La historia no contada de Lydia Bennet

¿Qué sabemos de Lydia Bennet? Al oír ese nombre, pensamos en la indiscreta, impulsiva, naïve hermana pequeña de Lizzy Bennet, nuestra querida heroína de Orgullo y Prejuicio.  Pero mientras que es muy fácil reducir a Lydia a un estereotipo, y pasarla por alto en nuestro análisis de los personajes de la popular novela de Jane Austen, es un personaje al que se le presta menor atención de la debida, y su historia cuenta con varios planos que no se cuentan en la novela. Al fin y al cabo, es la historia de su hermana Lizzy, y no la suya.

La novela de Jane Austen ha sido catalogada como novel of manners, es decir, la “novela de modales”, género que se escribe respetando el decoro y en el cual los personajes no se rebelan contra las normas sociales establecidas, y los que lo hacen son castigados como ejemplo. Es el caso de Lydia Bennet, que se casa con el seductor Wickham tras fugarse y ser alcanzada por sus padres. El final que la autora escoge para ella es el siguiente: “El afecto de él pronto se convirtió en indiferencia; el de ella duró un poco más, y a pesar de su juventud y de su aire, conservó todos los derechos a la reputación que su matrimonio le había granjeado”.

¿Cuál es el pecado de Lydia Bennet? Si bien Jane Austen escribía novelas aptas para las señoritas de aquella época, también las teñía, como bien sabemos, de un sarcasmo afilado que iba más allá de criticar los modales de éste o aquel personaje, y criticaba la propia norma social que le obligaba a actuar de un modo u otro. Orgullo y Prejuicio trata del drama del día a día de las mujeres en la época de Regencia, y entre matrimonios racionales surgidos de la falta de opciones (como el de los Collins) y matrimonios por amor que han de ser protegidos de las influencias de otros, (como el de los Bingley) nos encontramos con la cuestión de los matrimonios que arreglaban una situación embarazosa como es la de la fuga de Lydia con un seductor. Está claro que los seductores lo tenían más difícil en aquella época pero, ¿y ellas?

En su habitual estilo, Austen no juzga abiertamente a la joven Lydia, sino que expone los hechos y deja juzgar al lector. El pecado de Lydia no es ni más ni menos que ser engañada. Su rebeldía contra las normas consiste en tener curiosidad sobre aquello que siempre se le ha prohibido y además nunca se le ha explicado. Lydia no es más que una adolescente definida por su madre como alegre. Como cualquier adolescente alegre, busca amistades y busca tanto amor como el que ella está dispuesta a dar. Durante la narrativa de Orgullo y Prejuicio, Lydia causa rechazo por su indiscreción; pero es una joven con cuatro hermanas sobre las que destacar si quiere atención.

Esta reflexión viene motivada por el retrato del personaje ofrecido en la popular serie web The Lizzie Bennet Diaries, de YouTube, en el cual tanto los guionistas como la encantadora Mary-Kate Wiles colocan un potente foco en la historia de Lydia, incluyendo un vlog (video-blog) independiente que puede seguirse a la vez que la serie, en el que Lydia relata paralelamente a las aventuras de su hermana su día a día.  La Lydia del siglo XXI no se enfrenta a un matrimonio para salvar su reputación, sino a un vídeo comprometido subido a la web y (debido a la falta del tema del matrimonio) a la ruptura de la relación y consecuentemente de su corazón al asumir que Wickham no la ama.

La perspectiva moderna que ofrece Pemberley Digital no está tan lejos de la vergüenza que supone Lydia para sus hermanas y progenitores, ya que es sometida a la presión que aún existe sobre algunos actos de mujeres sexualmente liberadas, aunque la humillación a la que son sometidas (como la subida a Internet de un video no consensuado) no sean culpa de ellas. ‘¿En qué estabas pensando?, le reprocha su hermana antes de darse cuenta de que Lydia desconoce su situación. Las reacciones de su hermana Elizabeth también son importantes. La serie web probablemente exagere los comentarios de Lizzie hacia Lydia, ya que en la novela original el decoro no dejaría espacio a la crítica o a los insultos tan crudos entre hermanas, si bien Elizabeth no refrena lo que piensa de ella (esté en lo cierto o no).

 

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“Así parece ––replicó Elizabeth con los ojos llenos de lágrimas––, y es espantoso tener que dudar de la decencia y de la virtud de una hermana.  Pero en realidad no sé qué decir. Tal vez la juzgo mal, pero es muy joven, nunca se le ha acostumbrado a pensar en cosas serias, y durante el último medio año, o más bien durante un año entero, no ha hecho más que correr en pos de las diversiones y de la vanidad. Se le ha dejado que se entregara al ocio y a la frivolidad y que no hiciese más que lo que se le antojaba. Desde que la guarnición del condado se acuarteló en Meryton, no pensó más que en el amor, en el coqueteo y en los oficiales. Hizo todo lo que pudo para excitar, ¿cómo lo diría?, la susceptibilidad de sus sentimientos, que ya son lo bastante vivos por naturaleza.

 

Pero sí enfoca un punto importante de la novela con respecto a la historia de Lydia, que es la aparente indiferencia de su hermana mayor y más sensata hacia ella. La propia Elizabeth en la novela original se reprocha esto: ‘Oh, Jane, ¡si hubiéramos sido menos reservadas y hubiésemos dicho lo que sabíamos de él, no habría ocurrido esto!’ The Lizzie Bennet Diaries es más indulgente con Lydia y le ofrece un perdón y apoyo incondicional de sus hermanas.

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No obstante, no se ha de olvidar que Jane Austen no juzga a sus personajes sino que deja a sus lectores que lo hagan. En general, la fama de Lydia entre los lectores tiende a ser mala. Es un personaje usado para el ejemplo; y en todo momento Jane Austen (a través de Elizabeth Bennet) condena a la educación que Lydia ha recibido antes que a la joven en sí.

La serie web plantea la versión de Lydia de una forma que urge a leer el libro de nuevo para descubrir una cosa más en Orgullo y Prejuicio: la crítica a la educación y la presión social que las mujeres sufrían, y cómo las consecuencias podían ser fácilmente eliminadas de las conciencias de sus causantes al culpar a las víctimas.

Y tú, ¿has visto ya The Lizzie Bennet Diaries? ¿Qué opinas del planteamiento de Lydia en la serie?

¿Qué opinas de Lydia como lector/a? ¿Estás de acuerdo? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

Por Elena Truan

LADY SUSAN SE VA AL CINE

Screen-Shot-2016-05-04-at-9.23.49-PM-300x225En los últimos meses hemos publicado varias entradas sobre la película “Love and Friendship”. Anunciamos su llegada a los cines, hicimos una reseña que podéis leer aquí, y asistimos al preestreno en la Academia de Cine y al coloquio con Whit Stillman, cuyas interesantes palabras podéis leer aquí.

Hoy vamos a fijarnos en esta película, pero con una perspectiva diferente. De un modo bastante breve y esquemático, analizaremos el proceso de adaptación, los cambios producidos y nuestra opinión sobre el resultado. Por supuesto que agradeceremos que nos digáis vuestra opinión y que dejéis los comentarios que estiméis oportunos.

En primer lugar, vamos a reflexionar un momento sobre las adaptaciones cinematográficas de obras literarias. ¿Qué es lo que buscamos cuando vemos la película de un libro que hemos leído? ¿Que nos cuenten lo mismo? ¿Que se narre la historia fielmente hasta el último detalle? ¿Que el director reproduzca en la pantalla lo que nosotros hemos vivido en la imaginación? Si esas son nuestras expectativas, lo normal es que quedemos defraudados por varios motivos.

  1. Metraje: la “duración” de un libro suele ser mucho mayor a la de una película. Es necesario resumir información o simplemente eliminarla.
  2. Lenguaje: en las obras literarias se cuentan las historias con palabras, en el cine se narra con palabras e imágenes. Esta variedad implica ciertos cambios. Lo mismo ocurre con los ritmos narrativos. Lo que se puede contar con detenimiento en una novela resultaría tedioso en una película.
  3. Distintas visiones: cada uno lee las obras desde su subjetividad, por lo que la imagen que cada uno se crea de lo que lee es distinta. La del director de la película es una visión más.

Y otras razones en las que no nos detendremos para no aburriros.

Volviendo a lo que decíamos antes… Cuando decimos que buscamos que la adaptación sea fiel a la novela, ¿nos referimos a que la reproduzca página por página? Ya hemos visto que eso no es posible. ¿Entonces? Sería más correcto hablar de “fidelidad al espíritu”. Y también podríamos utilizar un término que se emplea en estos casos: “cortesía”. Es decir, el director recibe la obra original con respeto y deferencia. Y tras leerla y entenderla, ofrece su visión, procurando que mantenga el espíritu de la original, pero modificando lo que haga falta para lograr el resultado que estime óptimo. Por eso, los cambios que se produzcan no serán decisiones caprichosas sino, nunca mejor dicho, necesidades del guión.

Tras esta larga introducción, veamos el caso concreto de “Lady Susan” adaptada al cine bajo el título de “Love and Friendship”.

Resultado de imagen de lady susan libroComo sabéis, “Lady Susan” es una novela epistolar. Todo lo que sabemos de la historia se cuenta en cartas de unos personajes a otros, siendo los principales interlocutores la misma Lady Susan Vernon, su cuñada Mrs. Vernon, el hermano de esta, Mr. de Courcy, la madre de ambos Lady de Courcy, y la amiga íntima de Lady Susan, Mrs. Johnson. Como consecuencia de esto, hay personajes que nunca hablan directamente, sino que sus palabras siempre nos llegan a través de un tercero. Por otra parte, el lenguaje escrito y el oral suelen variar, ya que en el primero hay más tiempo para la reflexión que en el segundo.

Todo esto tiene como consecuencia que el guionista se vea obligado a seleccionar las frases más relevantes y, en ocasiones, deba modificarlas para hacerlas más propias de una conversación. También será necesario entresacar las palabras de los personajes a los que se cita y convertirlas en líneas de sus diálogos.

En la película hay muchas citas textuales y esto logra mantener el nivel de la obra original. De hecho, si un espectador que no hubiera leído la novela seleccionara las frases que le parecen más importantes, divertidas, inteligentes…, no tengo ninguna duda de que la mayoría de los casos se trataría de frases que se han sacado literalmente de las cartas. Esto tiene como posible inconveniente el hecho de que las intervenciones de Lady Susan sean en ocasiones muy largas. Por lo que se le resta algo de naturalidad, y puede ser difícil seguir el hilo de la narración. Aunque esto se soluciona viendo otra vez la película. Una de las características de las obras de Austen es que con cada relectura se descubren cosas nuevas.

Resultado de imagen de love and friendship filmLos personajes de la película son muy fieles a su descripción en la novela. A Lady Susan, Mrs. Johnson y a Mrs. Vernon se las llega a conocer bien a través de sus cartas y, en mi opinión, las actrices elegidas y su interpretación son muy acertadas. Personalmente, creo que la elección de Kate Beckinsale ha sido uno de los mayores aciertos de esta película y una ocasión de oro para que esta actriz se luzca y saque a relucir algunas de sus dotes artísticas, que no puede mostrar en otros filmes en los que se destaca especialmente su belleza y le exigen menos recursos interpretativos.
Resultado de imagen de love and friendship filmHay otros personajes de los que tenemos menos datos y el guionista ha tenido que “inventar” más, como es el caso de sir James. Pero lo ha hecho siguiendo las pautas indicadas por la autora, es decir, sabemos que es tonto, alegre y manipulable. Y así se le representa. Reconozco que me reí muchísimo con la escena de “Church Hill” :P. Sobre los demás personajes solo diré que me parecen acordes a lo que cabría esperar de ellos según lo que se nos narra en las cartas.

La trama de la película es completamente fiel al argumento de la novela exceptuando una variación en un hecho y toda la parte final, que es completamente inventada, ya que la novela no llega a entrar en esos detalles.

Resultado de imagen de love and friendship filmLa variación se produce (SPOILER) cuando Mr. de Courcy visita a Mr. Johnson y descubre el doble juego de Lady Susan. En la novela se nos cuenta que esto se produce a través de una conversación entre ambos, y el caballero ya no vuelve a ver a Lady Susan, aunque le escribe un par de cartas. En la película se nos hace ver que es Mrs. Mainwaring la que descubre todo al leer una nota de Lady Susan para su amiga Mrs. Johnson. Este recurso acorta la historia y evita escenas innecesarias, sin variar lo central.

Respecto a los añadidos (SPOILER), la boda de Miss Vernon con Reginal de Courcy, la convivencia de Lady Susan con Mainwaring después de su matrimonio con sir James y el embarazo que esto produce; podemos decir cosas diferentes. La primera situación se predice en la novela, aunque no se llegue a contar. La segunda situación es fruto de la inventiva del guionista y, a mi modo de ver, queda un poco forzada, aunque pone de manifiesto la inmoralidad de Lady Susan y la estupidez de su nuevo marido.
Imagen relacionadaPor último, me detendré brevemente a comentar un aspecto muy importante en las adaptaciones y que está muy relacionado con lo que dijimos al principio sobre la “fidelidad al espíritu”. Los que somos lectores asiduos de las obras de Jane Auten hemos disfrutado abundantemente con su ironía, su humor fino, su capacidad de penetrar el alma humana… Basta leer algunas de su frases para decir “esto es Austen 100%”. Pues bien, yo creo que Whit Stillman ha logrado transmitir ese tono con bastante acierto, no solo gracias a su respeto de muchos extractos del texto original sino también con algunas de sus recursos adicionales, como por ejemplo el de presentar a los personajes con un letrero en el que aparece su nombre y una observación sobre su personalidad. Hay varios geniales y son un modo original de situarnos en la historia y darle un toque cómico.

Resumiendo: Imagen relacionadacomo adaptación me parece acertadísima y, como película, creo que hará las delicias de los Austenitas y resultará entretenida para el público en general, consiguiendo que algunos se replanteen su clichés sobre Jane Austen y dejen de encasillarla como autora de novelas rosas sobre señoritas que quedan a tomar el té. Algunos, no todos. Pero es que Austen no es una autora para todos los públicos, solo para los que saben apreciar el valor de su arte.

Por Miguel Ángel Jordán

 

Love and Friendship: Esto es Jane Austen

Esta adaptación no llegará a los cines españoles hasta el 11 de Noviembre, pero puedo asegurar que merece la pena esperar. Tuve la oportunidad de ir a verla este fin de semana, habiendo esperado apenas un día tras su estreno. No voy a mentir; he ido dos veces. Iría una tercera.

No me repetiré explicando que Whit Stillman es la pareja perfecta de Jane Austen, como han hecho numerosos críticos de cine antes de mí. Sobre todo porque desconozco la obra de este director y esta semana ha sido la primera vez que oigo de su fama para retratar las vidas de jóvenes privilegiados. En cambio, sí conozco la obra de Jane Austen, y me atrevo a decir que esta película es lo que ella había querido escribir. Tal y como sugería el tráiler, ésta no es una historia de amor azucarada con vestidos en colores pastel y risitas ante el tocador. Aquí tenemos un retrato satírico, ridículo, y desternillante de la nobleza rural inglesa.

Dispuesta a lo que sea por salvarse de la pobreza, Lady Susan Vernon, recientemente enviudada y viviendo a costa de visitar amigos, se ve obligada a abandonar Langford, la residencia del divinamente atractivo Lord Manwaring, su rica y joven esposa, y la hermana menor soltera de éste. Con ella va su hija, Frederica Vernon, quien se lleva consigo el corazón de Sir James Martin, antiguo pretendiente de Maria y ahora prendado de Frederica, algo sospechosamente favorable para Lady Susan. Su próxima residencia será Churchill, el hogar de su cuñado Charles Vernon, su esposa Catherine, y el joven y atractivo Reginald de Courcy, hermano de ésta. Desde allí llevará a cabo, asistida por su fiel amiga la insensible Alicia Johnson, todos sus planes para conseguir sus propósitos, haciendo malabares entre el empuje de Frederica a un matrimonio ventajoso, su propia posición en la sociedad, y los diversos hombres que maneja como marionetas con su encanto, su decisión y su don para las palabras.

Whit Stillman se ha basado para Love and Friendship en Lady Susan, una novela corta e inacabada (o acabada, más bien, con un abrupto cambio del estilo epistolar a la voz narradora en una rápida conclusión). La película empieza con una exquisita banda sonora tan solemne como cómica, y la mencionada salida de nuestra  astuta Lady Susan de Langford. No revelaré los agudos e inteligentes recursos del director, pero se asegura de que nadie se pierda, como suele pasar en las novelas de Jane Austen, en el mar de familiares, amigos y conocidos que rodean a la protagonista. La tardanza en hacer llegar esta joya a España, que ya ha sido estrenada sin embargo en Francia, la atribuyo a que uno de los recursos del director para adaptar las cartas a la pantalla incluye palabras  y subtítulos en perfecta caligrafía sobre la imagen, y es posible que además del doblaje (del cual aconsejo huir), la traducción y edición de dichos recursos implique un proceso más largo del acostumbrado. Poco a poco, Lady Susan va enredando a todos ellos (y al público) en su tela de araña, en un constante duelo de ingenio en el cualquiera que intente derrotarla tiene todas las de perder. La obra no deja de recordar que lo que se caricaturiza aquí es el drama de la situación de las mujeres que en esa época no conseguían casarse y carecían de recursos: parafraseando a Lady Susan cuando alecciona a su hija, “pasar hambre en el colegio es una cosa, pero el hambre del indigente es algo muy distinto. ¿Es eso lo que quieres?”.  Se trata de una persecución del matrimonio, como otros trabajos de Jane Austen, pero de una forma completamente distinta a cualquiera de sus obras. Lady Susan es inteligente como Elizabeth Bennet, influyente como Emma Woodhouse, y perseverante como Anne Elliot, pero todas estas heroínas juntas no son capaces de reunir la suficiente malicia para igualar a la astuta, manipuladora e implacable Susan Vernon.

Kate Beckinsale ofrece una impecable interpretación de este personaje, dotándola del encanto que la hace tan peligrosa. En el papel de su perspicaz cuñada, Catherine Vernon, “née de Courcy”, Emma Greenwell, a quien ya hemos visto como Caroline Bingley en Orgullo+Prejuicio+Zombies, la sigue de cerca; Chloë Sevigny como la mejor amiga de Lady Susan, Mrs. Johnson, si bien a la sombra de Lady Susan, es correcta; y especial mención merece Jemma Redgrave y su Lady de Courcy, con su naturalidad refrescante que acerca al público a la historia un poco más. Morfydd Clark, (otra “pescada” de lo último del cine austenita, una breve Georgiana Darcy en Orgullo+Prejuicio+Zombies) es la dulce hija de Lady Susan, Frederica Vernon. Este coro de mujeres domina la mayor parte de la acción de la historia, y cada una en su papel ofrece un frente fuerte, capaz de lidiar con elegancia y naturalidad con las dificultades que el huracán Susan les plantea, y también con los hombres con los que viven. Stephen Fry apenas hace un cameo, dejando brillar a James Fleet (otro veterano austenita; fue John Dashwood en Sentido y Sensibilidad en 1995), fantástico estereotipo de propietario rural y padre de familia inglés. Pero es sin duda Tom Bennett en el papel del estúpido, si, estúpido Sir James Martin, el que causa sensación. No hay otra palabra; es un auténtico bobo que provoca carcajadas incontrolables en el público de cualquier edad y deja con ganas de más cada vez que sale del plano. Tras su primera aparición, arrancó un amago de aplauso en la sala de cine que por un momento nos hizo creer que estábamos en el teatro.

Con vestidos que más anticipan la moda victoriana que decantarse por el corte imperio y una iluminación agradable y natural, Stillman se centra en el lado divertido de Austen dando importancia a lo que realmente la tiene: los diálogos. Ciertos recursos, como la adición de un personaje con quien hablar aquí o allá, se entienden como necesarios para dar voz a lo que se escribe en esta novela epistolar. La banda sonora se detiene con los diálogos en los que, con ese agudo sarcasmo de nuestra autora preferida, nos enteramos de todo lo que necesitamos saber para las situaciones que les siguen. Con Stillman no es necesario buscar grandes parques, plazas o jardines; el encuadre de un bonito salón o la esquina del jardín, o incluso la subida de unas escaleras, es suficiente para enmarcar a la perfección lo escrito por Austen y hacer que el público se centre en las palabras y no en el paisaje. Los más puristas arrugarán la nariz con algunas libertades que el director se ha tomado para completar la historia, y son ciertamente algo molestas. En vista a que es una novela epistolar, lo cual dificulta el proceso de adaptación al cine, y que termina abruptamente, dichas libertades podrían perdonarse, sobre todo si se piensa en la poca fidelidad al tono de la novela de otras adaptaciones más románticas. En cambio, Love and Friendship acierta tanto con el tono de la novela, que no sólo ayuda a la comprensión de su humor a los austenitas principiantes, sino que satisfactoriamente acerca la obra a todo fan de la autora, y el guión es tan delicioso que los no iniciados correrán a por el libro según salgan del cine.

 

Como anotación final, quiero mencionar que la primera vez que vi la película fue particularmente interesante porque fui acompañada de dos amigas muy opuestas: Una de ellas había leído la mayoría de las obras de Jane Austen. La segunda no había oído hablar de ella hasta hace apenas una semana.

La primera salió del cine intensamente satisfecha, declarando que la vería de nuevo sin pensárselo dos veces. “Esto es de lo que se trata Jane Austen realmente” dijo con una sonrisa de oreja a oreja. De nacionalidad inglesa, mi amiga pasó gran parte de la película entre lágrimas de risa diciendo: “es igual que mi padre” cada vez que Lord de Courcy o Charles Vernon abrían la boca. De lo que deduzco, sin conocer al progenitor de esta joven, que mis opiniones en cuanto a la perfección de la caricatura son correctas.

La segunda de mis amigas, que acababa de tener su primer contacto con Jane Austen, seguía riéndose media hora después de salir de la sala de cine; quería ver la película de nuevo, comprarse el DVD, y lo más importante: leerse el libro. Ahora quiere leerse todo lo que haya escrito, y saltando de alegría, nos dio las gracias a mi otra amiga y a mí repetidas veces por “presentarle a Jane Austen”. Hemos creado una austenita. O más bien, Whit Stillman está creando a cientos en todos los cines del mundo, o al menos eso espero: que más gente tenga la reacción de mi amiga y comience a leer Jane Austen manteniendo el humor y la ironía en mente cuando lo haga.

Esto, damas y caballeros, es Jane Austen. El sarcasmo, los modales, la manipulación, y la sátira. Esto y no otra cosa, es lo que se encuentra en sus novelas. Ang Lee consiguió aproximarse con su Sentido y Sensibilidad, gracias a aquella ridícula Mrs. Jennings y el inigualable Mr. Palmer de Hugh Laurie.No obstante, Love and Friendship, de Whit Stillman, hace que la adaptación de Orgullo y Prejuicio de Joe Wright o el Northanger Abbey de Jon Jones se parezcan más (con todos mis respetos a la belleza de estos títulos y sus fantásticos directores) a la Cenicienta  de Kenneth Branagh que a la mordaz sátira de Jane Austen. Gracias, Stillman. Nos has traído a la auténtica Jane.

 

Por Elena Truan, presidenta de JASES

Por fin: el tráiler de “Love and Friendship” es todo lo que esperábamos

El 11 de Noviembre llega a España la adaptación de Lady Susan, dirigida por Whit Stillman, y el tráiler no podría tener mejor aspecto.

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Versado en mostrar la vida de jóvenes privilegiados en sus películas, Whit Stillman es un aficionado a las novelas de Jane Austen, aunque confiesa que la primera novela que leyó, “Northanger Abbey”, no le gustó en absoluto, pero continuó leyendo a Austen y cambió de opinión con respecto a la autora inglesa. Lo cuenta en una entrevista para The Kamla Show, en la que opina que “el lado gracioso de Austen está demasiado descuidado”. Y tiene toda la razón.

Stillman y Austen son, en palabras de Owen Gleiberman para BBC Culture, “una unión tan obvia que te hace preguntarte por qué han tardado tanto en juntarse”. El guionista y director ha sacado a pasear, parece, el auténtico espíritu Austen, la mordacidad, el sarcasmo y la parodia que, si bien puede pasarse por alto a favor del romanticismo (y así se ha hecho en Hollywood hasta ahora) en el resto de sus novelas, es imposible esconder en Lady Susan. Admitiendo que Stillman se ha tomado ciertas libertades, pero excusándolo en una referencia a las dulces y alegres adaptaciones anteriores que tampoco son 100% fieles, Gleiberman asegura que la película “aprovecha el lado de Austen que veía el amor como algo que muchas mujeres, si no la mayoría, no podían permitirse.”

“’Love and Friendship’ tiene un gran sentido de la sensibilidad de Austen”, es el satisfactorio título que Richard Roeper da a su crítica para el Chicago Sun-Times, en el que se alaba la interpretación de Chloë Sevigny, que da vida a Alice Johnson, la mejor amiga de Lady Susan. A Kate Beckinsale, que tiene experiencia en el mundo austenita tras haber interpretado a Emma en 1996 junto a Mark Strong, tampoco le faltan alabanzas. “Beckinsale lleva a cabo una de las mejores interpretaciones de su carrera como Lady Susan Vernon”, asegura Roeper.

Incluso Beckinsale está sorprendida con esta nueva adaptación. “Estoy bastante familiarizada con Jane Austen y creo que es increíblemente perspicaz y divertida pero no me había dado cuenta de que tuviera una vena tan pícara”, asegura en una entrevista a The Telegraph.

Esto es lo que más llama la atención en el tráiler de Love and Friendship. La iluminación es perfecta, el vestuario impecable. La interpretación es fantástica y hay críticas muy favorables, no sólo para Beckinsale y Sevigny, sino también para Tom Bennett y su tonto personaje, Sir James Martin, y el siempre genial Stephen Fry (quien, según cuenta Whitman, fue el primero del reparto en unirse a la producción). Pero tiene algo más; música cómica, miradas picarescas, e ironía, ironía y mordacidad que desbordan cada una de las escenas. No estamos ante un azucarado baile de vestidos y casacas, no estamos ante un paisaje cruzado por dorados carruajes: estamos, parece, ante el auténtico espíritu austeniano de crítica social y escandalosa crueldad disfrazada de perfecta elocuencia y elegantes diálogos.

A Gleiberman le parece “un giro moderno”, y Beckinsale cuenta cómo un público muy curtido estaba “en shock y horrorizado ante el comportamiento de esta mujer en 1794”. Habrá que esperar a ver la película para saber si realmente es moderno, o si simplemente Stillman ha sabido enseñar la cara de Austen que ella realmente quería mostrar en lugar de simples historias de amor romántico. Lady Susan es sin duda un personaje especialmente implacable, pero no es la única de sus novelas, y no podemos sino alegrarnos de que el auténtico ingenio y descaro de los personajes austenianos por fin salga a la luz para maravillar al público, y no quede escondido detrás de las parejas enamoradas o los bailes a la luz de las velas. Y Lady Susan sin duda es la novela perfecta para ello.

Tráiler de Love and Friendship:

https://www.youtube.com/watch?v=8MaSK3POHI0

Hemos ido a ver Orgullo + Prejuicio + Zombies para que no tengas que ir tú (o te convenzas de ir)

Lo sabemos. Lo llevas pensando desde hace un tiempo. ¿Deberías ir a ver Orgullo + Prejuicio + Zombies? Te gusta Jane Austen, te gusta Elizabeth Bennet, te gustan las películas de época, puede que incluso te gusten los zombies. Pero, ¿Cómo mirarás luego a tus profesores de literatura a la cara? ¿Con qué cara dirás luego a tus compañeros de trabajo, cuando te pregunten qué hiciste el fin de semana, que te fuiste a ver una película de zombies mezclada con Jane Austen? Bueno, como presidenta de JASES me he sentido en la obligación de ir en avanzadilla y ver la dichosa película, para que los que queréis verla, no os sintáis tan mal por ir, y los que no queréis, tal vez os convenzáis de ir, u os reafirméis en vuestra decisión.

La trama, por supuesto, no es mala. Ya lo sabéis, me diréis, es Orgullo y Prejuicio. Sí que lo es, pero hay algo más. La película no cumplió dos grandes temores que me acechaban: Uno, no es una película que aprovecha el clásico gótico inglés que, aunque más victoriano que de Regencia, suele dar tanto resultado en las películas de Hollywood combinado con flotantes vestidos y neblinosos bosques. No se regodean demasiado en el misterio de la luz de las velas, ni los zombies son de esa estética burtoniana que combina putrefacción con belleza. Dos, tampoco es una película punk de las que añaden música rock a la estética del siglo XVIII, en la que los personajes saltan a ser otro totalmente distinto que deja de bailar para luchar como un protagonista tarantinesco, sin ninguna explicación lógica del origen de sus habilidades en el cuerpo a cuerpo.

Tratando de mantener el carácter inglés con caricaturas propias de un periódico de la época, nos explican al principio que los zombies son una plaga que proviene de más allá del mar, que se culpa a los franceses (y éstos a los ingleses por supuesto) y que las clases altas aprenden a defenderse a través de técnicas asiáticas. Que el exotismo se ponga de moda en Inglaterra no es ninguna sorpresa, y así se introducen las razones de que Elizabeth Bennet sea tan fantástica matando zombies. Y así, tenemos un Darcy con katana, una Lizzie de artes marciales, y los angelicales Jane y Bingley que son más de pistola.

Mientras que las dos tramas –los no-muertos y la búsqueda de marido– se las arreglan más o menos para encajar respetando la época histórica y el carácter de los personajes, éstos últimos no sobreviven todo lo bien que deberían al apocalipsis zombie. La altanería de Darcy pasa bastante desapercibida por culpa de que no parece una época para frivolidades, y él es un coronel consagrado a la seguridad de la población. El actor, Sam Riley, queda bastante lejos del Darcy alto, apuesto e imponente, misterioso incluso, que se espera de él. Bingley y Jane, tratados en pareja pues son igual el uno al otro, sirven de bonito complemento a la pareja principal, agradables a la vista pero de poco diálogo. Douglas Booth es sin duda tremendamente apuesto, pero gracias a su escaso personaje sus dotes de interpretación, que no destacan de todas formas, pasan desapercibidas; mientras que su compañera Bella Heathcote ofrece una buena interpretación pero poco papel con el que lucirse si no es mostrando sus grandes ojos azules. La Elizabeth Bennet de Lily James es correcta, lo cual no es ninguna sorpresa: es un personaje que soporta cualquier universo en el que la mujer tenga que salirse del papel que la tradición le asignó. No llama la atención, pues el guión no plantea ningún reto, pero la actriz se desenvuelve muy bien.

Sin mucho ingenio, para los personajes recurren a la estética habitual: Darcy siempre se viste de negro; Bingley de colores más claros; Elizabeth, de cabello castaño, escogerá colores terrosos y más oscuros; Jane, rubia, opta por el blanco y los crema; Lydia y Kitty los colores pastel y Mary, de negro o gris.

En cuanto a personajes secundarios, encontramos a una poco lucida Lena Headey en su característico papel de mujer poderosa e intimidante. Lady Catherine de Bourgh recibe una equivocada interpretación; es un personaje que en caso de zombies probablemente se escondería en su mansión sin importarle nada más. Pero toda su ridiculez desaparece para convertirla en una especie de héroe de novela gráfica con poco protagonismo en proporción a sus minutos en pantalla. Por su parte, Matt Smith en el papel de Mr. Collins está divertido; una nueva interpretación del sacerdote que no es ni el seguro y pomposo Collins de 1995 ni el tímido e incómodo de 2005, sino un torpe y desgarbado primo que resulta bastante cómico, aunque de nuevo, brilla poco. Wickham y Lydia no tienen nada que merezca la pena mencionar; el personaje de ella está descuidado, dado por sentado, y Jack Huston parece que hace lo que puede pero carece de la labia y el atractivo (no físico) del personaje.

La poca atención a los personajes se debe a que el protagonismo de los zombies y su trama obligan a recortar numerosas escenas originales que es una auténtica lástima perder. Elizabeth no pasa por Pemberley; Jane jamás va a Londres; la fantástica escena de la proposición de Collins a Lizzie queda en nada, mientras que se decide alargar la primera proposición de Darcy a Lizzie a una poco elegante, aunque divertida pelea en la que Elizabeth está bastante fuera de personaje. Hollywood es Hollywood, pero le da a la película ritmo y velocidad, que es al fin y al cabo lo que pide el género de acción.

Dicho todo esto, es una película entretenida, divertida incluso. El público austenita se deleitará viendo cómo son Netherfield o Pemberley; encontrándose con el fantástico (y con muchos menos minutos de los que merece) Señor Bennet, interpretado por Charles Dance, que es incapaz de hacer un mal papel; o apreciando que se haya mantenido la englishness de la novela, y no se hayan dejado por el camino las frases originales más icónicas. Aunque con la sensación de ser una cierta impureza, una cita de Northanger Abbey y otra de Emma se cuelan como homenaje y no se puede evitar cierta sonrisa al escucharlos… Se aprecia cierto cariño por la autora y por esta obra que es, al fin y al cabo, una de las más importantes y leídas de la literatura universal. La película no se ríe de Jane, se ríe con ella, y no pasa absolutamente nada si nosotros hacemos lo mismo.

La Muerte Llega A Pemberley… y a Antena 3

He de reconocer que me resistí a ver esta serie, basada en la novela de la afamada P.D. James. Porque, ¿cómo se atreve alguien a escribir una continuación de Orgullo y Prejuicio, ni mas ni menos, unos 200 años después? ¿Cómo puede alguien describir a los personajes mejor que Jane Austen? Eso se preguntaban todos los fans, especialmente mujeres, de esta clásica y legendaria novela.

La propia Jane Austen, de quien algunos exaltados dicen que ahora se revuelve en su tumba por la idea de esta serie, nos enseñó una lección importante precisamente en esta obra, a través de nuestros queridos Darcy y Elizabeth: los prejuicios pueden cegarnos. Y cómo no, tenía razón.

Y el velo que esos prejuicios ponían ante mis ojos fue cayendo irremediablemente, ante mi sorpresa, viendo esta serie. Por supuesto sólo puedo juzgar el guión, ya que la novela no la he leído (aún). Pero en rasgos generales, P.D. James hizo un trabajo excelente.

Comenzando por la maravillosa fotografía de la serie, pasamos por el impecable vestuario y la cuidadísima escenografía que nos brinda, una vez más la BBC, que parece querer avisarnos de que no se la debe subestimar, ni para secuelas de novelas románticas con tintes de misterio.

La autora, claramente, hizo un buen estudio de los personajes de Austen, o bien simplemente es, como todas nosotras, una gran fan de Orgullo y Prejuicio y lo ha leído docenas de veces. Cada frase de Mrs. Bennet con sus aires dramáticos, cada comentario de Lydia, la sensatez de Lizzy, y la sobriedad del señor Darcy, encajan a la perfección con el carácter de cada uno de los habitantes de la Inglaterra austeniana. Unos perfiles dotados de una tercera dimensión de la que el vidente no puede estar sino agradecido. Por fin conocemos el lado tierno de Darcy que apenas atisbamos en Orgullo y Prejuicio, pero imaginamos que habrá cuando se casen. Consiguen que nos dé algo de pena el mismísimo Wickham. ¡Wickham! ¿Es posible? Con P.D. James, lo es. Y por supuesto, esto no sería posible transmitirlo a la gran pantalla sin el estupendo reparto con el que cuenta la serie. Ha habido muchas críticas con respecto al señor Darcy de La Muerte Llega a Pemberley (difícil superar al gran Colin Firth, y por supuesto complicado hacer que las fans de la película de Joe Wright toleremos que algo sea mejor que la sonrisa de Matthew McFayden) pero, si bien no es el Darcy perfecto ni de lejos, sus rasgos son agradables y serenos, encaja con el personaje, y Matthew Rhys se mantiene en el perfil adusto, cuadriculado y serio del auténtico Darcy que Jane Austen nos describe.

Qué decir de la flamante señora Darcy, quien por supuesto recibió una lluvia de comentarios despectivos por no ser una vivaracha e inteligente joven. En cambio, la serena Anna Maxwell, quien tiene experiencia previa en el mundo de Austen (fue Cassandra en Becoming Jane, de Julian Jarrold, 2007) no lleva a cabo una mala interpretación. Es una joven inteligente que ahora lleva sobre sus hombros la responsabilidad de ser señora de Pemberley y madre de un hijo. Pero, en efecto, no es “nuestra” Elizabeth Bennet. Los insultos a su físico por parte de algunas fans son absolutamente innecesarios e irrelevantes; bien, Anna Maxwell no es una belleza de Hollywood, pero Jane Austen dejó muy claro que Elizabeth Bennet tampoco lo era, aparte de su “par de hermosos ojos”, de los que Maxwell también puede presumir. ¿El defecto principal? Probablemente, su edad, ya que tiene aproximadamente unos 10 años más que Lizzy Darcy en la serie, y eso se nota.

Por otra parte, la historia es deliciosa. Te mantiene en ascuas, tiene un giro inesperado al final y hay sospechas de cada personaje hasta el último momento. Una historia de misterio con todos los ingredientes, y cuya guinda es el polémico escenario: Pemberley, en el mundo de Orgullo y Prejuicio.

Destacable: La utilización de la misma mansión que usó Joe Wright en 2005 para Pemberley (Chatsworth House), ayuda a reconciliarse con la serie y a que, como Austenita, te sientas “en casa”. También merece atención el exacto retrato de Lydia que hace Jenna Coleman.

Probablemente, no haya ninguna necesidad de escribir secuelas a clásicos de la literatura como si de fan fiction se tratase. Cierto es también que te enfrentas a una legión de fans enfurecidos. Pero P.D. James no se ha autoproclamado sucesora de Jane Austen en ningún momento. Simplemente hizo lo que muchas: imaginarse cómo continuaría, pero con su ágil mente de escritora de novela negra, y lo más seguro es que pensó que si resultaba entretenida en su cabeza, La Muerte Llega a Pemberley también lo resultaría en la de miles de lectores. Y así es.