Jane Austen en Salamanca: Entrevista con Janet Todd

El viernes 5 de Mayo tuvo lugar en la Universidad de Salamanca, en el aula Francisco de Vitoria, el segundo día del evento “The British Threshold”, que contó con dos conferencias dedicadas a Jane Austen y otras mujeres escritoras.

En este día ventoso y cambiante de la centenaria universidad, la Dra. Miriam Borham, de la universidad de Salamanca, dio su conferencia “Who we celebrate: Jane Austen, reader and writer”. La Dra. Borham analizó la figura de Jane Austen como lectora y escritora, diseccionando concienzudamente una de sus citas: IMG_20170505_111043

“The person, be it gentleman or lady, who has not pleasure in a good novel, must be intolerably stupid”.

Esta disección se llevó a cabo minuciosamente, dividiendo la cita en:

  • “QUIÉN”: ¿Quienes son los lectores? ¿Quienes leían novelas? ¿Hasta qué punto podía alguien afirmar que leía novelas? Tomando como referencia sus cartas, descubrimos que Jane y su familia no se avergonzaban de defender las novelas y su lectura, mientras que una petición a la autora de subscripción a una biblioteca aseguraba, para tranquilizarla en su calidad de señorita, que no sólo habría novelas sino lectura de todo tipo.
  • “QUÉ”: ¿Qué novelas eran las que se debían leer? La lectura de las señoritas solía estar restringida a novelas que diesen ejemplo y enseñasen lecciones, como “Clarissa”. No obstante, sabemos que Austen leyó la escandalosa “Tom Jones”…
  • “CÓMO”: ¿Cómo debían leerse estas novelas? ¿Cuál era ese concepto de “pleasure” que Austen menciona? ¿Eran recreativas las novelas o debían tomarse en serio como lecciones?

A continuación tuvo la palabra la Dra. Janet Todd, profesora en la universidad de Cambridge, miembro honorario del college Lucy Cavendish, y escritora. Janet Todd ha sido editora de libros como “The Cambridge Companion to Jane Austen” y “Jane Austen in Context”, y ha escrito una secuela de “Lady Susan”. La Dra. Todd impartió la conferencia “From Biographer to Novelist: Women Writers and Dominating Men”, en la que se centró en la figura de Mary Wollstonecraft y el interés por la figura masculina dominante, aunque sus reflexiones la llevaron hasta Aphra Ben y Jane Austen y la imagen de Mr. Darcy.

La Jane Austen Society España tuvo el privilegio de poder entrevistar a la Janet Todd sobre Jane Austen. Aquí os traemos sus pensamientos:

IMG_20170505_120907IMG_20170505_120951Pregunta: ¿Considera a Jane Austen una feminista?

Respuesta: Bueno, creo que toda mujer pensante es una feminista. La forma en que escribía sobre las mujeres y la sociedad, aunque no lo fuera conscientemente, era feminista. Conscientemente, no lo sé.

P: ¿Cree, entonces, que era conservadora, o más bien una rebelde con sentido del humor?

R: Creo que era conservadora en cierto modo, pero también era algo rebelde. Ella escribía lo que pensaba.

P: ¿Cuáles son, en su opinión, los elementos clave que hacen a Jane Austen un éxito atemporal?

R: Al fin y al cabo, son romances, ¿no? Eso siempre gusta.

P: Si tuviera que pensar en una lección que podría aprender de Jane Austen, ¿cuál sería?

R: Creo que sería la forma de moverse por la sociedad. Ser discreta y conseguir moverse.

P: ¿Qué le diría a los hombres que se niegan a leer a Jane Austen “porque es de chicas”?

R: Les diría que al fin y al cabo, los principales críticos que han ensalzado a Jane Austen y la posicionan como una autora importante son hombres en su mayoría.

P: ¿Y cómo animaría a hombres jóvenes a leer Jane Austen?

R: Vaya… No tengo ni idea. No lo sé (ríe). Supongo que de nuevo, decirles que la mayoría de los críticos que adoran a Jane Austen son hombres.

P: ¿Y las mujeres jóvenes? ¿Cree que necesitan animarse?

R: Hay muchas lectoras de Jane Austen ahora. Pero supongo que la clave para animarlas es la historia de romance.

P: A pesar de su sarcasmo y su antiromanticismo, los personajes de Jane Austen siempre acaban casados. ¿Cree que tenía una debilidad por el amor verdadero?

R: Si, al fin y al cabo sí. Le gustaba el final feliz.

P: ¿Podría ser porque no casar a sus personajes sería una sentencia demasiado seria para la época?

R: Bueno, era una mejora. Era la felicidad, lo que hacía falta y lo que al fin y al cabo querían y necesitaban.

P: Excepto a lo mejor para Emma. Ella no necesitaba casarse, lo tenía todo.

R: Bueno, es de algún modo la única forma en la que podía mejorar, un paso más allá. De alguna manera, lo único que le falta. La última mejora. Y se casa con Mr. Knightley, que ya está ahí, en su casa, sólo le falta casarse.

Tendremos el placer de contar con la presencia de la Dra. Miriam Borham en el Study Day que celebraremos en Noviembre en la Universidad Complutense. ¡Os mantendremos informados!

Por Elena Truan

Breve reseña de los seminarios de Jane Austen de la Semana de las Letras

Desde el martes 25 al jueves 27 de Abril han tenido lugar seminarios de Jane Austen en la Universidad Complutense y la Autónoma de Madrid. Organizados con la Dra. Laura Arce, profesora de la Universidad Autónoma, y Ana Abril, doctorando de la UCM, los seminarios han tenido lugar en ambas facultades de Filología.

El martes 25 de Abril tuvieron lugar las charlas del Dr. Antonio Andrés Ballesteros (UNED) y el Dr. Javier Ortiz García (UAM), en el salón de actos de la Facultad de Filología de la Universidad Autónoma.

El Dr. Antonio Andrés Ballesteros dio su ponencia, titulada “Jane Austen, 200 años después”, en primer lugar. Su ponencia consistió en un interesante recorrido por las reinterpretaciones y secuelas de las obras de Jane Austen, con especial atención a la deconstrucción de los mitos nacidos en las novelas, como el Sr. Darcy. El Dr. Ortiz García se embarcó en un fascinante análisis de la traducción de Orgullo y Prejuicio con especial atención a la frase de apertura de la novela, explicando a los asistentes el funcionamiento del mundo de la traducción y su dinámica con las editoriales.

El miércoles 26 de Abril tuvo lugar un seminario en la UCM, con asistentes sobre todo pertenecientes al alumnado. Tuvieron lugar presentacíones de estudiantes de distintos niveles académicos. En primer lugar, Cynthia Carrillo Parrillo, estudiante de la UCM, presentó ‘’’Inheritance in Jane Austen’s time”. Cynthia explicó con detalle el funcionamiento de las leyes de herencia y su aplicación en las novelas Orgullo y Prejuicio y Sentido y Sensibilidad. A continuación, Elena Navarro López, también estudiante de la UCM, presentó “La construcción del mito de Jane Austen”, interesante estudio en torno, sobre todo, a la mitificación de la biografía de Jane Austen como La Joven Jane Austen, pero también dedicando atención a las numerosas adaptaciones y trabajos cinematográficos en torno a su figura. Por último, Sarah Pelusi, estudiante de doctorado de la UAM, presentó “A Journey into the Translation of Jane Austen”. En su presentación, Pelusi mostró un concienzudo estudio de la traducción de Jane Austen a través de la historia en diversos idiomas, y también enfocó, dando mucho que pensar a los asistentes, algunas traducciones en ejemplos concretos y sus cambios a través del tiempo.

Aunque por desgracia ningún representante de Jane Austen Society pudo asistir, a las 12 del viernes 28 de Abril la Dra. Cristina Otero y la Dra. Isabel González Gil expusieron en la UAM “Mujeres y Libros: reflexiones en torno a Northanger Abbey de Jane Austen”.

¡Seguiremos informándoos de los numerosos eventos que van acaeciendo en este año de bicentenario!

 

Elena Truan

Presidenta de la Jane Austen Society España

¿QUIÉN QUIERE CASARSE CON MR. DARCY?

Es una verdad universalmente reconocida que muchas (y muchos, por qué no) austenitas habrán soñado alguna vez con encontrar su propio Mr Darcy.

Pues bien, ese sueño es perfectamente alcanzable, al menos durante un rato (entre 30 y 60 minutos, según dice la caja)… Estoy hablando, por supuesto, del juego Marrying Mr Darcy, un juego de cartas creado por Erika Svanoe, una directora de orquesta y austenita, con dibujos del ilustrador Erik Evensen.

Como buena usuaria de Facebook que soy, hacía tiempo que sabía de la existencia de este juego, información que archivé en el rincón de “cosas que me encantaría tener en mis manos algún día”. Y ese día llegó inesperadamente: mi hermano, que conoce mi nivel de fanatismo, estaba de viaje por Canadá y se topó con el juego. Y no solo eso, sino que a su lado estaba la expansión de cartas de Emma. Como se acercaba mi cumpleaños, no se lo pensó dos veces y me lo trajo, cosa que provocó grandes muestras de efusividad por mi parte, y una cara de “socorro, de esta no me libro” por parte de mi marido.

El pobre tenía razón, ya que fue el primer sujeto que recluté para jugar. La verdad es que se metió mucho en el papel, indignado por no poder ser Mrs Bennet (solo hay solteros en este juego) e intentando casarse con Mr Collins (personaje que siempre le ha hecho especial gracia).

La primera vez jugamos con las instrucciones abiertas y fuimos consultando, ya que hay algunas situaciones que pueden resultar un poco confusas. Todo el juego está en inglés, así que es recomendable tener un nivel aceptable del idioma, o contar con algún jugador que lo sea.

La idea es escoger un personaje femenino para jugar, y uno masculino como futuro cónyuge. Cada soltero de oro tiene sus preferencias de dote, reputación, belleza, inteligencia, etc., que deberemos cumplir para poder tener posibilidades con él. Estas cualidades se pueden ir acumulando durante el juego, escogiendo cartas de eventos por turnos, que según su contenido nos permitirán coger, robar o intercambiar cartas de personalidad, fastidiando en mayor o menor medida a nuestras “queridas” rivales (siempre con elegancia, eso sí).

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Cuando se acaba la etapa de cortejo, pasamos al momento de la verdad: ¿con quién tenemos probabilidades de casarnos? De todos los galanes cuyos requisitos podamos cumplir, se empieza por el de mayor calibre (¡10.000 libras al año, querida!) y se tiran los dados. Si la suerte no está de nuestro lado, tendremos que ir bajando de categoría, hasta que solamente nos quede la opción de convertirnos en una solterona – y ser la tía favorita de nuestros sobrinos o una viejecita amargada también dependerá de los dados.

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Cuando se coge la rutina, la verdad es que es un juego bastante entretenido, sobre todo si se instaura como norma hablar con acento inglés (aunque parezcas la señora Doubtfire) y dirigirse a todo el mundo como querida Miss Xxx (aunque la susodicha lleve barba de una semana). Con mi marido he jugado ya varias partidas, y con mi familia alguna más, aunque cuesta un poco hacer llegar el concepto a jugadores que no estén familiarizados con el universo Austen, pero nos divertimos igual, que es lo importante. La expansión de Emma es básicamente igual, pero con los personajes de esa novela, y cartas de evento que hacen referencia a situaciones concretas que suceden en Emma.

Si os ha picado la curiosidad y queréis haceros con el juego… no os puedo recomendar de primera mano cómo adquirirlo, ya que en mi caso fue un regalo, pero sí que he encontrado diversas páginas web donde lo podríais comprar residiendo en España:

En la página oficial del juego hay una sección sobre dónde comprar si no vives en EE.UU, que puedes encontrar AQUÍ.

Hay varios enlaces a páginas del Reino Unido, y una de España (Dracotienda, aunque parece que actualmente no tienen existencias).

También lo he encontrado en Amazon.co.uk, AQUÍ.

(en Amazon.es también está, pero el precio me parece desorbitado, ya que creo que lo envían desde EE.UU.).

Mi valoración es que es bastante recomendable para pasar un rato entretenido con otros/as austenitas, aunque la primera partida puede hacerse un poco larga hasta que entiendes bien todas las normas. Dicho esto, voy a ver si a mi marido le apetece jugar una ronda…

Por Elena Calvo

Traductora científico-técnica multilingüe y enamorada de Jane Austen. Casada con Mr Darcy en el juego y en la vida real (¡lo pone en nuestras alianzas!). En mi tiempo libre canto en un coro, leo todo lo que puedo, y sueño con viajar por toda Europa. Algún día iré al Festival de Jane Austen en Bath, con vestido de época, aunque mi marido amenace con vestirse de Mr Collins.

Confesiones de una pequeña Catherine Morland

Todas las heroínas de Jane Austen tienen algo en ellas con lo que el lector empatiza enseguida. En mi caso, fueron la pasión por la lectura y las opiniones de Elizabeth; la prudencia de Elinor, pero también la ilusión de Marianne. Cuando me preguntan cuál es mi novela favorita de Jane Austen, a veces quiero decir que es Persuasión por la fortaleza de Anne, pero otras recuerdo que Emma me entretuvo como nadie. Sin embargo, guarda un especial lugar en mi corazón la más joven y naÏve de las heroínas de Austen: Catherine Morland, de Northanger Abbey. Muy criticada por su alocada imaginación y su inocencia, Catherine siempre me recordó a mí cuando era más pequeña. No alcanzo a comprender cómo algunos lectores no se ven conmovidos por la frescura de una joven que sólo desea buscar aventuras. ¿No hemos sido todos alguna vez como Catherine?

Cuando era pequeña, pasaba muchas temporadas en casa de mis abuelos. Era una enorme casa de indianos, con una torre de escalera estrecha y un jardín lleno de altísimos arbustos; mucho menos siniestra que una antigua abadía, pero suficientemente misteriosa para una niña pequeña que había leído muchas novelas de aventuras. El jardín tenía varios caminos de piedra para bajar hasta los balancines sin resbalar en el césped húmedo. Silenciosos gatos se escabullían entre las cañas de bambú. Tras los arbustos había rincones frescos, aromatizados de rosas y agapantos, las casas de las hadas de distintos colores, donde podía una esconderse a escuchar el viento susurrar entre las hojas. El garaje escondía bajo el polvo todo tipo de trastos que, me gustaba y asustaba pensar, servían de guarida a fantasmas. El hall era amplio y luminoso y en sus salones sólo hay ecos de alegría y de las sonrisas de mis abuelos, que me daban de desayunar tostadas con miel. Pero en un rincón del hall, junto a un banco flanqueado por pequeñas águilas de hierro, una estrecha puerta conducía a unas escaleras curvadas que para mí eran el pasadizo secreto al lugar que ese día se me antojase. Sólo llevaban al sótano, con una cocina y una lavandería que no tenían nada de amenazador, pero el poder de mi propia sugestión era capaz de aterrorizarme hasta el punto de no poder pasar por aquel “pasadizo”. La torre donde trabajaba mi tío pintando sus cuadros era para mi yo de niña todo un desafío de subir, y aunque parte de mí sabía que sólo había cuadros y tubos de pintura, el poder de mi imaginación era capaz de paralizarme, y hasta la adolescencia no subí a aquella torre a visitar la cueva de los tesoros de mi tío el artista.

Por eso, cuando leí Northanger Abbey , a pesar de no encontrar a una heroína particularmente inteligente, independiente, o llena de opiniones, me enternecieron las ganas de Catherine de encontrar una carta misteriosa en el arcón o una trágica historia tras los retratos. El afán de aventura de Catherine es en mi opinión ambiguamente retratado por Jane Austen; es difícil ver si lo ridiculiza para censurarlo o si su narración está impregnada de ternura. Tal vez esté influida por la dulce interpretación de la magnífica Felicity Jones en la adaptación de 2007, pero Catherine Morland me resulta la más dulce de las heroínas. Su personaje está en contacto con el niño que todos llevamos dentro, y más aún, el niño lector; es esa vena quijotesca que se encuentra en una persona joven que ha leído toda su vida. Muchos se ríen de Catherine cuando se emociona por una absurda lista escondida en un baúl, pero es uno de los momentos con los que, como lectora, más me identifico de las novelas de Jane Austen.

Reflexionando sobre la acogida guasona que tiene Catherine en los lectores, y desde el recuerdo de los correteos por el pasadizo secreto y la silenciosa contemplación de la torre desde aquel balancín, quiero exhortar a los fans de Northanger Abbey a recordar ellos también. ¿Nunca miraron bajo su cama convencidos de que había un monstruo? ¿Nunca subieron de un salto a la cama por miedo a siquiera mirar? ¿Nunca subieron a un árbol para otear al horizonte? ¿O miraron tras los abrigos del armario “por si acaso” aparecían las ramas de pinos nevados de Narnia? ¿Esperaron, tal vez, junto a la ventana a una lechuza con una carta en el pico? Entonces tal vez no sean tan distintos de Catherine Morland.

Por Elena Truan

Una tarde con Mila Cahué

Para un austenita, pasar una tarde hablando de Jane Austen es un raro placer. Poder discutir durante horas sobre si Charlotte Lucas fue una mala amiga al casarse con Collins o fue una mera superviviente, sobre cuando Elizabeth Bennet se enamoró del señor Darcy o si Emma fue una verdadera amiga para Harriet Smith o si solo la uso egoístamente, no ocurre cada día.

Si encima es durante una charla con Mila Cahué, se nos abren las puertas a otra dimensión, la dimensión psicológica de sus personajes. Esto es lo que ocurrió el sábado 18 por la tarde en la Casa del Libro de Barcelona.

Mila nos habló de las parejas en las novelas de Jane Austen, de las bien avenidas, de las no tan bien avenidas, de cómo los protagonistas se equivocan, aprenden y rectifican a lo largo de la novela para ganarse un final feliz, un matrimonio feliz, en realidad, una vida feliz. Porque, como dijo Mila, se aprender a ser feliz y Jane Austen nos enseña a serlo dándonos un manual en cada una de sus novelas.

También nos habló de los personajes oscuros desvelándonos el carácter del perverso narcisista y cuanto más detalles nos daba, más reconocíamos a Wickham, a Henry Crawford o a Isabella Thorpe.

¿De que más hablamos? De la maestría y grandeza que demuestra Jane Austen construyendo personajes principales que son héroes y heroínas no por ser protagonistas sino porque aprenden y crecen con las dificultades del día a día, de la vida misma. Ellos aprenden a tomar sus propias decisiones, a ser ellos mismos, y eso les hace ser libres. Elizabeth Bennet fue realmente libre al rechazar dos interesantes ofertas de matrimonio y fue libre al aceptar la tercera. Darcy aprendió a dejarla ser libre al dejarle la opción de rechazar su segunda propuesta. Todo esto lo relata Jane Austen con un gran dominio de la lengua y con una gran elegancia, en la forma y en el fondo.

En palabras de la propia Mila: “la gran lección de Jane Austen es enseñarnos como superar el dolor de la vida y mostrarnos cómo el verdadero valor es corregir nuestros propios defectos elegantemente”.

De todo esto, y mucho más, se habló durante la charla de Mila Cahué. Si queréis conocer de qué mucho más, tendréis que venir a una de sus charlas. Hay una cada mes hasta diciembre.

Por Neus Baras

San Valentín en la época de Jane Austen

¡Feliz San Valentín, austenitas! Como sabéis, es el día de los enamorados, y esta tradición se remonta a siglos atrás. En las obras de Jane no hay referencias a la celebración de este festejo. ¿Demasiado romántico, tal vez, para nuestra mordaz escritora? No obstante, San Valentín se celebra en Reino Unido desde el siglo XVII, siendo la tarjeta más antigua conservada la que escribió Charles, duque de Orleans, a su esposa mientras él estaba en prisión.

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Por desgracia para nuestros héroes de regencia, las tarjetas de San Valentín tal y como hoy las conocemos no existían… Así que cualquiera que quisiera declarar su amor en esta señalada fecha tenía que sacar todas sus dotes de artista y ¡pintarla a mano! Sí, sí, pintarla. Porque como demuestra la posterior evolución de las tarjetas de San Valentín, nunca bastaba con escribir unos versos de amor, sino que además había que adornar la tarjeta con dibujos de corazones, flores… toda la iconografía temática que hoy de sobra conocemos; en ocasiones incluso se añadía auténtico encaje o pintura dorada a los bordes.

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photos%2F2011%2F02%2F14%2Fvalentien-writer2¿Qué sucede con los versos escritos? Ya nos advirtió Jane Austen a través de Lizzy Bennet de la “eficacia de la poesía para matar al amor (…) un mal soneto es suficiente para hacer que desaparezca”. De modo que lo que un caballero escribiese en su tarjeta era, por supuesto, de suma importancia. Aquellos que carecieran de la labia de pillastres como Wickham o Willoughby podía recurrir a los “Valentine writers”: pequeños libritos baratos de papel impreso con diferentes poemas, incluso adaptados a distintas profesiones. Si la dama en cuestión también era más de bailar y coquetear que de emular a Keats, también podía acudir a estas publicaciones, que incluían una sección de respuestas femeninas apropiadas. ¡Qué romántico!

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4ec58d3a6569c20c70d937f51c8a13c35829240af6c30b911b054f4559d7fa02Anteriormente, las tarjetas que en ocasiones acompañaban pequeños regalos estaban hechas de pequeñas placas de metal y grabados en madera, y más adelante, litografías. No fue hasta mediados del siglo XIX, con la estandarización del sistema de correos, que el progreso industrial victoriano permitió comercializar tarjetas producidas en masa, que incluían dibujos ya impresos, encaje de papel y letras doradas; aún pueden encontrarse algunas en librerías de libros antiguos.

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No quedaría mucho para los animalillos purpurinados  y viñetas verdes de las sentimentales Hallmark que encontramos hoy en el supermercado. ¡Viva el amor!

¿Prefieres recurrir a la tarjeta de Regencia, más personal?

Te enseñamos cómo hacer una en el siguiente vídeo.

-Por Elena Truan

La historia no contada de Lydia Bennet

¿Qué sabemos de Lydia Bennet? Al oír ese nombre, pensamos en la indiscreta, impulsiva, naïve hermana pequeña de Lizzy Bennet, nuestra querida heroína de Orgullo y Prejuicio.  Pero mientras que es muy fácil reducir a Lydia a un estereotipo, y pasarla por alto en nuestro análisis de los personajes de la popular novela de Jane Austen, es un personaje al que se le presta menor atención de la debida, y su historia cuenta con varios planos que no se cuentan en la novela. Al fin y al cabo, es la historia de su hermana Lizzy, y no la suya.

La novela de Jane Austen ha sido catalogada como novel of manners, es decir, la “novela de modales”, género que se escribe respetando el decoro y en el cual los personajes no se rebelan contra las normas sociales establecidas, y los que lo hacen son castigados como ejemplo. Es el caso de Lydia Bennet, que se casa con el seductor Wickham tras fugarse y ser alcanzada por sus padres. El final que la autora escoge para ella es el siguiente: “El afecto de él pronto se convirtió en indiferencia; el de ella duró un poco más, y a pesar de su juventud y de su aire, conservó todos los derechos a la reputación que su matrimonio le había granjeado”.

¿Cuál es el pecado de Lydia Bennet? Si bien Jane Austen escribía novelas aptas para las señoritas de aquella época, también las teñía, como bien sabemos, de un sarcasmo afilado que iba más allá de criticar los modales de éste o aquel personaje, y criticaba la propia norma social que le obligaba a actuar de un modo u otro. Orgullo y Prejuicio trata del drama del día a día de las mujeres en la época de Regencia, y entre matrimonios racionales surgidos de la falta de opciones (como el de los Collins) y matrimonios por amor que han de ser protegidos de las influencias de otros, (como el de los Bingley) nos encontramos con la cuestión de los matrimonios que arreglaban una situación embarazosa como es la de la fuga de Lydia con un seductor. Está claro que los seductores lo tenían más difícil en aquella época pero, ¿y ellas?

En su habitual estilo, Austen no juzga abiertamente a la joven Lydia, sino que expone los hechos y deja juzgar al lector. El pecado de Lydia no es ni más ni menos que ser engañada. Su rebeldía contra las normas consiste en tener curiosidad sobre aquello que siempre se le ha prohibido y además nunca se le ha explicado. Lydia no es más que una adolescente definida por su madre como alegre. Como cualquier adolescente alegre, busca amistades y busca tanto amor como el que ella está dispuesta a dar. Durante la narrativa de Orgullo y Prejuicio, Lydia causa rechazo por su indiscreción; pero es una joven con cuatro hermanas sobre las que destacar si quiere atención.

Esta reflexión viene motivada por el retrato del personaje ofrecido en la popular serie web The Lizzie Bennet Diaries, de YouTube, en el cual tanto los guionistas como la encantadora Mary-Kate Wiles colocan un potente foco en la historia de Lydia, incluyendo un vlog (video-blog) independiente que puede seguirse a la vez que la serie, en el que Lydia relata paralelamente a las aventuras de su hermana su día a día.  La Lydia del siglo XXI no se enfrenta a un matrimonio para salvar su reputación, sino a un vídeo comprometido subido a la web y (debido a la falta del tema del matrimonio) a la ruptura de la relación y consecuentemente de su corazón al asumir que Wickham no la ama.

La perspectiva moderna que ofrece Pemberley Digital no está tan lejos de la vergüenza que supone Lydia para sus hermanas y progenitores, ya que es sometida a la presión que aún existe sobre algunos actos de mujeres sexualmente liberadas, aunque la humillación a la que son sometidas (como la subida a Internet de un video no consensuado) no sean culpa de ellas. ‘¿En qué estabas pensando?, le reprocha su hermana antes de darse cuenta de que Lydia desconoce su situación. Las reacciones de su hermana Elizabeth también son importantes. La serie web probablemente exagere los comentarios de Lizzie hacia Lydia, ya que en la novela original el decoro no dejaría espacio a la crítica o a los insultos tan crudos entre hermanas, si bien Elizabeth no refrena lo que piensa de ella (esté en lo cierto o no).

 

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“Así parece ––replicó Elizabeth con los ojos llenos de lágrimas––, y es espantoso tener que dudar de la decencia y de la virtud de una hermana.  Pero en realidad no sé qué decir. Tal vez la juzgo mal, pero es muy joven, nunca se le ha acostumbrado a pensar en cosas serias, y durante el último medio año, o más bien durante un año entero, no ha hecho más que correr en pos de las diversiones y de la vanidad. Se le ha dejado que se entregara al ocio y a la frivolidad y que no hiciese más que lo que se le antojaba. Desde que la guarnición del condado se acuarteló en Meryton, no pensó más que en el amor, en el coqueteo y en los oficiales. Hizo todo lo que pudo para excitar, ¿cómo lo diría?, la susceptibilidad de sus sentimientos, que ya son lo bastante vivos por naturaleza.

 

Pero sí enfoca un punto importante de la novela con respecto a la historia de Lydia, que es la aparente indiferencia de su hermana mayor y más sensata hacia ella. La propia Elizabeth en la novela original se reprocha esto: ‘Oh, Jane, ¡si hubiéramos sido menos reservadas y hubiésemos dicho lo que sabíamos de él, no habría ocurrido esto!’ The Lizzie Bennet Diaries es más indulgente con Lydia y le ofrece un perdón y apoyo incondicional de sus hermanas.

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No obstante, no se ha de olvidar que Jane Austen no juzga a sus personajes sino que deja a sus lectores que lo hagan. En general, la fama de Lydia entre los lectores tiende a ser mala. Es un personaje usado para el ejemplo; y en todo momento Jane Austen (a través de Elizabeth Bennet) condena a la educación que Lydia ha recibido antes que a la joven en sí.

La serie web plantea la versión de Lydia de una forma que urge a leer el libro de nuevo para descubrir una cosa más en Orgullo y Prejuicio: la crítica a la educación y la presión social que las mujeres sufrían, y cómo las consecuencias podían ser fácilmente eliminadas de las conciencias de sus causantes al culpar a las víctimas.

Y tú, ¿has visto ya The Lizzie Bennet Diaries? ¿Qué opinas del planteamiento de Lydia en la serie?

¿Qué opinas de Lydia como lector/a? ¿Estás de acuerdo? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

Por Elena Truan

En busca del manuscrito de Sanditon: una aventura por el archivo de King’s College

Tras la reunión de presidentas en la que Margy Supramaniam (del Jane Austen Circle Singapur) y yo fuimos a ver Love and Friendship a un pequeño y hipster cine de Cambridge, nos sentamos a comentarlo con un café. Margy, natural de Cambridge, me contó entonces que no hace mucho King’s College había expuesto el manuscrito de Sanditon, que guardaban en su archivo. Tras escribir un email con pocas esperanzas, recibí una contestación de Patricia McGuire, archivista de King’s College, concediéndome permiso para visitar la sala de lectura y examinar el manuscrito.

King's College

sanditon-featureSanditon es la novela que Jane Austen comenzó en enero de 1817, y que abandonó en marzo del mismo año debido a su enfermedad. Falleció en julio, dejando Sanditon sin final. La novela cuenta la historia del matrimonio Parker y la joven Charlotte Heywood, invitada a pasar una temporada en su casa de Sanditon. El sr. Parker ha invertido mucho en este pueblo costero que espera convertir en el lugar vacacional de moda. Allí Charlotte conocerá a Lady Denham, su joven acompañante Clara, su sobrino Edward, y los hermanos del Sr. Parker, dos señoritas enfermizas y un apuesto caballero. King’s College guarda el manuscrito original, que acaba abruptamente tras una anotación que indica: “Marzo 1817”, lo último que escribió Miss Austen, probablemente con ánimo de continuar, antes de tener que dejar la pluma.

 

La biblioteca del King’s College no es un enorme edificio para igualar a la enorme capilla gótica que atrae hordas de turistas. Tras pasar el gran arco que permite atravesar el muro que separa la plaza principal del college, me dirijo a Fenn’s Court. Dejando la capilla a mi derecha paso unos arcos pequeños en el que el discreto court esconde una puerta a la biblioteca. Hay que llamar a un telefonillo. Vengo al archivo, le contesto a la voz inquisitiva. Subo las modestas escaleras blancas, estrechas, recientemente remodeladas y con paredes lisas sólo interrumpidas por gárgolas medievales empotradas como recuerdo de lo que fue el edificio antes de ceder al paso del tiempo. Llego a una habitación con estanterías de libros hasta el techo, polvorienta y caótica, y un amable bibliotecario sale de detrás del viejísimo mostrador de madera. Tras firmar en un enorme volumen, me dirigen a la sala de lectura, donde me espera Patricia.

library-interiorsanditon-bigY ahí estaba, ante los atriles de gomaespuma que Patricia me colocó delante, con una edición impresa a mi derecha, de referencia.  Me trajo una carpeta blanca tamaño cuartilla. “Y aquí está Sanditon ”, me dijo con una sonrisa. No sabía si se me iba a parar el corazón o si se me iba a desbocar. Aparté un par de cartas de cuando el manuscrito fue donado y vi por primera vez la letra de Jane Austen.

Jane escribía en papeles pequeños, que podía llevar de un lado a otro y mantener ordenados. Los folios estaban doblados en dos formando libritos. Tres pequeños volúmenes conforman Sanditon, aunque el primero y el tercero son los marcados con un 1 y un 2, rodeados con círculo. Tal vez el segundo estaba unido al primero. Su letra es exactamente igual a la que vemos en su firma, a veces casi ilegible porque la tinta empieza a escasear antes de mojar la pluma de nuevo. Otras veces se encuentran líneas tachadas limpiamente y frases de sustitución, no siempre tan limpias. La fecha de comienzo está marcada: “Jan. 1817”. Los nombres están, tras la primera vez que se mencionan, siempre resumidos con la inicial. El manuscrito está en perfecto estado: no hay ni una sola página rota o doblada, ni una sola mancha. Jane es organizada, limpia, disciplinada.

Pero casi tan interesantes como los papeles con la letra de la mismísima Jane Austen eran las cartas que los acompañaban y que he mencionado previamente. Una pequeña misiva se encontraba al abrir la carpeta, y había sido escrita por una J.R. Sanders, el 8 de febrero de 1925. La señora de George Sanders no era ni más ni menos que Janet Austen, hija de Edward Thomas Austen, hijo del almirante Sir Francis William Austen, hermano de Jane. Esta carta es, pues, de una sobrina nieta de Jane Austen, que se dirigió al secretario de Oxford University Press, que trasncribo y traduzco a continuación:

Al secretario de la Oxford University Press.

Estimado señor:

Habiendo visto la noticia en el Times de la 6ª edición re – la novela inacabada de Jane Austen, de la cual tengo una copia manuscrita  hecha por Cassandra Austen, hermana de Jane Austen […]

A mi padre, el reverendo Edward Austen, hijo de uno de los “hermanos marineros” de Jane Austen, le contaron que su tía Jane pretendía llamar a su última novela (inacabada) “Los Hermanos”.

Esto podría interesar a la Oxford University Press.

Soy, estimado señor, fielmente suya,

Mrs. J. R. Sanders

Dado que la novela siempre ha sido conocida como Sanditon, no parece que en Oxford University Press hicieran mucho caso de la señora Sanders, pero su información ha sido celosamente guardada junto al manuscrito original. El manuscrito copiado por Cassandra se guarda ahora en Chawton.

Anna LefroylefroyLa segunda carta no era menos interesante, pues el membrete decía claramente “The Lodge, King’s College, Cambridge”. ¿Quién había escrito a King’s College desde el mismo sitio? La carta estaba dirigida al señor R.W. Chapman y estaba escrita por Mary Isabel Lefroy. Mary Isabel era hija de George Benjamin Austen Lefroy (era costumbre común que el apellido materno –Austen- pasase a ser nombre de los hijos para no perderlo, pues el apellido paterno –Lefroy- se mantenía). George Benjamin era hijo de Anna Austen, hija de James Austen, hermano mayor de Jane, y por tanto su sobrina. Su padre era Benjamin Langlois Lefroy, hermano del que se dice que se enamoró de Jane (y ella de él), Thomas Lefroy.

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Mary Isabel Lefroy es, pues, la sobrina nieta de Thomas Lefroy y sobrina bisnieta de Jane Austen. Su hermana, Florence Emma Lefroy, estaba casada con un Augustus Austen-Leigh, rector de King’s College por entonces. Esto explica el origen del papel utilizado para la carta, en la cual Mary Isabel escribe:

Oct. 28 [1930]

Mi querido Mr. Chapman:

Estoy aquí quedándome en casa del rector, para entregar al college el manuscrito de “Sanditon”, que doy en recuerdo a mi hermana y mi cuñado, ella la sobrina bisnieta de Jane y él el  sobrino nieto. Y los más populares rector y rectora que King’s ha tenido jamás. Creo que es usted el primero en saber que Sanditon está a salvo de América.

Éste es el  resultado de mucha deliberación. Las alternativas eran cederlo a los “Caballeros de Chawton”, pero no son en absoluto intelectuales y no valoran a Jane como deberían. O podía cederlo a otro primo, y aunque es un entusiasta de su tía bisabuela tiene tres hijos pequeños que educar y por supuesto (pequeña culpa) lo vendería para pagar sus estudios universitarios. […]

Mary Isabel Lefroy

La señorita Lefroy continuaba su carta el 29 de Octubre desde Cromer, extendiéndose para comentar su traslado, una enfermedad que había sufrido su hermana y sugerir al señor Chapman que les visitase durante las vacaciones.

Las cartas proporcionaban un maravilloso pasado al manuscrito, tanto tiempo en poder de los descendientes de Jane. Es una auténtica suerte que éstos hayan sido tan cuidadosos con ellos y hayan querido conservarlos como merecen. Mis ojos volvieron una y otra vez al manuscrito. Era su letra, tal cual la conocemos, e incluso podía apreciarse cada vez que Jane tenía que parar para mojar la pluma en el tintero. Por supuesto, está prohibido hacer fotos a los documentos del archivo; no obstante, traigo una sorpresa para los lectores. King’s College se enorgullece de participar en un proyecto de digitalización de los manuscritos de Jane junto con la Bodleian Library de Oxford, entre otros. Tal vez el manuscrito de Sanditon, y muchos otros, sean de difícil acceso pero ahora pueden todos verse en Jane Austen’s Fiction Manuscripts. ¡Disfrutad!

 kings noticia

Ya está aquí la nueva edición de Persuasión por la editorial DÉpoca

Con motivo del bicentenario de la fecha en que Jane Austen concluyó Persuasión (1816 – 2016) la fantástica editorial D’Época ha lanzado una edición de coleccionista de Persuasión, y Jane Austen Society España ya tiene un ejemplar para contaros todo. ¡Es un lujazo!

Este precioso ejemplar cuenta con un romántico diseño de portada con una ilustración central en color de Charles Edmund Brock para la edición de Persuasión (1909), rodeado de un diseño de flores muy vintage.

Tiene 399 páginas de texto, pues incluye una introducción de José Luis Camarés Lage, Profesor Titular de Literatura Inglesa, Profesor Honorífico de la Universidad de Oviedo y Editor de Orgullo y Prejuicio de Jane Austen (ed. Cátedra, 1987). En su introducción, el profesor Camarés sienta el contexto histórico, social, cultural y literario de la obra, así como una pequeña biografía de la autora. Además, explica extensivamente el estilo de Jane Austen y la simbología que encontraremos en la novela, con unas notas finales para antes de la lectura de Persuasión.

No contentos con tan fabulosa adición a la obra, al abrir el libro encontramos un DVD con un documental dramatizado de dos horas de duración: Tras los pasos de Jane Austen y  Persuasión. Y para acercarnos un poco más aún a la vida de la autora, al final de la novela se ha incluido un apéndice muy especial con los recuerdos inéditos en castellano de dos sobrinas de Jane Austen: Anna Lefroy (née Austen, casada con el hermano del famoso Thomas Lefroy, amigo de Jane) y Caroline Austen, así como una nota biográfica y recuerdos de su hermano favorito, Henry Austen.

Como guinda final, encontramos las ilustraciones a color de Charles Brock (1898), Arthur Wallis Mills (1908), y las ilustraciones en blanco y negro de Hugh Thomson (1897). Durante el texto de la novela encontraremos más ilustraciones de Charles Brock, para la edición de 1909.

Además con el libro encontramos un sobre sellado con lacre (DÉpoca tiene su propio sello, y es precioso) en el que encontramos diversas postales y marca páginas a todo color con imágenes de época, portadas de libros de la editorial y diferentes portadas para Persuasión.

Ha sido el primer regalo que la JASES ha recibido, y desde aquí queremos mandar todo nuestro apoyo y agradecimiento a la editorial DÉpoca, y recomendaros a tod@s los austenitas que os llevéis a casa esta preciosa edición para vuestra colección.

http://www.depoca.es/novedad_Persuasion-jane-austen.html

Love and Friendship: Esto es Jane Austen

Esta adaptación no llegará a los cines españoles hasta el 11 de Noviembre, pero puedo asegurar que merece la pena esperar. Tuve la oportunidad de ir a verla este fin de semana, habiendo esperado apenas un día tras su estreno. No voy a mentir; he ido dos veces. Iría una tercera.

No me repetiré explicando que Whit Stillman es la pareja perfecta de Jane Austen, como han hecho numerosos críticos de cine antes de mí. Sobre todo porque desconozco la obra de este director y esta semana ha sido la primera vez que oigo de su fama para retratar las vidas de jóvenes privilegiados. En cambio, sí conozco la obra de Jane Austen, y me atrevo a decir que esta película es lo que ella había querido escribir. Tal y como sugería el tráiler, ésta no es una historia de amor azucarada con vestidos en colores pastel y risitas ante el tocador. Aquí tenemos un retrato satírico, ridículo, y desternillante de la nobleza rural inglesa.

Dispuesta a lo que sea por salvarse de la pobreza, Lady Susan Vernon, recientemente enviudada y viviendo a costa de visitar amigos, se ve obligada a abandonar Langford, la residencia del divinamente atractivo Lord Manwaring, su rica y joven esposa, y la hermana menor soltera de éste. Con ella va su hija, Frederica Vernon, quien se lleva consigo el corazón de Sir James Martin, antiguo pretendiente de Maria y ahora prendado de Frederica, algo sospechosamente favorable para Lady Susan. Su próxima residencia será Churchill, el hogar de su cuñado Charles Vernon, su esposa Catherine, y el joven y atractivo Reginald de Courcy, hermano de ésta. Desde allí llevará a cabo, asistida por su fiel amiga la insensible Alicia Johnson, todos sus planes para conseguir sus propósitos, haciendo malabares entre el empuje de Frederica a un matrimonio ventajoso, su propia posición en la sociedad, y los diversos hombres que maneja como marionetas con su encanto, su decisión y su don para las palabras.

Whit Stillman se ha basado para Love and Friendship en Lady Susan, una novela corta e inacabada (o acabada, más bien, con un abrupto cambio del estilo epistolar a la voz narradora en una rápida conclusión). La película empieza con una exquisita banda sonora tan solemne como cómica, y la mencionada salida de nuestra  astuta Lady Susan de Langford. No revelaré los agudos e inteligentes recursos del director, pero se asegura de que nadie se pierda, como suele pasar en las novelas de Jane Austen, en el mar de familiares, amigos y conocidos que rodean a la protagonista. La tardanza en hacer llegar esta joya a España, que ya ha sido estrenada sin embargo en Francia, la atribuyo a que uno de los recursos del director para adaptar las cartas a la pantalla incluye palabras  y subtítulos en perfecta caligrafía sobre la imagen, y es posible que además del doblaje (del cual aconsejo huir), la traducción y edición de dichos recursos implique un proceso más largo del acostumbrado. Poco a poco, Lady Susan va enredando a todos ellos (y al público) en su tela de araña, en un constante duelo de ingenio en el cualquiera que intente derrotarla tiene todas las de perder. La obra no deja de recordar que lo que se caricaturiza aquí es el drama de la situación de las mujeres que en esa época no conseguían casarse y carecían de recursos: parafraseando a Lady Susan cuando alecciona a su hija, “pasar hambre en el colegio es una cosa, pero el hambre del indigente es algo muy distinto. ¿Es eso lo que quieres?”.  Se trata de una persecución del matrimonio, como otros trabajos de Jane Austen, pero de una forma completamente distinta a cualquiera de sus obras. Lady Susan es inteligente como Elizabeth Bennet, influyente como Emma Woodhouse, y perseverante como Anne Elliot, pero todas estas heroínas juntas no son capaces de reunir la suficiente malicia para igualar a la astuta, manipuladora e implacable Susan Vernon.

Kate Beckinsale ofrece una impecable interpretación de este personaje, dotándola del encanto que la hace tan peligrosa. En el papel de su perspicaz cuñada, Catherine Vernon, “née de Courcy”, Emma Greenwell, a quien ya hemos visto como Caroline Bingley en Orgullo+Prejuicio+Zombies, la sigue de cerca; Chloë Sevigny como la mejor amiga de Lady Susan, Mrs. Johnson, si bien a la sombra de Lady Susan, es correcta; y especial mención merece Jemma Redgrave y su Lady de Courcy, con su naturalidad refrescante que acerca al público a la historia un poco más. Morfydd Clark, (otra “pescada” de lo último del cine austenita, una breve Georgiana Darcy en Orgullo+Prejuicio+Zombies) es la dulce hija de Lady Susan, Frederica Vernon. Este coro de mujeres domina la mayor parte de la acción de la historia, y cada una en su papel ofrece un frente fuerte, capaz de lidiar con elegancia y naturalidad con las dificultades que el huracán Susan les plantea, y también con los hombres con los que viven. Stephen Fry apenas hace un cameo, dejando brillar a James Fleet (otro veterano austenita; fue John Dashwood en Sentido y Sensibilidad en 1995), fantástico estereotipo de propietario rural y padre de familia inglés. Pero es sin duda Tom Bennett en el papel del estúpido, si, estúpido Sir James Martin, el que causa sensación. No hay otra palabra; es un auténtico bobo que provoca carcajadas incontrolables en el público de cualquier edad y deja con ganas de más cada vez que sale del plano. Tras su primera aparición, arrancó un amago de aplauso en la sala de cine que por un momento nos hizo creer que estábamos en el teatro.

Con vestidos que más anticipan la moda victoriana que decantarse por el corte imperio y una iluminación agradable y natural, Stillman se centra en el lado divertido de Austen dando importancia a lo que realmente la tiene: los diálogos. Ciertos recursos, como la adición de un personaje con quien hablar aquí o allá, se entienden como necesarios para dar voz a lo que se escribe en esta novela epistolar. La banda sonora se detiene con los diálogos en los que, con ese agudo sarcasmo de nuestra autora preferida, nos enteramos de todo lo que necesitamos saber para las situaciones que les siguen. Con Stillman no es necesario buscar grandes parques, plazas o jardines; el encuadre de un bonito salón o la esquina del jardín, o incluso la subida de unas escaleras, es suficiente para enmarcar a la perfección lo escrito por Austen y hacer que el público se centre en las palabras y no en el paisaje. Los más puristas arrugarán la nariz con algunas libertades que el director se ha tomado para completar la historia, y son ciertamente algo molestas. En vista a que es una novela epistolar, lo cual dificulta el proceso de adaptación al cine, y que termina abruptamente, dichas libertades podrían perdonarse, sobre todo si se piensa en la poca fidelidad al tono de la novela de otras adaptaciones más románticas. En cambio, Love and Friendship acierta tanto con el tono de la novela, que no sólo ayuda a la comprensión de su humor a los austenitas principiantes, sino que satisfactoriamente acerca la obra a todo fan de la autora, y el guión es tan delicioso que los no iniciados correrán a por el libro según salgan del cine.

 

Como anotación final, quiero mencionar que la primera vez que vi la película fue particularmente interesante porque fui acompañada de dos amigas muy opuestas: Una de ellas había leído la mayoría de las obras de Jane Austen. La segunda no había oído hablar de ella hasta hace apenas una semana.

La primera salió del cine intensamente satisfecha, declarando que la vería de nuevo sin pensárselo dos veces. “Esto es de lo que se trata Jane Austen realmente” dijo con una sonrisa de oreja a oreja. De nacionalidad inglesa, mi amiga pasó gran parte de la película entre lágrimas de risa diciendo: “es igual que mi padre” cada vez que Lord de Courcy o Charles Vernon abrían la boca. De lo que deduzco, sin conocer al progenitor de esta joven, que mis opiniones en cuanto a la perfección de la caricatura son correctas.

La segunda de mis amigas, que acababa de tener su primer contacto con Jane Austen, seguía riéndose media hora después de salir de la sala de cine; quería ver la película de nuevo, comprarse el DVD, y lo más importante: leerse el libro. Ahora quiere leerse todo lo que haya escrito, y saltando de alegría, nos dio las gracias a mi otra amiga y a mí repetidas veces por “presentarle a Jane Austen”. Hemos creado una austenita. O más bien, Whit Stillman está creando a cientos en todos los cines del mundo, o al menos eso espero: que más gente tenga la reacción de mi amiga y comience a leer Jane Austen manteniendo el humor y la ironía en mente cuando lo haga.

Esto, damas y caballeros, es Jane Austen. El sarcasmo, los modales, la manipulación, y la sátira. Esto y no otra cosa, es lo que se encuentra en sus novelas. Ang Lee consiguió aproximarse con su Sentido y Sensibilidad, gracias a aquella ridícula Mrs. Jennings y el inigualable Mr. Palmer de Hugh Laurie.No obstante, Love and Friendship, de Whit Stillman, hace que la adaptación de Orgullo y Prejuicio de Joe Wright o el Northanger Abbey de Jon Jones se parezcan más (con todos mis respetos a la belleza de estos títulos y sus fantásticos directores) a la Cenicienta  de Kenneth Branagh que a la mordaz sátira de Jane Austen. Gracias, Stillman. Nos has traído a la auténtica Jane.

 

Por Elena Truan, presidenta de JASES