LECCIONES DE ELEGANCIA POR JANE AUSTEN

Elegante:

-Dotado de gracia, nobleza y sencillez

-Dicho de una persona: que tiene buen gusto y distinción para vestir.

-Dicho de una cosa o de un lugar: que revela distinción, refinamiento y buen gusto.

Elegancia: 

-Forma bella de expresar los pensamientos.

Resultado de imagen de inglaterra regenciaLos tiempos cambian, las costumbres cambian, las normas sociales cambian… Muchas cosas cambian, pero las personas siguen siendo personas y en el fondo somos muy similares a aquellos que nos han precedido durante los últimos siglos. Varían las circunstancias, el decorado, las reglas, pero los actores siguen siendo los mismos. Y por eso somos capaces de disfrutar de las novelas de Jane Austen a pesar de que se haya cumplido el bicentenario de su muerte.

Al leer estas novelas, nos introducimos en una sociedad regulada por unas normas muy claras y definidas. La mayoría de los personajes de Austen pertenecen a las clases elevadas, ya sean de la gentry (ámbito rural) o de la nobleza. Y como tales, actúan según lo dictan las reglas del momento.

Algunas de esas normas y costumbres constreñían o limitaban en mayor o menor medida ciertos aspectos de la vida, y podían resultar especialmente gravosas para las mujeres. Las obras de Austen son un fiel reflejo de la sociedad de su tiempo y es fácil que a un lector actual le sorprendan algunos usos de la época y la actitud ceremoniosa de tantos personajes. No es raro que haya muchos que encuentren todo este protocolo exagerado y carente de naturalidad.

¿Qué opinaba Jane Austen al respecto? Pienso que encontramos un fiel reflejo de su modo de pensar en un pasaje de Mansfield Park, en el que el narrador describe la situación en la que se encuentra Julia Bertram al visitar los amplios terrenos de los Rushworth. La joven Julia se ve obligada a caminar junto a la señora Rushworth, cuando ella preferiría estar junto a Henry Crawford.

Resultado de imagen de justine waddell mansfield park julia bertramThe politeness which she had been brought up to practise as a duty made it impossible for her to escape; while the want of that higher species of self-command, that just consideration of others, that knowledge of her own heart, that principle of right, which had not formed any essential part of her education, made her miserable under it

La educación recibida le impide “escapar”, ya que sabe que resultaría muy grosero. El problema es que esa educación solo ha modelado el exterior y no el interior. Sus modales no se corresponden con unos principios que la lleven a preocuparse por los demás, a buscar lo mejor para ellos, a respetarlos… Sabe qué es lo correcto y actúa en consecuencia, pero por mero formalismo.

Las reglas sociales tienen como finalidad principal facilitar la convivencia, establecer unos límites y ofrecer unas orientaciones que sirvan de guía para que todos sean tratados con respeto. Pero, dentro de esos amplios parámetros, cada persona actúa según su carácter, sus principios y sus circunstancias. Las normas de educación pueden quedarse en algo puramente formal o ser el resultado de una actitud interior. Lo ideal, por lo que nos dice Austen, es que sean un reflejo de algo más profundo. Pero, si en algún caso no es así, esas normas de conducta servirán, al menos, para marcar los límites que no se deben sobrepasar si no se quiere molestar u ofender a otras personas.

Resultado de imagen de audrey hepburn elegance quotes¿Basta con ser educado para ser elegante? No. La educación es un primer paso, pero la elegancia va mucho más allá. La educación se basa en normas, la elegancia está fundamentada en el buen gusto, la nobleza, la distinción (elevarse sobre lo vulgar) y en el refinamiento, que no implica ser un tiquismiquis, sino hacer las cosas con esmero y cuidado. Y todo esto adquiere un realce aún mayor cuando cuenta con el ingrediente secreto: la sencillez.

Existe una elegancia aparente y otra real. La elegancia aparente se puede adquirir con cierta práctica y asesoramiento. Está un peldaño por encima de la buena educación, pero queda muy lejos de la auténtica elegancia. ¿Cuál es la diferencia? La primera es una técnica, la segunda es un modo de pensar y de vivir.

Resultado de imagen de postureoLa elegancia aparente busca el reconocimiento de los demás, quiere causar un buen efecto o incluso deslumbrar. Tiene mucho que ver con el “postureo” que tan de moda está hoy en día. Solo se ejercita de cara al público. Sin embargo, la elegancia real impregna todas las facetas de la persona, está vinculada al modo de pensar y a los principios y, por lo tanto, no se ejercita solo cuando hay alguien observando, sino en todo momento.

Imagen relacionada¿Se puede diferenciar una de otra? Por supuesto, con el trato y con el tiempo. Las primeras impresiones son importantes pero no deben ser definitivas, como bien nos muestra Jane Austen en la obra que recibió ese título (First Impressions), aunque después hubo de ser rebautizada como Pride and Prejudice. En esta novela, vemos cómo la percepción de Elizabeth Bennet sobre Mr. Darcy varía con el tiempo. En un principio lo sitúa en el bando de los aparentemente elegantes y al final se da cuenta de que su elegancia es real. Al principio de la novela vemos sus formas correctas, su mente cultivada y su respeto por la etiqueta. Con el transcurso de las páginas llegamos a conocer su interior y descubrimos su valía, que alcanza el grado máximo en la mente de Lizzy cuando descubre que intervino de un modo decisivo en el affaire Lydia-Wickham, queriendo permanecer en el anonimato.

En las novelas de Jane Austen podemos hallar una gran cantidad de ejemplos de ambos tipos de elegancia, y los que conozcan estas historias sabrán la opinión de la autora sobre unos personajes y otros, y la visión que de ellos nos transmite esta genial escritora.

Resultado de imagen de mr wickhamEn el bando de los aparentemente elegantes podríamos incluir, entre muchos otros, a los siguientes personajes:

Mr. John Dashwood (hermano de Elinor y Marianne) y su esposa, Willoughby, Robert Ferrars, Mrs. Ferrars, Mr. Collins, Wickham, Caroline Bingley, Lady Catherine de Bourgh, el general Tilney, los hermanos Henry y Mary Crawford, las hermanas Bertram, sir Walter Elliot y su primogénita, Mr. Elliot, Mr. Elton y su esposa, Frank Churchill…

Imagen relacionadaY en el de los realmente elegantes:

Elinor, el coronel Brandon, Elizabeth y Jane Bennet, Mr. Darcy, el matrimonio Gardiner, los hermanos Henry y Eleanor Tilney, Catherine Morland, Fanny Price, Anne Elliot, el capitán Wentworth, Mr. Knightley, Emma (a ratos), Mrs. Weston…

Soy consciente de que he dejado a muchos personajes fuera de esta lista, pero, desde mi punto de vista, estos son los más representativos.

Como se puede apreciar, las heroínas de estas novelas y la mayoría de sus caballeros aparecen en el grupo de los realmente elegantes. Emma es un caso aparte, Edward Ferrars tiene sus momentos y Edmund Bertram… tiene más de pelele que de caballero (en mi humilde opinión). Y es que, aunque cada personaje de Austen es único, se nota que esta autora tenía una escala de valores bien definida y seleccionaba con cuidado a la pareja que iba a protagonizar cada una de sus historias.

Termino ya…

Como decía al principio, hay muchas cosas que cambian con el tiempo, y en muchos campos hemos progresado, pero creo que hay otros en los que podríamos aprender de nuestros antecesores. Puede que el problema sea que me estoy haciendo mayor xD, pero lo cierto es que a veces echo de menos esa elegancia que destilan algunos personajes de Austen.

Resultado de imagen de prohibido entrar sin camisetaEn esta época de exhibicionismo vital, en la que podemos saber intimidades de muchos con solo asomarnos a las redes sociales; cuando algunos se visten igual para ir a la playa que para asistir a la universidad; en la que hacen falta carteles que indiquen “prohibido entrar a la tienda sin camiseta”; y algunos jóvenes piensan que saben más que sus mayores porque han leído un par de panfletos y retuitean “pensamientos profundos”. En estos tiempos en los que hay gente que no valora los pequeños detalles como ceder el asiento, dejar pasar, dar las gracias con una sonrisa, pedir las cosas por favor, dejar el móvil aparcado cuando hay otras personas delante, hablar en un tono que no resulte molesto a los demás, etc… En estos tiempos, en los que también hay mucha gente elegante, la lectura de Austen puede ser un soplo de aire fresco, una fuente de inspiración y un termómetro para medir nuestra sensibilidad al respecto.

Por supuesto que cada época tiene sus reglas y no hay que quedarse anclados en el pasado. Pero tampoco pensemos que todo cambio es positivo. Progresar es ir a mejor, no tirar pa’alante y ya veremos qué pasa.

En la entrada anterior, Elena Truan hablaba del feminismo y Jane Austen. Sin querer llevar la contraria a nuestra presidenta, a la que me une el afecto, el agradecimiento y muchas horas de trabajo compartido, me atrevo a ir un paso más allá al decir que Jane Austen no es feminista -ni machista-, sino personalista. No como pertenecedora a esa corriente filosófica, sino como defensora de la persona, de cada persona, independientemente de su edad, sexo, creencias o condición social. Cada uno es cada uno y todos merecemos un respeto. Y el que entiende eso podrá alcanzar la elegancia de dos de sus grandes personajes:

Imagen relacionadaImagen relacionadaLa elegancia de Mr. Knightley, que es capaz de moverse en distintos ambientes, velar por sus vecinos más desfavorecidos y cantarle las cuarenta a Emma cuando se pasa de la raya. Y la elegancia innata de Lizzy, que resplandece aún más al compararla con otros miembros de su familia. Una elegancia que le permite enfrentarse a Lady Catherine de igual a igual, a pesar de los pesares; y la elegancia que le permite reconocer su error y cambiar de actitud.

Gracias, Jane por tantas cosas… Y por tus lecciones de elegancia.

Por Miguel Ángel Jordán

 

 

Anuncios

AUSTEN, OGROS Y CEBOLLAS

No, no es el título de un nuevo mash-up de una novela de Austen 😛

¿Hay alguna relación entre SHREK y las obras de JANE AUSTEN?

No sé si habrás visto la primera película de esta saga de DREAMWORKS. Si es así, casi con seguridad recordarás el diálogo en el que Shrek trata de explicarle a Asno la verdad sobre los ogros. Te pongo aquí la transcripción:

Imagen relacionadaSHREK – Para tu información, los ogros somos muy diferentes a lo que creen.
ASNO – Ponme un ejemplo
SHREK – ¿Un ejemplo? De acuerdo…ah… los ogros son como cebollas.
ASNO – Apestan.
SHREK – Sí… ¡No!
ASNO – Te hacen llorar.
SHREK – ¡No!
ASNO – Ya sé, si los dejas al sol, se ponen marrones y les salen pelitos blancos…
SHREK – ¡No! ¡Capas! ¡Las cebollas tienen capas! ¡Los ogros tienen capas! ¡Las cebollas las tienen! ¿Entiendes? ¡Ambos tenemos capas!

Y sigue.

Capas, ahí radica la similitud de los ogros y las cebollas… y las obras de Austen.

Lo que Shrek intenta explicarle a Asno es que los ogros son seres más complejos de lo que parecen, y por lo tanto, no se les puede juzgar solo por las apariencias.

Algo parecido ocurre con las novelas de Austen (y con las de muchos autores). Su complejidad, que no complicación, permite diferentes lecturas con distintas percepciones.

Imagen relacionadaUna primera capa, la más superficial y por eso casi inservible, es la que perciben algunos de los que se acercan a estas obras con un desconocimiento total de la autora, poco hábito de lectura o, al menos, poco bagaje literario de calidad… Lectores acostumbrados a novelas del estilo fast-food, sabrosas, vistosas, pero poco recomendables como base nutritiva. En estos casos, es posible que se queden con la impresión de haber leído una novela “rosa”, en la que “no pasa nada”, y que se limita a hablar de “señoritas que quedan para tomar el té”. Todos estos comentarios los he leído o escuchado en alguna ocasión. ¿Y vosotros?

Resultado de imagen de capa cebollaPasemos a la siguiente capa. Hablamos ahora de lectores algo más atentos, con mayor experiencia y una mente más abierta… pero igual de ajenos a la destreza e intencionalidad de Jane Austen. Estos lectores, aunque valorarán algo más la historia que se les cuenta, y se sentirán atraídos por algunos de sus personajes, se quedarán tan solo en “el colorido”. Verán las figuras que representa el tapiz, pero serán incapaces de captar el entramado que ha dado lugar a esa maravilla, y mucho menos percibir el soporte que le da consistencia. Es decir, serán los lectores a los que les atraigan los romances, la elegancia, la galantería y educación de los caballeros, los paisajes, las grandes casas, etc.

Imagen relacionadaY quitamos otra capa… Es posible que hablemos ahora de “lectores reincidentes”. Aquellos que leyeron una obra de Austen y la disfrutaron, y vuelven a ella porque de algún modo presienten que hubo cosas que se les escaparon. Esos lectores ya no solo se fijan en lo externo, sino también en el modo de narrar tan característico de esta autora. Disfrutan con la ironía, se sumergen en los diálogos, se dan cuenta de que los personajes casi cobran vida a través de sus palabras, se sienten cómodos en el paisaje humano confeccionado por la escritora y comprenden que los romances, las tensiones y todo lo demás son tan solo recursos para mostrarnos diversas facetas de los protagonistas. Reconocemos a estos lectores porque al hablar de las obras de Jane Austen no se limitan a recordar a sus damas o caballeros, sino que recuerdan pasajes, citas, momentos chispeantes, enseñanzas…

Resultado de imagen de capa cebollaPero aún quedan más capas y podemos seguir profundizando para llegar al corazón de estas novelas y en cierta parte de su autora. No hace falta ser un experto en literatura para pasar a los siguientes niveles, aunque como es lógico, todos los conocimientos literarios que tengamos nos ayudarán en esta senda. Tras una primera lectura de cualquiera de las novelas de Austen, es posible que nos planteemos cómo logra esta autora que nos sintamos cómodos en un ambiente tan distinto al nuestro, cómo nos atrapa en sus historias en las que en realidad “no pasan demasiadas cosas”, cómo consigue tanta variedad de personajes sin apenas describirlos, y muchos otros “cómos” que nos animarán a leer con espíritu crítico y renovada atención para descubrir algunos de sus recursos.

Imagen relacionada

Las siguientes capas serán aquellas más especializadas, pero que en realidad son una concreción de la anterior. Nos fijaremos en la estructura, los saltos temporales, los trucos para mantener el suspense o sorprender, las relaciones entre personajes, el papel del narrador -que parece un personaje más y a veces hablar en primera persona-, los distintos escenarios y por qué son elegidos, las maneras de lograr el efecto irónico, los recursos literarios y otros trucos que emplea Austen para lograr sus fines, el uso del estilo indirecto libre, es decir, cómo el narrador nos cuenta los pensamientos de los personaje poniéndose en su lugar, y un largo etcétera que lejos de cansarnos nos llevará a admirar cada vez más a esta genial escritora y a sus maravillosas novelas.

Resultado de imagen de jane austen worksTodas estas capas no son fruto de la casualidad. Son el resultado de un gran trabajo y de una capacidad creativa excepcional. A través de estos escritos llegamos a conocer algunos rasgos de su autora. Jane no es Elizabeth Bennet, ni Anne Elliot, ni ninguna otra de sus heroínas, pero hay algo de ella en cada una de esas jóvenes. Jane Austen, igual que sus obras, tuvo sus capas. Nosotros no tuvimos la oportunidad de verla, de escuchar sus comentarios, ni de conversar con ella. Pero tenemos sus novelas y en ellas podemos captar algunos retales de su alma. Cuanto más profundicemos en estos trabajos más sabremos sobre la señorita Austen.

 

Por Miguel Ángel Jordán

 

GRACIAS, JANE

I have lost a treasure, such a sister, such a friend as never can have been surpassed. She was the sun of my life, the gilder of every pleasure, the soother of every sorrow.

He perdido un tesoro, una hermana tan especial, una amiga que jamás podrá ser igualada. Ella era el sol de mi vida, la que iluminaba cualquier alegría, la que aliviaba cualquier pena.

Carta de Cassandra Austen a su sobrina Fanny Knight

Winchester, domingo 20 de julio de 1817

No por anunciado un triste suceso deja de ser doloroso. Hacía semanas, meses, que la familia Austen presentía la pérdida que iban a sufrir. Jane, su querida Jane, la alegre, ocurrente, cariñosa e indomable Jane se estaba apagando. Y aunque todos se esforzaban por mantener la esperanza, o al menos una apariencia de algo que se le asemejara, la realidad se iba imponiendo de un modo evidente e implacable.

Toda la familia se volcó en atenciones hacia Jane, pero fue Cassandra, su hermana, amiga y confidente, la que asumió un papel principal en sus cuidados. No es difícil imaginar a Cass prodigando mil atenciones a la enferma, mientras esta se esforzaba por aparentar una mejoría que disminuyera la pena de su cuidadora.

Resultado de imagen de jane austen last will and testamentJane sabía que su final se acercaba. Nos lo demuestra el hecho de que decidiera redactar un sencillo testamento en el que le bastan unas pocas líneas para dejar constancia de sus últimas voluntades. Y también nos lo demuestra el hecho de que abandonara definitivamente la escritura. Al guardar Sanditon en un cajón, la autora se estaba rindiendo a la evidencia de que su salud no iba a mejorar.

Aunque, en sus últimas cartas, Jane da por supuesta una futura mejoría y trata de restar importancia a su situación, sus mismas palabras le traicionan y el lector capta el tono propio de una despedida. Al escribir a Anne Sharp, una institutriz que había trabajado en Godmersham, con la que Jane había coincidido durante sus estancias con la familia Knight, la enferma deja que su corazón se desahogue, mostrando su afecto y agradecimiento hacia los suyos.

Resultado de imagen de jane austen retrato¡Cómo hacer justicia a la amabilidad de toda mi familia durante esta enfermedad! ¡Está totalmente fuera de mi alcance! ¡Todos mis queridos hermanos tan afectuosos y afanosos! ¡Y en cuanto a mi hermana…! Me faltan las palabras cuando intento describir cómo me ha cuidado.

¡Tengo tantos motivos de alivio y consuelo por los que agradecer al Omnipotente! He permanecido siempre lúcida y apenas he sentido dolores; mi principal sufrimiento deriva de las fiebres nocturnas, de la debilidad y de la extenuación.

No te he mencionado a mi querida madre; sufrió mucho por mí cuando estuve tan mal, pero ahora está discretamente bien. También la señorita Martha Lloyd ha sido toda amabilidad.

En resumen, si llego a vieja, desearé haber muerto ahora, bendecida por la ternura de una familia como la mía, antes que sobrevivir a cada uno de ellos o a su afecto. 

Algo similar ocurre cuando unos días después escribe a su sobrino Edward desde Winchester, contándole algunos detalles del viaje que la llevó allí desde Chawton. El corazón afectuoso de Jane vuelve a desbordarse en una despedida que seguramente su joven sobrino nunca olvidó.

Que Dios te bendiga, mi querido Edward. Si alguna vez te pusieras enfermo, deseo que te asistan con tanta ternura como a mí, que tengas el mismo bendito consuelo de amigos solícitos y comprensivos, y puedas tener –como estoy segura de que tendrás- la bendición más grande de todas, en el conocimiento de no ser indigno de su amor. Yo no he podido sentirme así. 

La enfermedad siguió su curso y en la madrugada del 18 de julio Jane Austen falleció en brazos de su hermana Cassandra.

Resultado de imagen de fanny knightDos días después de esta señalada fecha, Cassandra escribió una larga carta a su sobrina Fanny, que nos traslada en el tiempo y en el espacio, hasta un apartamento de Winchester hace ahora doscientos años.

Sintió que se moría aproximadamente media hora antes de serenarse y de perder aparentemente la consciencia. En aquella media hora luchó su última batalla, ¡pobrecita! Decía que no podía expresar su sufrimiento, aunque no se lamentaba de un dolor específico. Cuando le pregunté si deseaba alguna cosa, su respuesta fue que no deseaba nada más que la muerte, y estas fueron algunas de sus palabras: “Dios, concédeme paciencia. ¡Reza por mí! ¡Oh, reza por mí!” Su voz estaba sofocada y poco a poco sus palabras se hicieron incomprensibles. (…)

Imagen relacionadaNo sabría decir cuánto tiempo pasó antes de ser golpeada de nuevo por la extenuación, seguida de aquel sufrimiento que no lograba describir, pero hice llamar al doctor Lyford, que le dio alguna medicina para aliviarla y, pasadas las siete, se hundió en un estado de quieta insensibilidad. Desde aquel instante hasta las cuatro y media, momento en que murió, apenas se movió, por lo que todos pensábamos, con gratitud al Omnipotente, que su sufrimiento había terminado. Un ligero movimiento de cabeza a cada respiración la acompañó hasta el fin. Yo permanecí sentada junto a ella con un almohadón sobre el regazo para sujetarle la cabeza durante seis horas. (….) Pude cerrarle los ojos yo misma, y para mí supuso un gran consuelo rendirle estos últimos servicios. En su expresión no había rastro de agitación ni de nada que pudiera dar idea de dolor. Al contrario, salvo por aquel continuo movimiento de cabeza, me parecía una bellísima estatua, e, incluso ahora en el ataúd, su semblante desprende tal halo de dulce serenidad en su rostro que es un placer contemplarla.

Hoy se cumplen doscientos años del fallecimiento de Jane Austen. Mucho se ha dicho de ella en este tiempo. Sus obras han sido leídas y disfrutadas por millones de lectores. Existen multitud de estudios sobre sus escritos. Su calidad literaria es incuestionable. Tampoco hay duda de su vigencia y repercusión mediática. El fenómeno austenita no conoce precedentes. ¿Qué escritor cuenta con un número tan amplio no solo de lectores, sino de seguidores aférrimos? ¿Qué autor ha logrado captar con tanta fuerza el interés de los medios? ¿De qué otra colección de obras existen tantas versiones cinematográficas o televisivas? ¿Quién ha logrado inspirar a tantos directores, escritores, guionistas…? Apenas pasa un año sin que aparezca una nueva versión, adaptación, mash-up, spin-off, secuela, precuela, etc…

Resultado de imagen de jane austen placesTambién hay multitud de elementos extraliterarios que iluminan el universo Austen: bailes, vestidos de regencia, viajes a los lugares relacionados con su vida y con sus obras, conciertos… Chawton, Bath, Lyme Regis, o Pemberley, Highbury, Mansfield, Northanger… Ciudades y casas, reales o ficticias, que evocan momentos de la vida de esta autora o de sus inolvidables personajes.

Pero, más allá de todo este entreverado de elementos más o menos literarios, más o menos fieles al original, resalta una figura que desafía el paso del tiempo con un arma inesperada: la sencillez.

Jane Austen fue una niña inteligente e inquieta, una adolescente fantasiosa y vital, una joven divertida y afectuosa, una mujer valiente y decidida. Lectora empedernida, observadora implacable, audaz en sus comentarios, que en ocasiones llegaban a ser crueles, devota de su familia, creyente y rezadora, firme en sus principios, con una frescura vital que teñía toda su existencia de un aire esperanzador.

Jane Austen conoció los sinsabores de la vida, pero no permitió que le amargaran la existencia. Supo ver más allá de las miserias de los hombres, de las injusticias de la sociedad y de las imperfecciones de este mundo. Fue una mujer sin demasiados medios, en un contexto que limitaba enormemente sus posibilidades. Pero no se resignó a una existencia condicionada.

Jane Austen fue mujer y escritora, y se mostró orgullosa de lo primero, de lo segundo y del conjunto. Llevó una existencia sencilla e imprimió este rasgo en todas sus novelas. Repasó sus escritos hasta la extenuación. Pulió sus obras con la dedicación de un artista minucioso, que elimina las rugosidades y perfila los contornos hasta lograr un resultado bello y armonioso.

No es fácil captar la grandeza de las obras de Austen. Por eso son tantos los que las ignoran o se quedan en un nivel muy superficial. Por eso aún no ocupan el lugar que les corresponde. Jane Austen no fue solo una escritora ingeniosa; sus libros no son tan solo historias bonitas con momentos románticos, bailes, preciosos vestidos, casas lujosas y personajes atractivos. Austen no fue una revolucionaria, no enarboló la bandera del feminismo, ni ninguna otra. Jane no fue una solterona, ni una mujer resignada o conformista…

Jane Austen fue una mujer que quiso ser escritora y se mantuvo fiel a su estilo hasta el final. Asumió las consecuencias de sus elecciones, disfrutó de la vida, quiso a su familia, saboreó los pequeños detalles y, por eso, fue capaz de afrontar la muerte con serenidad.

¿Qué nos habría aportado esta autora si hubiera vivido cuarenta años más? Nunca lo sabremos. No hay duda de que Jane se nos fue cuando aún le quedaban muchas historias que contar. Su ingenio no se había agotado, aún quedaba mucha magia en su pluma… ¿Pero para qué perder el tiempo en lamentos inútiles, cuando podemos disfrutar de lo que tenemos?

El legado de Jane es un tesoro para la literatura universal y el paso de los años hará que sus obras se valoren como se merecen. Aún queda mucho trabajo por delante, muchos estudios que profundicen en su arte, en sus dotes narrativas, en su originalidad, en su manejo del lenguaje y de sus recursos. Desde JASES seguiremos trabajando para que así sea y contribuiremos con nuestros humildes aportaciones.

Hoy se cumplen doscientos años de la muerte de Jane Austen. Ella fue para su hermana Cassandra un tesoro, el sol de su vida, una amiga especial e insustituible, fuente de consuelo y alegría. Nosotros no tuvimos la suerte de conocerla en persona, pero la encontramos en sus novelas, en sus personajes, en su humor irónico, en su visión del mundo.

Jane nos ha dejado un universo, su universo. Es el mejor regalo que nos podía hacer. Y por eso, desde estas líneas, queremos decirle una vez más: ¡Gracias, Jane!

Por Miguel Ángel Jordán

 

 

CUARTO (Y ÚLTIMO) RETO 200

Estamos en la recta final para la fecha clave de este año. El próximo martes, 18 de julio, se cumplirán 200 años del fallecimiento de Jane Austen, a la que tanto debemos sus lectores. Por esta razón, el último reto con el que queremos prepararnos para esa fecha es…

CUARTO RETO

Gracias, gracias, gracias y 200 veces gracias.

Resultado de imagen de gracias

Gracias, Jane por…

Deja tu comentario en el blog en cualquiera de nuestras redes sociales 🙂

TERCER RETO 200

Comienza una nueva semana, la primera del mes de julio y os proponemos un nuevo reto para conmemorar el bicentenario del fallecimiento de nuestra querida Jane Austen, que tendrá lugar el día 18 de este mes.

Hace dos semanas os invitamos a decirnos por qué os gustaban las obras de Austen. La semana pasada os pedimos que nos dijeseis qué lecciones habéis extraído de sus escritos. Y esta…

¡Correcto! Va de personajes. Así que el reto 200 de esta semana es…

Reto 3: 200 personajes. Dinos cuál es tu personaje o personajes favoritos de las novelas de Jane Austen y por qué.

No hace falta que sea una protagonista, aunque puede serlo. Cada uno tiene su punto de vista, por eso es tan interesante saber qué opinan los otros lectores, por qué unos adoran a alguien que otros no aguantan, quiénes os parecen más acertados y quiénes creéis que son prescindibles…

¿Cuál es tu equipo ideal? 😉

Déjanos tu comentario en el blog o en las redes sociales.

¡Mil gracias!

Un saludo

QUERIDA ANNE

Mi querida Anne:

El tiempo para el autoengaño ha pasado para ti: terminó con el rechazo de aquella propuesta, ocho años atrás. Desde entonces te has vuelto consciente de ti misma, plenamente consciente de tus propias cualidades y faltas. A diferencia de todos quienes te rodean, sabes quién eres, cabal y puntualmente.

Demasiado madura y demasiado sabia para desempeñar un papel en lo que lo que podría ser una comedia, tu historia dista mucho de serlo. A diferencia de lo que ocurrió con tus amigas Catherine, Lizzy o Emma, no ha podido pasar sobre ti la famosa ironía de tu creadora, de tu alter ego Jane. Sí, así la llamo, porque ella era como tú, una persona que sólo puede ser tomada en serio y en cuyos razonamientos se puede confiar; una observadora pasiva, cuyo papel es escuchar y entender, que sufre de soledad intelectual.

Por eso hay muchos que no saben verte, que sólo te miran de reojo, como lo hace tu propia familia, y se quedan con la idea de ser una mujer apocada, que se deja persuadir y no es capaz de rebelarse y hacer valer sus sentimientos. Pero no ven que tu función como espectadora y oyente no es estrictamente pasiva; también te concede poder. Para ti la mirada es un medio de comunicación y de análisis más eficaz que las palabras; a través de tu mirada aprendemos a juzgar a otros personajes, porque previamente tú las has juzgado, y lo haces correctamente, nunca fallas en tu juicio. Fuiste la única que adivinó la posibilidad de que el capitán Benwick pudiera enamorarse de nuevo, y la menos sorprendida con su compromiso con Louise. Sólo tú te diste cuenta que algo no encajaba en la fría impecabilidad de Mr. Elliot. Incluso fuiste siempre certera en tus especulaciones acerca de los sentimientos de Wentworth en cada momento.

Silenciosa, reflexiva, constante… todas tus cualidades te llevan a ser un verdadero modelo de circunspección, pero no por ello dejan de brillar con intensidad tus emociones. Tu carácter emocional, del que no puedes escapar, es lo más atrayente de ti. Quizá esperabas haber superado la edad del rubor, pero la edad de la emoción no lo ha hecho. Sientes mucho más de lo tolerable y no siempre eres capaz de ocultarlo. Tus emociones son tan fuertes que afectan a tu cuerpo y también a tu comportamiento, hasta el punto de parecer que saltas de una crisis emocional a la siguiente.

Es encantador observar tus mejillas encendidas cada vez que tu interior se agita, cada vez que piensas en él, cuando te asaltan ciertos recuerdos, al saber que seguía libre e incluso cercano. Por ejemplo, cuando te liberó del acoso de tu insufrible sobrinito, te sentiste tan abrumada que no pudiste siquiera hablar por un tiempo y sentiste la necesidad de salir de la habitación para recuperar el equilibrio. O cuando leíste aquella carta en la que confesó sin reservas el amor que siente por ti; te atravesó una felicidad tan abrumadora que fuiste capaz de fingir que estabas indispuesta para ocultar tus emociones a los demás. Pero tu emoción era tan intensa y era tan fácil de creer esa excusa, que «todos pudieron comprobar que estaba muy enferma».

Y es que todos tus cambios en el interior tienen efectos en tu apariencia exterior. La mente, el corazón y el cuerpo están tan estrechamente entremezclados en ti que es casi imposible separarlos. Todo lo que atraviesa tu interior sale al exterior de manera evidente; para quien te sabe ver, tu cuerpo refleja tu estado y tu evolución de manera puntual. Si al principio de su relato Jane te describió con frescura marchita, demasiado delgada y consumida, con el paso de los días, y tu espíritu expandiéndose poco a poco; «tus bonitos y armoniosos rasgos habían recuperado el esplendor y la frescura de la juventud, merced a la brisa que había iluminado tu tez y otorgado vivacidad a tu mirada». Incluso tu voz refleja el desarrollo de tu ánimo, que se transforma pasando de ser una persona silenciosa y evanescente de veintisiete años a una mujer joven mucho más segura de sí misma.

Mi querida Anne, me gustas porque amas profunda, desesperadamente, sin mucha oportunidad para realizar plenamente tu amor verdadero, pero, a pesar de ello, manteniendo la suavidad de tu corazón y la bondad de tu mente.

Siempre, sinceramente tuyo,

 

F.

Por Fernando García Pañeda