¿QUIÉN QUIERE CASARSE CON MR. DARCY?

Es una verdad universalmente reconocida que muchas (y muchos, por qué no) austenitas habrán soñado alguna vez con encontrar su propio Mr Darcy.

Pues bien, ese sueño es perfectamente alcanzable, al menos durante un rato (entre 30 y 60 minutos, según dice la caja)… Estoy hablando, por supuesto, del juego Marrying Mr Darcy, un juego de cartas creado por Erika Svanoe, una directora de orquesta y austenita, con dibujos del ilustrador Erik Evensen.

Como buena usuaria de Facebook que soy, hacía tiempo que sabía de la existencia de este juego, información que archivé en el rincón de “cosas que me encantaría tener en mis manos algún día”. Y ese día llegó inesperadamente: mi hermano, que conoce mi nivel de fanatismo, estaba de viaje por Canadá y se topó con el juego. Y no solo eso, sino que a su lado estaba la expansión de cartas de Emma. Como se acercaba mi cumpleaños, no se lo pensó dos veces y me lo trajo, cosa que provocó grandes muestras de efusividad por mi parte, y una cara de “socorro, de esta no me libro” por parte de mi marido.

El pobre tenía razón, ya que fue el primer sujeto que recluté para jugar. La verdad es que se metió mucho en el papel, indignado por no poder ser Mrs Bennet (solo hay solteros en este juego) e intentando casarse con Mr Collins (personaje que siempre le ha hecho especial gracia).

La primera vez jugamos con las instrucciones abiertas y fuimos consultando, ya que hay algunas situaciones que pueden resultar un poco confusas. Todo el juego está en inglés, así que es recomendable tener un nivel aceptable del idioma, o contar con algún jugador que lo sea.

La idea es escoger un personaje femenino para jugar, y uno masculino como futuro cónyuge. Cada soltero de oro tiene sus preferencias de dote, reputación, belleza, inteligencia, etc., que deberemos cumplir para poder tener posibilidades con él. Estas cualidades se pueden ir acumulando durante el juego, escogiendo cartas de eventos por turnos, que según su contenido nos permitirán coger, robar o intercambiar cartas de personalidad, fastidiando en mayor o menor medida a nuestras “queridas” rivales (siempre con elegancia, eso sí).

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Cuando se acaba la etapa de cortejo, pasamos al momento de la verdad: ¿con quién tenemos probabilidades de casarnos? De todos los galanes cuyos requisitos podamos cumplir, se empieza por el de mayor calibre (¡10.000 libras al año, querida!) y se tiran los dados. Si la suerte no está de nuestro lado, tendremos que ir bajando de categoría, hasta que solamente nos quede la opción de convertirnos en una solterona – y ser la tía favorita de nuestros sobrinos o una viejecita amargada también dependerá de los dados.

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Cuando se coge la rutina, la verdad es que es un juego bastante entretenido, sobre todo si se instaura como norma hablar con acento inglés (aunque parezcas la señora Doubtfire) y dirigirse a todo el mundo como querida Miss Xxx (aunque la susodicha lleve barba de una semana). Con mi marido he jugado ya varias partidas, y con mi familia alguna más, aunque cuesta un poco hacer llegar el concepto a jugadores que no estén familiarizados con el universo Austen, pero nos divertimos igual, que es lo importante. La expansión de Emma es básicamente igual, pero con los personajes de esa novela, y cartas de evento que hacen referencia a situaciones concretas que suceden en Emma.

Si os ha picado la curiosidad y queréis haceros con el juego… no os puedo recomendar de primera mano cómo adquirirlo, ya que en mi caso fue un regalo, pero sí que he encontrado diversas páginas web donde lo podríais comprar residiendo en España:

En la página oficial del juego hay una sección sobre dónde comprar si no vives en EE.UU, que puedes encontrar AQUÍ.

Hay varios enlaces a páginas del Reino Unido, y una de España (Dracotienda, aunque parece que actualmente no tienen existencias).

También lo he encontrado en Amazon.co.uk, AQUÍ.

(en Amazon.es también está, pero el precio me parece desorbitado, ya que creo que lo envían desde EE.UU.).

Mi valoración es que es bastante recomendable para pasar un rato entretenido con otros/as austenitas, aunque la primera partida puede hacerse un poco larga hasta que entiendes bien todas las normas. Dicho esto, voy a ver si a mi marido le apetece jugar una ronda…

Por Elena Calvo

Traductora científico-técnica multilingüe y enamorada de Jane Austen. Casada con Mr Darcy en el juego y en la vida real (¡lo pone en nuestras alianzas!). En mi tiempo libre canto en un coro, leo todo lo que puedo, y sueño con viajar por toda Europa. Algún día iré al Festival de Jane Austen en Bath, con vestido de época, aunque mi marido amenace con vestirse de Mr Collins.

Confesiones de una pequeña Catherine Morland

Todas las heroínas de Jane Austen tienen algo en ellas con lo que el lector empatiza enseguida. En mi caso, fueron la pasión por la lectura y las opiniones de Elizabeth; la prudencia de Elinor, pero también la ilusión de Marianne. Cuando me preguntan cuál es mi novela favorita de Jane Austen, a veces quiero decir que es Persuasión por la fortaleza de Anne, pero otras recuerdo que Emma me entretuvo como nadie. Sin embargo, guarda un especial lugar en mi corazón la más joven y naÏve de las heroínas de Austen: Catherine Morland, de Northanger Abbey. Muy criticada por su alocada imaginación y su inocencia, Catherine siempre me recordó a mí cuando era más pequeña. No alcanzo a comprender cómo algunos lectores no se ven conmovidos por la frescura de una joven que sólo desea buscar aventuras. ¿No hemos sido todos alguna vez como Catherine?

Cuando era pequeña, pasaba muchas temporadas en casa de mis abuelos. Era una enorme casa de indianos, con una torre de escalera estrecha y un jardín lleno de altísimos arbustos; mucho menos siniestra que una antigua abadía, pero suficientemente misteriosa para una niña pequeña que había leído muchas novelas de aventuras. El jardín tenía varios caminos de piedra para bajar hasta los balancines sin resbalar en el césped húmedo. Silenciosos gatos se escabullían entre las cañas de bambú. Tras los arbustos había rincones frescos, aromatizados de rosas y agapantos, las casas de las hadas de distintos colores, donde podía una esconderse a escuchar el viento susurrar entre las hojas. El garaje escondía bajo el polvo todo tipo de trastos que, me gustaba y asustaba pensar, servían de guarida a fantasmas. El hall era amplio y luminoso y en sus salones sólo hay ecos de alegría y de las sonrisas de mis abuelos, que me daban de desayunar tostadas con miel. Pero en un rincón del hall, junto a un banco flanqueado por pequeñas águilas de hierro, una estrecha puerta conducía a unas escaleras curvadas que para mí eran el pasadizo secreto al lugar que ese día se me antojase. Sólo llevaban al sótano, con una cocina y una lavandería que no tenían nada de amenazador, pero el poder de mi propia sugestión era capaz de aterrorizarme hasta el punto de no poder pasar por aquel “pasadizo”. La torre donde trabajaba mi tío pintando sus cuadros era para mi yo de niña todo un desafío de subir, y aunque parte de mí sabía que sólo había cuadros y tubos de pintura, el poder de mi imaginación era capaz de paralizarme, y hasta la adolescencia no subí a aquella torre a visitar la cueva de los tesoros de mi tío el artista.

Por eso, cuando leí Northanger Abbey , a pesar de no encontrar a una heroína particularmente inteligente, independiente, o llena de opiniones, me enternecieron las ganas de Catherine de encontrar una carta misteriosa en el arcón o una trágica historia tras los retratos. El afán de aventura de Catherine es en mi opinión ambiguamente retratado por Jane Austen; es difícil ver si lo ridiculiza para censurarlo o si su narración está impregnada de ternura. Tal vez esté influida por la dulce interpretación de la magnífica Felicity Jones en la adaptación de 2007, pero Catherine Morland me resulta la más dulce de las heroínas. Su personaje está en contacto con el niño que todos llevamos dentro, y más aún, el niño lector; es esa vena quijotesca que se encuentra en una persona joven que ha leído toda su vida. Muchos se ríen de Catherine cuando se emociona por una absurda lista escondida en un baúl, pero es uno de los momentos con los que, como lectora, más me identifico de las novelas de Jane Austen.

Reflexionando sobre la acogida guasona que tiene Catherine en los lectores, y desde el recuerdo de los correteos por el pasadizo secreto y la silenciosa contemplación de la torre desde aquel balancín, quiero exhortar a los fans de Northanger Abbey a recordar ellos también. ¿Nunca miraron bajo su cama convencidos de que había un monstruo? ¿Nunca subieron de un salto a la cama por miedo a siquiera mirar? ¿Nunca subieron a un árbol para otear al horizonte? ¿O miraron tras los abrigos del armario “por si acaso” aparecían las ramas de pinos nevados de Narnia? ¿Esperaron, tal vez, junto a la ventana a una lechuza con una carta en el pico? Entonces tal vez no sean tan distintos de Catherine Morland.

Por Elena Truan

En busca del manuscrito de Sanditon: una aventura por el archivo de King’s College

Tras la reunión de presidentas en la que Margy Supramaniam (del Jane Austen Circle Singapur) y yo fuimos a ver Love and Friendship a un pequeño y hipster cine de Cambridge, nos sentamos a comentarlo con un café. Margy, natural de Cambridge, me contó entonces que no hace mucho King’s College había expuesto el manuscrito de Sanditon, que guardaban en su archivo. Tras escribir un email con pocas esperanzas, recibí una contestación de Patricia McGuire, archivista de King’s College, concediéndome permiso para visitar la sala de lectura y examinar el manuscrito.

King's College

sanditon-featureSanditon es la novela que Jane Austen comenzó en enero de 1817, y que abandonó en marzo del mismo año debido a su enfermedad. Falleció en julio, dejando Sanditon sin final. La novela cuenta la historia del matrimonio Parker y la joven Charlotte Heywood, invitada a pasar una temporada en su casa de Sanditon. El sr. Parker ha invertido mucho en este pueblo costero que espera convertir en el lugar vacacional de moda. Allí Charlotte conocerá a Lady Denham, su joven acompañante Clara, su sobrino Edward, y los hermanos del Sr. Parker, dos señoritas enfermizas y un apuesto caballero. King’s College guarda el manuscrito original, que acaba abruptamente tras una anotación que indica: “Marzo 1817”, lo último que escribió Miss Austen, probablemente con ánimo de continuar, antes de tener que dejar la pluma.

 

La biblioteca del King’s College no es un enorme edificio para igualar a la enorme capilla gótica que atrae hordas de turistas. Tras pasar el gran arco que permite atravesar el muro que separa la plaza principal del college, me dirijo a Fenn’s Court. Dejando la capilla a mi derecha paso unos arcos pequeños en el que el discreto court esconde una puerta a la biblioteca. Hay que llamar a un telefonillo. Vengo al archivo, le contesto a la voz inquisitiva. Subo las modestas escaleras blancas, estrechas, recientemente remodeladas y con paredes lisas sólo interrumpidas por gárgolas medievales empotradas como recuerdo de lo que fue el edificio antes de ceder al paso del tiempo. Llego a una habitación con estanterías de libros hasta el techo, polvorienta y caótica, y un amable bibliotecario sale de detrás del viejísimo mostrador de madera. Tras firmar en un enorme volumen, me dirigen a la sala de lectura, donde me espera Patricia.

library-interiorsanditon-bigY ahí estaba, ante los atriles de gomaespuma que Patricia me colocó delante, con una edición impresa a mi derecha, de referencia.  Me trajo una carpeta blanca tamaño cuartilla. “Y aquí está Sanditon ”, me dijo con una sonrisa. No sabía si se me iba a parar el corazón o si se me iba a desbocar. Aparté un par de cartas de cuando el manuscrito fue donado y vi por primera vez la letra de Jane Austen.

Jane escribía en papeles pequeños, que podía llevar de un lado a otro y mantener ordenados. Los folios estaban doblados en dos formando libritos. Tres pequeños volúmenes conforman Sanditon, aunque el primero y el tercero son los marcados con un 1 y un 2, rodeados con círculo. Tal vez el segundo estaba unido al primero. Su letra es exactamente igual a la que vemos en su firma, a veces casi ilegible porque la tinta empieza a escasear antes de mojar la pluma de nuevo. Otras veces se encuentran líneas tachadas limpiamente y frases de sustitución, no siempre tan limpias. La fecha de comienzo está marcada: “Jan. 1817”. Los nombres están, tras la primera vez que se mencionan, siempre resumidos con la inicial. El manuscrito está en perfecto estado: no hay ni una sola página rota o doblada, ni una sola mancha. Jane es organizada, limpia, disciplinada.

Pero casi tan interesantes como los papeles con la letra de la mismísima Jane Austen eran las cartas que los acompañaban y que he mencionado previamente. Una pequeña misiva se encontraba al abrir la carpeta, y había sido escrita por una J.R. Sanders, el 8 de febrero de 1925. La señora de George Sanders no era ni más ni menos que Janet Austen, hija de Edward Thomas Austen, hijo del almirante Sir Francis William Austen, hermano de Jane. Esta carta es, pues, de una sobrina nieta de Jane Austen, que se dirigió al secretario de Oxford University Press, que trasncribo y traduzco a continuación:

Al secretario de la Oxford University Press.

Estimado señor:

Habiendo visto la noticia en el Times de la 6ª edición re – la novela inacabada de Jane Austen, de la cual tengo una copia manuscrita  hecha por Cassandra Austen, hermana de Jane Austen […]

A mi padre, el reverendo Edward Austen, hijo de uno de los “hermanos marineros” de Jane Austen, le contaron que su tía Jane pretendía llamar a su última novela (inacabada) “Los Hermanos”.

Esto podría interesar a la Oxford University Press.

Soy, estimado señor, fielmente suya,

Mrs. J. R. Sanders

Dado que la novela siempre ha sido conocida como Sanditon, no parece que en Oxford University Press hicieran mucho caso de la señora Sanders, pero su información ha sido celosamente guardada junto al manuscrito original. El manuscrito copiado por Cassandra se guarda ahora en Chawton.

Anna LefroylefroyLa segunda carta no era menos interesante, pues el membrete decía claramente “The Lodge, King’s College, Cambridge”. ¿Quién había escrito a King’s College desde el mismo sitio? La carta estaba dirigida al señor R.W. Chapman y estaba escrita por Mary Isabel Lefroy. Mary Isabel era hija de George Benjamin Austen Lefroy (era costumbre común que el apellido materno –Austen- pasase a ser nombre de los hijos para no perderlo, pues el apellido paterno –Lefroy- se mantenía). George Benjamin era hijo de Anna Austen, hija de James Austen, hermano mayor de Jane, y por tanto su sobrina. Su padre era Benjamin Langlois Lefroy, hermano del que se dice que se enamoró de Jane (y ella de él), Thomas Lefroy.

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Mary Isabel Lefroy es, pues, la sobrina nieta de Thomas Lefroy y sobrina bisnieta de Jane Austen. Su hermana, Florence Emma Lefroy, estaba casada con un Augustus Austen-Leigh, rector de King’s College por entonces. Esto explica el origen del papel utilizado para la carta, en la cual Mary Isabel escribe:

Oct. 28 [1930]

Mi querido Mr. Chapman:

Estoy aquí quedándome en casa del rector, para entregar al college el manuscrito de “Sanditon”, que doy en recuerdo a mi hermana y mi cuñado, ella la sobrina bisnieta de Jane y él el  sobrino nieto. Y los más populares rector y rectora que King’s ha tenido jamás. Creo que es usted el primero en saber que Sanditon está a salvo de América.

Éste es el  resultado de mucha deliberación. Las alternativas eran cederlo a los “Caballeros de Chawton”, pero no son en absoluto intelectuales y no valoran a Jane como deberían. O podía cederlo a otro primo, y aunque es un entusiasta de su tía bisabuela tiene tres hijos pequeños que educar y por supuesto (pequeña culpa) lo vendería para pagar sus estudios universitarios. […]

Mary Isabel Lefroy

La señorita Lefroy continuaba su carta el 29 de Octubre desde Cromer, extendiéndose para comentar su traslado, una enfermedad que había sufrido su hermana y sugerir al señor Chapman que les visitase durante las vacaciones.

Las cartas proporcionaban un maravilloso pasado al manuscrito, tanto tiempo en poder de los descendientes de Jane. Es una auténtica suerte que éstos hayan sido tan cuidadosos con ellos y hayan querido conservarlos como merecen. Mis ojos volvieron una y otra vez al manuscrito. Era su letra, tal cual la conocemos, e incluso podía apreciarse cada vez que Jane tenía que parar para mojar la pluma en el tintero. Por supuesto, está prohibido hacer fotos a los documentos del archivo; no obstante, traigo una sorpresa para los lectores. King’s College se enorgullece de participar en un proyecto de digitalización de los manuscritos de Jane junto con la Bodleian Library de Oxford, entre otros. Tal vez el manuscrito de Sanditon, y muchos otros, sean de difícil acceso pero ahora pueden todos verse en Jane Austen’s Fiction Manuscripts. ¡Disfrutad!

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Ya está aquí la nueva edición de Persuasión por la editorial DÉpoca

Con motivo del bicentenario de la fecha en que Jane Austen concluyó Persuasión (1816 – 2016) la fantástica editorial D’Época ha lanzado una edición de coleccionista de Persuasión, y Jane Austen Society España ya tiene un ejemplar para contaros todo. ¡Es un lujazo!

Este precioso ejemplar cuenta con un romántico diseño de portada con una ilustración central en color de Charles Edmund Brock para la edición de Persuasión (1909), rodeado de un diseño de flores muy vintage.

Tiene 399 páginas de texto, pues incluye una introducción de José Luis Camarés Lage, Profesor Titular de Literatura Inglesa, Profesor Honorífico de la Universidad de Oviedo y Editor de Orgullo y Prejuicio de Jane Austen (ed. Cátedra, 1987). En su introducción, el profesor Camarés sienta el contexto histórico, social, cultural y literario de la obra, así como una pequeña biografía de la autora. Además, explica extensivamente el estilo de Jane Austen y la simbología que encontraremos en la novela, con unas notas finales para antes de la lectura de Persuasión.

No contentos con tan fabulosa adición a la obra, al abrir el libro encontramos un DVD con un documental dramatizado de dos horas de duración: Tras los pasos de Jane Austen y  Persuasión. Y para acercarnos un poco más aún a la vida de la autora, al final de la novela se ha incluido un apéndice muy especial con los recuerdos inéditos en castellano de dos sobrinas de Jane Austen: Anna Lefroy (née Austen, casada con el hermano del famoso Thomas Lefroy, amigo de Jane) y Caroline Austen, así como una nota biográfica y recuerdos de su hermano favorito, Henry Austen.

Como guinda final, encontramos las ilustraciones a color de Charles Brock (1898), Arthur Wallis Mills (1908), y las ilustraciones en blanco y negro de Hugh Thomson (1897). Durante el texto de la novela encontraremos más ilustraciones de Charles Brock, para la edición de 1909.

Además con el libro encontramos un sobre sellado con lacre (DÉpoca tiene su propio sello, y es precioso) en el que encontramos diversas postales y marca páginas a todo color con imágenes de época, portadas de libros de la editorial y diferentes portadas para Persuasión.

Ha sido el primer regalo que la JASES ha recibido, y desde aquí queremos mandar todo nuestro apoyo y agradecimiento a la editorial DÉpoca, y recomendaros a tod@s los austenitas que os llevéis a casa esta preciosa edición para vuestra colección.

http://www.depoca.es/novedad_Persuasion-jane-austen.html