La historia no contada de Lydia Bennet

¿Qué sabemos de Lydia Bennet? Al oír ese nombre, pensamos en la indiscreta, impulsiva, naïve hermana pequeña de Lizzy Bennet, nuestra querida heroína de Orgullo y Prejuicio.  Pero mientras que es muy fácil reducir a Lydia a un estereotipo, y pasarla por alto en nuestro análisis de los personajes de la popular novela de Jane Austen, es un personaje al que se le presta menor atención de la debida, y su historia cuenta con varios planos que no se cuentan en la novela. Al fin y al cabo, es la historia de su hermana Lizzy, y no la suya.

La novela de Jane Austen ha sido catalogada como novel of manners, es decir, la “novela de modales”, género que se escribe respetando el decoro y en el cual los personajes no se rebelan contra las normas sociales establecidas, y los que lo hacen son castigados como ejemplo. Es el caso de Lydia Bennet, que se casa con el seductor Wickham tras fugarse y ser alcanzada por sus padres. El final que la autora escoge para ella es el siguiente: “El afecto de él pronto se convirtió en indiferencia; el de ella duró un poco más, y a pesar de su juventud y de su aire, conservó todos los derechos a la reputación que su matrimonio le había granjeado”.

¿Cuál es el pecado de Lydia Bennet? Si bien Jane Austen escribía novelas aptas para las señoritas de aquella época, también las teñía, como bien sabemos, de un sarcasmo afilado que iba más allá de criticar los modales de éste o aquel personaje, y criticaba la propia norma social que le obligaba a actuar de un modo u otro. Orgullo y Prejuicio trata del drama del día a día de las mujeres en la época de Regencia, y entre matrimonios racionales surgidos de la falta de opciones (como el de los Collins) y matrimonios por amor que han de ser protegidos de las influencias de otros, (como el de los Bingley) nos encontramos con la cuestión de los matrimonios que arreglaban una situación embarazosa como es la de la fuga de Lydia con un seductor. Está claro que los seductores lo tenían más difícil en aquella época pero, ¿y ellas?

En su habitual estilo, Austen no juzga abiertamente a la joven Lydia, sino que expone los hechos y deja juzgar al lector. El pecado de Lydia no es ni más ni menos que ser engañada. Su rebeldía contra las normas consiste en tener curiosidad sobre aquello que siempre se le ha prohibido y además nunca se le ha explicado. Lydia no es más que una adolescente definida por su madre como alegre. Como cualquier adolescente alegre, busca amistades y busca tanto amor como el que ella está dispuesta a dar. Durante la narrativa de Orgullo y Prejuicio, Lydia causa rechazo por su indiscreción; pero es una joven con cuatro hermanas sobre las que destacar si quiere atención.

Esta reflexión viene motivada por el retrato del personaje ofrecido en la popular serie web The Lizzie Bennet Diaries, de YouTube, en el cual tanto los guionistas como la encantadora Mary-Kate Wiles colocan un potente foco en la historia de Lydia, incluyendo un vlog (video-blog) independiente que puede seguirse a la vez que la serie, en el que Lydia relata paralelamente a las aventuras de su hermana su día a día.  La Lydia del siglo XXI no se enfrenta a un matrimonio para salvar su reputación, sino a un vídeo comprometido subido a la web y (debido a la falta del tema del matrimonio) a la ruptura de la relación y consecuentemente de su corazón al asumir que Wickham no la ama.

La perspectiva moderna que ofrece Pemberley Digital no está tan lejos de la vergüenza que supone Lydia para sus hermanas y progenitores, ya que es sometida a la presión que aún existe sobre algunos actos de mujeres sexualmente liberadas, aunque la humillación a la que son sometidas (como la subida a Internet de un video no consensuado) no sean culpa de ellas. ‘¿En qué estabas pensando?, le reprocha su hermana antes de darse cuenta de que Lydia desconoce su situación. Las reacciones de su hermana Elizabeth también son importantes. La serie web probablemente exagere los comentarios de Lizzie hacia Lydia, ya que en la novela original el decoro no dejaría espacio a la crítica o a los insultos tan crudos entre hermanas, si bien Elizabeth no refrena lo que piensa de ella (esté en lo cierto o no).

 

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“Así parece ––replicó Elizabeth con los ojos llenos de lágrimas––, y es espantoso tener que dudar de la decencia y de la virtud de una hermana.  Pero en realidad no sé qué decir. Tal vez la juzgo mal, pero es muy joven, nunca se le ha acostumbrado a pensar en cosas serias, y durante el último medio año, o más bien durante un año entero, no ha hecho más que correr en pos de las diversiones y de la vanidad. Se le ha dejado que se entregara al ocio y a la frivolidad y que no hiciese más que lo que se le antojaba. Desde que la guarnición del condado se acuarteló en Meryton, no pensó más que en el amor, en el coqueteo y en los oficiales. Hizo todo lo que pudo para excitar, ¿cómo lo diría?, la susceptibilidad de sus sentimientos, que ya son lo bastante vivos por naturaleza.

 

Pero sí enfoca un punto importante de la novela con respecto a la historia de Lydia, que es la aparente indiferencia de su hermana mayor y más sensata hacia ella. La propia Elizabeth en la novela original se reprocha esto: ‘Oh, Jane, ¡si hubiéramos sido menos reservadas y hubiésemos dicho lo que sabíamos de él, no habría ocurrido esto!’ The Lizzie Bennet Diaries es más indulgente con Lydia y le ofrece un perdón y apoyo incondicional de sus hermanas.

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No obstante, no se ha de olvidar que Jane Austen no juzga a sus personajes sino que deja a sus lectores que lo hagan. En general, la fama de Lydia entre los lectores tiende a ser mala. Es un personaje usado para el ejemplo; y en todo momento Jane Austen (a través de Elizabeth Bennet) condena a la educación que Lydia ha recibido antes que a la joven en sí.

La serie web plantea la versión de Lydia de una forma que urge a leer el libro de nuevo para descubrir una cosa más en Orgullo y Prejuicio: la crítica a la educación y la presión social que las mujeres sufrían, y cómo las consecuencias podían ser fácilmente eliminadas de las conciencias de sus causantes al culpar a las víctimas.

Y tú, ¿has visto ya The Lizzie Bennet Diaries? ¿Qué opinas del planteamiento de Lydia en la serie?

¿Qué opinas de Lydia como lector/a? ¿Estás de acuerdo? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

Por Elena Truan

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Pemberley Digital y otras formas de vivir con Jane

tumblr_njonmrkqmP1se6mngo1_500Es difícil para los austenitas del siglo XXI imaginar nuevas formas de adaptar las novelas de la amada Jane Austen. Tras los libros hemos visto adaptaciones para niños, películas, series, miniseries, e incluso fan fiction en libros que luego fueron adaptados a series o películas.

No obstante, Jane aún no se había colado en una importante parte de los medios de comunicación: Internet. Y más concretamente, Youtube.

En 2012, un video de Youtube mostraba lo que parecía ser el capítulo de una serie web: The Lizzie Bennet Diaries. Cuál fue la sorpresa de los fans al verlo, y al seguir viendo cada vídeo nuevo que subían, al darse cuenta de que la tal Lizzie Bennet que contaba su vida en forma de vlog (video-blog) era la mismísima Elizabeth Bennet, a quien daba vida la fantástica, divertida y carismática Ashley Clements. Junto a sus hermanas Jane (Laura Spencer) y Lydia (Mary Kate Wiles), y la amiga incondicional Charlotte (Julia Cho), contaba los acontecimientos que les ocurrían al conocer a sus nuevos vecinos.

La respuesta fue una ovación y hordas de austenitas, (y austenitas no iniciados) emocionados con aquel Orgullo y Prejuicio magistralmente adaptado. Especialmente bien recibido, por elegir algún momento, el vídeo donde se revela que el serio William Darcy (Daniel Vincent Gordh) trabaja en la empresa familiar, llamada… Pemberley Digital.

Y ése es el nombre, pues, de la productora culpable de todo este revuelo en Internet. Pemberley Digital se ocupó no sólo de que hubiera una historia increíblemente real en la adaptación moderna de Orgullo y Prejuicio; sino que también lo pareciera. Los personajes tenían su propio Twitter que los fans podían seguir, y conversaban entre ellos con comentarios como los que se dirían durante la historia, al tiempo que la serie avanzaba. La interactividad de la serie se llevó al máximo, habiendo incluso videos con los personajes (no los actores) contestando preguntas de los fans, que mandaban por medio de las redes sociales. Sus tentáculos se extendieron por Tumblr, Lookbook, Facebook, Pinterest, e incluso LinkedIn. Por no mencionar que The Lizzie Bennet Diaries ganó un Emmy y se acaba de publicar en libro y audiolibro.

¿Qué ha sucedido con Pemberley Digital ahora? Actualmente se publica un video semanal en Youtube por su nueva adaptación: Emma Approved. En efecto, se trata de la clásica Emma, también de Jane Austen, traída al siglo XXI. Esta semana, ya ha salido el capítulo 64 (la anterior serie contó con 100). Emma Approved, que sigue el mismo formato que su antecesora, está teniendo la misma intensa y agradecida respuesta de los ya incondicionales fans.

Y la productora continúa con sus especialización en obras clásicas. A pesar de que muchas fans esperaban Sentido y Sensibilidad (por diversos comentarios en Facebook, Twitter y Youtube), Pemberley Digital se separa de esas vertientes y se atreve con algo más rompedor y escalofriante, aunque también romántico: Frankenstein, de Mary Shelley. Una prometedora serie de una brillante empresa.

Ver The Lizzie Bennet Diaries.

Ver Emma Approved.

Sobre Frankenstein, M.D.

La Muerte Llega A Pemberley… y a Antena 3

He de reconocer que me resistí a ver esta serie, basada en la novela de la afamada P.D. James. Porque, ¿cómo se atreve alguien a escribir una continuación de Orgullo y Prejuicio, ni mas ni menos, unos 200 años después? ¿Cómo puede alguien describir a los personajes mejor que Jane Austen? Eso se preguntaban todos los fans, especialmente mujeres, de esta clásica y legendaria novela.

La propia Jane Austen, de quien algunos exaltados dicen que ahora se revuelve en su tumba por la idea de esta serie, nos enseñó una lección importante precisamente en esta obra, a través de nuestros queridos Darcy y Elizabeth: los prejuicios pueden cegarnos. Y cómo no, tenía razón.

Y el velo que esos prejuicios ponían ante mis ojos fue cayendo irremediablemente, ante mi sorpresa, viendo esta serie. Por supuesto sólo puedo juzgar el guión, ya que la novela no la he leído (aún). Pero en rasgos generales, P.D. James hizo un trabajo excelente.

Comenzando por la maravillosa fotografía de la serie, pasamos por el impecable vestuario y la cuidadísima escenografía que nos brinda, una vez más la BBC, que parece querer avisarnos de que no se la debe subestimar, ni para secuelas de novelas románticas con tintes de misterio.

La autora, claramente, hizo un buen estudio de los personajes de Austen, o bien simplemente es, como todas nosotras, una gran fan de Orgullo y Prejuicio y lo ha leído docenas de veces. Cada frase de Mrs. Bennet con sus aires dramáticos, cada comentario de Lydia, la sensatez de Lizzy, y la sobriedad del señor Darcy, encajan a la perfección con el carácter de cada uno de los habitantes de la Inglaterra austeniana. Unos perfiles dotados de una tercera dimensión de la que el vidente no puede estar sino agradecido. Por fin conocemos el lado tierno de Darcy que apenas atisbamos en Orgullo y Prejuicio, pero imaginamos que habrá cuando se casen. Consiguen que nos dé algo de pena el mismísimo Wickham. ¡Wickham! ¿Es posible? Con P.D. James, lo es. Y por supuesto, esto no sería posible transmitirlo a la gran pantalla sin el estupendo reparto con el que cuenta la serie. Ha habido muchas críticas con respecto al señor Darcy de La Muerte Llega a Pemberley (difícil superar al gran Colin Firth, y por supuesto complicado hacer que las fans de la película de Joe Wright toleremos que algo sea mejor que la sonrisa de Matthew McFayden) pero, si bien no es el Darcy perfecto ni de lejos, sus rasgos son agradables y serenos, encaja con el personaje, y Matthew Rhys se mantiene en el perfil adusto, cuadriculado y serio del auténtico Darcy que Jane Austen nos describe.

Qué decir de la flamante señora Darcy, quien por supuesto recibió una lluvia de comentarios despectivos por no ser una vivaracha e inteligente joven. En cambio, la serena Anna Maxwell, quien tiene experiencia previa en el mundo de Austen (fue Cassandra en Becoming Jane, de Julian Jarrold, 2007) no lleva a cabo una mala interpretación. Es una joven inteligente que ahora lleva sobre sus hombros la responsabilidad de ser señora de Pemberley y madre de un hijo. Pero, en efecto, no es “nuestra” Elizabeth Bennet. Los insultos a su físico por parte de algunas fans son absolutamente innecesarios e irrelevantes; bien, Anna Maxwell no es una belleza de Hollywood, pero Jane Austen dejó muy claro que Elizabeth Bennet tampoco lo era, aparte de su “par de hermosos ojos”, de los que Maxwell también puede presumir. ¿El defecto principal? Probablemente, su edad, ya que tiene aproximadamente unos 10 años más que Lizzy Darcy en la serie, y eso se nota.

Por otra parte, la historia es deliciosa. Te mantiene en ascuas, tiene un giro inesperado al final y hay sospechas de cada personaje hasta el último momento. Una historia de misterio con todos los ingredientes, y cuya guinda es el polémico escenario: Pemberley, en el mundo de Orgullo y Prejuicio.

Destacable: La utilización de la misma mansión que usó Joe Wright en 2005 para Pemberley (Chatsworth House), ayuda a reconciliarse con la serie y a que, como Austenita, te sientas “en casa”. También merece atención el exacto retrato de Lydia que hace Jenna Coleman.

Probablemente, no haya ninguna necesidad de escribir secuelas a clásicos de la literatura como si de fan fiction se tratase. Cierto es también que te enfrentas a una legión de fans enfurecidos. Pero P.D. James no se ha autoproclamado sucesora de Jane Austen en ningún momento. Simplemente hizo lo que muchas: imaginarse cómo continuaría, pero con su ágil mente de escritora de novela negra, y lo más seguro es que pensó que si resultaba entretenida en su cabeza, La Muerte Llega a Pemberley también lo resultaría en la de miles de lectores. Y así es.