EL MUNDO A TRAVÉS DE LA MIRILLA DE MRS. BENNET

Resultado de imagen de MRS. BENNETSiempre me he preguntado cómo se ve el mundo a través de los ojos de una mujer como Mrs. Bennet, con una vida pequeñita, sin amplitud de miras, sin conocer el verdadero amor y con un objetivo vital enfocado a la supervivencia. Ver el mundo a través de una mirilla.

Con un entendimiento mezquino, poca información y temperamento incierto, se asoma a su mirilla y percibe la vida a través de esos ojos que delatan su particular inteligencia (dicen que más bien escasa), poseedora de un humor voluble e incapaz de comprender el carácter de Mr. Bennet que mantiene una actitud indolente hacia sus propias hijas. No me gustaría verme en su lugar. ¡Es para desesperarse!

Primeramente, es de justicia reconocer que a una madre abnegada de cinco hijas se le acumula el trabajo cuando estas van alcanzando la edad casadera. Y tiene toda la razón al pensar que hay una competencia brutal, demasiadas muchachas alrededor y pocos solteros con posibles a los que considerar, por derecho, propiedad de una de sus descendientes. Es un problema tal que descompone gravemente sus nervios, que no encuentran el menor alivio en un pasivo Mr. Bennet, ni en algunas de sus hijas, que no la comprenden. No se ponen en su lugar… ¡Ya serán madres!

Resultado de imagen de MRS. BENNETEs más que lógico abrir un tiempo de veda en cuanto aterriza una chequera andante, con propiedades y respaldada por varios miles de libras al año. Se pone en marcha una reacción en cadena que activa codazos y zancadillas, perfila estrategias casi militares y expone a sus tesoros en escaparates, siendo su único objetivo conseguir el matrimonio tan codiciado como única salida honrosa para mujeres con cierta tendencia a huir de la pobreza. Bussiness is bussiness, y el amor no forma parte de ellos. Lo contamina, lo nubla y no hay que perder de vista el objetivo: la supervivencia.

Esta madre estresada y, por cierto, con grandes dotes para la “observación de la conducta humana con puesta en común posterior” (no sé por qué se empeñan en llamarlo cotilleo), debe lidiar no solo con lo que opinen sobre sus niñas los demás, sino también con el tipo de comentarios que provienen de su propio esposo: “Son tan tontas e ignorantes como otras chicas, pero Lizzy tiene un poco más de agudeza que sus hermanas”. Pobre mujer, sólo deja una con cabeza. ¿Será Lizzy poseedora de ese ingenio y valentía tan poco valorado por su madre? Mrs. Bennet desde luego tiene un grave problema con esa chica: no se deja influenciar por el discurso de una progenitora comprometida y preocupada por su felicidad. ¡Estas jóvenes de hoy en día, uf!

Pero, como quiera que es una verdad universalmente aceptada que un hombre soltero en posesión de una notable fortuna necesita una esposa, nuestra dedicada madre va a poner todo su empeño en convertirla en sentencia irrevocable. Vamos a recrear el recorrido de sus actos para realizar dicho empeño, porque una progenitora tal no pasa desapercibida ni en su mundo ni en el nuestro. No se haría justicia a tanto ímpetu maternal si así no fuera.

Imagen relacionadaPor fin aparecen dos objetivos a babor: el acaudalado Mr. Bingley y su aún más opulento amigo Mr. Darcy. El primero ha alquilado la cercana mansión Netherfield con el fin de pasar una agradable temporada en el campo, y ha traído a su amigo de invitado. El destino lanza sus hilos a esas manos maternas con ansias de conseguir el mejor pasaporte social. Como toda una mariscal de campo, Mrs. Bennet diseña la Operación gripe, con la que alcanza un gran éxito: Jane enferma mientras visita Netherfield. Hecho vital para que esta historia quede dirigida a un futuro más que prometedor.

Al mismo tiempo, Darcy comienza a desplegar sus encantos en ese pintoresco medio y al ser un dechado de virtudes sociales y consigue conquistar a la madre de Lizzy casi de forma inmediata. Sería un candidato perfecto si no hubiese atentado de forma sistemática contra su orgullo rural y hubiese caído rendido sin contemplaciones por la menos apreciada de sus hijas. «El señor Darcy es una persona tan desagradable que sería una desgracia gustarle», dice frunciendo el ceño (podríamos atrevernos a decir, sin errar, que la simpatía es mutua).

Resultado de imagen de BINGLEY SISTERSPor otro lado, la Mrs. Bennet se ha convertido en plato del gusto para las señoras de Netherfield, quienes toman distancia de ella cada vez que pueden y las circunstancias se lo permiten. No sé la razón. ¡Es del todo incomprensible!

Observamos cómo se va perfilando la trama e intuimos los obstáculos que deberán ser sorteados para llegar a un posible final común a pesar de atravesarse los caminos de nuestros personajes. Tenemos a una Jane coladita por Bingley, pero en silencio, y a una Lizzy que sería capaz de perdonar el orgullo de Darcy si éste no hubiese herido antes el suyo. ¡No sabe Darcy con quién se las gasta! Eso ya la convierte en heroína austenita y universal. Pero es otra historia.

Volvamos a la mirilla.

A nuestra señora Bennet no le parece necesario que su hija mayor se restablezca enseguida de su enfermedad, puesto que recobrar su salud la obligaría a abandonar el que puede ser el cumplimiento de uno de sus objetivos, la desatada caza de Charles Bingley.

Planea incluso no enviar su coche hasta asegurar ese posible enlace dándole tregua al tiempo para que se convierta en un perfecto aliado. La mamá pone todo su empeño, esto no tiene más vuelta de hoja. Mantiene su estrategia de ataque para ver si el pez gordo muerde el anzuelo. Y su táctica parece haber surtido efecto: Jane vuelve al hogar con una inminente proposición de matrimonio que ya se va dibujando en esta historia y que no tardará mucho en hacerse realidad. ¿O no? Más bien, no. Esos alivios lanzados al aire se volverán en contra de su impaciencia; una injusticia más para esta mujer rodeada de convencionalismos sociales a los que dar salida de la única forma que conoce, quizá de la única forma posible.

Resultado de imagen de MR. COLLINSEs una señora muy entretenida y ocupada, como se puede intuir, sabe que le quedan cuatro hijas aún por situar y hay que seguir buscando posibles candidatos. En este sentido, también ha aparecido en escena el arrogante primo Collins. Y Mr. Bennet, divertido por la curiosidad que despierta este familiar, espeta a madre e hijas que las visita su futuro heredero de Longbourn; el que, tras su fallecimiento, podrá echarlas de esa casa sin contemplaciones.

La mirilla está que echa humo: mirar le ocasiona punzadas, malestar y rabia acumulada con la llegada de ese odioso hombre que cruel e injustamente privará a sus hijas de la herencia que debería corresponderles. ¡Todo en contra! Es digna de lástima.

Mantiene encañonado al que considera un tasador de sus propiedades y no sucumbe a sus halagos hasta que se manifiesta el interés del clérigo por Lizzy, ya que la hermana mayor no está “libre”. ¡Uf, menos mal! Al final, a ver si todo queda en casa. ¿Carácter voluble? Carácter adaptativo, más bien. Darwin estaría encantado con esta representante del género humano.

Ella es una progenitora contenida, como se puede observar al final de la cena organizada en Netherfield, donde se le escapan sus pensamientos en voz alta, apenas sin querer, celebrando ya el enlace de su hija mayor antes de que ocurra y por supuesto compartiéndolo con la Lady Lucas, a la cual ya no le pillan de espanto sus desboques emocionales casamenteros y no le causan más que ciertos bostezos. Enumera las ventajas de ese enlace y ya se sabe… una boda trae otra boda. Mrs. Bennet es muy cuidadosa con sus amigas, nada engreída y digna de la mayor confianza. No tiene mala intención, es sincera y eso la cualifica como vecina adorable y deseada. Les desea una fortuna similar (aunque, ella y yo, sabemos que no existe la menor esperanza para la señorita Lucas).

Resultado de imagen de MR. COLLINS LIZZYNuestra esforzada señora está en racha y pronto recibe la mejor noticia que por otro lado viene esperando y que afecta a su hija menos querida. ¡Por fin! Parece ser que el universo se ha apiadado de su volcada preocupación. Mr. Collins se ha decidido. Y aunque Lizzy no quiere quedarse a solas con su pretendiente, lo hará. «Vaya que si lo hará», decide la Mrs. Bennet sin dar un paso atrás. Nada ni nadie va a impedir esa declaración. Sin embargo, pincha en hueso una vez más: Lizzy tiene clara su decisión, sin dejar que le afecten el reproche y las diatribas de esa madre tan entregada a su verdadera felicidad y despegada de todo afecto material. ¡Qué desagradecida!

La decepción y el malhumor desatan la furia de nuestra protagonista, que ve cómo se esfuman ante sus propias narices dos posibles capturas de talla importante, pasando por encima, faltaría más, de los sentimientos anidados en el interior de sus hijas, quienes, en comparación a su desdicha, son del todo invisibles. ¡Pobre Mrs. Bennet!, qué injusta es la vida. Cinco hijas a las que dar de comer un mínimo de tres veces al día, un marido impasible con su propiedad vinculada y sin idea alguna de ahorrar para darles una dote. ¿Y todavía piensan en el amor? ¡Qué necedad!

Imagen relacionadaPara entender los sentimientos de esta mujer, solo hay que ponerse en sus gafas. Una mujer casada sin amor, que fue valorada únicamente por su belleza exterior, buscando infatigablemente un heredero varón que deje las cosas como deben estar, pero a quien la vida se le revuelve dándole cinco niñas y un esposo nada interesado en ahorrar para su futuro y que, si pudiese, habitaría en la biblioteca de casa, donde la realidad solo pasa de puntillas y sin hacer ruido.

Sus hijas agotan sus nervios y escasa felicidad. ¡Cómo no va a ser infeliz!

El adorable primo Collins se ha esfumado con Charlotte Lucas, la mejor amiga de su Lizzy y… ¡dueña futura de Longbourn! Decidme, Cielos, ¿qué os ha hecho esta mujer?

Resultado de imagen de WICKHAMJane carece de orgullo y se deja mecer en el caminar de las circunstancias, intentando cicatrizar las heridas dejadas por el alejamiento de Bingley. Lizzy es ingobernable y tiene la estúpida pretensión de casarse por amor. Mary está en terreno de nadie y las dos pequeñas no consiguen caer en brazos de unos pantalones con graduación militar. Aunque no todo está perdido: pone toda su esperanza en la menor de sus hijas y ve en ella su reflejo; menos mal que aún queda la sensatez de Lydia, una Mrs. Bennet en pequeño y desbocada que hará las delicias de esta familia tan singular y que con su inteligencia logrará estar en boca de todos, siendo la primera en conseguir dejar de tener tanto tiempo para escribir cartas y lucir su mano con la mejor de sus sonrisas ya que logrará conseguir a la joya de la corona: George Wickham .¡Salvará el orgullo familiar!

Cuando todo estaba perdido, el adorable Bingley rescata a su Jane, aunque haya que soportar al desagradable Darcy que se presenta continuamente en casa molestándolos con su presencia sin razón alguna. «Habrá que buscarle algún entretenimiento», piensa Mrs. Bennet, «aunque tenga que pasear con Lizzy».

Pero me apasionan las historias que nos muestran malos comienzos con grandes finales elaborados a medida, como el mejor orfebre elabora sus piezas preciosas. El Hado es el encargado final de limpiar el cristal de esa mirilla y dar luz donde solo había penumbra.

Nuestra buena señora, a pesar de seguir tintineando con sus nervios por esa vida singular, será la más afortunada de las madres, viendo como sus dos hijas mayores gozan de la vida por la que suspiró incansablemente su instinto maternal.

Resultado de imagen de MRS. BENNETAl final, me gustaría poder decir, en bien de su familia, que »la consecución del ardiente deseo de casar a tantas hijas tuvo un efecto tan positivo sobre ella que se convirtió, para el resto de sus días, en una mujer sensata, agradable e instruida; aunque, quizá, para su marido, que podría no haber disfrutado de la felicidad doméstica de una manera tan poco habitual, fue una suerte que siguiera padeciendo de los nervios de cuando en cuando y que se comportara invariablemente de la manera más absurda posible».

Los Bingley y los dueños de Pemberley cierran esta bella historia de orgullos y prejuicios, de convencionalismos sociales, de hipocresías y aunque sea innecesario, según el código de Mrs. Bennet, el amor verdadero triunfa y va adornado con las mejores propiedades deseadas. Ella y su mirilla han conseguido ver cómo emparentan con Wickham, Darcy y Bingley haciendo posible la cuadratura del círculo.

Un final hecho solo para heroínas y héroes destinados irremediablemente a estar unidos, a pesar de los infortunios del mundo.

PD: Lady Catherine debe seguir aspirando sales a estas alturas.

 

                                                                   Por Mª Ángeles Lorente

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Taller sobre Lady Susan en Cartagena (2ª Parte)

Finalizamos nuestro taller literario sobre Lady Susan recogiendo y analizando los resultados de los debates, así como los del cuestionario que se entregó en la primera sesión a los asistentes.

La segunda y tercera sesiones se realizan los días 2 y 9 de noviembre en la Biblioteca Rafael Rubio, de Los Dolores (Cartagena).

Me encuentro ante un grupo de lectores que mayoritariamente superan los 50 años de edad, salvo dos excepciones que se sitúan en la franja de entre 20 y 30 años.

Un pequeño porcentaje de los asistentes no han leído a Jane Austen, mientras que la mayoría quedaron cautivados sobre todo por Orgullo y Prejuicio, y en menor medida por Sensatez y sentimientos, Emma, Persuasión y Lady Susan por este orden.

Además, una gran mayoría no ha asistido a ningún taller literario pero cinco personas forman parte de clubs de lectura e incluso alguna de ellas dirige alguno.

Consideran que el valor de las obras de Austen reside sobre todo en su estilo narrativo y en el análisis de sus personajes por encima del argumento y la ambientación.

Tras la realización del taller, Lady Susan gana puestos y la valoran como una de las obras más fascinantes de la autora. Perciben de forma contundente la inteligencia con la que está estructurada, la ironía, el doble lenguaje de la protagonista, la forma casi mágica con la que se van dibujando los personajes y el enlace de unas cartas con otras que cierran puertas para ir abriendo otras que permiten avanzar en la trama formando parte de la subjetividad de los personajes que presentan la realidad tal y como ellos la perciben.

En la segunda sesión analizamos hasta la carta 21.

Los asistentes se sienten atrapados por el perfil psicológico de Susan Vernon, les crea un estado casi hipnótico del que solo salen por el rechazo que les ocasionan los sentimientos y las actitudes que mantiene hacia su hija Frederica.

Comentan que es maravilloso cómo Austen parece jugar con el lector enlazándole con el reto que Lady Susan se propone frente al mundo que le rodea: fascinar. Le fascina fascinar. La admiración que tantos sienten por ella alimenta su narcisismo; utiliza a los demás, es incapaz de empatizar y es muy difícil eclipsarla. Ella gira el mundo 1800 a su antojo, dejando en evidencia a los que la critican hasta que no es descubierta. A descubrirla nos ayudan, en primer lugar, Catherine Vernon y su claro entendimiento ante la evidencia, aunque no inmune a la fascinación que produce su cuñada. Y en segundo lugar, tras padecer el paso del huracán Susan, el traumatizado Reginald De Courcy, quien, uniendo las piezas del puzle y una vez escuchada la voz de Frederica, va saliendo del hechizo y descubre la terrible realidad.

Todos los participantes coinciden en que no hay nada que incite más a Lady Susan que tener frente a ella a un joven prejuicioso para comenzar a modelarlo fría y poderosamente. A ella la enferman la sensibilidad y la naturalidad en el amor: son dos obstáculos para un manipulador emocional.

Se señalan las cartas 5 y 21 como las favoritas.

En la carta 5, Susan Vernon aparece en primera persona y escribe a su amiga Alicia Johnson, mostrándose tal y como es; resulta especialmente sangrante la manera de referirse hacia su hija.

Por otro lado, la voz de la hija adolescente se escucha por primera y única vez en la carta 21. Hasta ese momento la imagen de la niña va de boca en boca, pero entonces aparece dibujada en primera persona en la carta que le escribe a Reginald: un grito de auxilio desesperado que intenta paralizar las intenciones maternas de casarla con sir James; no solo no podría sentir amor, sino tampoco el más mínimo afecto por alguien a quien desprecia absolutamente (prefiriendo incluso ganarse el sustento por sí misma antes que acabar con él).

También resaltan que Reginald cae en las redes de la protagonista por resultarle a priori divertido analizarla desde cerca; pero, para manejarse en territorio Vernon hace falta no perder la perspectiva. Sin embargo, a Catherine no la engaña ni aun de cerca, a pesar de sus intentos por persuadirla, porque ha sufrido en sus propias carnes los efectos devastadores del huracán Susan.

En definitiva, llaman su atención los siguientes aspectos:

  • La capacidad de embaucar al lector.
  • La relación Vernon-Johnson.
  • La evolución de Reginald con respecto a Lady Susan.
  • La relación desnaturalizada y con maldad hacia su hija.
  • La voz de Frederica. ¿En qué centra su carta?
  • La confusa relación de Lady Susan con Manwaring.

Acaba nuestro taller con el debate sobre las cartas restantes y una lluvia de conclusiones finales.

En este sentido se reseñan párrafos que les parecen muy interesantes tales como:

  • “ Me pregunto dónde está el odio que el verdadero amor debía haberle hecho sentir contra una niña, sin talento ni educación, que me estaba calumniando y que yo le había enseñado a despreciar”.(Carta 22 Lady Susan a la señora Johnson).
  • -“La próxima vez que escriba, espero poder deciros que sir James se ha marchado, que lady Susan ha sido vencida y que Frederica ha dejado de sufrir”. (Carta 23. La señora Vernon a lady De Courcy).
  • “¿Me consideráis una madre desnaturalizada?” (Carta 24. La señora Vernon a lady De Courcy).
  • “A pesar de lo dócil que se muestra ahora, no puedo perdonar semejante ejemplo de soberbia; y dudo si castigarle rechazando su amistad algún tiempo después de nuestra reconciliación o casándome con él para atormentarle el resto de su vida”.( Carta 25. Lady Susan a la señora Johnson).

Comentamos el desenlace de la historia y cómo se desatan los nudos con unos dedos inteligentes que seducen al lector llegando a la conclusión de que nuestra Jane cierra todas las incógnitas y nos muestra el destino de cada uno de sus personajes.

Es una forma epistolar que va más allá de un difícil estilo literario, Austen deja de nuevo sus huellas y  acaba la historia con un capítulo de “conclusiones” donde regresa a su voz personal y única para tejer historias.

¿Castiga o premia a su antiheroína? Preguntan los asistentes. La respuesta solo la tiene ella:

“ Es imposible saber con seguridad si lady Susan fue feliz o no en su segundo matrimonio, pues ¿quién podría creer lo que ella afirmara? El mundo debe juzgarlo en función de sus probabilidades. No tenía nada en contra de ella, excepto a su marido y a su conciencia”.

Finalizo esta maravillosa experiencia con la lectura de frases decisivas del resto de sus novelas que atrapan la curiosidad de los lectores preparándose para dejarse cautivar por ellas y con el firme compromiso de realizar otro taller sobre Orgullo y prejuicio próximamente.

Muchísimas gracias a los asistentes y a todos los que han colaborado en su difusión.

 

                                         Por M. Ángeles Lorente 

Socia de JASES

 

 

 

 

LADY SUSAN VISITA CARTAGENA

Nuestro taller comienza el jueves 26 de octubre a las 19 horas, en la Biblioteca Rafael Rubio. (Los Dolores, Cartagena).

Comienzan a llegar nuestros lectores y ya se puede observar fácilmente que va a ser un taller heterogéneo en cuanto a edades y género de los participantes. En la variedad está la riqueza, y este taller gozará de diversas perspectivas por ello.

Una vez dada la bienvenida y realizada las presentaciones oportunas, lanzo una pregunta al aire para saber quién ha leído obras de Austen, si conocen un poco a nuestra escritora favorita, si han visto adaptaciones cinematográficas, etc.

Me encuentro con una variedad de puntos de partida, personas que van a leer a Austen por primera vez, otras que han leído algunas de sus obras e incluso alguna participante que ha leído todas ellas así como algunas secuelas: “Gente de Pemberley” de Marie Laure Sébire, con muy buena crítica dicho sea de paso, así como “Agonía y esperanza” de Fernando García Pañeda, que también ha sido leída por otra lectora del taller y que la recomienda con entusiasmo tras haber leído Persuasión.

También la mayoría han visto adaptaciones cinematográficas, “Love and frienship”, “Sentido y sensibilidad”, “Orgullo y prejuicio”, “La abadía de Northanger”, así como series de la BBC (“Orgullo y prejuicio” y “Emma”).

 

El taller va a constar de tres sesiones de una hora de duración, y la primera de ellas (26 de octubre) tiene la siguiente estructura:

1º. Presentación y primera toma de contacto. Les presento los materiales que vamos a trabajar:

– Ejemplar de “Lady Susan” (facilitado por la coordinadora de la red de bibliotecas municipales).

– Un cuestionario libre y anónimo que formará parte de las conclusiones que se elaborarán al finalizar el taller literario. Al final de este cuestionario se les señala una serie de enlaces de páginas web en las que se pueden encontrar amplia y cualificada información en español sobre Jane Austen y sus obras, así como títulos destacables en cuanto a su biografía.

– Uno de mis artículos publicado en JASES titulado “Lady Susan. Apuntes del natural” que les aconsejo leer antes de abordar el libro porque pienso que a las personas que no conozcan rasgos de la voz narrativa de Austen, les puede ayudar a leer esta historia con todas sus aristas.

-Punto de lectura  del taller.

2º. Ser realizan las siguientes propuestas para comentarlas en la siguiente sesión: leer las primeras 21 cartas y seleccionar carta y párrafo favorito. Diseccionaremos a la Vernon que se nos muestra en estas 59 páginas.

3º. Nos acercamos a la vida y obra de Austen, dando unas pinceladas de color a través de anécdotas y curiosidades sobre la autora y su obra. Algunos participantes del taller aportan también conocimientos sobre ella, estableciéndose un diálogo interesante donde algunas ideas darán pie a diferentes preguntas que después desvelaremos.

Hago un recorrido desde la Janeniña hasta la adulta, arropada por un entorno familiar favorable para el desarrollo de su brillante talento literario, un entorno que le permite situar la autoestima en su justa altura que es la de mirar al mundo frente a frente. Una Jane observadora y sabia, que desmenuza la conducta humana ya desde muy jovencita y que tiene las ideas muy claras sobre el mundo emocional en general y sobre las relaciones entre hombres y mujeres en particular. Una voz y una pluma colmadas de ironía, inteligencia, elegancia, valentía y sentido del humor que hace tambalear con contundencia ciertos convencionalismos sociales de la época poniendo al descubierto el gran error e injusticia que significaba mantenerlos.

Una Jane tierna y cuidadosa con sus personajes, con sus heroínas que, lejos de llevar capa y espada, son mujeres como nosotras con sus virtudes y sus defectos, mujeres que han sido en alguna ocasión humilladas, abandonadas, poco valoradas, que miran el mundo con rebeldía ante actitudes dirigidas por el orgullo, independientes emocionalmente, sufridoras silenciosas, poseedoras de una gran fuerza interior, inocentes, soñadoras y deliciosamente manipuladoras porque los tentáculos de la Vernon te atrapan desde la primera carta.

 

Resultado de imagen de jane austen charactersQuedan en el aire sus nombres propios junto a las obras en las que cobraron vida, mujeres que les han llamado la atención por su contemporaneidad en acciones y sentimientos: Anne Elliot, Emma, las hermanas Dashwood, Catherine Morland, Lizzy Bennet, Fanny Price, etc. hasta llegar a nuestra antiheroína malvada y poliédrica: Lady Susan, bien diferente de otras malvadas (la tía Norris, Fanny Dashwood) o antiheroínas (Lucy Steele, Isabella Thorpe, Mary Crawford) salidas del mundo austeniano.

Una lectora hace hincapié en que desde las primeras páginas le resulta tan familiar la historia que parece estar ubicada en nuestro siglo. ¡La grandeza de Austen! Es una obra atemporal y de rabiosa actualidad, en una vida cuyos derroteros están bastante alejados de perseguir unos valores que son tremendamente necesarios para caminar por ella, para ayudar a personas a crecer, a realizar viajes interiores hacia la madurez que lleven a puertos acogedores llenos de sabiduría y calor emocional.

En el desarrollo de esta primera sesión surgen cuestiones tales como:

  • ¿Es Austen una de las escritoras precursoras del feminismo?
  • El encasillarla no pocas veces con la etiqueta de “novela romántica” ¿le ha perjudicado a la hora de ser leída por el público masculino?
  • Les llama la atención la presentación de progenitores desastrosos o ausentes en sus novelas.
  • ¿Se puede considerar la precursora de un cierto estilo “mujeres que escriben como mujeres” (Virginia Woof dixit) para que otras autoras como Gaskell, George Elliot, etc. continuaran por esa senda?
  • ¿Hay algo salvable en el mundo particular de Susan Vernon?
  • Reparto de premios y castigos a los personajes de sus obras según sus conductas, a medida del concepto virtuoso personal.
  • Cierre de tramas y subtramas: todos empiezan y terminan su historia.
  • Cierto sector de participantes reconocen “quedar enganchadas” a la forma narrativa que presenta, historias sencillas que acabarán con el reconocimiento de la persona adecuada para vivir un amor verdadero sin apenas un roce físico. Les fascina la elegancia y la delicadeza con la que aborda estos trocitos de vida, palpitantes casi, situando a los actos por encima de las palabras hermosas, puliendo errores o aprovechando el regalo extraordinario de las segundas oportunidades una vez alejadas las persuasiones que desvían cruces de historias retomadas desde la experiencia y desde evoluciones personales que permiten vivirlas en su esplendor.

3º. Por último nos situamos en la obra que nos reúne hoy y aquí: Lady Susan.

Resultado de imagen de lady susan bookObra epistolar posiblemente escrita en 1794 y publicada de forma póstuma en 1871. Consta de un cruce magistral de 41 cartas entre los personajes principales con un doble lenguaje que hace las exquisiteces del paladar lector más curtido.

La Vernon, a diferencia de otros personajes de Austen, se relaciona entre otras personas con hombres mucho más jóvenes que ella, manipula a su entorno con su inteligencia, elegancia y buenas maneras. Fascinar le resulta fascinante. Pisa con garbo por senderos que la pueden conducir hasta un excelente pasaporte social y se desliza por situaciones que son difíciles de manejar ya que tiene un pasado y un presente bastante peculiar bastante criticado.

Algunas lectoras que ya han leído la obra señalan que se trata de un personaje poliédrico muy atractivo a pesar del rechazo que puede producir.

No queremos desvelar la trama pero el nombre de Frederica comienza a hacerse escuchar.

En el taller comentamos también la figura de Eliza de Feudille, prima y posteriormente cuñada de Austen, la cual parece que inspiró algunos rasgos del carácter de la Vernon así como de otros personajes, y que seguro resultó ser extremadamente divertido para ambas en su intimidad.

Queda, por tanto, pendiente el análisis de las primeras 21 cartas para su debate en la próxima sesión: rasgos que van dibujando a Lady Susan y a otros personajes principales que la rodean utilizando un doble lenguaje que hace las delicias de cualquier paladar lector exquisito; temas colaterales que se desprenden de la novela, tales como relaciones de “amistad”, amor o interés, situación de la mujer en esa época, valores potenciados en ellas por esa sociedad burguesa, maternidad desnaturalizada, curiosos que quedan atrapados en su red, tipos de matrimonios, la ¿crítica? de comportamientos independiente del género o la lucha de una adolescente por tener voz ante una madre para la que sus propios intereses son invisibles.

Y nos despedimos con algunas ideas que os dejamos para reflexionar y debatir:

¿Los hombres leen poco a Austen o leen poco en general? Pensamiento en voz alta de un participante…

¿Austen precursora de la novela romántica con tintes feministas?

¿Se puede salvar algo del “comportamiento Vernon”?

¿Son las relaciones de mujeres con hombres más jóvenes tratadas de manera justa?

¿Proporcionan “color” las adaptaciones cinematográficas a las historias austenianas?

¿La declaración más hermosa es la que no se dice? ¿Las palabras que sólo poseen belleza deben ser pecios abandonados en las relaciones personales?

¿Qué nos engancha de estos amores a pesar del paso de los años?

¿Es el mundo de las emociones un feudo femenino?

Quedan dos sesiones por delante que iremos desvelando próximamente.

Hasta el 2 de noviembre. Un placer.

Por Mª Ángeles Lorente

Socia de JASES

MANSFIELD PARK, ÚLTIMO CAPÍTULO: MUTIS MAGISTRAL

Resultado de imagen de mansfield parkEs una verdad universalmente aceptada que Mansfield Park (en lo sucesivo MP) es la obra más polémica, compleja y oscura —e incomprendida, añadiría yo— de cuantas vieron la luz de forma completa[1] a través de la pluma de Jane Austen. Dentro de la faceta polémica, una de las diversas cuestiones objeto de debate se refiere al capítulo final de la novela; capítulo que cierra de forma acelerada y contundente varios cientos de páginas de escritura minuciosa en torno a las idas y vueltas de los Bertam y los Crawford y a las tribulaciones de Fanny Price. En concreto, el objeto de controversia lo constituye el porqué de tan apresurado cierre de tramas y subtramas que contrasta sobremanera con el tono pausado del resto de la novela.

Resultado de imagen de nabokovLa opinión mayoritaria atribuye al cansancio de la autora este final expeditivo, que sería previsible tras el esfuerzo invertido en el resto de la obra. Parece ser que a muchos escritores les supone un esfuerzo titánico cerrar sus novelas (según declaran sin el menor recato en entrevistas y reportajes), y Austen, habiendo caído en este trance, decidió cortar por lo sano. Desde que V. Nabokov dictaminara dicha tesis en su estudio sobre MP, ésta es la conclusión generalizada en el mundo austenita y fuera de él. Como consecuencia de dicha tesis, este capítulo de cierre se considera como un defecto de la novela, uno de los inconvenientes que conlleva su lectura: encontrarse con una historia cerrada con urgencia e incluso en falso. Y no es ésta una tesis infundada, no sólo porque la sustentara Nabokov, escritor eminente, sino porque posee una clara apariencia de verosimilitud: no es fácil encontrar casos similares entre los clásicos, novelas de amplia extensión que fluyen mansamente durante un largo recorrido para concluir como en forma de catarata. Pero también es cierto que esta opinión se corresponde con una óptica de lectura propia de nuestro tiempo —como el criterio de Nabokov corresponde a un escritor del siglo XX—, sin tener en cuenta las peculiaridades de Austen no sólo como escritora del siglo XVIII, sino como una verdadera singularidad dentro de la literatura universal.

No obstante, en mi opinión, y desde un punto de vista de lector-escritor libre de prejuicios, la hipótesis del “cansancio” de la autora no es convincente. Y esta opinión la sustento en diferentes motivos que expongo a continuación:

Imagen relacionada1º. Esa forma chapucera de terminar una obra deprisa y corriendo de forma consciente, si bien puede encajar en publicaciones actuales destinadas al consumo pronto y fácil, no concuerda en modo alguno con la actitud vital, el perfeccionismo y el estilo de Austen. Sólo en algunas de sus obras de juventud, escritas por puro entretenimiento para lectura en familia y sin vistas a ser dada a la imprenta para lectura general, podría llegar a admitirse sin reparo dicha explicación.

2º. Por otra parte, MP fue escrita en plena época de fecundidad y madurez creativa de Austen, después de Orgullo y prejuicio y antes de Emma. Atribuir cansancio o indolencia por el desarrollo final de la novela tampoco encaja con la pulsión creativa de una orfebre entregada a la labor de su pincel sobre el trocito de marfil en esas tres grandes obras. A mayor abundamiento, en su obra subsiguiente Austen se deleitó y nos deleitó, después de resuelta la trama principal, prolongando la novela durante toda una quinta parte de su amplia extensión a fin de no dejar suelto el menor cabo del entramado Highbury-Hartfield-Donwell.

3º. Y, por último, y por eso mismo más importante, a mi entender Austen ya había escrito cuanto quería escribir en torno a Mansfield y las relaciones de sus habitantes. Si la autora no fuera deudora de su devoción por Fanny Price y de las reglas de la novela de su tiempo, es probable que MP carecería de este último capítulo, o éste habría sido distinto; recordemos que MP es la representación, incluso stricto sensu, del lado oscuro de la sociedad (no sólo de la de su época y país, sino de la de todas las épocas y países): los vicios, las torpezas, las carencias de compromiso, responsabilidad, sacrificio o firmeza de valores, los prejuicios, las dobleces, el egoísmo, la tibieza moral, etcétera. Cuarenta y siete capítulos de virtuosismo, metaliteratura, simbolismo e inteligencia emocional, entre otras admirables cualidades, fueron más que suficientes para completar su theatrum mundi, y de ahí su magistral mutis: «Yo dejo al punto esos temas odiosos, impaciente por devolver alguna paz a los que no tuvieron demasiada responsabilidad, y terminar con lo demás»[2]. Por decirlo de otro modo, a mi parecer el único fundamento de este capítulo es conceder a la heroína su recompensa más ansiada.

Resultado de imagen de mansfield parkAhora bien, sea cual sea la explicación, e incluso admitiendo el humano razonamiento de la desgana de Austen como causa de la rápida finalización de su historia, incluso ese mismo aspecto resaltaría su genialidad. Dejando a mi imaginación a su indomable albedrío, evoco a la autora afrontando esas últimas páginas de manuscrito con no poca resolución: «Bien, vamos a acabar de una vez con la tontería», pensaría remangándose y mojando su pluma en la tinta dispuesta a realizar un ajuste de cuentas con todos y cada uno de los personajes, con la lógica excepción de la protagonista. No se libra nadie; ni siquiera el insulso Edmund, cuyo único motivo de redención es su afecto incondicional por Fanny.

Es muy infrecuente en la historia de la literatura, y no digamos en la obra de aquel tiempo, asistir a fustigaciones semejantes de manera tan directa. Sí que abundan los personajes abyectos, expuestos al escarnio o puestos en ridículo por sí mismos; pero que sean los propios autores quienes hagan de banderilleros y picadores directamente es algo insólito (que sólo puede conseguir adhesiones incondicionales entre frikis literarios).

Resultado de imagen de mansfield parkSobran ulteriores palabras y explicaciones al respecto, porque basta espigar algunas de las perlas que puntualmente regala nuestra Jane a cada personaje a lo largo de dicho capítulo para comprobarlo:

  • Sobre Tom Bertram. «Había sufrido y había aprendido a pensar: dos ventajas que no había conocido hasta ahora». [Teniendo en cuenta que tenía veintiséis años, una edad considerable en aquella época y aun hoy]
  • Sobre Maria y Julia Bertram. «Nunca se las había enseñado propiamente a dominar sus inclinaciones y temperamento mediante el sentido del deber, único que puede ser suficiente. (…); y sobre la necesidad de la abnegación y la humildad, sospechaba que jamás habían oído de labios de nadie nada que les fuera de provecho».
  • Sobre el señor Rushworth. «No le fue difícil obtener el divorcio, y de este modo concluyó un matrimonio contraído en circunstancias tales que cualquier final mejor, producto de la suerte, habría estado fuera de todo cálculo». «Las indignidades de la estupidez y los desengaños de la pasión egoísta despiertan poca compasión».
  • Sobre la señora Norris y su sobrina Maria. «La señora Norris abandonó Mansfield Park para consagrarse a su infortunada Maria, creándose un establecimiento para ellas en una región remota y retirada, donde, recluidas con poca compañía, sin afecto la una y sin juicio la otra, es lógico suponer que sus respectivos temperamentos las convirtieron en su mutuo castigo».
  • Sobre la señora Norris, un bonus extra. «[Sir Thomas] La veía como un mal perpetuo, tanto más cuanto que no parecía posibilidad de que acabara sino con la muerte; (…) Así que verse libre de ella fue una dicha tan grande que, de no haber dejado recuerdos amargos tras de sí, sir Thomas casi habría corrido peligro de aprobar el mal que había acarreado este bien».
  • Sobre Henry Crawford, la narradora es tajante y no tiene la menor duda de su indignidad y desmerecimiento de cualquier destino mejor. O, dicho en términos coloquiales, según la propia autora su fin se lo había ganado a pulso. «Si hubiera merecido más, no cabe duda de que lo habría obtenido». «De haberse limitado a conquistar el afecto de una mujer amable, de haber encontrado gozo suficiente en vencer la aversión, y en ganarse poco a poco la estima y el cariño de Fanny Price, habría tenido todas las posibilidades de éxito y de felicidad para él». «[al encontrarse de nuevo con la señora Rushworth] Se le despertaron la curiosidad y la vanidad, y la tentación del placer inmediato fue demasiado fuerte para un espíritu no acostumbrado a sacrificar nada a lo correcto».
  • Sobre el señor Grant. «El doctor Grant se provocó un ataque de apoplejía con los tres banquetes semanales que había instituido, y murió».
  • Resultado de imagen de mansfield parkSobre lady Bertram. Un remate suave en comparación con la crudeza con que ha sido descrita en diversos pasajes de la novela: «Dado lo egoístamente cara que había sido para lady Bertram durante mucho tiempo, no vio ésta de buen grado la marcha de su sobrina. Ninguna felicidad de hijo o sobrina podían hacerla desear ese matrimonio».
  • Sobre lord Bertram. «Estas fueron las circunstancias y esperanzas que poco a poco trajeron alivio a sir Thomas (…), aunque nunca le desapareció el dolor que provenía de la convicción de sus propios errores en la educación de sus hijas. (…) Veía cuán erróneamente había calculado al esperar contrarrestar lo que la señora Norris hacía mal haciendo él lo contrario; claramente veía que no había hecho sino aumentar ese mal (…)».
  • Sobre Edmund. No se detuvo la autora en atribuirle el mayor castigo para cualquier persona: «Sufría de desencanto y de pena, lamentando lo que era y deseando lo que nunca podría ser». Y muy sutilmente se habla de su cambio de inclinaciones: «No le hizo falta esperar y desear con afectos vacantes a una criatura digna que la sucediera en ellos. Apenas había terminado de lamentar la pérdida de Mary Crawford, y de confesar a Fanny cuán imposible le sería encontrar a una mujer igual, cuando empezó a pensar si no le convendría una clase de mujer totalmente diferente…» [Los puntos suspensivos son de la autora].

Imagen relacionadaEn definitiva, se podrá estar de acuerdo o en desacuerdo con la procedencia y la motivación de este final, abrupto en comparación con la extensión del resto de la novela, pero resulta indiscutible que es el producto de una mente ingeniosa en grado sumo y de una pluma con habilidad extraordinaria. Mansfield Park es una obra que precisa un tipo de lectura exigente, curtida en muchos miles de páginas y capaz de admirar los detalles sutiles dispersos por la novela; no sirve como puerta de entrada al mundo de Austen, pero sí forma parte del corazón de su obra, al que sólo se puede llegar con las capacidades señaladas.

 

Por Fernando García Pañeda

Nota final: Los párrafos transcritos de la novela corresponden a la traducción de Francisco Torres Oliver, publicada por Alba Editorial, año 2000.

[1] El arranque de Sanditon, entre especulación inmobiliaria, ansia de dinero, sensualidad desordenada, actitudes ambiguas de personajes y una protagonista de notoria inteligencia, también prometía emociones un tanto “interesantes” y umbrías que no podemos comparar con el resto de las novelas.

[2] En efecto, la posteridad tomó nota, puesto que otras plumas se han extendido a base de bien en culpas, desdichas y calamidades psicosociales durante estos últimos doscientos años.

Catherine Morland, ¿una heroína en construcción?

En un lugar de la vieja Inglaterra, de cuyo nombre no es que no quiera acordarme (nuestra historia se inicia en Fullerton), no ha mucho que vivía una niña de espíritu libre, ávida de aventuras y una mente llena de peculiares historias.

Aunque todo estaba en su contra, nada la desanimaba a perseguir el bien y la conducta virtuosa en un mundo que reverenciaba la hipocresía en las relaciones y diseñaba caminos tortuosos para alcanzar el final anhelado, la felicidad siempre tan deseada y tan costosa.

Nuestra ¿heroína? sostiene valientemente lanza en astillero intentando culminar con éxito su propio viaje interior hacia la madurez, conservando, mientras tanto, un corazón bondadoso y puro comparable al que late en el pecho del más noble caballero.

Nuestra Catherine es especial desde su niñez. No había nada que le gustase más que tirarse rodando por la verde cuesta que había detrás de su casa, una niña ruidosa y un tanto alocada, vital, inclinada hacia lo no permitido e invadiendo territorios confinados al género masculino. ¿Heroína…?

Una niña casi invisible al mundo, como el resto de sus nueve hermanos, pero que está a punto de iniciar la aventura más hermosa: comenzar a vivir su propia vida. A ello la ayudan los Allen, que sirven de puente para salir de su pequeño pueblo y afrontar las vicisitudes que ofrece el presente a una peculiar soñadora, perfilando ese carácter indeciso y dando cordura a tantos pequeños episodios de locura gótica satirizada magistralmente por Austen.

Resultado de imagen de northanger abbey filmCatherine Morland. ¿Será esa flor que nace para desarrollarse invisible y desperdiciar su fragancia en el aire del desierto? Alejándola Austen de los cánones reservados a heroínas típicas, ¿la engrandece, la ilumina con una luz favorecedora? ¿La acompaña en ese autoconocimiento necesario para el desarrollo y crecimiento personal y por tanto la convierte en heroína de su propia vida? Son cuestiones que me surgen con la lectura de esta maravillosa historia, sencilla, cercana, atemporal que me logra seducir doscientos años después.

Pero hablar de La Abadía de Northanger es mucho más que acompañar a Morland en sus dieciocho años de vida, es la feroz defensa de los libros y sus enseñanzas. Por eso la autora intercala en la trama un extenso recorrido por títulos y escritores concretos, incluyendo algunos de sus favoritos como lectora. Autores como Gray, Thomson, Shakespeare, Samuel Richardson, Fanny Burney (de gran influencia para Austen), María Egdeworth, Addison, Steele, Ann Radcliffe, Henry Fielding, Matthew Lewis y un largo etcétera están presente en esta obra al mismo tiempo que da amparo y protección a la novela como género, despreciando ese «hablar con desdén de unos libros a los que avalan la genialidad, el ingenio y el buen gusto

En definitiva, defiende unas obras «en las que se exhiben los más grandes poderes de la mente y en las que se transmiten al mundo, en el lenguaje más selecto, el conocimiento más exhaustivo de la naturaleza humana, las delineaciones más acertadas de sus variedades y las manifestaciones más vividas de ingenio y de humor».

Imagen relacionadaPero, volviendo a nuestra historia, Austen también diseña hombres a la altura de sus heroínas. Es el caso del señor Tilney, vértice fundamental del triángulo amoroso: alto, rostro agradable, mirada inteligente y viva, buen bailarín, caballeroso, con temple, entendido en muselinas, lector voraz y con gustos literarios afines a ella, culto y con una actitud jocosa que lo hace a los ojos de nuestra Catherine más que interesante, honesto y valiente, desafiante ante la injusticia aunque sea paterna. Especial, como ella.

Resultado de imagen de northanger abbey thorpeTambién tenemos a John Thorpe y su hermana Isabella. ¿Caballero andante y dulce damisela? Nada más lejos de la verdad. Descubriremos junto a la Morland que son piedras puestas en su camino para consolidar su carácter, afirmar su honestidad, su integridad y reconocer a su verdadero compañero de andanzas y aventuras.

No recomiendo, por tanto, únicamente la lectura de esta preciosa novela, eso es bastante obvio, sino que la lean como se merece. Austen utiliza su sátira inteligente y despliega su ternura recordándonos con su ¿heroína? que ni mucho menos la vida es siempre de color rosa, que la inocencia bien entendida debería ser un arma poderosa en este mundo, la honestidad en los sentimientos un objetivo por cumplir, el conocerse y crecer como persona una aventura digna de cualquier heroína que se tercie y el amor por los libros una pasión sin contención.

Y como en cualquier precioso cuento, tanto los inicios como los finales deben estar a la altura y dejarnos preparados para abordar el siguiente vuelo acompañados by a lady.

Mi heroína Catherine, de quijotesca figura, satirizada con ternura fue siempre de apacible condición y de agradable trato, y por esto no solo era bien querido de los de su casa, sino de todos cuantos le conocían [1].

Y, como Austen concluye, «dejo a quien pueda corresponder o interesar que determine si esta obra tiende más a recomendar la tiranía paterna o a recompensar la desobediencia filial». No puede existir mejor final para estos 31 capítulos.

(Dedicado a todas las heroínas de su propia vida)

Por Mª Ángeles Lorente

(Socia de Jane Austen Society España)

[1] https://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/edicion/parte2/cap74/default.htm

LADY SUSAN (CARTA 42)

A continuación os ofrecemos la que podría ser la carta 42 de la novela Lady Susan según una de nuestras socias, que ha tenido la amabilidad de enviarnos esta colaboración.

Frederica a Lady Susan.

Churchill

Querida madre:

Te escribo estas líneas, por primera y última vez, para agradecerte inmensamente todo lo que has hecho por mí.

Resultado de imagen de frederica vernonEn primer lugar, felicitarte por tu matrimonio con sir James, yo intentaba convencerte una y otra vez de que no era merecedora del amor de un hombre con tales virtudes, inteligente y resolutivo, riquezas aparte. Sé que valoras por encima de todo el sentimiento amoroso que une a dos personas en un mismo destino, que empareja almas iguales. Las vuestras lo son.

Vivir en Churchill no es comparable con la tranquilidad y el cariño que gozaría en Londres junto a ti, pero creo que podré acostumbrarme. Mis tíos hacen lo imposible para que no eche tanto de menos tus mimos y cuidados.

Aprovecho también para comunicarte un acontecimiento que te llenará de felicidad, porque sé que deseas mi bien por encima del tuyo propio. El señor De Courcy y yo nos hemos comprometido. El tío Charles Señor Vernon ha dado su consentimiento como tutor en funciones, y pensamos que antes de final de año podamos ser ya marido y mujer.

¡Cómo desearía ver tu semblante mientras lees la noticia! Me has oído tantas veces decir que preferiría trabajar para ganarme el sustento antes que casarme con alguien al que no amase, que sé la alegría que te producirá saber que estoy llena de amor, de amor correspondido.

Resultado de imagen de reginald de courcyReginald es todo lo que deseo en este mundo y nunca podré agradecerte lo suficiente todos tus intentos por acercarlo a mi vida.

El día que le envié mi desesperada carta, «con esa mezquina rebeldía y falta de decoro» como bien expresaste, cambió mi suerte, haciendo por fin reales los planes de una tierna madre y preocupada como tú.

Decirte que debes estar satisfecha con la vida que me has regalado, colmada del afecto sincero que corresponde a una gran mujer dotada con «el sagrado impulso del amor maternal», y ello a pesar de mi necedad y de lo poco que tengo para que te sientas orgullosa de mí.

Resultado de imagen de love and friendship filmPor último, agradecer también tu inalterable severidad. Gracias a ella he transformado mi abatimiento silencioso en valentía y entereza, consiguiendo extraer de mi interior la bondad, la dulzura y la inocencia conservadas, despojándome de ese aire tímido, triste y compungido.

Querida madre, se despide tu única hija, con todo mi amor y respeto.

Afectuosamente tuya,

FREDERICA VERNON

 

Por M. Ángeles Lorente.

LADY SUSAN: APUNTES DEL NATURAL…

Novela  epistolar posiblemente escrita en 1794 por una joven Austen, experta ya en satirizar las convenciones sociales y morales de la época, y publicada de forma póstuma en 1871.

Es una novela cortita que para los que acabamos de adentrarnos en el maravilloso mundo austenita, resulta tremendamente divertida, original y aguda.

A mí, que soy muy cinéfila, me deja un regusto a película de Lubitsch ( y su famosa Die Lustige Witwe, La viuda alegre), donde hay puertas que continuamente se abren y se cierran, entrando y saliendo gente de él, con sus ingredientes de la ironía, el pathos, la amargura y la risa, todos en uno, aderezados con sarcasmo anímico de engaño e infidelidad.)

Esas cartas inteligentemente cruzadas entre los personajes principales van tejiendo la tupida red de la reina de las arañas, alimentando el genial enredo.

El lenguaje con doble sentido utilizado magistralmente por la Vernon, debe ser la delicia de cualquier entomólogo, deseoso de ver a este bicho entrar en acción, haciendo de la manipulación emocional todo un arte. Ese continuo chantaje que realiza magistralmente y sin remordimiento alguno.

Lady Susan es el epicentro de la vida de hombres y mujeres, odiada y rechazada por ellas, pero un imán irresistible para ellos, sea cual sea su estado civil o edad.

Esa  oleada de fuerza arrebatadora intenta ser medio equilibrada por su oponente y cuñada , Mrs. Vernon, que a toda costa desea desenmascararla y dejarla en el lugar que le corresponde socialmente, aunque a veces – sin sucumbir, faltaría más- no puede minimizar sus encantos.

Resultado de imagen de love and friendshipPero la Vernon es mucha Vernon, Austen la dota de una inteligencia maquiavélica, de una visión aguda de la vida, de una rebeldía focalizada, de una belleza extraordinaria a pesar de no ser tan joven. La diseña para manejar a la perfección el arte de la etiqueta , el decoro y las buenas formas, consiguiendo así que pise con garbo senderos que de otra manera le estarían prohibidos.

Austen sitúa a esta  anti- heroína  muy por encima de sus víctimas, satirizando la hipocresía y artificialidad de la sociedad que la envuelve, merecedoras casi de miles de Vernon. Quizá es la elegida para vengar la triste idea de que las mujeres deberían casarse con las riquezas de sus maridos. La convierte en cazadora innata, calculadora, dueña y señora de la estrategia para perseguir el destino final de toda mujer de la época que se tercie, como si llevara impreso el lema:” ¡Ahora os vais a enterar!”

Resultado de imagen de love and friendshipEncargada de “bajarle los humos a esa pandilla de pomposos”, burgueses rurales donde si el dinero compite con la simpleza , quedan empatados.

Para rematar su vena de malvada, le concede un marido muerto, que moleste poco, y una pobre hija, Frederica, de la que no sabe cómo deshacerse. Esta pobre chica  da para otro artículo…

“ La naturalidad no sirve en asuntos amorosos y esa muchacha ha nacido tan simple que la posee por naturaleza o finge poseerla.”

Claro ,eso sí, todo justificado ya que “ su conducta fue dictada por el sagrado impulso del amor maternal”. ¡No tiene rival en maldad!

Miren, resulta complicado no sentir cierta debilidad mostrando una sonrisa cuando la observas, la percibes y la intuyes. Se desliza sin esfuerzo conquistando lo que se propone.

Imagen relacionadaPara terminar, decirles que Austen me ha hecho sentir fascinación por transcribir en palabras la capacidad de engaño de una mujer de armas tomar, de las que solo avanzan sin mirar atrás, de las que atraviesan cajas torácicas con corazones que ni tan siquiera gozan de libertad, de las que utilizan las normas en doble dirección, siempre en su beneficio. La palabra arrepentimiento no existe en su código de vida.

¡Resulta tan fácil convencerle de cualquier cosa!… dice la Vernon.

No sabemos si  Austen la premió o no con un segundo matrimonio, impidiendo saber con claridad si le concedió finalmente la felicidad , de todas formas, ¿ la creeríamos?

”El mundo debe juzgarlo en función de sus probabilidades”. No tenía nada en contra de ella, excepto a su marido y su conciencia”.

¿Genera una sociedad injusta supervivientes carentes de moral? ¿Engendra esa sociedad sus propios tiranos o es maldad pura y dura lo que envilece el corazón de ciertas personas? ¿ Maternidad desnaturalizada?

Me deja ciertos pensamientos en el aire, cosa que agradezco, pero lo que no me genera duda alguna es que Austen me ha cautivado.

Te pido permiso, mi querida Jane,  para entrar en este maravilloso mundo de análisis del alma humana, para ser espectadora activa de la coreografía de tus historias, como tú lo fuiste del mundo.

                                            Por  Mª Ángeles Lorente Hernández.

 

 

 

 

 

 

 

¿QUIÉN QUIERE CASARSE CON MR. DARCY?

Es una verdad universalmente reconocida que muchas (y muchos, por qué no) austenitas habrán soñado alguna vez con encontrar su propio Mr Darcy.

Pues bien, ese sueño es perfectamente alcanzable, al menos durante un rato (entre 30 y 60 minutos, según dice la caja)… Estoy hablando, por supuesto, del juego Marrying Mr Darcy, un juego de cartas creado por Erika Svanoe, una directora de orquesta y austenita, con dibujos del ilustrador Erik Evensen.

Como buena usuaria de Facebook que soy, hacía tiempo que sabía de la existencia de este juego, información que archivé en el rincón de “cosas que me encantaría tener en mis manos algún día”. Y ese día llegó inesperadamente: mi hermano, que conoce mi nivel de fanatismo, estaba de viaje por Canadá y se topó con el juego. Y no solo eso, sino que a su lado estaba la expansión de cartas de Emma. Como se acercaba mi cumpleaños, no se lo pensó dos veces y me lo trajo, cosa que provocó grandes muestras de efusividad por mi parte, y una cara de “socorro, de esta no me libro” por parte de mi marido.

El pobre tenía razón, ya que fue el primer sujeto que recluté para jugar. La verdad es que se metió mucho en el papel, indignado por no poder ser Mrs Bennet (solo hay solteros en este juego) e intentando casarse con Mr Collins (personaje que siempre le ha hecho especial gracia).

La primera vez jugamos con las instrucciones abiertas y fuimos consultando, ya que hay algunas situaciones que pueden resultar un poco confusas. Todo el juego está en inglés, así que es recomendable tener un nivel aceptable del idioma, o contar con algún jugador que lo sea.

La idea es escoger un personaje femenino para jugar, y uno masculino como futuro cónyuge. Cada soltero de oro tiene sus preferencias de dote, reputación, belleza, inteligencia, etc., que deberemos cumplir para poder tener posibilidades con él. Estas cualidades se pueden ir acumulando durante el juego, escogiendo cartas de eventos por turnos, que según su contenido nos permitirán coger, robar o intercambiar cartas de personalidad, fastidiando en mayor o menor medida a nuestras “queridas” rivales (siempre con elegancia, eso sí).

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Cuando se acaba la etapa de cortejo, pasamos al momento de la verdad: ¿con quién tenemos probabilidades de casarnos? De todos los galanes cuyos requisitos podamos cumplir, se empieza por el de mayor calibre (¡10.000 libras al año, querida!) y se tiran los dados. Si la suerte no está de nuestro lado, tendremos que ir bajando de categoría, hasta que solamente nos quede la opción de convertirnos en una solterona – y ser la tía favorita de nuestros sobrinos o una viejecita amargada también dependerá de los dados.

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Cuando se coge la rutina, la verdad es que es un juego bastante entretenido, sobre todo si se instaura como norma hablar con acento inglés (aunque parezcas la señora Doubtfire) y dirigirse a todo el mundo como querida Miss Xxx (aunque la susodicha lleve barba de una semana). Con mi marido he jugado ya varias partidas, y con mi familia alguna más, aunque cuesta un poco hacer llegar el concepto a jugadores que no estén familiarizados con el universo Austen, pero nos divertimos igual, que es lo importante. La expansión de Emma es básicamente igual, pero con los personajes de esa novela, y cartas de evento que hacen referencia a situaciones concretas que suceden en Emma.

Si os ha picado la curiosidad y queréis haceros con el juego… no os puedo recomendar de primera mano cómo adquirirlo, ya que en mi caso fue un regalo, pero sí que he encontrado diversas páginas web donde lo podríais comprar residiendo en España:

En la página oficial del juego hay una sección sobre dónde comprar si no vives en EE.UU, que puedes encontrar AQUÍ.

Hay varios enlaces a páginas del Reino Unido, y una de España (Dracotienda, aunque parece que actualmente no tienen existencias).

También lo he encontrado en Amazon.co.uk, AQUÍ.

(en Amazon.es también está, pero el precio me parece desorbitado, ya que creo que lo envían desde EE.UU.).

Mi valoración es que es bastante recomendable para pasar un rato entretenido con otros/as austenitas, aunque la primera partida puede hacerse un poco larga hasta que entiendes bien todas las normas. Dicho esto, voy a ver si a mi marido le apetece jugar una ronda…

Por Elena Calvo

Traductora científico-técnica multilingüe y enamorada de Jane Austen. Casada con Mr Darcy en el juego y en la vida real (¡lo pone en nuestras alianzas!). En mi tiempo libre canto en un coro, leo todo lo que puedo, y sueño con viajar por toda Europa. Algún día iré al Festival de Jane Austen en Bath, con vestido de época, aunque mi marido amenace con vestirse de Mr Collins.

QUERIDA ANNE

Mi querida Anne:

El tiempo para el autoengaño ha pasado para ti: terminó con el rechazo de aquella propuesta, ocho años atrás. Desde entonces te has vuelto consciente de ti misma, plenamente consciente de tus propias cualidades y faltas. A diferencia de todos quienes te rodean, sabes quién eres, cabal y puntualmente.

Demasiado madura y demasiado sabia para desempeñar un papel en lo que lo que podría ser una comedia, tu historia dista mucho de serlo. A diferencia de lo que ocurrió con tus amigas Catherine, Lizzy o Emma, no ha podido pasar sobre ti la famosa ironía de tu creadora, de tu alter ego Jane. Sí, así la llamo, porque ella era como tú, una persona que sólo puede ser tomada en serio y en cuyos razonamientos se puede confiar; una observadora pasiva, cuyo papel es escuchar y entender, que sufre de soledad intelectual.

Por eso hay muchos que no saben verte, que sólo te miran de reojo, como lo hace tu propia familia, y se quedan con la idea de ser una mujer apocada, que se deja persuadir y no es capaz de rebelarse y hacer valer sus sentimientos. Pero no ven que tu función como espectadora y oyente no es estrictamente pasiva; también te concede poder. Para ti la mirada es un medio de comunicación y de análisis más eficaz que las palabras; a través de tu mirada aprendemos a juzgar a otros personajes, porque previamente tú las has juzgado, y lo haces correctamente, nunca fallas en tu juicio. Fuiste la única que adivinó la posibilidad de que el capitán Benwick pudiera enamorarse de nuevo, y la menos sorprendida con su compromiso con Louise. Sólo tú te diste cuenta que algo no encajaba en la fría impecabilidad de Mr. Elliot. Incluso fuiste siempre certera en tus especulaciones acerca de los sentimientos de Wentworth en cada momento.

Silenciosa, reflexiva, constante… todas tus cualidades te llevan a ser un verdadero modelo de circunspección, pero no por ello dejan de brillar con intensidad tus emociones. Tu carácter emocional, del que no puedes escapar, es lo más atrayente de ti. Quizá esperabas haber superado la edad del rubor, pero la edad de la emoción no lo ha hecho. Sientes mucho más de lo tolerable y no siempre eres capaz de ocultarlo. Tus emociones son tan fuertes que afectan a tu cuerpo y también a tu comportamiento, hasta el punto de parecer que saltas de una crisis emocional a la siguiente.

Es encantador observar tus mejillas encendidas cada vez que tu interior se agita, cada vez que piensas en él, cuando te asaltan ciertos recuerdos, al saber que seguía libre e incluso cercano. Por ejemplo, cuando te liberó del acoso de tu insufrible sobrinito, te sentiste tan abrumada que no pudiste siquiera hablar por un tiempo y sentiste la necesidad de salir de la habitación para recuperar el equilibrio. O cuando leíste aquella carta en la que confesó sin reservas el amor que siente por ti; te atravesó una felicidad tan abrumadora que fuiste capaz de fingir que estabas indispuesta para ocultar tus emociones a los demás. Pero tu emoción era tan intensa y era tan fácil de creer esa excusa, que «todos pudieron comprobar que estaba muy enferma».

Y es que todos tus cambios en el interior tienen efectos en tu apariencia exterior. La mente, el corazón y el cuerpo están tan estrechamente entremezclados en ti que es casi imposible separarlos. Todo lo que atraviesa tu interior sale al exterior de manera evidente; para quien te sabe ver, tu cuerpo refleja tu estado y tu evolución de manera puntual. Si al principio de su relato Jane te describió con frescura marchita, demasiado delgada y consumida, con el paso de los días, y tu espíritu expandiéndose poco a poco; «tus bonitos y armoniosos rasgos habían recuperado el esplendor y la frescura de la juventud, merced a la brisa que había iluminado tu tez y otorgado vivacidad a tu mirada». Incluso tu voz refleja el desarrollo de tu ánimo, que se transforma pasando de ser una persona silenciosa y evanescente de veintisiete años a una mujer joven mucho más segura de sí misma.

Mi querida Anne, me gustas porque amas profunda, desesperadamente, sin mucha oportunidad para realizar plenamente tu amor verdadero, pero, a pesar de ello, manteniendo la suavidad de tu corazón y la bondad de tu mente.

Siempre, sinceramente tuyo,

 

F.

Por Fernando García Pañeda

Recorrido por Bath: la Inglaterra de Jane Austen

Foto del perfil de Paula VP, La imagen puede contener: una persona, sentadaHoy contamos con una colaboración de Paula Villalba, nuestra enviada especial en el sudoeste de Inglaterra. Paula es licenciada en filología inglesa y actualmente reside en Bristol, donde trabaja desde hace años. El pasado mes de diciembre, participó en el Study Day sobre Jane Austen que tuvo lugar en la Universidad de Valencia, y nos contó su trabajo de traducción de la History of England de Austen y la gran cantidad de referencias familiares e históricas que esconde esa obra adolescente de nuestra escritora favorita.

Aquí tenéis su artículo y las fotografías que nos ha enviado. Muchas gracias a Paula por su colaboración, y a vosotros por acompañarnos en este:

Recorrido por Bath: la Inglaterra de Jane Austen

Es una verdad universalmente reconocida que Bath es una de las ciudades con más encanto e historia de Inglaterra.

2017-02-13-12-38-01El pasado lunes me di una vuelta por esta ciudad, situada en el suroeste de Inglaterra, y ahora os escribo estas líneas para acercar un poquito más los aires de la Regencia a los lectores del blog. Y es que las calles de Bath –aún en pleno siglo XXI- nos transportan directamente al mundo de 2017-02-13-13-22-49Jane Austen. Además, tuve la suerte de disfrutar de una mañana bastante soleada –para lo que suele ser el tiempo de por aquí-, de modo que  las fotos os mostrarán con más detalle la maravillosa arquitectura con rasgos clásicos y ecos de la antigua Roma.

2017-02-13-12-40-44Al adentramos en el centro de la ciudad desde la estación de tren, la primera parada inevitable son los baños romanos de Bath. Mientras que las termas originales se sitúan por debajo del nivel de la calle, sus estructuras del siglo XIX se encuentran en la superficie. Las termas son una preciosidad y vale la pena visitarlas por su riqueza arquitectónica. Un detalle curioso que me llamó mucho la atención, desde mi punto de vista filológico, fue encontrar en el museo de los baños una pequeña vitrina con monedas y trozos de cuero muy envejecidos con notas en latín vernáculo. Al parecer, se trata de peticiones o maldiciones que los antiguos visitantes hacían a la diosa Minerva para que esta escuchara sus plegarias y actuara en consecuencia.2017-02-13-12-40-49

Al salir de los baños, nos encontramos la Abadía de Bath rodeada del encanto de tiendas de recuerdos en las que puedes encontrar una amalgama de productos típicos y, lo más llamativo para mí, la mayor colección de teteras que había visto en mucho tiempo.

2017-02-13-12-41-50La catedral de Bath –Bath Abbey- data del siglo VII, aunque fue remodelada en los siglos XII y XVI. Esta abadía es preciosa, y aunque en esta ocasión no entré, vale la pena admirarla incluso desde fuera, pues destaca por su majestuosa arquitectura gótica y sus arcos apuntados. Gracias a la claridad del día, se podía observar por los laterales del edificio el reflejo de las vidrieras cuando al filtrar los rayos de sol, que causaban un efecto muy mágico.

2017-02-13-12-46-552017-02-13-12-48-42El mismo recorrido nos lleva al río Avon y a los Parade Gardens, unos jardines bucólicos a la francesa por los que estoy segura que Jane Austen disfrutaba paseando. Desde estos jardines hay una vista espectacular del río y de uno de sus puentes más antiguos.

2017-02-13-12-39-46Para volver al centro de la ciudad, en esta ocasión, preferimos pasar por el mercado cubierto y deleitarnos con la gran cantidad de productos típicos y comidas variadas, y las pintorescas galerías que los albergan. También pasamos por el Theatre Royal hasta que llegamos a Queen Square, la plaza de la reina, donde entra en juego otra vez nuestra protagonista, Jane Austen.

2017-02-13-15-14-01Por lo que se cuenta, parece ser que, cuando el Reverendo Austen le dijo a  su hija Jane que iban a mudarse a Bath, la joven sufrió un desmayo. Al principio, la familia residió en Gay Street, al lado de Queen Square, sin embargo tras la muerte del cabeza de familia, la falta de recursos les obligó a mudarse a otras casas más humildes de esta ciudad balneario.

2017-02-13-12-50-10Los encantos de este lugar no lograron seducir a Jane, que no se reconciliaba con la idea de vivir en Bath. La joven conocía la ciudad desde su juventud y, de hecho, dos de sus novelas están ambientadas en este enclave, pero lo cierto es que la estancia no fue de su agrado y, como consecuencia, apenas escribió durante los años que residió aquí. Aun así, Bath es uno de los mejores lugares para empaparse de espíritu austenita: el centro urbano no difiere mucho del que la familia conoció -y que la autora menciona en la Abadía de Northanger o Persuasión-, y las aguas con olor a huevos podridos que hicieron famosa la ciudad ya en tiempos romanos siguen estando ahí para curar dolencias reales o imaginarias.

2017-02-13-13-01-12En el Jane Austen Center podremos encontrar algunos manuscritos expuestos, vestuario de la regencia y grabaciones relacionadas con su obra. También nos explicarán parte de la vida de Austen y podremos visitar una tienda donde comprar recuerdos literarios sobre la autora u otros que juran amor eterno a Darcy…

2017-02-13-12-59-15Si continuamos ascendiendo por esa misma calle, podemos ver una estructura romana conocida como el Circo –The Circus-, por su forma circular. Es un conjunto de edificios que albergan oficinas y casas de las más ostentosas de la ciudad. Fueron diseñadas por el arquitecto John Wood, el viejo, y su hijo completaría la construcción en el año 1768.2017-02-13-13-08-28

2017-02-13-13-13-07A su izquierda se sitúa el Royal Crescent, una hilera de treinta casas georgianas con balcones que se aposentan en lo alto de la colina conocida como el Crescent. Fueron diseñadas por John Wood, el joven, y construidas entre los años 1767 y 1774.

2017-02-13-13-39-05Para finalizar mi recorrido, caminé hasta el gigantesco Royal Victoria Park, que también alberga el jardín botánico, donde me visitaron muchas ardillas que esperaban su almuerzo.

Espero que os haya gustado la crónica y que os animéis a pasaros por un lugar tan evocador como Bath. Yo, probablemente, no andaré muy lejos. Estoy segura de que no os decepcionará. Además de todo lo que os he contado, encontraréis también mucha actividad cultural, y una infinidad de pubs y restaurantes para recuperar fuerzas, y muchas tiendas para dejaros tentar.

 

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Por Paula Villalba (@theescrivener )