La actitud hacia la persona enferma en la novela Emma de Jane Austen

Citar como:

Jordán, Miguel Ángel (2019). The Attitude Towards the Sick Person in Jane Austen’s Novel Emma. International Journal of Recent Academic Research. Vol. 01 (4) 129-134

Versión publicada (inglés) http://www.journalijrar.com/sites/default/files/issues-pdf/IJRAR-0235.pdf

 

  1. Introducción

Las obras de Jane Austen pueden ser definidas como novelas de personajes, puesto que el tema central de dichas obras es el análisis de la personalidad, no solo de los protagonistas, sino también del resto de personajes, ya sean principales, secundarios o incluso aquellos que parecen caricaturizados. En las historias que se relatan en sus novelas, Austen muestra las diferentes actitudes de hombres y mujeres de distintas edades y clases sociales, sirviéndose de los conflictos personales, las normas de la sociedad, las costumbres de su época, etc., para profundizar en sus emociones y analizar sus comportamientos. Por esta razón, en el conjunto de la obra de Austen encontramos un profundo análisis de distintas personalidades y rasgos de carácter, que ponen de manifiesto la sutil capacidad de observación de la autora (Lambdin 2000).

Uno de los temas presentes en las obras de Austen es la hipocondría, con la que se caracteriza a diversos personajes como son Mrs. Bennet (Pride and Prejudice), Mary Musgrove (Persuasion), o Mr. Woodhouse (Emma). Sin embargo, en cada caso, el tratamiento que Austen da a esta circunstancia es distinto. Tal y como señala Nelson (2014), Austen suele ser crítica y severa con los personajes que se quejan y autocompadecen por enfermedades imaginarias, pero su actitud varía en el caso de Mr. Woodhouse, del que hablaremos en este artículo.

Son muchas las novelas que a lo largo de la historia han incluido al enfermo, tanto real como imaginario, entre sus personajes, analizando su situación desde diversas perspectivas (Bury 2001). Estos trabajos ofrecen un acercamiento psicológico a la persona enferma, que puede enriquecer a los lectores e influir en su actitud. Sin embargo, en el presente trabajo, no nos centraremos en la figura del enfermo, sino en el efecto que esta persona provoca en los que le rodean.

El objetivo de este artículo es poner de manifiesto cómo Austen utiliza la enfermedad como un recurso para mostrar el auténtico modo de ser de los personajes que rodean al enfermo. Para lograr este objetivo, ofreceremos a continuación algunos apartados que aporten un breve marco teórico que contextualice el análisis que realizaremos en el punto 5.

 

  1. Jane Austen y la hipocondría

Las obras de Austen, tal y como se dijo anteriormente, se centran especialmente en los personajes, no en los acontecimientos. Por esta razón, aunque durante su vida sucedieron eventos de gran relevancia tanto en Inglaterra como en Europa, apenas encontramos algunas referencias indirectas a esas circunstancias. Sin embargo, esto no impide que las novelas de Austen estén marcadas por el realismo histórico. Austen, tal y como ella misma indica en una de sus cartas (172), hablaba de lo que conocía, puesto que solo de ese modo podría describirlo con exactitud. De manera que, si Austen decidió caracterizar a varios de sus personajes como hipocondríacos, se debe a que la hipocondría era una circunstancia conocida en su época, tanto para ella como para sus lectores.

By the time Austen was born, centuries of discussion of hypochondria and hysteria had already taken place. For a very long time, medicine had been aware of the persistence of a constellation of symptoms that differ from ordinary illness. The symptoms are varied,  hanging, and, of course, physical; even if the disease is imagined and feared, as in what has lately come to be called hypochondria, the worries are manifested in physical terms such as headache, fatigue, upset stomach, fainting, screaming, or loss of appetite; how does a human being react, if not through the body? (Gorman 100)

Aunque los conocimientos médicos de Austen y sus contemporáneos no fueran amplios, e incluso desconocieran el término médico para definir la actitud de ciertas personas, los síntomas eran suficientemente comunes y frecuentes como para ser reconocidos y utilizados dentro de una novela.

A pesar de que la hipocondría se conocía desde hacía siglos y había sido tema de estudio y debate en la medicina, por lo que nos consta, no se publicó ninguna propuesta de tratamiento para esta dolencia hasta 1777, es decir, dos años después del nacimiento de Jane Austen.

Probably not until the publication of William Cullenʹs First Lines of the Practice of Physick in 1777, do we find a description of hypochondria as we now know it: “As it is the nature of men to indulge every present emotion, so the hypochondriac cherishes his fears, and, attentive to every feeling, finds in trifles, light as air, a strong confirmation of his apprehensions” (Mullan 215-16). Cullen recommends that the physician try “diverting the attention of the person being treated to other objects than his own feelings,” using a placebo if necessary (Mullan 216), a prescription with which Austen would no doubt concur, and a prescription she turns inside out for her readers. (Gorman 101)

Curiosamente, el tratado que acabamos de citar, obra de William Cullen, fue publicado por John Murray, creador de la editorial John Murray Publishing House, que años después publicaría varias de las obras de Austen, aunque esta tarea le correspondió a John Murray II, hijo del fundador de la editorial.

Resultado de imagen de mrs. bennetComo se dice en el texto citado, Austen parece conocer estas indicaciones, ya que no duda en aplicarlas en sus obras para calmar el ánimo excitado de Mr. Woodhouse, el padre de Emma, la joven heroína que da título a la novela que protagoniza. En cualquier caso, el punto que queremos destacar es que la hipocondría, con sus síntomas y tratamientos, eran conocidos durante la época de Austen, propiciando así que la autora la utilizara como una herramienta literaria para lograr diversos efectos en sus obras.

Más adelante analizaremos la repercusión que tiene la actitud de Mr. Woodhouse en los personajes que le rodean, pero antes comentaremos brevemente el efecto literario que produce el comportamiento hipocondriaco de los otros ejemplos que citamos en la introducción.

El primer ejemplo al que hicimos referencia es Mrs. Bennet, la madre de Elizabeth Bennet, protagonista de Pride and Prejudice. A lo largo de la obra, este personaje hace continuas referencias a su malestar nervioso (“my poor nerves”). Pero el narrador se encarga de poner de manifiesto la inconsistencia de esta supuesta enfermedad. El efecto que logra Austen al añadir la hipocondría a las otras características de Mrs. Bennet es conferirle un carácter aún más histriónico a este personaje, que ya de por sí resulta exagerado y grotesco.

Resultado de imagen de jane austen mary musgroveEl segundo ejemplo es el de Mary Musgrove, la hermana de Anne Elliot, protagonista de Persuasion. Esta dama se queja continuamente de diversos males, que pueden ir desde la jaqueca, al agotamiento, con otras variaciones en función de sus intereses. Por medio de esta actitud hipocondríaca, se completa el cuadro familiar en torno a la protagonista, que es la víctima de un padre vanidoso y frívolo, y dos hermanas egoístas que la tratan con desdén, en el caso de Elizabeth, la mayor de la familia, o como a una enfermera y sirvienta, como siempre hace Mary.

Por lo tanto, la imagen que ofrece Austen de los hipocondríacos, en ambos casos, es peyorativa. Un recurso para caracterizar de un modo aún más negativo a un personaje que lastrará la vida de la protagonista y de las demás personas que la rodean.

Perhaps to individualize themselves, Austen’s famous hypochondriacs have perpetuated the notion of being ill, for only then can they earn the attention they believe rightly belongs to them. Unfortunately, in the process of exerting their egotism, as they retreat further from reality as Walton Lutz suggests (160), they can do harm to others. (Beard 3)

Los personajes anteriormente citados, y Mr. Woodhouse, de quien hablaremos en el siguiente apartado, comparten el afán de captar la atención de los que les rodean y buscar sus cuidados, y también les provocan cierto sufrimiento o, por lo menos, serias incomodidades.

En las cartas personales de Austen encontramos varios pasajes en los que la autora hace referencia a la mala salud de su madre. Esto ha llevado a diversos críticos y lectores a plantear la hipótesis de que el personaje de Mr. Woodhouse podría estar inspirado en Mrs. Austen. Sin embargo, como explica Nelson en su estudio sobre la hipocondría en Austen (2014), no parece que esto sea probable, ya que la autora compartía sus escritos con su familia, por lo que, en el caso de que Mrs. Austen fuera una hipocondríaca, este detalle no habría sido pasado por alto por sus seres queridos, causando un lógico malestar del que no ha llegado referencia alguna. Además, como también explica Nelson, citando la primera biografía de Austen, la escritora inglesa era más dada a crear que a copiar.

 

  1. Mr. Woodhouse

Resultado de imagen de jane austen mr. woodhouseEn este apartado ofreceremos una semblanza de Mr. Woodhouse, que permita comprender con más profundidad el análisis que se llevará a cabo en el punto 5.

El narrador de las obras de Austen suele ofrecer una breve presentación de cada uno de los personajes antes de que aparezcan en escena. Esta presentación, que puede completarse más adelante, contiene los rasgos fundamentales de su carácter y, en especial, aquellos que son de más relevancia para el papel que desempeñarán en la historia. En el primer capítulo de Emma, al hablar de Mr. Woodhouse, el narrador nos ofrece la siguiente descripción:

The evil of the actual disparity in their ages (and Mr. Woodhouse had not married early) was much increased by his constitution and habits; for having been a valetudinarian all his life, without activity of mind or body, he was a much older man in ways than in years; and though everywhere beloved for the friendliness of his heart and his amiable temper, his talents could not have recommended him at any time.(…) His spirits required support.  He was a nervous man, easily depressed; fond of every body that he was used to, and hating to part with them; hating change of every kind. (3)

Un hombre de cierta edad, que aparenta ser aún mayor debido a sus hábitos y a su estado anímico de tendencia nerviosa y depresiva, que limita su actividad física y le lleva a estar excesivamente pendiente de su salud y a recelar de cualquier cambio. Sin embargo, a pesar de que esta circunstancia le convierte en un acompañante melancólico, con el que resulta difícil convivir, y que exige una atención casi constante, la imagen que se muestra de él en la obra no es tan negativa como en los dos casos que comentamos en el apartado anterior. Los modales caballerosos y delicados de este personaje, y la bondad de su carácter, junto con su elevada posición social, justifican que nadie en Highbury cuestione sus enfermedades ni se ría de sus obsesiones (Vickers 2008).

Resultado de imagen de jane austen mr. woodhouseLa preocupación de Mr. Woodhouse por su propia salud, convierte este asunto en el tema central de sus conversaciones. Los consejos médicos que recibe son expuestos como argumentos de autoridad, a los que con frecuencia él añade sus propias opiniones, desaconsejando o recomendando diversas prácticas en función de su parecer.

In a world where medicines were usually ineffective and causes of illness generally unknown, Mr. Woodhouse sees cause-and-effect relationships in the most unusual phenomena, issues proclamations about the value of one procedure or another, and recommends certain behaviors to all who will or will not listen. (…) Mr. Woodhouseʹs hypochondria also functions as a pastime, as a way of fending off the dangers of the universe, and as a way of insuring that he is being taken care of. (Gorman 105)

La hipocondría de Mr. Woodhouse le ha conducido a una situación cercana a la invalidez, que condiciona y limita la vida de los que le rodean, en especial de su hija Emma, como se verá en el punto 5. Cualquier circunstancia es analizada por este personaje desde un punto de vista médico, que casi siempre le causa desasosiego y que obliga a los demás a elaborar complicados planes para lograr satisfacer sus requerimientos. Pero serán precisamente estas inconveniencias las que permitirán que afloren algunos rasgos de carácter de los personajes principales que, de otro modo, quizá hubieran pasado ocultos para los lectores.

 

  1. El Espejo Mágico

Las diferencias entre la apariencia externa y la realidad interior de cada persona es un tema recurrente tanto de la literatura y otras disciplinas como de la sabiduría popular. Abundan las leyendas, mitos, cuentos, relatos y refranes que versan sobre este asunto, e invitan a prestar atención para descubrir la verdadera personalidad de aquellos que nos rodean, sin dejarnos engañar por los factores externos.

Resultado de imagen de espejo atreyuLa literatura ofrece algunos ejemplos de objetos con poderes especiales que permiten descubrir la verdad interior de las personas. Uno de ellos es El espejo mágico, que aparece en la novela La historia interminable de Michael Ende (1979). En un pasaje de la novela, Atreyu, un joven guerrero que ha sido elegido para llevar a cabo una misión de la que depende de la supervivencia del Reino de Fantasía, ha de superar diversas pruebas. Una de ellas es la Puerta del Espejo Mágico, de la que se habla en el siguiente fragmento:

Cuando se está ante él, se ve uno a sí mismo… pero no como en un espejo corriente, desde luego. No se ve el exterior, sino el verdadero interior de uno, tal como en realidad es. Quien quiera atravesarlo tiene que -por decirlo así- penetrar en sí mismo.

– De todas formas -opinó Atreyu-, esa Puerta del Espejo Mágico me parece más fácil de atravesar que la primera.

– ¡Error! -exclamó Énguivuck, empezando a andar otra vez excitado de un lado a otro-. ¡Craso error, amigo! He comprobado que precisamente los visitantes que se consideran especialmente intachables huyen gritando del monstruo que los mira irónicamente desde el espejo. A algunos tuvimos que tratarlos durante semanas antes de que estuvieran siquiera en condiciones de emprender el viaje de regreso. (96)

La dicotomía entre las apariencias y la realidad no solo pueden confundir a los demás, sino que incluso pueden sorprender a la propia persona, que se ha forjado una idea errónea de su manera de ser. “Conócete a ti mismo” era la inscripción que recibía a los visitantes del Templo de Apolo en Delfos. Tanto el autoconocimiento como el conocimiento de los demás son tareas complicadas, que exigen atención, estudio y el recurso a algunos “objetos con poderes especiales” que nos permitan discernir entre la apariencia externa y la realidad interior de cada uno. Como veremos en el próximo apartado, la actitud ante una persona enferma o necesitada puede ser esa piedra de toque que ponga de manifiesto algunos rasgos del carácter propio o ajeno.

 

  1. Análisis de la actitud hacia Mr. Woodhouse de los personajes de Emma

Imagen relacionadaComo se dijo al principio de este artículo, las obras de Jane Austen pueden catalogarse como novelas de personajes. Por esta razón, la autora profundiza continuamente en los diversos rasgos de la personalidad de cada uno de ello, especialmente de los protagonistas. Una de las estrategias a las que suele recurrir Austen es el contraste entre personajes. Al contraponer dos personajes distintos, es más fácil observar las diferencias y también las características propias de cada uno de ellos, adquiriendo de este modo una visión más amplia de los personajes.

En este apartado, realizaremos un breve análisis de las diversas actitudes de algunos de los personajes de la novela Emma, centrándonos en su relación con Mr. Woodhouse, el hipocondríaco padre de la protagonista. El objetivo de este análisis es poner de manifiesto cómo Austen se sirve de las dificultades que puede implicar la convivencia o el trato con una persona enferma para revelar la verdadera personalidad de los que la rodean.

En primer lugar, analizaremos la actitud de la heroína de esta obra. Emma Woodhouse es descrita en la primera línea de la novela como “guapa, inteligente y rica”. Desde el principio se la muestra como una joven de gran talento natural, pero inconstante, testaruda, manipuladora y clasista. Está acostumbrada a que todo el mundo la alabe y le dé la razón. Es un personaje que puede provocar rechazo a parte de los lectores y, de hecho, la misma Austen la definió como una protagonista que no le iba a gustar a nadie excepto a ella. Sin embargo, a pesar de los muchos defectos de Emma, que el narrador no duda en hacer patentes, hay un dato favorable que nunca se pone en duda: el afecto por su padre, su constante dedicación y su infinita paciencia con él. La vida de Emma está completamente condicionada por las limitaciones de su padre, pero en ningún momento de la novela se ofrece queja alguna de la joven a este respecto. Asume su papel y lo desempeña con afecto y delicadeza, adaptándose a las circunstancias.

As it is, she never visits the seaside because of her father’s views: “I never had much opinion of the sea air…the sea is rarely of use to anybody” (101). Nor does she get to London:  Nobody is healthy in London, nobody can be…the air is so bad!”(104). Emma may never have got out at all to parties…”the sooner every party breaks up the better” (210), or arranged visits to the neighbors, especially if windows are left open (251), but she has learned to navigate the vagaries of her father’s hypochondria. (Beard 5)

En su papel de hija, acompañante y enfermera, sus sentimientos quedan relegados a un segundo plano: “It was a melancholy change; and Emma could not but sigh over it, and wish for impossible things, till her father awoke, and made it necessary to be cheerful.” ( ). El ingenio de Emma está siempre alerta para evitar incomodidades a su padre y reconducir aquellas situaciones y conversaciones que pudieran producirle algún malestar. Todos los rasgos negativos de la personalidad de la protagonista desaparecen en su trato por su padre. Su actitud caprichosa y obstinada se torna en una entrega abnegada y generosa para buscar su bien, hasta el punto de estar dispuesta a retrasar su matrimonio de un modo indefinido para evitarle el trastorno que le supondría que ella abandonara el hogar paterno.

Resultado de imagen de jane austen mr. woodhousePasamos ahora a otro personaje principal, Mr. Knightley. En este caso, se trata de un caballero intachable, del que en todo momento se ofrece una visión muy positiva. Por lo tanto, su actitud hacia Mr. Woodhouse no muestra un contrapunto de su personalidad, sino que refuerza la impresión favorable que obtienen de él los lectores. Mr. Knightley trata a Mr. Woodhouse con respeto y comprensión, pero sin condescendencia. Su actitud es similar a la de Emma. Él también sabe reconducir las conversaciones que podrían causar incomodidad a Mr. Woodhouse y preparar las cosas del modo que le resultará más agradables. Por ejemplo, cuando invita a varias familias amigas a pasar el día en su mansión, consciente de los reparos de Mr. Woodhouse para salir de su hogar, dispone todo para que el caballero se encuentre cómodo y entretenido:

Mr. Knightley had done all in his power for Mr. Woodhouse’s entertainment.  Books of engravings, drawers of medals, cameos, corals, shells, and every other family collection within his cabinets, had been prepared for his old friend, to while away the morning; and the kindness had perfectly answered.  Mr. Woodhouse had been exceedingly well amused. (323)

El afecto por Mr. Woodhouse y la atención constante hacia sus necesidades es otro punto de unión entre Emma y Mr. Knightley, que aumenta su complicidad. Por eso, bastan unas pocas palabras para que ambos se entiendan. Como ocurre cuando durante la cena en casa de los Weston, les llega la noticia de que está nevando y es posible que, en unos minutos, los caminos queden impracticables, dificultando o impidiendo que los invitados regresen a sus hogares. Esta noticia despierta las dudas de los presentes, pero:

Mr. Knightley and Emma settled it in a few brief sentences:  thus–

“Your father will not be easy; why do not you go?”

“I am ready, if the others are.”

“Shall I ring the bell?”

“Yes, do.” (114)

A lo largo de la novela, Austen se sirve de esta relación para mostrar a los lectores las virtudes de ambos personajes y, de esta manera, preparar el desenlace final. Y cuando este llegue, el afecto entre los protagonistas se verá reforzado por su actitud hacia Mr. Woodhouse. Como se dijo unos párrafos más arriba, Emma está decidida a retrasar su matrimonio, ya que no contempla la posibilidad de abandonar su hogar mientras su padre viva. Mr. Knightley es consciente de esta situación y, una vez más, se adelanta a las necesidades del enfermo, aunque eso conlleve ciertas renuncias personales.

He had been thinking it over most deeply, most intently; he had at first hoped to induce Mr. Woodhouse to remove with her to Donwell; he had wanted to believe it feasible, but his knowledge of Mr. Woodhouse would not suffer him to deceive himself long; and now he confessed his persuasion, that such a transplantation would be a risk of her father’s comfort, perhaps even of his life, which must not be hazarded.  (…) But the plan which had arisen on the sacrifice of this, he trusted his dearest Emma would not find in any respect objectionable; it was, that he should be received at Hartfield; that so long as her father’s happiness in other words his life–required Hartfield to continue her home, it should be his likewise. (402)

Mr. Knightley está dispuesto a ser él quien abandone su hogar para evitar cualquier incomodidad a Mr. Woodhouse. Para comprender mejor la generosidad implícita en esta decisión, es necesario situarse en la mentalidad de la época y de la clase social a la que pertenece Mr. Knightley, que pasará de ser el señor de su casa a un inquilino en el hogar de otro caballero.

Nos hemos detenido especialmente en Emma y Mr. Knightley, ya que son los dos personajes principales de la novela. A continuación, analizaremos de un modo más sucinto la actitud hacia Mr. Woodhouse de otros personajes relevantes de Emma, comenzando por su círculo más cercano.

Resultado de imagen de jane austen mr. woodhouseLa novela comienza con la boda de la que hasta poco antes había sido la institutriz y amiga de Emma. Miss Taylor, que desde ese momento pasa a ser Mrs. Weston, desempeña el papel de confidente de la protagonista y es siempre mostrada como una mujer afectuosa y amable. La mejor manera de describir su actitud hacia Mr. Woodhouse es destacando el hecho de que el anciano repite una y otra vez que ella nunca debería haberse casado, ya que eso implicó que se marchara de su hogar: “Ah!  Miss Taylor, if you had not married, you would have staid at home with me” (185). Al mostrar cómo Mr. Woodhouse lamenta repetidamente la pérdida de Miss Taylor, Austen pone de relieve las virtudes de esta mujer, ya que se sobreentiende que supo tratarlo con paciencia y afecto, a pesar de las inconveniencias que le acarreara convivir con alguien como él.

Pasamos ahora al personaje de Isabella, hermana mayor de Emma, casada con Mr. John Knightley. La actitud que mantiene hacia su padre es afectuosa y sincera, pero desprovista de las habilidades de Emma. El narrador informa a los lectores de que Isabella ha heredado una parte del carácter temeroso y dubitativo de su padre. Por esta razón, en vez de tranquilizarle y alejar las preocupaciones, las incrementa aún más al seguirle la corriente y prestar una excesiva atención a los temas relacionados con la salud y el bienestar. A diferencia de Emma, Isabella se deja dominar por sus sentimientos y, por lo tanto, adopta medidas que van contra el bienestar del enfermo Mr. Woodhouse. Volviendo a la situación que comentamos con anterioridad, al hablar de la nevada que amenaza con bloquear los caminos, mientras que Emma no duda en que lo mejor para su padre es regresar a su hogar cuanto antes, Isabella solo es capaz de pensar en sus problemas sin valorar las necesidades de los demás.

Resultado de imagen de jane austen isabella woodhouseHis eldest daughter’s alarm was equal to his own. The horror of being blocked up at Randalls, while her children were at Hartfield, was full in her imagination; and fancying the road to be now just passable for adventurous people, but in a state that admitted no delay, she was eager to have it settled, that her father and Emma should remain at Randalls, while she and her husband set forward instantly through all the possible accumulations of drifted snow that might impede them. (112)

Mr. John Knightley, esposo de Isabella y hermano menor de Mr. Knightley, es descrito como un hombre educado y con principios sólidos, pero con un carácter fuerte y, en ocasiones algo brusco. Los puntos positivos de este caballero, que pertenece a la familia de la protagonista y siente afecto por ella, quedan relegados a un segundo plano debido a su actitud hacia Mr. Woodhouse.

But hardly any degree of personal compliment could have made her (Emma) regardless of that greatest fault of all in her eyes which he sometimes fell into, the want of respectful forbearance towards her father. There he had not always the patience that could have been wished. Mr. Woodhouse’s peculiarities and fidgetiness were sometimes provoking him to a rational remonstrance or sharp retort equally ill-bestowed. It did not often happen; for Mr. John Knightley had really a great regard for his father-in-law, and generally a strong sense of what was due to him; but it was too often for Emma’s charity, especially as there was all the pain of apprehension frequently to be endured, though the offence came not. (82)

La falta de tacto y paciencia al tratar con Mr. Woodhouse ponen de manifiesto los defectos de carácter de este caballero, que mantiene una actitud muy diferente a la de su hermano. Y, aunque la buena educación de Mr. John Knightley le lleva a evitar algunos comentarios que podrían resultar ofensivos, la sensibilidad de Emma detecta su actitud interior y le hace sufrir por el agravio del que es objeto su padre.

Tras analizar la actitud de los personajes que pertenecen al círculo íntimo de Mr. Woodhouse, procederemos a comentar la actitud del resto de personajes que son objeto de nuestro estudio.

Resultado de imagen de jane austen miss batesLa señora Bates y su hija son unas mujeres venidas a menos tras la muerte del cabeza de familia. A pesar de su complicada situación económica, ambas –en especial Miss Bates- mantienen una actitud cordial hacia sus vecinos, ganándose así la estima de casi todo el mundo. Miss Bates es un personaje que podría parecer ridiculizado en la novela, ya que es descrita como una mujer de poca inteligencia y excesivamente locuaz. Sin embargo, su bondad natural, que se manifiesta también en su trato respetuoso y amable con Mr. Woodhouse, sirve de contrapunto para sus defectos. Por esta razón, aunque Emma se muestra crítica hacia las Bates y en ocasiones evita su trato, que le resulta tedioso, las incluye dentro de las compañías que sabe que son agradables para su padre.

Tanto Mr. Weston como su hijo, Frank Churchill, son descritos como caballeros educados y correctos. Ambos se encuentran en el lado de las amistades íntimas de la protagonista. Sin embargo, en su trato con Mr. Woodhouse, apreciamos un defecto común de padre e hijo, su falta de sensibilidad hacia las necesidades ajenas. En el caso de Mr. Weston se manifiesta en su torpeza al proponer planes, que lejos de complacer al enfermo, le producen inquietud:

“Well, sir,” cried Mr. Weston, “as I took Miss Taylor away, it is incumbent on me to supply her place, if I can; and I will step to Mrs. Goddard in a moment, if you wish it.”

But the idea of any thing to be done in a moment, was increasing, not lessening, Mr. Woodhouse’s agitation.  The ladies knew better how to allay it.  Mr. Weston must be quiet, and every thing deliberately arranged. (185)

La señora Weston y Emma han de intervenir para evitar que la torpeza del caballero empeore la situación. Algo parecido ocurre más adelante, mientras se realizan los preparativos para un baile que están organizando Emma y sus amistades. Al explicar las razones por las que se ha elegido un emplazamiento que puede no parecer oportuno a algunas personas, Frank Churchill esgrime un argumento que provoca consternación a Mr. Woodhouse.

“From the very circumstance of its being larger, sir.  We shall have no occasion to open the windows at all–not once the whole evening; and it is that dreadful habit of opening the windows, letting in cold air upon heated bodies, which (as you well know, sir) does the mischief.”

“Open the windows!–but surely, Mr. Churchill, nobody would think of opening the windows at Randalls. Nobody could be so imprudent! I never heard of such a thing.  Dancing with open windows!–I am sure, neither your father nor Mrs. Weston (poor Miss Taylor that was) would suffer it.”

“Ah! sir–but a thoughtless young person will sometimes step behind a window-curtain, and throw up a sash, without its being suspected. I have often known it done myself.”

“Have you indeed, sir?–Bless me!  I never could have supposed it (…).

“Oh!” interrupted Emma, “there will be plenty of time for talking every thing over.  There is no hurry at all.” (223)

De nuevo tiene que ser Emma quien reconduzca la situación, provocada por una persona buena pero insensible, para evitar que altere el estado anímico de su padre. Por último, hablaremos a continuación de la pareja de personajes que están caracterizados con una mayor carga negativa, el matrimonio Elton.

Resultado de imagen de jane austen mr. eltonAl principio de la novela, Mr. Elton cuenta con la simpatía de la protagonista, que ha decidido mediar para lograr un matrimonio entre el clérigo y Harriet Smith, la joven que ha sustituido a Miss Taylor como acompañante de Emma. Aunque la visión que ofrece Emma de Mr. Elton es muy favorable: atractivo, inteligente, educado, etc., el lector percibe la falsedad que impregna la actitud del caballero. Al analizar su comportamiento hacia Mr. Woodhouse, llama la atención que es inexistente. A pesar de visitar con frecuencia el hogar de los Woodhouse, Mr. Elton no presta atención al señor de la casa, ya que todo su interés se centra en Emma, cuyo afecto quiere conquistar para lograr un matrimonio muy ventajoso. El anciano es visto por Mr. Elton como alguien insignificante, al que no merece la pena dedicar tiempo, puesto que no puede reportarle ningún beneficio.

Por último, nos detendremos unos instantes Mrs. Elton, la esposa del párroco de Highbury, que es caracterizada como una mujer sin gusto ni educación, que solo busca destacar y que se adjudica unos dones de los que carece. Dentro de su pedantería y de su afán de notoriedad, Mrs. Elton se permite tratar a Mr. Woodhouse, que se encuentra en un escalón social mucho más alto, de un modo condescendiente.

But this good old Mr. Woodhouse, I wish you had heard his gallant speeches to me at dinner.  Oh!  I assure you I began to think my caro sposo would be absolutely jealous. I fancy I am rather a favourite; he took notice of my gown. How do you like it? (269)

El modo de hablar de Mr. Woodhouse (“good old Mr. Woodhouse”) es completamente inadecuado para la época, pero su condición de anciano enfermizo es percibida como un signo de debilidad por parte de Mrs. Elton, que se permite tratarlo como a alguien cercano, a pesar de no gozar de esa familiaridad.

 

  1. Conclusiones

Para concluir este artículo, ofreceremos un resumen ordenado de la información del apartado anterior, y comentaremos los puntos que nos parecen más relevantes. Finalmente, ofreceremos una breve reflexión sobre las diversas actitudes hacia las personas enfermas, que hemos encontrado en Emma, y cómo el contacto con una persona enferma puede cumplir la función del “Espejo Mágico” del que se habló en el punto 4.

Tal y como se ha visto en el apartado anterior, Austen describe en su novela Emma las siguientes actitudes frente al personaje del enfermo, caracterizado en Mr. Woodhouse.

a) Ser capaz de comprender las circunstancias del enfermo, adelantarse a sus necesidades, evitar lo que le pueda resultar molesto y procurarle momentos de descanso y distracción.

Los personajes que mantienen dicha actitud, muchas veces a base de sacrificios personales, son Emma, Mr. Knightley y Mrs. Weston.

b) Tratar con respeto y afecto, sin provocar incomodidades al enfermo, pero sin implicarse en su cuidado.

Este es el caso de las Bates, que mantienen una relación cordial con Mr. Woodhouse, pero que no pertenecen a su círculo íntimo, por lo que no tienen la misma dedicación que los personajes del grupo anterior.

c) Mantener una actitud afectuosa hacia el enfermo, pero provocándole ciertas incomodidades al no comprender sus circunstancias, ni captar sus necesidades.

En este grupo podríamos incluir a Isabella, la hija mayor de Mr. Woodhouse, a Mr. Weston y a su hijo Frank.

d) Mantener una actitud afectuosa pero impaciente hacia el enfermo, que conlleva ciertos momentos de tensión e incomodidad.

Este es el caso de Mr. John Knightley, esposo de Isabella y hermano de Mr. Knightley.

e) Tratar al enfermo con condescendencia, minusvalorando sus capacidades, o permitiéndose familiaridades impropias.

Esta es la actitud de Mrs. Elton.

f) Ignorar al enfermo.

Tal sería el caso de Mr. Elton.

Los lectores de las obras de Jane Austen saben que esta autora revisaba sus trabajos minuciosamente, y que nada de lo que aparece en sus historias es casual o irrelevante. Como se dijo al principio de este artículo, Austen ofrece en sus novelas un estudio de la personalidad humana, y a este fin se orientan sus historias. Por esta razón, el personaje de Mr. Woodhouse responde a una intencionalidad concreta de su creadora. Por una parte, justifica y aporta veracidad a la personalidad de la protagonista. Y, por otra, permite que los lectores conozcan nuevas facetas de los otros personajes, o profundicen en el conocimiento que ya tenían de ellos.

La experiencia personal de Austen fue cercana a la enfermedad y a la muerte de seres cercanos y queridos. Por lo tanto, no hay duda de que su gran capacidad de observación, le permitió distinguir los diversos comportamientos de las personas al enfrentarse a dichas realidades. Por esta razón, al escribir una novela como Emma, en la que la protagonista tiene una percepción distorsionada de la realidad, que la lleva a confundirse continuamente al juzgar a las personas, Austen quiso incluir un “objeto con poderes especiales” que permitiera a los lectores conocer la verdadera manera de ser de cada uno de los personajes.

En el apartado 4 se habló del Espejo Mágico de la Historia Interminable, en el que cada persona se veía a sí misma, pero no como en los otros espejos, sino de un modo real y completo. El Espejo Mágico no solo refleja el exterior, sino también el interior del que se mira en él. Y, ante esta visión, algunas personas huyen despavoridas al descubrir todo el mal que albergan en su corazón. En este trabajo, hemos hecho diversas referencias a este espejo, asimilándolo de un modo metafórico a la persona enferma ya que, tal y como se puede apreciar en Emma, la actitud hacia la persona enferma puede servir para revelar la verdadera personalidad de los que la rodean, con sus virtudes y defectos.

El neúrologo y psiquiatra austriaco, Viktor Frankl, analizando las experiencias vividas durante su confinamiento en varios campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, afirmaba que, frente a la incapacidad del ser humano de cambiar algunas situaciones, existía la libertad individual de elegir cómo se iba a reaccionar frente a ellas. El modo en el que cada uno decidimos reaccionar frente a la persona enferma puede aportarnos algunas claves para lograr un mayor autoconocimiento. Las consecuencias que se deriven de dicho autoconocimiento variarán en cada caso, dependiendo de las decisiones personales.

En la novela Emma, Austen dota a la pareja principal de una actitud afectuosa y acertada frente al enfermo. En el caso de la protagonista, este es el contrapunto que atenúa sus muchos defectos durante gran parte de la historia, propiciando una actitud menos crítica de los lectores hacia ella. En Mr. Knightley, su trato delicado y atento hacia Mr. Woodhouse, es una mirilla para adentrarnos en sus sentimientos. En ambos casos, la capacidad de sacrificio y la atención afectuosa del enfermo es una característica que les enriquece más que sus títulos y posesiones, y que les hace ganarse el afecto de los millones de lectores que se han adentrado en las páginas de Emma.

 

Por Miguel Ángel Jordán

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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Wiltshire, John. “Medicine, illness and disease.” Jane Austen in context (2005): 306-316.

 

 

 

 

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Los artículos de merchandising de Jane Austen más innecesarios

Jane Austen es una de las escritoras más adaptadas a la gran y pequeña pantalla de la historia, y con uno de los mayores volúmenes de seguidores de entre todos los escritores. Naturalmente, eso conlleva que haya una cantidad exorbitante de productos de merchandising inspirados en sus novelas y películas. Algunos productos obvios son las tazas de té, pósters de citas de sus obras, material de escritura… E incluso camisones largos y románticos que evocan la época de la autora.

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Como fans de Jane Austen, todos hemos sucumbido a la tentación de algún artículo Austeniano que nos ha encantado. De hecho, en un artículo previo hablábamos de productos que todo austenita adoraría: objetos prácticas y/o decorativos que nos recuerdan a nuestra autora preferida y muestran nuestras preferencias literarias. Todo esto está muy bien, pero siempre hay que tener cuidado: aunque todos podemos permitirnos algún detalle kitsch en nuestra vida que nos haga absurdamente felices, y el frikismo, al fin y al cabo está de moda y puede ser muy sano, hay que procurar no entusiasmarse y acabar como Jane Hayes en Austenland.

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Cuanto más se observa esta habitación, más sensaciones de fan loca nos llegan… y más artículos absurdos podríamos encontrar por ahí. Por eso, y con afán humorístico, y no de juzgar a nadie que haya caído en comprar, o fabrique, alguno de estos productos nos hemos decidido a buscar y enumerar los artículos más curiosos que pueden encontrarse entre el merchandising austeniano:

  1. Cirio de Jane Austen, patrona del… ¿matrimonio?

¿Te falta alguna santa en tu altarcito? Todos creemos que Jane era una diosa literaria, pero igual esto ya es pasarse…

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  1. Tiritas de Jane Austen, por si sangra tu corazón roto, suponemos.

A ver, si son muy monas, pero… ¿tiene Jane Austen propiedades cicatrizantes? ¿Es necesario realmente?

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  1. Retrato de Darcy, óleo industrial sobre lienzo, circa s.XXI. Réplica real del que sale en el libro.

Nada en contra de ser fan de Colin Firth y su magistral interpretación como el héroe austeniano más popular, pero… ¿realmente hay que mostrar tu amor por él en un lienzo en tu casa que evoca los tiempos en los que no había fotos? Disclaimer: Tampoco hace falta colgar una foto.

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  1. Posavasos de héroes austenianos

De nuevo, a todos nos gustan los héroes austenianos. Está bien ser fan. Pero a lo mejor dejar que sus caras impresas protejan la mesa del culo de un vaso frío no es la forma más normal de demostrarlo.

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  1. Almohada de Darcy. Porque Colin Firth no tiene escalofríos en su casa mientras duermes junto a su foto.

Una vez más… Sí, no pasa nada. No, no vamos a juzgarte. Duerme con esta funda si quieres. Pero reconocerás que normal, normal, normal… No es.

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  1. Los calzoncillos para ser como Wickham.

Sin comentarios.

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  1. Tanga de “Esperando a mi Knightley”

Bueno, es suficiente internet por hoy.

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Por Elena Truan, con sus disculpas.

LECTURAS PARA AUSTENITAS

¿Qué otros libros pueden gustarle a un fan de Jane Austen?

Está claro que cada uno tenemos nuestros gustos y que el hecho de que compartamos la pasión por las obras de Jane Austen no garantiza que coincidamos en el resto de lecturas, pero… Quién sabe. Es posible que podamos encontrar algunos títulos que sean del agrado de un amplio sector del público austenita.

A continuación, os ofrezco una breve lista de novelas que, desde mi punto de vista, comparten alguno de los elementos más característicos de las obras de Austen: el humor, la ironía, la crítica social, personajes bien definidos, profundidad psicológica descrita de un modo ameno, sentido positivo, etc. Si queréis enviarnos vuestras sugerencias a través de comentarios en el blog o en nuestras redes sociales, nos vendrán muy bien para las compras de la SEMANA DEL LIBRO 😉

Comenzaré con algunas obras de autoras españolas:

El despertar de la señorita Prim

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Una encantadora novela de Natalia Sanmartín en la que se nos habla de la belleza e importancia de las pequeñas cosas. Una historia contada con brillantez e ingenio, en la que se compagina la profundidad de los personajes y la narración con un estilo ágil y ameno. Y, además, Jane Austen y Mr. Darcy están presentes en varias conversaciones 🙂

Que veinte años no es nada

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Más que un viaje, todo un paseo por la vida de unos personajes maravillosos. También aquí encontramos ese gusto por los pequeños detalles de la vida cotidiana. La autora logra que el lector se sienta como en casa y disfrute de las conversaciones y anécdotas que salpican estas páginas.

El tiempo entre costuras

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¿Hace falta que la presente? Obra maestra de María Dueñas que ha deleitado a millones de lectores y espectadores de su genial adaptación televisiva. Palabras e historias se entretejen al ritmo de una máquina de coser, sin que quede un solo pespunte suelto.

Pasamos ahora a algunas novelas de autores norteamericanos.

Matar a un ruiseñor

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Uno de mis libros favoritos… (bueno, en realidad todos los que pongo aquí entran en esa categoría 🙂 ). El mundo visto desde los ojos de una niña muy especial. Las relaciones familiares, el honor, la ternura, la injusticia social, la amistad… Grandes temas relatados con la sencillez de la inolvidable Scout.

BIENVENIDA A ESTE MUNDO, PEQUEÑA

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De la autora de Tomates verdes fritos. Una novela sobre la búsqueda de la identidad y los orígenes. Una protagonista que no se conforma con el éxito aparente y decide emprender un camino en el que se descubre a sí misma y al mundo que la rodea.

Las aventuras de Huckleberry Finn

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A pesar de los excéntricos comentarios sobre Jane Austen de su autor, este libro puede ser del agrado de aquellos que disfrutan con el sentido del humor y la crítica social de Austen. Mark Twain nos muestra la sociedad de su tiempo a través del viaje por el río Mississipi del increíble Huck y su fiel amigo Jim.

Y por último, algunos clásicos (además de Huck Finn) que tienen alguna relación con las obras de nuestra autora favorita.

Mujercitas

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La cándida y entrañable historia de la familia March, que su autora escribió con la intención de que fuera un ejemplo para las jóvenes de su tiempo. La relación entre hermana, los pequeños desengaños y las alegrías cotidianas, las relaciones sociales… ¿Os suena de algo? 😉

Jane Eyre

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Otra autora que tampoco se deshizo en elogios hacia Jane Austen… Porque no supo captar la grandeza de su estilo. Pero eso no es obstáculo para que nosotros sepamos valorar la calidad de su obra. Una novela que atrapa y sorprende.

La feria de las vanidades

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Pasen y vean. El mundo es un escenario por el que van pasando diversos personajes, que no se dan cuenta de su transitoriedad y gastan sus días en asuntos irrelevantes, olvidando lo fundamental. Una mirada satírica a la sociedad con escenas para todos los gustos.

Anna Karénina

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Una mirada profunda al interior del ser humano, a los sentimientos, las pasiones, las reglas de la sociedad, la soledad… Tiene algunos pasajes que pueden ralentizar su lectura, pero en general es fácil avanzar a buen ritmo y, sin duda, es una lectura que vale la pena.

Y, como comprenderéis, no puedo dejar pasar esta oportunidad para hacerme un poco de publicidad 😛 . Os recomiendo vivamente (sin ningún tipo de interés personal 😉 ) la biografía novelada sobre Jane Austen que acaba de salir a la luz.

Jane (Tapa blanda)

Jane (Versión digital)

Los comentarios que los hagan los lectores. Yo me limito a desear que os guste y que os ayude a conocer un poquito mejor a nuestra querida Jane Austen.

Un saludo

Miguel Ángel Jordán

SESIONES SOBRE JANE AUSTEN EN EL COLEGIO ORVALLE (MADRID)

Hace unos meses, recibimos un correo electrónico en el que una profesora del Colegio Orvalle de Madrid nos explicaba los proyectos sobre Jane Austen que estaban llevando a cabo en la ESO, y nos invitaba a participar en una jornada que tendría lugar en 22 de marzo, en la que se expondrían los proyectos ganadores.

Como es lógico, accedimos encantados a esta iniciativa tan interesante y, hace tan solo unos días, tuve la suerte de visitar este centro educativo en representación de JASES, e impartir diversas sesiones sobre el estilo literario de Jane Austen. Es decir, les conté mi tesis pero en versión reducida y adaptada al público juvenil 😉

Reconozco que me hacía mucha ilusión este evento. Soy profesor, aunque actualmente trabajo en la Universidad, durante muchos años he dado clases en ESO y, como escritor de literatura juvenil, he visitado muchísimos colegios de toda España para hablar del proceso de escritura creativa… Por lo que me encuentro muy cómodo en ese entorno, y si además es para hablar sobre Jane Austen, ¡pues mejor que mejor!

Como os decía, mi predisposición era muy favorable a esta jornada, pero cuando vi los trabajos que habían preparado las alumnas, comprobé su conocimientos de las obras de Jane Austen y su gusto por estas novelas, y pude presenciar en directo diversas representaciones de algunas escenas de las historias de Austen… La ilusión dio paso a la fascinación 🙂 . Todo esto, acompañado de la amabilidad con la que me recibieron y me trataron en todo momento convirtieron esa jornada en una experiencia inolvidable.

Como docente, sé lo ajetreado y complicado que puede ser el día a día en un centro educativo. Y por eso valoro mucho más todos los esfuerzos que hace una gran parte del profesorado para no limitarse a los contenidos mínimos, sino idear y organizar actividades que enriquezcan a sus alumnos y alumnas, incentiven su curiosidad y espíritu creativo, y les ayuden a desarrollar sus aptitudes. Esto lo he observado en la gran mayoría de colegios que he tenido la oportunidad de visitar y lo comprobé en persona en mi breve estancia en Orvalle, en la que, además, todas las intervenciones, las mías y las del público asistente, fueron in English, of course 😉 . En este cole, lo del bilingüismo no se limita a poner carteles de classroom, toilets y second floor 😛 .

En entradas anteriores y publicaciones en nuestras redes sociales, os hemos hablado del increíble trabajo que nuestra socia María Ángeles Lorente está desarrollando con sus alumnos de Primaria. Y nos alegra comprobar que no es la única que ha llevado a Jane Austen de vuelta al cole.

Aunque la mayoría de las actividades de JASES se realizan en un entorno universitario, estaremos encantados de poner todo lo que esté de nuestra parte para que sean muchos los colegios que se animen a fomentar la lectura de las obras de Austen entre sus alumnos. La experiencia escolar de Jane Austen fue bastante breve y algo traumática, pero eso no es obstáculo para que sea una maestra de la que todos tenemos mucho que aprender. Y cuanto antes comencemos, mejor.

Muchas gracias al colegio Orvalle por su invitación, en especial a Mari Carmen MacDonald, que fue quien se puso en contacto con nosotros y quien hizo posible la increíble jornada del 22 de marzo.

A continuación os ofrecemos algunos de los trabajos realizados por estas “accomplished young ladies”.

Por Miguel Ángel Jordán

 

 

EL MATRIMONIO EN LAS NOVELAS DE JANE AUSTEN (PARTE 3ª)

Continuamos con la serie de entradas sobre el matrimonio en las novelas de Austen. Si queréis leer las anteriores podéis hacerlo pinchando en los siguientes enlaces:

PARTE 1ª

PARTE 2ª

En esta tercera parte vamos a hablar de:

Matrimonio entre hombre bien posicionado e inteligente y mujer guapa, pero tonta

Aunque el título de este apartado puede resultar chocante u ofensivo, confiamos en que no sea así, puesto que no se está juzgando a nadie real, ni pretendemos extrapolar ningún juicio de valor. En cualquier caso, esta idea casi textual corresponde a Jane Austen, por lo que sería a ella a quien habría que pedir explicaciones.

Del mismo modo que, como se vio en una entrada anterior, esta autora siente un gran respeto por el ministerio sacerdotal, pero no duda en arremeter contra los clérigos que no viven según lo esperado; Austen es una gran defensora de su sexo, pero no tiene ningún reparo a la hora de burlarse y parodiar con crueldad a aquellas mujeres que destacan por su falta de inteligencia, sentido común o educación.

En varias de sus novelas encontramos parejas con una gran disparidad, no solo en cuanto al carácter o a los gustos, sino a la inteligencia. Esto tiene consecuencias distintas en cada caso, pero en general se muestra como algo no deseable, que tiene sus repercusiones en la familia.

Resultado de imagen de mr john dashwoodA modo de introducción para este breve subapartado, citaremos las palabras de Mr. John Dashwood, que no es precisamente un ejemplo de delicadeza cuando trata con sus hermanas, en las que no duda en cuantificar los frutos de la belleza femenina, estableciendo una relación económica entre el atractivo de una mujer y la fortuna de sus posibles pretendientes.

At her time of life, any thing of an illness destroys the bloom for ever! Her’s has been a very short one! She was as handsome a girl last September, as I ever saw; and as likely to attract the man (…). I question whether Marianne now, will marry a man worth more than five or six hundred a-year. (S&S: 195)

Si esto era así, no es de extrañar que hubiera hombres solventes que se sintieran decepcionados al comprobar que, tras ese rostro agraciado, no se hallaba la persona que ellos pensaban.

Reproducimos aquí un extracto en el que se nos ofrece la visión de Mr. Palmer desde la perspectiva de Elinor. Sorprendida por sus modales bruscos, la juiciosa joven busca una explicación para esta actitud, y estas son sus conclusiones:

Resultado de imagen de mr john dashwoodHis temper might perhaps be a little soured by finding, like many others of his sex, that through some unaccountable bias in favour of beauty, he was the husband of a very silly woman,–but she knew that this kind of blunder was too common for any sensible man to be lastingly hurt by it. (S&S: 96)

Llama la atención la naturalidad con la que el narrador afirma que este tipo de matrimonios ocurren con tanta frecuencia que ya no pueden causar sorpresa ni “daños permanentes”.

La actitud de un hombre de buen sentido al comprender su error al casarse con una mujer de la que esperaba más capacidad intelectual y mejor carácter puede ser muy distinta. Ya hemos visto el modo de comportarse de Mr. Palmer –aunque tenga otros motivos–, veamos ahora la actitud de Mr. Bennet:

Resultado de imagen de mr and mrs bennetHer father, captivated by youth and beauty, and that appearance of good humour which youth and beauty generally give, had married a woman whose weak understanding and illiberal mind had very early in their marriage put an end to all real affection for her. Respect, esteem, and confidence had vanished for ever; and all his views of domestic happiness were overthrown. But Mr. Bennet was not of a disposition to seek comfort for the disappointment which his own imprudence had brought on, in any of those pleasures which too often console the unfortunate for their folly of their vice. He was fond of the country and of books; and from these tastes had arisen his principal enjoyments. To his wife he was very little otherwise indebted, than as her ignorance and folly had contributed to his amusement. This is not the sort of happiness which a man would in general wish to owe to his wife; but where other powers of entertainment are wanting, the true philosopher will derive benefit from such as are given. (P&P: 207)

Estoicismo, sarcasmo y una reducción del trato al mínimo imprescindible parecen ser las consecuencias de esta unión que, como se verá más adelante, tiene su repercusión en la educación de sus hijas, y así es visto por la más observadora e inteligente de ellas.

Por último, citaremos el caso de Lord Bertram que fue, en palabras de la autora, cautivado por la joven Miss Maria Ward, de la que se nos contará que poseyó una gran belleza que el tiempo no ha llegado a extinguir.

Resultado de imagen de lady bertram mansfieldAbout thirty years ago Miss Maria Ward, of Huntingdon, with only seven thousand pounds, had the good luck to captivate Sir Thomas Bertram, of Mansfield Park, in the county of Northampton, and to be thereby raised to the rank of a baronet’s lady, with all the comforts and consequences of an handsome house and large income. (MP: 1)

En este caso no se trata tanto de una mujer sin inteligencia, sino más bien indolente y egoísta, preocupada tan solo por su comodidad y reacia a tomar cualquier decisión o realizar el más mínimo esfuerzo. Pero, fueran cuales fueran sus capacidades intelectuales, el resultado final es prácticamente el mismo.

Por Miguel Ángel Jordán

PROGRAMA DE LA JORNADA “DEL PAPEL A LA PANTALLA”

¡Hola!

Se va acercando la fecha del 26 de mayo y ya podemos presentaros el programa de la jornada que estamos preparando con tanto cariño de ilusión.

Podéis descargar el PDF pinchando aquí.

Aunque la asistencia es gratuita, os agradeceremos que os inscribáis enviando un e-mail a info@janeaustensociety.es con vuestro nombre y ciudad de origen. Así podremos enviaros más información sobre la jornada y comunicaros cualquier cambio de planes o noticia relevante.

 “DEL PAPEL A LA PANTALLA”: JORNADA SOBRE LAS ADAPTACIONES AUDIOVISUALES DE LAS NOVELAS DE JANE AUSTEN

 MADRID, SÁBADO, 26 DE MAYO DE 2018

10.00: Bienvenida y presentación de la jornada

10.30: Ponencia: “Algunas claves sobre las adaptaciones audiovisuales”. Dr. Federico Alba. CEU San Pablo de Madrid.

11.00: Comunicación: “Austenitas para el nuevo milenio: adaptaciones y apropiaciones de la obra de Jane Austen en el discurso audiovisual postmoderno”. Cristina Martín. Universidad de Oviedo.

11.15: Ponencia: “Los retos del adaptador audiovisual de Jane Austen.” Dr. Miguel Ángel Jordán. Universidad de Valencia.

11.45: Descanso

12.15: Ponencia: “Consecuencias del proceso de adaptación de P&P y S&S”. Elena Iniesta. Código Cine.

12.45: Comunicación: “Los mitos de la Regencia en las adaptaciones de las novelas de Jane Austen”. Laura Requena. Universidad de Salamanca

13.00: Ponencia: “Vistiendo a Miss Austen: ficción vs realidad”. Charo Palacios y Eva García. Atelier Angélica Absenta.

14.00: Comida

15.30: Ponencia: “Nuevos tiempos, ¿nuevas heroínas? Elizabeth Bennet como Regency Warrior en Orgullo+Prejuicio+Zombies”. Dra. Miriam Borham. Universidad de Salamanca.

16.00: Comunicaciones:

-“A la conquista de Internet. Narraciones transmedia y modernizaciones de la obra de Jane Austen”. María Heredia. Universidad de Granada.

– “De fan a protagonista: Janeites en la gran pantalla”. María Morán. Universidad de Salamanca.

16.45: Ponencia: “Jane Austen más allá de cualquier versión”. Dra. Mila Cahue.

17.15: Mesa redonda y coloquio con los participantes

18.15: Fin de la jornada

¡Contamos contigo!

 

TE ESPERAMOS EN MADRID EL 26 DE MAYO

¡Hola!

¿Tienes tu calendario a mano? Pues busca el sábado 26 de mayo de 2018 y márcalo en rojo. Ese será el día en el que tendrá lugar la jornada “Del papel a la pantalla” en Madrid y contamos contigo.

Ya están confirmados todos los ponentes. Dentro de unos días publicaremos el programa con los títulos de las sesiones y los nombres de los que van a impartirlas y estamos seguros de que os va a encantar. Habrá charlas con enfoques muy distintos y conferenciantes venidos de diversos puntos de España. Va a ser un día muy intenso y, sin duda, inolvidable para los seguidores de Jane Austen que podáis participar.

Comenzaremos a las 10 de la mañana y terminaremos a las 18.30. Así que reserva el tren, autobús, vuelo o lo que necesites para llegar hasta Madrid (si es que tienes que desplazarte) y prepárate para sumergirte en el mundo de las adaptaciones cinematográficas de Jane Austen.

¡Te esperamos!

EL MATRIMONIO EN LAS NOVELAS DE JANE AUSTEN (PARTE 2)

En la primera entrada sobre el matrimonio en las novelas de Jane Austen, ofrecimos una introducción a este tema siempre central en las obras de esta autora. Hoy, nos fijaremos de modo especial en la relación entre el matrimonio, el dinero y la posición social. No es un enfoque muy romántico, la verdad, pero quizá sirva para romper los prejuicios de aquellos que catalogan los libros de Austen como “novelas rosas”.

Como podréis comprobar, es un texto muy extenso, pero espero que no os resulte aburrido. Y si el estilo no os parece muy propio de un blog, estaréis en lo cierto. Esto está sacada de mi tesis doctoral, que estáis invitados a leer cuando queráis J. Vamos allá.

Resultado de imagen de austen marriageEn un primer nivel, podríamos hablar de la necesidad de contar con un mínimo de recursos para poder fundar un nuevo hogar. Esto es algo que sigue vigente, pero que, como se dijo con anterioridad, tiene algunas variaciones. Por un lado el hecho de que estos ingresos provengan de una fuente segura y duradera, y por otro los distintos roles del hombre y la mujer. Es el hombre quien debe proveer a su esposa de los medios para el sostenimiento económico. Lo contrario ni siquiera se plantea como posibilidad.

En Mansfield Park, en su intento de convencer a Fanny para que acepte a Henry Crawford, Lord Bertram aboga por los matrimonios jóvenes, siempre que haya medios para sostener dicha unión.

His wishing to marry at all so early is recommendatory to me. I am an advocate for early marriages, where there are means in proportion, and would have every young man, with a sufficient income, settle as soon after four-and-twenty as he can. (MP: 280)

Esta sería una visión neutra, marcada por el sentido común, que podría trasladarse sin problemas a una obra actual.

En el siguiente ejemplo, el narrador, al explicar la situación en la que se encuentran Elinor y Edward tras comprometerse, aporta su toque irónico al decir que no estaban tan enamorados como para obviar las dificultades económicas.

Edward had two thousand pounds, and Elinor one, which, with Delaford living, was all that they could call their own; for it was impossible that Mrs. Dashwood should advance anything; and they were neither of them quite enough in love to think that three hundred and fifty pounds a-year would supply them with the comforts of life. (S&S: 320)

Vemos aquí un buen reflejo de la “visión romántica” de la autora, en la que el afecto sincero no está reñido con tener los pies en el suelo.

En la misma línea iría la reflexión de Lizzy Bennet mientras dialoga con su tía sobre el repentino compromiso de Wickham con una joven acaudalada. Al hablar sobre el desengaño que esto ha supuesto para sus hermanas –y para ella misma–, que suspiraban por el atractivo militar, Elizabeth muestra una visión realista de lo acontecido.

Kitty and Lydia take his defection much more to heart than I do. They are young in the ways of the world, and not yet open to the mortifying conviction that handsome young men must have something to live on as well as the plain. (P&P: 132)

Resultado de imagen de CHARLOTTE MR COLLINSDesde el punto de vista de la mujer, el matrimonio era una fuente de seguridad, un medio para independizarse y dejar de ser una carga para su familia. En ocasiones, este podía ser un factor que desequilibrara la balanza a favor de un pretendiente que no tuviera casi nada más que le recomendara, como es el caso de Mr. Collins.

Charlotte herself was tolerably composed (…). Mr. Collins, to be sure, was neither sensible nor agreeable; his society was irksome, and his attachment to her must be imaginary. But still he would be her husband. Without thinking highly either of men or matrimony, marriage had always been her object; it was the only provision for well-educated young women of small fortune, and however uncertain of giving happiness, must be their pleasantest preservative from want. This preservative she had now obtained; and at the age of twenty-seven, without having ever been handsome, she felt all the good luck of it. (P&P: 109)

Una visión realista, sin lugar para el romance, pero comprensible y justificada en el contexto en el que se ubica. Aun así, queda claro que el público en general se siente más gratificado cuando el bienestar no es el único elemento motivador de un enlace. Pero, incluso cuando existe afecto entre los contrayentes, no se duda en colocar las razones pecuniarias en un primer lugar.

She knows how much the marriage is to Miss Taylor’s advantage; she knows how very acceptable it must be, at Miss Taylor’s time of life, to be settled in a home of her own, and how important to her to be secure of a comfortable provision, and therefore cannot allow herself to feel so much pain as pleasure. Every friend of Miss Taylor must be glad to have her so happily married. (E: 7)

Dentro de este mismo subapartado, en el que estamos hablando del matrimonio en su relación con el dinero y la posición social, vamos a ver ahora la otra cara de esta misma moneda. Si hasta el momento nos habíamos fijado en la necesidad de unos recursos económicos para poder llevar a cabo esos planes de boda, en los siguientes párrafos nos fijaremos en el papel condicionante que tanto el dinero como la posición social juega a la hora de plantearse una opción matrimonial.

La famosa frase inicial de Pride and Prejudice puede servirnos de marco e introducción a este aspecto de los compromisos entre hombre y mujer.

It is a truth universally acknowledged, that a single man in possession of a good fortune, must be in want of a wife. (P&P: 1)

Imagen relacionadaSi durante la Edad Media los matrimonios entre miembros de la realeza eran un medio para establecer alianzas y unir reinos, en la época de la Regencia –y en un periodo más amplio– estos enlaces son un modo de unir familias de rango más o menos similar, y satisfacer intereses por ambas partes. En las obras que estamos analizando, este papel conciliador del matrimonio se muestra como algo aceptado y extendido, situándolo por encima del posible afecto entre las partes.

Being now in her twenty-first year, Maria Bertram was beginning to think matrimony a duty; and as a marriage with Mr. Rushworth would give her the enjoyment of a larger income than her father’s, as well as ensure her the house in town, which was now a prime object, it became, by the same rule of moral obligation, her evident duty to marry Mr. Rushworth if she could. (MP: 33)

En este fragmento se nos muestra, con ese tinte satírico tan propio de esta autora, la visión de una joven que, al llegar a cierta edad se plantea “el deber” de contraer matrimonio y, a la hora de escoger marido, tiene claras cuáles son sus preferencias. Sabemos que este enlace es bien recibido por ambas familias desde el primer momento. Mr Rushworth, rico pero no muy inteligente, está dispuesto a creerse enamorado de ella al captar su interés. Y la opinión general de los parientes es que se trata de un buen enlace, pese a que nadie se le escape la escasa afinidad entre los interesados. Aunque poco antes de la boda, Lord Bertram ofrece a su hija la posibilidad de cancelarla –consciente de que el interés económico es el único móvil de este compromiso–, se nos hace ver su alivio cuando ella insiste en seguir adelante, y también conocemos cuáles son las consecuencias de esa unión que termina mal y pronto.

Resultado de imagen de HENRY CRAWFORD JULIA BERTRAMEn esta misma novela, se nos ofrece un diálogo bastante esclarecedor de la visión del matrimonio en aquel contexto. Mrs. Norris, charlando con Mrs. Rushworth, sugiere un posible compromiso entre su sobrina Julia y el distinguido Henry Crawford. ¿Cuál es la primera pregunta de la interlocutora ante este hecho?

“Oh dear! Miss Julia and Mr. Crawford. Yes, indeed, a very pretty match. What is his property?”

“Four thousand a year.” (MP: 105)

Una vez sabido esto, ya se pueden valorar otras virtudes del caballero en cuestión o de si hacen o no buena pareja.

Esta visión materialista del matrimonio, en la que lo único importante son las ventajas económicas y sociales que reportará dicha unión, alcanza su punto álgido en el caso de las alianzas planeadas por la familia en la que no se tiene en cuenta la opinión de los protagonistas. Ciertamente, no es habitual que se llegue a ese extremo en estas obras, de hecho, los pocos intentos que se muestran fracasan, pero es un dato más a valorar dentro de este análisis. Veamos un par de ejemplos de estas tentativas de matrimonios acordados.

El primer texto pertenece a Pride and Prejudice, y forma parte de la intensa conversación que mantienen Lady Catherine de Bourgh y Elizabeth Bennet en el tramo final de la historia. Lady Catherine esgrime todos los argumentos a su alcance para lograr que Lizzy rehuse a casarse con Mr. Darcy en el caso de que este se lo pida. Una de esas razones es que Mr. Darcy ya está comprometido con su hija. Al oír esto, Elizabeth contesta que entonces no tiene nada que temer, ante lo que Lady Catherine se siente en la obligación de aclarar a qué tipo de compromiso ha aludido.

“The engagement between them is of a peculiar kind. From their infancy, they have been intended for each other. It was the favourite wish of his mother, as well as of her’s. While in their cradles, we planned the union: and now, at the moment when the wishes of both sisters would be accomplished in their marriage, to be prevented by a young woman of inferior birth, of no importance in the world, and wholly unallied to the family! (P&P: 310)

El segundo ejemplo es aún más significativo. Lo hallamos en una conversación entre Elinor con su hermano, tras la caída en desgracia de Edward Ferrars, que se ha negado a contraer matrimonio con Miss Morton, a la que su familia había escogido, al estar comprometido previamente con Lucy Steele.

Resultado de imagen de elinor dashwood MR DASHWOOD“We think now,”–said Mr. Dashwood, after a short pause, “of Robert’s marrying Miss Morton.”

Elinor, smiling at the grave and decisive importance of her brother’s tone, calmly replied,

“The lady, I suppose, has no choice in the affair.”

“Choice!–how do you mean?”

“I only mean that I suppose, from your manner of speaking, it must be the same to Miss Morton whether she marry Edward or Robert.”

“Certainly, there can be no difference; for Robert will now to all intents and purposes be considered as the eldest son;–and as to any thing else, they are both very agreeable young men: I do not know that one is superior to the other.” (S&S: 256)

Puesto que lo único importante era la posición social y las circunstancias económicas, el cambio de un hermano por otro carece de importancia para Mr. John Dashwood, aunque tiene el detalle de añadir que ambos hermanos Ferrars son unos jóvenes muy agradables, por lo que Miss Morton estará igual de encantada tanto con uno como con el otro.

Continuando en la línea de las razones para contraer matrimonio, veremos ahora cómo en estas obras se nos ofrecen ejemplos en los que tanto hombres como mujeres se embarcan en un compromiso, o lo buscan, con la conciencia de hacerlo movidos por razones distintas al afecto. Ya no se trata solo de que sea un enlace favorable por la situación de ambas familias, sino de una búsqueda de algo que no se podrá conseguir más que con una alianza ventajosa.

“I am not at all surprized that he should have fallen in love.”

“Oh! no–there is nothing to surprize one at all.–A pretty fortune; and she came in his way.”

“I dare say,” returned Harriet, sighing again, “I dare say she was very much attached to him.”

“Perhaps she might; but it is not every man’s fate to marry the woman who loves him best. Miss Hawkins perhaps wanted a home, and thought this the best offer she was likely to have.” (E: 240)

Resultado de imagen de mr wickhamBelleza, posición social, apellidos, posesiones, riqueza… Argumentos con los que cada uno deber hacerse valer frente a la otra parte, que estudiará, dependiendo de su situación, si le interesa la oferta o no. Como hemos dicho anteriormente, el amor queda relegado a un segundo o tercer plano, cuando las circunstancias exigen que se tengan en cuenta otros factores más determinantes.

“Younger sons cannot marry where they like.”

“Unless where they like women of fortune, which I think they very often do.”

“Our habits of expense make us too dependent, and there are too many in my rank of life who can afford to marry without some attention to money.” (P&P: 161)

Con esa claridad se lo confiesa Mr. Wickham a Elizabeth Bennet. Y, aunque con su actitud inicial había dado la impresión de no ser uno de esa “especie”, del mismo modo actúa Willoughby llegado el momento, abandonando a Marianne –por la que reconoce sentir un gran afecto– para casarse con una joven adinerada a la que tan solo le une el interés.

“Did you ever see her? a smart, stylish girl they say, but not handsome. (…) Fifty thousand pounds! and by all accounts, it won”t come before it’s wanted; for they say he is all to pieces. No wonder! dashing about with his curricle and hunters! Well, it don”t signify talking; but when a young man, be who he will, comes and makes love to a pretty girl, and promises marriage, he has no business to fly off from his word only because he grows poor, and a richer girl is ready to have him.” (S&S: 165)

Tanto unos como otros saben lo que pueden dar y lo que pueden esperar de su futuro consorte, por lo que, en estos casos, la institución matrimonial se vería como una simple transacción en la que cada cual contribuye con su parte y espera recibir un beneficio. Así lo entiende Marianne Dashwood en uno de sus alegatos románticos, en los que al hablar del matrimonio de una mujer “mayor” (veintisiete años le parece el inicio de la decrepitud), afirma que es imposible que se trate de una relación amorosa, sino de un simple pacto de conveniencia. Nada indecoroso, por supuesto, pero, simplemente exento de cualquier asomo de afecto.

Resultado de imagen de marianne dashwood“It would be a compact of convenience, and the world would be satisfied. In my eyes it would be no marriage at all, but that would be nothing. To me it would seem only a commercial exchange, in which each wished to be benefited at the expense of the other.” (S&S: 32)

Visto así, la esperpéntica declaración de Mr. Collins a Elizabeth Bennet y sus argumentos al verse rechazado, no parecen tan grotescos. El reverendo conoce muy bien sus méritos y el peso que estos tienen a la hora de ofrecerse en matrimonio. Y también valora en su justa medida –hablando en un nivel financiero– lo que su prima puede aportar a cambio, es decir, su atractivo y su encanto, no acompañados de grandes recursos económicos. Mr. Collins juzga que con esa dote Lizzy no va a tener muchas opciones y por esa razón considera que su propuesta será la mejor, si no la única, que ella recibirá, por lo que no toma en serio su negativa y la achaca a estrategias amorosas y usos románticos de jovencitas.

“You must give me leave to flatter myself, my dear cousin, that your refusal of my addresses is merely words of course. My reasons for believing it are briefly these: It does not appear to me that my hand is unworthy your acceptance, or that the establishment I can offer would be any other than highly desirable. My situation in life, my connections with the family of de Bourgh, and my relationship to your own, are circumstances highly in my favour; and you should take it into further consideration, that in spite of your manifold attractions, it is by no means certain that another offer of marriage may ever be made you. Your portion is unhappily so small that it will in all likelihood undo the effects of your loveliness and amiable qualifications. As I must therefore conclude that you are not serious in your rejection of me, I shall choose to attribute it to your wish of increasing my love by suspense, according to the usual practice of elegant females.” (P&P: 97)

El dinero y la posición social son factores que condicionan la elección de hombres y mujeres de cualquier rango. No solo de aquellos sin recursos, que necesitan un matrimonio ventajoso para salir adelante, sino también de los que cuentan con medios más que de sobra para vivir al nivel que quieran sin contar con lo que pueda aportarles su consorte. En el caso de estos últimos, aunque no necesiten el dinero del otro, es probable que sus “malas relaciones”, si las hubiera, obstaculizaran o incluso vetaran definitivamente las posibilidades de un compromiso.

Resultado de imagen de MISS BINGLEY“I think I have heard you say that their uncle is an attorney on Meryton.”

“Yes; and they have another, who lives somewhere near Cheapside.”

“That is capital,” added her sister, and they both laughed heartily.

“If they had uncles enough to fill all Cheapside,” cried Bingley, “it would not make them one jot less agreeable.”

“But it must very materially lessen their chance of marrying men of any consideration in the world,” replied Darcy. (P&P: 31)

No basta con que el candidato o la candidata sea una persona honorable y de cierto nivel social. Las conexiones familiares también son importantes, al menos para algunos.

“In marrying your nephew, I should not consider myself as quitting that sphere. He is a gentleman; I am a gentleman’s daughter; so far we are equal.”

“True. You are a gentleman’s daughter. But who was your mother? Who are your uncles and aunts? Do not imagine me ignorant of their condition.”

“Whatever my connections may be,” said Elizabeth, “if your nephew does not object to them, they can be nothing to you.” (P&P: 311)

En este ejemplo, vemos las dificultades que le surgen a Elizabeth Bennet a causa de sus relaciones familiares con gente del comercio. Su condición de hija de un caballero no basta para mantener su rango. Si eso es así en este caso, ¿cómo sería si el posible enlace uniera a personas aún más distantes en la escala social? Tenemos la respuesta en Emma. Tras fracasar en su intento de unir a Harriet con Mr. Elton, y errar al pensar que la joven pudiera estar enamorada de Frank Churchill, recibe la confidencia de esta última que se siente objeto de las atenciones de Mr. Knightley. Ante esta noticia, Emma, que no veía obstáculos para su matrimonio con el reverendo, ni con el joven Churchill, analiza la situación en la que quedaría su admirado y querido amigo Mr. Knightley en caso de desposarse con Miss Smith.

Such a debasement on his! It was horrible to Emma to think how it must sink him in the general opinion, to foresee the smiles, the sneers, the merriment it would prompt at his expense; the mortification and disdain of his brother, the thousand inconveniences to himself.–Could it be?–No; it was impossible. And yet it was far, very far, from impossible.–Was it a new circumstance for a man of first-rate abilities to be captivated by very inferior powers? Was it new for one, perhaps too busy to seek, to be the prize of a girl who would seek him?–Was it new for any thing in this world to be unequal, inconsistent, incongruous–or for chance and circumstance (as second causes) to direct the human fate? (E: 371)

La rigidez social de la época, la necesidad de rentas y posesiones para mantener un alto ritmo de vida y otros factores socioculturales marcan el terreno de juego para poder contraer un matrimonio satisfactorio. ¿Y el afecto entre los contrayentes? Es un valor añadido, no la causa primera. Al menos esa es la visión que se nos aporta en estas obras, aunque más adelante veremos cuál parece ser el punto de vista de su autora.

Resultado de imagen de MR KNIGHTLEYPero, siguiendo con las normas de la época, ¿cuál sería la situación idónea para un matrimonio feliz? La respuesta la hallamos también en Emma, de boca de Mr. Knightley que, al conocer el compromiso entre Frank Churchill y Jane Fairfax, reflexiona en voz alta sobre lo afortunado que es este joven al lograr el afecto de ella y poder brindarle un futuro mejor del que le esperaba.

A man would always wish to give a woman a better home than the one he takes her from; and he who can do it, where there is no doubt of her regard, must, I think, be the happiest of mortals. (E: 383)

Si es el hombre el que logra el ascenso social o económico gracias al matrimonio, fácilmente se le juzgará de interesado. Mientras que si es al revés, y la diferencia no es sustancial, o al menos no hay nada que enturbie la dignidad de esa unión, el hombre sentirá que esta desempeñando el papel que le corresponde y contará con la aprobación social.

Estos condicionantes a los que acabamos de referirnos introducen un dilema que, de hecho, se plantea dentro de una de las obras de Austen.

“Pray, my dear aunt, what is the difference in matrimonial affairs, between the mercenary and the prudent motive? Where does discretion end, and avarice begin? Last Christmas you were afraid of his marrying me, because it would be imprudent; and now, because he is trying to get a girl with only ten thousand pounds, you want to find out that he is mercenary.” (P&P: 134)

Teniendo en cuenta que un alto porcentaje de los factores que conducen a un matrimonio están relacionados con el bienestar ya sea material o social, ¿cómo diferenciar la prudencia del interés? Si se consideraría una locura que unos jóvenes se casaran sin recursos, y se ve lógico que una persona busque un compromiso con alguien que pueda contribuir a su felicidad material, ¿dónde está el límite entre el discreto y el mercenario?

La respuesta no la encontramos de un modo directo, pero sí en la actitud de los protagonistas y en la resolución de los conflictos que se van planteando. Los matrimonios por amor son los únicos en los que no se puede acusar a los contrayentes de interesados. Y, para que eso quede claro, cuando una de las protagonistas contrae un matrimonio que le resulta muy ventajoso, este llega al final de un largo proceso en el que se ha puesto a prueba la sinceridad de su afecto. Tal es el caso de Jane y Elizabeth Bennet, o de Anne Elliot, cuyas historias son bien conocidas por los lectores de Austen.

Pero, volviendo al dilema del que hablábamos, veamos algunos ejemplos que pueden servir para establecer una gradación desde el afecto sincero hasta el interés más evidente.

Resultado de imagen de LIZZY BENNETEn el extremo del amor desinteresado podríamos situar a Jane Bennet, que se enamora de Mr. Bingley de un modo espontáneo y no cambia su modo de ser para asegurar su afecto. Sobre esta actitud discuten Charlotte y Lizzy, cuando la primera trata de hacerle comprender a su amiga que las maneras sencillas y el carácter tímido de Jane dificultan que Mr. Bingley se interese por ella, al hacerle pensar que ella no se siente atraída por él. Por esta razón, Charlotte opina que Jane debería dedicarle más atenciones al joven para animarle a que le confiese su afecto. Y la respuesta de Lizzy, que conoce bien a su hermana es la siguiente:

“Your plan is a good one,” replied Elizabeth, “where nothing is in question but the desire of being well married, and if I were determined to get a rich husband, or any husband, I dare say I should adopt it. But these are not Jane’s feelings; she is not acting by design.” (P&P: 18)

No hay nada estudiado en Jane. Ella no tiene ningún interés oculto. Tan solo se siente atraída por un joven y, por lo tanto, no se plantea cómo debe actuar.

Veamos ahora distintos niveles de interés.

Imagen relacionadaUn primer peldaño lo ocuparía Charlotte Lucas, que es capaz de conformarse con una oferta de matrimonio que no le aportará grandes riquezas, pero sí cierta seguridad. Para lograrlo no tiene que mentir, ni causar daño a nadie, tan solo alentar a un hombre que está buscando esposa por conveniencia social, y al que le da igual una u otra. Por lo que podríamos hablar de un acuerdo entre partes. Esta actitud tan juiciosa y exenta de romanticismo sorprende a Lizzy, que acababa de rechazar la misma oferta que poco después acepta su amiga.

She had always felt that Charlotte’s opinion of matrimony was not exactly like her own, but she had not supposed it to be possible that, when called into action, she would have sacrificed every better feeling to worldly advantage. (P&P: 112)

En el siguiente escalón podríamos situar a Mary Crawford, que al detectar el interés que ha despertado en Tom Bertram, analiza las ventajas que esta relación podría aportarle y, al considerarlas más que suficientes, decide emplearse a fondo para consolidarla.

Resultado de imagen de mary crawfordMiss Crawford soon felt that he and his situation might do. She looked about her with due consideration, and found almost everything in his favour: a park, a real park, five miles round, a spacious modern-built house, so well placed and well screened as to deserve to be in any collection of engravings of gentlemen’s seats in the kingdom (…). It might do very well; she believed she should accept him; and she began accordingly to interest herself a little about the horse which he had to run at the B—–– races. (MP: 42)

Más arriba en esta escala hacia el interés, encontramos a Maria Bertram. Ya hemos visto anteriormente cómo no siente ningún afecto por su futuro esposo y tan solo le mueve el afán de lograr una posición aún mejor de la que ya ostenta. Pero la situación empeora con el avance de la trama, y vemos cómo, cuando llega el momento de certificar el compromiso, su situación es aún peor, ya que, pensando que Henry Crawford la amaba, había confiado en que una declaración de este cancelaría el compromiso anterior. Pero al comprobar que estaba equivocada respecto a él, entra en el matrimonio despechada, enfadada con su familia y despreciando a su marido.

In all the important preparations of the mind she was complete: being prepared for matrimony by an hatred of home, restraint, and tranquillity; by the misery of disappointed affection, and contempt of the man she was to marry. (MP: 179)

Por lo que lo único que le queda es la esperanza de suplir todas esas carencias con el bienestar material y las relaciones sociales que le facilitará su nueva situación.

En el lugar más alto de la escala, podríamos colocar a las hermanas Bingley, que están dispuestas a arruinar la felicidad de su hermano, con tal de lograr una mejor situación para ellas. Así como en los otros casos era la misma interesada la que elegía sufrir los inconvenientes de su elección, con tal de lograr su fin. En este, Caroline y Mrs. Hurst ejercen su influencia sobre su hermano para gozar de los beneficios sin sufrir las consecuencias negativas, como bien comprende Elizabeth Bennet e intenta explicar a Jane.

“Your first position is false. They may wish many things besides his happiness; they may wish his increase of wealth and consequence; they may wish him to marry a girl who has all the importance of money, great connections, and pride.” (P&P: 120)

En descargo de las hermanas Bingley hay que decir que, aunque esa fuera su intención, no la hubieran logrado sin la ayuda de Mr. Darcy, que obraba por otros motivos y luego rectifica. De hecho, en el momento en el que Mr. Darcy cambia de actitud, la relación entre Jane y Mr. Bingley se reanuda sin que sus hermanas puedan hacer nada para impedirlo.

Por Miguel Ángel Jordán

LA PERSUASIVA JANE AUSTEN

¡Hola!

A continuación os ofrecemos un artículo publicado en el Correo sobre Jane Austen con la colaboración de varios miembros de JASES.

Aquí tenéis el PDF y en la siguiente foto el enlace al texto original:

200 años después de la edición de sus obras póstumas, su estilo cautiva y sigue sumando fans. En España se ha creado una sociedad que promueve estudios sobre su vida y sus novelas, historias inolvidables «para pensar y sentir»

Hace doscientos años, en enero de 1818, la imaginación de los lectores anglosajones pudo perderse entre las líneas de las dos obras póstumas firmadas por Jane Austen, ‘Persuasión’ y ‘La abadía de Northanger’. Su autora había fallecido en julio del año anterior y, aunque en realidad ambos trabajos se publicaron de manera conjunta el 20 de diciembre de 1817 junto a una nota biográfica, la editorial fechó la primera edición en 1818.

Hace menos tiempo, en febrero de 2016, un congreso sobre la creadora inglesa cruzó los caminos de Elena Truan y Miguel Ángel Jordán. Ella llevaba algún tiempo engordando un blog y una página en Facebook sobre la narradora. Había conocido al presidente de la Jane Austen Society UK, quien le sugirió que fundase una organización similar. Jordán decidió ayudar a escribir las primeras líneas de la JASES, Jane Austen Society España (janeaustensociety.es), que difunde obras de la autora y promueve estudios sobre su vida y novelas. El listado de socios y fans no para de crecer.

Elena Truan.

Elena Truan Filóloga inglesa. 25 años. Madrid.

«Cuando leí mi primer libro de Austen, ‘Orgullo y prejuicio’, debía de tener 14 años. Era una romántica y estaba obsesionada con la película, hasta me aprendí el guion», cuenta. En Cambridge no pudo asistir a la prueba para un corto que imitaría una escena del filme, así que mandó un vídeo en el que interpretaba el rechazo de Elizabeth a Darcy y… «¡me cogieron como la Sra. Bennet! Afortunadamente, no salió a la luz».

Permaneció soltera porque creía en el matrimonio por amor. Defendía el valor de cada persona sin contar su sexo ni una educación.

Experta en Filología, lo que le fascina de la autora es «cómo analiza las relaciones humanas. Sabemos poco de ella, pero me produce simpatía por su sarcasmo, su confianza. No creo que tuviera nada de cándida, sus obras de juventud y cartas son mordaces». Aunque era conservadora denunciaba las carencias de su sociedad, nunca de forma agresiva. La ‘Abadía de Northanger’ es uno de sus libros favoritos. «Me recuerda a mí cuando era pequeña y leía novelas con una imaginación desbordada, como Catherine Morland».

Miguel ángel Jordán.

Miguel Ángel Jordán Profesor universitario. 42 años. Valencia.

Su primera aproximación a Austen fue a través de ‘Emma’ en 2003. «No me esperaba su estilo irónico, me reí mucho. Me cautiva su capacidad de mostrar personajes profundos sin aburrir». De todas las frases que escribió, se queda ante todo con una. «Debo permanecer fiel a mi estilo y seguir mi propio camino. Y aunque es posible que nunca alcance la gloria de ese modo, sé que fracasaré rotundamente de cualquier otro». Jordán hizo su trabajo fin de máster sobre la adaptación de ‘Northanger Abbey’, y en su tesis doctoral analizó el estilo literario de Jane. Además, ha escrito una novela basada en la biografía que espera publicar pronto.

«Resulta admirable su inteligencia, humor, integridad… Fue mujer escritora cuando ninguna de estas dos condiciones estaba bien vista. Defendió el valor de la novela, que se consideraba pasatiempo inútil. Permaneció soltera porque creía en el matrimonio por amor… Defiende el valor de cada cual, independientemente del sexo, nivel social o educación. Y pone a prueba a sus lectores, ya que no es apta para todos los públicos». Cree que ‘Persuasión’ es una obra muy relacionada con su momento vital, el de una mujer madura que por fin ha logrado cierta estabilidad económica y emocional.

Fernando García y Carmen Plano, admiradores de la escritora.

Carmen Plano Profesora de Literatura y Escritora. 53 años. Getxo.

Fue su tía abuela, «una gran lectora», quien le permitió leer ‘Orgullo y prejuicio’ con 12 años. Y lo hizo cinco o seis veces. «Me transformó más en bibliófaga que en bibliófila», se define. Más tarde indagó sobre su vida y obra «como placer personal», porque le apasionada la literatura inglesa. Guarda con deleite la edición que ante su insistencia le regaló esa tía-abuela. «Adquirí una biografía en la ‘National Portrait Gallery’ de Londres en 1996, ¡qué felicidad! Y he comprado ediciones muy cuidadas, me encanta verlas en la estantería».

Jane describió su entorno «en una época en la que la supervivencia material de una mujer dependía de que se casara, así de trágico, por eso a veces se tilda su obra como rosa». Un error en su opinión, porque capta asuntos como la Inglaterra en guerra con la Francia napoleónica, «de ahí el trasiego de militares. El inicio de la revolución industrial y la expansión del colonialismo con su revisión de hábitos, emigración, nuevas clases sociales…». La autora no tuvo demasiado éxito en vida y tampoco se promocionó ni asistió a eventos, aunque tenía fans como el Príncipe Regente. Ella prefería una existencia tranquila.

Fernando García Directivo y escritor. 53 años. Getxo.

La «locura particular» de Fernando García ha sido escribir y publicar ‘Agonía y esperanza’, una adaptación de ‘Persuasión’ ambientada en nuestros días. «Me fascina la fortaleza de espíritu de esta autora, sus valores inquebrantables, la estima por su libertad e independencia como persona, mujer y escritora por encima de intereses materiales». En su narrativa encuentra también «un abanico enorme de técnicas: dominio del estilo indirecto libre, temas metaliterarios, monólogos interiores un siglo antes de su utilización generalizada. Sus personajes, situaciones y dilemas son reconocibles en nuestra vida diaria». Muchos autores del siglo XIX, en el que se desarrollaron los cánones de la novelística, recibieron su influencia.

Defendió el valor de la novela, que se consideraba un pasatiempo, e influyó en muchos autores del siglo XIX

‘Persuasión’, la novela que tan bien conoce, es para él «un libro otoñal por las sensaciones que lo acompañan: melancolía, necesidad de abrigo físico y emocional, cambio… Una novela de emociones para pensar y sentir. Profunda, delicada, elegante e irónica», como su autora.

EL MUNDO A TRAVÉS DE LA MIRILLA DE MRS. BENNET

Resultado de imagen de MRS. BENNETSiempre me he preguntado cómo se ve el mundo a través de los ojos de una mujer como Mrs. Bennet, con una vida pequeñita, sin amplitud de miras, sin conocer el verdadero amor y con un objetivo vital enfocado a la supervivencia. Ver el mundo a través de una mirilla.

Con un entendimiento mezquino, poca información y temperamento incierto, se asoma a su mirilla y percibe la vida a través de esos ojos que delatan su particular inteligencia (dicen que más bien escasa), poseedora de un humor voluble e incapaz de comprender el carácter de Mr. Bennet que mantiene una actitud indolente hacia sus propias hijas. No me gustaría verme en su lugar. ¡Es para desesperarse!

Primeramente, es de justicia reconocer que a una madre abnegada de cinco hijas se le acumula el trabajo cuando estas van alcanzando la edad casadera. Y tiene toda la razón al pensar que hay una competencia brutal, demasiadas muchachas alrededor y pocos solteros con posibles a los que considerar, por derecho, propiedad de una de sus descendientes. Es un problema tal que descompone gravemente sus nervios, que no encuentran el menor alivio en un pasivo Mr. Bennet, ni en algunas de sus hijas, que no la comprenden. No se ponen en su lugar… ¡Ya serán madres!

Resultado de imagen de MRS. BENNETEs más que lógico abrir un tiempo de veda en cuanto aterriza una chequera andante, con propiedades y respaldada por varios miles de libras al año. Se pone en marcha una reacción en cadena que activa codazos y zancadillas, perfila estrategias casi militares y expone a sus tesoros en escaparates, siendo su único objetivo conseguir el matrimonio tan codiciado como única salida honrosa para mujeres con cierta tendencia a huir de la pobreza. Bussiness is bussiness, y el amor no forma parte de ellos. Lo contamina, lo nubla y no hay que perder de vista el objetivo: la supervivencia.

Esta madre estresada y, por cierto, con grandes dotes para la “observación de la conducta humana con puesta en común posterior” (no sé por qué se empeñan en llamarlo cotilleo), debe lidiar no solo con lo que opinen sobre sus niñas los demás, sino también con el tipo de comentarios que provienen de su propio esposo: “Son tan tontas e ignorantes como otras chicas, pero Lizzy tiene un poco más de agudeza que sus hermanas”. Pobre mujer, sólo deja una con cabeza. ¿Será Lizzy poseedora de ese ingenio y valentía tan poco valorado por su madre? Mrs. Bennet desde luego tiene un grave problema con esa chica: no se deja influenciar por el discurso de una progenitora comprometida y preocupada por su felicidad. ¡Estas jóvenes de hoy en día, uf!

Pero, como quiera que es una verdad universalmente aceptada que un hombre soltero en posesión de una notable fortuna necesita una esposa, nuestra dedicada madre va a poner todo su empeño en convertirla en sentencia irrevocable. Vamos a recrear el recorrido de sus actos para realizar dicho empeño, porque una progenitora tal no pasa desapercibida ni en su mundo ni en el nuestro. No se haría justicia a tanto ímpetu maternal si así no fuera.

Imagen relacionadaPor fin aparecen dos objetivos a babor: el acaudalado Mr. Bingley y su aún más opulento amigo Mr. Darcy. El primero ha alquilado la cercana mansión Netherfield con el fin de pasar una agradable temporada en el campo, y ha traído a su amigo de invitado. El destino lanza sus hilos a esas manos maternas con ansias de conseguir el mejor pasaporte social. Como toda una mariscal de campo, Mrs. Bennet diseña la Operación gripe, con la que alcanza un gran éxito: Jane enferma mientras visita Netherfield. Hecho vital para que esta historia quede dirigida a un futuro más que prometedor.

Al mismo tiempo, Darcy comienza a desplegar sus encantos en ese pintoresco medio y al ser un dechado de virtudes sociales y consigue conquistar a la madre de Lizzy casi de forma inmediata. Sería un candidato perfecto si no hubiese atentado de forma sistemática contra su orgullo rural y hubiese caído rendido sin contemplaciones por la menos apreciada de sus hijas. «El señor Darcy es una persona tan desagradable que sería una desgracia gustarle», dice frunciendo el ceño (podríamos atrevernos a decir, sin errar, que la simpatía es mutua).

Resultado de imagen de BINGLEY SISTERSPor otro lado, la Mrs. Bennet se ha convertido en plato del gusto para las señoras de Netherfield, quienes toman distancia de ella cada vez que pueden y las circunstancias se lo permiten. No sé la razón. ¡Es del todo incomprensible!

Observamos cómo se va perfilando la trama e intuimos los obstáculos que deberán ser sorteados para llegar a un posible final común a pesar de atravesarse los caminos de nuestros personajes. Tenemos a una Jane coladita por Bingley, pero en silencio, y a una Lizzy que sería capaz de perdonar el orgullo de Darcy si éste no hubiese herido antes el suyo. ¡No sabe Darcy con quién se las gasta! Eso ya la convierte en heroína austenita y universal. Pero es otra historia.

Volvamos a la mirilla.

A nuestra señora Bennet no le parece necesario que su hija mayor se restablezca enseguida de su enfermedad, puesto que recobrar su salud la obligaría a abandonar el que puede ser el cumplimiento de uno de sus objetivos, la desatada caza de Charles Bingley.

Planea incluso no enviar su coche hasta asegurar ese posible enlace dándole tregua al tiempo para que se convierta en un perfecto aliado. La mamá pone todo su empeño, esto no tiene más vuelta de hoja. Mantiene su estrategia de ataque para ver si el pez gordo muerde el anzuelo. Y su táctica parece haber surtido efecto: Jane vuelve al hogar con una inminente proposición de matrimonio que ya se va dibujando en esta historia y que no tardará mucho en hacerse realidad. ¿O no? Más bien, no. Esos alivios lanzados al aire se volverán en contra de su impaciencia; una injusticia más para esta mujer rodeada de convencionalismos sociales a los que dar salida de la única forma que conoce, quizá de la única forma posible.

Resultado de imagen de MR. COLLINSEs una señora muy entretenida y ocupada, como se puede intuir, sabe que le quedan cuatro hijas aún por situar y hay que seguir buscando posibles candidatos. En este sentido, también ha aparecido en escena el arrogante primo Collins. Y Mr. Bennet, divertido por la curiosidad que despierta este familiar, espeta a madre e hijas que las visita su futuro heredero de Longbourn; el que, tras su fallecimiento, podrá echarlas de esa casa sin contemplaciones.

La mirilla está que echa humo: mirar le ocasiona punzadas, malestar y rabia acumulada con la llegada de ese odioso hombre que cruel e injustamente privará a sus hijas de la herencia que debería corresponderles. ¡Todo en contra! Es digna de lástima.

Mantiene encañonado al que considera un tasador de sus propiedades y no sucumbe a sus halagos hasta que se manifiesta el interés del clérigo por Lizzy, ya que la hermana mayor no está “libre”. ¡Uf, menos mal! Al final, a ver si todo queda en casa. ¿Carácter voluble? Carácter adaptativo, más bien. Darwin estaría encantado con esta representante del género humano.

Ella es una progenitora contenida, como se puede observar al final de la cena organizada en Netherfield, donde se le escapan sus pensamientos en voz alta, apenas sin querer, celebrando ya el enlace de su hija mayor antes de que ocurra y por supuesto compartiéndolo con la Lady Lucas, a la cual ya no le pillan de espanto sus desboques emocionales casamenteros y no le causan más que ciertos bostezos. Enumera las ventajas de ese enlace y ya se sabe… una boda trae otra boda. Mrs. Bennet es muy cuidadosa con sus amigas, nada engreída y digna de la mayor confianza. No tiene mala intención, es sincera y eso la cualifica como vecina adorable y deseada. Les desea una fortuna similar (aunque, ella y yo, sabemos que no existe la menor esperanza para la señorita Lucas).

Resultado de imagen de MR. COLLINS LIZZYNuestra esforzada señora está en racha y pronto recibe la mejor noticia que por otro lado viene esperando y que afecta a su hija menos querida. ¡Por fin! Parece ser que el universo se ha apiadado de su volcada preocupación. Mr. Collins se ha decidido. Y aunque Lizzy no quiere quedarse a solas con su pretendiente, lo hará. «Vaya que si lo hará», decide la Mrs. Bennet sin dar un paso atrás. Nada ni nadie va a impedir esa declaración. Sin embargo, pincha en hueso una vez más: Lizzy tiene clara su decisión, sin dejar que le afecten el reproche y las diatribas de esa madre tan entregada a su verdadera felicidad y despegada de todo afecto material. ¡Qué desagradecida!

La decepción y el malhumor desatan la furia de nuestra protagonista, que ve cómo se esfuman ante sus propias narices dos posibles capturas de talla importante, pasando por encima, faltaría más, de los sentimientos anidados en el interior de sus hijas, quienes, en comparación a su desdicha, son del todo invisibles. ¡Pobre Mrs. Bennet!, qué injusta es la vida. Cinco hijas a las que dar de comer un mínimo de tres veces al día, un marido impasible con su propiedad vinculada y sin idea alguna de ahorrar para darles una dote. ¿Y todavía piensan en el amor? ¡Qué necedad!

Imagen relacionadaPara entender los sentimientos de esta mujer, solo hay que ponerse en sus gafas. Una mujer casada sin amor, que fue valorada únicamente por su belleza exterior, buscando infatigablemente un heredero varón que deje las cosas como deben estar, pero a quien la vida se le revuelve dándole cinco niñas y un esposo nada interesado en ahorrar para su futuro y que, si pudiese, habitaría en la biblioteca de casa, donde la realidad solo pasa de puntillas y sin hacer ruido.

Sus hijas agotan sus nervios y escasa felicidad. ¡Cómo no va a ser infeliz!

El adorable primo Collins se ha esfumado con Charlotte Lucas, la mejor amiga de su Lizzy y… ¡dueña futura de Longbourn! Decidme, Cielos, ¿qué os ha hecho esta mujer?

Resultado de imagen de WICKHAMJane carece de orgullo y se deja mecer en el caminar de las circunstancias, intentando cicatrizar las heridas dejadas por el alejamiento de Bingley. Lizzy es ingobernable y tiene la estúpida pretensión de casarse por amor. Mary está en terreno de nadie y las dos pequeñas no consiguen caer en brazos de unos pantalones con graduación militar. Aunque no todo está perdido: pone toda su esperanza en la menor de sus hijas y ve en ella su reflejo; menos mal que aún queda la sensatez de Lydia, una Mrs. Bennet en pequeño y desbocada que hará las delicias de esta familia tan singular y que con su inteligencia logrará estar en boca de todos, siendo la primera en conseguir dejar de tener tanto tiempo para escribir cartas y lucir su mano con la mejor de sus sonrisas ya que logrará conseguir a la joya de la corona: George Wickham .¡Salvará el orgullo familiar!

Cuando todo estaba perdido, el adorable Bingley rescata a su Jane, aunque haya que soportar al desagradable Darcy que se presenta continuamente en casa molestándolos con su presencia sin razón alguna. «Habrá que buscarle algún entretenimiento», piensa Mrs. Bennet, «aunque tenga que pasear con Lizzy».

Pero me apasionan las historias que nos muestran malos comienzos con grandes finales elaborados a medida, como el mejor orfebre elabora sus piezas preciosas. El Hado es el encargado final de limpiar el cristal de esa mirilla y dar luz donde solo había penumbra.

Nuestra buena señora, a pesar de seguir tintineando con sus nervios por esa vida singular, será la más afortunada de las madres, viendo como sus dos hijas mayores gozan de la vida por la que suspiró incansablemente su instinto maternal.

Resultado de imagen de MRS. BENNETAl final, me gustaría poder decir, en bien de su familia, que »la consecución del ardiente deseo de casar a tantas hijas tuvo un efecto tan positivo sobre ella que se convirtió, para el resto de sus días, en una mujer sensata, agradable e instruida; aunque, quizá, para su marido, que podría no haber disfrutado de la felicidad doméstica de una manera tan poco habitual, fue una suerte que siguiera padeciendo de los nervios de cuando en cuando y que se comportara invariablemente de la manera más absurda posible».

Los Bingley y los dueños de Pemberley cierran esta bella historia de orgullos y prejuicios, de convencionalismos sociales, de hipocresías y aunque sea innecesario, según el código de Mrs. Bennet, el amor verdadero triunfa y va adornado con las mejores propiedades deseadas. Ella y su mirilla han conseguido ver cómo emparentan con Wickham, Darcy y Bingley haciendo posible la cuadratura del círculo.

Un final hecho solo para heroínas y héroes destinados irremediablemente a estar unidos, a pesar de los infortunios del mundo.

PD: Lady Catherine debe seguir aspirando sales a estas alturas.

 

                                                                   Por Mª Ángeles Lorente