Jane. Una vida novelada

¡Hola!

En estos tiempos inciertos hemos de celebrar cada buena noticia y en JASES estamos de celebración. «Jane. Una vida novelada», obra de Miguel Ángel Jordán, vicepresidente de JASES, ya está en las librerías. Se trata de la primera novela biográfica sobre Jane Austen en castellano. Una obra de ficción pero fiel a los datos biográficos de nuestra autora favorita. Un viaje al universo de Jane Austen, en el que la acompañaremos en su día a día, leeremos sus cartas, escucharemos sus conversaciones, lloraremos por la pérdida de seres queridos y nos emocionaremos cuando por fin se publiquen sus novelas.

Si queréis leer los primeros capítulos o saber más sobre la novela, podéis pinchar AQUÍ

Esperamos que os guste 🙂

Sentido y Sensibilidad y el color de pelo

Si pedimos a cualquier fan de Jane Austen que nos cuente cómo era Emma Woodhouse, primero se le vendrán las tres famosas palabras del inicio de la novela a la cabeza: guapa, lista, y rica. Pero también otra más: rubia. Emma era rubia: es un pensamiento instantáneo, lo sabemos y pensamos en Gwyneth Paltrow y en Romola Garay, incluso en Alicia Silverstone, que de alguna manera eran más Emma que Kate Beckinsale. No obstante, Jane Austen nunca dijo que Emma fuera rubia. Es más, jamás dijo tampoco que Jane Bennet lo fuese tampoco, ni que su hermana Elizabeth fuese morena. Es una imagen que las adaptaciones de Orgullo y Prejuicio nos plantaron en la cabeza. Pensemos en más: ¿la pobre Anne Elliot, a la que se le está pasando el arroz, de la que se comenta que su belleza se marchita, que sufre y pena por dejar pasar la flor de su vida? ¿Rubia? Jamás. Ninguna película defiende eso. ¿Elinor, la sensata, la razonable, la precavida, más rubia que su hermana, la hermosa, romántica y sensible Marianne? ¡Qué va! 

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Entonces… ¿para ser rubia como tú tendría que ser más superficial?

Es más, aunque tenga más de un prendiente, Catherine Morland es la chica deportista y «tomboy» que se convierte en una bella señorita, pero es inocente, curiosa, y adora los libros: adaptémosla al cine con pelo oscuro, es la coqueta Isabella Thorpe la que debe llevar el papel de rubia guapetona.

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Soy demasiado inteligente, mi guión me mezcla con Jane Austen… No puedo ser rubia.

Se podría incluso ir más lejos y fijarnos en el vestuario escogido para las heroínas, sobre todo en el caso de las que tienen que contrastar entre hermanas, como Lizzy y Jane o Elinor y Marianne: las mujeres que prefieren pensar o hablar parecen preferir colores terrosos o serios, mientras que las que destacan por su belleza siempre tienen colores pastel o más vivos. ¿Por qué?

No tengo nada en contra de la próxima adaptación de Emma, en la que la protagonista es, una vez más rubia. Pero no deja de ser un patrón molesto y plagado de estereotipos el que el cine escoge para reducir personajes trabajados y profundos a una simple imagen, que nos indica lo que pensar de ellos. Jane Austen es cuidadosa de sólo describir rasgos generales físicos, o psicológicos, permitiendo a los lectores hacernos una idea propia de cómo es el personaje, y de además juzgarle por nosotros mismos. He de decir, y perdón por sacar de nuevo, como en la anterior entrada, a colación la película de Mujercitas, que fue para mi un alivio ver a una Jo March rubia y de rasgos delicados, muy diferente a Winona Ryder en la anterior adaptación. Pues esto no pasa sólo en Jane Austen, sino en muchas películas más. 

Esta corta entrada sólo pretende ser una observación para que, si hay rubias deprimidas ahí fuera que quisiera identificarse más con Elizabeth Bennet, si hay morenas que prefieren bailar a leer y no las hacen sentirse dignas de ser la protagonista guapa sino la seria (que al parecer es un rasgo incompatible con el primero), puedan manifestarse y contarnos… ¿con qué color de pelo se imaginan ustedes a sus heroínas?

-Por Elena Truan

Jane Austen, Jo March y la higuera de Plath

Este texto contiene SPOILERS de Mujercitas. 

 

La nueva adaptación de Mujercitas no ha gustado a todo el mundo. Algunos alegan que la narración in media res evapora el sentido de la historia original, que es acompañar a las cuatro hermanas March en su paso de la infancia a la madurez. Se dice también que Emma Watson, a pesar de transmitir toda la dulzura, la calma y la feminidad que emana Meg March, anula al personaje con su fallido intento de acento americano. No se consigue conectar con Beth March lo suficiente para apreciar su alma pura, su inagotable generosidad y su curiosa timidez, ni para lamentar tanto como se lamenta su muerte en la novela(a pesar de que la directora consigue mover al espectador con su maestría en la narración). Algunos son ciegos a la perfecta ejecución de Florence Pugh, floreciente estrella que ya deslumbró en Lady Macbeth y en la adaptación televisiva de King Lear junto a Anthony Hopkins, ambas producciones que pasaron muy desapercibidas en nuestro país. Tildan a Pugh de no ser lo suficiente joven, de no parecerse lo suficiente a Amy March… Sin en cambio alabar su acento, su increíble capacidad de mostrar un rango emocional infinito, ni su magistral lenguaje corporal. No diré que no son opiniones válidas y que resulta casi imposible complacer a los ávidos lectores de un clásico de semejante importancia, pues pocas producciones pueden competir con la imaginación de alguien que ha leído y amado una novela. No obstante, la actuación de Saoirse Ronan en el papel de Jo March resulta impecable. Ronan, seriamente rodeada de talento (Laura Dern, Meryl Streep y Chris Cooper son algunos de los veteranos que aparecen como los adultos con los que cuentan las hermanas March para apoyarse) encarna a una de las heroínas más modernas y queridas de la literatura con plena consciencia del peso que esto conlleva.

Lo que me trae a analizar esta adaptación en nuestro blog, generalmente dedicado únicamente a Jane Austen, es la manera en la que Greta Gerwig ha sabido traer a las pantallas modernas una dualidad humana que en el mundo femenino se arrastra desde hace tiempo. Aunque el término resulta anacrónico, bien se dice a menudo que Jane Austen era una escritora feminista, que publicó sus obras y se negó a casarse puramente por conveniencia, y dio vida a personajes parecidos a Jo March, mujeres que verbalizaban sus opiniones y pensaban por sí mismas en una época en la que su género las prefería en silencio. Jo, en principio, es un espejo del alma de toda mujer escritora hasta esa época (y más adelante, toda mujer escritora que tuvo que enfrentarse a la domesticidad como amenaza para su trabajo). Louisa May Alcott se basó en parte en sus hermanas para escribir Mujercitas, y en sí misma para Jo. Gerwig leva a cabo una magistral síntesis de la desazón de Jo cuando Laurie se promete a Amy, cuando Beth no está, cuando Meg ya tiene su propia familia, y ella descubre que su trabajo y pasión no solucionan su soledad.

Esta anagnórisis, que resulta un punto de inflexión para Jo, no es tan sencilla como una joven que quiere casarse y ha tardado demasiado en reconocerlo. No sólo nos muestra a una mujer del siglo XIX que está sufriendo al decidir entre independencia o domesticidad. Nos muestra el corazón roto de una joven de cualquier época que desea tenerlo todo y descubre que no es un camino tan fácil como el que emprenden aquellas afortunadas que encuentran la felicidad en el molde que la sociedad acepta (algo también importante en el personaje de Meg, a quien el día de su boda vemos imponerse a su rebelde y escéptica hermana con la tajante sentencia de feminismo real, que defiende la igualdad verdadera «que mis sueños sean distintos de los tuyos no los hace menos importantes»). Jane Austen probablemente viviese estos momentos una y otra vez, y especialmente en ocasiones como la noche en que decidió rechazar la propuesta de matrimonio que acababa de aceptar, o tal vez cuando Thomas Lefroy se marchó de su vida, si los rumores y esperanzas de las fans más románticas son ciertos. La punzante realidad que traspasa las épocas se siente cuando, viendo a Jo March doblada por el dolor junto a su madre, confesando el dolor que le produce esta dicotomía, una no puede evitar en pensar en la metáfora de la higuera de Sylvia Plath, que escribiría en La Campana de Cristal el siglo siguiente:

Vi mi vida extendiendo sus ramas frente a mí como la higuera verde del cuento.De la punta de cada rama, como si de un grueso higo morado se tratara, pendía un maravilloso futuro, señalado y rutilante. Un higo era un marido y un hogar feliz e hijos y otro higo era un famoso poeta, y otro higo era un brillante profesor, y otro higo era E Ge, la extraordinaria editora, y otro higo era Europa y África y Sudamérica y otro higo era Constantino y Sócrates y Atila y un montón de otros amantes con nombres raros y profesiones poco usuales, y otro higo era una campeona de equipo olímpico de atletismo, y más allá y por encima de aquellos higos había muchos más higos que no podía identificar claramente.Me vi a mí misma sentada en la bifurcación de ese árbol de higos, muriéndome de hambre sólo porque no podía decidir cuál de los higos escoger. Quería todos y cada uno de ellos, pero elegir uno significaba perder el resto, y, mientras yo estaba allí sentada, incapaz de decidirme, los higos empezaron a arrugarse y a tornarse negros y, uno por uno, cayeron al suelo, a mis pies.

Lo que hace universal a Mujercitas, en fin, no son las «cosas que nunca cambian» como el casarse, tener hermanas, o las declaraciones de amor. No es tampoco la nostalgia de los modales, los vestidos o el sentarse junto al fuego, como a menudo se simplifica también a Austen y a muchas otras obras literarias. Lo que hace universal a Mujercitas es lo mismo que hace eterna a Austen y a Plath, al «no soy ningún pájaro» de Brontë. Piensen ustedes qué es.

¿Qué esperamos de la nueva adaptación de «Emma»? Crítica del trailer.

Tras la adaptación a la gran pantalla de «Lady Susan», titulada «Amor y Amistad», el listón está bastante alto para los que desean adaptar una obra de Jane Austen de nuevo. Si bien esta adaptación no era perfecta (pocas lo son), el tono irónico y la clave cómica fueron tal acierto que pocas adaptaciones se pueden medir con la obra de Whit Stillman en cuanto a guión. No obstante, Autumn de Wilde nos trae el trailer de su adaptación de «Emma» con una energía y una calidad muy prometedoras.

Nos encontramos ante una adaptación formada por un elenco de actores jóvenes, como corresponde a los personajes principales de la novela, muchos de ellos relativamente desconocidos, pero que ya cuentan con una trayectoria respetable. Les rodean los personajes secundarios, más mayores, encarnados por gigantes de la comedia británica: Bill Nighy es Mr. Woodhouse y la brillante Miranda Hart que apenas vislumbramos en el trailer es Miss Bates, y promete una ejecución impecable y desternillante. La interpretación de Nighy, en cambio, de la que no se duda en absoluto que será de calidad, parece extremadamente desviada del personaje original, siempre inválido, enfermizo, y distraído. En el avance, vemos a Mr. Woodhouse saltando al suelo de las escaleras, siempre erguido, muy espabilado y enérgico. Tendremos que ver qué juego da De Wilde con esta versión del personaje.

Poco llegamos a apreciar de los pretendientes de Emma, excepto que Mr. Elton y Mr. Churchill tienen una apariencia demasiado similar, (parece en el tráiler) poco recomendable para los enredos que nos esperan en Highbury. No hemos visto a Jane Fairfax (aún).

Un Mr. Knightley correcto, aunque distinto de los Knightleys a los que estamos acostumbrados en Mark Strong o Jonhny Lee Miller, es interpretado por Johnny Flynn, que puede parecer un poco joven para interpretar a Knightley, pero tiene exactamente 37 años, igual que su personaje. Por su parte, Anya Taylor-Joy (24 frente a los 20 de Emma, también correcto) tiene un punto pícaro y desdeñoso en su expresión, ese aire mimado y auto-suficiente que podríamos encontrar perfectamente en la guapa, rica, e inteligente Emma.

La puesta en escena, que apuesta por colores más vivos que los tonos pastel a los que las adaptaciones clásicas nos tienen acostumbrados, incluso en el vestuario (por fin), parece exquisita, y el vestuario, con peinados más realistas para la época, aunque resulten menos estéticos que el típico moño desestructurado de Hollywood. Cabe resaltar el pequeño homenaje a la autora que se aprecia en la cruz de ámbar que cuelga del cuello de Emma, igual que la que Jane Austen poseía.

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En general, parece que tenemos por delante una película muy prometedora, con un gran trabajo de investigación detrás, un brillante elenco, y una puesta en escena impecable. ¡Sólo nos cabe preguntarnos si el guión cumplirá con las expectativas de los austenitas más exigentes!

 

Por Elena Truan

Presentamos «200 Años de Austenmanía: recepción, reescrituras y adaptaciones de Jane Austen»

Como editora de este volumen, es mi orgullo y mi honor presentarles una introducción a este libro, cuya edición no hubiera sido posible sin el Departamento de Estudios Ingleses de la Universidad de Salamanca.

Ya son muchas las asociaciones en torno a Jane Austen que se han creado alrededor del mundo desde la fundación, en 1940, de la primera Jane Austen Society en Reino Unido. La Jane Austen Society España es posiblemente la más joven. Desde nuestros inicios en 2016, hemos tenido el placer de participar en la celebración de varios congresos de lectores y académicos, y ha sido un auténtico orgullo poder colaborar en la organización del Jane Austen Study Day de diciembre de 2018 en la Universidad de Salamanca. Desde aquí mandamos nuestro agradecimiento a la Dra. Miriam Borham Puyal, del departamento de Filología Inglesa, sin la cual esta jornada “Austen Goes Viral: From Oblivion to Fame” no habría sido posible, y cuya intervención, “Jane’s Fame and the Sisterhood of Women Writers” aunque no ha podido ser recogida en este volumen, enmarcó a la perfección el tema de la jornada. Nuestros agradecimientos también se dirigen a otros organismos organizadores del evento: el Máster en Estudios Ingleses Avanzados y el Grupo de Investigación Reconocido “Escritoras y personajes femeninos en la literatura”. Sin ellos, la jornada del 17 de diciembre de 2018 no habría sido posible, y este volumen, tampoco.

Así pues, recogemos aquí las intervenciones del vicepresidente de Jane Austen Society España, el Dr. Miguel Ángel Jordán, las comunicantes Laura Requena y Lidia Cuadrado, y otras jóvenes investigadoras que han podido aportar sus investigaciones a este original libro de temas que el lector encontrará muy innovadores en el ámbito de la crítica austeniana.

El Dr. Miguel Ángel Jordán presenta un análisis de las adaptaciones cinematográficas de las novelas de Jane Austen, constante prueba de su universalidad y éxito actual y raíz de su categoría de viral. Estableciendo unas bases para el qué es y qué hace a una adaptación cinematográfica de una obra literaria digna de estudio y/o alabanza, su intervención se lanza a la exploración de las dificultades que presenta el estilo austeniano a la hora de transformar su obra en largometraje. Como caso de estudio, nos ofrece un análisis de Pride & Prejudice (2005), de Joe Wright.

Laura Requena ofrece un repaso exhaustivo de la crítica de Jane Austen durante el siglo XIX. Su estudio resulta una interesante cronología con destacados fragmentos de críticas decimonónicas, que permiten reflexionar sobre la recepción inicial de las obras austenianas como las profundas raíces de nuestra visión actual de la autora. Estas son probablemente las bases de la lectura y recepción de los lectores de Jane Austen a lo largo de la historia, y las que han permitido su evolución posterior como autora de referencia para tratar temas universales que encuentran su éxito tanto en Hollywood como en Internet.

Lidia Cuadrado se centra en el estudio de la evolución del término janeite, mucho más allá de su conocido uso en la historia de Rudyard Kipling y llevándonos atrás, a los orígenes de un fan, lector, entusiasta o estudioso de Austen. No obstante, pasa también por Kipling, reflexionando sobre la evolución en la imagen de los janeites y en el uso del término, concluyendo con la pregunta nada sencilla de qué supone ser janeite ahora: qué define el término y sus implicaciones.

María Morán explora el fascinante y extravagante mundo de los mash-up como otro de los nichos culturales en los que se encuentra, una vez más, representación austenita. Si bien de un carácter más comercial, el fenómeno de novelas como Pride and Prejudice and Zombis o Sense and Sensibility and the Sea Monster resultan otra vía de conocimiento de las obras de Jane Austen que entrañan una fascinante relación con el público más moderno, requiriendo un amplio contexto internauta que explique los fenómenos mash-up y lo conocido como memes.

María Heredia-Torres abre nuevos caminos presentando y analizando las narrativas transmedia y las adaptaciones de dos novelas de Jane Austen realizadas en este formato. En primer lugar, expone el concepto y provee de un contexto para este tipo de narraciones, explicando con claridad este formato, aún joven y poco explotado. En segundo lugar, se sumerge en el análisis de las variaciones encontradas en las adaptaciones transmedia de dos novelas de Austen: Orgullo y Prejuicio en The Lizzie Bennet Diaries y La Abadía de Northanger  en The Cate Morland Chronicles.

La aportación de Cristina Martín reúne un análisis más amplio de la evolución de la austenmanía, deteniéndose a recordar tanto obras cinematográficas icónicas en el mundo de las adaptaciones y que resultaron clave en la evolución del movimiento, como las más recientes series web. No duda en mencionar igualmente los mash-up, y en devinitiva su aportación resulta perfecta para capturar la esencia de una Austen viral, que ha evolucionado al sufrir constantes renovaciones culturales encumbrándose a lo largo de los siglos como la escritora universal que es.

Por último, Rocío Domene pone el broche final a este volumen con una profundización en las adaptaciones de Jane Austen más feministas, en concreto en la literatura infantil y juvenil. Este capítulo escudriña los estilos y maneras de enfocar a la autora y las influencias que éstos puedan tener en los niños y jóvenes que los leen, centrándose ante todo en una perspectiva feminista.

Quisiera mantener esta introducción breve y concisa, de modo que habiendo presentado las brillantes intervenciones de nuestros autores, no queda más que rubricar esta humilde introducción con unas palabras de apreciación por esta joven asociación que es JASES. Siempre será parte de nuestra labor no sólo impulsar el estudio de Jane Austen en España, sino también dar nuestro apoyo a jóvenes investigadoras que en este volumen han querido aunar sus capacidades de análisis, sus estudios académicos, y su pasión por la autora con sus intervenciones. Esperamos que este volumen, pues, resulte un trabajo académico que refleje debidamente el trabajo de los investigadores que aquí presentan su labor, pero también una colección fresca de estudios menos tradicionales. Al haber sido una autora capaz de ver lo universal en lo cotidiano, lo humano en una sociedad artificial, lo transcendental en lo más insignificante, creo firmemente que merece ser estudiada con la misma amplitud de miras que ella misma demostró en sus novelas.

Secretamente crítica y a la vez siempre correcta, no era sino una experta miniaturista que supo captar detalles humanos, escondidos en el rabillo del ojo, en la comisura de los labios, y en el movimiento de una muñeca, y esconderlos de nuevo en una narrativa de estilo impecable, para que siglos después, pudieran ser de nuevo utilizados en medios que su época no pudo siquiera imaginar.

«200 Años de Austenmanía: recepción, reescrituras y adaptaciones de Jane Austen» está en venta a través de Amazon

Elena Truan Aguirre

Presidenta de Jane Austen Society España

PRÓXIMO EVENTO: JANE AUSTEN Y LAS ARTES. ENVÍO DE PROPUESTAS

Hola a todo el mundo.

En JASES estamos organizando un evento que nos llena de ilusión y entusiasmo. Ya tenemos el título, «Jane Austen y las artes», también la fecha y el lugar: Madrid, 9 de mayo de 2020. Incluso tenemos a algunos ponentes confirmados, pero… Aún nos quedan algunas cosas por concretar. Y necesitamos vuestra ayuda.

El evento no va a consistir tan solo en ponencias y comunicaciones. Queremos que sea algo mucho más vivo y dinámico, y por esta razón va a haber talleres, exposiciones, puntos de información… Y, por supuesto, música y baile.

Queremos recibir vuestras propuestas, tanto si queréis participar de un modo activo, como si tenéis alguna sugerencia que deseéis hacernos llegar.

Así que, no lo dudes, ¿quieres participar en la Jornada «Jane Austen y las artes»? Envíanos un e-mail a la dirección info@janeaustensociety.es y te contestaremos lo antes posible.

Pintura, música, baile, moda, fotografía, escritura, gastronomía, teatro… Todas las artes tienen cabida en este evento.

Esperamos vuestras propuestas.

Un saludo 🙂

PROYECTO JANE. DE SUS MANOS A LAS TUYAS

Hola a todos.

Hoy tenemos la gran alegría de poder compartir con vosotros una nueva publicación del sello editorial de JASES. Se trata de una experiencia didáctica INCREÍBLE, en todos los sentidos de la palabra. No solamente es algo excepcional sino que, además, es una de esas cosas que parecerían imposibles, sino fuera porque ya han ocurrido.

A continuación os dejamos un texto de María Ángeles Lorente, socia de JASES y autora de este libro, en el que os resume la experiencia contenida en estas 72 páginas a todo color. ¡Enhorabuena a María Ángeles por este gran trabajo! Si os gusta el mundo de la educación, no dejéis de comprar un ejemplar del Proyecto Jane. Seguro que os da muchas y muy buenas ideas.

Título: Proyecto Jane. De sus manos a las tuyas.

Autora: María Ángeles Lorente Hernández

Número de páginas: 72

ISBN: 978-8409144983

Precio: tapa blanda 11,63 € / digital 3,62 €

Enlace de venta

Hace un par de años, organicé para la red municipal de bibliotecas de mi ciudad, Cartagena, dos talleres de lectura sobre dos novelas magistrales, “Lady Susan” y “Orgullo y prejucio” de una de mis escritoras favoritas: Jane Austen.

Parte de los materiales que necesitaba para su realización los tenía en un rincón de mi aula, mi segunda casa. Mis alumnos curioseaban y me preguntaban qué hacían esos libros y montones de fotocopias por allí. Por supuesto, solventé sus dudas; pero, cuál fue mi sorpresa, no sólo recordaban el nombre de esta brillante dama de la literatura, sino que uno de ellos trajo de casa un ejemplar de “Persuasión”. Este acontecimiento dio lugar a una charla en asamblea grupal tan interesante que me pregunté: ¿Por qué no? ¿Por qué decidir por ellos lo que puede interesarles o no sin conocer de qué se trata? Finalmente, me resolví presentarles a Jane Austen y me propuse un gran reto: que, de sus manos a las suyas, pudiesen apreciar los rasgos que definen y definirán siempre su estilo.

La hermosa palabra “carta”, por desgracia ya en desuso, está vinculada emocionalmente a ella y pensé que era la fórmula inicial apropiada para un primer contacto. Y sí, escribí una carta en su nombre… Creo que me perdonará porque la motivación era vital para empezar a caminar junto a ella. En esa primera sesión ya les dije la verdad: no soy una experta en Austen, sólo una lectora absolutamente rendida a su inteligencia, talento, ironía, elegancia (también en desuso), valentía, dedicación, entrega y sensibilidad, entre otras cualidades. «Así que, si queréis, aprenderemos juntos».

Fue una aventura apasionante, llena de retos y muy buenos momentos compartidos, que finalizaría con una carta personal cuya destinataria no podía ser más que ella.

Las actividades fueron de lo más variado: la lectura dramatizada de brillantes diálogos seleccionados, pequeños párrafos escogidos después de trabajar la sinopsis de capítulos (sobre todo de “Orgullo y prejuicio”); tertulias dialógicas sobre lo que íbamos trabajando en el aula o sobre lo que ellos mismos aportaban tras los retos propuestos, que nos dirigían a captar rasgos de su estilo; observación de mapas literarios; recreación del lugar favorito de la autora para escribir, convirtiéndolo en algo vivo y transitado por ellos cuando escribían libremente, cuando creaban; visualización de vídeos, recopilación de materiales, investigación de noticias, resolución de dudas que iban surgiendo, incluso datos que propiciaban contenidos matemáticos… En fin, todo aquello que nos permitía conocer ese pequeño y enorme mundo en el que Austen vivió desde niña, una niña ávida lectora e infatigable escritora desde la etapa de su “Juvenilia”.

Poco a poco quedaron fascinados y nuestro viaje se dirigió, irremediablemente, hacia esas heroínas tan brillantemente dibujadas, tan diferentes pero con un factor común: son atemporales y están llenas de vida.

Las heroínas se despidieron con un hasta pronto, sabiendo que algunos de ellos regresarán de nuevo a sus manos.

SORTEO «JANE, LA NOVELA: ENTRA EN EL UNIVERSO DE JANE AUSTEN»

Para que empieces el curso con una alegría y una nueva lectura, te invitamos a participar en el sorteo «Jane, la novela: entra en el universo de Jane Austen» Si quieres ver la información en el blog de la novela, pincha AQUÍ Los premios son:

3 Primeros premios

1 ejemplar gratuito de la novela Jane, dedicado por el autor a la persona que elijas (envío postal gratuito)

3 segundos premios

1 ejemplar gratuito de la novela Jane, dedicado por el autor a la persona que elijas (coste del envío 5 €)*

10 terceros premios

Un ejemplar de la novela Jane, dedicado por el autor a precio rebajado (12 € incluyendo los gastos de envío)*

*En caso de ganar el segundo o tercer premio tendrás la opción de renunciar sin compromiso ni coste alguno.

*El pago se realizará por transferencia bancaria, ingreso en cuenta, Bizum o Paypal con anterioridad al envío del libro

¿Quieres participar?

Es muy sencillo. Sigue los siguientes pasos

Sigue el blog de la novela: en el menú lateral del blog (o inferior, si nos visitas desde un móvil) pincha sobre el botón «seguir» e introduce tu dirección de e-mail cuando te lo solicite. Para ir al blog de la novela pincha AQUÍComparte el cartel del sorteo en Facebook o Instagram con una mención o etiqueta: Facebook ( @miguelangel.jordan.3 ) Instagram (miguel.angel.jordan)
Envíanos un e-mail a la dirección contacto@miguelangeljordan.com con el asunto «Sorteo novela Jane», indicando tu nombre y ciudad de residencia en el cuerpo del mensaje. Indícanos también en qué red social has compartido el cartel y tu nombre de usuario.

Fechas importantes

La fecha límite para participar en el sorteo es el domingo, 8 de septiembre de 2019 a las 23:59 horas La lista de personas premiadas se hará pública en este blog el martes 10 de septiembre de 2019 Las personas que hayan sido premiadas deberán enviar un e-mail con sus información postal (Calle, número, código postal, población, provincia) antes del 15 de septiembre de 2019 a las 23:59 horas. Cuando recibamos dicho e-mail enviaremos un acuse de recibo. En caso de no cumplir este requisito, se considerará que dichas personas han renunciado a su premio. Este sorteo solo está abierto a personas que residan en España.

¡¡SUERTE!!

https://janelanovela.wordpress.com/2019/08/22/sorteo-jane-la-novela-entra-en-el-universo-de-jane-austen/

La actitud hacia la persona enferma en la novela Emma de Jane Austen

Citar como:

Jordán, Miguel Ángel (2019). The Attitude Towards the Sick Person in Jane Austen’s Novel Emma. International Journal of Recent Academic Research. Vol. 01 (4) 129-134

Versión publicada (inglés) http://www.journalijrar.com/sites/default/files/issues-pdf/IJRAR-0235.pdf

 

  1. Introducción

Las obras de Jane Austen pueden ser definidas como novelas de personajes, puesto que el tema central de dichas obras es el análisis de la personalidad, no solo de los protagonistas, sino también del resto de personajes, ya sean principales, secundarios o incluso aquellos que parecen caricaturizados. En las historias que se relatan en sus novelas, Austen muestra las diferentes actitudes de hombres y mujeres de distintas edades y clases sociales, sirviéndose de los conflictos personales, las normas de la sociedad, las costumbres de su época, etc., para profundizar en sus emociones y analizar sus comportamientos. Por esta razón, en el conjunto de la obra de Austen encontramos un profundo análisis de distintas personalidades y rasgos de carácter, que ponen de manifiesto la sutil capacidad de observación de la autora (Lambdin 2000).

Uno de los temas presentes en las obras de Austen es la hipocondría, con la que se caracteriza a diversos personajes como son Mrs. Bennet (Pride and Prejudice), Mary Musgrove (Persuasion), o Mr. Woodhouse (Emma). Sin embargo, en cada caso, el tratamiento que Austen da a esta circunstancia es distinto. Tal y como señala Nelson (2014), Austen suele ser crítica y severa con los personajes que se quejan y autocompadecen por enfermedades imaginarias, pero su actitud varía en el caso de Mr. Woodhouse, del que hablaremos en este artículo.

Son muchas las novelas que a lo largo de la historia han incluido al enfermo, tanto real como imaginario, entre sus personajes, analizando su situación desde diversas perspectivas (Bury 2001). Estos trabajos ofrecen un acercamiento psicológico a la persona enferma, que puede enriquecer a los lectores e influir en su actitud. Sin embargo, en el presente trabajo, no nos centraremos en la figura del enfermo, sino en el efecto que esta persona provoca en los que le rodean.

El objetivo de este artículo es poner de manifiesto cómo Austen utiliza la enfermedad como un recurso para mostrar el auténtico modo de ser de los personajes que rodean al enfermo. Para lograr este objetivo, ofreceremos a continuación algunos apartados que aporten un breve marco teórico que contextualice el análisis que realizaremos en el punto 5.

 

  1. Jane Austen y la hipocondría

Las obras de Austen, tal y como se dijo anteriormente, se centran especialmente en los personajes, no en los acontecimientos. Por esta razón, aunque durante su vida sucedieron eventos de gran relevancia tanto en Inglaterra como en Europa, apenas encontramos algunas referencias indirectas a esas circunstancias. Sin embargo, esto no impide que las novelas de Austen estén marcadas por el realismo histórico. Austen, tal y como ella misma indica en una de sus cartas (172), hablaba de lo que conocía, puesto que solo de ese modo podría describirlo con exactitud. De manera que, si Austen decidió caracterizar a varios de sus personajes como hipocondríacos, se debe a que la hipocondría era una circunstancia conocida en su época, tanto para ella como para sus lectores.

By the time Austen was born, centuries of discussion of hypochondria and hysteria had already taken place. For a very long time, medicine had been aware of the persistence of a constellation of symptoms that differ from ordinary illness. The symptoms are varied,  hanging, and, of course, physical; even if the disease is imagined and feared, as in what has lately come to be called hypochondria, the worries are manifested in physical terms such as headache, fatigue, upset stomach, fainting, screaming, or loss of appetite; how does a human being react, if not through the body? (Gorman 100)

Aunque los conocimientos médicos de Austen y sus contemporáneos no fueran amplios, e incluso desconocieran el término médico para definir la actitud de ciertas personas, los síntomas eran suficientemente comunes y frecuentes como para ser reconocidos y utilizados dentro de una novela.

A pesar de que la hipocondría se conocía desde hacía siglos y había sido tema de estudio y debate en la medicina, por lo que nos consta, no se publicó ninguna propuesta de tratamiento para esta dolencia hasta 1777, es decir, dos años después del nacimiento de Jane Austen.

Probably not until the publication of William Cullenʹs First Lines of the Practice of Physick in 1777, do we find a description of hypochondria as we now know it: “As it is the nature of men to indulge every present emotion, so the hypochondriac cherishes his fears, and, attentive to every feeling, finds in trifles, light as air, a strong confirmation of his apprehensions” (Mullan 215-16). Cullen recommends that the physician try “diverting the attention of the person being treated to other objects than his own feelings,” using a placebo if necessary (Mullan 216), a prescription with which Austen would no doubt concur, and a prescription she turns inside out for her readers. (Gorman 101)

Curiosamente, el tratado que acabamos de citar, obra de William Cullen, fue publicado por John Murray, creador de la editorial John Murray Publishing House, que años después publicaría varias de las obras de Austen, aunque esta tarea le correspondió a John Murray II, hijo del fundador de la editorial.

Resultado de imagen de mrs. bennetComo se dice en el texto citado, Austen parece conocer estas indicaciones, ya que no duda en aplicarlas en sus obras para calmar el ánimo excitado de Mr. Woodhouse, el padre de Emma, la joven heroína que da título a la novela que protagoniza. En cualquier caso, el punto que queremos destacar es que la hipocondría, con sus síntomas y tratamientos, eran conocidos durante la época de Austen, propiciando así que la autora la utilizara como una herramienta literaria para lograr diversos efectos en sus obras.

Más adelante analizaremos la repercusión que tiene la actitud de Mr. Woodhouse en los personajes que le rodean, pero antes comentaremos brevemente el efecto literario que produce el comportamiento hipocondriaco de los otros ejemplos que citamos en la introducción.

El primer ejemplo al que hicimos referencia es Mrs. Bennet, la madre de Elizabeth Bennet, protagonista de Pride and Prejudice. A lo largo de la obra, este personaje hace continuas referencias a su malestar nervioso (“my poor nerves”). Pero el narrador se encarga de poner de manifiesto la inconsistencia de esta supuesta enfermedad. El efecto que logra Austen al añadir la hipocondría a las otras características de Mrs. Bennet es conferirle un carácter aún más histriónico a este personaje, que ya de por sí resulta exagerado y grotesco.

Resultado de imagen de jane austen mary musgroveEl segundo ejemplo es el de Mary Musgrove, la hermana de Anne Elliot, protagonista de Persuasion. Esta dama se queja continuamente de diversos males, que pueden ir desde la jaqueca, al agotamiento, con otras variaciones en función de sus intereses. Por medio de esta actitud hipocondríaca, se completa el cuadro familiar en torno a la protagonista, que es la víctima de un padre vanidoso y frívolo, y dos hermanas egoístas que la tratan con desdén, en el caso de Elizabeth, la mayor de la familia, o como a una enfermera y sirvienta, como siempre hace Mary.

Por lo tanto, la imagen que ofrece Austen de los hipocondríacos, en ambos casos, es peyorativa. Un recurso para caracterizar de un modo aún más negativo a un personaje que lastrará la vida de la protagonista y de las demás personas que la rodean.

Perhaps to individualize themselves, Austen’s famous hypochondriacs have perpetuated the notion of being ill, for only then can they earn the attention they believe rightly belongs to them. Unfortunately, in the process of exerting their egotism, as they retreat further from reality as Walton Lutz suggests (160), they can do harm to others. (Beard 3)

Los personajes anteriormente citados, y Mr. Woodhouse, de quien hablaremos en el siguiente apartado, comparten el afán de captar la atención de los que les rodean y buscar sus cuidados, y también les provocan cierto sufrimiento o, por lo menos, serias incomodidades.

En las cartas personales de Austen encontramos varios pasajes en los que la autora hace referencia a la mala salud de su madre. Esto ha llevado a diversos críticos y lectores a plantear la hipótesis de que el personaje de Mr. Woodhouse podría estar inspirado en Mrs. Austen. Sin embargo, como explica Nelson en su estudio sobre la hipocondría en Austen (2014), no parece que esto sea probable, ya que la autora compartía sus escritos con su familia, por lo que, en el caso de que Mrs. Austen fuera una hipocondríaca, este detalle no habría sido pasado por alto por sus seres queridos, causando un lógico malestar del que no ha llegado referencia alguna. Además, como también explica Nelson, citando la primera biografía de Austen, la escritora inglesa era más dada a crear que a copiar.

 

  1. Mr. Woodhouse

Resultado de imagen de jane austen mr. woodhouseEn este apartado ofreceremos una semblanza de Mr. Woodhouse, que permita comprender con más profundidad el análisis que se llevará a cabo en el punto 5.

El narrador de las obras de Austen suele ofrecer una breve presentación de cada uno de los personajes antes de que aparezcan en escena. Esta presentación, que puede completarse más adelante, contiene los rasgos fundamentales de su carácter y, en especial, aquellos que son de más relevancia para el papel que desempeñarán en la historia. En el primer capítulo de Emma, al hablar de Mr. Woodhouse, el narrador nos ofrece la siguiente descripción:

The evil of the actual disparity in their ages (and Mr. Woodhouse had not married early) was much increased by his constitution and habits; for having been a valetudinarian all his life, without activity of mind or body, he was a much older man in ways than in years; and though everywhere beloved for the friendliness of his heart and his amiable temper, his talents could not have recommended him at any time.(…) His spirits required support.  He was a nervous man, easily depressed; fond of every body that he was used to, and hating to part with them; hating change of every kind. (3)

Un hombre de cierta edad, que aparenta ser aún mayor debido a sus hábitos y a su estado anímico de tendencia nerviosa y depresiva, que limita su actividad física y le lleva a estar excesivamente pendiente de su salud y a recelar de cualquier cambio. Sin embargo, a pesar de que esta circunstancia le convierte en un acompañante melancólico, con el que resulta difícil convivir, y que exige una atención casi constante, la imagen que se muestra de él en la obra no es tan negativa como en los dos casos que comentamos en el apartado anterior. Los modales caballerosos y delicados de este personaje, y la bondad de su carácter, junto con su elevada posición social, justifican que nadie en Highbury cuestione sus enfermedades ni se ría de sus obsesiones (Vickers 2008).

Resultado de imagen de jane austen mr. woodhouseLa preocupación de Mr. Woodhouse por su propia salud, convierte este asunto en el tema central de sus conversaciones. Los consejos médicos que recibe son expuestos como argumentos de autoridad, a los que con frecuencia él añade sus propias opiniones, desaconsejando o recomendando diversas prácticas en función de su parecer.

In a world where medicines were usually ineffective and causes of illness generally unknown, Mr. Woodhouse sees cause-and-effect relationships in the most unusual phenomena, issues proclamations about the value of one procedure or another, and recommends certain behaviors to all who will or will not listen. (…) Mr. Woodhouseʹs hypochondria also functions as a pastime, as a way of fending off the dangers of the universe, and as a way of insuring that he is being taken care of. (Gorman 105)

La hipocondría de Mr. Woodhouse le ha conducido a una situación cercana a la invalidez, que condiciona y limita la vida de los que le rodean, en especial de su hija Emma, como se verá en el punto 5. Cualquier circunstancia es analizada por este personaje desde un punto de vista médico, que casi siempre le causa desasosiego y que obliga a los demás a elaborar complicados planes para lograr satisfacer sus requerimientos. Pero serán precisamente estas inconveniencias las que permitirán que afloren algunos rasgos de carácter de los personajes principales que, de otro modo, quizá hubieran pasado ocultos para los lectores.

 

  1. El Espejo Mágico

Las diferencias entre la apariencia externa y la realidad interior de cada persona es un tema recurrente tanto de la literatura y otras disciplinas como de la sabiduría popular. Abundan las leyendas, mitos, cuentos, relatos y refranes que versan sobre este asunto, e invitan a prestar atención para descubrir la verdadera personalidad de aquellos que nos rodean, sin dejarnos engañar por los factores externos.

Resultado de imagen de espejo atreyuLa literatura ofrece algunos ejemplos de objetos con poderes especiales que permiten descubrir la verdad interior de las personas. Uno de ellos es El espejo mágico, que aparece en la novela La historia interminable de Michael Ende (1979). En un pasaje de la novela, Atreyu, un joven guerrero que ha sido elegido para llevar a cabo una misión de la que depende de la supervivencia del Reino de Fantasía, ha de superar diversas pruebas. Una de ellas es la Puerta del Espejo Mágico, de la que se habla en el siguiente fragmento:

Cuando se está ante él, se ve uno a sí mismo… pero no como en un espejo corriente, desde luego. No se ve el exterior, sino el verdadero interior de uno, tal como en realidad es. Quien quiera atravesarlo tiene que -por decirlo así- penetrar en sí mismo.

– De todas formas -opinó Atreyu-, esa Puerta del Espejo Mágico me parece más fácil de atravesar que la primera.

– ¡Error! -exclamó Énguivuck, empezando a andar otra vez excitado de un lado a otro-. ¡Craso error, amigo! He comprobado que precisamente los visitantes que se consideran especialmente intachables huyen gritando del monstruo que los mira irónicamente desde el espejo. A algunos tuvimos que tratarlos durante semanas antes de que estuvieran siquiera en condiciones de emprender el viaje de regreso. (96)

La dicotomía entre las apariencias y la realidad no solo pueden confundir a los demás, sino que incluso pueden sorprender a la propia persona, que se ha forjado una idea errónea de su manera de ser. “Conócete a ti mismo” era la inscripción que recibía a los visitantes del Templo de Apolo en Delfos. Tanto el autoconocimiento como el conocimiento de los demás son tareas complicadas, que exigen atención, estudio y el recurso a algunos “objetos con poderes especiales” que nos permitan discernir entre la apariencia externa y la realidad interior de cada uno. Como veremos en el próximo apartado, la actitud ante una persona enferma o necesitada puede ser esa piedra de toque que ponga de manifiesto algunos rasgos del carácter propio o ajeno.

 

  1. Análisis de la actitud hacia Mr. Woodhouse de los personajes de Emma

Imagen relacionadaComo se dijo al principio de este artículo, las obras de Jane Austen pueden catalogarse como novelas de personajes. Por esta razón, la autora profundiza continuamente en los diversos rasgos de la personalidad de cada uno de ello, especialmente de los protagonistas. Una de las estrategias a las que suele recurrir Austen es el contraste entre personajes. Al contraponer dos personajes distintos, es más fácil observar las diferencias y también las características propias de cada uno de ellos, adquiriendo de este modo una visión más amplia de los personajes.

En este apartado, realizaremos un breve análisis de las diversas actitudes de algunos de los personajes de la novela Emma, centrándonos en su relación con Mr. Woodhouse, el hipocondríaco padre de la protagonista. El objetivo de este análisis es poner de manifiesto cómo Austen se sirve de las dificultades que puede implicar la convivencia o el trato con una persona enferma para revelar la verdadera personalidad de los que la rodean.

En primer lugar, analizaremos la actitud de la heroína de esta obra. Emma Woodhouse es descrita en la primera línea de la novela como “guapa, inteligente y rica”. Desde el principio se la muestra como una joven de gran talento natural, pero inconstante, testaruda, manipuladora y clasista. Está acostumbrada a que todo el mundo la alabe y le dé la razón. Es un personaje que puede provocar rechazo a parte de los lectores y, de hecho, la misma Austen la definió como una protagonista que no le iba a gustar a nadie excepto a ella. Sin embargo, a pesar de los muchos defectos de Emma, que el narrador no duda en hacer patentes, hay un dato favorable que nunca se pone en duda: el afecto por su padre, su constante dedicación y su infinita paciencia con él. La vida de Emma está completamente condicionada por las limitaciones de su padre, pero en ningún momento de la novela se ofrece queja alguna de la joven a este respecto. Asume su papel y lo desempeña con afecto y delicadeza, adaptándose a las circunstancias.

As it is, she never visits the seaside because of her father’s views: «I never had much opinion of the sea air…the sea is rarely of use to anybody» (101). Nor does she get to London:  Nobody is healthy in London, nobody can be…the air is so bad!»(104). Emma may never have got out at all to parties…»the sooner every party breaks up the better» (210), or arranged visits to the neighbors, especially if windows are left open (251), but she has learned to navigate the vagaries of her father’s hypochondria. (Beard 5)

En su papel de hija, acompañante y enfermera, sus sentimientos quedan relegados a un segundo plano: “It was a melancholy change; and Emma could not but sigh over it, and wish for impossible things, till her father awoke, and made it necessary to be cheerful.” ( ). El ingenio de Emma está siempre alerta para evitar incomodidades a su padre y reconducir aquellas situaciones y conversaciones que pudieran producirle algún malestar. Todos los rasgos negativos de la personalidad de la protagonista desaparecen en su trato por su padre. Su actitud caprichosa y obstinada se torna en una entrega abnegada y generosa para buscar su bien, hasta el punto de estar dispuesta a retrasar su matrimonio de un modo indefinido para evitarle el trastorno que le supondría que ella abandonara el hogar paterno.

Resultado de imagen de jane austen mr. woodhousePasamos ahora a otro personaje principal, Mr. Knightley. En este caso, se trata de un caballero intachable, del que en todo momento se ofrece una visión muy positiva. Por lo tanto, su actitud hacia Mr. Woodhouse no muestra un contrapunto de su personalidad, sino que refuerza la impresión favorable que obtienen de él los lectores. Mr. Knightley trata a Mr. Woodhouse con respeto y comprensión, pero sin condescendencia. Su actitud es similar a la de Emma. Él también sabe reconducir las conversaciones que podrían causar incomodidad a Mr. Woodhouse y preparar las cosas del modo que le resultará más agradables. Por ejemplo, cuando invita a varias familias amigas a pasar el día en su mansión, consciente de los reparos de Mr. Woodhouse para salir de su hogar, dispone todo para que el caballero se encuentre cómodo y entretenido:

Mr. Knightley had done all in his power for Mr. Woodhouse’s entertainment.  Books of engravings, drawers of medals, cameos, corals, shells, and every other family collection within his cabinets, had been prepared for his old friend, to while away the morning; and the kindness had perfectly answered.  Mr. Woodhouse had been exceedingly well amused. (323)

El afecto por Mr. Woodhouse y la atención constante hacia sus necesidades es otro punto de unión entre Emma y Mr. Knightley, que aumenta su complicidad. Por eso, bastan unas pocas palabras para que ambos se entiendan. Como ocurre cuando durante la cena en casa de los Weston, les llega la noticia de que está nevando y es posible que, en unos minutos, los caminos queden impracticables, dificultando o impidiendo que los invitados regresen a sus hogares. Esta noticia despierta las dudas de los presentes, pero:

Mr. Knightley and Emma settled it in a few brief sentences:  thus–

«Your father will not be easy; why do not you go?»

«I am ready, if the others are.»

«Shall I ring the bell?»

«Yes, do.» (114)

A lo largo de la novela, Austen se sirve de esta relación para mostrar a los lectores las virtudes de ambos personajes y, de esta manera, preparar el desenlace final. Y cuando este llegue, el afecto entre los protagonistas se verá reforzado por su actitud hacia Mr. Woodhouse. Como se dijo unos párrafos más arriba, Emma está decidida a retrasar su matrimonio, ya que no contempla la posibilidad de abandonar su hogar mientras su padre viva. Mr. Knightley es consciente de esta situación y, una vez más, se adelanta a las necesidades del enfermo, aunque eso conlleve ciertas renuncias personales.

He had been thinking it over most deeply, most intently; he had at first hoped to induce Mr. Woodhouse to remove with her to Donwell; he had wanted to believe it feasible, but his knowledge of Mr. Woodhouse would not suffer him to deceive himself long; and now he confessed his persuasion, that such a transplantation would be a risk of her father’s comfort, perhaps even of his life, which must not be hazarded.  (…) But the plan which had arisen on the sacrifice of this, he trusted his dearest Emma would not find in any respect objectionable; it was, that he should be received at Hartfield; that so long as her father’s happiness in other words his life–required Hartfield to continue her home, it should be his likewise. (402)

Mr. Knightley está dispuesto a ser él quien abandone su hogar para evitar cualquier incomodidad a Mr. Woodhouse. Para comprender mejor la generosidad implícita en esta decisión, es necesario situarse en la mentalidad de la época y de la clase social a la que pertenece Mr. Knightley, que pasará de ser el señor de su casa a un inquilino en el hogar de otro caballero.

Nos hemos detenido especialmente en Emma y Mr. Knightley, ya que son los dos personajes principales de la novela. A continuación, analizaremos de un modo más sucinto la actitud hacia Mr. Woodhouse de otros personajes relevantes de Emma, comenzando por su círculo más cercano.

Resultado de imagen de jane austen mr. woodhouseLa novela comienza con la boda de la que hasta poco antes había sido la institutriz y amiga de Emma. Miss Taylor, que desde ese momento pasa a ser Mrs. Weston, desempeña el papel de confidente de la protagonista y es siempre mostrada como una mujer afectuosa y amable. La mejor manera de describir su actitud hacia Mr. Woodhouse es destacando el hecho de que el anciano repite una y otra vez que ella nunca debería haberse casado, ya que eso implicó que se marchara de su hogar: “Ah!  Miss Taylor, if you had not married, you would have staid at home with me” (185). Al mostrar cómo Mr. Woodhouse lamenta repetidamente la pérdida de Miss Taylor, Austen pone de relieve las virtudes de esta mujer, ya que se sobreentiende que supo tratarlo con paciencia y afecto, a pesar de las inconveniencias que le acarreara convivir con alguien como él.

Pasamos ahora al personaje de Isabella, hermana mayor de Emma, casada con Mr. John Knightley. La actitud que mantiene hacia su padre es afectuosa y sincera, pero desprovista de las habilidades de Emma. El narrador informa a los lectores de que Isabella ha heredado una parte del carácter temeroso y dubitativo de su padre. Por esta razón, en vez de tranquilizarle y alejar las preocupaciones, las incrementa aún más al seguirle la corriente y prestar una excesiva atención a los temas relacionados con la salud y el bienestar. A diferencia de Emma, Isabella se deja dominar por sus sentimientos y, por lo tanto, adopta medidas que van contra el bienestar del enfermo Mr. Woodhouse. Volviendo a la situación que comentamos con anterioridad, al hablar de la nevada que amenaza con bloquear los caminos, mientras que Emma no duda en que lo mejor para su padre es regresar a su hogar cuanto antes, Isabella solo es capaz de pensar en sus problemas sin valorar las necesidades de los demás.

Resultado de imagen de jane austen isabella woodhouseHis eldest daughter’s alarm was equal to his own. The horror of being blocked up at Randalls, while her children were at Hartfield, was full in her imagination; and fancying the road to be now just passable for adventurous people, but in a state that admitted no delay, she was eager to have it settled, that her father and Emma should remain at Randalls, while she and her husband set forward instantly through all the possible accumulations of drifted snow that might impede them. (112)

Mr. John Knightley, esposo de Isabella y hermano menor de Mr. Knightley, es descrito como un hombre educado y con principios sólidos, pero con un carácter fuerte y, en ocasiones algo brusco. Los puntos positivos de este caballero, que pertenece a la familia de la protagonista y siente afecto por ella, quedan relegados a un segundo plano debido a su actitud hacia Mr. Woodhouse.

But hardly any degree of personal compliment could have made her (Emma) regardless of that greatest fault of all in her eyes which he sometimes fell into, the want of respectful forbearance towards her father. There he had not always the patience that could have been wished. Mr. Woodhouse’s peculiarities and fidgetiness were sometimes provoking him to a rational remonstrance or sharp retort equally ill-bestowed. It did not often happen; for Mr. John Knightley had really a great regard for his father-in-law, and generally a strong sense of what was due to him; but it was too often for Emma’s charity, especially as there was all the pain of apprehension frequently to be endured, though the offence came not. (82)

La falta de tacto y paciencia al tratar con Mr. Woodhouse ponen de manifiesto los defectos de carácter de este caballero, que mantiene una actitud muy diferente a la de su hermano. Y, aunque la buena educación de Mr. John Knightley le lleva a evitar algunos comentarios que podrían resultar ofensivos, la sensibilidad de Emma detecta su actitud interior y le hace sufrir por el agravio del que es objeto su padre.

Tras analizar la actitud de los personajes que pertenecen al círculo íntimo de Mr. Woodhouse, procederemos a comentar la actitud del resto de personajes que son objeto de nuestro estudio.

Resultado de imagen de jane austen miss batesLa señora Bates y su hija son unas mujeres venidas a menos tras la muerte del cabeza de familia. A pesar de su complicada situación económica, ambas –en especial Miss Bates- mantienen una actitud cordial hacia sus vecinos, ganándose así la estima de casi todo el mundo. Miss Bates es un personaje que podría parecer ridiculizado en la novela, ya que es descrita como una mujer de poca inteligencia y excesivamente locuaz. Sin embargo, su bondad natural, que se manifiesta también en su trato respetuoso y amable con Mr. Woodhouse, sirve de contrapunto para sus defectos. Por esta razón, aunque Emma se muestra crítica hacia las Bates y en ocasiones evita su trato, que le resulta tedioso, las incluye dentro de las compañías que sabe que son agradables para su padre.

Tanto Mr. Weston como su hijo, Frank Churchill, son descritos como caballeros educados y correctos. Ambos se encuentran en el lado de las amistades íntimas de la protagonista. Sin embargo, en su trato con Mr. Woodhouse, apreciamos un defecto común de padre e hijo, su falta de sensibilidad hacia las necesidades ajenas. En el caso de Mr. Weston se manifiesta en su torpeza al proponer planes, que lejos de complacer al enfermo, le producen inquietud:

«Well, sir,» cried Mr. Weston, «as I took Miss Taylor away, it is incumbent on me to supply her place, if I can; and I will step to Mrs. Goddard in a moment, if you wish it.»

But the idea of any thing to be done in a moment, was increasing, not lessening, Mr. Woodhouse’s agitation.  The ladies knew better how to allay it.  Mr. Weston must be quiet, and every thing deliberately arranged. (185)

La señora Weston y Emma han de intervenir para evitar que la torpeza del caballero empeore la situación. Algo parecido ocurre más adelante, mientras se realizan los preparativos para un baile que están organizando Emma y sus amistades. Al explicar las razones por las que se ha elegido un emplazamiento que puede no parecer oportuno a algunas personas, Frank Churchill esgrime un argumento que provoca consternación a Mr. Woodhouse.

«From the very circumstance of its being larger, sir.  We shall have no occasion to open the windows at all–not once the whole evening; and it is that dreadful habit of opening the windows, letting in cold air upon heated bodies, which (as you well know, sir) does the mischief.»

«Open the windows!–but surely, Mr. Churchill, nobody would think of opening the windows at Randalls. Nobody could be so imprudent! I never heard of such a thing.  Dancing with open windows!–I am sure, neither your father nor Mrs. Weston (poor Miss Taylor that was) would suffer it.»

«Ah! sir–but a thoughtless young person will sometimes step behind a window-curtain, and throw up a sash, without its being suspected. I have often known it done myself.»

«Have you indeed, sir?–Bless me!  I never could have supposed it (…).

«Oh!» interrupted Emma, «there will be plenty of time for talking every thing over.  There is no hurry at all.» (223)

De nuevo tiene que ser Emma quien reconduzca la situación, provocada por una persona buena pero insensible, para evitar que altere el estado anímico de su padre. Por último, hablaremos a continuación de la pareja de personajes que están caracterizados con una mayor carga negativa, el matrimonio Elton.

Resultado de imagen de jane austen mr. eltonAl principio de la novela, Mr. Elton cuenta con la simpatía de la protagonista, que ha decidido mediar para lograr un matrimonio entre el clérigo y Harriet Smith, la joven que ha sustituido a Miss Taylor como acompañante de Emma. Aunque la visión que ofrece Emma de Mr. Elton es muy favorable: atractivo, inteligente, educado, etc., el lector percibe la falsedad que impregna la actitud del caballero. Al analizar su comportamiento hacia Mr. Woodhouse, llama la atención que es inexistente. A pesar de visitar con frecuencia el hogar de los Woodhouse, Mr. Elton no presta atención al señor de la casa, ya que todo su interés se centra en Emma, cuyo afecto quiere conquistar para lograr un matrimonio muy ventajoso. El anciano es visto por Mr. Elton como alguien insignificante, al que no merece la pena dedicar tiempo, puesto que no puede reportarle ningún beneficio.

Por último, nos detendremos unos instantes Mrs. Elton, la esposa del párroco de Highbury, que es caracterizada como una mujer sin gusto ni educación, que solo busca destacar y que se adjudica unos dones de los que carece. Dentro de su pedantería y de su afán de notoriedad, Mrs. Elton se permite tratar a Mr. Woodhouse, que se encuentra en un escalón social mucho más alto, de un modo condescendiente.

But this good old Mr. Woodhouse, I wish you had heard his gallant speeches to me at dinner.  Oh!  I assure you I began to think my caro sposo would be absolutely jealous. I fancy I am rather a favourite; he took notice of my gown. How do you like it? (269)

El modo de hablar de Mr. Woodhouse (“good old Mr. Woodhouse”) es completamente inadecuado para la época, pero su condición de anciano enfermizo es percibida como un signo de debilidad por parte de Mrs. Elton, que se permite tratarlo como a alguien cercano, a pesar de no gozar de esa familiaridad.

 

  1. Conclusiones

Para concluir este artículo, ofreceremos un resumen ordenado de la información del apartado anterior, y comentaremos los puntos que nos parecen más relevantes. Finalmente, ofreceremos una breve reflexión sobre las diversas actitudes hacia las personas enfermas, que hemos encontrado en Emma, y cómo el contacto con una persona enferma puede cumplir la función del “Espejo Mágico” del que se habló en el punto 4.

Tal y como se ha visto en el apartado anterior, Austen describe en su novela Emma las siguientes actitudes frente al personaje del enfermo, caracterizado en Mr. Woodhouse.

a) Ser capaz de comprender las circunstancias del enfermo, adelantarse a sus necesidades, evitar lo que le pueda resultar molesto y procurarle momentos de descanso y distracción.

Los personajes que mantienen dicha actitud, muchas veces a base de sacrificios personales, son Emma, Mr. Knightley y Mrs. Weston.

b) Tratar con respeto y afecto, sin provocar incomodidades al enfermo, pero sin implicarse en su cuidado.

Este es el caso de las Bates, que mantienen una relación cordial con Mr. Woodhouse, pero que no pertenecen a su círculo íntimo, por lo que no tienen la misma dedicación que los personajes del grupo anterior.

c) Mantener una actitud afectuosa hacia el enfermo, pero provocándole ciertas incomodidades al no comprender sus circunstancias, ni captar sus necesidades.

En este grupo podríamos incluir a Isabella, la hija mayor de Mr. Woodhouse, a Mr. Weston y a su hijo Frank.

d) Mantener una actitud afectuosa pero impaciente hacia el enfermo, que conlleva ciertos momentos de tensión e incomodidad.

Este es el caso de Mr. John Knightley, esposo de Isabella y hermano de Mr. Knightley.

e) Tratar al enfermo con condescendencia, minusvalorando sus capacidades, o permitiéndose familiaridades impropias.

Esta es la actitud de Mrs. Elton.

f) Ignorar al enfermo.

Tal sería el caso de Mr. Elton.

Los lectores de las obras de Jane Austen saben que esta autora revisaba sus trabajos minuciosamente, y que nada de lo que aparece en sus historias es casual o irrelevante. Como se dijo al principio de este artículo, Austen ofrece en sus novelas un estudio de la personalidad humana, y a este fin se orientan sus historias. Por esta razón, el personaje de Mr. Woodhouse responde a una intencionalidad concreta de su creadora. Por una parte, justifica y aporta veracidad a la personalidad de la protagonista. Y, por otra, permite que los lectores conozcan nuevas facetas de los otros personajes, o profundicen en el conocimiento que ya tenían de ellos.

La experiencia personal de Austen fue cercana a la enfermedad y a la muerte de seres cercanos y queridos. Por lo tanto, no hay duda de que su gran capacidad de observación, le permitió distinguir los diversos comportamientos de las personas al enfrentarse a dichas realidades. Por esta razón, al escribir una novela como Emma, en la que la protagonista tiene una percepción distorsionada de la realidad, que la lleva a confundirse continuamente al juzgar a las personas, Austen quiso incluir un “objeto con poderes especiales” que permitiera a los lectores conocer la verdadera manera de ser de cada uno de los personajes.

En el apartado 4 se habló del Espejo Mágico de la Historia Interminable, en el que cada persona se veía a sí misma, pero no como en los otros espejos, sino de un modo real y completo. El Espejo Mágico no solo refleja el exterior, sino también el interior del que se mira en él. Y, ante esta visión, algunas personas huyen despavoridas al descubrir todo el mal que albergan en su corazón. En este trabajo, hemos hecho diversas referencias a este espejo, asimilándolo de un modo metafórico a la persona enferma ya que, tal y como se puede apreciar en Emma, la actitud hacia la persona enferma puede servir para revelar la verdadera personalidad de los que la rodean, con sus virtudes y defectos.

El neúrologo y psiquiatra austriaco, Viktor Frankl, analizando las experiencias vividas durante su confinamiento en varios campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, afirmaba que, frente a la incapacidad del ser humano de cambiar algunas situaciones, existía la libertad individual de elegir cómo se iba a reaccionar frente a ellas. El modo en el que cada uno decidimos reaccionar frente a la persona enferma puede aportarnos algunas claves para lograr un mayor autoconocimiento. Las consecuencias que se deriven de dicho autoconocimiento variarán en cada caso, dependiendo de las decisiones personales.

En la novela Emma, Austen dota a la pareja principal de una actitud afectuosa y acertada frente al enfermo. En el caso de la protagonista, este es el contrapunto que atenúa sus muchos defectos durante gran parte de la historia, propiciando una actitud menos crítica de los lectores hacia ella. En Mr. Knightley, su trato delicado y atento hacia Mr. Woodhouse, es una mirilla para adentrarnos en sus sentimientos. En ambos casos, la capacidad de sacrificio y la atención afectuosa del enfermo es una característica que les enriquece más que sus títulos y posesiones, y que les hace ganarse el afecto de los millones de lectores que se han adentrado en las páginas de Emma.

 

Por Miguel Ángel Jordán

 

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