Pero… ¿hay machismo en Jane Austen?

En mi anterior entrada hablaba del feminismo en Jane Austen, o más bien, la comprensión contemporánea que poseemos del feminismo y su manifestación como tal en las novelas de Jane Austen. El objetivo no era descubrir si la autora era o no feminista; no era identificar las escenas que podrían ser etiquetadas como feministas, término que resulta anacrónico para la novelas de la era de Regencia. Igualmente, no es el objetivo de esta reflexión el etiquetar a Austen de machista. De nuevo, el machismo es un término anacrónico, pues si bien hoy en día podríamos ver ciertas conductas como machistas, en la época eran entendidas como genuinamente buenas y de sinceras intenciones. Como nuestro vicepresidente añade muy acertadamente en su anterior entrada, sobre la elegancia, Jane Austen es más allá de machista o feminista: es personalista. Busca la defensa del individuo en sus personajes, más allá de su género. Tildarla de feminista o machista es, como dirían los ingleses, neither here not there.

Lydia_Bennet_2992983cLas más acérrimas (y acérrimos) defensoras/es del movimiento feminista que se ha alzado de forma tan poderosa durante estos últimos años pueden argumentar que los ambientes en los que se desarrolla la acción de las novelas son esencialmente heteropatriarcales; que la literatura austeniana no tiene cabida en la literatura de género por funcionar, incluso contando con la ironía del narrador, sustentada por una sociedad igualmente heteropatriarcal, que confía en el matrimonio para el final feliz de la heroína. No podría quitárseles al menos parte de la razón en estos argumentos, si bien es verdad que podemos contar el matrimonio convencional como final feliz no sólo porque es la estructura socialmente impuesta (y que en la época privaba a la mujer de libertad), sino porque además la historia es, al fin y al cabo, sobre el amor de la heroína por un hombre, y un final feliz debe complacer a sus personajes. Se pueden escribir ríos de tinta discutiendo acerca de estos aspecto, y les invito a discutirlo abierta y civilizadamente en la sección de comentarios de la red social de su elección. Les puedo prometer que participaremos encantados.

jane-austen-was-a-strong-independent-woman-who-didnt-need-no-manLas personas que, por el contrario, estén dispuestas a defender que Jane Austen era una feminista, grande o pequeña; consciente o inconsciente de ello; rebelde o tradicional; protofeminista o una auténtica revolucionaria; pero crítica del heteropatriarcado, al fin y al cabo, podrán por su parte blandir sus argumentos con igual fuerza. Podemos posiblemente contar entre estas personas a Sandra Gilbert y Susan Gubar con su Madwoman in the Attic  (si usted se considera feminista, léalo; encontrará un amigo y profesor. Si no se considera feminista, ¡léalo! Encontrará un interesante debate que tal vez, como mínimo, le haga pensar). Gilbert y Gubar encontraron en Northanger Abbey una fantástica crítica feminista que no sólo se basaba en la ironía con la que la voz narradora trataba a los personajes y su comportamiento, sino también en las acciones de la heroína y la dinámica de sus relaciones. También podríamos escribir páginas y páginas sobre esto; Gilbert y Gubar lo han hecho, y el tema está igualmente abierto a debate en los comentarios que ustedes quieran. Se lo ruego: ¡nos encantan los debates!

Elijo excluir de mis posibles lectores a un tercer grupo de personas, que opine que Jane Austen no es feminista ni machista, pero que escribe sobre una época en la que la sociedad es plenamente funcional y aún debería funcionar así. A esas personas les pido que suelten ese DVD de la BBC ahora mismo y por favor, lean las novelas otra vez…

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Aclarado esto, podemos escrutar numerosos personajes masculinos (¡y femeninos!), y su comportamiento “machista”. Se me ocurren cuatro ejemplos concretos:

En primer lugar, tenemos la relación de Emma y el Sr. Knightley. Este último es uno de los favoritos cuando se trata de los hombres Austen, y es comprensible: Knightley es un hombre íntegro, inteligente, maduro, responsable y consecuente, y, si bien las relaciones sociales no son su fuerte, ni lo es la naturalidad o la jovialidad, es siempre correcto y elegante, tal como define Miguel Ángel en su entrada, en su comportamiento.

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No obstante, su relación con Emma, que a mí, personalmente, siempre se me ha antojado ligeramente insana e incluso Freudiana, es el paradigma de la estructura heteropatriarcal. Emma se casa con una figura paterna que no ha tenido en su vida (su padre apenas sale y es un hombre anciano). La relación con Knightley aniña a Emma, que es reprendida y corregida constantemente por Knightley. Él la sigue en casi todas sus actividades, tratando de enseñarle lecciones, y finalmente se casa con ella no sin antes señalar que la tuvo en sus rodillas cuando era pequeña, en calidad más de tío que de cuñado y/o candidato a su mano. El hecho de que Emma se sienta atraída por una figura paternal que la protege, la saca de su casa (la mayor preocupación del Sr. Woodhouse) y corrige su conducta, la posiciona como una criatura más débil, insegura, e intelectualmente inferior que el hombre, cuyo deber es “meterla en vereda”, culminando este proceso al casarse con ella.

En segundo lugar, encontramos a Lady Catherine, fustigadora de mujeres más jóvenes y más libres que ella. Víctima de su educación y del hecho de pertenecer a una generación mucho anterior a la de Elizabeth Bennet, Lady Catherine, si bien es una figura poderosa, rica y que (ya) no necesita a un hombre en su vida, está en contra de las mujeres libres. “Para ser usted tan joven da sus opiniones de una forma muy resuelta.”, le dice a Elizabeth Bennet, muy ofendida. Lady Catherine es lo contrario a la mujer que defiende la hermandad entre mujeres, como hemos hablado en mi anterior entrada.

 

 

Un tercer caso se ve en Marianne Dashwood, una raro ejemplar dentro de las heroínas de Austen. Mientras que éstas normalmente siguen un proceso para enamorarse de sus héroes, y su cambio de opinión significa una mejora en su carácter y su actitud, además de aprendizaje, Marianne sólo sufre este proceso con el irresponsable Willoughby. Y digo sufre porque resulta un proceso doloroso, en el que lo aprendido causa dolor y desengaño. No obstante, el desengaño o reconocimiento de las heroínas Austen sólo implica mejoría, y no cambia su carácter: su personalidad no es suprimida. En el triste caso de Marianne, en cambio, tras pasar por el mismo proceso que todas, y perder a Willougby, su personalidad cambia. Jane Austen no defendía la exaltación ni los extremos, pero Marianne es silenciada en un final que dice poco de sus auténticos sentimientos, y en un incómodo, y de nuevo algo Freudiano, giro de los acontecimientos, se casa con el coronel Brandon. El coronel es sin lugar a dudas un hombre bueno y un gran partido; pero Marianne no está profundamente enamorada de él, y su tendencia a ilusionarse, sus desbordantes ganas de vivir, y sus sentimientos exaltados que la hacían la más cariñosa y alegre de las heroínas Austen, desaparecen rápidamente para ser sustituidos por prudencia y apacibilidad, y termina sus días junto a un hombre a quien la GRATITUD y el AFECTO ata a su persona. El “problema” de Marianne se “soluciona” casándola con el hombre mayor que vela por su protección.

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Por último, encontramos el caso que tal vez sea el más obvio de todos: Mr. Collins y su actitud para con la elección de una esposa. Mr. Collins resulta doblemente ridículo por ser un hombre poco apuesto y pomposo, pero que actúa como si no lo fuera, sino más bien como si fuera muy de agradecer su presencia en la casa de los Bennet para escoger a una de las hijas como esposa. Lo punzante de este caso es que no le falta razón: la situación de las Bennet resulta urgente, y la casa donde viven es de su propiedad. No obstante, su actitud no hace sino convertir todo ello en algo mucho más desagradable, y peor aún: no tiene en cuenta en ningún momento los sentimientos de sus primas, a las que considera algo así como candidatas a un puesto en el que él es el consejero delegado y ellas, las desesperadas becarias. “…a pesar de sus muchos atractivos, es sin duda seguro que una oferta así no se le volverá a hacer.”, le dice a Lizzy.

Todas estas conductas, de buscar “machismo” en Jane Austen, podrían ser señaladas como tales. No obstante, la aclaración del principio de este artículo pretendía dejar claro, al leer de estos ejemplos, que el machismo como tal no existía en la época de Jane Austen. Mientras que hay hombres y mujeres en su obra que son egoístas, y atentan contra la individualidad de la heroína, también hay personajes cuyo comportamiento es igualmente machista para los estándares del lector contemporáneo, pero que no obstante son generosos, de buenas intenciones y carácter, y cuyo objetivo es hacer feliz a la heroína. De esta forma, no podemos acusar de machistas a personajes que pertenecen a una época en que el feminismo no existía, y su educación, condicionada por la época en la que vivía y el razonamiento de la misma, no les daba la opción a considerar nada más allá que una sociedad patriarcal en la que la mujer era débil e intelectualmente inferior. Pero piensen en el héroe de su elección: piensen en Brandon, Ferrars, Knightley, Darcy, Bingley, Edmund, Tilney o Wentworth. ¿quieren a su esposa algo menos por ello?

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Por Elena Truan

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LA VERDADERA JANE AUSTEN

Dentro de unas semanas, tendremos la suerte de participar en el ciclo de conferencias que están teniendo lugar en la Casa del Libro de Barcelona. Asistiremos Elena Truan y yo en representación de JASES y, sin duda alguna, será una gran experiencia para nosotros y esperamos que también para el resto de participantes.

Al tratarse de un encuentro abierto, en el que el público puede participar con sus preguntas, comentarios y reflexiones, es imposible predecir todos los aspectos de la vida y obras de Jane Austen que se tratarán. Sin embargo, sí que podemos adelantaros un punto sobre el que intentaremos profundizar y que, de hecho, será el tema de mi intervención. Y por eso escribo esta entrada, para invitaros a aportar vuestras ideas, que, con toda seguridad, me serán de gran ayuda para terminar de preparar mi charla. Y también os permitirán participar en este encuentro, aunque sea desde la distancia.

¿De qué tema estamos hablando? Podríamos resumirlo en una serie de preguntas: ¿crees que los lectores de Jane Austen sabemos apreciar sus obras? Al hablar de los trabajos de esta autora, ¿los valoramos como obras literarias, o ponemos demasiado énfasis en algunos aspectos “colaterales”? Si Jane Austen es una de las autoras de mayor relevancia de la literatura universal, ¿por qué no está presente en los temarios de todas las facultades de filología inglesa? O, en caso de que se la incluya, ¿por qué se le dedica tan poco tiempo en comparación con otros autores de relevancia similar o incluso menor? ¿Qué visión percibimos sobre Jane Austen en los diversos artículos que aparecen sobre ella en los medios de comunicación? ¿En qué aspectos de sus novelas suelen incidir las versiones cinematográficas y diversas adaptaciones?

Resumiendo: ¿nos estamos tomando en serio a Jane Austen o nos quedamos tan solo en que sus novelas cuentan historias bonitas, son divertidas, tienen momentos mágicos y ofrecen un amplio elenco de personajes atractivos?

Resultado de imagen de the real jane austenEs comprensible que aquellas personas que no han leído nada de esta autora, y tan solo la conozcan por referencias o por alguna serie o película tengan una visión incompleta o deformada de sus trabajos. Pero, ¿no crees que en ocasiones somos los mismos lectores e incluso “fans” de Jane Austen los que minusvaloramos sus trabajos al quedarnos en un nivel muy superficial?

Sé que todo esto es muy general y que habría que descender al caso concreto, matizar, etc, etc, etc. Pero es un tema del que me gustaría que habláramos y es uno de los objetivos de JASES. Nos parece que aún queda mucho camino por recorrer para que Jane Austen ocupe el lugar que le corresponde en los estudios literarios de diversos ámbitos. Y, personalmente, pienso que sus lectores -al menos yo- todavía podemos profundizar mucho más en sus trabajos y de ese modo disfrutarlos mejor a la vez que ese esfuerzo servirá como reconocimiento a la genialidad de esta inigualable escritora.

Esperamos vuestras ideas.

Un saludo

Miguel Ángel Jordán

Los 8 hombres complicados que te encontrarás según Jane Austen

Cuando decimos que Jane Austen es universal, hay muchos ejemplos para ilustrarlo: y uno de ellos es el hecho de que sus personajes son tan reales ahora como lo eran hace 200 años. Y esto incluye a los hombres. En su retrato de la sociedad, Jane fue capaz de describir patrones que aún encontramos en personalidades de conocidos de hoy en día. ¿Conocerás hombres que se parezcan a los personajes de novela de Jane? Imposible, pensarás, que haya un Darcy o un Knightley por aquí cerca y yo no me haya enterado… Bueno, lee cómo estos personajes pueden encajar en el siglo XXI, ¡y mira de nuevo!

El Knightley

Seamos sinceros, es bastante pesado. No te deja pasar una. Es el típico plasta que siempre va a tener algo que decir cada vez que te las des de lista. ¿Que te tiras el pisto hablando de una peli? “Pero si no la has visto”, interrumpe él. ¿Qué pasas de leer? Te regala un libro porque sabe que te gustará y quiere que empieces. ¿Fumas? Adivina quién está siempre al lado diciéndote que tendrías que dejarlo… Te pone bastante nerviosa y siempre hace que pongas los ojos en blanco y te rías de él diciéndole que habla como tu padre. Aun así, siempre buscas su aprobación. Te encanta discutir con él porque sabes que lo hace porque te quiere, y sabes que en realidad, le gustas con tus defectos y sabe ver la mejor versión de ti.

El Collins

Es el que se cree que te hace un favor con su presencia. No sólo se cree más listo que tú, sino que además te da la brasa con sus lecturas académicas. Es el clásico que se cree que “con tus notas, a lo mejor no consigues plaza en el máster que quieres, busca un trabajito” es un sólido consejo, y “yo que tú me conformaría con este puesto, que está muy bien para ti” es una demostración de apoyo. Su afición al postureo hablando de su amistad con el jefe/profesor/amigo con finca o barco no es que ayude mucho, precisamente. Y su convicción de que le gustas porque según él es un partidazo, tampoco.

El Churchill

Tiene novia, pero no te lo ha dicho (ni piensa decírtelo). Es encantador y fascinante, liga contigo sin ninguna vergüenza, lo que te da seguridad porque además te ha presentado a tus amigos y a los suyos. Pero nunca se compromete, porque siempre estará a tiempo, cuando te enteres de que tiene novia, de echarse atrás. Ojo con enamorarte de un Churchill: cuando menos te lo esperes estarás en lo más profundo de la friendzone preguntándote cómo ha pasado. Puedes enfrentarte a él con todas las capturas de pantalla que quieras: podrá refugiarse en el “si eso era en broma”. Te hará esperar siempre para darse importancia, y aún así, te emocionarás cada vez que aparezca.

El Wickham

Te hace pensar que realmente liga contigo. Es guapo y dice todo tipo de cosas maravillosas, y por supuesto, quieres creerle. Pero ha dejado de contestarte al whatsapp y ayer por la noche te lo encontraste de copas con tu hermana y sus amigos. Pero en cuanto te des la vuelta, estará ligando con otra más fácil. ¿Por qué me contó todas esa cosas tan personales si no me quería?, pensarás. Tú y yo sabemos que se lo inventó todo para ligar un rato, pero vales demasiado para él. Y tu impresionable hermana/amiga/prima más joven, también.

El Willoughby

Parecido al Wickham, es encantador y atento, y hará que te enamores de él enseguida. Pero luego desaparece, y no te contesta los Whatsapp, ni los emails, ni el teléfono, nada. Como mucho cuando ve que estás a otra cosa, te escribe, ya pasadas las 12 de la noche, y cruza los dedos para que estés vulnerable. Todo mientras no deja de ligar con la que tiene al lado, por supuesto. Te va a dar pena cuando se de cuenta de lo que hace mal, pero no puedes detener tu vida por él, así que pasa página.

El Thorpe

Es la temida lapa. Se ha empeñado en acapararte durante toda la fiesta, y da por sentado de que como le contestas en su insaciable conversación, correspondes sus atenciones. Su conversación, para empeorar las cosas, es aburrida; no ha leído un libro en su vida. Te hace quedar mal con la gente a la que deberías saludar o con la que quieres pasar el rato, y no contento con darte una vergüenza ajena tremenda, conseguirá que cualquiera que te interese no se te acerque ni a veinte metros. Huye al jardín, al balcón, a la pista de baile, o al baño: te seguirá, bailará contigo, te esperará en la puerta. Lo mejor será que te unas a algún amigo que a él le aburra con la esperanza de que éste le espante, al menos unas horas. P.D: Bloquéale en Whatsapp y Facebook.

El Bingley

Éste parece que no tiene pegas. El chico Bingley es guapo, atento, simpático… Es siempre agradable y nunca se olvida de saludar y sonreírte. Siempre te va a sacar a hacer algún plan si le escribes, o te invitará a su casa, o incluso montará una fiesta sólo porque te apetece ir a una. ¿El problema? Nunca se separa de su mejor amigo, más difícil de complacer y a quien te tienes que ganar. Además, un chico tipo Bingley sólo quiere que todos estén contentos, así que hará lo que tú le pidas, pero también lo que los demás le digan. Eso sí, si te ganas la aprobación del amigo nada ni nadie le separará de ti… Si aguantas a alguien tan buenazo ya es cosa tuya.

El Wentworth

La paciencia es tu mayor aliado si te enamoras de un Wentworth, que te hará esperar, y esperar, y esperar… Se acercarán otras a él, coincidiréis en fiestas donde ni te salude, os tocará sufrir silencios incómodos, y ya puedes estar segura de que le gustas, porque aun así probablemente no se decida a decirte lo que siente. Pero cuando te lo ganas, te lo ganas para siempre. Un consejo: díselo tú, probablemente te mire desde el otro lado de la sala cuando tú no miras, y se muera de ganas de hablar contigo.

El Ferrars

Le gustas pero no se decide a dejar sus compromisos anteriores (aka su novia). Si merece la pena, lo hará y se ira contigo pero hasta que lo haga… Con un Ferrars nunca se sabe, pero si te quiere, lo hace de verdad.

El Darcy

Es ese estirado que conociste en la fiesta, que te preguntó qué música te gustaba con la EVIDENTE intención de juzgarte por tu afición a escuchar One Direction y no avergonzarte de ello. O tal vez es ese compañero de trabajo orgulloso que no te mira dos veces al pasar por tu mesa. No es que no puedas contestarle todas sus pullas, pero da igual porque su actitud callada te mandará el mensaje de que no tiene tiempo ni ganas para hablar contigo. Y, sin embargo, te encanta porque cuando hubo que ayudar a tu amigo a mudarse él echó el resto subiendo aquel sofá, o cuando necesitabas un par de días para ir a ver tu abuela te pasó todos los apuntes que te perdiste. Y es que, a pesar de ser un borde cuando está en plan tímido, es un auténtico trozo de pan.

25 objetos que cualquier austenita adorará

Para todos los bolsillos –no importa si apenas tienes 50 al año o eres la afortunada receptora de 20.000 al año. ¡En esta curiosa lista habrá un artículo austenita para tí!

1. Este espejito para asegurarse de que tus mejillas están sonrosadas, tus rizos en su sitio, o tu corbatín bien anudado:

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Porque un poquito de orgullo tampoco es malo. Jane Austen Gift Shop, €16,27. Consíguelo aquí

2. Estos gemelos para el Darcy en tu vida (o para tí):

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Dress like a gentleman. Jane Austen Gift Shop, €23,80. Consíguelos aquí

3. Estos cortapastas para que tus galletas tengan siempre un aire literario:

Jane Austen cookie cutter

Jane Austen Gift Shop, €11,27. Lo tienes aquí, ¡y también tienes la versión Darcy!

4. Este imán que expresa de forma elocuente y en palabras de Jane tu aversión a las relaciones sociales:

Agreeable People Rectangle Magnet

“I have never desired your good opinion.” En cafepress.co.uk, €5,05.

5. Este termo para explicar la razón de tus altas expectativas:

Stainless Steel Travel Mug

No es culpa tuya. En cafepress.co.uk, €10,09.

6. Un colgante para llevar tu novela favorita siempre contigo:

De Austen persuasión libro medallón (citar dentro) encanto, llavero o colgante, collar

De Fantasía Trinkets, en Etsy. De €11,00 a €13,00. Consíguelo aquí

7. Un adorable y simpático Wentworth de bolsillo.

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Encuéntralo aquí. Pero si el capitán Wentworth no es tu favorito, también puedes encontrar a Darcy o a Knightley. Para acompañarles puedes encontrar a Lizzy, Emma, Anne y la propia Jane Austen. (Haz click en los nombres para encontrarlos). Cada uno cuesta €12,54 y están en la Jane Austen Gift Shop.

8. Una réplica del anillo de turquesa de Jane Austen para guiar tu mano.

Jane Austen inspiró anillo turquesa (oro o plata)

El original (izquierda) se vendió en subasta por £152,450. En Etsy tienes esta réplica regulable por €11,79.

Una versión en Museum Selection por £12.99 incluye grabada la frase “I have loved none but you” de Persuasión.

9. Un diario para escribir la novela de tu vida

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Recuerda: “If adventures do not befall upon the life of a young lady, she must seek them abroad.” En Jane Austen Gift Shop, €19,42. Consíguelo aquí.

10. Un broche con una colección de símbolos austenitas que llevar de insignia:

Pride and Prejudice Brooch

En Literary Emporium, €22,72. Consíguelo aquí.

11. Estos pendientes de plata de Jane:

Jane Austen earrings

Simples y elegantes. En Jane Austen Gift Shop por €50,14. Encuéntralos aquí.

12. Unos posavasos para culturizar a tus invitados a la vez que se rompe el hielo:

Son de neopreno para poder lavarlos y que no estropeen tus muebles. En Etsy por €20,41. Cómpralos aquí.

13. Esta camiseta para identificarse con los rasgos más característicos de Elizabeth Bennet:

Women's Dark T-Shirt

Así eres tú. En cafepress.co.uk por €23,98. Encuéntrala aquí.

14. Estos pósters para que tus niños empiecen a familiarizarse con Jane… o para tu propia habitación.

Jane Austen: Orgullo y perjuicio de imprimen. Maratón con todos los personajes del libro

No, no soy demasiado mayor. Los vende PemberleyPond en Etsy, por €17,00. Échales un vistazo aquí.

15. Este cojín minimalista con “Orgullo y Prejuicio” impreso.

Jane Austen cushion cover

Por si te quedas sin nada que leer. En Jane Austen Gift Shop, €22,57. Consíguelo aquí.

16. Una taza para que desayunes en tu cocina, pero dejando claro dónde preferirías estar.

Seguro que Mrs. Reynolds hace un café estupendo… en fin, a trabajar. En Amazon, €12,37. ¡Aquí!

17. Estos adorables post-it de Mansfield Park para tu escritorio.

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“La memoria es a veces tan retentiva, tan útil, tan obediente”. En Jane Austen Gift Shop, €1,88. Consíguelos aquí.

18. Unos sujetalibros para flanquear tu colección de novelas de Jane:

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Se venden individualmente, no por parejas. En Jane Austen Gift Shop, €31,32. Cómpralo aquí.

19. Una lista para hacer la compra con elegancia (o hacer listas de libros por leer):

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En Jane Austen Gift Shop, €7,51. Aquí.

20. Un calendario para recordar cumpleaños, aniversarios, y fechas austenitas:

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El cumple de Jane es el 16 de Diciembre. En Jane Austen Gift Shop, €6,26. Consíguelo aquí.

21. ¡GALLETAS! Y de Sentido y Sensibilidad, nada menos:

Sense & Sensibility-themed cookies

¿Hay mejor excusa para comer galletas? Consíguelas en Etsy, por €27,16.

22. La camiseta souvenir definitiva de todos los sitios de Orgullo y Prejuicio:

Pride & Prejudice Locales T-Shirt

Hemos estado en nuestras mentes. En Etsy, por €22,68.

23. Y esta sudadera con los hombres de tu vida:

Los hombres de Jane o las mujeres slouchy sudadera - Jane Austen - orgullo y prejuicio - sentido y sensibilidad - Northanger Abbey - Emma - persuasión

Collins se ha colado, pero se lo perdonamos. En Etsy por €32,65.

24. Este pañuelo para rodearte de sus palabras:

Orgullo y prejuicio libro bufanda

Orgullo y Prejuicio es el favorito. En Etsy por €43,54.

25. Y este vestido con el bajo de Orgullo y Prejuicio, para ser la muchacha más bonita del baile:

Orgullo y prejuicio literatura especial ocasión vestido, Rooby lane, tamaño 8 UK

Querrán admirarlo y leerlo. En Etsy por €161,94.

Hemos ido a ver Orgullo + Prejuicio + Zombies para que no tengas que ir tú (o te convenzas de ir)

Lo sabemos. Lo llevas pensando desde hace un tiempo. ¿Deberías ir a ver Orgullo + Prejuicio + Zombies? Te gusta Jane Austen, te gusta Elizabeth Bennet, te gustan las películas de época, puede que incluso te gusten los zombies. Pero, ¿Cómo mirarás luego a tus profesores de literatura a la cara? ¿Con qué cara dirás luego a tus compañeros de trabajo, cuando te pregunten qué hiciste el fin de semana, que te fuiste a ver una película de zombies mezclada con Jane Austen? Bueno, como presidenta de JASES me he sentido en la obligación de ir en avanzadilla y ver la dichosa película, para que los que queréis verla, no os sintáis tan mal por ir, y los que no queréis, tal vez os convenzáis de ir, u os reafirméis en vuestra decisión.

La trama, por supuesto, no es mala. Ya lo sabéis, me diréis, es Orgullo y Prejuicio. Sí que lo es, pero hay algo más. La película no cumplió dos grandes temores que me acechaban: Uno, no es una película que aprovecha el clásico gótico inglés que, aunque más victoriano que de Regencia, suele dar tanto resultado en las películas de Hollywood combinado con flotantes vestidos y neblinosos bosques. No se regodean demasiado en el misterio de la luz de las velas, ni los zombies son de esa estética burtoniana que combina putrefacción con belleza. Dos, tampoco es una película punk de las que añaden música rock a la estética del siglo XVIII, en la que los personajes saltan a ser otro totalmente distinto que deja de bailar para luchar como un protagonista tarantinesco, sin ninguna explicación lógica del origen de sus habilidades en el cuerpo a cuerpo.

Tratando de mantener el carácter inglés con caricaturas propias de un periódico de la época, nos explican al principio que los zombies son una plaga que proviene de más allá del mar, que se culpa a los franceses (y éstos a los ingleses por supuesto) y que las clases altas aprenden a defenderse a través de técnicas asiáticas. Que el exotismo se ponga de moda en Inglaterra no es ninguna sorpresa, y así se introducen las razones de que Elizabeth Bennet sea tan fantástica matando zombies. Y así, tenemos un Darcy con katana, una Lizzie de artes marciales, y los angelicales Jane y Bingley que son más de pistola.

Mientras que las dos tramas –los no-muertos y la búsqueda de marido– se las arreglan más o menos para encajar respetando la época histórica y el carácter de los personajes, éstos últimos no sobreviven todo lo bien que deberían al apocalipsis zombie. La altanería de Darcy pasa bastante desapercibida por culpa de que no parece una época para frivolidades, y él es un coronel consagrado a la seguridad de la población. El actor, Sam Riley, queda bastante lejos del Darcy alto, apuesto e imponente, misterioso incluso, que se espera de él. Bingley y Jane, tratados en pareja pues son igual el uno al otro, sirven de bonito complemento a la pareja principal, agradables a la vista pero de poco diálogo. Douglas Booth es sin duda tremendamente apuesto, pero gracias a su escaso personaje sus dotes de interpretación, que no destacan de todas formas, pasan desapercibidas; mientras que su compañera Bella Heathcote ofrece una buena interpretación pero poco papel con el que lucirse si no es mostrando sus grandes ojos azules. La Elizabeth Bennet de Lily James es correcta, lo cual no es ninguna sorpresa: es un personaje que soporta cualquier universo en el que la mujer tenga que salirse del papel que la tradición le asignó. No llama la atención, pues el guión no plantea ningún reto, pero la actriz se desenvuelve muy bien.

Sin mucho ingenio, para los personajes recurren a la estética habitual: Darcy siempre se viste de negro; Bingley de colores más claros; Elizabeth, de cabello castaño, escogerá colores terrosos y más oscuros; Jane, rubia, opta por el blanco y los crema; Lydia y Kitty los colores pastel y Mary, de negro o gris.

En cuanto a personajes secundarios, encontramos a una poco lucida Lena Headey en su característico papel de mujer poderosa e intimidante. Lady Catherine de Bourgh recibe una equivocada interpretación; es un personaje que en caso de zombies probablemente se escondería en su mansión sin importarle nada más. Pero toda su ridiculez desaparece para convertirla en una especie de héroe de novela gráfica con poco protagonismo en proporción a sus minutos en pantalla. Por su parte, Matt Smith en el papel de Mr. Collins está divertido; una nueva interpretación del sacerdote que no es ni el seguro y pomposo Collins de 1995 ni el tímido e incómodo de 2005, sino un torpe y desgarbado primo que resulta bastante cómico, aunque de nuevo, brilla poco. Wickham y Lydia no tienen nada que merezca la pena mencionar; el personaje de ella está descuidado, dado por sentado, y Jack Huston parece que hace lo que puede pero carece de la labia y el atractivo (no físico) del personaje.

La poca atención a los personajes se debe a que el protagonismo de los zombies y su trama obligan a recortar numerosas escenas originales que es una auténtica lástima perder. Elizabeth no pasa por Pemberley; Jane jamás va a Londres; la fantástica escena de la proposición de Collins a Lizzie queda en nada, mientras que se decide alargar la primera proposición de Darcy a Lizzie a una poco elegante, aunque divertida pelea en la que Elizabeth está bastante fuera de personaje. Hollywood es Hollywood, pero le da a la película ritmo y velocidad, que es al fin y al cabo lo que pide el género de acción.

Dicho todo esto, es una película entretenida, divertida incluso. El público austenita se deleitará viendo cómo son Netherfield o Pemberley; encontrándose con el fantástico (y con muchos menos minutos de los que merece) Señor Bennet, interpretado por Charles Dance, que es incapaz de hacer un mal papel; o apreciando que se haya mantenido la englishness de la novela, y no se hayan dejado por el camino las frases originales más icónicas. Aunque con la sensación de ser una cierta impureza, una cita de Northanger Abbey y otra de Emma se cuelan como homenaje y no se puede evitar cierta sonrisa al escucharlos… Se aprecia cierto cariño por la autora y por esta obra que es, al fin y al cabo, una de las más importantes y leídas de la literatura universal. La película no se ríe de Jane, se ríe con ella, y no pasa absolutamente nada si nosotros hacemos lo mismo.

Del baile en el Congreso Jane Austen

Nerviosos y emocionados, los asistentes al congreso de Jane Austen en el CEU fuimos dirigidos a nuestro salón de baile particular: el salón de actos del colegio mayor, adyacente a la facultad de Económicas. Pablo Gutiérrez, director del congreso, lideró al grupo hasta el sitio; pero algunos se escaparon por el camino hacia el baño, con misteriosas bolsas en las manos y sin que gran parte del público sospechase que llevaban el equipo completo para asistir a un baile.

El director del grupo de teatro nos ofreció tres vestidos de época, de los cuales dos fueron elegidos por dos entusiastas; eran más dieciochescos que de Regencia, pero aún así estoy segura de que habrían hecho brillar de entusiasmo los ojos de Lydia Bennet. Pero, ¿creen que esto fue sólo cosa de mujeres? No, señor. Pablo Gutiérrez no se libró de participar cuando le ofrecieron una bonita chaqueta marrón con detalles dorados que bien podría haber servido para hacer un Shakespeare, pero que también podría pertenecer al señor Darcy en casos de apuro; y he de decir que estaba fantástico.

Cuando apareció la profesora de baile pidiendo voluntarios empezaron las dudas; no todo el mundo quería apuntarse. Muchos comunicantes se sentaron discretamente con la cámara en las manos, como asegurando su posición de meros fotógrafos. El profesor Jenkyns se sentó de inmediato, y observó la escena desde la distancia con aparente hilaridad (suponemos que en Bath estas cosas se hacen mejor, pero tiempo al tiempo). Y entonces aparecieron los demás: Mari Carmen Romero, de El Sitio de Jane, llevaba un vestido azul intenso que destaca en las imágenes que ofrezco por su color y corte magníficos; Mila Cahué se apuntó al estilo Lady Catherine de Bourgh e hizo su entrada con un regio vestido aterciopelado marrón, collar de perlas, y plumas en el cuello y en el cabello. Aún hubo otros dos modelos de Regencia más sencillos, de colores suaves y  corte desenfadado. Una pareja apareció también vestida: ella, con un vestido largo moderno pero romántico; él, con el equipo completo de chaleco, corbatín, chistera… ¡y patillas!

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Gracias a estos valientes y elegantes participantes, mucha gente se animó (esta humilde autora incluida), y el escenario pronto estuvo tan lleno que Catherine Morland y Mrs. Allen habrían suspirado por volver a los “tranquilos” bailes de Bath. El hecho de que todos fuéramos novatos no ayudó mucho. La paciente profesora de baile soportó parones, risas, pisotones, preguntas (¿pero a tu derecha o a mi derecha? ¿esto con qué pie?) hasta que le cogimos el truco. Y es que aprendiendo esto uno no subestima las numerosas lecciones de baile que soportaban las heroínas austenianas, la importancia de lucir dicha habilidad tras tanto esfuerzo, y lo que es más, la facilidad con la que parecen aprenderse tantos bailes distintos.

Pues sepan, lectores, que en nuestro baile, que sólo era uno y algo simplificado, había tres “fases” con distintos pasos a aprender. Yo tuve la suerte de bailar con uno de los dos hombres que había sobre el escenario, Pablo Gutiérrez y su chaqueta Shakespeariana, que supo llevar como si fuera el mismísimo Willoughby, y puedo asegurar que ninguno de los dos lo encontramos sencillo. No puedo hablar por aquellas que llevaban un vestido adecuado para la época, pero sí las vi tropezar de vez en cuando con dobladillo. ¡Qué mérito! Estoy segura de que ellas tampoco lo encontraron fácil.

Lo primero era más o menos fácil (comparado con lo que vendría después, aunque nos quejamos todos desde el principio). Una bonita vuelta alrededor de la chica (ver gif) repetida por la chica alrededor del chico. Un brazo delante y uno detras y girar uno alrededor de otro. ¡Con reverencia incluida! Pura gracia y elegancia, y la única dificultad consistió en saber por qué lado abordar a la pareja.

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Lo siguiente también era fácil, y tremendamente divertido, pues lo hemos visto todas en numerosas películas: dar las manos a la pareja, manteniéndolas en alto, dar unos pasos de un lado a otro y… ¡pasar por el túnel!

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Pero, ay amigo, la cosa se complicó. Siendo dos filas de parejas, las dos filas que daban al interior del escenario debían formar un corro, y las dos filas exteriores, otro. ¿Me siguen? Yo tampoco. Pero una vez formado un corro, que es lo que importa, tu pareja pasa a ser el hombre de tu derecha. Tras darse las manos como en el corro de la patata, y dar tres pasitos a la izquierda, toda señorita que se precie debe enrollarse cruzando los brazos SIN SOLTAR sus manos del corro. Como si Emma no tuviera más problemas en los que pensar. Luego puede una soltarse de la pareja que no le corresponde, quedándose con un solo hombre, y dar una graciosa vuelta, o dos.

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Y por último, se ha de recorrer el círculo intercalándose unos con otros con esa especie de “choca esos cinco” tan propio de los bailes de época. Y creo que en el último momento se añadió algo de caminar entrelazando los brazos y cambiando de lado cada tres pasos… No todo el mundo pudo seguir esa parte.

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Veredicto de la velada: La falta de caballeros y el hecho de ser impares no hizo mucho en favor de los bailarines, pero a pesar de ser novatos se calcula que en dos lecciones intensivas entre las lecciones de piano, pintura y francés se dominaría al menos un par de danzas.

También cabe mencionar que además de pasar mucho calor en el proceso (lo cual nos hace comprender aquellas mangas cortas en plena Inglaterra y las ingentes cantidades de oporto y ponche que se servían en los bailes), mantener ingeniosas discusiones con la pareja de baile al mismo tiempo que se siguen los pasos es imposible. O bien requiere un nivel de maestría que sólo se consigue si se deja la carrera y el colegio, se olvida una de escribir esos poemas, y se deja de una vez por todas el pianoforte, que después de oír a Jane Fairfax prefería dejarlo de todos modos.

El Coronel Brandon se ha visto obligado a marcharse

“Tiene que tratarse de algo extraordinario, si el coronel Brandon se ha visto obligado a dejar mi mesa tan de repente” (Sentido y Sensibilidad, Capítulo XIII).

Sin duda es algo extraordinario lo que ha hecho que nuestro querido Coronel Brandon, Alan Rickman, se marche. A sus 69 años, un cáncer se ha llevado a uno de los actores más queridos y admirados del panorama artístico internacional.

Alan Rickman fue notablemente conocido por su calmada voz profunda, cálida por la gravedad de su timbre, pero fría por la lenta delicadeza con la que era capaz de decir sus líneas. Esta voz, que él afirmaba que debía a un problema al hablar por no poder mover la mandíbula con total libertad, le dotó de especial habilidad para interpretar con maestría papeles de villano: Hans Gruber en La Jungla de Cristal, 1988; el Juez Turpin en Sweeney Todd, en 2007; el más cotidiano y simple marido de Emma Thompson, que le es infiel en Love Actually en 2003. Uno de sus papeles más conocidos fue el tan odiado y a la vez, tan querido Profesor Severus Snape en la saga de Harry Potter. Ha sido Ronald Reagan, Luis XIV, Grigori Rasputín y Teobaldo Capuleto.

Pero sin duda el papel por el que todos los austenitas le recuerdan es por su maravillosa presencia en la adaptación de Sentido y Sensibilidad de 1995, dirigida por Ang Lee. Rickman supo interpretar a la perfección al noble y tierno Coronel Brandon. A pesar de no ser el prototipo de apuesto galán, y compitiendo con Hugh Grant como Edward Ferrars y Greg Wise como Willoughby, consiguió robar el corazón de toda espectadora.

Era fácil enamorarse de la gentileza, misterio y triste pasado de un personaje como el Coronel Brandon leyendo Sentido y Sensibilidad; no obstante, con los ojos azules de Grant y el desenfado de Wise a su lado, no se puede sino reconocer el mérito de este queridísimo actor, que encarnó todas y cada una de las cualidades de su personaje sin esfuerzo alguno.

Sin embargo, tal vez no necesitara dicho esfuerzo. Tal vez Alan Rickman, a pesar de su temible voz oscura y aterciopelada y su maestría con la mueca de malvado desprecio, ya poseyera toda la dulzura y amabilidad de su alter ego austeniano. Desde la noticia de su muerte, cientos de alabanzas de sus amigos y compañeros han invadido las redes. Su amiga y compañera Emma Thompson, con la que rodó Sentido y Sensibilidad y a quien más tarde dirigió en Truly, Madly, Deeply (1990), entre otros trabajos juntos, le ha dedicado estas hermosas palabras:

“Alan era mi amigo así que esto es difícil de escribir porque acabo de darle un beso de despedida.

Lo que más recuerdo en este momento de dolorosa despedida es su humor, inteligencia, sabiduría, y amabilidad. Su capacidad de cortarte con una mirada o levantarte el ánimo con una palabra.

Esa intransigencia que hacía de él el gran actor que era: su inefable y cínico ingenio, la claridad con la que veía la mayoría de las cosas, incluida a mí, y el hecho de que nunca se callaba su opinión. Aprendí mucho de él.

Era el mejor de los actores y directores. No podía esperar a ver lo siguiente que iba a hacer con su cara. Me considero enormemente privilegiada de haber trabajado con él tantas veces y de haber sido dirigida por él.

Era el aliado definitivo. En la vida, en el arte y en la política. Confiaba en él por completo.

Era, sobre todas las cosas, un raro y único ser humano y no veremos a nadie igual jamás.” (Traducido por Elena Truan)

Dave Itzkoff, del New York Times, ha sido quien ha compartido esta declaración, que nos hace desear haberle conocido en persona, tras haber tenido la suerte de poder conocer su obra.

Palabras que sin duda nos acompañarán para siempre cada vez que veamos de nuevo al Coronel Brandon en la pantalla, derrochando ese tierno aplomo y esa nobleza que, parece ser, no estaba ante la máscara de su actuación, sino tras ella.

Por Elena Truan.

Crónica de la presentación del libro “Aprender a escribir con Jane Austen y Maud Montgomery” de la hispanista Inger Enkvist)

Crónica de Hablando de Jane sobre la presentación del libro de Inger Enkvist

Hablando de Jane Austen

Hoy ha sido una de esas tardes que podríamos calificar como “deliciosas” para el mundo austenita en español. Como ya os anuncié hace unas semanas (ver AQUÍ), hoy se presentaba en la Universidad Complutense de Madrid el libro “Aprender a escribir con Jane Austen y Maud Montgomery”, de la hispanista y Premio Cervantes Intercultural 2014, Inger Enkvist.

Inger Enkvist Inger Enkvist

Fue el profesor José Manuel Mora Fandos, encargado de la edición y prólogo del libro, quien tuvo el detalle de informarnos e invitarnos a este acto, que se enmarca dentro del Máster de Escritura Creativa/Creación Literaria del Departamento de Filología Española III de la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM, dirigido por la profesora Pilar Vega.

Tras varios intercambios de tweets y mensajes en estos últimos días, nos convocó a las 16.15 en su despacho, y allí he tenido el placer de conocer a ambos profesores…

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Presentación del libro “Aprender a escribir con Jane Austen y Maud Montgomery”

Hoy, jueves 9 de abril, a las 16:30, ha sido la presentación del libro “Aprender a escribir con Jane Austen y Maud Montgomery” por Inger Enkvist, hispanista sueca y Premio Cervantes Intercultural 2014. La edición es de José Manuel Mora Fandos, doctor en Filología Inglesa y profesor en el Máster en Escritura Creativa de la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.
Junto con Pilar Vega, coordinadora de este máster,  han presentado esta tarde el trabajo de Enkvist en la Sala Naranja de la Facultad de Ciencias de la Información de dicha universidad.

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De izquierda a derecha, Mila Cahue, José Manuel Mora Fandos, Inger Enkvist y Pilar Vega

La autora ha hecho un resumen de la biografía de Maud Montgomery (sobre la que hablaremos en un nuevo post) y ha explicado con claridad la importancia de su obra principal, Anne of Green Gables, y sus secuelas. Ha resaltado la importancia del desarrollo y aprendizaje del personaje, la universalidad de los temas con los que se cruza, y su gran repercusión en la vida actual de su lugar natal, la Isla del Príncipe Eduardo, Canadá.
Mas adelante, ha hecho un buen repaso de las obras de Austen y sus personajes, recalcando que la universalidad de nuestra autora preferida no se debe a los elegantes vestidos, ni los flamantes carruajes: es la forma de relatar los sucesos, la crítica mordaz y sarcástica, y la agudeza de las frases de los personajes, lo que hace a las novelas de Austen obras maestras. Esta universalidad, razón por la cual seguimos leyendo Orgullo y Prejuicio o Northanger Abbey 200 años después, es un tesoro cultural de valor incalculable para todo escritor que busque un buen ejemplo de agudeza e ingenio. “En Jane Austen podemos escoger a una amiga”, dijo Enkvist, ” Una amiga que no nos puede rechazar. La literatura nos provee de amigos de otros países y épocas.”

Invitaron a la mesa a la psicóloga Mila Cahue, bloguera de Hablando de Jane y miembro de la Jane Austen Society UK, quien aportó su visión de las obras de Jane (es una austenita consagrada, no hay más que visitar su página para verlo), comentando, sobre todo, un aspecto interesante de Orgullo y Prejuicio que su profesión le permitió observar: el ejemplo de asertividad que da Elizabeth Bennet en su rechazo a Mr. Darcy. Un gran detalle que se apreció mucho entre el público.

Dicho público consistió en los alumnos del Máster de Escritura Creativa de la UCM, y austenitas blogueras, como una representante de El Sitio De Jane, Mila Cahue, y Elena Truan, quien lleva este blog.

Una tarde muy productiva que arrojó un poco más de luz sobre nuestra querida Jane.

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Ever, Jane

Parece que Jane se empeña en invadir cada rincón con su delicioso mundo, y no hay nada que los austenitas puedan disfrutar más que eso. Un juego de rol para ordenador esta a punto de crearse: su nombre es Ever, Jane, y necesita que hablen más de el.

Ever, Jane, que ya cuenta con página web y una versión de prueba, es un juego de rol en el que puedes crear un personaje, ponerle nombre, y lanzarte a la Inglaterra de la regencia en busca de una reputación, una buena casa, y por supuesto, un marido. Con el cotilleo como arma, se trata de un juego de rol en el que la estrategia para moverse por cenas y bailes y no salir escaldada es fundamental.

Actualmente la página web afirma que en 2016 estará disponible la versión definitiva, pero la gente puede empezar a suscribirse y jugar en las funciones disponibles del juego. Una campaña de Kickstarter fue su principal apoyo para conseguir hacer realidad este sueño austeniano: pretender vivir en una novela de Jane.

Visita Ever, Jane http://www.everjane.com/