristas. La abadía de Northanger puede resultar desconcertante, ya que Austen plantea a la lectora cómplice una especie de juego en la novela, pero para seguir ese juego hay que ser lectoras sofisticadas de novelas [2]; si no, no se entiende nada y se toma la obra como un mero divertimento sin demasiado sentido. Pero eso ya es materia de un análisis más profundo, no de esta reflexión sobre el primer capítulo esbozada por un lector salvaje, y dejaremos que otras plumas expertas se ocupen de más largos y sesudos análisis.

Por Fernando García Pañeda

[1]  Los resaltados son transcripción del original. Traducción de Guillermo Lorenzo (Alba Editorial, 4ª edición, 2000)

[2]  Permítaseme emplear únicamente el femenino por ser abrumadora la mayoría de lectoras, de novelas en general, y de las de Jane Austen en particular.

JANE AUSTEN Y LOS CLÉRIGOS

En esta entrada vamos a comentar brevemente la visión que se transmite en las novelas de Jane Austen sobre los clérigos y, también, la que pensamos que fue su opinión al respecto.

En el contexto sociocultural en el que vivió Austen, las “salidas profesionales” para un joven de buena posición, pero sin demasiados medios económicos, eran bastante escasas: el derecho, el ejército, la marina o la Iglesia. Es decir, la clerecía era vista como un oficio más, no necesariamente como una vocación.

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En las novelas de JA, encontramos dos perspectivas de la labor propia de un clérigo claramente diferenciadas. Una visión profesional y de relaciones sociales, como la de Mr. Collins, al que vemos siempre muy preocupado por mantener sus buenas relaciones con Lady Catherine y con aquellos que puedan contribuir a su propio bienestar. Y otra visión mucho más pastoral, en la que el párroco deberá cuidar de sus feligreses, y por lo tanto, tendrá que convivir con ellos a fin de conocer sus necesidades y resultar asequible, aunque esto vaya en detrimento de su comodidad; como explica Lord Bertram al hablar del futuro deResultado de imagen de edmund bertram su hijo Edmund.

Entonces… ¿Cuál fue la visión de Jane Austen respecto a los clérigos? Antes de contestar a esta pregunta veamos algunas actitudes de sus personajes.

A pesar de que los clérigos tuvieran acceso a las clases sociales más altas, dependiendo del lugar en el que desempeñaran su ministerio, su situación no siempre era valorada de un modo positivo. En ocasiones podía deberse al escaso atractivo de las tareas religiosas para unas jóvenes más pendientes de los uniformes que de las vestes sacerdotales, como serían Kitty y Lydia:

Kitty and Lydia were far from envying Miss Lucas, for Mr. Collins was only a clergyman (P&P)

En otras, a la escasa influencia social o a las limitaciones económicas de dichos cargos:

Resultado de imagen de robert ferrarsHe (Robert Ferrars) laughed most immoderately. The idea of Edward’s being a clergyman, and living in a small parsonage-house, diverted him beyond measure;–and when to that was added the fanciful imagery of Edward reading prayers in a white surplice, and publishing the banns of marriage between John Smith and Mary Brown, he could conceive nothing more ridiculous. (S&S)

También hallamos críticas respecto a su estilo de vida. Se les acusa de ser perezosos, glotones, egoístas, etc.

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“Oh! no doubt he is very sincere in preferring an income ready made, to the trouble of working for one; and has the best intentions of doing nothing all the rest of his days but eat, drink, and grow fat.” (MP)

Pero, frente a crítica de Mary Crawford, encontramos enseguida la defensa de Edmund, que aunque admite que se den casos así, sostiene que son una triste excepción a la regla general:

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“There are such clergymen, no doubt, but I think they are not so common as to justify Miss Crawford in esteeming it their general character. I suspect that in this comprehensive and (may I say) commonplace censure, you are not judging from yourself, but from prejudiced persons, whose opinions you have been in the habit of hearing.” (MP)

Más adelante, cuando Mary Crawford afirma que “un clérigo no es nada”, Edmund le responde destacando la grandeza y responsabilidad de su misión. Si el clérigo en cuestión no está a la altura de las circunstancias habrá que achacar las consecuencias al hombre, no al ministerio:

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“But I cannot call that situation nothing which has the charge of all that is of the first importance to mankind, individually or collectively considered, temporally and eternally, which has the guardianship of religion and morals, and consequently of the manners which result from their influence. No one here can call the office nothing. If the man who holds it is so, it is by the neglect of his duty, by foregoing its just importance, and stepping out of his place to appear what he ought not to appear.” (MP)

Resultado de imagen de george austenJane Austen fue hija y hermana de clérigos. Sabemos por sus escritos que mantuvo la práctica religiosa durante toda su vida, y, a pesar de la mordacidad de algunas de sus afirmaciones, no hay duda de su respeto por el estado sacerdotal y la firmeza de sus creencias. ¿Cómo justificar entonces sus retratos de clérigos malvados o tontos? ¿Qué pueden aportar Mr. Collins, Mr. Elton, o el Dr. Grant a la imagen del ministro sagrado? ¿No propiciarán estos personajes paródicos o incluso repulsivos en ocasiones una percepción negativa de los pastores de la Iglesia?

Precisamente son sus convicciones religiosas y su respeto por las órdenes sagradas lo que le lleva a denunciar y criticar con fuerza los excesos y malas costumbres de aquellos que no están a la altura de su cargo. Jane Austen no critica a la Iglesia, sino las malas prácticas y negligencia de algunos de sus miembros, que en vez de seguir sus enseñanzas, se benefician de una posición que desacreditan con sus malas costumbres.

Resultado de imagen de mr. tilneyFrente a los ejemplos recientemente señalados, cabría posicionar a otros personajes pertenecientes al estado clerical, que transmiten una imagen más amable, como podrían ser Henry Tilney, Edward Ferrars, Mr. Morland y su hijo James, o, el varias veces citado, Edmund Bertram.

 

Por Miguel Ángel Jordán

LADY SUSAN SE VA AL CINE

Screen-Shot-2016-05-04-at-9.23.49-PM-300x225En los últimos meses hemos publicado varias entradas sobre la película “Love and Friendship”. Anunciamos su llegada a los cines, hicimos una reseña que podéis leer aquí, y asistimos al preestreno en la Academia de Cine y al coloquio con Whit Stillman, cuyas interesantes palabras podéis leer aquí.

Hoy vamos a fijarnos en esta película, pero con una perspectiva diferente. De un modo bastante breve y esquemático, analizaremos el proceso de adaptación, los cambios producidos y nuestra opinión sobre el resultado. Por supuesto que agradeceremos que nos digáis vuestra opinión y que dejéis los comentarios que estiméis oportunos.

En primer lugar, vamos a reflexionar un momento sobre las adaptaciones cinematográficas de obras literarias. ¿Qué es lo que buscamos cuando vemos la película de un libro que hemos leído? ¿Que nos cuenten lo mismo? ¿Que se narre la historia fielmente hasta el último detalle? ¿Que el director reproduzca en la pantalla lo que nosotros hemos vivido en la imaginación? Si esas son nuestras expectativas, lo normal es que quedemos defraudados por varios motivos.

  1. Metraje: la “duración” de un libro suele ser mucho mayor a la de una película. Es necesario resumir información o simplemente eliminarla.
  2. Lenguaje: en las obras literarias se cuentan las historias con palabras, en el cine se narra con palabras e imágenes. Esta variedad implica ciertos cambios. Lo mismo ocurre con los ritmos narrativos. Lo que se puede contar con detenimiento en una novela resultaría tedioso en una película.
  3. Distintas visiones: cada uno lee las obras desde su subjetividad, por lo que la imagen que cada uno se crea de lo que lee es distinta. La del director de la película es una visión más.

Y otras razones en las que no nos detendremos para no aburriros.

Volviendo a lo que decíamos antes… Cuando decimos que buscamos que la adaptación sea fiel a la novela, ¿nos referimos a que la reproduzca página por página? Ya hemos visto que eso no es posible. ¿Entonces? Sería más correcto hablar de “fidelidad al espíritu”. Y también podríamos utilizar un término que se emplea en estos casos: “cortesía”. Es decir, el director recibe la obra original con respeto y deferencia. Y tras leerla y entenderla, ofrece su visión, procurando que mantenga el espíritu de la original, pero modificando lo que haga falta para lograr el resultado que estime óptimo. Por eso, los cambios que se produzcan no serán decisiones caprichosas sino, nunca mejor dicho, necesidades del guión.

Tras esta larga introducción, veamos el caso concreto de “Lady Susan” adaptada al cine bajo el título de “Love and Friendship”.

Resultado de imagen de lady susan libroComo sabéis, “Lady Susan” es una novela epistolar. Todo lo que sabemos de la historia se cuenta en cartas de unos personajes a otros, siendo los principales interlocutores la misma Lady Susan Vernon, su cuñada Mrs. Vernon, el hermano de esta, Mr. de Courcy, la madre de ambos Lady de Courcy, y la amiga íntima de Lady Susan, Mrs. Johnson. Como consecuencia de esto, hay personajes que nunca hablan directamente, sino que sus palabras siempre nos llegan a través de un tercero. Por otra parte, el lenguaje escrito y el oral suelen variar, ya que en el primero hay más tiempo para la reflexión que en el segundo.

Todo esto tiene como consecuencia que el guionista se vea obligado a seleccionar las frases más relevantes y, en ocasiones, deba modificarlas para hacerlas más propias de una conversación. También será necesario entresacar las palabras de los personajes a los que se cita y convertirlas en líneas de sus diálogos.

En la película hay muchas citas textuales y esto logra mantener el nivel de la obra original. De hecho, si un espectador que no hubiera leído la novela seleccionara las frases que le parecen más importantes, divertidas, inteligentes…, no tengo ninguna duda de que la mayoría de los casos se trataría de frases que se han sacado literalmente de las cartas. Esto tiene como posible inconveniente el hecho de que las intervenciones de Lady Susan sean en ocasiones muy largas. Por lo que se le resta algo de naturalidad, y puede ser difícil seguir el hilo de la narración. Aunque esto se soluciona viendo otra vez la película. Una de las características de las obras de Austen es que con cada relectura se descubren cosas nuevas.

Resultado de imagen de love and friendship filmLos personajes de la película son muy fieles a su descripción en la novela. A Lady Susan, Mrs. Johnson y a Mrs. Vernon se las llega a conocer bien a través de sus cartas y, en mi opinión, las actrices elegidas y su interpretación son muy acertadas. Personalmente, creo que la elección de Kate Beckinsale ha sido uno de los mayores aciertos de esta película y una ocasión de oro para que esta actriz se luzca y saque a relucir algunas de sus dotes artísticas, que no puede mostrar en otros filmes en los que se destaca especialmente su belleza y le exigen menos recursos interpretativos.
Resultado de imagen de love and friendship filmHay otros personajes de los que tenemos menos datos y el guionista ha tenido que “inventar” más, como es el caso de sir James. Pero lo ha hecho siguiendo las pautas indicadas por la autora, es decir, sabemos que es tonto, alegre y manipulable. Y así se le representa. Reconozco que me reí muchísimo con la escena de “Church Hill” :P. Sobre los demás personajes solo diré que me parecen acordes a lo que cabría esperar de ellos según lo que se nos narra en las cartas.

La trama de la película es completamente fiel al argumento de la novela exceptuando una variación en un hecho y toda la parte final, que es completamente inventada, ya que la novela no llega a entrar en esos detalles.

Resultado de imagen de love and friendship filmLa variación se produce (SPOILER) cuando Mr. de Courcy visita a Mr. Johnson y descubre el doble juego de Lady Susan. En la novela se nos cuenta que esto se produce a través de una conversación entre ambos, y el caballero ya no vuelve a ver a Lady Susan, aunque le escribe un par de cartas. En la película se nos hace ver que es Mrs. Mainwaring la que descubre todo al leer una nota de Lady Susan para su amiga Mrs. Johnson. Este recurso acorta la historia y evita escenas innecesarias, sin variar lo central.

Respecto a los añadidos (SPOILER), la boda de Miss Vernon con Reginal de Courcy, la convivencia de Lady Susan con Mainwaring después de su matrimonio con sir James y el embarazo que esto produce; podemos decir cosas diferentes. La primera situación se predice en la novela, aunque no se llegue a contar. La segunda situación es fruto de la inventiva del guionista y, a mi modo de ver, queda un poco forzada, aunque pone de manifiesto la inmoralidad de Lady Susan y la estupidez de su nuevo marido.
Imagen relacionadaPor último, me detendré brevemente a comentar un aspecto muy importante en las adaptaciones y que está muy relacionado con lo que dijimos al principio sobre la “fidelidad al espíritu”. Los que somos lectores asiduos de las obras de Jane Auten hemos disfrutado abundantemente con su ironía, su humor fino, su capacidad de penetrar el alma humana… Basta leer algunas de su frases para decir “esto es Austen 100%”. Pues bien, yo creo que Whit Stillman ha logrado transmitir ese tono con bastante acierto, no solo gracias a su respeto de muchos extractos del texto original sino también con algunas de sus recursos adicionales, como por ejemplo el de presentar a los personajes con un letrero en el que aparece su nombre y una observación sobre su personalidad. Hay varios geniales y son un modo original de situarnos en la historia y darle un toque cómico.

Resumiendo: Imagen relacionadacomo adaptación me parece acertadísima y, como película, creo que hará las delicias de los Austenitas y resultará entretenida para el público en general, consiguiendo que algunos se replanteen su clichés sobre Jane Austen y dejen de encasillarla como autora de novelas rosas sobre señoritas que quedan a tomar el té. Algunos, no todos. Pero es que Austen no es una autora para todos los públicos, solo para los que saben apreciar el valor de su arte.

Por Miguel Ángel Jordán

 

Ediciones españolas singulares

Hola a todos.

¿Cómo va el verano? Esperamos que muy bien, lleno de lecturas y buenos momentos.

Hoy vamos a compartir aquí una entrada de unos de nuestros blogs colaboradores. Si administras una página relacionada con Jane Austen y quieres que te incluyamos en el equipo, solo tienes que decírnoslo 🙂

La entrada que lleva por título “Ediciones españolas singulares” pertenece al blog que administra “Lady Hachi” que, como ella misma dice en su página, descubrió que era una austenita “después de haber leído y releído todas las novelas de Jane Austen.” Así que, nunca es tarde 😛

Y, sin más preámbulos, le damos las gracias por su colaboración y le cedemos la palabra

EDICIONES ESPAÑOLAS SINGULARES

Quien busca, encuentra. Y esto es lo que una puede encontrar cuando anda a la caza y captura de ediciones de colección.

En 1940 se estrenaba Más Fuerte que el Orgullo, la versión cinematográfica de Orgullo y Prejuicioprotagonizada por Greer Garson y Laurence Olivier. En esta edición en pasta blanda de 1944, publicada por Editorial El Molino, ambos actores ocupan la portada, ilustrados por la mano de Bocquet.

Greer Garson y Laurence Olivier, por Bocquet

Joan Pau Bocquet Bertrán (Barcelona, 1904-1966), realizó numerosas portadas para las novelas de esta editorial, además de dibujar tebeos. En el interior, nos regala otra ilustración, tomada de otra escena de la película.

 

BOQUET2

Son las únicas ilustraciones de todo el volumen, del que podemos destacar las floridas letras mayúsculas del principio de cada capítulo. Es inevitable también mencionar el penoso hecho de que la editorial incluyera a Jane Austen dentro de su colección Violeta, novelas “pensadas, escritas y editadas para la mujer”…Esta es la contraportada del volumen:

Colección Violeta

El éxito de la película protagonizada por Garson y Olivier, dio lugar a otras ediciones que explotaron sus fotogramas. Como esta de 1946, editada por M. Arimany, que optó incluso por utilizar el nombre de la película  –Más Fuerte que el Orgullo-, indicando solo entre paréntesis el título original de la novela. Es una edición en pasta dura con sobrecubierta, y sin ningún tipo de ilustración adicional.

Más Fuerte que el Orgullo

De 1946 es también esta curiosa edición de La Abadía de Northanger. La portada es sumamente divertida, por no hablar ya del comentario que la acompaña: “Una gran novela, que es la vida misma, donde se conjugan sentimiento e ingenio, poniendo a la emoción una dulce sordina del encanto, amalgamando penas y alegrías, como ocurre en la vida…“. Me pregunto qué habría opinado Jane Austen de esta reseña…

La Abadía de Northanger

La edición es la más “pobre” y singular que he encontrado hasta el momento. Pobre, porque el papel es de tan mala calidad que casi parece que se vaya a descomponer al pasar las páginas, de un tono marrón oscuro, tipo papel de estraza. Y es singularmente grande, bastante más grande de un formato tamaño folio. Consta de 40 páginas unidas por una grapa central. Esto se debe, seguramente, a que salió al mercado como uno de los fascículos de la Revista Literaria Novelas y Cuentos, de publicación semanal. En el interior encontramos una letra de tipografía muy pequeña, dos columnas por página, y anuncios de otras novelas, poemas  y notas literarias en las páginas centrales. Aunque no pueda parecerlo a simple vista, el texto está publicado íntegramente, tal y como se indica bajo el título. Incluye también una pequeña reseña sobre la vida y obra de Jane Austen.

LA ABADIA1

 

Por último, dentro de la misma Revista Literaria, nos encontramos con Hacia la Dicha Por la Senda del Amor. No, no es una novela inédita de Jane Austen. Es, ni más ni menos, que un resumen de Sentido y Sensibilidad, que fue publicada en 1958 con este título. El formato de la revista es ya bastante más pequeño, con texto a dos columnas y el mismo tipo de papel oscuro unido por una grapa central. Hubiera sido de agradecer, que los editores señalaran el título original de la novela -no digo ya que explicaran el motivo que les llevó a rebautizarla-, pero parece que no lo consideraron necesario. La edición consta de 70 páginas, y respeta el total de 50 capítulos del original, aunque se podan diferentes párrafos.

Hacia la Dicha por la Senda del Amor

Parece ser que la revista publicó también Persuasión y Orgullo y Prejuicio, tal y como indican en la reseña que hacen al principio: “(…) Jane Austen constituye con Carlota y Emily Brontë la trilogía femenina de más prestigio literario en las letras inglesas del siglo XIX; siendo una precursora de la novela moderna en su país. Sus encantadores relatos son un portento de pulcritud y sencillez, de naturalidad y gracia. De su producción literaria descuellan “La Abadía de Northanger”, “Persuasión” y “Orgullo y Prejuicio”, amenísimo relatos que hemos publicado hace algún tiempo en Novelas y Cuentos, y también HACIA LA DICHA POR LA SENDA DEL AMOR, que presentamos hoy; narraciones donde la realidad palpita de emoción humana, sin estridencias ni tragedicas, no necesitando tales recursos para deleitar y conmover en alto grado“.

Como veis, aunque la diversidad de las ediciones en español no es tan amplia como las ediciones en lengua inglesa, no por ello dejamos de encontrarnos pequeñas sorpresas como estas, que merece la pena coleccionar.

¡¡FELIZ VERANO!!

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En busca del manuscrito de Sanditon: una aventura por el archivo de King’s College

Tras la reunión de presidentas en la que Margy Supramaniam (del Jane Austen Circle Singapur) y yo fuimos a ver Love and Friendship a un pequeño y hipster cine de Cambridge, nos sentamos a comentarlo con un café. Margy, natural de Cambridge, me contó entonces que no hace mucho King’s College había expuesto el manuscrito de Sanditon, que guardaban en su archivo. Tras escribir un email con pocas esperanzas, recibí una contestación de Patricia McGuire, archivista de King’s College, concediéndome permiso para visitar la sala de lectura y examinar el manuscrito.

King's College

sanditon-featureSanditon es la novela que Jane Austen comenzó en enero de 1817, y que abandonó en marzo del mismo año debido a su enfermedad. Falleció en julio, dejando Sanditon sin final. La novela cuenta la historia del matrimonio Parker y la joven Charlotte Heywood, invitada a pasar una temporada en su casa de Sanditon. El sr. Parker ha invertido mucho en este pueblo costero que espera convertir en el lugar vacacional de moda. Allí Charlotte conocerá a Lady Denham, su joven acompañante Clara, su sobrino Edward, y los hermanos del Sr. Parker, dos señoritas enfermizas y un apuesto caballero. King’s College guarda el manuscrito original, que acaba abruptamente tras una anotación que indica: “Marzo 1817”, lo último que escribió Miss Austen, probablemente con ánimo de continuar, antes de tener que dejar la pluma.

 

La biblioteca del King’s College no es un enorme edificio para igualar a la enorme capilla gótica que atrae hordas de turistas. Tras pasar el gran arco que permite atravesar el muro que separa la plaza principal del college, me dirijo a Fenn’s Court. Dejando la capilla a mi derecha paso unos arcos pequeños en el que el discreto court esconde una puerta a la biblioteca. Hay que llamar a un telefonillo. Vengo al archivo, le contesto a la voz inquisitiva. Subo las modestas escaleras blancas, estrechas, recientemente remodeladas y con paredes lisas sólo interrumpidas por gárgolas medievales empotradas como recuerdo de lo que fue el edificio antes de ceder al paso del tiempo. Llego a una habitación con estanterías de libros hasta el techo, polvorienta y caótica, y un amable bibliotecario sale de detrás del viejísimo mostrador de madera. Tras firmar en un enorme volumen, me dirigen a la sala de lectura, donde me espera Patricia.

library-interiorsanditon-bigY ahí estaba, ante los atriles de gomaespuma que Patricia me colocó delante, con una edición impresa a mi derecha, de referencia.  Me trajo una carpeta blanca tamaño cuartilla. “Y aquí está Sanditon ”, me dijo con una sonrisa. No sabía si se me iba a parar el corazón o si se me iba a desbocar. Aparté un par de cartas de cuando el manuscrito fue donado y vi por primera vez la letra de Jane Austen.

Jane escribía en papeles pequeños, que podía llevar de un lado a otro y mantener ordenados. Los folios estaban doblados en dos formando libritos. Tres pequeños volúmenes conforman Sanditon, aunque el primero y el tercero son los marcados con un 1 y un 2, rodeados con círculo. Tal vez el segundo estaba unido al primero. Su letra es exactamente igual a la que vemos en su firma, a veces casi ilegible porque la tinta empieza a escasear antes de mojar la pluma de nuevo. Otras veces se encuentran líneas tachadas limpiamente y frases de sustitución, no siempre tan limpias. La fecha de comienzo está marcada: “Jan. 1817”. Los nombres están, tras la primera vez que se mencionan, siempre resumidos con la inicial. El manuscrito está en perfecto estado: no hay ni una sola página rota o doblada, ni una sola mancha. Jane es organizada, limpia, disciplinada.

Pero casi tan interesantes como los papeles con la letra de la mismísima Jane Austen eran las cartas que los acompañaban y que he mencionado previamente. Una pequeña misiva se encontraba al abrir la carpeta, y había sido escrita por una J.R. Sanders, el 8 de febrero de 1925. La señora de George Sanders no era ni más ni menos que Janet Austen, hija de Edward Thomas Austen, hijo del almirante Sir Francis William Austen, hermano de Jane. Esta carta es, pues, de una sobrina nieta de Jane Austen, que se dirigió al secretario de Oxford University Press, que trasncribo y traduzco a continuación:

Al secretario de la Oxford University Press.

Estimado señor:

Habiendo visto la noticia en el Times de la 6ª edición re – la novela inacabada de Jane Austen, de la cual tengo una copia manuscrita  hecha por Cassandra Austen, hermana de Jane Austen […]

A mi padre, el reverendo Edward Austen, hijo de uno de los “hermanos marineros” de Jane Austen, le contaron que su tía Jane pretendía llamar a su última novela (inacabada) “Los Hermanos”.

Esto podría interesar a la Oxford University Press.

Soy, estimado señor, fielmente suya,

Mrs. J. R. Sanders

Dado que la novela siempre ha sido conocida como Sanditon, no parece que en Oxford University Press hicieran mucho caso de la señora Sanders, pero su información ha sido celosamente guardada junto al manuscrito original. El manuscrito copiado por Cassandra se guarda ahora en Chawton.

Anna LefroylefroyLa segunda carta no era menos interesante, pues el membrete decía claramente “The Lodge, King’s College, Cambridge”. ¿Quién había escrito a King’s College desde el mismo sitio? La carta estaba dirigida al señor R.W. Chapman y estaba escrita por Mary Isabel Lefroy. Mary Isabel era hija de George Benjamin Austen Lefroy (era costumbre común que el apellido materno –Austen- pasase a ser nombre de los hijos para no perderlo, pues el apellido paterno –Lefroy- se mantenía). George Benjamin era hijo de Anna Austen, hija de James Austen, hermano mayor de Jane, y por tanto su sobrina. Su padre era Benjamin Langlois Lefroy, hermano del que se dice que se enamoró de Jane (y ella de él), Thomas Lefroy.

family tree def

Mary Isabel Lefroy es, pues, la sobrina nieta de Thomas Lefroy y sobrina bisnieta de Jane Austen. Su hermana, Florence Emma Lefroy, estaba casada con un Augustus Austen-Leigh, rector de King’s College por entonces. Esto explica el origen del papel utilizado para la carta, en la cual Mary Isabel escribe:

Oct. 28 [1930]

Mi querido Mr. Chapman:

Estoy aquí quedándome en casa del rector, para entregar al college el manuscrito de “Sanditon”, que doy en recuerdo a mi hermana y mi cuñado, ella la sobrina bisnieta de Jane y él el  sobrino nieto. Y los más populares rector y rectora que King’s ha tenido jamás. Creo que es usted el primero en saber que Sanditon está a salvo de América.

Éste es el  resultado de mucha deliberación. Las alternativas eran cederlo a los “Caballeros de Chawton”, pero no son en absoluto intelectuales y no valoran a Jane como deberían. O podía cederlo a otro primo, y aunque es un entusiasta de su tía bisabuela tiene tres hijos pequeños que educar y por supuesto (pequeña culpa) lo vendería para pagar sus estudios universitarios. […]

Mary Isabel Lefroy

La señorita Lefroy continuaba su carta el 29 de Octubre desde Cromer, extendiéndose para comentar su traslado, una enfermedad que había sufrido su hermana y sugerir al señor Chapman que les visitase durante las vacaciones.

Las cartas proporcionaban un maravilloso pasado al manuscrito, tanto tiempo en poder de los descendientes de Jane. Es una auténtica suerte que éstos hayan sido tan cuidadosos con ellos y hayan querido conservarlos como merecen. Mis ojos volvieron una y otra vez al manuscrito. Era su letra, tal cual la conocemos, e incluso podía apreciarse cada vez que Jane tenía que parar para mojar la pluma en el tintero. Por supuesto, está prohibido hacer fotos a los documentos del archivo; no obstante, traigo una sorpresa para los lectores. King’s College se enorgullece de participar en un proyecto de digitalización de los manuscritos de Jane junto con la Bodleian Library de Oxford, entre otros. Tal vez el manuscrito de Sanditon, y muchos otros, sean de difícil acceso pero ahora pueden todos verse en Jane Austen’s Fiction Manuscripts. ¡Disfrutad!

 kings noticia