LOS TRIÁNGULOS AMOROSOS (Parte 1)

Los triángulos amorosos son uno de los recursos más utilizados en la literatura romántica. Hay varias razones que lo justifican:

Resultado de imagen de triángulos amorosos-Esta relación múltiple aumenta la intriga y la tensión en el lector, que no sabe por cuál de los pretendientes se decantará la persona amada.

-Permite que se creen contrastes y situaciones de gran carga emocional, que enfrentarán a los aspirantes mostrando diversas facetas de ambos.

-Nos ayuda a conocer mejor al objeto del amor de los dos rivales, ya que este personaje se mostrará de un modo u otro dependiendo con quien esté. Además, su elección final también aumentará nuestro conocimiento de él o de ella.

Y más razones, con las que no me voy a extender.

Las novelas de Jane Austen no pueden ser catalogadas como románticas, pero sí que contienen romances y por eso no es raro que en ellas encontremos triángulos amorosos, pero… (Con Jane Austen casi siempre hay un “pero” que la diferencia del resto de autores) no es raro que algunos de esos aparentes triángulos no lo sean en realidad, o, al menos, no del modo tradicional. Austen aumenta el espectro de figuras geométricas y crea formas diversas.

En todas las novelas de Austen encontramos a varios pretendientes interesados en la misma persona:

-S&S:  Marianne-Willoughby-Coronel Brandon / Edward Ferrars-Lucy Steele-Elinor

-P&P: Mr. Darcy-Lizzy-Caroline Bingley… Miss de Bourgh

-MP: Edmund-Mary Crawford-Fanny / Fanny-Henry Crawford-Edmund / Maria Bertram-Mr Rushworth-Henry Crawford

-E: Emma-Frank Churchill-Mr. Knightley / Mr. Knightley-Harriet-Emma

-NA: Catherine-Mr. Thorpe-Mr. Tilney

-P: Anne-Capitán Wentworth-Mr. Elliot / Capitán Wentworth-Anne-Hermanas Musgrove

Como se puede ver en este listado, en ocasiones hay más de un triángulo amoroso en cada novela y, a veces, un personaje forma parte de más de una de estas relaciones. Y, tal y como se dijo más arriba, cada uno de estos grupos tiene su peculiaridad que le diferencia del resto.

En esta entrada nos vamos a fijar solamente en uno de los que nos parecen más significativos e influyentes en la trama. El formado por Edmund Bertram, Mary Crawford y Fanny Price.

Hace unas semanas, se publicó en este blog una entrada en la que uno de nuestros socios salía en defensa de Fanny Price, que es una de las heroínas de Austen peor valoradas por los lectores. No es raro que al leer Mansfield Park se extraiga la conclusión de que la señorita Price es muy correcta, sin duda, pero también apocada, anodina, insegura… De modo que la impresión general que obtenemos sobre ella es poco favorable.

Estos rasgos de su carácter, que son visibles desde el principio, destacan aún más al entrar en escena el personaje de Mary Crawford, que no solo es atractiva, sino también elegante, ingeniosa, divertida, sofisticada… Mary se sitúa en el polo opuesto a Fanny. Cada una tiene aquello de lo que la otra carece. Y, sin embargo, las dos comparten la atracción por el mismo caballero: Edmund Bertram.

Resultado de imagen de mansfield park películaEl segundo hijo de Lord Bertram es un joven recto, sensible, instruido, atento… Aunque también algo ingenuo y voluble. Está decidido a ser clérigo y, a diferencia de otros aspirantes a las órdenes, él lo hace por convicción. Busca hacer lo correcto, tiene una actitud basada en los principios morales, es creyente y observante de la religión. Desde el primer momento, fue el único que se implicó por completo en el bienestar de su prima Fanny. Le dedicó generosamente su tiempo, la ayudó en su educación, fue su apoyo en las dificultades. Todo parecía ir bien… Porque nunca había sido probado. En su entorno vital, todo favorecía el ejercicio de sus virtudes, sin grandes contratiempos. Hasta que apareció Mary Crawford.

Resultado de imagen de mary crawfordLa señorita Crawford deslumbra a todos los habitantes de Mansfield Park. Es un soplo de aire fresco en esa mansión anclada en las tradiciones y regida con autoritarismo, más que con autoridad. Mary y su hermano Henry introducen ideas transgresoras en los jóvenes Bertram y ponen a prueba la solidez de sus normas de conducta. Tom, Julia y Maria ceden sin oposición alguna, ya que de hecho nunca han respetado esos principios y los han acatado tan solo por miedo a su padre. Sin embargo, Edmund parece dispuesto a resistirse, hasta que su corazón y su cabeza entran en combate y su entendimiento empieza a nublarse.

¿Quién es la única persona que no cae bajo en hechizo de los Crawford? Fanny Price. La discípula supera al maestro… Porque a ella no le afectan los cantos de sirena de Mary. Al menos no del mismo modo.

Resultado de imagen de mansfield park película 1999La apacible relación entre Edmund y Fanny, que estaba abocada a un romance que surgiría de forma natural, se ve perturbada por un componente inesperado. Y es la aparición de Mary Crawford la que pone a prueba a los jóvenes.

Fanny sufre al comprobar cómo su amado primo se deja atrapar por las redes de la señorita Crawford. El primer gran desengaño lo sufre cuando Edmund, que siempre había velado por el descanso y comodidad de la señorita Price, le pide a Fanny que ceda su yegua a Mary. La señorita Crawford es una amazona intrépida, enérgica e insaciable. Nada que ver con la prudente, delicada y débil Miss Price. Este episodio marca el inicio de una caída libre en la que Edmund se va hundiendo cada vez más a los ojos de su prima.

Resultado de imagen de mansfield park película 1999¿Y qué decir de la relación entre Mary y Fanny? La señorita Crawford resulta encantadora para todo el mundo, incluso para Fanny, que siente el influjo de sus encantos… Aunque no sucumbe a ellos. Y, sorprendentemente, aunque los encantos de Fanny pasan inadvertidos para la mayoría de los que la rodean, no ocurre lo mismo con Mary. La señorita Crawford no tarda en descubrir la valía de Fanny, y mientras “desprecia” a las jóvenes Bertram, valora a su tímida prima. Cuando Henry muestra su intención de enamorar a las frívolas hermanas, Mary no le pone ninguna objeción. Sin embargo, Mary advertirá seriamente a su hermano cuando este declara su reciente admiración por Fanny. “A mi Fanny no me la toques”, parece decir con su actitud. Por lo que solo cede cuando percibe un interés serio de Henry, que quiere casarse con Fanny.

Resultado de imagen de fanny price edmund bertramTodos los lectores de esta novela conocen su desenlace, en el que la única persona que sale bien parada es Fanny, que es quien se ha mantenido firme a sus principios en todo momento. La actitud de Mary ante la fuga de su hermano con Maria Bertram logra que, al fin, se caiga la venda que cubría los ojos de Edmund. Y este, desengañado, abatido y confuso, descubre por fin el amor de Fanny por él, al que decide corresponder. No se la merece, pero a él no le importa tener algo mejor de lo que se merece y a Fanny no le importa ser el premio de consolación…

Imagen relacionadaEdmund-Fanny-Mary… Una extraña relación de la que Austen se sirve para mostrarnos las flaquezas y fortalezas del alma humana. No es más fuerte el que golpea, sino el que resiste. Fanny no tiene los encantos de Mary, no posee sus destrezas para desenvolverse en el mundo del lujo y la apariencia. Sin embargo, la solidez de sus principios le permite seguir en pie cuando todos los demás han caído.

Continuará…

Por Miguel Ángel Jordán

 

 

LADY SUSAN: APUNTES DEL NATURAL…

Novela  epistolar posiblemente escrita en 1794 por una joven Austen, experta ya en satirizar las convenciones sociales y morales de la época, y publicada de forma póstuma en 1871.

Es una novela cortita que para los que acabamos de adentrarnos en el maravilloso mundo austenita, resulta tremendamente divertida, original y aguda.

A mí, que soy muy cinéfila, me deja un regusto a película de Lubitsch ( y su famosa Die Lustige Witwe, La viuda alegre), donde hay puertas que continuamente se abren y se cierran, entrando y saliendo gente de él, con sus ingredientes de la ironía, el pathos, la amargura y la risa, todos en uno, aderezados con sarcasmo anímico de engaño e infidelidad.)

Esas cartas inteligentemente cruzadas entre los personajes principales van tejiendo la tupida red de la reina de las arañas, alimentando el genial enredo.

El lenguaje con doble sentido utilizado magistralmente por la Vernon, debe ser la delicia de cualquier entomólogo, deseoso de ver a este bicho entrar en acción, haciendo de la manipulación emocional todo un arte. Ese continuo chantaje que realiza magistralmente y sin remordimiento alguno.

Lady Susan es el epicentro de la vida de hombres y mujeres, odiada y rechazada por ellas, pero un imán irresistible para ellos, sea cual sea su estado civil o edad.

Esa  oleada de fuerza arrebatadora intenta ser medio equilibrada por su oponente y cuñada , Mrs. Vernon, que a toda costa desea desenmascararla y dejarla en el lugar que le corresponde socialmente, aunque a veces – sin sucumbir, faltaría más- no puede minimizar sus encantos.

Resultado de imagen de love and friendshipPero la Vernon es mucha Vernon, Austen la dota de una inteligencia maquiavélica, de una visión aguda de la vida, de una rebeldía focalizada, de una belleza extraordinaria a pesar de no ser tan joven. La diseña para manejar a la perfección el arte de la etiqueta , el decoro y las buenas formas, consiguiendo así que pise con garbo senderos que de otra manera le estarían prohibidos.

Austen sitúa a esta  anti- heroína  muy por encima de sus víctimas, satirizando la hipocresía y artificialidad de la sociedad que la envuelve, merecedoras casi de miles de Vernon. Quizá es la elegida para vengar la triste idea de que las mujeres deberían casarse con las riquezas de sus maridos. La convierte en cazadora innata, calculadora, dueña y señora de la estrategia para perseguir el destino final de toda mujer de la época que se tercie, como si llevara impreso el lema:” ¡Ahora os vais a enterar!”

Resultado de imagen de love and friendshipEncargada de “bajarle los humos a esa pandilla de pomposos”, burgueses rurales donde si el dinero compite con la simpleza , quedan empatados.

Para rematar su vena de malvada, le concede un marido muerto, que moleste poco, y una pobre hija, Frederica, de la que no sabe cómo deshacerse. Esta pobre chica  da para otro artículo…

“ La naturalidad no sirve en asuntos amorosos y esa muchacha ha nacido tan simple que la posee por naturaleza o finge poseerla.”

Claro ,eso sí, todo justificado ya que “ su conducta fue dictada por el sagrado impulso del amor maternal”. ¡No tiene rival en maldad!

Miren, resulta complicado no sentir cierta debilidad mostrando una sonrisa cuando la observas, la percibes y la intuyes. Se desliza sin esfuerzo conquistando lo que se propone.

Imagen relacionadaPara terminar, decirles que Austen me ha hecho sentir fascinación por transcribir en palabras la capacidad de engaño de una mujer de armas tomar, de las que solo avanzan sin mirar atrás, de las que atraviesan cajas torácicas con corazones que ni tan siquiera gozan de libertad, de las que utilizan las normas en doble dirección, siempre en su beneficio. La palabra arrepentimiento no existe en su código de vida.

¡Resulta tan fácil convencerle de cualquier cosa!… dice la Vernon.

No sabemos si  Austen la premió o no con un segundo matrimonio, impidiendo saber con claridad si le concedió finalmente la felicidad , de todas formas, ¿ la creeríamos?

”El mundo debe juzgarlo en función de sus probabilidades”. No tenía nada en contra de ella, excepto a su marido y su conciencia”.

¿Genera una sociedad injusta supervivientes carentes de moral? ¿Engendra esa sociedad sus propios tiranos o es maldad pura y dura lo que envilece el corazón de ciertas personas? ¿ Maternidad desnaturalizada?

Me deja ciertos pensamientos en el aire, cosa que agradezco, pero lo que no me genera duda alguna es que Austen me ha cautivado.

Te pido permiso, mi querida Jane,  para entrar en este maravilloso mundo de análisis del alma humana, para ser espectadora activa de la coreografía de tus historias, como tú lo fuiste del mundo.

                                            Por  Mª Ángeles Lorente Hernández.

 

 

 

 

 

 

 

Jane Austen en Salamanca: Entrevista con Janet Todd

El viernes 5 de Mayo tuvo lugar en la Universidad de Salamanca, en el aula Francisco de Vitoria, el segundo día del evento “The British Threshold”, que contó con dos conferencias dedicadas a Jane Austen y otras mujeres escritoras.

En este día ventoso y cambiante de la centenaria universidad, la Dra. Miriam Borham, de la universidad de Salamanca, dio su conferencia “Who we celebrate: Jane Austen, reader and writer”. La Dra. Borham analizó la figura de Jane Austen como lectora y escritora, diseccionando concienzudamente una de sus citas: IMG_20170505_111043

“The person, be it gentleman or lady, who has not pleasure in a good novel, must be intolerably stupid”.

Esta disección se llevó a cabo minuciosamente, dividiendo la cita en:

  • “QUIÉN”: ¿Quienes son los lectores? ¿Quienes leían novelas? ¿Hasta qué punto podía alguien afirmar que leía novelas? Tomando como referencia sus cartas, descubrimos que Jane y su familia no se avergonzaban de defender las novelas y su lectura, mientras que una petición a la autora de subscripción a una biblioteca aseguraba, para tranquilizarla en su calidad de señorita, que no sólo habría novelas sino lectura de todo tipo.
  • “QUÉ”: ¿Qué novelas eran las que se debían leer? La lectura de las señoritas solía estar restringida a novelas que diesen ejemplo y enseñasen lecciones, como “Clarissa”. No obstante, sabemos que Austen leyó la escandalosa “Tom Jones”…
  • “CÓMO”: ¿Cómo debían leerse estas novelas? ¿Cuál era ese concepto de “pleasure” que Austen menciona? ¿Eran recreativas las novelas o debían tomarse en serio como lecciones?

A continuación tuvo la palabra la Dra. Janet Todd, profesora en la universidad de Cambridge, miembro honorario del college Lucy Cavendish, y escritora. Janet Todd ha sido editora de libros como “The Cambridge Companion to Jane Austen” y “Jane Austen in Context”, y ha escrito una secuela de “Lady Susan”. La Dra. Todd impartió la conferencia “From Biographer to Novelist: Women Writers and Dominating Men”, en la que se centró en la figura de Mary Wollstonecraft y el interés por la figura masculina dominante, aunque sus reflexiones la llevaron hasta Aphra Ben y Jane Austen y la imagen de Mr. Darcy.

La Jane Austen Society España tuvo el privilegio de poder entrevistar a la Janet Todd sobre Jane Austen. Aquí os traemos sus pensamientos:

IMG_20170505_120907IMG_20170505_120951Pregunta: ¿Considera a Jane Austen una feminista?

Respuesta: Bueno, creo que toda mujer pensante es una feminista. La forma en que escribía sobre las mujeres y la sociedad, aunque no lo fuera conscientemente, era feminista. Conscientemente, no lo sé.

P: ¿Cree, entonces, que era conservadora, o más bien una rebelde con sentido del humor?

R: Creo que era conservadora en cierto modo, pero también era algo rebelde. Ella escribía lo que pensaba.

P: ¿Cuáles son, en su opinión, los elementos clave que hacen a Jane Austen un éxito atemporal?

R: Al fin y al cabo, son romances, ¿no? Eso siempre gusta.

P: Si tuviera que pensar en una lección que podría aprender de Jane Austen, ¿cuál sería?

R: Creo que sería la forma de moverse por la sociedad. Ser discreta y conseguir moverse.

P: ¿Qué le diría a los hombres que se niegan a leer a Jane Austen “porque es de chicas”?

R: Les diría que al fin y al cabo, los principales críticos que han ensalzado a Jane Austen y la posicionan como una autora importante son hombres en su mayoría.

P: ¿Y cómo animaría a hombres jóvenes a leer Jane Austen?

R: Vaya… No tengo ni idea. No lo sé (ríe). Supongo que de nuevo, decirles que la mayoría de los críticos que adoran a Jane Austen son hombres.

P: ¿Y las mujeres jóvenes? ¿Cree que necesitan animarse?

R: Hay muchas lectoras de Jane Austen ahora. Pero supongo que la clave para animarlas es la historia de romance.

P: A pesar de su sarcasmo y su antiromanticismo, los personajes de Jane Austen siempre acaban casados. ¿Cree que tenía una debilidad por el amor verdadero?

R: Si, al fin y al cabo sí. Le gustaba el final feliz.

P: ¿Podría ser porque no casar a sus personajes sería una sentencia demasiado seria para la época?

R: Bueno, era una mejora. Era la felicidad, lo que hacía falta y lo que al fin y al cabo querían y necesitaban.

P: Excepto a lo mejor para Emma. Ella no necesitaba casarse, lo tenía todo.

R: Bueno, es de algún modo la única forma en la que podía mejorar, un paso más allá. De alguna manera, lo único que le falta. La última mejora. Y se casa con Mr. Knightley, que ya está ahí, en su casa, sólo le falta casarse.

Tendremos el placer de contar con la presencia de la Dra. Miriam Borham en el Study Day que celebraremos en Noviembre en la Universidad Complutense. ¡Os mantendremos informados!

Por Elena Truan

FANNY WARS: LA HEROÍNA

héroe, ína

  1. Persona ilustre por sus hazañas o virtudes.
  2. Protagonista de una obra de ficción.

Diccionario de la lengua española,

Real Academia Española

Resultado de imagen de mansfield park libroSobre Mansfield Park se pueden decir muchas y muy variadas cosas, y en torno a su mayor parte se llega a un consenso más o menos generalizado. Pero el punto en que estudiosos y lectores de esta obra chocan frontalmente es en la valoración de su personaje. Sí, su personaje, porque esta novela se podría haber titulado perfectamente Fanny Price. Sin ella, sólo quedaría la cáscara endeble de palabras sin un argumento de interés. Aunque en la novela hay un amplio espectro de personajes de diversa complejidad, todos ellos adquieren dimensión real al reflejarse en el espejo de la protagonista Pero si el carácter de Fanny es equiparable o no en cuanto a fuerza y atractivo (no físico, se entiende) al de otros personajes femeninos de Austen es una cuestión discutible y muy discutida entre sus incondicionales.

Imagen relacionadaLa acusación, en la que se alinea una amplia mayoría de austenitas, la tacha de lánguida, pacata, inerte y carente de toda autoestima, características que aparecen a simple vista; y, lo que es más grave, condenan a Fanny por estar perdidamente enamorada de un sujeto como Edmund, aséptico y soso con avaricia. Insisten en que se trata de un personaje sin vida, sin gracia, sin iniciativa ni capacidad de acción o reacción. El rechazo a este personaje es tal que incluso circula por el inframundo literario una novela perpetrada por alguna supuesta seguidora de Austen en la que se desfigura el carácter de Fanny y ésta es asesinada. No obstante, hay un sector, probablemente muy minoritario, que se revuelve contra tales acusaciones y no sólo la defiende paladinamente, sino que incluso la elevan sobre las demás heroínas salidas de la pluma de Jane. Los cruces de munición dialéctica son tan intensos en ocasiones que se asemejan a una especie de guerra civil en el mundo austenita. Son las conocidas en el mundo anglosajón como Fanny Wars.

Como militante del bando que admira a Fanny Price, estas líneas no pueden dejar de ser un alegato a favor de la inteligencia, la bondad e integridad y la sencillez de este personaje, o, en todo caso, la sutileza y el encanto con que manifiesta la gran sensibilidad la heroína de Mansfield (más tarde se hará referencia a ese vocablo en sus estrictos términos). Pero, a fuer de ser objetivo, que no imparcial, también mencionaré los puntos débiles a los que sus detractoras dirigen sus dardos; puntos débiles que, en algunos están justificados y en otros no responden a una verdadera debilidad de carácter.

Resultado de imagen de fanny price  Hay que empezar señalando que Austen creó a Fanny como alguien de quien es difícil enamorarse de manera natural, eso parece indiscutible. Posiblemente la autora planeó que a los lectores les atrajeran más los Crawford durante la mayor parte de la novela, ya que frente a estos hermanos los defectos de Fanny resaltan sobre sus virtudes. Defectos basados en su timidez, un punto clave de su carácter, y que consisten en faltas de omisión: un no decir y no hacer que a veces llegan a ser inquietantes. Y la propia Austen subraya, casi hasta la burla, las incertidumbres de Fanny con sus habituales armas irónicas. Un ejemplo claro es su obstinación en asistir a los ensayos de la obra de teatro a la que se oponía, aun sabiendo que acabaría irritada y angustiada, algo por lo que «fue debidamente castigada».

But Fanny still hung back. She could not endure the idea of it. Why was not Miss Crawford to be applied to as well? Or why had not she rather gone to her own room, as she had felt to be safest, instead of attending the rehearsal at all? She had known it would irritate and distress her; she had known it her duty to keep away. She was properly punished. (cap. XVIII)

Resultado de imagen de fanny price Sí, Fanny es tímida, es dócil, es introvertida, atributos difíciles de superar para convertirse en una heroína atractiva. Ahora bien, estos rasgos obedecen, más que a su carácter, a la educación recibida y al enrarecido ambiente de Mansfield; se debe en gran parte a que los Bertram, y especialmente la tía Norris, le inculcaron desde el primer día que es muy inferior a sus primos y que sus deseos y su bienestar no merecen la menor consideración. Fue educada y tratada más como una criada que como un familiar. Es necesario considerar su situación para tratar de comprenderla, ponerse en su lugar para entender la sensación de opresión que siente entre los Bertram y los Crawford. Pero, y ahí está su grandeza, a pesar de ser tratada con tanta insensibilidad, Fanny intenta con sinceridad y constancia hacer lo correcto, comportarse con rectitud y respeto; trata incluso de ayudar, de ser honesta con sus parientes y no perjudicar ni ofender a nadie, ni siquiera a la gente que no le gusta y que la desprecia.

Ciertamente, no estamos acostumbrados a las heroínas introvertidas; para la mayor parte de los lectores, una heroína tímida, tranquila y de voz suave es inesperada e insatisfactoria. Recordemos: «A la sazón Fanny Price contaba diez años; (…) Era pequeña para su edad, sin color en la cara, ni ningún otro atractivo visible, y extremadamente tímida, vergonzosa y encogida; pero su aire, aunque torpe, (…)». En efecto, una heroína improbable. ¿O no? ¿Acaso tiene otras cualidades?

Aunque Fanny no sea extrovertida y divertida, es una amiga dedicada, amable, reflexiva e inteligente. También es una buena oyente: sabe escuchar activamente; y la inteligencia unida a esa escucha activa le lleva a evaluar y reconocer a las personas y las situaciones correctamente y en cada momento. Todo ello no lo podrán negar ni siquiera sus acérrimas detractoras. Ahora bien, en lo que muchas de éstas no han caído es en otras dos cualidades también muy unidas entre sí: es apasionada y fuerte.

Resultado de imagen de fanny priceAunque su aspecto sea frágil físicamente, tiene una fortaleza interna fuera de lo común para defender aquello en lo que cree tener razón y le parece lo correcto (que casi siempre lo es realmente); y lo defiende incluso contracorriente, cuando todos, incluyendo a Edmund, están participando en el espectáculo lamentable de los ensayos teatrales; cuando ella misma se ridiculiza por ello (como se ha visto antes); o cuando todos la presionan y acosan para rendirse y ceder al desatino de un matrimonio con el impostor Crawford. Por mantenerse fiel a su conciencia es desterrada a Portsmouth, donde su ánimo y su salud se resienten, pero nada de ello es capaz de doblegarla. Y es que siente pasión por aquello que ama y aquellos a quienes ama. Pasión que, por lo tanto, se opone a la razón: aunque su comportamiento y su forma de pensar sean absolutamente razonables, sus sentimientos y emociones están dominadas por la pasión, a veces doliente.

He is blinded, and nothing will open his eyes; nothing can, after having had truths before him so long in vain. He will marry her, and be poor and miserable. (…) Oh! write, write. Finish it at once. Let there be an end of this suspense. Fix, commit, condemn yourself! (cap. XLIV)

Resultado de imagen de fanny priceLas personas fascinadoras sólo se preocupan por cómo son percibidas por los demás, por las impresiones inmediatas que causan, no por lo que realmente llevan dentro; por lo que reciben de los demás, no por lo que ellas pueden dar. Por eso desarrollar una amistad con Fanny es lento para el lector, porque a una persona sólo se la conoce por dentro y de verdad con el trato a lo largo del tiempo, pero vale la pena. Un personaje tal es casi imposible de entender en una cultura dominada por el hedonismo, la gratificación inmediata y el retroceso continuo de las virtudes cardinales; dicho más claramente: es muy difícil de asimilar para la mentalidad dominante de nuestros días. Por eso, una vez que se comprende su actitud, Fanny resulta ser una de las heroínas más interesantes, complicadas y empáticas de Austen y la necesitamos más que nunca.

La protagonista de Mansfield Park es una niña que crece ignorada y despreciada, pero que madura prematuramente con una conciencia inquebrantable. Es una heroína, pero no en su acepción novelística (la 4 del Diccionario), sino en la acepción más estricta (la 1). Es la única heroína de verdad en el mundo de Austen y, de manera excepcional, puede ser considerada como una heroína sumamente romántica. Sí, romántica, pero no en el sentido adulterado con que se utiliza en la actualidad este adjetivo, sino en sentido puramente artístico: posee una intensa subjetividad de pensamiento y sentimiento, hace un uso disciplinado de la soledad, se nutre de poesía, es capaz de ensimismarse en la contemplación de la naturaleza y además utiliza el poder de la memoria como alimento espiritual. Sólo Marianne Dashwood y Anne Elliot comparten con ella algunas de esas características, pero sin llegar a ese carácter heroico.

En definitiva, la propia Austen consideraba a Fanny Price como uno de sus personajes predilectos, hasta el punto de otorgarle el nombre de su sobrina favorita (detalle que, a quienes tenemos pretensión de escribir, nos suele resultar revelador). Y no sé si habrá quedado claro que quien esto suscribe, como la autora, se pone de parte de Fanny de principio a fin, y como aquélla expresa en el último capítulo, «hoy tengo la satisfacción de saber que mi Fanny ha debido de ser muy feliz a pesar de todo».

Por Fernando García Pañeda

Breve reseña de los seminarios de Jane Austen de la Semana de las Letras

Desde el martes 25 al jueves 27 de Abril han tenido lugar seminarios de Jane Austen en la Universidad Complutense y la Autónoma de Madrid. Organizados con la Dra. Laura Arce, profesora de la Universidad Autónoma, y Ana Abril, doctorando de la UCM, los seminarios han tenido lugar en ambas facultades de Filología.

El martes 25 de Abril tuvieron lugar las charlas del Dr. Antonio Andrés Ballesteros (UNED) y el Dr. Javier Ortiz García (UAM), en el salón de actos de la Facultad de Filología de la Universidad Autónoma.

El Dr. Antonio Andrés Ballesteros dio su ponencia, titulada “Jane Austen, 200 años después”, en primer lugar. Su ponencia consistió en un interesante recorrido por las reinterpretaciones y secuelas de las obras de Jane Austen, con especial atención a la deconstrucción de los mitos nacidos en las novelas, como el Sr. Darcy. El Dr. Ortiz García se embarcó en un fascinante análisis de la traducción de Orgullo y Prejuicio con especial atención a la frase de apertura de la novela, explicando a los asistentes el funcionamiento del mundo de la traducción y su dinámica con las editoriales.

El miércoles 26 de Abril tuvo lugar un seminario en la UCM, con asistentes sobre todo pertenecientes al alumnado. Tuvieron lugar presentacíones de estudiantes de distintos niveles académicos. En primer lugar, Cynthia Carrillo Parrillo, estudiante de la UCM, presentó ‘’’Inheritance in Jane Austen’s time”. Cynthia explicó con detalle el funcionamiento de las leyes de herencia y su aplicación en las novelas Orgullo y Prejuicio y Sentido y Sensibilidad. A continuación, Elena Navarro López, también estudiante de la UCM, presentó “La construcción del mito de Jane Austen”, interesante estudio en torno, sobre todo, a la mitificación de la biografía de Jane Austen como La Joven Jane Austen, pero también dedicando atención a las numerosas adaptaciones y trabajos cinematográficos en torno a su figura. Por último, Sarah Pelusi, estudiante de doctorado de la UAM, presentó “A Journey into the Translation of Jane Austen”. En su presentación, Pelusi mostró un concienzudo estudio de la traducción de Jane Austen a través de la historia en diversos idiomas, y también enfocó, dando mucho que pensar a los asistentes, algunas traducciones en ejemplos concretos y sus cambios a través del tiempo.

Aunque por desgracia ningún representante de Jane Austen Society pudo asistir, a las 12 del viernes 28 de Abril la Dra. Cristina Otero y la Dra. Isabel González Gil expusieron en la UAM “Mujeres y Libros: reflexiones en torno a Northanger Abbey de Jane Austen”.

¡Seguiremos informándoos de los numerosos eventos que van acaeciendo en este año de bicentenario!

 

Elena Truan

Presidenta de la Jane Austen Society España

LA VERDADERA JANE AUSTEN

Dentro de unas semanas, tendremos la suerte de participar en el ciclo de conferencias que están teniendo lugar en la Casa del Libro de Barcelona. Asistiremos Elena Truan y yo en representación de JASES y, sin duda alguna, será una gran experiencia para nosotros y esperamos que también para el resto de participantes.

Al tratarse de un encuentro abierto, en el que el público puede participar con sus preguntas, comentarios y reflexiones, es imposible predecir todos los aspectos de la vida y obras de Jane Austen que se tratarán. Sin embargo, sí que podemos adelantaros un punto sobre el que intentaremos profundizar y que, de hecho, será el tema de mi intervención. Y por eso escribo esta entrada, para invitaros a aportar vuestras ideas, que, con toda seguridad, me serán de gran ayuda para terminar de preparar mi charla. Y también os permitirán participar en este encuentro, aunque sea desde la distancia.

¿De qué tema estamos hablando? Podríamos resumirlo en una serie de preguntas: ¿crees que los lectores de Jane Austen sabemos apreciar sus obras? Al hablar de los trabajos de esta autora, ¿los valoramos como obras literarias, o ponemos demasiado énfasis en algunos aspectos “colaterales”? Si Jane Austen es una de las autoras de mayor relevancia de la literatura universal, ¿por qué no está presente en los temarios de todas las facultades de filología inglesa? O, en caso de que se la incluya, ¿por qué se le dedica tan poco tiempo en comparación con otros autores de relevancia similar o incluso menor? ¿Qué visión percibimos sobre Jane Austen en los diversos artículos que aparecen sobre ella en los medios de comunicación? ¿En qué aspectos de sus novelas suelen incidir las versiones cinematográficas y diversas adaptaciones?

Resumiendo: ¿nos estamos tomando en serio a Jane Austen o nos quedamos tan solo en que sus novelas cuentan historias bonitas, son divertidas, tienen momentos mágicos y ofrecen un amplio elenco de personajes atractivos?

Resultado de imagen de the real jane austenEs comprensible que aquellas personas que no han leído nada de esta autora, y tan solo la conozcan por referencias o por alguna serie o película tengan una visión incompleta o deformada de sus trabajos. Pero, ¿no crees que en ocasiones somos los mismos lectores e incluso “fans” de Jane Austen los que minusvaloramos sus trabajos al quedarnos en un nivel muy superficial?

Sé que todo esto es muy general y que habría que descender al caso concreto, matizar, etc, etc, etc. Pero es un tema del que me gustaría que habláramos y es uno de los objetivos de JASES. Nos parece que aún queda mucho camino por recorrer para que Jane Austen ocupe el lugar que le corresponde en los estudios literarios de diversos ámbitos. Y, personalmente, pienso que sus lectores -al menos yo- todavía podemos profundizar mucho más en sus trabajos y de ese modo disfrutarlos mejor a la vez que ese esfuerzo servirá como reconocimiento a la genialidad de esta inigualable escritora.

Esperamos vuestras ideas.

Un saludo

Miguel Ángel Jordán

A PROPÓSITO DE EMMA

“I am going to take a heroine whom no one but myself will much like”

Resultado de imagen de EMMA BOOKAsí definió Jane Austen a Emma Woodhouse, o al menos eso es lo que reflejó su sobrino James Austen-Leigh en su Memoir.
Una heroína que no le va a gustar a nadie, excepto a mí. Nadie conoce mejor a los personajes de Austen que ella misma. Esta genial escritora dedicaba mucho tiempo a componer sus obras y, en especial, a imaginar a cada uno de sus protagonistas. Nada ocurre porque sí, nadie es como es por casualidad. Para todos encontramos una justificación de su comportamiento. Y si eso ocurre hasta con algunos secundarios irrelevantes, no es difícil imaginar el cuidado que pondría al crear a sus heroínas.

“Emma Woodhouse, guapa, inteligente y rica”. Así se nos muestra al comenzar el libro. Quién nos iba a decir que doscientos años más tarde encontraríamos ecos austenianos en las declaraciones de un futbolista se autodescribió como “rico, guapo y un gran jugador” 😉 .

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Resultado de imagen de EMMA WOODHOUSEGuapa, inteligente y rica, con todas las comodidades a su alcance y las continuas alabanzas de todos los que la rodean… Bueno, de casi todos. ¿Cómo definiríamos a una chica que se ha criado en ese entorno? Mimada, consentida… Así es Emma, una joven mimada y consentida a la que nunca le ha faltado no ya lo necesario, sino hasta el más mínimo capricho. Cuenta con muchos dones naturales, todos los materiales y el continuo reconocimiento de un padre egoísta y adulador. ¿Acaso es extraño que se sienta superior a los demás?

Imagen relacionadaUna niña mimada, sabelotodo, envidiosa y manipuladora. No soporta que alaben a Jane Fairfax en su presencia y juega con su “amiga” Harriet como si fuera una de sus muñecas, cambiándole el pretendiente como si le mudara el vestido. Una snob que no quiere juntarse con los que están por debajo de su nivel social. Una joven cruel que critica sin piedad a los que le resultan molestos.

¿Acaso es extraño que Jane Austen pensara que esta heroína no le iba a gustar a nadie? ¿Y por qué le gustaba a ella? Y, más extraño aún, ¿cómo es posible que nos guste a tantos? Personalmente, reconozco que Emma es junto con Elizabeth Bennet mi protagonista favorita de las novelas de Austen. Y, en algunos aspectos, está por encima de las mismísima Lizzy. ¿Por qué? Muy sencillo, porque es encantadora.

Resultado de imagen de EMMA WOODHOUSEEmma es esa persona con la que uno no puede estar enfadado por mucho tiempo a pesar de su tozudez y sus equivocaciones. La niña que todo padre consentiría y que conseguiría su perdón tras la mayor trastada con solo una sonrisa. Una joven capaz de doblegar el corazón del mismísimo Mr. Knightley, encarnación del hombre recto, juicioso y honrado. Un rayo de luz, un soplo de aire fresco, una sonrisa irresistible.

Emma tiene defectos, de eso no hay duda, pero también tiene virtudes. Su bondad natural consigue abrirse camino a través de los obstáculos que le ponen su situación y su entorno.

Imagen relacionadaEmma es una hija devota, que no escatima atenciones hacia su padre, por muy cargante y posesivo que este pueda ser. Incluso está dispuesta a retrasar su boda para evitarle un disgusto a Mr. Woodhouse. Los errores de Emma son infinitos y en ocasiones graves. Pero es capaz de rectificar cuando alguien se los muestra. Sus equivocaciones suelen producirse mientras ella busca el bien, el problema es que lo hace a su manera, confundida por la visión del mundo que le han transmitido sus educadores. No hay maldad en Emma, ni intenciones ocultas, ni fines egoístas. Tan solo inconsciencia e inmadurez.

Sabemos que Jane Austen no soportaba los “retratos de perfección”. Las personas reales tenemos defectos. Y esas limitaciones, bien llevadas, no solo no nos alejan de los demás, sino que nos hacen asequibles y pueden aumentar nuestro atractivo.
Imagen relacionadaA lo largo de toda la novela, el narrador nos muestra los errores de Emma. El lector va siempre un paso por delante de la joven y ve venir sus equivocaciones. La vemos vulnerable y, por lo tanto, cercana, asequible, real. No es alguien distante a quien solo podemos admirar. Es una joven tan indefensa ante sí misma que nos sentimos inclinados a protegerla y a comprenderla. Así se siente Mr. Knightley, que comienza guiándola y termina perdiendo el norte por ella. Los encantos de Emma están muy por encima de sus defectos. Su bondad de corazón, su alegría innata, su mente despierta y sus muchas otras virtudes la convierten en la heroína perfecta para una historia que transmite luz en cada una de sus páginas.

Por Miguel Ángel Jordán

¿QUIÉN QUIERE CASARSE CON MR. DARCY?

Es una verdad universalmente reconocida que muchas (y muchos, por qué no) austenitas habrán soñado alguna vez con encontrar su propio Mr Darcy.

Pues bien, ese sueño es perfectamente alcanzable, al menos durante un rato (entre 30 y 60 minutos, según dice la caja)… Estoy hablando, por supuesto, del juego Marrying Mr Darcy, un juego de cartas creado por Erika Svanoe, una directora de orquesta y austenita, con dibujos del ilustrador Erik Evensen.

Como buena usuaria de Facebook que soy, hacía tiempo que sabía de la existencia de este juego, información que archivé en el rincón de “cosas que me encantaría tener en mis manos algún día”. Y ese día llegó inesperadamente: mi hermano, que conoce mi nivel de fanatismo, estaba de viaje por Canadá y se topó con el juego. Y no solo eso, sino que a su lado estaba la expansión de cartas de Emma. Como se acercaba mi cumpleaños, no se lo pensó dos veces y me lo trajo, cosa que provocó grandes muestras de efusividad por mi parte, y una cara de “socorro, de esta no me libro” por parte de mi marido.

El pobre tenía razón, ya que fue el primer sujeto que recluté para jugar. La verdad es que se metió mucho en el papel, indignado por no poder ser Mrs Bennet (solo hay solteros en este juego) e intentando casarse con Mr Collins (personaje que siempre le ha hecho especial gracia).

La primera vez jugamos con las instrucciones abiertas y fuimos consultando, ya que hay algunas situaciones que pueden resultar un poco confusas. Todo el juego está en inglés, así que es recomendable tener un nivel aceptable del idioma, o contar con algún jugador que lo sea.

La idea es escoger un personaje femenino para jugar, y uno masculino como futuro cónyuge. Cada soltero de oro tiene sus preferencias de dote, reputación, belleza, inteligencia, etc., que deberemos cumplir para poder tener posibilidades con él. Estas cualidades se pueden ir acumulando durante el juego, escogiendo cartas de eventos por turnos, que según su contenido nos permitirán coger, robar o intercambiar cartas de personalidad, fastidiando en mayor o menor medida a nuestras “queridas” rivales (siempre con elegancia, eso sí).

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Cuando se acaba la etapa de cortejo, pasamos al momento de la verdad: ¿con quién tenemos probabilidades de casarnos? De todos los galanes cuyos requisitos podamos cumplir, se empieza por el de mayor calibre (¡10.000 libras al año, querida!) y se tiran los dados. Si la suerte no está de nuestro lado, tendremos que ir bajando de categoría, hasta que solamente nos quede la opción de convertirnos en una solterona – y ser la tía favorita de nuestros sobrinos o una viejecita amargada también dependerá de los dados.

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Cuando se coge la rutina, la verdad es que es un juego bastante entretenido, sobre todo si se instaura como norma hablar con acento inglés (aunque parezcas la señora Doubtfire) y dirigirse a todo el mundo como querida Miss Xxx (aunque la susodicha lleve barba de una semana). Con mi marido he jugado ya varias partidas, y con mi familia alguna más, aunque cuesta un poco hacer llegar el concepto a jugadores que no estén familiarizados con el universo Austen, pero nos divertimos igual, que es lo importante. La expansión de Emma es básicamente igual, pero con los personajes de esa novela, y cartas de evento que hacen referencia a situaciones concretas que suceden en Emma.

Si os ha picado la curiosidad y queréis haceros con el juego… no os puedo recomendar de primera mano cómo adquirirlo, ya que en mi caso fue un regalo, pero sí que he encontrado diversas páginas web donde lo podríais comprar residiendo en España:

En la página oficial del juego hay una sección sobre dónde comprar si no vives en EE.UU, que puedes encontrar AQUÍ.

Hay varios enlaces a páginas del Reino Unido, y una de España (Dracotienda, aunque parece que actualmente no tienen existencias).

También lo he encontrado en Amazon.co.uk, AQUÍ.

(en Amazon.es también está, pero el precio me parece desorbitado, ya que creo que lo envían desde EE.UU.).

Mi valoración es que es bastante recomendable para pasar un rato entretenido con otros/as austenitas, aunque la primera partida puede hacerse un poco larga hasta que entiendes bien todas las normas. Dicho esto, voy a ver si a mi marido le apetece jugar una ronda…

Por Elena Calvo

Traductora científico-técnica multilingüe y enamorada de Jane Austen. Casada con Mr Darcy en el juego y en la vida real (¡lo pone en nuestras alianzas!). En mi tiempo libre canto en un coro, leo todo lo que puedo, y sueño con viajar por toda Europa. Algún día iré al Festival de Jane Austen en Bath, con vestido de época, aunque mi marido amenace con vestirse de Mr Collins.

RASGOS AUTOBIOGRÁFICOS EN LAS NOVELAS DE JANE AUSTEN

Al leer con atención las novelas de Jane Austen encontramos algunos pasajes y situaciones que guardan una semejanza llamativa con algún momento de su vida. Es posible que en muchos casos no se trate de algo que responda a la voluntariedad de la autora, sino un recurso inconsciente de Austen, que vierte en sus trabajos su propia experiencia.

En los siguientes párrafos, ofreceremos un amplio elenco de ejemplos en los que hallamos este paralelismo, y explicaremos el contexto u ofreceremos citas que justifiquen nuestra opinión.

La vida de Jane Austen transcurrió casi siempre en el ámbito familiar, por lo que no es extraño que se inspirase en acontecimientos ocurridos en ese entorno para escribir sus novelas. Veamos algunos casos concretos.
Resultado de imagen de thomas knight austenEn el primero participó Thomas Knight, que, junto a su esposa, visitó a la familia de su primo, el Reverendo George Austen –padre de la escritora-. El matrimonio quedó tan gratamente sorprendido con Edward, que entonces tenía unos doce años, que el muchacho les acompañó en las siguientes etapas de su viaje. Al no tener descendencia, los Knight se ofrecieron a adoptar a Edward y procurarle todas las ventajas de su buena posición. Los Austen aceptaron y el joven abandonó el hogar familiar para vivir con sus nuevos protectores. Con el tiempo, Edward adquirió el apellido de los Knight y muchas de sus posesiones. Disfrutó de una buena situación, y pudo ayudar a su madre y hermanas a la muerte de su padre.

Aunque esta adopción supuso grandes ventajas para el muchacho y fue aceptada por su familia, no es descabellado imaginar que la separación debió de resultar dolorosa para todos los afectados. ¿Cuáles fueron los sentimientos de Jane Austen ante este hecho? No se conservan testimonios escritos de esa época, pero podemos escuchar la opinión de Mrs. John Knightley, la hermana de Emma, al hablar de Frank Churchill, que vivió una situación similar.

Resultado de imagen de isabella woodhouse“I have no doubt of his being a most amiable young man. But how sad it is that he should not live at home with his father! There is something so shocking in a child”s being taken away from his parents and natural home! I never could comprehend how Mr. Weston could part with him. To give up one”s child! I really never could think well of any body who proposed such a thing to any body else.” (E: 86)

¿Es esta la opinión de Jane Austen? Tendríamos que preguntárselo a ella para poder asegurarlo, pero no deja de ser un punto de vista muy definido sobre un hecho semejante. La adopción de Edward tuvo lugar en 1783, cuando Jane tenía ocho años. Así que, aunque todavía muy joven, fue plenamente consciente de lo ocurrido y no hay duda de que fue una experiencia que no olvidó.

Resultado de imagen de henry austenJane Austen mantuvo una relación muy afectuosa con sus hermanos a lo largo de su vida. Aunque se llevara muy bien con todos, adivinamos una especial predilección por Cassandra, que por ser la otra chica se convirtió en su confidente, cómplice y objeto de su extensa correspondencia. Y también se puede detectar una relación especialmente fluida con su hermano Henry, de carácter abierto y divertido, y que fue uno de sus grandes valedores a la hora de publicar sus novelas.

No sabemos si es casualidad o no el hecho de que el nombre de Henry aparezca en varias obras de Austen (Henry Tilney, Henry Crawford). Se trata de un nombre muy común en aquella época, pero que para ella adquirió un significado especial al vincularlo a la forma de ser de su hermano, como se puede ver en el siguiente extracto de una de sus cartas.

“Henry at White’s! Oh, what a Henry! I do not know what to wish as to Miss B., so I will hold my tongue and my wishes.” (Letters: 276)

“What a Henry!”. Una expresión cargada de sentido y afecto, de la que nos parece escuchar un eco en Northanger Abbey, cuando la afligida Catherine Morland le dice a Henry Tilney que, si John Thorpe le hubiera hecho caso y hubiera detenido el coche, ella habría saltado para ir a pasear con él.

Is there a Henry in the world who could be insensible to such a declaration? Henry Tilney at least was not. (NA: 58)

Aunque tanto Jane como Cassandra pasaron algunas épocas en internados, primero en Southampton y después en Reading, se trató de periodos muy breves que no les dejaron demasiada huella. La mayor parte de su educación la recibieron en el hogar y, especialmente, a través de la lectura. El Reverendo George Austen poseía una biblioteca muy amplia, para lo que era común entonces, y sus hijas tenían acceso total a sus volúmenes. Además, sabemos también que, como era habitual, recibieron clases de piano y practicaron durante toda su vida.

Resultado de imagen de lady catherineCuando Lady Catherine de Bourgh interroga a Elizabeth Bennet sobre su educación y los medios que se emplearon en ella, Lizzy responde del mismo modo que hubiera podido hacerlo la misma Austen.

“Then, who taught you? who attended to you? Without a governess, you must have been neglected.”

“Compared with some families, I believe we were; but such of us as wished to learn never wanted the means. We were always encouraged to read, and had all the masters that were necessary. Those who chose to be idle, certainly might.” (P&P: 145)

Imagen relacionadaYa hemos hablado de Edward, Henry y Cassandra, pero no del resto de los hermanos. James, el primogénito, fue clérigo –al igual que más tarde Henry, que antes había desempañado otros oficios-. George, el segundo, nació con una enfermedad psíquica y no vivió en el hogar familiar, sino con un matrimonio que se encargó de sus cuidados. Y quedan Frank y Charles, que fueron marinos. La profesión de estos dos hermanos tuvo una incidencia clara en las obras que estamos estudiando.

Resultado de imagen de captain benwickThe other important thing to say is that the sailor brothers were the members of the family who contributed most, directly and indirectly, to the novels. Their lives and experiences provided Jane Austen with the basis for her naval characters and the sailor brothers played an important part in the writing of Mansfield Park and Persuasion, the two naval novels. (…) James Edward Austen-Leigh (…) noted her “partiality for the Navy” and “the readiness and accuracy with which she wrote about it”. We have much to thank the sailor brothers for. (Southam: 34)

A continuación ofrecemos una cita de Persuasion en la que se transmite una visión muy positiva de la marina

Resultado de imagen de william price mansfield parkLouisa, by whom she found herself walking, burst forth into raptures of admiration and delight on the character of the navy; their friendliness, their brotherliness, their openness, their uprightness; protesting that she was convinced of sailors having more worth and warmth than any other set of men in England; that they only knew how to live, and they only deserved to be respected and loved. (P: 145)

Ciertamente, se puede apreciar esta “parcialidad por la marina” a la que se refería su sobrino más arriba y que parece fundada, al menos en parte, en su cariño fraternal.

Con el paso del tiempo, el círculo familiar se fue ampliando y, además de su madre y hermanos, incluyó a un buen grupo de sobrinos. En sus cartas, apreciamos un tono muy afectuoso al hablar de ellos, y se conservan testimonios que atestiguan que Jane era la favorita de los más pequeños. Y no solo con los niños de la familia, sino también con algunos ajenos a ese ámbito. En el siguiente extracto de una de sus cartas, escuchamos a la autora hablar sobre la visita de una pequeña, su comportamiento y las reflexiones que esto le inspira.

Resultado de imagen de jane austen kids gamesThe morning was so wet that I was afraid we should not be able to see our little visitor, but Frank, who alone could go to church, called for her after service, and she is now talking away at my side and examining the treasures of my writing-desk drawers – very happy, I believe. Not at all shy, of course. Her name is Catherine, and her sister”s Caroline. She is something like her brother, and as short for her age, but not so well-looking. (…)

Our little visitor has just left us, and left us highly pleased with her; she is a nice, natural, open-hearted, affectionate girl, with all the ready civility which one sees in the best children in the present day; so unlike anything that I was myself at her age, that I am often all astonishment and shame. (Letters: 125)

Resultado de imagen de jane austen kids gamesAunque la misma Austen afirmará que los personajes infantiles tienen poco interés, y por eso las apariciones en sus obras son tan escasas, las contadas veces en las que se les muestra son muy acertadas –a la vez que irónicas al hablar de la actitud de los mayores con ellos.

On the stairs were a troop of little boys and girls, whose eagerness for their cousin”s appearance would not allow them to wait in the drawing-room, and whose shyness, as they had not seen her for a twelvemonth, prevented their coming lower. (P&P: 134)

Seguimos dentro del entorno familiar y, concretamente, hablaremos ahora de una afición que unió a los hermanos en más de una ocasión, el teatro…

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Por Miguel Ángel Jordán

Confesiones de una pequeña Catherine Morland

Todas las heroínas de Jane Austen tienen algo en ellas con lo que el lector empatiza enseguida. En mi caso, fueron la pasión por la lectura y las opiniones de Elizabeth; la prudencia de Elinor, pero también la ilusión de Marianne. Cuando me preguntan cuál es mi novela favorita de Jane Austen, a veces quiero decir que es Persuasión por la fortaleza de Anne, pero otras recuerdo que Emma me entretuvo como nadie. Sin embargo, guarda un especial lugar en mi corazón la más joven y naÏve de las heroínas de Austen: Catherine Morland, de Northanger Abbey. Muy criticada por su alocada imaginación y su inocencia, Catherine siempre me recordó a mí cuando era más pequeña. No alcanzo a comprender cómo algunos lectores no se ven conmovidos por la frescura de una joven que sólo desea buscar aventuras. ¿No hemos sido todos alguna vez como Catherine?

Cuando era pequeña, pasaba muchas temporadas en casa de mis abuelos. Era una enorme casa de indianos, con una torre de escalera estrecha y un jardín lleno de altísimos arbustos; mucho menos siniestra que una antigua abadía, pero suficientemente misteriosa para una niña pequeña que había leído muchas novelas de aventuras. El jardín tenía varios caminos de piedra para bajar hasta los balancines sin resbalar en el césped húmedo. Silenciosos gatos se escabullían entre las cañas de bambú. Tras los arbustos había rincones frescos, aromatizados de rosas y agapantos, las casas de las hadas de distintos colores, donde podía una esconderse a escuchar el viento susurrar entre las hojas. El garaje escondía bajo el polvo todo tipo de trastos que, me gustaba y asustaba pensar, servían de guarida a fantasmas. El hall era amplio y luminoso y en sus salones sólo hay ecos de alegría y de las sonrisas de mis abuelos, que me daban de desayunar tostadas con miel. Pero en un rincón del hall, junto a un banco flanqueado por pequeñas águilas de hierro, una estrecha puerta conducía a unas escaleras curvadas que para mí eran el pasadizo secreto al lugar que ese día se me antojase. Sólo llevaban al sótano, con una cocina y una lavandería que no tenían nada de amenazador, pero el poder de mi propia sugestión era capaz de aterrorizarme hasta el punto de no poder pasar por aquel “pasadizo”. La torre donde trabajaba mi tío pintando sus cuadros era para mi yo de niña todo un desafío de subir, y aunque parte de mí sabía que sólo había cuadros y tubos de pintura, el poder de mi imaginación era capaz de paralizarme, y hasta la adolescencia no subí a aquella torre a visitar la cueva de los tesoros de mi tío el artista.

Por eso, cuando leí Northanger Abbey , a pesar de no encontrar a una heroína particularmente inteligente, independiente, o llena de opiniones, me enternecieron las ganas de Catherine de encontrar una carta misteriosa en el arcón o una trágica historia tras los retratos. El afán de aventura de Catherine es en mi opinión ambiguamente retratado por Jane Austen; es difícil ver si lo ridiculiza para censurarlo o si su narración está impregnada de ternura. Tal vez esté influida por la dulce interpretación de la magnífica Felicity Jones en la adaptación de 2007, pero Catherine Morland me resulta la más dulce de las heroínas. Su personaje está en contacto con el niño que todos llevamos dentro, y más aún, el niño lector; es esa vena quijotesca que se encuentra en una persona joven que ha leído toda su vida. Muchos se ríen de Catherine cuando se emociona por una absurda lista escondida en un baúl, pero es uno de los momentos con los que, como lectora, más me identifico de las novelas de Jane Austen.

Reflexionando sobre la acogida guasona que tiene Catherine en los lectores, y desde el recuerdo de los correteos por el pasadizo secreto y la silenciosa contemplación de la torre desde aquel balancín, quiero exhortar a los fans de Northanger Abbey a recordar ellos también. ¿Nunca miraron bajo su cama convencidos de que había un monstruo? ¿Nunca subieron de un salto a la cama por miedo a siquiera mirar? ¿Nunca subieron a un árbol para otear al horizonte? ¿O miraron tras los abrigos del armario “por si acaso” aparecían las ramas de pinos nevados de Narnia? ¿Esperaron, tal vez, junto a la ventana a una lechuza con una carta en el pico? Entonces tal vez no sean tan distintos de Catherine Morland.

Por Elena Truan