LOS TRIÁNGULOS AMOROSOS (Parte 2)

Decíamos ayer… 😉

En la primera parte de esta serie de entradas se abordó el tema de los triángulos amorosos en general y se analizó el formado por Edmund-Mary Crawford-Fanny en Mansfield Park.

Hoy vamos a hablar de Emma, donde podemos encontrar varios ejemplos  de tipos muy distintos.

Imagen relacionadaSi tenemos en cuenta que el hilo conductor de esta novela es el afán de casamentera de su protagonista, no es de extrañar que a lo largo de la historia aparezcan varios triángulos amorosos. Aunque, en realidad, todos son imaginarios o, al menos, aparentes.

El primero que encontramos es el compuesto por Robert Martin-Harriet-Mr. Elton. Como bien saben los lectores, mientras que el interés de Robert Martin por Miss Smith es real y firme, el de Mr. Elton solo existe en la imaginación de Emma. Esta circunstancia es evidente desde el principio para todo el mundo, excepto para las interesadas. Para Emma porque se cree sus fantasías, y para Harriet porque en su simplonería está dispuesta a creer todo lo que Miss Woodhouse le diga. Los lectores se van dando cuenta de cómo las jóvenes se engañan a sí mismas y no son capaces de interpretar de manera correcta la actitud de Mr. Elton. Y, por si hubiera alguna duda, Mr. Knightley, adivinando las intenciones de Emma, adelanta lo que ocurrirá… Y  de hecho ocurre. Y lo que ocurre es que ese primer triángulo da lugar a otro.

Resultado de imagen de emma película austenHarriet-Mr. Elton-Emma, este es segundo triángulo que encontramos en la historia… Aunque sea aún más inconsistente que el anterior. Ya que si en el primero existía una relación recíproca entre dos de los tres componentes -que Emma se encarga de erradicar-, en este segundo solo existe interés en una dirección. Harriet admira a Mr. Elton y este siente mucho interés por Emma. Pero en ninguno de los dos casos hay correspondencia. Esta situación va ganando en intensidad durante los primeros capítulos hasta que se pone de manifiesto y “muere” durante el viaje regreso tras la cena en casa de los Weston.

Una vez solventado este asunto, aparece un nuevo personaje en la novela, del que se ha hablado largamente: Frank Churchill.

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El lector, que, como ya se ha dicho antes, va algunos pasos por delante de Emma, no tarda en detectar cierta animadversión de Mr. Knightely hacia el hijo de Mr. Weston y, mientras que Miss Woodhouse se sorprende por este hecho, el público comprende que el origen de estos sentimientos se encuentra en los celos. Por lo que nos encontramos ante el triángulo amoroso central de esta novela: Mr. Knightley-Emma-Frank Churchill.

Imagen relacionadaMás adelante nos detendremos a analizar el papel de Frank Churchill en esta obra, ahora solo comentaremos que este triángulo, que incluso los lectores pueden percibir como real durante una gran parte de la obra, termina siendo igual de aparente que los anteriores, ya que dos de sus componentes no sienten un interés real el uno por el otro, aunque Emma piense que Frank está enamorado de ella, y escudriña su corazón hasta comprender que ella no le corresponde.

La historia sigue avanzando y Harriet vuelve a entrar en acción. En un primer momento, Emma hace creer a los lectores que Miss Smith se ha enamorado de Frank Churchill. Ni ella ni el público conocen la existencia de una tercera persona en esa relación, puesto que Emma se ha mostrado indiferente hacia el joven. Por lo que no habría ningún triángulo, pero… Pronto descubrimos el error de Emma (uno más que añadir a la lista) y escuchamos a Harriet decir no solo que siente afecto por Mr. Knightley, sino que se cree correspondida. Y es entonces cuando Emma descubre lo que los lectores ya sabían, que está enamorada del elegante caballero y que ha sido tan tonta como para no comprenderlo hasta que ya es demasiado tarde. Resultado de imagen de emma película austenPor lo que se cierra un nuevo triángulo (Harriet-Mr. Knightley-Emma), que tan solo dura unas páginas, ya que Austen no quiere mantener a sus lectores en vilo más tiempo del imprescindible e inclina la balanza hacia Emma, provocando que Harriet sufra un nuevo desengaño, que terminará por llevarla de nuevo a la casilla de salida, y, cuando se presente la segunda oportunidad, aceptará la proposición de Robert Martin, que debería haber aceptado tiempo atrás.

Resultado de imagen de emma jane fairfax frank churchillDe este modo terminan las peripecias románticas provocadas por la inconsciencia de Emma, pero no la historia, ya que el narrador nos muestra algunas conversaciones en las que se evidencia un triángulo romántico que ha pasado oculto para casi todo el mundo. El compuesto por Emma-Frank Churchill-Jane Fairfax. Este triángulo “virtual” causa algunos momentos de desasosiego en los Weston, que al conocer el compromiso de Frank con Jane F. temen el dolor que esto pueda causar a Emma. Pero pronto escuchan de labios de la interesada las palabras que logran tranquilizarlos, y que demuestran que, una vez más, nos enfrentamos a un triángulo amoroso aparente.

Resumiendo: en esta novela encontramos cinco triángulos románticos y ninguno de ellos es real. Emma tiene un aire de “comedia romántica de enredo” y se sirve del recurso a los triángulos amorosos para crear tensión y comicidad. Pero, como se comprueba al analizar las novelas de Austen, sus trabajos tienen una profundidad muy superior a la de cualquier obra de ese género.

Y, antes de terminar, volvamos a una cuestión que ha quedado abierta y de la que hablamos en el encuentro que tuvimos en la Casa del Libro de Barcelona el pasado 20 de mayo. ¿Cuál es el papel de Frank Churchill en esta novela? Es un personaje distinto a los otros “pretendientes temporales” de las protagonistas de Austen. No tiene nada que ver con Willoughby, ni con Wickham, ni con Henry Crawford, ni siquiera con Mr. Elliot. No es un seductor inmoral, ni un interesado, ni un inconstante. Se comprometió con Jane Fairfax y es fiel a su compromiso, sabiendo que ella no tiene medios económicos, ni títulos que aportar al matrimonio. ¿Entonces? ¿Es un caballero? Tampoco. No es comparable con los caballeros de Austen.

Imagen relacionadaFrank Churchill es un joven apuesto, simpático y alegre, bastante superficial y egoísta, que actúa con inconsciencia y frivolidad, pero que es bendecido por la fortuna. Al menos eso opina Mr. Knightley. Y, en esta novela, además de otras muchas cosas, aporta un contraste que logra que destaque aún más la caballerosidad de Mr. Knightley y sus muchas virtudes, que le sitúan a un nivel infinitamente superior de ese joven galán, y que por eso logra que Emma cambie de opinión y abandone su idea de permanecer soltera.

La mejor manera de mostrar las virtudes de algo es compararlo con un elemento similar. Jane Austen recurre con frecuencia a los contrastes y sin necesidad de ensalzar la figura de Mr. Knightley logra que captemos su elegancia, su generosidad, la firmeza de sus principios y muchos otros valores cuando estos entran en contraste con la actitud de Frank Churchill o, más aún, al compararlos con el comportamiento de Mr. Elton.

Como todos los lectores de Jane Austen sabemos, aunque las novelas de esta autora puedan parecer sencillas y haya quien las asemeje con algunas obras costumbristas o románticas, lo cierto es que hay mucho trabajo detrás de cada una de estas historias para lograr esa aparente sencillez. Los genios logran que lo más complicado nos parezca sencillo.

Continuará…

Por Miguel Ángel Jordán

 

A PROPÓSITO DE EMMA

“I am going to take a heroine whom no one but myself will much like”

Resultado de imagen de EMMA BOOKAsí definió Jane Austen a Emma Woodhouse, o al menos eso es lo que reflejó su sobrino James Austen-Leigh en su Memoir.
Una heroína que no le va a gustar a nadie, excepto a mí. Nadie conoce mejor a los personajes de Austen que ella misma. Esta genial escritora dedicaba mucho tiempo a componer sus obras y, en especial, a imaginar a cada uno de sus protagonistas. Nada ocurre porque sí, nadie es como es por casualidad. Para todos encontramos una justificación de su comportamiento. Y si eso ocurre hasta con algunos secundarios irrelevantes, no es difícil imaginar el cuidado que pondría al crear a sus heroínas.

“Emma Woodhouse, guapa, inteligente y rica”. Así se nos muestra al comenzar el libro. Quién nos iba a decir que doscientos años más tarde encontraríamos ecos austenianos en las declaraciones de un futbolista se autodescribió como “rico, guapo y un gran jugador” 😉 .

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Resultado de imagen de EMMA WOODHOUSEGuapa, inteligente y rica, con todas las comodidades a su alcance y las continuas alabanzas de todos los que la rodean… Bueno, de casi todos. ¿Cómo definiríamos a una chica que se ha criado en ese entorno? Mimada, consentida… Así es Emma, una joven mimada y consentida a la que nunca le ha faltado no ya lo necesario, sino hasta el más mínimo capricho. Cuenta con muchos dones naturales, todos los materiales y el continuo reconocimiento de un padre egoísta y adulador. ¿Acaso es extraño que se sienta superior a los demás?

Imagen relacionadaUna niña mimada, sabelotodo, envidiosa y manipuladora. No soporta que alaben a Jane Fairfax en su presencia y juega con su “amiga” Harriet como si fuera una de sus muñecas, cambiándole el pretendiente como si le mudara el vestido. Una snob que no quiere juntarse con los que están por debajo de su nivel social. Una joven cruel que critica sin piedad a los que le resultan molestos.

¿Acaso es extraño que Jane Austen pensara que esta heroína no le iba a gustar a nadie? ¿Y por qué le gustaba a ella? Y, más extraño aún, ¿cómo es posible que nos guste a tantos? Personalmente, reconozco que Emma es junto con Elizabeth Bennet mi protagonista favorita de las novelas de Austen. Y, en algunos aspectos, está por encima de las mismísima Lizzy. ¿Por qué? Muy sencillo, porque es encantadora.

Resultado de imagen de EMMA WOODHOUSEEmma es esa persona con la que uno no puede estar enfadado por mucho tiempo a pesar de su tozudez y sus equivocaciones. La niña que todo padre consentiría y que conseguiría su perdón tras la mayor trastada con solo una sonrisa. Una joven capaz de doblegar el corazón del mismísimo Mr. Knightley, encarnación del hombre recto, juicioso y honrado. Un rayo de luz, un soplo de aire fresco, una sonrisa irresistible.

Emma tiene defectos, de eso no hay duda, pero también tiene virtudes. Su bondad natural consigue abrirse camino a través de los obstáculos que le ponen su situación y su entorno.

Imagen relacionadaEmma es una hija devota, que no escatima atenciones hacia su padre, por muy cargante y posesivo que este pueda ser. Incluso está dispuesta a retrasar su boda para evitarle un disgusto a Mr. Woodhouse. Los errores de Emma son infinitos y en ocasiones graves. Pero es capaz de rectificar cuando alguien se los muestra. Sus equivocaciones suelen producirse mientras ella busca el bien, el problema es que lo hace a su manera, confundida por la visión del mundo que le han transmitido sus educadores. No hay maldad en Emma, ni intenciones ocultas, ni fines egoístas. Tan solo inconsciencia e inmadurez.

Sabemos que Jane Austen no soportaba los “retratos de perfección”. Las personas reales tenemos defectos. Y esas limitaciones, bien llevadas, no solo no nos alejan de los demás, sino que nos hacen asequibles y pueden aumentar nuestro atractivo.
Imagen relacionadaA lo largo de toda la novela, el narrador nos muestra los errores de Emma. El lector va siempre un paso por delante de la joven y ve venir sus equivocaciones. La vemos vulnerable y, por lo tanto, cercana, asequible, real. No es alguien distante a quien solo podemos admirar. Es una joven tan indefensa ante sí misma que nos sentimos inclinados a protegerla y a comprenderla. Así se siente Mr. Knightley, que comienza guiándola y termina perdiendo el norte por ella. Los encantos de Emma están muy por encima de sus defectos. Su bondad de corazón, su alegría innata, su mente despierta y sus muchas otras virtudes la convierten en la heroína perfecta para una historia que transmite luz en cada una de sus páginas.

Por Miguel Ángel Jordán