LATIENDO AL UNÍSONO

Latiendo al unísono con las últimas frases de Persuasión, lanzo un suspiro liberando el aire que sobra cuando la emoción contenida te mantiene atrapada desde muy dentro.

Es una historia bañada de melancolía, tejida con sentimientos que todo lector con sensibilidad puede percibir como propios; una melodía lenta y cadenciosa que transmite ternura, pasión resguardada y que va in crescendo de la mano de Anne Elliot, acompasada por su propia evolución interior y ese destino justo que repara una decisión tan desacertada como poco natural, logrando un final merecido y deseado: ”la evolución natural de un comienzo antinatural.”

La vida de Anne está marcada por el desafecto desnaturalizado de una familia que tiene poco de honrosa, donde los títulos, la fortuna, la vanidad, la superficialidad emocional y la escasez de inteligencia a todos los niveles la llenan de dolor. Siempre necesitada de un abrazo verdadero y confiado, lo encuentra sólo en la sustitución de la figura maternal, lady Russell, el único vínculo  que la sostiene y le permite costosamente remendar sus profundas  heridas. Para el resto del mundo solo era Anne.

Ella atesora dulzura y fortaleza interior frente a la adversidad, está obligada a caminar en la invisibilidad, a manejarse entre sombras, decepciones, desprecio y dolor como únicos compañeros. Acostumbrada a ceder por estrategia para sobrevivir, cae en la trampa de un persuasivo consejo formulado desde un sentimiento maternal, pero que tan sólo consigue confundirla y hacerle creer en un deber que se convierte en el acto más sensato: el deber de abandonar un amor tan apasionado como verdadero. Por ello y a pesar de ello, queda rota y necesitada de los más intensos consuelos que de ningún modo recibirá.

Se han perdido y para siempre.

Por su parte, Wentworth debe realizar un duro trayecto personal desde el rechazo y la pérdida de su único gran amor cuando se siente totalmente enganchado a su esencia. Encontró en Anne lo que siempre había buscado y recibe un golpe tan duro que tumba cualquier atisbo de esperanza y lo sume en un triste resentimiento; pero éste no es más que un mal disfraz de su agonía, que se desmorona con la angustiosa sensación de volver a perderse de nuevo, precísamente cuando el destino acaba de concederles el regalo maravilloso de una segunda oportunidad.

Ambos creían haber borrado el afecto mutuo, pero inconscientemente siguen rechazando las oportunidades que van apareciendo en su vida como si en algún lugar de su interior quedase una mínima luz, un rescoldo, un mínimo resquicio por donde pueda colarse lo imposible.

Eran merecedores el uno del otro.

“Habría sido imposible encontrar dos gustos más semejantes, dos sentimientos más armónicos, dos semblantes más amados. Y sin embargo, ahora eran dos extraños; no, incluso peor que extraños, porque los extraños pueden terminar conociéndose. Estaban distanciados para siempre.”

La pérdida de alguien que ha cautivado e invadido de forma tan intensa su interior logra transformar a una muchacha bonita, dulce, recatada, refinada y sensible en una mujer apagada y consumida, sin brillo en la mirada. Sin necesidad de culpar a nadie, aprende la lección. Los prejuicios ajenos y la necesidad natural de encontrar un refugio por las circunstancias que la rodeaban fueron los peores consejeros a la hora de tomar una decisión que tornaría la felicidad en tristeza y el recuerdo en olvido. Un poso de sentimientos que ahora viaja a la deriva. Anclada a un paisaje otoñal interior.

Y por fin, el reencuentro inesperado.

Es preciosa la descripción de las primeras veces en las que coinciden, la lenta evolución de los personajes hacia lo que resulta previsible, si no forzoso, cuando los sentimientos son constantes e imperecederos.

Anne atesora cada mínimo gesto que proviene de Wentworth, un cruce de miradas, el episodio con su pequeño sobrino, la ayuda a subir en el carruaje… tantos pequeños gestos que la hacen reflexionar y analizar constantemente sobre su comportamiento hacia ella. A veces siente que debería pasar desapercibida ante un rechazo que cree seguro, pero no puede evitar el arrebol de sus mejillas y las muestras del maremoto de emociones que le provoca su presencia. Su ser es receptivo e insubordinado, posee una rebeldía que es imposible de controlar, somatizando cada oleada de emociones y sentimientos que escapan para mostrarse al mundo. Una mujer apasionada.

Wentworth tiene que redescubrir a Anne, volver a verla tal y como es, y también analiza sus gestos, palabras y comportamiento. Y nota cómo se aviva la llama nunca del todo apagada cuando se encuentra con una mujer que sigue conservando la dulzura que lo cautivó y la firmeza de espíritu que le permiten tomar decisiones por ella misma. La figura de Anne se perfila con la más delicada paleta de colores que podría manejar el mejor de los artistas. Está cautivado, el autoengaño ya no le consuela. Es Anne, su Anne.

A partir de este punto, los caminos se cruzan de nuevo y son conscientes de esa segunda oportunidad con la que el destino, mágicamente y siendo justo, ha conseguido unirlos de nuevo.

No pueden perderse. No deben. Ahora es lo prudente y conveniente, lo obligado.

Wentworth no ha encontrado a nadie que pueda conquistarlo tan intensamente como lo ha hecho Anne. Y ella florece, renace hacia el exterior, cuando la ilusión y la esperanza invaden su interior.

Al llegar a esa apasionada carta del capitán, todos los que hemos leído Persuasión vivimos, como él, “entre la agonía y la esperanza”.

A mí también me traspasó el alma, hizo encender mis mejillas sintiendo esa pasión dulce y contenida que transforma un sentimiento otoñal finalmente en un “verano interior invencible” parafraseando a Camus.

Gracias, querida Anne, por llevarme de tu mano, por mostrarte y compartir contigo sentimientos tan intensos como verdaderos y que finalmente han conseguido que me embargue la emoción cuando la sabia, sensible e inteligente pluma de Austen hace que volvamos a creer en las segundas oportunidades, en la justicia del verbo deber carente de un único criterio, en la unión de dos personas que sobrepasan en valor a sus circunstancias.

Por Mª Ángeles Lorente

Socia de JASES

 

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Un Austenita en New York

Hi, everyone!

Desde hace unos días me encuentro en NYC, realizando una estancia de investigación… Y como no quiero que esta entrada sea excesivamente larga, voy a ir directo al grano.

En cuanto supe que iba a viajar a Nueva York, me puse en contacto con nuestros socios de JASNA (Jane Austen Society of North America) para ver si sería posible que me reuniera con alguno de sus miembros. Y, muy poco tiempo después, recibí varias respuestas, cada cual más amable. JASNA cuenta con más de 5000 socios y está dividida en diferentes grupos (branches), ya que por el tamaño del país, es mucho más práctico así. Una de las personas que me escribió fue Nancy Duell, coordinadora de la región de NY, y junto con unas cariñosas letras, me envió una invitación a participar en un “JASNA retreat“, un fin de semana dedicado a Austen en un hermoso y pacífico paraje del estado de NY. ¿Cuánto tiempo tardé en aceptar la invitación? Menos que en escribir esta pregunta 😉

Algunos días después, Nancy volvió a escribirme para desbordarme con su amabilidad. Por una parte, me informó de que habían pedido y recibido contributions con las que sufragar los gastos de mi desplazamiento y estancia en Wiawaka. Y por otra, me dijo que una socia de JASNA se había ofrecido a acompañarme durante el viaje para evitar que yo terminara en Alaska (esto último no lo dijo, pero hubiera sido así).

Dando un salto en el tiempo, nos situamos en la madrugada del sábado 23 de junio. Tras varios intercambios de mails y mensajes, había quedado con Rose Kearns (mi guía) y su amiga Maggie Wetzel a las 6.15 a.m. en Grand Central Station. Así que me levanté mientras las gallinas soñaban con los angelitos y me puse en camino hacia la estación. Entre mis preocupaciones no se encontraba la de cómo reconocer a Rose, ya que ella misma me había asegurado que sería fácil, puesto que llevaría puesto un vestido de época (1790s). Y así fue 😉 . Por desgracia, mi móvil me ha hecho varias trastadas durante este fin de semana y he perdido algunos vídeos y algunas fotos… Pero os puedo garantizar que se trataba de un vestido muy bonito y que Rose estaba muy guapa con él 🙂

Los primeros minutos del viaje en tren fueron una cura de humildad en toda regla. Yo pensaba que era un experto en Jane Austen… A ver, he hecho la tesis doctoral sobre su estilo literario y he publicado una novela biográfica sobre ella, así que algo sé, ¿no? Pues… comparado con Rose, me sentí como un principiante, y cuando un rato después bajamos en Albany y montamos en el coche de David Shapard, esa sensación se afianzó y llegué a Wiawaka pensando que no era más que un school boy. ¡Madre mía! ¡Lo sabían todo de todo!

Nada más llegar, dejamos las maletas y tuvimos una sesión introductoria sobre el lugar en el que nos encontrábamos, Saratoga Springs, que es como Bath pero en versión americana. Al terminar esta sesión, comimos (ya eran las doce 😛 ) y, tras una agradable sobremesa, comenzó la brillante conferencia impartida por Tonya Moutray, profesora de The Sage College, sobre la influencia del catolicismo en la arquitectura y moda durante los últimos años del siglo XIX. Como consecuencia de la revolución francesa, muchas personas pertenecientes a órdenes religiosas, huyeron de Francia y se refugiaron en Inglaterra. Y esto tuvo una influencia tanto en los vestidos de las damas (el tipo de tocado y velo), como en algunos complementos (nuns crosses), como en las construcciones de las casas y las abbeys. Tonya, además, nos mostró bastantes imágenes de su estancia de investigación en Chawton House, la antigua residencia de Edward Knight, hermano de Jane Austen. Así que el nivel de envidia por mi parte fue en aumento continuo 😉

 

A continuación, tuvo lugar la primera parte de la lectura dramatizada de la adaptación para teatro de Persuasión escrita por Rose Kearns. Sí, mi compañera de tren que lo sabía todo 😉 . Rose no solo es una gran entendida en Austen, también es escritora y actriz de teatro. Entre el material que se nos había entregado al principio de la jornada, se encontraba una copia de la obra, por lo que se asignaron los papeles y comenzó la lectura. David y yo éramos los únicos caballeros presentes, así que a él le tocó ser sir Walter Elliot y a mí el capitán Wentworth (¡qué se le va a hacer! 😛 ) .

Para calentar motores, Rose propuso que cantáramos una de las canciones que aparecen en la obra. Son canciones reales de aquella época, y tanto la letra como la melodía encajan a la perfección con la historia. Y fue en ese momento cuando descubrí que mi otra compañera de viaje era una artista consumada.

 

Cantante, compositora, bailarina, actriz e instructora de yoga todo en una sola persona. Y, además, una gran persona y muy divertida. Tal y como os he dicho antes, algunos vídeos y fotos se han estropeado pero, afortunadamente, sí que se ha salvado el sonido, por lo que podéis escuchar a Maggie guiando al resto de asistentes en una de las canciones, e interpretando ella sola otra melodía. Ya me decís qué tal lo hace 😉

Me gustó mucho la adaptación de Rose. Desde mi punto de vista, logra mantener la esencia y, a la vez, agiliza mucho la trama, de modo que en algo menos de dos horas y media se puede recorrer toda la historia. A nosotros no nos dio tiempo a acabarla, ya que entre acto y acto se abría el turno de comentarios y preguntas, pero fue una experiencia muy interesante y divertida. Con un capitán Wentworth con Spanish accent 🙂

Después de la cena, vimos la versión de Persuasión de 1995, que yo había visto hacía ya mucho tiempo y que disfruté por completo. Las ondas austenianas vibraban en el aire y era mucho más fácil apreciar cada detalle. Con esto concluyó esa primera jornada y nos retiramos a nuestros aposentos para un merecido descanso.

Después de una semana en NYC, mi reloj biológico está completamente desajustado, así que me desperté bastante antes de la hora prevista, pero eso me permitió el lujo de dar una vuelta por los alrededores y disfrutar del inigualable entorno. Hasta que encontré una silla escondida en un recoveco frente al lago y me senté allí a disfrutar de la calma, con las ardillas correteando por todas partes.

Y, a las 8.00, fui al comedor para tomar un desayuno americano como Dios manda. Así cualquiera afronta el día con energía: huevos, tostadas, gachas de avena, cereales, galletas, bizcochos, magdalenas y mantequilla de cacahuete, claro, que no falte.

A continuación retomamos la lectura dramatizada de Persuasión y, después, llegaron mis 15 minutos de gloria 😉 . Nancy me había preguntado la tarde anterior si tendría algún inconveniente en presentarme, hablar de por qué estaba allí, contar los inicios de JASES, etc. Y, obviamente, yo acepté encantado. Así que les conté la historia de mi vida y, en concreto, como Jane Austen ha cambiado mi vida. Les hablé de cómo hace algo más de dos años, Elena Truan tuvo la amabilidad de invitarme a colaborar en su proyecto de fundar JASES y, por supuesto, les hablé de mi libro 🙂 🙂 🙂 . Tras presentar Jane en Valencia, Madrid y Cartagena, también pude presentarlo en New York. Y es una lástima que aún no se haya traducido al inglés, porque hubiera agotado los ejemplares en ese momento 😉

Después de comer, tuvimos la última conferencia, en la que David Shapard, autor de una serie de ediciones críticas de todas las obras de Jane Austen, nos llevó de viaje a Bath. Fue impresionante. David ha estado varias veces allí, ya que cada año lidera una expedición de austenitas americanos a los lugares de Jane Austen. Por medio de mapas y fotografías, recorrimos todos los lugares relacionados con Austen y sus novelas: the Pumproom, the Octogon, the Royal Crescent

Por último, tuvimos un breve coloquio en el que se comentaron algunas de las cosas que habían salido en algunas de las sesiones, se habló de planes de futuro (+envidia por mi parte), se recordaron los inicios de JASNA en NY…

No tengo palabras para agradecer la amabilidad, el cariño y la atención que he recibido por parte de las organizadoras y de todos los asistentes a estas jornadas. Como os decía antes, he aprendido muchísimo ya que había auténticos expertos en Austen, pero también he aprendido mucho de la calidad humana de todas estas personas. Me sentí como en casa. Y gran parte de la culpa la tiene Jane Austen.

Durante el viaje de vuelta tuve la oportunidad de seguir charlando un rato con Rose y Maggie, a las que les deseo lo mejor en sus carreras artísticas y profesionales, y a las que espero volver a ver durante el tiempo que seguiré por aquí, leyendo, investigando, conociendo gente increíble, y haciendo algo de turismo. ¡Que no todo en la vida es trabajar!

¡MIL GRACIAS JASNA! ESPERAMOS QUE NOS DEVOLVÁIS LA VISITA

Por Miguel Ángel Jordán

LECTURAS PARA AUSTENITAS

¿Qué otros libros pueden gustarle a un fan de Jane Austen?

Está claro que cada uno tenemos nuestros gustos y que el hecho de que compartamos la pasión por las obras de Jane Austen no garantiza que coincidamos en el resto de lecturas, pero… Quién sabe. Es posible que podamos encontrar algunos títulos que sean del agrado de un amplio sector del público austenita.

A continuación, os ofrezco una breve lista de novelas que, desde mi punto de vista, comparten alguno de los elementos más característicos de las obras de Austen: el humor, la ironía, la crítica social, personajes bien definidos, profundidad psicológica descrita de un modo ameno, sentido positivo, etc. Si queréis enviarnos vuestras sugerencias a través de comentarios en el blog o en nuestras redes sociales, nos vendrán muy bien para las compras de la SEMANA DEL LIBRO 😉

Comenzaré con algunas obras de autoras españolas:

El despertar de la señorita Prim

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Una encantadora novela de Natalia Sanmartín en la que se nos habla de la belleza e importancia de las pequeñas cosas. Una historia contada con brillantez e ingenio, en la que se compagina la profundidad de los personajes y la narración con un estilo ágil y ameno. Y, además, Jane Austen y Mr. Darcy están presentes en varias conversaciones 🙂

Que veinte años no es nada

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Más que un viaje, todo un paseo por la vida de unos personajes maravillosos. También aquí encontramos ese gusto por los pequeños detalles de la vida cotidiana. La autora logra que el lector se sienta como en casa y disfrute de las conversaciones y anécdotas que salpican estas páginas.

El tiempo entre costuras

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¿Hace falta que la presente? Obra maestra de María Dueñas que ha deleitado a millones de lectores y espectadores de su genial adaptación televisiva. Palabras e historias se entretejen al ritmo de una máquina de coser, sin que quede un solo pespunte suelto.

Pasamos ahora a algunas novelas de autores norteamericanos.

Matar a un ruiseñor

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Uno de mis libros favoritos… (bueno, en realidad todos los que pongo aquí entran en esa categoría 🙂 ). El mundo visto desde los ojos de una niña muy especial. Las relaciones familiares, el honor, la ternura, la injusticia social, la amistad… Grandes temas relatados con la sencillez de la inolvidable Scout.

BIENVENIDA A ESTE MUNDO, PEQUEÑA

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De la autora de Tomates verdes fritos. Una novela sobre la búsqueda de la identidad y los orígenes. Una protagonista que no se conforma con el éxito aparente y decide emprender un camino en el que se descubre a sí misma y al mundo que la rodea.

Las aventuras de Huckleberry Finn

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A pesar de los excéntricos comentarios sobre Jane Austen de su autor, este libro puede ser del agrado de aquellos que disfrutan con el sentido del humor y la crítica social de Austen. Mark Twain nos muestra la sociedad de su tiempo a través del viaje por el río Mississipi del increíble Huck y su fiel amigo Jim.

Y por último, algunos clásicos (además de Huck Finn) que tienen alguna relación con las obras de nuestra autora favorita.

Mujercitas

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La cándida y entrañable historia de la familia March, que su autora escribió con la intención de que fuera un ejemplo para las jóvenes de su tiempo. La relación entre hermana, los pequeños desengaños y las alegrías cotidianas, las relaciones sociales… ¿Os suena de algo? 😉

Jane Eyre

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Otra autora que tampoco se deshizo en elogios hacia Jane Austen… Porque no supo captar la grandeza de su estilo. Pero eso no es obstáculo para que nosotros sepamos valorar la calidad de su obra. Una novela que atrapa y sorprende.

La feria de las vanidades

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Pasen y vean. El mundo es un escenario por el que van pasando diversos personajes, que no se dan cuenta de su transitoriedad y gastan sus días en asuntos irrelevantes, olvidando lo fundamental. Una mirada satírica a la sociedad con escenas para todos los gustos.

Anna Karénina

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Una mirada profunda al interior del ser humano, a los sentimientos, las pasiones, las reglas de la sociedad, la soledad… Tiene algunos pasajes que pueden ralentizar su lectura, pero en general es fácil avanzar a buen ritmo y, sin duda, es una lectura que vale la pena.

Y, como comprenderéis, no puedo dejar pasar esta oportunidad para hacerme un poco de publicidad 😛 . Os recomiendo vivamente (sin ningún tipo de interés personal 😉 ) la biografía novelada sobre Jane Austen que acaba de salir a la luz.

Jane (Tapa blanda)

Jane (Versión digital)

Los comentarios que los hagan los lectores. Yo me limito a desear que os guste y que os ayude a conocer un poquito mejor a nuestra querida Jane Austen.

Un saludo

Miguel Ángel Jordán

ENTREVISTA A MARTA PONCE (ILUSTRADORA)

En la entrada de hoy os ofrecemos la entrevista que amablemente nos ha concedido Marta Ponce, una joven ilustradora de Barcelona residente en Madrid, que ha trabajado en la reciente edición de Sentido y sensibilidad publicada por Almadraba hace tan solo unos días.

Marta se formó como ilustradora en la Escola Massana de Barcelona, compaginando el mundo del arte con la música. Como ella misma afirma, tiene grandes influencias del arte de siglos pasados y le gusta expresar con sus pinceles el mundo de los sueños y de lo estéticamente poético. Ha trabajado para varias revistas y editoriales infantiles y juveniles y ha realizado varias exposiciones en Barcelona, Madrid, Italia, Japón y Bordeaux. Actualmente tiene una exposición permanente en la galería francesa CARRÉ D’ARTISTES de Bordeaux.

En primer lugar, muchas gracias por concedernos esta entrevista y mostrarnos una parte de tu trabajo, tus proyectos y tu imaginación. ¿Cuándo decidiste que querías ser ilustradora? Supongo que la afición al dibujo vendrá de lejos, pero, ¿tuviste siempre claro que querías que esta fuera tu profesión?

Dibujar siempre fue una necesidad para mí, desde muy pequeña. Dibujaba en las paredes de mi habitación, en los márgenes de los libros,…pero no me atreví a hacer de ello mi profesión hasta hace unos 8 años, porque me sentía amedrentada por la idea de que no se podía vivir del arte. Así que durante muchos años simplemente fue mi hobby favorito, incluso estudié una carrera que nada tiene que ver. Pero ¡la cabra tira al monte! al poco tiempo me armé de valor y fue muy bonito salir de ese cascarón y luchar por mi sueño.

No solo te dedicas a la ilustración, también te has adentrado en el mundo de la música. Dedicarse al arte debe de ser muy bonito… y bastante duro. ¿Has encontrado muchos obstáculos en tu camino? ¿Cómo has logrado superarlos?

Sí, aparte de ilustradora soy violinista. Desde luego es duro pero muy gratificante. También creo que hasta cierto punto uno se pone algunos obstáculos a causa de la inseguridad. Es un mundo en que uno está siempre un poco perdido, sólo tienes tus manos y tus infinitas ganas de crear y expresarte. Mi primer obstáculo fui yo misma, pues me llevó un tiempo llegar a “creerme” que yo podía conseguirlo. La clave está en tener paciencia y creer en lo que haces, no tener miedo a mostrar tu trabajo y que nunca te falte la pasión por lo que haces porque eso va a ser tu motor. Y la gente lo nota y las oportunidades van llegando.

12.jpg¿Qué sentiste la primera vez que una editorial te pidió que te hicieras cargo de las ilustraciones de uno de sus proyectos? ¿Cuáles han sido los retos que te han supuesto estos encargos?

Mi primer encargo llegó de la mano de editorial Planeta en 2013 cuando me encargaron ilustrar una pequeña edición de Peter Pan. Fue todo un reto porque significaba la prueba definitiva de varias cosas: mi capacidad de transmitir todo lo que había aprendido y por supuesto, de saber gestionar  esa inseguridad y a la vez entusiasmo que me invadía ante la idea de que había llegado un encargo real, que alguien me iba a pagar por hacer algo que me encantaba y que mis ilustraciones estarían en las librerías al alcance de todos.

Es cierto también que cuando recibes el encargo de ilustrar un libro, el editor tiene su idea de lo que quiere y aunque él te la explique a veces no siempre se coincide, y supone todo un reto, pero el camino hasta el mutuo reconocimiento y que él aprenda a respetar y apreciar tu manera de ver ese texto o esa historia es algo muy bonito y muy necesario también.

Como lectora, sientes cierta predilección por las obras de Jane Austen, ¿por qué? ¿Qué es lo que te atrae de sus novelas?

Soy una amante del siglo XIX desde que era pequeña. De los vestidos, de los encajes, de los paisajes ingleses y de la sociedad decimonónica en general. Empecé ese romance con la inglaterra victoriana alrededor de los 9 años, a través de la cabeceras de una serie de dibujos animados acerca de Beatrix Potter. Después vinieron las hermanas Brönte y por fin conocí a Jane Austen, previo descubrimiento del personaje de Marianne interpretado por Kate Winslet en Sentido y Sensibilidad (1995).

De Jane Austen me atrae en primer lugar su valentía y mérito de ser escritora en un mundo y época gobernado por hombres. Creo que Jane Austen tiene mucho que ver con algunos de sus personajes femeninos, los cuales aunque puedan parecer muy inmersos en el conservadurismo de su época, en el fondo descubrimos su inconformismo y sus ganas de libertad siguiendo los designios de sus corazones.

Recientemente has colaborado en una nueva edición de Sentido y Sensibilidad, elaborando las ilustraciones. ¿Cómo has afrontado esta tarea? ¿Qué ventajas y qué inconvenientes ha tenido el hecho de ser fan de Austen y conocedora de su obra?

Sí, y sin duda ha sido uno de los encargos editoriales de los que más contenta estoy, tanto por la forma en la que surgió como por el hecho de ser fan de Jane Austen. Conocí a la editorial Almadraba en la Bologna Book Fair, una gran feria de editores e ilustradores, en Italia el año pasado y desde el primer momento se mostraron encantados con mi trabajo. Después de conversar y viendo mi estilo y gusto estético, me propusieron el encargo de ilustrar a mi queridísima Jane Austen en una edición juvenil.

La tarea fue maravillosa, cierto es que como ya llevaba muchísimos años empapada de cultura decimonónica y periodo de Regencia, no me supuso demasiado trabajo de documentación histórica o de indumentaria. Aun así al comienzo siempre estaban presentes en mi mente los personajes de las adaptaciones cinematográficas y tuve que distanciarme un poco de ello para yo crear mis propios personajes en esta nueva edición ilustrada.

¿Estás satisfecha con tu trabajo? ¿Qué crees que diría Jane Austen si pudiera contemplar estas ilustraciones?

Personalmente estoy muy satisfecha. Qué diría Jane Austen…yo también me lo he preguntado tantas veces a lo largo del proceso…incluso como curiosidad curiosa contaré que una noche, hacia el final de la entrega de las ilustraciones, soñé con ella, pero ¡lo recuerdo muy vagamente! ¿sería una especie de visita? Yo espero que el resultado le guste mucho, y adivine en mí a una chica que ha nacido en el siglo equivocado 😉

Si pudieras escoger, ¿qué obra de Jane Austen te gustaría ilustrar? ¿Por qué?

Tengo especial predilección por La abadía de Northanger y Orgullo y prejuicio. Me identifico con Catherine Morland, con su desbordante imaginación y su fascinación por la novela gótica. Y Lizzy es maravillosa. A decir verdad me encantaría ilustrar cualquiera de las novelas de Jane Austen pero me pierde imaginar cómo sería dibujar la abadía en la imaginación de Catherine, y esos paseos con los hermanos Tilney…

En La abadía de Northanger, hay una escena en la que los hermanos Tilney enseñan a la joven Catherine Morland a observar el paisaje con ojos de dibujante. ¿Piensas que tu trabajo de ilustradora te aporta una perspectiva distinta de la realidad?

Desde fijarme de un modo especial en lo que nos rodea hasta descubrir diferentes modos de interpretación, por supuesto. También diría que ello  me ha ayudado a dar forma a ciertas facetas de mí misma que conocía pero no sabía cómo expresar. Para mí fue muy importante llegar a sentirme valiente y orgullosa de mostrar mi visión del mundo y de la belleza a través del arte. Creo firmemente que no existe una sola realidad sino que cada uno es poseedor de la suya y a mí la ilustración y el arte me aporta muchas perspectivas de cada texto, de cada historia. Solo tengo que decidir cuál es la que siento en ese momento.

Como dicen los hermanos Tilney, “…las mejores vistas no se obtienen desde lo alto de una montaña y un cielo despejado no es prueba de un día hermoso…”

 Jane Austen valoraba muy positivamente las dotes artísticas de su hermana Cassandra, pero no parece que ella se sintiera muy inclinada hacia el dibujo. Sin embargo, no hay duda de que tenía grandes dotes para caricaturizar a los personajes con su pluma. ¿Qué opinas de la perspectiva de Austen, de su modo de observar la realidad, de mostrar a los personajes, etc.?

Creo que conocer la obra de Jane Austen es indispensable para quien quiera adentrarse en una visión diferente de los cánones de la época de Regencia.  Austen era muy consciente de la época que le tocó vivir y del papel que tenía la mujer (aspirar a casarse con un buen pretendiente que le asegure un  futuro). Y Austen nos ofrece una visión de las diferencias entre clases sociales, de mujeres que prefieren casarse por amor antes que por interés (Jane Austen ni siquiera llegó a casarse) y ello supone una excelente crítica a la sociedad en la que vivía. Así que creo que de algún modo, Austen fue una mujer liberal y transgresora que regalaba un mensaje de libertad. Y ese es un secreto para la atemporalidad y éxito de su obra, sin duda.

Jane Austen fue mujer y escritora cuando ninguna de estas dos facetas suponían una ventaja –más bien al contrario-. ¿Crees que la sociedad actual valora más el trabajo de las mujeres y, en especial, de las mujeres artistas? ¿Qué echas en falta?

Si bien hemos avanzado mucho en la actualidad en temas de igualdad, todavía falta bastante trabajo.

Haciendo un pequeño recorrido por la historia del arte, recordaremos que el papel de la mujer artista (pintora, escritora,…) era completamente invisibilizado (¿cuántos nombres de mujeres hay en los libros de arte?) o bien debía recurrir a un pseudónimo masculino para que su obra fuera tomada en serio.

Todo ello ha quedado muy atrás, pero siguen llamándome mucho la atención algunos datos que conocí no hace mucho: los porcentajes de mujeres que exponen sus obras en ferias, museos y galerías son muy inferiores a los porcentajes de hombres, cuyas obras son también más cotizadas y siguen teniendo más y mejor representación. Aun así, las estadísticas dicen que hay mayor número de mujeres en estudios de Bellas Artes que hombres. Así que, sí, sigo echando en falta esa total igualdad que a veces parece que está ahí pero que en realidad las estadísticas muestran lo contrario.

Aunque doscientos años después de su muerte, las novelas de Austen siguen siendo un éxito editorial, lo cierto es que ella tuvo que asumir varios fracasos en sus primeras etapas como escritora. ¿Qué les recomendarías a aquellas personas que quieran dedicarse profesionalmente a alguna de las manifestaciones artísticas? ¿Cómo deben afrontar esa tarea para no desanimarse antes de tiempo?

Quisiera expresar lo que a mí me hubiera gustado que me dijeran en su momento. Que si han sido tocados con la varita mágica de la pasión por el arte, es por algo. Que no ignoren esa llamada, y que aunque sí que es cierto que se sentirán perdidos y hasta desanimados al principio (¿a quién no le ha pasado?), no es algo imposible de conseguir. Que no tengan miedo de mostrar su trabajo, que sean pacientes, constantes y perseverantes. Yo no me arrepiento de haber tomado este camino en absoluto.

¿Qué te aporta tu labor de ilustradora y músico a tu faceta de lectora de Austen?

Inspiración absoluta. Me encanta perderme mirando las ilustraciones de grabados antiguos de la época en una de las ediciones que tengo de Jane Austen (Persuasión, dÉpoca editorial). Además mi gusto por esta época y haber tocado muchísimas obras musicales de finales de siglo XVIII y principios del XIX ha sido un plus para meterme en escena siempre. Y me ayuda a ver lo conectado que está todo.

PORTADA sin título.jpgEn la época de la Regencia, la educación de las jóvenes se centraba especialmente en las buenas maneras, en la música y el dibujo, sin pretender que adquirieran grandes conocimientos que –según la mentalidad de entonces- poco les iban a aportar. Ahora se imparten muchos conocimientos, pero quizá se está descuidando la educación artística. ¿Crees que es así? ¿Cuál sería tu propuesta al respecto? ¿Qué puede aportar una educación artística a los jóvenes?

Definitivamente sí, y es muy triste. Poco a poco la educación artística ha ido quedando muy relegada a último plano en las aulas. Y se olvida que el arte es fundamental para el desarrollo de los niños/as, pues ayuda a la imaginación, la percepción del entorno o a investigar nuevas formas de expresarse.

La educación artística creo que no debería solo estar muy presente durante preescolar o primaria, sino continuar activamente durante todos los años de enseñanza, pues el arte es algo innato con lo que nacemos y que nos puede acompañar beneficiosamente durante toda nuestra vida.

Si lo mantenemos activo en nuestras aulas no haremos que parezca algo tan lejano para quien se quiera dedicar al arte el día de mañana y creo que podemos encontrarnos con resultados sorprendentes.

Muchas gracias por tu tiempo y mucha suerte con tu trabajo.

Muchas gracias a vosotros por darme la oportunidad de dar mi voz y apreciar mi trabajo

A continuación os ofrecemos las ilustraciones de la edición de S&S de Almadraba, y os animamos a visitar la página de esta gran artista pinchando AQUÍ.

 

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Por Miguel Ángel Jordán

SESIONES SOBRE JANE AUSTEN EN EL COLEGIO ORVALLE (MADRID)

Hace unos meses, recibimos un correo electrónico en el que una profesora del Colegio Orvalle de Madrid nos explicaba los proyectos sobre Jane Austen que estaban llevando a cabo en la ESO, y nos invitaba a participar en una jornada que tendría lugar en 22 de marzo, en la que se expondrían los proyectos ganadores.

Como es lógico, accedimos encantados a esta iniciativa tan interesante y, hace tan solo unos días, tuve la suerte de visitar este centro educativo en representación de JASES, e impartir diversas sesiones sobre el estilo literario de Jane Austen. Es decir, les conté mi tesis pero en versión reducida y adaptada al público juvenil 😉

Reconozco que me hacía mucha ilusión este evento. Soy profesor, aunque actualmente trabajo en la Universidad, durante muchos años he dado clases en ESO y, como escritor de literatura juvenil, he visitado muchísimos colegios de toda España para hablar del proceso de escritura creativa… Por lo que me encuentro muy cómodo en ese entorno, y si además es para hablar sobre Jane Austen, ¡pues mejor que mejor!

Como os decía, mi predisposición era muy favorable a esta jornada, pero cuando vi los trabajos que habían preparado las alumnas, comprobé su conocimientos de las obras de Jane Austen y su gusto por estas novelas, y pude presenciar en directo diversas representaciones de algunas escenas de las historias de Austen… La ilusión dio paso a la fascinación 🙂 . Todo esto, acompañado de la amabilidad con la que me recibieron y me trataron en todo momento convirtieron esa jornada en una experiencia inolvidable.

Como docente, sé lo ajetreado y complicado que puede ser el día a día en un centro educativo. Y por eso valoro mucho más todos los esfuerzos que hace una gran parte del profesorado para no limitarse a los contenidos mínimos, sino idear y organizar actividades que enriquezcan a sus alumnos y alumnas, incentiven su curiosidad y espíritu creativo, y les ayuden a desarrollar sus aptitudes. Esto lo he observado en la gran mayoría de colegios que he tenido la oportunidad de visitar y lo comprobé en persona en mi breve estancia en Orvalle, en la que, además, todas las intervenciones, las mías y las del público asistente, fueron in English, of course 😉 . En este cole, lo del bilingüismo no se limita a poner carteles de classroom, toilets y second floor 😛 .

En entradas anteriores y publicaciones en nuestras redes sociales, os hemos hablado del increíble trabajo que nuestra socia María Ángeles Lorente está desarrollando con sus alumnos de Primaria. Y nos alegra comprobar que no es la única que ha llevado a Jane Austen de vuelta al cole.

Aunque la mayoría de las actividades de JASES se realizan en un entorno universitario, estaremos encantados de poner todo lo que esté de nuestra parte para que sean muchos los colegios que se animen a fomentar la lectura de las obras de Austen entre sus alumnos. La experiencia escolar de Jane Austen fue bastante breve y algo traumática, pero eso no es obstáculo para que sea una maestra de la que todos tenemos mucho que aprender. Y cuanto antes comencemos, mejor.

Muchas gracias al colegio Orvalle por su invitación, en especial a Mari Carmen MacDonald, que fue quien se puso en contacto con nosotros y quien hizo posible la increíble jornada del 22 de marzo.

A continuación os ofrecemos algunos de los trabajos realizados por estas “accomplished young ladies”.

Por Miguel Ángel Jordán

 

 

EL MATRIMONIO EN LAS NOVELAS DE JANE AUSTEN (PARTE 3ª)

Continuamos con la serie de entradas sobre el matrimonio en las novelas de Austen. Si queréis leer las anteriores podéis hacerlo pinchando en los siguientes enlaces:

PARTE 1ª

PARTE 2ª

En esta tercera parte vamos a hablar de:

Matrimonio entre hombre bien posicionado e inteligente y mujer guapa, pero tonta

Aunque el título de este apartado puede resultar chocante u ofensivo, confiamos en que no sea así, puesto que no se está juzgando a nadie real, ni pretendemos extrapolar ningún juicio de valor. En cualquier caso, esta idea casi textual corresponde a Jane Austen, por lo que sería a ella a quien habría que pedir explicaciones.

Del mismo modo que, como se vio en una entrada anterior, esta autora siente un gran respeto por el ministerio sacerdotal, pero no duda en arremeter contra los clérigos que no viven según lo esperado; Austen es una gran defensora de su sexo, pero no tiene ningún reparo a la hora de burlarse y parodiar con crueldad a aquellas mujeres que destacan por su falta de inteligencia, sentido común o educación.

En varias de sus novelas encontramos parejas con una gran disparidad, no solo en cuanto al carácter o a los gustos, sino a la inteligencia. Esto tiene consecuencias distintas en cada caso, pero en general se muestra como algo no deseable, que tiene sus repercusiones en la familia.

Resultado de imagen de mr john dashwoodA modo de introducción para este breve subapartado, citaremos las palabras de Mr. John Dashwood, que no es precisamente un ejemplo de delicadeza cuando trata con sus hermanas, en las que no duda en cuantificar los frutos de la belleza femenina, estableciendo una relación económica entre el atractivo de una mujer y la fortuna de sus posibles pretendientes.

At her time of life, any thing of an illness destroys the bloom for ever! Her’s has been a very short one! She was as handsome a girl last September, as I ever saw; and as likely to attract the man (…). I question whether Marianne now, will marry a man worth more than five or six hundred a-year. (S&S: 195)

Si esto era así, no es de extrañar que hubiera hombres solventes que se sintieran decepcionados al comprobar que, tras ese rostro agraciado, no se hallaba la persona que ellos pensaban.

Reproducimos aquí un extracto en el que se nos ofrece la visión de Mr. Palmer desde la perspectiva de Elinor. Sorprendida por sus modales bruscos, la juiciosa joven busca una explicación para esta actitud, y estas son sus conclusiones:

Resultado de imagen de mr john dashwoodHis temper might perhaps be a little soured by finding, like many others of his sex, that through some unaccountable bias in favour of beauty, he was the husband of a very silly woman,–but she knew that this kind of blunder was too common for any sensible man to be lastingly hurt by it. (S&S: 96)

Llama la atención la naturalidad con la que el narrador afirma que este tipo de matrimonios ocurren con tanta frecuencia que ya no pueden causar sorpresa ni “daños permanentes”.

La actitud de un hombre de buen sentido al comprender su error al casarse con una mujer de la que esperaba más capacidad intelectual y mejor carácter puede ser muy distinta. Ya hemos visto el modo de comportarse de Mr. Palmer –aunque tenga otros motivos–, veamos ahora la actitud de Mr. Bennet:

Resultado de imagen de mr and mrs bennetHer father, captivated by youth and beauty, and that appearance of good humour which youth and beauty generally give, had married a woman whose weak understanding and illiberal mind had very early in their marriage put an end to all real affection for her. Respect, esteem, and confidence had vanished for ever; and all his views of domestic happiness were overthrown. But Mr. Bennet was not of a disposition to seek comfort for the disappointment which his own imprudence had brought on, in any of those pleasures which too often console the unfortunate for their folly of their vice. He was fond of the country and of books; and from these tastes had arisen his principal enjoyments. To his wife he was very little otherwise indebted, than as her ignorance and folly had contributed to his amusement. This is not the sort of happiness which a man would in general wish to owe to his wife; but where other powers of entertainment are wanting, the true philosopher will derive benefit from such as are given. (P&P: 207)

Estoicismo, sarcasmo y una reducción del trato al mínimo imprescindible parecen ser las consecuencias de esta unión que, como se verá más adelante, tiene su repercusión en la educación de sus hijas, y así es visto por la más observadora e inteligente de ellas.

Por último, citaremos el caso de Lord Bertram que fue, en palabras de la autora, cautivado por la joven Miss Maria Ward, de la que se nos contará que poseyó una gran belleza que el tiempo no ha llegado a extinguir.

Resultado de imagen de lady bertram mansfieldAbout thirty years ago Miss Maria Ward, of Huntingdon, with only seven thousand pounds, had the good luck to captivate Sir Thomas Bertram, of Mansfield Park, in the county of Northampton, and to be thereby raised to the rank of a baronet’s lady, with all the comforts and consequences of an handsome house and large income. (MP: 1)

En este caso no se trata tanto de una mujer sin inteligencia, sino más bien indolente y egoísta, preocupada tan solo por su comodidad y reacia a tomar cualquier decisión o realizar el más mínimo esfuerzo. Pero, fueran cuales fueran sus capacidades intelectuales, el resultado final es prácticamente el mismo.

Por Miguel Ángel Jordán

APRENDER A ESCRIBIR COMO JANE AUSTEN

¿Alguna vez os habéis preguntado por qué las novelas de Jane Austen dan esa sensación de confort? ¿O por qué su mundo está habitado por personajes que más que caracteres de novelas son como amigos? ¿O por qué Darcy sigue fascinando doscientos años más tarde (con o sin la ayuda de Colin Firth)?
Inger Enkvist tiene la respuesta a estas preguntas (y muchas otras) y tuvo la amabilidad de responderlas durante la conferencia que dio el martes 20 de febrero en la Complutense de Madrid basándose en su libro “Aprender a escribir con Jane Austen y Maud Montgomery”.
Las obras de Jane Austen se estructuran a través de tres ejes principales: el artístico, ético y estético. Es una literatura que busca un balance entre lo moral y lo intelectual. Las evoluciones que llevan a cabo sus personajes tienen un componente moral pero sobre todo son intelectuales, lejos del espíritu romántico contemporáneo de su época y de nuestra época donde prima más la máxima de dejarse llevar por los sentimientos en lugar de razonar. Se toman decisiones basadas en la razón, pero teniendo en cuenta los sentimientos.
Desde el punto de vista artístico, las novelas de Jane Austen nos obligan a pensar o como dijo Inger Engvist, “no explica el chiste”. Esta técnica, usada continuamente por Jane Austen, junto a la técnica de tunelling (o cómo ver las situaciones desde el punto de vista del personajes y no del narrador), son las que hacen que nos sintamos cercanos a la autora. Austen nos hace reflexionar, nos hace participes de la broma, en resumen, nos hace un guiño a los lectores, lo que crea un lazo de unión entre nosotros y el autor. De este modo entendemos su obra intelectualmente pero también cognitivamente y emocionalmente.
Inger Enkvist hizo también unos breves comentarios sobre cinco obras de Jane Austen de los que principalmente se desprendían las siguientes reflexiones:
  • No tenemos una descripción física del mundo de los personajes y apenas física de ellos. Sabemos sobre todo cómo piensan y cómo hablan. En definitiva, tenemos una descripción interior de los personajes, no exterior.
  • La principal lección vital que se puede extraer de sus novelas es que para actuar hay que conocer y pensar. Los personajes que no aprenden o no piensan o no tienen valores morales no son personajes principales. Son secundarios que participan en las novelas e influyen en ellas pero no son héroes o heroínas, porque para Jane Austen, se es héroe cuando se tienen valores morales e intelectuales.
  • Se presenta muchas veces el dilema de las apariencias vs la realidad. Personajes que muestran la apariencia de bondad sin tenerla y personajes duros inicialmente que se revelan con altos principios morales. Muchas heroínas suyas deberán aprender a distinguir cada uno de esos personajes. Deberán usar la razón para conocer a los demás y actuar responsablemente. De este modo aprenderán. A eso Lionel Trilling lo llama “la obligación moral de ser inteligente”.
  • La educación es clave para Jane Austen, una educación sin moral, no es educación (esto se ve mucho en Mansfield Park y en el egoísmo de muchos de sus personajes) ya que las personas pueden partir en las mejores condiciones pero sin moral pueden llegar a destruir su propia vida.
  • Sin embargo, no son novelas moralistas. Los personajes no son castigados, sino que acaban la novela de manera acorde a su personalidad, a sus acciones y a la realidad.
  • Es una miniaturista, presta atención a los detalles y tiene delicadeza en el desarrollo de cada personaje. De este modo logra que en sus novelas, a pesar de que no ocurra casi nada, todo lo que ocurra sea muy importante
  • Hay una coherencia entre cómo los personajes actúan y cómo hablan. Con un mínimo de detalle, Jane Austen describe personajes que nuestra propia mente se imagina, de allí que Darcy se haya convertido en el héroe por antonomasia, porque Austen lo describe tan poco que cada uno se lo imagina según sus deseos.
  • En sus novelas todo encaja, no hay dialogo que sobre, no hay escena que pueda quitarse, porque si se quita, la historia cojea.
Como pequeña anécdota final, Inger Enkvist nos contó que muchos psicólogos modernos habían estudiado las obras de Austen dándose cuenta que los personajes de sus novelas y sus relaciones familiares (puso como ejemplo a las hermanas Elliot) concuerdan con los estudios que se habían realizados dos siglos mas tarde. Jane Austen era única y moderna y sigue siéndolo dos siglos más tarde.
Por Neus Baras
Socia de JASES

TE ESPERAMOS EN MADRID EL 26 DE MAYO

¡Hola!

¿Tienes tu calendario a mano? Pues busca el sábado 26 de mayo de 2018 y márcalo en rojo. Ese será el día en el que tendrá lugar la jornada “Del papel a la pantalla” en Madrid y contamos contigo.

Ya están confirmados todos los ponentes. Dentro de unos días publicaremos el programa con los títulos de las sesiones y los nombres de los que van a impartirlas y estamos seguros de que os va a encantar. Habrá charlas con enfoques muy distintos y conferenciantes venidos de diversos puntos de España. Va a ser un día muy intenso y, sin duda, inolvidable para los seguidores de Jane Austen que podáis participar.

Comenzaremos a las 10 de la mañana y terminaremos a las 18.30. Así que reserva el tren, autobús, vuelo o lo que necesites para llegar hasta Madrid (si es que tienes que desplazarte) y prepárate para sumergirte en el mundo de las adaptaciones cinematográficas de Jane Austen.

¡Te esperamos!

MEMORIA JASES 2017

Hola a todo el mundo.

Hace unos días terminamos de elaborar nuestra memoria de actividades del año pasado. Aunque tanto el formato como el contenido son bastante modestos, en JASES estamos muy satisfechos e ilusionados con este primer resumen de nuestras iniciativas, con los eventos que organizamos durante 2017 y con los que tenemos previstos para los próximos meses.

Desde aquí queremos daros las gracias a todos los que habéis participado de un modo u otro en alguna de nuestras actividades, y en especial a los socios de JASES, que con vuestro apoyo y ayuda habéis hecho posible todo lo que se cuenta en esta memoria que podréis ver y descargar pinchando en la imagen que encontraréis un poco más abajo.

¡Muchas gracias a todos!

Esto es solo el principio 🙂

EL MATRIMONIO EN LAS NOVELAS DE JANE AUSTEN (PARTE 2)

En la primera entrada sobre el matrimonio en las novelas de Jane Austen, ofrecimos una introducción a este tema siempre central en las obras de esta autora. Hoy, nos fijaremos de modo especial en la relación entre el matrimonio, el dinero y la posición social. No es un enfoque muy romántico, la verdad, pero quizá sirva para romper los prejuicios de aquellos que catalogan los libros de Austen como “novelas rosas”.

Como podréis comprobar, es un texto muy extenso, pero espero que no os resulte aburrido. Y si el estilo no os parece muy propio de un blog, estaréis en lo cierto. Esto está sacada de mi tesis doctoral, que estáis invitados a leer cuando queráis J. Vamos allá.

Resultado de imagen de austen marriageEn un primer nivel, podríamos hablar de la necesidad de contar con un mínimo de recursos para poder fundar un nuevo hogar. Esto es algo que sigue vigente, pero que, como se dijo con anterioridad, tiene algunas variaciones. Por un lado el hecho de que estos ingresos provengan de una fuente segura y duradera, y por otro los distintos roles del hombre y la mujer. Es el hombre quien debe proveer a su esposa de los medios para el sostenimiento económico. Lo contrario ni siquiera se plantea como posibilidad.

En Mansfield Park, en su intento de convencer a Fanny para que acepte a Henry Crawford, Lord Bertram aboga por los matrimonios jóvenes, siempre que haya medios para sostener dicha unión.

His wishing to marry at all so early is recommendatory to me. I am an advocate for early marriages, where there are means in proportion, and would have every young man, with a sufficient income, settle as soon after four-and-twenty as he can. (MP: 280)

Esta sería una visión neutra, marcada por el sentido común, que podría trasladarse sin problemas a una obra actual.

En el siguiente ejemplo, el narrador, al explicar la situación en la que se encuentran Elinor y Edward tras comprometerse, aporta su toque irónico al decir que no estaban tan enamorados como para obviar las dificultades económicas.

Edward had two thousand pounds, and Elinor one, which, with Delaford living, was all that they could call their own; for it was impossible that Mrs. Dashwood should advance anything; and they were neither of them quite enough in love to think that three hundred and fifty pounds a-year would supply them with the comforts of life. (S&S: 320)

Vemos aquí un buen reflejo de la “visión romántica” de la autora, en la que el afecto sincero no está reñido con tener los pies en el suelo.

En la misma línea iría la reflexión de Lizzy Bennet mientras dialoga con su tía sobre el repentino compromiso de Wickham con una joven acaudalada. Al hablar sobre el desengaño que esto ha supuesto para sus hermanas –y para ella misma–, que suspiraban por el atractivo militar, Elizabeth muestra una visión realista de lo acontecido.

Kitty and Lydia take his defection much more to heart than I do. They are young in the ways of the world, and not yet open to the mortifying conviction that handsome young men must have something to live on as well as the plain. (P&P: 132)

Resultado de imagen de CHARLOTTE MR COLLINSDesde el punto de vista de la mujer, el matrimonio era una fuente de seguridad, un medio para independizarse y dejar de ser una carga para su familia. En ocasiones, este podía ser un factor que desequilibrara la balanza a favor de un pretendiente que no tuviera casi nada más que le recomendara, como es el caso de Mr. Collins.

Charlotte herself was tolerably composed (…). Mr. Collins, to be sure, was neither sensible nor agreeable; his society was irksome, and his attachment to her must be imaginary. But still he would be her husband. Without thinking highly either of men or matrimony, marriage had always been her object; it was the only provision for well-educated young women of small fortune, and however uncertain of giving happiness, must be their pleasantest preservative from want. This preservative she had now obtained; and at the age of twenty-seven, without having ever been handsome, she felt all the good luck of it. (P&P: 109)

Una visión realista, sin lugar para el romance, pero comprensible y justificada en el contexto en el que se ubica. Aun así, queda claro que el público en general se siente más gratificado cuando el bienestar no es el único elemento motivador de un enlace. Pero, incluso cuando existe afecto entre los contrayentes, no se duda en colocar las razones pecuniarias en un primer lugar.

She knows how much the marriage is to Miss Taylor’s advantage; she knows how very acceptable it must be, at Miss Taylor’s time of life, to be settled in a home of her own, and how important to her to be secure of a comfortable provision, and therefore cannot allow herself to feel so much pain as pleasure. Every friend of Miss Taylor must be glad to have her so happily married. (E: 7)

Dentro de este mismo subapartado, en el que estamos hablando del matrimonio en su relación con el dinero y la posición social, vamos a ver ahora la otra cara de esta misma moneda. Si hasta el momento nos habíamos fijado en la necesidad de unos recursos económicos para poder llevar a cabo esos planes de boda, en los siguientes párrafos nos fijaremos en el papel condicionante que tanto el dinero como la posición social juega a la hora de plantearse una opción matrimonial.

La famosa frase inicial de Pride and Prejudice puede servirnos de marco e introducción a este aspecto de los compromisos entre hombre y mujer.

It is a truth universally acknowledged, that a single man in possession of a good fortune, must be in want of a wife. (P&P: 1)

Imagen relacionadaSi durante la Edad Media los matrimonios entre miembros de la realeza eran un medio para establecer alianzas y unir reinos, en la época de la Regencia –y en un periodo más amplio– estos enlaces son un modo de unir familias de rango más o menos similar, y satisfacer intereses por ambas partes. En las obras que estamos analizando, este papel conciliador del matrimonio se muestra como algo aceptado y extendido, situándolo por encima del posible afecto entre las partes.

Being now in her twenty-first year, Maria Bertram was beginning to think matrimony a duty; and as a marriage with Mr. Rushworth would give her the enjoyment of a larger income than her father’s, as well as ensure her the house in town, which was now a prime object, it became, by the same rule of moral obligation, her evident duty to marry Mr. Rushworth if she could. (MP: 33)

En este fragmento se nos muestra, con ese tinte satírico tan propio de esta autora, la visión de una joven que, al llegar a cierta edad se plantea “el deber” de contraer matrimonio y, a la hora de escoger marido, tiene claras cuáles son sus preferencias. Sabemos que este enlace es bien recibido por ambas familias desde el primer momento. Mr Rushworth, rico pero no muy inteligente, está dispuesto a creerse enamorado de ella al captar su interés. Y la opinión general de los parientes es que se trata de un buen enlace, pese a que nadie se le escape la escasa afinidad entre los interesados. Aunque poco antes de la boda, Lord Bertram ofrece a su hija la posibilidad de cancelarla –consciente de que el interés económico es el único móvil de este compromiso–, se nos hace ver su alivio cuando ella insiste en seguir adelante, y también conocemos cuáles son las consecuencias de esa unión que termina mal y pronto.

Resultado de imagen de HENRY CRAWFORD JULIA BERTRAMEn esta misma novela, se nos ofrece un diálogo bastante esclarecedor de la visión del matrimonio en aquel contexto. Mrs. Norris, charlando con Mrs. Rushworth, sugiere un posible compromiso entre su sobrina Julia y el distinguido Henry Crawford. ¿Cuál es la primera pregunta de la interlocutora ante este hecho?

“Oh dear! Miss Julia and Mr. Crawford. Yes, indeed, a very pretty match. What is his property?”

“Four thousand a year.” (MP: 105)

Una vez sabido esto, ya se pueden valorar otras virtudes del caballero en cuestión o de si hacen o no buena pareja.

Esta visión materialista del matrimonio, en la que lo único importante son las ventajas económicas y sociales que reportará dicha unión, alcanza su punto álgido en el caso de las alianzas planeadas por la familia en la que no se tiene en cuenta la opinión de los protagonistas. Ciertamente, no es habitual que se llegue a ese extremo en estas obras, de hecho, los pocos intentos que se muestran fracasan, pero es un dato más a valorar dentro de este análisis. Veamos un par de ejemplos de estas tentativas de matrimonios acordados.

El primer texto pertenece a Pride and Prejudice, y forma parte de la intensa conversación que mantienen Lady Catherine de Bourgh y Elizabeth Bennet en el tramo final de la historia. Lady Catherine esgrime todos los argumentos a su alcance para lograr que Lizzy rehuse a casarse con Mr. Darcy en el caso de que este se lo pida. Una de esas razones es que Mr. Darcy ya está comprometido con su hija. Al oír esto, Elizabeth contesta que entonces no tiene nada que temer, ante lo que Lady Catherine se siente en la obligación de aclarar a qué tipo de compromiso ha aludido.

“The engagement between them is of a peculiar kind. From their infancy, they have been intended for each other. It was the favourite wish of his mother, as well as of her’s. While in their cradles, we planned the union: and now, at the moment when the wishes of both sisters would be accomplished in their marriage, to be prevented by a young woman of inferior birth, of no importance in the world, and wholly unallied to the family! (P&P: 310)

El segundo ejemplo es aún más significativo. Lo hallamos en una conversación entre Elinor con su hermano, tras la caída en desgracia de Edward Ferrars, que se ha negado a contraer matrimonio con Miss Morton, a la que su familia había escogido, al estar comprometido previamente con Lucy Steele.

Resultado de imagen de elinor dashwood MR DASHWOOD“We think now,”–said Mr. Dashwood, after a short pause, “of Robert’s marrying Miss Morton.”

Elinor, smiling at the grave and decisive importance of her brother’s tone, calmly replied,

“The lady, I suppose, has no choice in the affair.”

“Choice!–how do you mean?”

“I only mean that I suppose, from your manner of speaking, it must be the same to Miss Morton whether she marry Edward or Robert.”

“Certainly, there can be no difference; for Robert will now to all intents and purposes be considered as the eldest son;–and as to any thing else, they are both very agreeable young men: I do not know that one is superior to the other.” (S&S: 256)

Puesto que lo único importante era la posición social y las circunstancias económicas, el cambio de un hermano por otro carece de importancia para Mr. John Dashwood, aunque tiene el detalle de añadir que ambos hermanos Ferrars son unos jóvenes muy agradables, por lo que Miss Morton estará igual de encantada tanto con uno como con el otro.

Continuando en la línea de las razones para contraer matrimonio, veremos ahora cómo en estas obras se nos ofrecen ejemplos en los que tanto hombres como mujeres se embarcan en un compromiso, o lo buscan, con la conciencia de hacerlo movidos por razones distintas al afecto. Ya no se trata solo de que sea un enlace favorable por la situación de ambas familias, sino de una búsqueda de algo que no se podrá conseguir más que con una alianza ventajosa.

“I am not at all surprized that he should have fallen in love.”

“Oh! no–there is nothing to surprize one at all.–A pretty fortune; and she came in his way.”

“I dare say,” returned Harriet, sighing again, “I dare say she was very much attached to him.”

“Perhaps she might; but it is not every man’s fate to marry the woman who loves him best. Miss Hawkins perhaps wanted a home, and thought this the best offer she was likely to have.” (E: 240)

Resultado de imagen de mr wickhamBelleza, posición social, apellidos, posesiones, riqueza… Argumentos con los que cada uno deber hacerse valer frente a la otra parte, que estudiará, dependiendo de su situación, si le interesa la oferta o no. Como hemos dicho anteriormente, el amor queda relegado a un segundo o tercer plano, cuando las circunstancias exigen que se tengan en cuenta otros factores más determinantes.

“Younger sons cannot marry where they like.”

“Unless where they like women of fortune, which I think they very often do.”

“Our habits of expense make us too dependent, and there are too many in my rank of life who can afford to marry without some attention to money.” (P&P: 161)

Con esa claridad se lo confiesa Mr. Wickham a Elizabeth Bennet. Y, aunque con su actitud inicial había dado la impresión de no ser uno de esa “especie”, del mismo modo actúa Willoughby llegado el momento, abandonando a Marianne –por la que reconoce sentir un gran afecto– para casarse con una joven adinerada a la que tan solo le une el interés.

“Did you ever see her? a smart, stylish girl they say, but not handsome. (…) Fifty thousand pounds! and by all accounts, it won”t come before it’s wanted; for they say he is all to pieces. No wonder! dashing about with his curricle and hunters! Well, it don”t signify talking; but when a young man, be who he will, comes and makes love to a pretty girl, and promises marriage, he has no business to fly off from his word only because he grows poor, and a richer girl is ready to have him.” (S&S: 165)

Tanto unos como otros saben lo que pueden dar y lo que pueden esperar de su futuro consorte, por lo que, en estos casos, la institución matrimonial se vería como una simple transacción en la que cada cual contribuye con su parte y espera recibir un beneficio. Así lo entiende Marianne Dashwood en uno de sus alegatos románticos, en los que al hablar del matrimonio de una mujer “mayor” (veintisiete años le parece el inicio de la decrepitud), afirma que es imposible que se trate de una relación amorosa, sino de un simple pacto de conveniencia. Nada indecoroso, por supuesto, pero, simplemente exento de cualquier asomo de afecto.

Resultado de imagen de marianne dashwood“It would be a compact of convenience, and the world would be satisfied. In my eyes it would be no marriage at all, but that would be nothing. To me it would seem only a commercial exchange, in which each wished to be benefited at the expense of the other.” (S&S: 32)

Visto así, la esperpéntica declaración de Mr. Collins a Elizabeth Bennet y sus argumentos al verse rechazado, no parecen tan grotescos. El reverendo conoce muy bien sus méritos y el peso que estos tienen a la hora de ofrecerse en matrimonio. Y también valora en su justa medida –hablando en un nivel financiero– lo que su prima puede aportar a cambio, es decir, su atractivo y su encanto, no acompañados de grandes recursos económicos. Mr. Collins juzga que con esa dote Lizzy no va a tener muchas opciones y por esa razón considera que su propuesta será la mejor, si no la única, que ella recibirá, por lo que no toma en serio su negativa y la achaca a estrategias amorosas y usos románticos de jovencitas.

“You must give me leave to flatter myself, my dear cousin, that your refusal of my addresses is merely words of course. My reasons for believing it are briefly these: It does not appear to me that my hand is unworthy your acceptance, or that the establishment I can offer would be any other than highly desirable. My situation in life, my connections with the family of de Bourgh, and my relationship to your own, are circumstances highly in my favour; and you should take it into further consideration, that in spite of your manifold attractions, it is by no means certain that another offer of marriage may ever be made you. Your portion is unhappily so small that it will in all likelihood undo the effects of your loveliness and amiable qualifications. As I must therefore conclude that you are not serious in your rejection of me, I shall choose to attribute it to your wish of increasing my love by suspense, according to the usual practice of elegant females.” (P&P: 97)

El dinero y la posición social son factores que condicionan la elección de hombres y mujeres de cualquier rango. No solo de aquellos sin recursos, que necesitan un matrimonio ventajoso para salir adelante, sino también de los que cuentan con medios más que de sobra para vivir al nivel que quieran sin contar con lo que pueda aportarles su consorte. En el caso de estos últimos, aunque no necesiten el dinero del otro, es probable que sus “malas relaciones”, si las hubiera, obstaculizaran o incluso vetaran definitivamente las posibilidades de un compromiso.

Resultado de imagen de MISS BINGLEY“I think I have heard you say that their uncle is an attorney on Meryton.”

“Yes; and they have another, who lives somewhere near Cheapside.”

“That is capital,” added her sister, and they both laughed heartily.

“If they had uncles enough to fill all Cheapside,” cried Bingley, “it would not make them one jot less agreeable.”

“But it must very materially lessen their chance of marrying men of any consideration in the world,” replied Darcy. (P&P: 31)

No basta con que el candidato o la candidata sea una persona honorable y de cierto nivel social. Las conexiones familiares también son importantes, al menos para algunos.

“In marrying your nephew, I should not consider myself as quitting that sphere. He is a gentleman; I am a gentleman’s daughter; so far we are equal.”

“True. You are a gentleman’s daughter. But who was your mother? Who are your uncles and aunts? Do not imagine me ignorant of their condition.”

“Whatever my connections may be,” said Elizabeth, “if your nephew does not object to them, they can be nothing to you.” (P&P: 311)

En este ejemplo, vemos las dificultades que le surgen a Elizabeth Bennet a causa de sus relaciones familiares con gente del comercio. Su condición de hija de un caballero no basta para mantener su rango. Si eso es así en este caso, ¿cómo sería si el posible enlace uniera a personas aún más distantes en la escala social? Tenemos la respuesta en Emma. Tras fracasar en su intento de unir a Harriet con Mr. Elton, y errar al pensar que la joven pudiera estar enamorada de Frank Churchill, recibe la confidencia de esta última que se siente objeto de las atenciones de Mr. Knightley. Ante esta noticia, Emma, que no veía obstáculos para su matrimonio con el reverendo, ni con el joven Churchill, analiza la situación en la que quedaría su admirado y querido amigo Mr. Knightley en caso de desposarse con Miss Smith.

Such a debasement on his! It was horrible to Emma to think how it must sink him in the general opinion, to foresee the smiles, the sneers, the merriment it would prompt at his expense; the mortification and disdain of his brother, the thousand inconveniences to himself.–Could it be?–No; it was impossible. And yet it was far, very far, from impossible.–Was it a new circumstance for a man of first-rate abilities to be captivated by very inferior powers? Was it new for one, perhaps too busy to seek, to be the prize of a girl who would seek him?–Was it new for any thing in this world to be unequal, inconsistent, incongruous–or for chance and circumstance (as second causes) to direct the human fate? (E: 371)

La rigidez social de la época, la necesidad de rentas y posesiones para mantener un alto ritmo de vida y otros factores socioculturales marcan el terreno de juego para poder contraer un matrimonio satisfactorio. ¿Y el afecto entre los contrayentes? Es un valor añadido, no la causa primera. Al menos esa es la visión que se nos aporta en estas obras, aunque más adelante veremos cuál parece ser el punto de vista de su autora.

Resultado de imagen de MR KNIGHTLEYPero, siguiendo con las normas de la época, ¿cuál sería la situación idónea para un matrimonio feliz? La respuesta la hallamos también en Emma, de boca de Mr. Knightley que, al conocer el compromiso entre Frank Churchill y Jane Fairfax, reflexiona en voz alta sobre lo afortunado que es este joven al lograr el afecto de ella y poder brindarle un futuro mejor del que le esperaba.

A man would always wish to give a woman a better home than the one he takes her from; and he who can do it, where there is no doubt of her regard, must, I think, be the happiest of mortals. (E: 383)

Si es el hombre el que logra el ascenso social o económico gracias al matrimonio, fácilmente se le juzgará de interesado. Mientras que si es al revés, y la diferencia no es sustancial, o al menos no hay nada que enturbie la dignidad de esa unión, el hombre sentirá que esta desempeñando el papel que le corresponde y contará con la aprobación social.

Estos condicionantes a los que acabamos de referirnos introducen un dilema que, de hecho, se plantea dentro de una de las obras de Austen.

“Pray, my dear aunt, what is the difference in matrimonial affairs, between the mercenary and the prudent motive? Where does discretion end, and avarice begin? Last Christmas you were afraid of his marrying me, because it would be imprudent; and now, because he is trying to get a girl with only ten thousand pounds, you want to find out that he is mercenary.” (P&P: 134)

Teniendo en cuenta que un alto porcentaje de los factores que conducen a un matrimonio están relacionados con el bienestar ya sea material o social, ¿cómo diferenciar la prudencia del interés? Si se consideraría una locura que unos jóvenes se casaran sin recursos, y se ve lógico que una persona busque un compromiso con alguien que pueda contribuir a su felicidad material, ¿dónde está el límite entre el discreto y el mercenario?

La respuesta no la encontramos de un modo directo, pero sí en la actitud de los protagonistas y en la resolución de los conflictos que se van planteando. Los matrimonios por amor son los únicos en los que no se puede acusar a los contrayentes de interesados. Y, para que eso quede claro, cuando una de las protagonistas contrae un matrimonio que le resulta muy ventajoso, este llega al final de un largo proceso en el que se ha puesto a prueba la sinceridad de su afecto. Tal es el caso de Jane y Elizabeth Bennet, o de Anne Elliot, cuyas historias son bien conocidas por los lectores de Austen.

Pero, volviendo al dilema del que hablábamos, veamos algunos ejemplos que pueden servir para establecer una gradación desde el afecto sincero hasta el interés más evidente.

Resultado de imagen de LIZZY BENNETEn el extremo del amor desinteresado podríamos situar a Jane Bennet, que se enamora de Mr. Bingley de un modo espontáneo y no cambia su modo de ser para asegurar su afecto. Sobre esta actitud discuten Charlotte y Lizzy, cuando la primera trata de hacerle comprender a su amiga que las maneras sencillas y el carácter tímido de Jane dificultan que Mr. Bingley se interese por ella, al hacerle pensar que ella no se siente atraída por él. Por esta razón, Charlotte opina que Jane debería dedicarle más atenciones al joven para animarle a que le confiese su afecto. Y la respuesta de Lizzy, que conoce bien a su hermana es la siguiente:

“Your plan is a good one,” replied Elizabeth, “where nothing is in question but the desire of being well married, and if I were determined to get a rich husband, or any husband, I dare say I should adopt it. But these are not Jane’s feelings; she is not acting by design.” (P&P: 18)

No hay nada estudiado en Jane. Ella no tiene ningún interés oculto. Tan solo se siente atraída por un joven y, por lo tanto, no se plantea cómo debe actuar.

Veamos ahora distintos niveles de interés.

Imagen relacionadaUn primer peldaño lo ocuparía Charlotte Lucas, que es capaz de conformarse con una oferta de matrimonio que no le aportará grandes riquezas, pero sí cierta seguridad. Para lograrlo no tiene que mentir, ni causar daño a nadie, tan solo alentar a un hombre que está buscando esposa por conveniencia social, y al que le da igual una u otra. Por lo que podríamos hablar de un acuerdo entre partes. Esta actitud tan juiciosa y exenta de romanticismo sorprende a Lizzy, que acababa de rechazar la misma oferta que poco después acepta su amiga.

She had always felt that Charlotte’s opinion of matrimony was not exactly like her own, but she had not supposed it to be possible that, when called into action, she would have sacrificed every better feeling to worldly advantage. (P&P: 112)

En el siguiente escalón podríamos situar a Mary Crawford, que al detectar el interés que ha despertado en Tom Bertram, analiza las ventajas que esta relación podría aportarle y, al considerarlas más que suficientes, decide emplearse a fondo para consolidarla.

Resultado de imagen de mary crawfordMiss Crawford soon felt that he and his situation might do. She looked about her with due consideration, and found almost everything in his favour: a park, a real park, five miles round, a spacious modern-built house, so well placed and well screened as to deserve to be in any collection of engravings of gentlemen’s seats in the kingdom (…). It might do very well; she believed she should accept him; and she began accordingly to interest herself a little about the horse which he had to run at the B—–– races. (MP: 42)

Más arriba en esta escala hacia el interés, encontramos a Maria Bertram. Ya hemos visto anteriormente cómo no siente ningún afecto por su futuro esposo y tan solo le mueve el afán de lograr una posición aún mejor de la que ya ostenta. Pero la situación empeora con el avance de la trama, y vemos cómo, cuando llega el momento de certificar el compromiso, su situación es aún peor, ya que, pensando que Henry Crawford la amaba, había confiado en que una declaración de este cancelaría el compromiso anterior. Pero al comprobar que estaba equivocada respecto a él, entra en el matrimonio despechada, enfadada con su familia y despreciando a su marido.

In all the important preparations of the mind she was complete: being prepared for matrimony by an hatred of home, restraint, and tranquillity; by the misery of disappointed affection, and contempt of the man she was to marry. (MP: 179)

Por lo que lo único que le queda es la esperanza de suplir todas esas carencias con el bienestar material y las relaciones sociales que le facilitará su nueva situación.

En el lugar más alto de la escala, podríamos colocar a las hermanas Bingley, que están dispuestas a arruinar la felicidad de su hermano, con tal de lograr una mejor situación para ellas. Así como en los otros casos era la misma interesada la que elegía sufrir los inconvenientes de su elección, con tal de lograr su fin. En este, Caroline y Mrs. Hurst ejercen su influencia sobre su hermano para gozar de los beneficios sin sufrir las consecuencias negativas, como bien comprende Elizabeth Bennet e intenta explicar a Jane.

“Your first position is false. They may wish many things besides his happiness; they may wish his increase of wealth and consequence; they may wish him to marry a girl who has all the importance of money, great connections, and pride.” (P&P: 120)

En descargo de las hermanas Bingley hay que decir que, aunque esa fuera su intención, no la hubieran logrado sin la ayuda de Mr. Darcy, que obraba por otros motivos y luego rectifica. De hecho, en el momento en el que Mr. Darcy cambia de actitud, la relación entre Jane y Mr. Bingley se reanuda sin que sus hermanas puedan hacer nada para impedirlo.

Por Miguel Ángel Jordán