Catherine Morland, ¿una heroína en construcción?

En un lugar de la vieja Inglaterra, de cuyo nombre no es que no quiera acordarme (nuestra historia se inicia en Fullerton), no ha mucho que vivía una niña de espíritu libre, ávida de aventuras y una mente llena de peculiares historias.

Aunque todo estaba en su contra, nada la desanimaba a perseguir el bien y la conducta virtuosa en un mundo que reverenciaba la hipocresía en las relaciones y diseñaba caminos tortuosos para alcanzar el final anhelado, la felicidad siempre tan deseada y tan costosa.

Nuestra ¿heroína? sostiene valientemente lanza en astillero intentando culminar con éxito su propio viaje interior hacia la madurez, conservando, mientras tanto, un corazón bondadoso y puro comparable al que late en el pecho del más noble caballero.

Nuestra Catherine es especial desde su niñez. No había nada que le gustase más que tirarse rodando por la verde cuesta que había detrás de su casa, una niña ruidosa y un tanto alocada, vital, inclinada hacia lo no permitido e invadiendo territorios confinados al género masculino. ¿Heroína…?

Una niña casi invisible al mundo, como el resto de sus nueve hermanos, pero que está a punto de iniciar la aventura más hermosa: comenzar a vivir su propia vida. A ello la ayudan los Allen, que sirven de puente para salir de su pequeño pueblo y afrontar las vicisitudes que ofrece el presente a una peculiar soñadora, perfilando ese carácter indeciso y dando cordura a tantos pequeños episodios de locura gótica satirizada magistralmente por Austen.

Resultado de imagen de northanger abbey filmCatherine Morland. ¿Será esa flor que nace para desarrollarse invisible y desperdiciar su fragancia en el aire del desierto? Alejándola Austen de los cánones reservados a heroínas típicas, ¿la engrandece, la ilumina con una luz favorecedora? ¿La acompaña en ese autoconocimiento necesario para el desarrollo y crecimiento personal y por tanto la convierte en heroína de su propia vida? Son cuestiones que me surgen con la lectura de esta maravillosa historia, sencilla, cercana, atemporal que me logra seducir doscientos años después.

Pero hablar de La Abadía de Northanger es mucho más que acompañar a Morland en sus dieciocho años de vida, es la feroz defensa de los libros y sus enseñanzas. Por eso la autora intercala en la trama un extenso recorrido por títulos y escritores concretos, incluyendo algunos de sus favoritos como lectora. Autores como Gray, Thomson, Shakespeare, Samuel Richardson, Fanny Burney (de gran influencia para Austen), María Egdeworth, Addison, Steele, Ann Radcliffe, Henry Fielding, Matthew Lewis y un largo etcétera están presente en esta obra al mismo tiempo que da amparo y protección a la novela como género, despreciando ese «hablar con desdén de unos libros a los que avalan la genialidad, el ingenio y el buen gusto

En definitiva, defiende unas obras «en las que se exhiben los más grandes poderes de la mente y en las que se transmiten al mundo, en el lenguaje más selecto, el conocimiento más exhaustivo de la naturaleza humana, las delineaciones más acertadas de sus variedades y las manifestaciones más vividas de ingenio y de humor».

Imagen relacionadaPero, volviendo a nuestra historia, Austen también diseña hombres a la altura de sus heroínas. Es el caso del señor Tilney, vértice fundamental del triángulo amoroso: alto, rostro agradable, mirada inteligente y viva, buen bailarín, caballeroso, con temple, entendido en muselinas, lector voraz y con gustos literarios afines a ella, culto y con una actitud jocosa que lo hace a los ojos de nuestra Catherine más que interesante, honesto y valiente, desafiante ante la injusticia aunque sea paterna. Especial, como ella.

Resultado de imagen de northanger abbey thorpeTambién tenemos a John Thorpe y su hermana Isabella. ¿Caballero andante y dulce damisela? Nada más lejos de la verdad. Descubriremos junto a la Morland que son piedras puestas en su camino para consolidar su carácter, afirmar su honestidad, su integridad y reconocer a su verdadero compañero de andanzas y aventuras.

No recomiendo, por tanto, únicamente la lectura de esta preciosa novela, eso es bastante obvio, sino que la lean como se merece. Austen utiliza su sátira inteligente y despliega su ternura recordándonos con su ¿heroína? que ni mucho menos la vida es siempre de color rosa, que la inocencia bien entendida debería ser un arma poderosa en este mundo, la honestidad en los sentimientos un objetivo por cumplir, el conocerse y crecer como persona una aventura digna de cualquier heroína que se tercie y el amor por los libros una pasión sin contención.

Y como en cualquier precioso cuento, tanto los inicios como los finales deben estar a la altura y dejarnos preparados para abordar el siguiente vuelo acompañados by a lady.

Mi heroína Catherine, de quijotesca figura, satirizada con ternura fue siempre de apacible condición y de agradable trato, y por esto no solo era bien querido de los de su casa, sino de todos cuantos le conocían [1].

Y, como Austen concluye, «dejo a quien pueda corresponder o interesar que determine si esta obra tiende más a recomendar la tiranía paterna o a recompensar la desobediencia filial». No puede existir mejor final para estos 31 capítulos.

(Dedicado a todas las heroínas de su propia vida)

Por Mª Ángeles Lorente

(Socia de Jane Austen Society España)

[1] https://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/edicion/parte2/cap74/default.htm

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LADY SUSAN: APUNTES DEL NATURAL…

Novela  epistolar posiblemente escrita en 1794 por una joven Austen, experta ya en satirizar las convenciones sociales y morales de la época, y publicada de forma póstuma en 1871.

Es una novela cortita que para los que acabamos de adentrarnos en el maravilloso mundo austenita, resulta tremendamente divertida, original y aguda.

A mí, que soy muy cinéfila, me deja un regusto a película de Lubitsch ( y su famosa Die Lustige Witwe, La viuda alegre), donde hay puertas que continuamente se abren y se cierran, entrando y saliendo gente de él, con sus ingredientes de la ironía, el pathos, la amargura y la risa, todos en uno, aderezados con sarcasmo anímico de engaño e infidelidad.)

Esas cartas inteligentemente cruzadas entre los personajes principales van tejiendo la tupida red de la reina de las arañas, alimentando el genial enredo.

El lenguaje con doble sentido utilizado magistralmente por la Vernon, debe ser la delicia de cualquier entomólogo, deseoso de ver a este bicho entrar en acción, haciendo de la manipulación emocional todo un arte. Ese continuo chantaje que realiza magistralmente y sin remordimiento alguno.

Lady Susan es el epicentro de la vida de hombres y mujeres, odiada y rechazada por ellas, pero un imán irresistible para ellos, sea cual sea su estado civil o edad.

Esa  oleada de fuerza arrebatadora intenta ser medio equilibrada por su oponente y cuñada , Mrs. Vernon, que a toda costa desea desenmascararla y dejarla en el lugar que le corresponde socialmente, aunque a veces – sin sucumbir, faltaría más- no puede minimizar sus encantos.

Resultado de imagen de love and friendshipPero la Vernon es mucha Vernon, Austen la dota de una inteligencia maquiavélica, de una visión aguda de la vida, de una rebeldía focalizada, de una belleza extraordinaria a pesar de no ser tan joven. La diseña para manejar a la perfección el arte de la etiqueta , el decoro y las buenas formas, consiguiendo así que pise con garbo senderos que de otra manera le estarían prohibidos.

Austen sitúa a esta  anti- heroína  muy por encima de sus víctimas, satirizando la hipocresía y artificialidad de la sociedad que la envuelve, merecedoras casi de miles de Vernon. Quizá es la elegida para vengar la triste idea de que las mujeres deberían casarse con las riquezas de sus maridos. La convierte en cazadora innata, calculadora, dueña y señora de la estrategia para perseguir el destino final de toda mujer de la época que se tercie, como si llevara impreso el lema:” ¡Ahora os vais a enterar!”

Resultado de imagen de love and friendshipEncargada de “bajarle los humos a esa pandilla de pomposos”, burgueses rurales donde si el dinero compite con la simpleza , quedan empatados.

Para rematar su vena de malvada, le concede un marido muerto, que moleste poco, y una pobre hija, Frederica, de la que no sabe cómo deshacerse. Esta pobre chica  da para otro artículo…

“ La naturalidad no sirve en asuntos amorosos y esa muchacha ha nacido tan simple que la posee por naturaleza o finge poseerla.”

Claro ,eso sí, todo justificado ya que “ su conducta fue dictada por el sagrado impulso del amor maternal”. ¡No tiene rival en maldad!

Miren, resulta complicado no sentir cierta debilidad mostrando una sonrisa cuando la observas, la percibes y la intuyes. Se desliza sin esfuerzo conquistando lo que se propone.

Imagen relacionadaPara terminar, decirles que Austen me ha hecho sentir fascinación por transcribir en palabras la capacidad de engaño de una mujer de armas tomar, de las que solo avanzan sin mirar atrás, de las que atraviesan cajas torácicas con corazones que ni tan siquiera gozan de libertad, de las que utilizan las normas en doble dirección, siempre en su beneficio. La palabra arrepentimiento no existe en su código de vida.

¡Resulta tan fácil convencerle de cualquier cosa!… dice la Vernon.

No sabemos si  Austen la premió o no con un segundo matrimonio, impidiendo saber con claridad si le concedió finalmente la felicidad , de todas formas, ¿ la creeríamos?

”El mundo debe juzgarlo en función de sus probabilidades”. No tenía nada en contra de ella, excepto a su marido y su conciencia”.

¿Genera una sociedad injusta supervivientes carentes de moral? ¿Engendra esa sociedad sus propios tiranos o es maldad pura y dura lo que envilece el corazón de ciertas personas? ¿ Maternidad desnaturalizada?

Me deja ciertos pensamientos en el aire, cosa que agradezco, pero lo que no me genera duda alguna es que Austen me ha cautivado.

Te pido permiso, mi querida Jane,  para entrar en este maravilloso mundo de análisis del alma humana, para ser espectadora activa de la coreografía de tus historias, como tú lo fuiste del mundo.

                                            Por  Mª Ángeles Lorente Hernández.

 

 

 

 

 

 

 

FANNY WARS: LA HEROÍNA

héroe, ína

  1. Persona ilustre por sus hazañas o virtudes.
  2. Protagonista de una obra de ficción.

Diccionario de la lengua española,

Real Academia Española

Resultado de imagen de mansfield park libroSobre Mansfield Park se pueden decir muchas y muy variadas cosas, y en torno a su mayor parte se llega a un consenso más o menos generalizado. Pero el punto en que estudiosos y lectores de esta obra chocan frontalmente es en la valoración de su personaje. Sí, su personaje, porque esta novela se podría haber titulado perfectamente Fanny Price. Sin ella, sólo quedaría la cáscara endeble de palabras sin un argumento de interés. Aunque en la novela hay un amplio espectro de personajes de diversa complejidad, todos ellos adquieren dimensión real al reflejarse en el espejo de la protagonista Pero si el carácter de Fanny es equiparable o no en cuanto a fuerza y atractivo (no físico, se entiende) al de otros personajes femeninos de Austen es una cuestión discutible y muy discutida entre sus incondicionales.

Imagen relacionadaLa acusación, en la que se alinea una amplia mayoría de austenitas, la tacha de lánguida, pacata, inerte y carente de toda autoestima, características que aparecen a simple vista; y, lo que es más grave, condenan a Fanny por estar perdidamente enamorada de un sujeto como Edmund, aséptico y soso con avaricia. Insisten en que se trata de un personaje sin vida, sin gracia, sin iniciativa ni capacidad de acción o reacción. El rechazo a este personaje es tal que incluso circula por el inframundo literario una novela perpetrada por alguna supuesta seguidora de Austen en la que se desfigura el carácter de Fanny y ésta es asesinada. No obstante, hay un sector, probablemente muy minoritario, que se revuelve contra tales acusaciones y no sólo la defiende paladinamente, sino que incluso la elevan sobre las demás heroínas salidas de la pluma de Jane. Los cruces de munición dialéctica son tan intensos en ocasiones que se asemejan a una especie de guerra civil en el mundo austenita. Son las conocidas en el mundo anglosajón como Fanny Wars.

Como militante del bando que admira a Fanny Price, estas líneas no pueden dejar de ser un alegato a favor de la inteligencia, la bondad e integridad y la sencillez de este personaje, o, en todo caso, la sutileza y el encanto con que manifiesta la gran sensibilidad la heroína de Mansfield (más tarde se hará referencia a ese vocablo en sus estrictos términos). Pero, a fuer de ser objetivo, que no imparcial, también mencionaré los puntos débiles a los que sus detractoras dirigen sus dardos; puntos débiles que, en algunos están justificados y en otros no responden a una verdadera debilidad de carácter.

Resultado de imagen de fanny price  Hay que empezar señalando que Austen creó a Fanny como alguien de quien es difícil enamorarse de manera natural, eso parece indiscutible. Posiblemente la autora planeó que a los lectores les atrajeran más los Crawford durante la mayor parte de la novela, ya que frente a estos hermanos los defectos de Fanny resaltan sobre sus virtudes. Defectos basados en su timidez, un punto clave de su carácter, y que consisten en faltas de omisión: un no decir y no hacer que a veces llegan a ser inquietantes. Y la propia Austen subraya, casi hasta la burla, las incertidumbres de Fanny con sus habituales armas irónicas. Un ejemplo claro es su obstinación en asistir a los ensayos de la obra de teatro a la que se oponía, aun sabiendo que acabaría irritada y angustiada, algo por lo que «fue debidamente castigada».

But Fanny still hung back. She could not endure the idea of it. Why was not Miss Crawford to be applied to as well? Or why had not she rather gone to her own room, as she had felt to be safest, instead of attending the rehearsal at all? She had known it would irritate and distress her; she had known it her duty to keep away. She was properly punished. (cap. XVIII)

Resultado de imagen de fanny price Sí, Fanny es tímida, es dócil, es introvertida, atributos difíciles de superar para convertirse en una heroína atractiva. Ahora bien, estos rasgos obedecen, más que a su carácter, a la educación recibida y al enrarecido ambiente de Mansfield; se debe en gran parte a que los Bertram, y especialmente la tía Norris, le inculcaron desde el primer día que es muy inferior a sus primos y que sus deseos y su bienestar no merecen la menor consideración. Fue educada y tratada más como una criada que como un familiar. Es necesario considerar su situación para tratar de comprenderla, ponerse en su lugar para entender la sensación de opresión que siente entre los Bertram y los Crawford. Pero, y ahí está su grandeza, a pesar de ser tratada con tanta insensibilidad, Fanny intenta con sinceridad y constancia hacer lo correcto, comportarse con rectitud y respeto; trata incluso de ayudar, de ser honesta con sus parientes y no perjudicar ni ofender a nadie, ni siquiera a la gente que no le gusta y que la desprecia.

Ciertamente, no estamos acostumbrados a las heroínas introvertidas; para la mayor parte de los lectores, una heroína tímida, tranquila y de voz suave es inesperada e insatisfactoria. Recordemos: «A la sazón Fanny Price contaba diez años; (…) Era pequeña para su edad, sin color en la cara, ni ningún otro atractivo visible, y extremadamente tímida, vergonzosa y encogida; pero su aire, aunque torpe, (…)». En efecto, una heroína improbable. ¿O no? ¿Acaso tiene otras cualidades?

Aunque Fanny no sea extrovertida y divertida, es una amiga dedicada, amable, reflexiva e inteligente. También es una buena oyente: sabe escuchar activamente; y la inteligencia unida a esa escucha activa le lleva a evaluar y reconocer a las personas y las situaciones correctamente y en cada momento. Todo ello no lo podrán negar ni siquiera sus acérrimas detractoras. Ahora bien, en lo que muchas de éstas no han caído es en otras dos cualidades también muy unidas entre sí: es apasionada y fuerte.

Resultado de imagen de fanny priceAunque su aspecto sea frágil físicamente, tiene una fortaleza interna fuera de lo común para defender aquello en lo que cree tener razón y le parece lo correcto (que casi siempre lo es realmente); y lo defiende incluso contracorriente, cuando todos, incluyendo a Edmund, están participando en el espectáculo lamentable de los ensayos teatrales; cuando ella misma se ridiculiza por ello (como se ha visto antes); o cuando todos la presionan y acosan para rendirse y ceder al desatino de un matrimonio con el impostor Crawford. Por mantenerse fiel a su conciencia es desterrada a Portsmouth, donde su ánimo y su salud se resienten, pero nada de ello es capaz de doblegarla. Y es que siente pasión por aquello que ama y aquellos a quienes ama. Pasión que, por lo tanto, se opone a la razón: aunque su comportamiento y su forma de pensar sean absolutamente razonables, sus sentimientos y emociones están dominadas por la pasión, a veces doliente.

He is blinded, and nothing will open his eyes; nothing can, after having had truths before him so long in vain. He will marry her, and be poor and miserable. (…) Oh! write, write. Finish it at once. Let there be an end of this suspense. Fix, commit, condemn yourself! (cap. XLIV)

Resultado de imagen de fanny priceLas personas fascinadoras sólo se preocupan por cómo son percibidas por los demás, por las impresiones inmediatas que causan, no por lo que realmente llevan dentro; por lo que reciben de los demás, no por lo que ellas pueden dar. Por eso desarrollar una amistad con Fanny es lento para el lector, porque a una persona sólo se la conoce por dentro y de verdad con el trato a lo largo del tiempo, pero vale la pena. Un personaje tal es casi imposible de entender en una cultura dominada por el hedonismo, la gratificación inmediata y el retroceso continuo de las virtudes cardinales; dicho más claramente: es muy difícil de asimilar para la mentalidad dominante de nuestros días. Por eso, una vez que se comprende su actitud, Fanny resulta ser una de las heroínas más interesantes, complicadas y empáticas de Austen y la necesitamos más que nunca.

La protagonista de Mansfield Park es una niña que crece ignorada y despreciada, pero que madura prematuramente con una conciencia inquebrantable. Es una heroína, pero no en su acepción novelística (la 4 del Diccionario), sino en la acepción más estricta (la 1). Es la única heroína de verdad en el mundo de Austen y, de manera excepcional, puede ser considerada como una heroína sumamente romántica. Sí, romántica, pero no en el sentido adulterado con que se utiliza en la actualidad este adjetivo, sino en sentido puramente artístico: posee una intensa subjetividad de pensamiento y sentimiento, hace un uso disciplinado de la soledad, se nutre de poesía, es capaz de ensimismarse en la contemplación de la naturaleza y además utiliza el poder de la memoria como alimento espiritual. Sólo Marianne Dashwood y Anne Elliot comparten con ella algunas de esas características, pero sin llegar a ese carácter heroico.

En definitiva, la propia Austen consideraba a Fanny Price como uno de sus personajes predilectos, hasta el punto de otorgarle el nombre de su sobrina favorita (detalle que, a quienes tenemos pretensión de escribir, nos suele resultar revelador). Y no sé si habrá quedado claro que quien esto suscribe, como la autora, se pone de parte de Fanny de principio a fin, y como aquélla expresa en el último capítulo, «hoy tengo la satisfacción de saber que mi Fanny ha debido de ser muy feliz a pesar de todo».

Por Fernando García Pañeda