La actitud hacia la persona enferma en la novela Emma de Jane Austen

Citar como:

Jordán, Miguel Ángel (2019). The Attitude Towards the Sick Person in Jane Austen’s Novel Emma. International Journal of Recent Academic Research. Vol. 01 (4) 129-134

Versión publicada (inglés) http://www.journalijrar.com/sites/default/files/issues-pdf/IJRAR-0235.pdf

 

  1. Introducción

Las obras de Jane Austen pueden ser definidas como novelas de personajes, puesto que el tema central de dichas obras es el análisis de la personalidad, no solo de los protagonistas, sino también del resto de personajes, ya sean principales, secundarios o incluso aquellos que parecen caricaturizados. En las historias que se relatan en sus novelas, Austen muestra las diferentes actitudes de hombres y mujeres de distintas edades y clases sociales, sirviéndose de los conflictos personales, las normas de la sociedad, las costumbres de su época, etc., para profundizar en sus emociones y analizar sus comportamientos. Por esta razón, en el conjunto de la obra de Austen encontramos un profundo análisis de distintas personalidades y rasgos de carácter, que ponen de manifiesto la sutil capacidad de observación de la autora (Lambdin 2000).

Uno de los temas presentes en las obras de Austen es la hipocondría, con la que se caracteriza a diversos personajes como son Mrs. Bennet (Pride and Prejudice), Mary Musgrove (Persuasion), o Mr. Woodhouse (Emma). Sin embargo, en cada caso, el tratamiento que Austen da a esta circunstancia es distinto. Tal y como señala Nelson (2014), Austen suele ser crítica y severa con los personajes que se quejan y autocompadecen por enfermedades imaginarias, pero su actitud varía en el caso de Mr. Woodhouse, del que hablaremos en este artículo.

Son muchas las novelas que a lo largo de la historia han incluido al enfermo, tanto real como imaginario, entre sus personajes, analizando su situación desde diversas perspectivas (Bury 2001). Estos trabajos ofrecen un acercamiento psicológico a la persona enferma, que puede enriquecer a los lectores e influir en su actitud. Sin embargo, en el presente trabajo, no nos centraremos en la figura del enfermo, sino en el efecto que esta persona provoca en los que le rodean.

El objetivo de este artículo es poner de manifiesto cómo Austen utiliza la enfermedad como un recurso para mostrar el auténtico modo de ser de los personajes que rodean al enfermo. Para lograr este objetivo, ofreceremos a continuación algunos apartados que aporten un breve marco teórico que contextualice el análisis que realizaremos en el punto 5.

 

  1. Jane Austen y la hipocondría

Las obras de Austen, tal y como se dijo anteriormente, se centran especialmente en los personajes, no en los acontecimientos. Por esta razón, aunque durante su vida sucedieron eventos de gran relevancia tanto en Inglaterra como en Europa, apenas encontramos algunas referencias indirectas a esas circunstancias. Sin embargo, esto no impide que las novelas de Austen estén marcadas por el realismo histórico. Austen, tal y como ella misma indica en una de sus cartas (172), hablaba de lo que conocía, puesto que solo de ese modo podría describirlo con exactitud. De manera que, si Austen decidió caracterizar a varios de sus personajes como hipocondríacos, se debe a que la hipocondría era una circunstancia conocida en su época, tanto para ella como para sus lectores.

By the time Austen was born, centuries of discussion of hypochondria and hysteria had already taken place. For a very long time, medicine had been aware of the persistence of a constellation of symptoms that differ from ordinary illness. The symptoms are varied,  hanging, and, of course, physical; even if the disease is imagined and feared, as in what has lately come to be called hypochondria, the worries are manifested in physical terms such as headache, fatigue, upset stomach, fainting, screaming, or loss of appetite; how does a human being react, if not through the body? (Gorman 100)

Aunque los conocimientos médicos de Austen y sus contemporáneos no fueran amplios, e incluso desconocieran el término médico para definir la actitud de ciertas personas, los síntomas eran suficientemente comunes y frecuentes como para ser reconocidos y utilizados dentro de una novela.

A pesar de que la hipocondría se conocía desde hacía siglos y había sido tema de estudio y debate en la medicina, por lo que nos consta, no se publicó ninguna propuesta de tratamiento para esta dolencia hasta 1777, es decir, dos años después del nacimiento de Jane Austen.

Probably not until the publication of William Cullenʹs First Lines of the Practice of Physick in 1777, do we find a description of hypochondria as we now know it: “As it is the nature of men to indulge every present emotion, so the hypochondriac cherishes his fears, and, attentive to every feeling, finds in trifles, light as air, a strong confirmation of his apprehensions” (Mullan 215-16). Cullen recommends that the physician try “diverting the attention of the person being treated to other objects than his own feelings,” using a placebo if necessary (Mullan 216), a prescription with which Austen would no doubt concur, and a prescription she turns inside out for her readers. (Gorman 101)

Curiosamente, el tratado que acabamos de citar, obra de William Cullen, fue publicado por John Murray, creador de la editorial John Murray Publishing House, que años después publicaría varias de las obras de Austen, aunque esta tarea le correspondió a John Murray II, hijo del fundador de la editorial.

Resultado de imagen de mrs. bennetComo se dice en el texto citado, Austen parece conocer estas indicaciones, ya que no duda en aplicarlas en sus obras para calmar el ánimo excitado de Mr. Woodhouse, el padre de Emma, la joven heroína que da título a la novela que protagoniza. En cualquier caso, el punto que queremos destacar es que la hipocondría, con sus síntomas y tratamientos, eran conocidos durante la época de Austen, propiciando así que la autora la utilizara como una herramienta literaria para lograr diversos efectos en sus obras.

Más adelante analizaremos la repercusión que tiene la actitud de Mr. Woodhouse en los personajes que le rodean, pero antes comentaremos brevemente el efecto literario que produce el comportamiento hipocondriaco de los otros ejemplos que citamos en la introducción.

El primer ejemplo al que hicimos referencia es Mrs. Bennet, la madre de Elizabeth Bennet, protagonista de Pride and Prejudice. A lo largo de la obra, este personaje hace continuas referencias a su malestar nervioso (“my poor nerves”). Pero el narrador se encarga de poner de manifiesto la inconsistencia de esta supuesta enfermedad. El efecto que logra Austen al añadir la hipocondría a las otras características de Mrs. Bennet es conferirle un carácter aún más histriónico a este personaje, que ya de por sí resulta exagerado y grotesco.

Resultado de imagen de jane austen mary musgroveEl segundo ejemplo es el de Mary Musgrove, la hermana de Anne Elliot, protagonista de Persuasion. Esta dama se queja continuamente de diversos males, que pueden ir desde la jaqueca, al agotamiento, con otras variaciones en función de sus intereses. Por medio de esta actitud hipocondríaca, se completa el cuadro familiar en torno a la protagonista, que es la víctima de un padre vanidoso y frívolo, y dos hermanas egoístas que la tratan con desdén, en el caso de Elizabeth, la mayor de la familia, o como a una enfermera y sirvienta, como siempre hace Mary.

Por lo tanto, la imagen que ofrece Austen de los hipocondríacos, en ambos casos, es peyorativa. Un recurso para caracterizar de un modo aún más negativo a un personaje que lastrará la vida de la protagonista y de las demás personas que la rodean.

Perhaps to individualize themselves, Austen’s famous hypochondriacs have perpetuated the notion of being ill, for only then can they earn the attention they believe rightly belongs to them. Unfortunately, in the process of exerting their egotism, as they retreat further from reality as Walton Lutz suggests (160), they can do harm to others. (Beard 3)

Los personajes anteriormente citados, y Mr. Woodhouse, de quien hablaremos en el siguiente apartado, comparten el afán de captar la atención de los que les rodean y buscar sus cuidados, y también les provocan cierto sufrimiento o, por lo menos, serias incomodidades.

En las cartas personales de Austen encontramos varios pasajes en los que la autora hace referencia a la mala salud de su madre. Esto ha llevado a diversos críticos y lectores a plantear la hipótesis de que el personaje de Mr. Woodhouse podría estar inspirado en Mrs. Austen. Sin embargo, como explica Nelson en su estudio sobre la hipocondría en Austen (2014), no parece que esto sea probable, ya que la autora compartía sus escritos con su familia, por lo que, en el caso de que Mrs. Austen fuera una hipocondríaca, este detalle no habría sido pasado por alto por sus seres queridos, causando un lógico malestar del que no ha llegado referencia alguna. Además, como también explica Nelson, citando la primera biografía de Austen, la escritora inglesa era más dada a crear que a copiar.

 

  1. Mr. Woodhouse

Resultado de imagen de jane austen mr. woodhouseEn este apartado ofreceremos una semblanza de Mr. Woodhouse, que permita comprender con más profundidad el análisis que se llevará a cabo en el punto 5.

El narrador de las obras de Austen suele ofrecer una breve presentación de cada uno de los personajes antes de que aparezcan en escena. Esta presentación, que puede completarse más adelante, contiene los rasgos fundamentales de su carácter y, en especial, aquellos que son de más relevancia para el papel que desempeñarán en la historia. En el primer capítulo de Emma, al hablar de Mr. Woodhouse, el narrador nos ofrece la siguiente descripción:

The evil of the actual disparity in their ages (and Mr. Woodhouse had not married early) was much increased by his constitution and habits; for having been a valetudinarian all his life, without activity of mind or body, he was a much older man in ways than in years; and though everywhere beloved for the friendliness of his heart and his amiable temper, his talents could not have recommended him at any time.(…) His spirits required support.  He was a nervous man, easily depressed; fond of every body that he was used to, and hating to part with them; hating change of every kind. (3)

Un hombre de cierta edad, que aparenta ser aún mayor debido a sus hábitos y a su estado anímico de tendencia nerviosa y depresiva, que limita su actividad física y le lleva a estar excesivamente pendiente de su salud y a recelar de cualquier cambio. Sin embargo, a pesar de que esta circunstancia le convierte en un acompañante melancólico, con el que resulta difícil convivir, y que exige una atención casi constante, la imagen que se muestra de él en la obra no es tan negativa como en los dos casos que comentamos en el apartado anterior. Los modales caballerosos y delicados de este personaje, y la bondad de su carácter, junto con su elevada posición social, justifican que nadie en Highbury cuestione sus enfermedades ni se ría de sus obsesiones (Vickers 2008).

Resultado de imagen de jane austen mr. woodhouseLa preocupación de Mr. Woodhouse por su propia salud, convierte este asunto en el tema central de sus conversaciones. Los consejos médicos que recibe son expuestos como argumentos de autoridad, a los que con frecuencia él añade sus propias opiniones, desaconsejando o recomendando diversas prácticas en función de su parecer.

In a world where medicines were usually ineffective and causes of illness generally unknown, Mr. Woodhouse sees cause-and-effect relationships in the most unusual phenomena, issues proclamations about the value of one procedure or another, and recommends certain behaviors to all who will or will not listen. (…) Mr. Woodhouseʹs hypochondria also functions as a pastime, as a way of fending off the dangers of the universe, and as a way of insuring that he is being taken care of. (Gorman 105)

La hipocondría de Mr. Woodhouse le ha conducido a una situación cercana a la invalidez, que condiciona y limita la vida de los que le rodean, en especial de su hija Emma, como se verá en el punto 5. Cualquier circunstancia es analizada por este personaje desde un punto de vista médico, que casi siempre le causa desasosiego y que obliga a los demás a elaborar complicados planes para lograr satisfacer sus requerimientos. Pero serán precisamente estas inconveniencias las que permitirán que afloren algunos rasgos de carácter de los personajes principales que, de otro modo, quizá hubieran pasado ocultos para los lectores.

 

  1. El Espejo Mágico

Las diferencias entre la apariencia externa y la realidad interior de cada persona es un tema recurrente tanto de la literatura y otras disciplinas como de la sabiduría popular. Abundan las leyendas, mitos, cuentos, relatos y refranes que versan sobre este asunto, e invitan a prestar atención para descubrir la verdadera personalidad de aquellos que nos rodean, sin dejarnos engañar por los factores externos.

Resultado de imagen de espejo atreyuLa literatura ofrece algunos ejemplos de objetos con poderes especiales que permiten descubrir la verdad interior de las personas. Uno de ellos es El espejo mágico, que aparece en la novela La historia interminable de Michael Ende (1979). En un pasaje de la novela, Atreyu, un joven guerrero que ha sido elegido para llevar a cabo una misión de la que depende de la supervivencia del Reino de Fantasía, ha de superar diversas pruebas. Una de ellas es la Puerta del Espejo Mágico, de la que se habla en el siguiente fragmento:

Cuando se está ante él, se ve uno a sí mismo… pero no como en un espejo corriente, desde luego. No se ve el exterior, sino el verdadero interior de uno, tal como en realidad es. Quien quiera atravesarlo tiene que -por decirlo así- penetrar en sí mismo.

– De todas formas -opinó Atreyu-, esa Puerta del Espejo Mágico me parece más fácil de atravesar que la primera.

– ¡Error! -exclamó Énguivuck, empezando a andar otra vez excitado de un lado a otro-. ¡Craso error, amigo! He comprobado que precisamente los visitantes que se consideran especialmente intachables huyen gritando del monstruo que los mira irónicamente desde el espejo. A algunos tuvimos que tratarlos durante semanas antes de que estuvieran siquiera en condiciones de emprender el viaje de regreso. (96)

La dicotomía entre las apariencias y la realidad no solo pueden confundir a los demás, sino que incluso pueden sorprender a la propia persona, que se ha forjado una idea errónea de su manera de ser. “Conócete a ti mismo” era la inscripción que recibía a los visitantes del Templo de Apolo en Delfos. Tanto el autoconocimiento como el conocimiento de los demás son tareas complicadas, que exigen atención, estudio y el recurso a algunos “objetos con poderes especiales” que nos permitan discernir entre la apariencia externa y la realidad interior de cada uno. Como veremos en el próximo apartado, la actitud ante una persona enferma o necesitada puede ser esa piedra de toque que ponga de manifiesto algunos rasgos del carácter propio o ajeno.

 

  1. Análisis de la actitud hacia Mr. Woodhouse de los personajes de Emma

Imagen relacionadaComo se dijo al principio de este artículo, las obras de Jane Austen pueden catalogarse como novelas de personajes. Por esta razón, la autora profundiza continuamente en los diversos rasgos de la personalidad de cada uno de ello, especialmente de los protagonistas. Una de las estrategias a las que suele recurrir Austen es el contraste entre personajes. Al contraponer dos personajes distintos, es más fácil observar las diferencias y también las características propias de cada uno de ellos, adquiriendo de este modo una visión más amplia de los personajes.

En este apartado, realizaremos un breve análisis de las diversas actitudes de algunos de los personajes de la novela Emma, centrándonos en su relación con Mr. Woodhouse, el hipocondríaco padre de la protagonista. El objetivo de este análisis es poner de manifiesto cómo Austen se sirve de las dificultades que puede implicar la convivencia o el trato con una persona enferma para revelar la verdadera personalidad de los que la rodean.

En primer lugar, analizaremos la actitud de la heroína de esta obra. Emma Woodhouse es descrita en la primera línea de la novela como “guapa, inteligente y rica”. Desde el principio se la muestra como una joven de gran talento natural, pero inconstante, testaruda, manipuladora y clasista. Está acostumbrada a que todo el mundo la alabe y le dé la razón. Es un personaje que puede provocar rechazo a parte de los lectores y, de hecho, la misma Austen la definió como una protagonista que no le iba a gustar a nadie excepto a ella. Sin embargo, a pesar de los muchos defectos de Emma, que el narrador no duda en hacer patentes, hay un dato favorable que nunca se pone en duda: el afecto por su padre, su constante dedicación y su infinita paciencia con él. La vida de Emma está completamente condicionada por las limitaciones de su padre, pero en ningún momento de la novela se ofrece queja alguna de la joven a este respecto. Asume su papel y lo desempeña con afecto y delicadeza, adaptándose a las circunstancias.

As it is, she never visits the seaside because of her father’s views: “I never had much opinion of the sea air…the sea is rarely of use to anybody” (101). Nor does she get to London:  Nobody is healthy in London, nobody can be…the air is so bad!”(104). Emma may never have got out at all to parties…”the sooner every party breaks up the better” (210), or arranged visits to the neighbors, especially if windows are left open (251), but she has learned to navigate the vagaries of her father’s hypochondria. (Beard 5)

En su papel de hija, acompañante y enfermera, sus sentimientos quedan relegados a un segundo plano: “It was a melancholy change; and Emma could not but sigh over it, and wish for impossible things, till her father awoke, and made it necessary to be cheerful.” ( ). El ingenio de Emma está siempre alerta para evitar incomodidades a su padre y reconducir aquellas situaciones y conversaciones que pudieran producirle algún malestar. Todos los rasgos negativos de la personalidad de la protagonista desaparecen en su trato por su padre. Su actitud caprichosa y obstinada se torna en una entrega abnegada y generosa para buscar su bien, hasta el punto de estar dispuesta a retrasar su matrimonio de un modo indefinido para evitarle el trastorno que le supondría que ella abandonara el hogar paterno.

Resultado de imagen de jane austen mr. woodhousePasamos ahora a otro personaje principal, Mr. Knightley. En este caso, se trata de un caballero intachable, del que en todo momento se ofrece una visión muy positiva. Por lo tanto, su actitud hacia Mr. Woodhouse no muestra un contrapunto de su personalidad, sino que refuerza la impresión favorable que obtienen de él los lectores. Mr. Knightley trata a Mr. Woodhouse con respeto y comprensión, pero sin condescendencia. Su actitud es similar a la de Emma. Él también sabe reconducir las conversaciones que podrían causar incomodidad a Mr. Woodhouse y preparar las cosas del modo que le resultará más agradables. Por ejemplo, cuando invita a varias familias amigas a pasar el día en su mansión, consciente de los reparos de Mr. Woodhouse para salir de su hogar, dispone todo para que el caballero se encuentre cómodo y entretenido:

Mr. Knightley had done all in his power for Mr. Woodhouse’s entertainment.  Books of engravings, drawers of medals, cameos, corals, shells, and every other family collection within his cabinets, had been prepared for his old friend, to while away the morning; and the kindness had perfectly answered.  Mr. Woodhouse had been exceedingly well amused. (323)

El afecto por Mr. Woodhouse y la atención constante hacia sus necesidades es otro punto de unión entre Emma y Mr. Knightley, que aumenta su complicidad. Por eso, bastan unas pocas palabras para que ambos se entiendan. Como ocurre cuando durante la cena en casa de los Weston, les llega la noticia de que está nevando y es posible que, en unos minutos, los caminos queden impracticables, dificultando o impidiendo que los invitados regresen a sus hogares. Esta noticia despierta las dudas de los presentes, pero:

Mr. Knightley and Emma settled it in a few brief sentences:  thus–

“Your father will not be easy; why do not you go?”

“I am ready, if the others are.”

“Shall I ring the bell?”

“Yes, do.” (114)

A lo largo de la novela, Austen se sirve de esta relación para mostrar a los lectores las virtudes de ambos personajes y, de esta manera, preparar el desenlace final. Y cuando este llegue, el afecto entre los protagonistas se verá reforzado por su actitud hacia Mr. Woodhouse. Como se dijo unos párrafos más arriba, Emma está decidida a retrasar su matrimonio, ya que no contempla la posibilidad de abandonar su hogar mientras su padre viva. Mr. Knightley es consciente de esta situación y, una vez más, se adelanta a las necesidades del enfermo, aunque eso conlleve ciertas renuncias personales.

He had been thinking it over most deeply, most intently; he had at first hoped to induce Mr. Woodhouse to remove with her to Donwell; he had wanted to believe it feasible, but his knowledge of Mr. Woodhouse would not suffer him to deceive himself long; and now he confessed his persuasion, that such a transplantation would be a risk of her father’s comfort, perhaps even of his life, which must not be hazarded.  (…) But the plan which had arisen on the sacrifice of this, he trusted his dearest Emma would not find in any respect objectionable; it was, that he should be received at Hartfield; that so long as her father’s happiness in other words his life–required Hartfield to continue her home, it should be his likewise. (402)

Mr. Knightley está dispuesto a ser él quien abandone su hogar para evitar cualquier incomodidad a Mr. Woodhouse. Para comprender mejor la generosidad implícita en esta decisión, es necesario situarse en la mentalidad de la época y de la clase social a la que pertenece Mr. Knightley, que pasará de ser el señor de su casa a un inquilino en el hogar de otro caballero.

Nos hemos detenido especialmente en Emma y Mr. Knightley, ya que son los dos personajes principales de la novela. A continuación, analizaremos de un modo más sucinto la actitud hacia Mr. Woodhouse de otros personajes relevantes de Emma, comenzando por su círculo más cercano.

Resultado de imagen de jane austen mr. woodhouseLa novela comienza con la boda de la que hasta poco antes había sido la institutriz y amiga de Emma. Miss Taylor, que desde ese momento pasa a ser Mrs. Weston, desempeña el papel de confidente de la protagonista y es siempre mostrada como una mujer afectuosa y amable. La mejor manera de describir su actitud hacia Mr. Woodhouse es destacando el hecho de que el anciano repite una y otra vez que ella nunca debería haberse casado, ya que eso implicó que se marchara de su hogar: “Ah!  Miss Taylor, if you had not married, you would have staid at home with me” (185). Al mostrar cómo Mr. Woodhouse lamenta repetidamente la pérdida de Miss Taylor, Austen pone de relieve las virtudes de esta mujer, ya que se sobreentiende que supo tratarlo con paciencia y afecto, a pesar de las inconveniencias que le acarreara convivir con alguien como él.

Pasamos ahora al personaje de Isabella, hermana mayor de Emma, casada con Mr. John Knightley. La actitud que mantiene hacia su padre es afectuosa y sincera, pero desprovista de las habilidades de Emma. El narrador informa a los lectores de que Isabella ha heredado una parte del carácter temeroso y dubitativo de su padre. Por esta razón, en vez de tranquilizarle y alejar las preocupaciones, las incrementa aún más al seguirle la corriente y prestar una excesiva atención a los temas relacionados con la salud y el bienestar. A diferencia de Emma, Isabella se deja dominar por sus sentimientos y, por lo tanto, adopta medidas que van contra el bienestar del enfermo Mr. Woodhouse. Volviendo a la situación que comentamos con anterioridad, al hablar de la nevada que amenaza con bloquear los caminos, mientras que Emma no duda en que lo mejor para su padre es regresar a su hogar cuanto antes, Isabella solo es capaz de pensar en sus problemas sin valorar las necesidades de los demás.

Resultado de imagen de jane austen isabella woodhouseHis eldest daughter’s alarm was equal to his own. The horror of being blocked up at Randalls, while her children were at Hartfield, was full in her imagination; and fancying the road to be now just passable for adventurous people, but in a state that admitted no delay, she was eager to have it settled, that her father and Emma should remain at Randalls, while she and her husband set forward instantly through all the possible accumulations of drifted snow that might impede them. (112)

Mr. John Knightley, esposo de Isabella y hermano menor de Mr. Knightley, es descrito como un hombre educado y con principios sólidos, pero con un carácter fuerte y, en ocasiones algo brusco. Los puntos positivos de este caballero, que pertenece a la familia de la protagonista y siente afecto por ella, quedan relegados a un segundo plano debido a su actitud hacia Mr. Woodhouse.

But hardly any degree of personal compliment could have made her (Emma) regardless of that greatest fault of all in her eyes which he sometimes fell into, the want of respectful forbearance towards her father. There he had not always the patience that could have been wished. Mr. Woodhouse’s peculiarities and fidgetiness were sometimes provoking him to a rational remonstrance or sharp retort equally ill-bestowed. It did not often happen; for Mr. John Knightley had really a great regard for his father-in-law, and generally a strong sense of what was due to him; but it was too often for Emma’s charity, especially as there was all the pain of apprehension frequently to be endured, though the offence came not. (82)

La falta de tacto y paciencia al tratar con Mr. Woodhouse ponen de manifiesto los defectos de carácter de este caballero, que mantiene una actitud muy diferente a la de su hermano. Y, aunque la buena educación de Mr. John Knightley le lleva a evitar algunos comentarios que podrían resultar ofensivos, la sensibilidad de Emma detecta su actitud interior y le hace sufrir por el agravio del que es objeto su padre.

Tras analizar la actitud de los personajes que pertenecen al círculo íntimo de Mr. Woodhouse, procederemos a comentar la actitud del resto de personajes que son objeto de nuestro estudio.

Resultado de imagen de jane austen miss batesLa señora Bates y su hija son unas mujeres venidas a menos tras la muerte del cabeza de familia. A pesar de su complicada situación económica, ambas –en especial Miss Bates- mantienen una actitud cordial hacia sus vecinos, ganándose así la estima de casi todo el mundo. Miss Bates es un personaje que podría parecer ridiculizado en la novela, ya que es descrita como una mujer de poca inteligencia y excesivamente locuaz. Sin embargo, su bondad natural, que se manifiesta también en su trato respetuoso y amable con Mr. Woodhouse, sirve de contrapunto para sus defectos. Por esta razón, aunque Emma se muestra crítica hacia las Bates y en ocasiones evita su trato, que le resulta tedioso, las incluye dentro de las compañías que sabe que son agradables para su padre.

Tanto Mr. Weston como su hijo, Frank Churchill, son descritos como caballeros educados y correctos. Ambos se encuentran en el lado de las amistades íntimas de la protagonista. Sin embargo, en su trato con Mr. Woodhouse, apreciamos un defecto común de padre e hijo, su falta de sensibilidad hacia las necesidades ajenas. En el caso de Mr. Weston se manifiesta en su torpeza al proponer planes, que lejos de complacer al enfermo, le producen inquietud:

“Well, sir,” cried Mr. Weston, “as I took Miss Taylor away, it is incumbent on me to supply her place, if I can; and I will step to Mrs. Goddard in a moment, if you wish it.”

But the idea of any thing to be done in a moment, was increasing, not lessening, Mr. Woodhouse’s agitation.  The ladies knew better how to allay it.  Mr. Weston must be quiet, and every thing deliberately arranged. (185)

La señora Weston y Emma han de intervenir para evitar que la torpeza del caballero empeore la situación. Algo parecido ocurre más adelante, mientras se realizan los preparativos para un baile que están organizando Emma y sus amistades. Al explicar las razones por las que se ha elegido un emplazamiento que puede no parecer oportuno a algunas personas, Frank Churchill esgrime un argumento que provoca consternación a Mr. Woodhouse.

“From the very circumstance of its being larger, sir.  We shall have no occasion to open the windows at all–not once the whole evening; and it is that dreadful habit of opening the windows, letting in cold air upon heated bodies, which (as you well know, sir) does the mischief.”

“Open the windows!–but surely, Mr. Churchill, nobody would think of opening the windows at Randalls. Nobody could be so imprudent! I never heard of such a thing.  Dancing with open windows!–I am sure, neither your father nor Mrs. Weston (poor Miss Taylor that was) would suffer it.”

“Ah! sir–but a thoughtless young person will sometimes step behind a window-curtain, and throw up a sash, without its being suspected. I have often known it done myself.”

“Have you indeed, sir?–Bless me!  I never could have supposed it (…).

“Oh!” interrupted Emma, “there will be plenty of time for talking every thing over.  There is no hurry at all.” (223)

De nuevo tiene que ser Emma quien reconduzca la situación, provocada por una persona buena pero insensible, para evitar que altere el estado anímico de su padre. Por último, hablaremos a continuación de la pareja de personajes que están caracterizados con una mayor carga negativa, el matrimonio Elton.

Resultado de imagen de jane austen mr. eltonAl principio de la novela, Mr. Elton cuenta con la simpatía de la protagonista, que ha decidido mediar para lograr un matrimonio entre el clérigo y Harriet Smith, la joven que ha sustituido a Miss Taylor como acompañante de Emma. Aunque la visión que ofrece Emma de Mr. Elton es muy favorable: atractivo, inteligente, educado, etc., el lector percibe la falsedad que impregna la actitud del caballero. Al analizar su comportamiento hacia Mr. Woodhouse, llama la atención que es inexistente. A pesar de visitar con frecuencia el hogar de los Woodhouse, Mr. Elton no presta atención al señor de la casa, ya que todo su interés se centra en Emma, cuyo afecto quiere conquistar para lograr un matrimonio muy ventajoso. El anciano es visto por Mr. Elton como alguien insignificante, al que no merece la pena dedicar tiempo, puesto que no puede reportarle ningún beneficio.

Por último, nos detendremos unos instantes Mrs. Elton, la esposa del párroco de Highbury, que es caracterizada como una mujer sin gusto ni educación, que solo busca destacar y que se adjudica unos dones de los que carece. Dentro de su pedantería y de su afán de notoriedad, Mrs. Elton se permite tratar a Mr. Woodhouse, que se encuentra en un escalón social mucho más alto, de un modo condescendiente.

But this good old Mr. Woodhouse, I wish you had heard his gallant speeches to me at dinner.  Oh!  I assure you I began to think my caro sposo would be absolutely jealous. I fancy I am rather a favourite; he took notice of my gown. How do you like it? (269)

El modo de hablar de Mr. Woodhouse (“good old Mr. Woodhouse”) es completamente inadecuado para la época, pero su condición de anciano enfermizo es percibida como un signo de debilidad por parte de Mrs. Elton, que se permite tratarlo como a alguien cercano, a pesar de no gozar de esa familiaridad.

 

  1. Conclusiones

Para concluir este artículo, ofreceremos un resumen ordenado de la información del apartado anterior, y comentaremos los puntos que nos parecen más relevantes. Finalmente, ofreceremos una breve reflexión sobre las diversas actitudes hacia las personas enfermas, que hemos encontrado en Emma, y cómo el contacto con una persona enferma puede cumplir la función del “Espejo Mágico” del que se habló en el punto 4.

Tal y como se ha visto en el apartado anterior, Austen describe en su novela Emma las siguientes actitudes frente al personaje del enfermo, caracterizado en Mr. Woodhouse.

a) Ser capaz de comprender las circunstancias del enfermo, adelantarse a sus necesidades, evitar lo que le pueda resultar molesto y procurarle momentos de descanso y distracción.

Los personajes que mantienen dicha actitud, muchas veces a base de sacrificios personales, son Emma, Mr. Knightley y Mrs. Weston.

b) Tratar con respeto y afecto, sin provocar incomodidades al enfermo, pero sin implicarse en su cuidado.

Este es el caso de las Bates, que mantienen una relación cordial con Mr. Woodhouse, pero que no pertenecen a su círculo íntimo, por lo que no tienen la misma dedicación que los personajes del grupo anterior.

c) Mantener una actitud afectuosa hacia el enfermo, pero provocándole ciertas incomodidades al no comprender sus circunstancias, ni captar sus necesidades.

En este grupo podríamos incluir a Isabella, la hija mayor de Mr. Woodhouse, a Mr. Weston y a su hijo Frank.

d) Mantener una actitud afectuosa pero impaciente hacia el enfermo, que conlleva ciertos momentos de tensión e incomodidad.

Este es el caso de Mr. John Knightley, esposo de Isabella y hermano de Mr. Knightley.

e) Tratar al enfermo con condescendencia, minusvalorando sus capacidades, o permitiéndose familiaridades impropias.

Esta es la actitud de Mrs. Elton.

f) Ignorar al enfermo.

Tal sería el caso de Mr. Elton.

Los lectores de las obras de Jane Austen saben que esta autora revisaba sus trabajos minuciosamente, y que nada de lo que aparece en sus historias es casual o irrelevante. Como se dijo al principio de este artículo, Austen ofrece en sus novelas un estudio de la personalidad humana, y a este fin se orientan sus historias. Por esta razón, el personaje de Mr. Woodhouse responde a una intencionalidad concreta de su creadora. Por una parte, justifica y aporta veracidad a la personalidad de la protagonista. Y, por otra, permite que los lectores conozcan nuevas facetas de los otros personajes, o profundicen en el conocimiento que ya tenían de ellos.

La experiencia personal de Austen fue cercana a la enfermedad y a la muerte de seres cercanos y queridos. Por lo tanto, no hay duda de que su gran capacidad de observación, le permitió distinguir los diversos comportamientos de las personas al enfrentarse a dichas realidades. Por esta razón, al escribir una novela como Emma, en la que la protagonista tiene una percepción distorsionada de la realidad, que la lleva a confundirse continuamente al juzgar a las personas, Austen quiso incluir un “objeto con poderes especiales” que permitiera a los lectores conocer la verdadera manera de ser de cada uno de los personajes.

En el apartado 4 se habló del Espejo Mágico de la Historia Interminable, en el que cada persona se veía a sí misma, pero no como en los otros espejos, sino de un modo real y completo. El Espejo Mágico no solo refleja el exterior, sino también el interior del que se mira en él. Y, ante esta visión, algunas personas huyen despavoridas al descubrir todo el mal que albergan en su corazón. En este trabajo, hemos hecho diversas referencias a este espejo, asimilándolo de un modo metafórico a la persona enferma ya que, tal y como se puede apreciar en Emma, la actitud hacia la persona enferma puede servir para revelar la verdadera personalidad de los que la rodean, con sus virtudes y defectos.

El neúrologo y psiquiatra austriaco, Viktor Frankl, analizando las experiencias vividas durante su confinamiento en varios campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, afirmaba que, frente a la incapacidad del ser humano de cambiar algunas situaciones, existía la libertad individual de elegir cómo se iba a reaccionar frente a ellas. El modo en el que cada uno decidimos reaccionar frente a la persona enferma puede aportarnos algunas claves para lograr un mayor autoconocimiento. Las consecuencias que se deriven de dicho autoconocimiento variarán en cada caso, dependiendo de las decisiones personales.

En la novela Emma, Austen dota a la pareja principal de una actitud afectuosa y acertada frente al enfermo. En el caso de la protagonista, este es el contrapunto que atenúa sus muchos defectos durante gran parte de la historia, propiciando una actitud menos crítica de los lectores hacia ella. En Mr. Knightley, su trato delicado y atento hacia Mr. Woodhouse, es una mirilla para adentrarnos en sus sentimientos. En ambos casos, la capacidad de sacrificio y la atención afectuosa del enfermo es una característica que les enriquece más que sus títulos y posesiones, y que les hace ganarse el afecto de los millones de lectores que se han adentrado en las páginas de Emma.

 

Por Miguel Ángel Jordán

 

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Ni guapa, ni inteligente, ni rica: Análisis de la señorita Bates como personaje principal de “Emma”

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  1. Introducción

Resultado de imagen de miss batesUna de las características de las obras de Jane Austen es el realismo con el que esta autora diseña a sus personajes, independientemente de la relevancia que tengan en la historia. La conducta de cada uno de los personajes está justificada por los datos que conocemos de ellos y es coherente con la personalidad y las circunstancias que les han sido asignadas. Las tramas de Austen se enmarcan dentro de su contexto sociohistórico y, por esta razón, aunque esta autora no se prodiga en descripciones ni expresa abiertamente sus opiniones sobre temas sociales, ofrece un retrato fiel de la sociedad de su tiempo por medio de sus personajes. De esta manera, Austen es capaz de poner de manifiesto algunas de las injusticias sociales de su contexto histórico sin necesidad de realizar una crítica explícita.

El tema principal de la novela Emma, es el proceso de evolución de su protagonista, su educación. Por eso, Emma ha sido catalogada como un bildungsroman por algunos críticos. (Kohn 1995). Al hablar de este proceso, es habitual que se defina como su punto crítico la escena de Box Hill, que se relata en el capítulo 7 del tercer volumen de dicha novela, y que tiene a Emma, Mr. Knightely y Miss Bates como protagonistas. Sin embargo, en la mayoría de aproximaciones a esta escena, la atención se centra principalmente en la relación entre Emma y Mr. Knightley, y en la posterior reacción de Emma, otorgando a Miss Bates un papel meramente circunstancial o, por lo menos, secundario.

En el presente artículo nos proponemos demostrar que la figura de Miss Bates es de gran relevancia en el desarrollo de la trama de Emma, y no tan solo por su papel en la escena que acabamos de comentar, sino como referencia constante a lo largo de toda la obra y como medio necesario para reflejar el predeterminismo socioeconómico al que estaban sujetas las mujeres durante la época de Jane Austen.

Con esta finalidad, analizaremos el personaje de Miss Bates, de un modo aislado en primer lugar, atendiendo tanto al tratamiento que le presta el narrador, como a su presencia a lo largo de la obra y a la relevancia de su figura dentro de la trama; y, después, en su relación con Emma, profundizando en el contraste que Austen crea entre ambos personajes.

Antes de realizar dicho análisis, ofreceremos algunos datos sobre la figura de las solteronas en las novelas de Austen y en su contexto social. Posteriormente, dedicaremos un apartado a la definición y características de los personajes planos, y de los rasgos propios de este tipo de personajes en las novelas de Austen. Este marco teórico, nos permitirá apreciar con más detalle el realismo con el que Austen representa al personaje de Miss Bates, las características propias de este tipo de personaje y su relevancia en la trama.

  1. “Las solteronas” en la sociedad y en las novelas de Jane Austen

Resultado de imagen de miss batesLa situación social de las mujeres en Inglaterra durante los siglos xviii y xix era de gran dependencia y vulnerabilidad. En el caso de las damas de clase social media o alta, el matrimonio era, con frecuencia, su único medio para mantener su estatus social o incluso mejorarlo. Puesto que no estaba bien visto que una dama trabajara, sus recursos tan solo podían proceder o  bien de unas rentas asignadas o, en el caso de las mujeres casadas, de los bienes de su marido. Para las mujeres de clase social baja, el matrimonio también podía suponer cierta estabilidad económica y un mejor posicionamiento social.

El papel de la mujer, durante estos siglos, estaba marcado por su condición de esposa y madre por lo que, según explica Halperin (1984) ser considerada una solterona era equiparable a ser considerada un fracaso y esta presión social se unía a las demás razones que empujaban a muchas mujeres al matrimonio, no tanto por razones sentimentales, como “for a home and independence and companionship and children, and to avoid disminishing consequence and financial and social dependence on others” (54). Aunque legalmente no existían impedimentos para que una mujer soltera fuera la propietaria y administradora de diversos bienes, las costumbres sociales, según Hill (2005) conllevaban un elevado prejuicio contra las que así obraban, relegándolas al ostracismo social: “single women of the middle class were not merely deprived of their ability to work, but of any recognized usefulness in society” (229)

La solterona, como elemento literario, ha estado presente en la literatura inglesa desde principios del siglo xix, y alcanzó un mayor auge en el periodo de entre guerras en el siglo xx (Mezei 2007).

Her narrative function, in representing the dialectic between seeing and being seen, omniscience and invisibility, often mirrors the ambiguous and hidden role of the author/narrator in relation to his/her characters. By focalizing through the spinster, the narrator/author thus affords her a measure of power and control. Even her effacement, silences, and apparent invisibility are effective narrative strategies for control over others and events. (104)

Las características atribuidas a este tipo de personajes las convierten en testigos inadvertidos de eventos muy diversos. Por esta razón, aunque con frecuencia es objeto de críticas, burlas o conmiseración, el papel de la solterona es un recurso muy útil para el autor, que puede descargar en este personaje parte de su función narrativa.

Jane Austen comenzó a escribir Emma poco antes de cumplir los treinta años. Su padre había fallecido años atrás y ella vivía con su madre, su hermana y Martha Lloyd, una amiga de la familia, en una casa propiedad de su hermano Edward en Chawton. A pesar de las ayudas económicas que los hermanos Austen dispensaban a estas damas, su situación era modesta y exenta de lujos. Aunque nunca llegaron a pasar necesidad y siempre contaron con la ayuda de personal de servicio, podemos afirmar que Austen experimentó en primera persona algunas de las limitaciones de las impoverished gentlewoman, que aparecen en Emma, no solo en cuanto a sus esfuerzos para ahorrar y administrar con acierto sus escasos medios, sino también por la pérdida de estatus social y las pequeñas humillaciones al ser excluidas de ciertos ambientes (Mezei 1988).

   “In Emma Austen portrays the economic and social conditions of a surprisingly large number of female characters, describing in the first eight chapters the lives of fourteen women, mostly of the ‘middling ranks’ of society” (Fawkes 414). De todos esos casos, el más relevante en la novela es el de Mrs. and Miss Bates, viuda e hija del fallecido párroco de la localidad, que viven en una situación de gran estrechez económica, aliviada en parte por la generosidad de algunas de las familias de la gentry de Highbury.

Como se explicará más adelante, el personaje de Miss Bates es de gran importancia en la novela. Su situación contrasta directamente con la de Emma Woodhouse, la protagonista de esta historia, que en una conversación con su amiga Harriet Smith confiesa su intención de permanecer soltera. De este modo, Austen pone de manifiesto la diferencia existente entre las mujeres solteras de clase baja y las de clase alta, aunque estas últimas también se veían perjudicadas en cierta medida por su situación (Neubauer 2015).

  1. Flat characters

Resultado de imagen de miss batesIn her study Aspects of a novel, Foster divides characters into flat and round and defines flat characters by saying that they are constructed round a single idea or quality and exemplify this idea with some examples:

The really flat character can be expressed in one sentence such as “I never will deser Mr. Micawber.” There is Mrs. Micawber –she says she won’t desert Mr. Micawber, she doesn’t, and there she is. Or: “I must conceal, even by subterfuges, the poverty of my master’s house.” There is Caleb Balderstone in The Bride of Lammermoor. He does not use the actual phrase, but it completely describes him; he has no existence outside it. (104)

Según Foster, el modo de comprobar si un personaje es plano es preguntarse si es capaz de sorprender al lector de un modo convincente. Si no sorprende, es plano; y si no es convincente, es plano aunque pretende ser profundo.

Una ventaja de los personajes planos es que son fácilmente reconocibles por los lectores y son un recurso útil para el autor, ya que no se espera que evolucionen y proporcionan su propia ambientación por medio de sus particularidades claramente definidas. La segunda ventaja que Foster reconoce en este tipo de personajes es que son fáciles de recordar ya que son sencillos y estáticos. Los personajes planos permanecen invariables durante toda la obra y esta cualidad les aporta continuidad y consistencia aunque la trama haya perdido intensidad.

En su libro The Structure of a Novel, Muir revisa algunas de las afirmaciones de la obra de Foster que él considera incorrectas. No es este el lugar para analizar esta polémica, por lo que nos limitaremos a añadir algunas de las propuestas de Muir sobre los personajes planos.

What can the writer do with them? What will the function of his plot be? Obviously not to trace their development, for being flat they cannot develop, but to set them in new situations, to change their relations to one another, and in all of these to make them behave typically. The task of the character novelist is more like the choreographer’s than the dramatist’s; he has to keep his figures moving rather than acting; and for the most part he has them masked. (26)

Debido a su invariabilidad, los personajes planos nos aportan una referencia constante dentro de la evolución de la obra y de los personajes. El contraste de los personajes planos con los demás, en especial con los centrales, nos aportará distintos puntos de vista a lo largo de la obra, en función de la evolución de los personajes más profundos.

Resultado de imagen de miss bates Muir da por válida la afirmación de Foster de que los personajes planos pueden ser explicados con una sola frase, pero se plantea una nueva cuestión. ¿Cómo es posible que los personajes planos puedan provocar efectos que no son mecánicos y ofrecer una visión del ser humano que no es superficial? Muir responde a este interrogante afirmando que los personajes planos tienen dos caras. Una cara visible a los lectores, que es la que se refleja en la obra, y otra oculta, que tan solo conoce el autor. Por lo tanto, aunque los personajes planos no evolucionen a lo largo de la obra, su manera de actuar debe ser coherente con la personalidad y las circunstancias que el autor les ha conferido. Por esta razón, en su aparente sencillez, estos personajes pueden provocar efectos que van más allá de lo evidentemente previsible, aunque sin llegar a sorprender de un modo convincente ya que, en ese caso, serían personajes profundos.

En el estudio que citamos con anterioridad, Foster define el estilo de Austen diciendo que es una miniaturista, pero nunca bimensional. Es decir, sus personajes, incluso los aparentemente planos, son complejos o capaces de ser complejos. “Even Miss Bates has a mind, even Elizabeth Eliot a heart, and Lady Bertram’s moral fervour ceases to vex us when we realize this: the disk has suddenly extended and become a litlle globe” (113-4).  Y, un poco más adelante, comparando los personajes de las obras de Austen con los de Dickens, Foster afirma: “her characters though smallers than his are more highly organized. They function all round, and even if her plot made greater demands than it does, they would still be adequate.” (114). Aunque algunos personajes de las obras de Austen tienen las características propias de los personajes planos, la autora los ha diseñado de modo que puedan adquirir una profundidad momentánea, si la obra lo requiere y, según Foster, tienen suficiente consistencia como para poder cumplir un papel más complicado si la obra lo exigiera.

Clay (2001) también analiza los personajes planos de las obras de Dickens y Austen, y les asigna papeles distintos. Mientras que en las obras de Dickens “flat characters replace his indifferent main plot with a fascinating side show”, en las de Austen, “they propel the main plot, moving her hero and heroine’s relationship in, then out of dificulties.” (280). Según Clay, por tanto, los personajes planos de Dickens aportan historias adicionales, que se añaden a la principal, confiriéndole mayor interés y variedad. Sin embargo, en Austen, la función de estos personajes es contribuir al desarrollo de la trama principal y, en concreto, a la culminación del tema central de la novela.

En los próximos apartados, volveremos sobre algunas de las ideas que se han expuesto hasta este momento y las comentaremos aplicándolas a la temática de este artículo.

  1. Miss Bates

En este apartado realizaremos un primer acercamiento al personaje de Miss Bates, que completaremos en el siguiente, realizando un contraste entre Miss Bates y Emma Woodhouse.

Resultado de imagen de miss bates Al realizar una primera lectura de Emma, es probable que muchos lectores obtengan la impresión de que Miss Bates es un personaje secundario, plano, semejante a otros personajes ridículos de las novelas de Austen. Con su constante e incesante verborrea, Miss Bates es presentada por la autora como una mujer a la que es difícil prestar atención: “a pretty long speech from Miss Bates, which few persons listened to”. A lo largo de la novela, se suceden diversas intervenciones de Miss Bates, en los que Austen refleja la manera de hablar propia de las personas que padecen incontinencia verbal, cuyos monólogos resultan tediosos y prácticamente ausentes de contenido.

En cada una de las seis novelas principales de Austen, encontramos algún personaje femenino ridiculizado por la autora. Mrs. Jennings (Sense and Sensibility), Mrs. Bennet (Pride and Prejudice), Mrs. Norris (Mansfield Park), Mrs. Allen (Northanger Abbey) y Maria Elliot (Persuasion), son algunos ejemplos de estas mujeres caricaturizadas por Austen. Sin embargo, podemos detectar algunas diferencias entre Miss Bates y las otras mujeres tanto en sus circunstancias como en el trato que le dispensa la autora.

Although Miss Bates is one of Austen’s comic character because of her loquaciousness and tendency to constantly jump from thought to thought in rapid succesion, she is treated with a higher degree of sympathy than Austen usually reserves for her comic characters. (Neubauer 136)

Una razón que puede explicar la mayor simpatía con la que Austen trata a Miss Bates es el hecho de que se trata de una mujer soltera y pobre, mientras que las otras mujeres están casadas, o son viudas como Mrs. Norris, y gozan de una posición social ventajosa o, por lo menos desahogada. Miss Bates, por lo tanto, se encuentra en una situación de desprotección que las otras damas no sufren, y esta circunstancia despierta la compasión del narrador y afecta a su modo de presentarla al lector. Además, en todo momento, tanto el narrador como los personajes de Emma, se refieren a ella como una mujer bondadosa y agradecida, estimada por sus vecinos. Su único defecto es que habla demasiado.

En su ensayo “The Letters”, recogido dentro del Cambridge Companion to Jane Austen, Flynn afirma que Miss Bates es uno de los minor characters más importantes de las novelas de Austen. Tanto en este apartado como en el siguiente, aportaremos algunas explicaciones que sostienen esta afirmación.

El narrador de las novelas de Austen presenta a los personajes en el momento en el que se hacen presentes en la historia. Cuando se trata de personajes importantes, a esa primera presentación, le siguen otras presentaciones parciales en diferentes momentos de la narración. No es habitual que el narrador aporte información sobre un personaje con anterioridad a su participación en la trama. En Emma, esto tan solo ocurre con dos personajes. Uno de ellos es Frank Churchill, cuya visita a Highbury es anhelada no solo por su padre, sino también por sus amistades. Las diversas referencias a Frank Churchill que se suceden antes de su entrada en escena provocan expectación en los lectores y aportan una mayor relevancia al personaje. El segundo caso en el que unos personajes son presentados con anterioridad a su aparición en la novela es el de las Bates. Mrs. y Miss Bates son citadas por primera vez en el capítulo dos y sus nombres aparecen repetidas veces a lo largo del primer volumen. Sin embargo, la primera vez que se las muestra es al inicio del segundo volumen, es decir, diecisiete capítulos después de su primera mención.

El primer volumen de la novela gira en torno plan de Emma de lograr el compromiso entre Harriet y Mr. Elton. Los dieciocho capítulos que componen este volumen son, por tanto, una introducción a la trama, en la que la historia se centra en un número limitado de personajes. Con el segundo volumen se inicia el nudo principal, en el que Frank Churchill jugará un papel importante. Este segundo volumen comienza con una visita de Emma y Harriet a las Bates, que el narrador introduce con una nueva descripción de la situación de estas mujeres y algunas reflexiones sobre la actitud de Emma hacia ellas.

A partir de este momento, la presencia de Miss Bates es una constante en la novela; se la muestra o se habla de ella prácticamente en todos los capítulos de los volúmenes dos y tres de la obra. De hecho, su nombre aparece más de doscientas veces en los treinta y siete capítulos que componen estos volúmenes.

En el primer volumen de la novela, Hartfield, hogar de los Woodhouse, es el centro de la historia. Sin embargo, a partir del segundo volumen, la trama se descentraliza y el hogar de las Bates adquiere una gran relevancia, tanto por las escenas que se enmarcan en ese escenario, como por las veces en las que se hace referencia a él.

Imagen relacionadaPara concluir este apartado, añadiremos una última idea sobre el personaje de Miss Bates. Tal y como se ha dicho con anterioridad, el rasgo más característico de Miss Bates es su locuacidad. Las intervenciones de este personaje suelen ser extensas y, por este motivo, en ocasiones cumple un papel de segundo narrador. Tal y como se dijo en el punto 2, las características del personaje de la solterona facilitan que el autor les otorgue una función de control o poder sobre el resto de personajes. En este caso, esa función central se manifiesta en el hecho de que el hogar de las Bates sea uno de los centros neurálgicos de Highbury, por donde pasan muchos de sus vecinos para hacer una visita o llevar un regalo. A través de esas conversaciones, Miss Bates recibe una gran cantidad de información que, más tarde, comunica en sus largas intervenciones, supliendo en parte el papel del narrador.

  1. Miss Bates y Emma Woodhouse.

En el apartado anterior, se ha explicado brevemente la importancia del personaje de Miss Bates en la novela Emma atendiendo al tratamiento que le presta el narrador, a su presencia a lo largo de la obra y a la relevancia de su figura dentro de la trama. En este apartado, ofreceremos un contraste de los personajes de Miss Bates y Emma Woodhouse que pondrá de manifiesto el papel central de Miss Bates en esta obra.

Emma Woodhouse es sin duda la protagonista de la obra que lleva su nombre, y que comienza del siguiente modo:

Emma Woodhouse, handsome, clever, and rich, with a comfortable home and happy disposition, seemed to unite some of the best blessings of existence; and had lived nearly twenty-one years in the world with very little to distress or vex her. (1)

Handsome, clever and rich. Estas son las tres palabras con las que el narrador define a Emma, añadiendo después una explicación algo más detallada sobre su carácter y circunstancias. Esta descripción contraste de un modo directo con la que se hace de Miss Bates algunas páginas más adelante.

(Miss Bates) enjoyed a most uncommon degree of popularity for a woman neither young, handsome, rich, nor married. Miss Bates stood in the very worst predicament in the world for having much of the public favour; and she had no intellectual superiority to make atonement to herself, or frighten those who might hate her into outward respect. She had never boasted either beauty or cleverness. (…) And yet she was a happy woman, and a woman whom no one named without good-will. (16)

Neither young, handsome, rich… and she had no intellectual superiority. Como se puede observar, el narrador contrapone las características y circunstancias de Emma a las de Miss Bates desde el primer momento. Emma tiene todas las cualidades que le faltan a Miss Bates, belleza, inteligencia y riqueza. Su vida está llena de comodidades y eso explica su existencia placentera. As the daughter of the late vicar “Miss Bates has her origins within the upper reaches of the Highbury system of ranks” (Monaghan 139), pero tras la muerte de su padre, su madre y ella se encuentran en una situación económica adversa. Miss Bates carece de todas las bendiciones de las que goza Emma, y sin embargo, el narrador afirma que she was a happy woman whom no one named without good-will.

Resultado de imagen de miss bates Jane Austen suele establecer la temática principal de sus obras en los primeros párrafos de sus novelas. La concisión y el uso de la palabra adecuada son algunos de los rasgos del estilo de esta autora (Jordán 2017), y esto se pone de manifiesto de un modo especial en las primeras páginas de sus obras, en las que Austen es capaz de condensar en unas pocas líneas el contenido que desarrollará a lo largo de toda el libro. En el caso de Emma, el párrafo inicial nos muestra las virtudes y los defectos de la protagonista, y las circunstancias que la han llevado a ser como es. De este modo, podemos adivinar que la temática principal de la novela es la evolución de la heroína, su educación y su crecimiento como persona. Al contraponer el personaje de Miss Bates al de Emma, Austen nos revela la importancia de Miss Bates para el desarrollo de la trama. Para comprender mejor a la heroína, deberemos profundizar en este personaje aparentemente secundario y ridículo.

Emma pasa la mayor parte de su tiempo en su hogar, cuidando de su padre, acompañada por su amiga Harriet y recibiendo las visitas de Mr. Knightley y otras amistades y vecinos. Por su parte, Miss Bates, también pasa la mayor parte de su tiempo en su hogar, cuidando de su madre, acompañada por su sobrina Jane y recibiendo también las visitas de amistades y vecinos. Es decir, Austen representa a ambos personajes viviendo en universos paralelos pero contrapuestos. Mientras que Hartfield es la casa de una familia noble y cuenta con todo tipo de lujos, en el caso de las Bates:

The house belonged to people in business. Mrs. and Miss Bates occupied the drawing-room floor and there, in the very moderate-sized apartment, which was every thing to them, the visitors were most cordially and even gratefully welcomed. (135).

Esta contraposición de personajes se pone también de manifiesto en la novela, cuando a raíz de un comentario de Harriet, Emma compara su situación con la de Miss Bates.

Never mind, Harriet, I shall not be a poor old maid; and it is poverty only which makes celibacy contemptible to a generous public! A single woman, with a very narrow income, must be a ridiculous, disagreeable old maid! the proper sport of boys and girls, but a single woman, of good fortune, is always respectable, and may be as sensible and pleasant as any body else. (75).

Resultado de imagen de miss bates Desde el punto de vista de Emma, lo que marca la diferencia entre la situación de Miss Bates y la suya es el dinero. Al gozar de una posición social elevada, Emma se considera por encima de Miss Bates y afirma que ella nunca se encontrará en una situación similar. Sin embargo, según Galperin (2013), la actitud crítica de Emma hacia Miss Bates, que se muestra en diferentes momentos de la novela, nace precisamente del miedo a que el dinero no baste para salvarla de una situación similar. Desde nuestro de punto de vista, que justificaremos a continuación, la actitud crítica de Emma hacia Miss Bates nace de la insatisfacción personal que Emma experimenta al compararse con ella.

Como ya se ha dicho, al comienzo de la novela se afirma que las cualidades de Emma son su belleza, su inteligencia y su buena posición económica. Es decir, cualidades que no dependen de ella y que no ha hecho nada para merecer. Unos párrafos más adelante, el narrador muestra los puntos negativos del carácter de Emma.

The real evils, indeed, of Emma’s situation were the power of having rather too much her own way, and a disposition to think a little too well of herself; these were the disadvantages which threatened alloy to her many enjoyments. (1)

Acostumbrada a que los demás cedan ante su insistencia y a recibir elogios, Emma confía demasiado en su propio juicio, ignora los consejos de otras personas y actúa según su voluntad, causando sufrimiento a los que tiene alrededor. Además, algo más adelante, el narrador nos informa de otro de los defectos de Emma, la inconstancia. Sin embargo, al describir a Miss Bates, después de enumerar las circunstancias en su contra, su falta de belleza, de inteligencia y de recursos económicos, el narrador se extiende mostrando sus cualidades:

It was her own universal good-will and contented temper which worked such wonders. She loved every body, was interested in every body’s happiness, quicksighted to every body’s merits; thought herself a most fortunate creature, and surrounded with blessings in such an excellent mother, and so many good neighbours and friends, and a home that wanted for nothing. The simplicity and cheerfulness of her nature, her contented and grateful spirit, were a recommendation to every body, and a mine of felicity to herself. (16).

De este modo, se refuerza el contraste entre estos dos personajes. Emma cuenta con cualidades naturales y buena posición. Sin embargo, su carácter es deficiente y sus esfuerzos por mejorar infructuosos. Miss Bates, por el contrario, tiene pocas cualidades naturales y una posición económica desfavorable. Pero su actitud y su carácter suplen esas deficiencias, llevándola a disfrutar y a agradecer los pequeños detalles y a gozar del afecto de sus vecinos.

La relación de Emma y Miss Bates con el resto de personajes y la opinión de estos hacia ambas damas son otros puntos de contraste que el narrador ofrece en diversos momentos.

Debido a su posición, a sus circunstancias familiares y a sus cualidades, Emma está acostumbrada a ocupar un lugar de privilegio en los eventos y reuniones sociales, a actuar según su parecer y a recibir alabanzas. A la vez, su elevada posición social también conlleva cierta soledad, ya que Emma solo es accesible para algunas personas. La superioridad de Emma provoca fascinación en Harriet, respeto en los Cole, recelo en Mrs. Elton y, en general, cierto distanciamiento. Es admirada por la mayoría pero estimada solo por unos pocos, por aquellos que forman parte de su círculo más íntimo.

Miss Bates, sin embargo, resulta cercana y accesible para todo el mundo. Incluso Emma, que, como hemos dicho, mantiene una actitud crítica e irritada hacia ella, no duda en afirmar sus virtudes:

She is very much to the taste of every body, though single and though poor. Poverty certainly has not contracted her mind:  I really believe, if she had only a shilling in the world, she would be very likely to give away sixpence of it; and nobody is afraid of her: that is a great charm. (76).

Imagen relacionadaNadie le tiene miedo. En esta frase de Emma se puede apreciar que es consciente de la actitud distante hacia ella de algunos de sus vecinos, que se sienten intimidados por su posición. Miss Bates es una mujer generosa y agradecida a la que la gente se siente inclinada a ayudar. Su buen corazón y su natural benévolo la convierten en un recurso para sus vecinos cuando necesitan que alguien apruebe sus planes.

As a counsellor she was not wanted; but as an approver, (a much safer character,) she was truly welcome.  Her approbation, at once general and minute, warm and incessant, could not but please. (227)

El carácter agradecido y bondadoso de Miss Bates hace que la gente se sienta segura y cómoda en su presencia. Por esta razón, aunque carece de grandes cualidades, cuenta con el afecto y el respeto de sus vecinos. Además, su situación precaria, le granjea la compasión y la comprensión de todos los que la conocen, a pesar de su incontinencia verbal. Austen pone en boca de Frank Churchill una frase que resume estos últimos párrafos: “She is a woman that one may, that one must laugh at; but that one would not wish to slight.”(231). Por el contrario, podríamos afirmar que Emma es una dama de la que nadie se puede reír, pero a la que algunos (Mr. and Mrs. Elton) querrían herir.

Como hemos visto, el narrador ofrece un claro contraste entre Emma y Miss Bates, que pone de manifiesto sus defectos y cualidades. A lo largo de la novela, podemos encontrar también un contraste entre la actitud de distintos personajes hacia Miss Bates, del que el narrador se sirve para mostrarnos ciertas facetas de la personalidad de los protagonistas. Tal y como se afirmó anteriormente, la actitud de Emma hacia Miss Bates durante la mayor parte de la historia es crítica y, en ocasiones, cruel. Emma es consciente de que debería corregir su actitud, tanto por motivos personales como sociales. Al pertenecer a una de las familias más relevantes de Highbury, su obligación es ayudar a los necesitados. Sin embargo, esta tarea le resulta demasiado costosa y con frecuencia incumple sus obligaciones.

She knew she was considered by the very few who presumed ever to see imperfection in her, as rather negligent in that respect, and as not contributing what she ought to the stock of their scanty comforts. She had had many a hint from Mr. Knightley and some from her own heart, as to her deficiency–but none were equal to counteract the persuasion of its being very disagreeable. (135).

Mr. Knightley, sin embargo, siempre está dispuesto a ayudar a las Bateses y su trato con Miss Bates es siempre paciente, atento y educado. En diferentes momentos de la novela el narrador muestra ejemplos concretos de esta actitud generosa y cordial. Emma, aunque incapaz de imitarle, no duda en alabar el comportamiento de Mr. Knightley. Por ejemplo, cuando Mrs. Weston sugiere que Mr. Knightley utilizó su carruaje para ir a la fiesta de los Cole, con la única intención de ponerlo a disposición de las Bateses, Emma contesta: “I know no man more likely than Mr. Knightley to do the sort of thing” (198). Y, más adelante, también en respuesta a una sugerencia de su antigua institutriz, Emma añade: “He has a great regard for the Bateses, you know, independent of Jane Fairfax– and is always glad to shew them attention.” (199).

Miss Bates no es tan solo un instrumento para contrastar la actitud de Emma y la de Mr. Knightley, sino también un punto de conflicto entre ambos protagonistas. En una cita anterior se dijo que Emma “had had many a hint from Mr. Knightley (…) as to her deficiency”. (135). Mr. Knightley es la única persona capaz de corregir a Emma por su actitud incorrecta. Son varias las intervenciones de este tipo que encontramos en la novela pero, sin duda, la más significativa es la que tiene lugar durante la excursión a Box Hill, en la que Emma ridiculiza cruelmente a Miss Bates. Esta escena, que ha sido comentada en una gran cantidad de estudios sobre Emma (Sabor 2015), es un momento crítico en la evolución de la heroína y, en ella, además del conflicto entre Mr. Knightley y Emma, podemos apreciar el contraste entre Miss Bates y Emma, y también el contraste entre la actitud hacia Miss Bates de ambos protagonistas.

Para apreciar el contraste entre Emma y Miss Bates, nos serviremos del desahogo de la heroína tras su primera conversación con Mrs. Elton. En esta conversación, Emma se siente ofendida por la actitud condescendiente de su interlocutora, que en vez de tratarla con la deferencia que esperaba, se sitúa a su mismo nivel social o incluso algo más elevada. Al terminar ese encuentro, Emma exclama: “’Insufferable woman!’ was her immediate exclamation. ‘Worse than I had supposed.  Absolutely insufferable’” (247). Sin embargo, durante la mencionada excursión a Box Hill, Miss Bates, tras recibir una ofensa mucho mayor por parte de Emma, se culpa a sí misma por lo ocurrido: “Ah!–well–to be sure.  Yes, I see what she means, (turning to Mr. Knightley,) and I will try to hold my tongue. I must make myself very disagreeable, or she would not have said such a thing to an old friend.” (332).

Algunos párrafos más adelante, el narrador muestra una escena en la que Emma y Mr. Knightley se encuentran a solas y el caballero recrimina con fortaleza el comportamiento de la joven. En esta escena, como dijimos, a través de la actitud de ambos hacia Miss Bates, el narrador nos ofrece un claro contraste de ambos personajes y, a la vez, un punto de conflicto que será definitivo para la evolución de la trama.

Resultado de imagen de badly done emma“Were she prosperous, I could allow much for the occasional prevalence of the ridiculous over the good.  Were she a woman of fortune, I would leave every harmless absurdity to take its chance, I would not quarrel with you for any liberties of manner.  Were she your equal in situation– but, Emma, consider how far this is from being the case. She is poor; she has sunk from the comforts she was born to; and, if she live to old age, must probably sink more. Her situation should secure your compassion. It was badly done, indeed!” (336).

Por medio de estas palabras, Mr. Knightley no solo recrimina la actitud de Emma, sino que muestra el contraste entre ella y Miss Bates. Miss Bates pertenece a la misma clase social que Emma y debería de gozar de una posición, no tan privilegiada como la de Emma, pero sí cómoda. Sin embargo, tras la muerte de su padre, tanto Miss Bates como su madre se vieron privadas de sus comodidades y, año tras año, su situación se ha ido complicando por la falta de recursos. La situación de Miss Bates y de Emma podría haber sido similar, sin embargo, las circunstancias provocaron que una gozara de una posición de privilegio mientras la otra se hundía socialmente. Por esta razón, concluye Mr. Knightley, Emma debería tener una especial compasión hacia Miss Bates, ya que Emma debería comprender mejor que nadie el sufrimiento de esta mujer, que carece de todo aquello de lo que goza la joven.

Resultado de imagen de badly done emmaLas palabras de Miss Bates logran que Emma se enfrente a la realidad y reconozca la crueldad de su actitud: “The truth of this representation there was no denying. She felt it at her heart. How could she have been so brutal, so cruel to Miss Bates!” (337). Este autodescubrimiento marca un punto de inflexión en el proceso evolutivo de Emma que, por fin, es consciente de sus equivocaciones. Anteriormente se dijo que Emma se consideraba superior a Miss Bates gracias a su situación económica. Sin embargo, después de la reprensión de Mr. Knightley, Emma se da cuenta de que su posición social y su situación económica no bastan para hacerla una buena persona. Este descubrimiento tiene como consecuencia un cambio de actitud de Emma que se esfuerza por reparar su ofensa a Miss Bates y corregir su comportamiento hacia ella y hacia las demás personas. El contraste entre su actitud y la de Miss Bates lleva a Emma a reconocer sus errores y por esta razón le resultan dolorosos los elogios de Miss Bates, que le recuerdan sus errores del pasado.

“So very kind!” replied Miss Bates.  “But you are always kind.”

There was no bearing such an “always” (340).

Durante los siguientes capítulos, el narrador muestra la evolución de Emma que termina la historia reconociendo sus errores y juzgándose sin excusas. La respuesta de Emma a Mr. Knightley cuando este se sorprende al ver su cambio de actitud respecto al compromiso de Harriet con Robert Martin, pueden servir como resumen de la evolución del personaje de Emma.

“You are materially changed since we talked on this subject before.”

“I hope so–for at that time I was a fool.” (425)

El proceso de evolución de Emma se centra en su carácter, puesto que es lo único defectuoso de la joven. Al principio de la historia, como vimos, el narrador afirmó que Emma era guapa, inteligente y rica, por lo que el crecimiento del personaje debía centrarse en las cualidades que no dependían de la naturaleza ni de la posición social. En el caso de Miss Bates sucede lo contrario. Como personaje, sigue siendo el mismo, ya que su carácter no varía, pero es previsible que su situación económica mejorará tras el matrimonio de su sobrina Jane con Frank Churchill.

  1. Conclusiones

En el apartado 2 de este artículo, se habló de la figura de la solterona en las novelas de Austen y de las limitaciones sociales a las que estaban sujetas las mujeres solteras durante la época de la autora. Por medio del personaje de Miss Bates, Austen ofrece un retrato realista de la situación de precariedad que tuvieron que sufrir algunas mujeres de su época, que dependían completamente de la asistencia de otras personas para poder subsistir. Esta situación resultaba cercana para la autora que, del mismo modo que Miss Bates, era la hija de un clérigo y vio decrecer sus ingresos tras la muerte de su padre, aunque siempre contó con la ayuda económica de sus hermanos.

Según lo explicado en el apartado 3, podemos afirmar que Miss Bates es un personaje plano, ya que no evoluciona a lo largo de la historia ni sorprende de un modo convincente a los lectores. Sin embargo, el hecho de que pueda ser catalogado como un personaje plano no significa que desempeñe un papel secundario. Tal y como se ha mostrado en el punto anterior, el papel de Miss Bates es muy relevante en la novela, ya que la autora establece un contraste continuo entre ella y la protagonista. Miss Bates no solo es crucial para la evolución de Emma sino que, de hecho, es necesaria para comprender en su totalidad a la heroína y para captar la temática principal de la trama.

Austen utiliza el personaje de Miss Bates para mostrar el predeterminismo socioeconómico de su época y la superioridad de los valores personales respecto a las cualidades innatas y a la posición social y económica.

Resultado de imagen de badly done emmaAl contrastar la historia de Emma con la de Miss Bates, Austen nos muestra hasta qué punto las circunstancias socioeconómicas podían limitar la existencia de una mujer. Mientras que Emma goza de una posición de privilegio y no teme por su futuro, Miss Bates, que también nació en el seno de una familia perteneciente a la gentry, depende de unos recursos cada vez más escasos y de la compasión de sus vecinos. Ninguna de las dos ha hecho nada para merecer su destino. Sin embargo, mientras una goza de lujos y comodidades, la otra está abocada a una pobreza cada vez mayor, sin poder hacer nada para evitarlo.

A través del contraste de Emma con Miss Bates, Austen también pone de manifiesto la superioridad de aquello que podemos cambiar respecto a lo que nos viene dado. Como se vio en el punto anterior, las cualidades de Emma al principio de la historia son su belleza, su inteligencia y su riqueza. Todas ellas recibidas en el momento de su nacimiento sin intervención suya. Sin embargo, en aquello en lo que ella puede intervenir, es decir, en su carácter y en su actitud, Emma tiene claras deficiencias. El caso de Miss Bates es casi el opuesto, sus cualidades innatas son escasas, pero su carácter y actitud, aunque no son perfectas, le granjean el afecto y la comprensión de sus vecinos. Por esta razón, a lo largo de la historia, el personaje que evoluciona es el de Emma, que es quien necesita cambiar. Y esta evolución la lleva a acercarse al personaje de Miss Bates, que ha seguido una trayectoria uniforme a lo largo de toda la historia.

 

Por Miguel Ángel Jordán

 

 

 

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Sabor, Peter, editor. The Cambridge Companion to ‘Emma’. Cambridge University Press, 2015.

EMMA: UN HERMOSO RETRATO DE IMPERFECCIÓN

A continuación os ofrecemos un artículo publicado recientemente en el Advance Research Journal of Multidisciplinary Discoveries, en el que se analiza la belleza de la imperfección, a través del personaje de Emma Woodhouse.

Podéis encontrar el artículo original en el siguiente enlace:

http://www.journalresearchijf.com/wp-content/uploads/Emma-by-Jane-Austen-A-Beautiful-Picture-of-Imperfection-PP-24-31.pdf

 

Introducción

“Pictures of perfection as you know make me sick and wicked.” (Austen, Letters, 208). De este modo se dirigía Jane Austen a su sobrina Fanny Knight el 23 de marzo de 1817. En una carta anterior, la joven le había transmitido a su tía las opiniones que Mr. Wildman, su pretendiente, había expresado sobre una de las novelas de Austen, sin saber que ella era la autora. El joven caballero había manifestado sus reparos al encontrar algunos defectos en la heroína y en otros personajes, y Fanny Knight le había relatado esta conversación a su tía para ver cuál era su respuesta. En la carta ya citada, Austen reprende cariñosamente a su sobrina por haber actuado de ese modo, mostrando su compasión y simpatía por el joven caballero, que sin duda se sentiría incómodo al descubrir la verdad. Austen también afirma que Mr. Wildman y ella nunca podrían estar de acuerdo en lo referente a las novelas y a las heroínas, ya que ella no soportaba esas obras en las que las protagonistas son un retrato de perfección, completamente alejado de la realidad.

Todas las obras de Austen están protagonizadas por jóvenes damas dotadas con grandes cualidades, pero también con defectos. Las heroínas de esta autora no pueden en ningún caso ser calificadas como retratos de perfección, ya que a lo largo de cada una de sus novelas, se muestran diferentes pasajes en las que sus debilidades se ponen de manifiesto. Sin embargo, esto no impide que los lectores de dichas obras se sientan atraídos por la personalidad que la autora ha conferido a cada una de sus protagonistas. De hecho, es posible que estas heroínas sean aún más atractivas precisamente por su condición imperfecta, ya que esto las vuelve más cercanas y asequibles.

En el presente artículo, nos proponemos estudiar la relación entre imperfección y belleza en una obra literaria, centrándonos de un modo especial en el papel de la protagonista. Para este propósito, nos parece que la heroína más adecuada es Emma Woodhouse, protagonista de la novela Emma, puesto que se trata de un personaje evidentemente imperfecto.

A continuación, ofreceremos una aproximación al concepto de belleza y a los diferentes intentos de definirlo. Posteriormente se explicarán con brevedad algunas corrientes estéticas relacionadas con la belleza de la imperfección. Este marco teórico nos servirá de referencia a la hora de llevar a cabo nuestro análisis, en el que se analizarán las estrategias utilizadas por Austen para mostrar la belleza de un personaje imperfecto.

Algunas aproximaciones al concepto de belleza

En este apartado, ofreceremos un breve elenco de definiciones y aproximaciones al concepto de belleza. No es nuestro objetivo profundizar en este tema, sino tan solo crear un marco referencial para los siguientes apartados, en los que se estudiarán diferentes aspectos relacionados con este concepto.

Según el poeta y filósofo francés, Paul Valèry (1894), la belleza posee rasgos que la hacen indescriptible e inefable. No es una realidad física que pueda ser medida y analizada, ni tampoco es un concepto unívoco y limitado, que podamos explicar y definir por completo. Esta dificultad a la hora de definir la belleza ha estado presente a lo largo de la historia, sin embargo, desde el punto de vista de Platón (Giovanni 2005), esto no implica que se trate de una realidad meramente subjetiva o cambiante. Los que así la califican, atendiendo a la caducidad de los elementos que en el pasado eran considerados bellos, lo hacen movidos por el error de fijarse en algunas manifestaciones concretas de la belleza, pero no en la belleza en sí, que es una realidad inmutable. La belleza que podemos encontrar en el mundo sensible tiene su origen en la Idea de Belleza, que es la causa de que las cosas nos parezcan bellas al participar en mayor o menor medida de sus características.

Santayana (1896), en un intento de unificar diferentes distinciones y aproximaciones, define la belleza como “pleasure regarded as the quality of a thing” (33) y explica que la belleza es un valor, no una percepción aislada, sino una emoción de nuestra naturaleza afectiva y volitiva, por lo que ha de resultar necesariamente atractiva, ya que algo bello que no le interesara a nadie, sería una contradicción en sí mismo. Santayana también destaca que se trata de un valor positivo. Es la presencia de algo bueno, o la ausencia de algo malo.

En su artículo “An argument about beauty”, Sontag (2005) realiza un recorrido por diferentes definiciones y comentarios sobre la belleza, y afirma que en ocasiones estos intentos o bien se han limitado a unir la belleza al objeto que la posee, o a describir alguna de sus características, o a definirla de un modo excesivamente general, como ha ocurrido al identificarla con la armonía. Sontag añade que ante la imposibilidad de ofrecer una definición adecuada, se optó por apelar a una capacidad de apreciarla en las artes. Esta capacidad, que denominamos “buen gusto”, es la que detecta el valor en las obras de arte y permite elaborar un canon de aquellas obras que merecen ser alabadas, ya que en el arte, a diferencia de en el mundo real, la belleza no es evidente.

El problema de la belleza, según Underwood (2016), es que al estar presente en diversas facetas de nuestro día a día, con facilidad se banaliza y se da pie a la subjetividad. Sin embargo, esto no impide que la percibamos como algo profundo, que escapa a nuestro entendimiento y que, de algún modo, nos ayuda a conocernos como personas.

Como hemos visto en los párrafos anteriores, es más sencillo percibir la belleza que definirla, pero, con la finalidad de aportar una explicación que nos sirva como referencia más adelante, concluiremos este apartado ofreciendo una definición que resume los distintos matices de las definiciones que hemos hallado en diferentes diccionarios. Bello es aquello que por sus cualidades resulta agradable a la vista, o al oído y por extensión al espíritu o al intelecto. Puesto que el concepto de belleza se aplica a realidades muy diversas, esta definición podrá adaptarse al caso concreto, ya sea la belleza física, artística, moral, etc, de modo que se puedan analizar con más detalle las características que propician que esa realidad complazca al que la percibe.

La belleza de lo imperfecto

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Por Miguel Ángel Jordán

Los artículos de merchandising de Jane Austen más innecesarios

Jane Austen es una de las escritoras más adaptadas a la gran y pequeña pantalla de la historia, y con uno de los mayores volúmenes de seguidores de entre todos los escritores. Naturalmente, eso conlleva que haya una cantidad exorbitante de productos de merchandising inspirados en sus novelas y películas. Algunos productos obvios son las tazas de té, pósters de citas de sus obras, material de escritura… E incluso camisones largos y románticos que evocan la época de la autora.

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Como fans de Jane Austen, todos hemos sucumbido a la tentación de algún artículo Austeniano que nos ha encantado. De hecho, en un artículo previo hablábamos de productos que todo austenita adoraría: objetos prácticas y/o decorativos que nos recuerdan a nuestra autora preferida y muestran nuestras preferencias literarias. Todo esto está muy bien, pero siempre hay que tener cuidado: aunque todos podemos permitirnos algún detalle kitsch en nuestra vida que nos haga absurdamente felices, y el frikismo, al fin y al cabo está de moda y puede ser muy sano, hay que procurar no entusiasmarse y acabar como Jane Hayes en Austenland.

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Cuanto más se observa esta habitación, más sensaciones de fan loca nos llegan… y más artículos absurdos podríamos encontrar por ahí. Por eso, y con afán humorístico, y no de juzgar a nadie que haya caído en comprar, o fabrique, alguno de estos productos nos hemos decidido a buscar y enumerar los artículos más curiosos que pueden encontrarse entre el merchandising austeniano:

  1. Cirio de Jane Austen, patrona del… ¿matrimonio?

¿Te falta alguna santa en tu altarcito? Todos creemos que Jane era una diosa literaria, pero igual esto ya es pasarse…

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  1. Tiritas de Jane Austen, por si sangra tu corazón roto, suponemos.

A ver, si son muy monas, pero… ¿tiene Jane Austen propiedades cicatrizantes? ¿Es necesario realmente?

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  1. Retrato de Darcy, óleo industrial sobre lienzo, circa s.XXI. Réplica real del que sale en el libro.

Nada en contra de ser fan de Colin Firth y su magistral interpretación como el héroe austeniano más popular, pero… ¿realmente hay que mostrar tu amor por él en un lienzo en tu casa que evoca los tiempos en los que no había fotos? Disclaimer: Tampoco hace falta colgar una foto.

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  1. Posavasos de héroes austenianos

De nuevo, a todos nos gustan los héroes austenianos. Está bien ser fan. Pero a lo mejor dejar que sus caras impresas protejan la mesa del culo de un vaso frío no es la forma más normal de demostrarlo.

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  1. Almohada de Darcy. Porque Colin Firth no tiene escalofríos en su casa mientras duermes junto a su foto.

Una vez más… Sí, no pasa nada. No, no vamos a juzgarte. Duerme con esta funda si quieres. Pero reconocerás que normal, normal, normal… No es.

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  1. Los calzoncillos para ser como Wickham.

Sin comentarios.

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  1. Tanga de “Esperando a mi Knightley”

Bueno, es suficiente internet por hoy.

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Por Elena Truan, con sus disculpas.

EL MATRIMONIO EN LAS NOVELAS DE JANE AUSTEN (PARTE 3ª)

Continuamos con la serie de entradas sobre el matrimonio en las novelas de Austen. Si queréis leer las anteriores podéis hacerlo pinchando en los siguientes enlaces:

PARTE 1ª

PARTE 2ª

En esta tercera parte vamos a hablar de:

Matrimonio entre hombre bien posicionado e inteligente y mujer guapa, pero tonta

Aunque el título de este apartado puede resultar chocante u ofensivo, confiamos en que no sea así, puesto que no se está juzgando a nadie real, ni pretendemos extrapolar ningún juicio de valor. En cualquier caso, esta idea casi textual corresponde a Jane Austen, por lo que sería a ella a quien habría que pedir explicaciones.

Del mismo modo que, como se vio en una entrada anterior, esta autora siente un gran respeto por el ministerio sacerdotal, pero no duda en arremeter contra los clérigos que no viven según lo esperado; Austen es una gran defensora de su sexo, pero no tiene ningún reparo a la hora de burlarse y parodiar con crueldad a aquellas mujeres que destacan por su falta de inteligencia, sentido común o educación.

En varias de sus novelas encontramos parejas con una gran disparidad, no solo en cuanto al carácter o a los gustos, sino a la inteligencia. Esto tiene consecuencias distintas en cada caso, pero en general se muestra como algo no deseable, que tiene sus repercusiones en la familia.

Resultado de imagen de mr john dashwoodA modo de introducción para este breve subapartado, citaremos las palabras de Mr. John Dashwood, que no es precisamente un ejemplo de delicadeza cuando trata con sus hermanas, en las que no duda en cuantificar los frutos de la belleza femenina, estableciendo una relación económica entre el atractivo de una mujer y la fortuna de sus posibles pretendientes.

At her time of life, any thing of an illness destroys the bloom for ever! Her’s has been a very short one! She was as handsome a girl last September, as I ever saw; and as likely to attract the man (…). I question whether Marianne now, will marry a man worth more than five or six hundred a-year. (S&S: 195)

Si esto era así, no es de extrañar que hubiera hombres solventes que se sintieran decepcionados al comprobar que, tras ese rostro agraciado, no se hallaba la persona que ellos pensaban.

Reproducimos aquí un extracto en el que se nos ofrece la visión de Mr. Palmer desde la perspectiva de Elinor. Sorprendida por sus modales bruscos, la juiciosa joven busca una explicación para esta actitud, y estas son sus conclusiones:

Resultado de imagen de mr john dashwoodHis temper might perhaps be a little soured by finding, like many others of his sex, that through some unaccountable bias in favour of beauty, he was the husband of a very silly woman,–but she knew that this kind of blunder was too common for any sensible man to be lastingly hurt by it. (S&S: 96)

Llama la atención la naturalidad con la que el narrador afirma que este tipo de matrimonios ocurren con tanta frecuencia que ya no pueden causar sorpresa ni “daños permanentes”.

La actitud de un hombre de buen sentido al comprender su error al casarse con una mujer de la que esperaba más capacidad intelectual y mejor carácter puede ser muy distinta. Ya hemos visto el modo de comportarse de Mr. Palmer –aunque tenga otros motivos–, veamos ahora la actitud de Mr. Bennet:

Resultado de imagen de mr and mrs bennetHer father, captivated by youth and beauty, and that appearance of good humour which youth and beauty generally give, had married a woman whose weak understanding and illiberal mind had very early in their marriage put an end to all real affection for her. Respect, esteem, and confidence had vanished for ever; and all his views of domestic happiness were overthrown. But Mr. Bennet was not of a disposition to seek comfort for the disappointment which his own imprudence had brought on, in any of those pleasures which too often console the unfortunate for their folly of their vice. He was fond of the country and of books; and from these tastes had arisen his principal enjoyments. To his wife he was very little otherwise indebted, than as her ignorance and folly had contributed to his amusement. This is not the sort of happiness which a man would in general wish to owe to his wife; but where other powers of entertainment are wanting, the true philosopher will derive benefit from such as are given. (P&P: 207)

Estoicismo, sarcasmo y una reducción del trato al mínimo imprescindible parecen ser las consecuencias de esta unión que, como se verá más adelante, tiene su repercusión en la educación de sus hijas, y así es visto por la más observadora e inteligente de ellas.

Por último, citaremos el caso de Lord Bertram que fue, en palabras de la autora, cautivado por la joven Miss Maria Ward, de la que se nos contará que poseyó una gran belleza que el tiempo no ha llegado a extinguir.

Resultado de imagen de lady bertram mansfieldAbout thirty years ago Miss Maria Ward, of Huntingdon, with only seven thousand pounds, had the good luck to captivate Sir Thomas Bertram, of Mansfield Park, in the county of Northampton, and to be thereby raised to the rank of a baronet’s lady, with all the comforts and consequences of an handsome house and large income. (MP: 1)

En este caso no se trata tanto de una mujer sin inteligencia, sino más bien indolente y egoísta, preocupada tan solo por su comodidad y reacia a tomar cualquier decisión o realizar el más mínimo esfuerzo. Pero, fueran cuales fueran sus capacidades intelectuales, el resultado final es prácticamente el mismo.

Por Miguel Ángel Jordán

EL MATRIMONIO EN LAS NOVELAS DE JANE AUSTEN (PARTE 1)

 

Hola a todo el mundo. En primer lugar, quiero desearos un muy feliz 2018.

Durante las próximas semanas voy a escribir sobre un tema de gran importancia en las novelas de Jane Austen: el matrimonio. Lo abordaremos desde distintas perspectivas y ofreciendo una gran cantidad de ejemplos. Espero que resulte de vuestro interés.

Allá vamos.

Imagen relacionadaEl matrimonio es un tema central de las novelas de Jane Austen. Es el objetivo, el desencadenante y el colofón de todas las historias. Los conflictos se crean alrededor de posibles enlaces, o como consecuencia de una mala alianza. Se nos ofrecen ejemplos muy diversos de parejas con resultados también distintos.

Muchos de los que leemos  las novelas de Austen defendemos que no deberían catalogarse como románticas, pero la presencia tan constante del matrimonio podría ser un argumento en contra de esta afirmación. ¿Cómo justificarlo?

Esta autora analiza al ser humano como individuo y también en su interacción con los demás. Las relaciones interpersonales se pueden encontrar en distintos ámbitos: familia, amistad, relaciones sociales. Pero es en el matrimonio y en las etapas anteriores donde podemos encontrar una mayor riqueza de experiencias, sentimientos, factores socioculturales, contrastes y otros elementos que convierten este análisis en algo más profundo, atractivo e interesante.

Además, sus historias tienen un alto componente sociológico, y, como ya se ha visto y volveremos a comentar, en aquella época el matrimonio tenía una repercusión social mayor que en la actualidad. Por lo que es lógico que se convierta en el núcleo de tramas como las que se desarrollan en estas novelas.

Resultado de imagen de jane austen matrimonioSin embargo, a diferencia de lo que suele ocurrir en el género romántico, en estas obras no abundan los detalles sentimentales, las escenas emotivas, los diálogos apasionados, ni las muestras de afecto. El matrimonio es el objetivo y el hilo conductor, y una vez que se ha alcanzado la meta queda poco que decir. De hecho, la autora no suele reproducir las palabras de los enamorados durante la declaración; salvo cuando acaban en fracaso como la de Mr. Collins o la primera de Mr. Darcy. En los otros casos, se muestra que se han solucionado los conflictos y casi de inmediato se da por cerrada la historia.

En sus novelas, Jane Austen muestra las costumbres y la visión dominante de la sociedad de su tiempo. Pero, también al hablar del matrimonio, podemos entrever su punto de vista. En las siguientes páginas ofreceremos un amplio elenco de ejemplos para comprender la concepción de aquella época sobre la institución matrimonial, su relación con la situación económica y también una visión más general, y por último, lo que nosotros entendemos como visión de la autora manifestada de diversos modos.

En las futuras entradas de esta serie hablaremos de:

-Matrimonio, dinero y posición social

-Matrimonio, dinero y felicidad

-Rupturas familiares como consecuencia del un “mal matrimonio”

-Matrimonio entre hombre bien posicionado e inteligente y mujer guapa, pero…

-El matrimonio como una obligación social para la mujer

-Felicidad matrimonial

-Consecuencias de un mal matrimonio

-Del enamoramiento al matrimonio

Y, finalmente: el matrimonio visto por Jane Austen

Por Miguel Ángel Jordán

¿AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS? LA SITUACIÓN DE LA MUJER EN LAS NOVELAS DE JANE AUSTEN

Hace unas semanas, al hablar de trabajos y oficios en las obras de Jane Austen, se explicó que, en ocasiones, al carecer de recursos económicos, los hijos nacidos después del heredero podían verse obligados a seguir caminos que hubieran preferido no recorrer. En esta entrada, vamos a hablar de la situación en la que quedaban las hijas de las familias de la baja nobleza, o de la gentry, y veremos que su posición solía ser aún más complicada.

La mayoría de lectores actuales desconocen las normas legales que regían la sociedad en la que vivió Jane Austen. Pero, una vez más, esta autora, sin necesidad de grandes explicaciones, logra que comprendamos la indefensión en la que se veían inmersas algunas mujeres tras el fallecimiento de un esposo o padre.

Al depender exclusivamente de las rentas y propiedades, y no del salario de un trabajo, los testamentos se convertían en auténticas sentencias para algunos o en golpes de fortuna para otros.

Resultado de imagen de bennet pride and prejudiceUna familia podía verse despojada de su hogar en favor de un tercero si no contaban con un hijo varón. Tal es el caso que se nos muestra en Pride and Prejudice, y la razón por la que Mrs. Bennet esté tan empeñada en que Lizzy acepte la oferta de matrimonio de Mr. Collins, futuro poseedor de Longbourn, hogar de los Bennet mientras viva el cabeza de familia.

––¡Oh, querido! ––se lamentó su esposa––. No puedo soportar oír hablar del tema. No menciones a ese hombre tan odioso. Es lo peor que te puede pasar en el mundo, que tus bienes no los puedan heredar tus hijas. De haber sido tú, hace mucho tiempo que yo habría hecho algo al respecto.

Jane y Elizabeth intentaron explicarle por qué no les pertenecía la herencia. Lo habían intentado muchas veces, pero era un tema con el que su madre perdía totalmente la razón; y siguió quejándose amargamente de la crueldad que significaba desposeer de la herencia a una familia de cinco hijas, en favor de un hombre que a ninguno le importaba nada.

Ciertamente, en este caso, el lector se siente inclinado a dar la razón a Mrs. Bennet, y nos resulta muy difícil imaginar que algo así pudiera ocurrir en la actualidad. Sin embargo, conocer esta circunstancia nos llevará a ser más comprensivos con la obsesión de esta madre por casar cuanto antes a sus cinco hijas, y procurarles un futuro estable a ellas y a sí misma.

Resultado de imagen de john dashwood sense and sensibilityComo acabamos de ver, la legislación de la época limitaba en ocasiones la capacidad de maniobra de los cabezas de familia, que podían llegar a sus últimos momentos con la angustia de saber que los suyos quedaban en una situación precaria, aunque hasta entonces hubieran vivido con desahogo. No estamos hablando de los que siempre habían sido pobres, sino de familias adineradas, pero atadas por lazos legales a la hora de redactar el testamento. En esos casos, las mujeres dependían de la benevolencia de los herederos, que no tenían más obligaciones que las que les dictara su conciencia. Así sucede con el padre de Elinor y Marianne, que en su lecho de muerte arranca la promesa de su hijo de que este velará por su familia.

Tan pronto se supo que la vida del señor Dashwood peligraba, enviaron por su hijo y a él le encargó el padre, con la intensidad y urgencia que la enfermedad hacía necesarias, el bienestar de su madrastra y hermanas. El señor John Dashwood no tenía la profundidad de sentimientos del resto de la familia, pero sí le afectó una recomendación de tal índole en un momento como ése, y prometió hacer todo lo que le fuera posible por el bienestar de sus parientes. El padre se sintió tranquilo ante tal promesa, y el señor John Dashwood se entregó entonces sin prisa a considerar cuánto podría prudentemente hacer por ellas.

Como sabemos, esta buena voluntad se queda tan solo en eso, bajo la influencia de Mrs. John Dashwood, que consigue silenciar la conciencia de su marido con razonamientos mezquinos y egoístas.

En vistas de esta situación, no es de extrañar que el matrimonio se viera como la única vía de subsistencia para aquellas mujeres que no tuvieran la suerte de contar con una gran fortuna personal. En una entrada futura, hablaremos del matrimonio desde distintos puntos de vista, por lo que tan solo destacaremos ahora la importancia de este hecho en las tramas de las novelas de Austen. Jane y Elizabeth Bennet, Anne Elliot, Fanny Price, Jane Fairfax y otras jóvenes a las que se nombra pasan de una situación incierta a un futuro prometedor, económicamente hablando, gracias a un matrimonio ventajoso.

Resultado de imagen de jane fairfax¿Qué ocurría con aquellas chicas de buena familia que no contaran con rentas propias ni recibieran proposiciones de matrimonio de caballeros solventes? Lo cierto es que las opciones para las jóvenes eran escasas. Mientras hubiera alguna renta, podrían tratar de ajustarse a esa cantidad, viviendo lo más dignamente que pudieran dentro de su estrechez. Pero, en el caso de que no contaran con recursos económicos, se verían abocadas a un matrimonio no tan ventajoso –el afecto en este caso sería aún más secundario–, pero al menos suficiente para subsistir, o tendrían que buscar algún empleo que les proporcionara un mínimo de ingresos y que, dentro de lo posible, no las hundiera socialmente. La enseñanza parece ser la salida más airosa para estas mujeres. Ya sea como institutriz privada, como hubiera sido el caso de Jane Fairfax, de no haberse casado con Frank:

Se decidió que Jane se preparara para la enseñanza, ya que los escasos centenares de libras que había heredado de su padre hacían imposible toda posición independiente. Y el coronel Campbell carecía de medios para asegurar su porvenir de otro modo; pues a pesar de que sus ingresos, procedentes de su paga y sus asignaciones, no eran nada despreciables, su fortuna no era muy grande, y debía ser íntegra para su hija; pero dándole una buena educación, confiaba proporcionarle para más adelante los medios para vivir decorosamente.

Imagen relacionadaO como maestra de escuela, como Mrs. Goddard:

Era una mujer sencilla y maternal, que había trabajado mucho en su juventud, y que ahora se consideraba con derecho a permitirse el ocasional esparcimiento de una visita para tomar el té.

En cualquier caso, se trataba de una situación complicada, que la misma Jane Austen conoció en primera persona, ya que, aunque nunca llegaron a pasar necesidad, tanto ella como su madre y su hermana Cassandra, dependieron de la ayuda de sus hermanos –que no les faltó en ningún momento– debido a los escasos recursos con los que contaron tras la muerte del Reverendo George Austen.

Próximamente publicaremos una entrada que tratará sobre diversos aspectos relacionados con el matrimonio, y en ella aparecerán trataremos otros aspectos relacionados con la situación social de la mujer en la sociedad, que podemos encontrar reflejados en las novelas de Jane Austen.

Por Miguel Ángel Jordán

 

DO YOU HATE MONDAYS? TRABAJOS Y OFICIOS EN LAS OBRAS DE JANE AUSTEN

Resultado de imagen de i dont hate mondayA los lectores actuales sueles llamarles la atención la gran cantidad de tiempo de ocio del que disponen los protagonistas de las novelas de Jane Austen. Parece que estos personajes se dediquen tan solo a pasear, visitarse unos a otros, organizar excursiones al campo, asistir a bailes, alojarse en casas de amigos y familiares durante semanas o incluso meses, tomar las aguas en Bath, ir de compras, etc. En ocasiones se habla de viajes de negocios, pero tampoco da la impresión de que los que los protagonizan se vean encorsetados por una apretada agenda. La pregunta habitual que se hacen muchos lectores es: “¿pero es que esta gente no trabajaba?”. Y la respuesta podría ser: no, si podían evitarlo.

Al leer estas obras comprendemos que trabajar para lograr un sustento es la última opción, el último recurso cuando todos los demás han fracasado. Un joven de buena familia puede dedicarse a ciertas profesiones, pero será más para ocupar su tiempo que por necesidad. Cualquier persona, en general, puede desarrollar algunas actividades, pero siempre por gusto, para cultivar sus aficiones o mostrar sus destrezas. De ese modo, el trabajo será algo digno y no una esclavitud que acabe con la salud y estropee la apariencia del que lo realiza..

Resultado de imagen de edward ferrarsUn ejemplo claro de lo que esto significaba para los jóvenes lo tenemos en Edward Ferrars. En una visita a la familia Dashwood, el bondadoso caballero se muestra con un estado de ánimo bastante decaído. Achacando esta situación a la falta de actividad, Mrs. Dashwood, que había inculcado en sus hijas el aprovechamiento del tiempo, adopta una actitud maternal hacia su invitado y le recomienda que busque un empleo, no para ganar dinero, sino para tener algo que hacer. En la respuesta de Edward se reflejan perfectamente las posibilidades que se les abrían a los jóvenes de alta cuna, las opiniones de distintos sectores de la sociedad, las consecuencias de elegir uno u otro camino, y la actitud de muchos de ellos a la hora de escoger una ruta profesional.

Nunca pudimos ponernos de acuerdo en la elección de una profesión. Yo siempre preferí la iglesia, como lo sigo haciendo. Pero eso no era bastante elegante para mi familia. Ellos recomendaban una carrera militar. Eso era demasiado elegante para mí. En cuanto al ejercicio de las leyes, le concedieron la gracia de considerarla una profesión bastante decorosa; muchos jóvenes con despachos en alguna asociación de abogados de Londres han logrado una muy buena llegada a los círculos más importantes, y se pasean por la ciudad conduciendo calesas muy a la moda. Pero yo no tenía ninguna inclinación por las leyes, ni siquiera en esta forma harto menos abstrusa de ellas que mi familia aprobaba. En cuanto a la marina, tenía la ventaja de ser de buen tono, pero yo ya era demasiado mayor para ingresar a ella cuando se empezó a hablar del tema; y, a la larga, como no había verdadera necesidad de que tuviera una profesión, dado que podía ser igual de garboso y dispendioso con una chaqueta roja sobre los hombros o sin ella, se terminó por decidir que el ocio era lo más ventajoso y honorable.

Resultado de imagen de edmund bertram mary crawfordCaso distinto sería el de los hijos de familias de buena posición, pero que –al no ser los principales herederos– se ven obligados a buscar un empleo que les permita mantener su ritmo de vida sin descender, más de lo imprescindible, en la escala social. En el ejemplo anterior hemos visto las posibilidades que se barajaban, y en el siguiente las entenderemos con más detalle, al escuchar la conversación entre Edmund Bertram y Mary Crawford.

–De modo que va a convertirse usted en un sacerdote, Mr. Bertram. Es una sorpresa para mí. ––¿Por qué había de sorprenderla? Tenía usted que suponerme destinado a alguna profesión, y pudo darse cuenta de que yo no era abogado, ni militar, ni marino.

–Muy cierto; pero, en definitiva, no se me había ocurrido. Y ya sabe usted que suele haber un tío o un abuelo que deja una fortuna al segundón de una familia.

–Una costumbre muy encomiable ––dijo Edmund––, pero no universal. Yo soy una de las excepciones y, por serlo, debo hacer algo por mi cuenta.

 –Pero, ¿por qué ha de ser clérigo? Yo creí que, en todo caso, eso era el destino del hermano más joven, cuando había muchos otros con derecho de prioridad en la elección de carrera.

Es decir, si no hay un familiar que deje una buena suma para el segundo hijo, este tendrá que buscar un trabajo. ¿Cuál? La Iglesia, la ley, el ejército o la marina (importante distinción que quizás se nos escapa hoy en día) son las propuestas que encontramos repetidas. Por lo que dice Mary, la Iglesia era el lote del más pequeño, los restos del pastel que habían dejado sus hermanos. Salvo en el caso de unos pocos que, como Edmund, entraban en ese camino por convicciones propias.

Esta distinción entre el hijo mayor (eldest son) y los otros, ausente en la mayoría de ámbitos en la cultura occidental actual, es un tema repetido en varias de las obras de Austen como un reflejo más de la sociedad de su tiempo. Podemos detectar la visión de la autora sobre esta realidad en sus novelas. En la mitad de ellas, la familia protagonista no cuenta con un second son, sino que el núcleo familiar está conformado por mujeres, como ocurre en Pride and Prejudice, Emma, Persuasion, o incluso Sense and Sensibility; aunque en esta última sí hay un hermano mayor entre las Dashwood. En las obras en las que aparece un second son, este acaba siendo el privilegiado que obtiene el amor de la protagonista, recibiremos una visión positiva de su personalidad y se nos despertará cierta compasión hacia sus circunstancias. Tal es el caso de Edward Ferrars, Henry Tilney y Edmund Bertram.

Por Miguel Ángel Jordán

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN

Cada persona ve el mundo desde su propia realidad. Hay gente a la que todo le parece maravilloso, mientras que otros son expertos en encontrar pegas y defectos. Se suele decir que  la virtud está en el justo medio, pero, en este caso, yo creo que es mejor pasarse por carta de más que de menos. El optimista nato tiene más seguidores que el cenizo profesional.

Son tantos los factores que influyen en la formación de nuestro carácter que sería un error caer en argumentos simplones o reduccionistas. Sin embargo, no temo equivocarme si afirmo que el estado interior de cada persona es de gran influencia en su percepción de la realidad. Un líquido adquiere la forma de su recipiente, y una misma situación será percibida de distintas maneras por personas diferentes.

¿A qué viene todo esto? ¿Qué tiene que ver con Jane Austen? Mucho, muchísimo, todo.

Las obras de Jane Austen son realistas, no porque cuenten historias verídicas, sino porque las protagonizan personas de carne y hueso. Y esa es una de las claves de su grandeza.

Un lector superficial podría encontrar estas novelas superficiales. Hay gente que piensa que para profundizar en un personaje es necesario incluir largas descripciones psicológicas o introspecciones densas y enmarañadas del protagonista, que analiza su interior con precisión microscópica. Vueltas y revueltas, un oscuro laberinto de pasiones y amarguras, y un mundo en deconstrucción, al que apenas le alcanza algún tímido rayo de sol de cuando en cuando.

Así actúan algunos autores, y tienen todo el derecho del mundo. Pero ese no es el estilo de Jane Austen y no por eso es menos que ellos. Austen profundiza en sus personajes, bucea hasta lo más hondo de su ser. Y gracias a este conocimiento es capaz de mostrarlos con una sencillez que no es simplicidad. Las obras de Austen son tan reales como la vida, y las personas se dan a conocer del mismo modo que en nuestro día a día: hablando y actuando. Lo exterior nos muestra la realidad interior.

En las novelas de Jane Austen encontramos abundantes contrastes. Son su modo de destacar la personalidad de sus protagonistas. Y hoy, me gustaría fijarme brevemente en un contraste que muchas veces puede pasar inadvertido: Emma Woodhouse vs Miss Bates.

Imagen relacionadaEmma: guapa, inteligente y rica.

Miss Bates: ni guapa, ni inteligente, ni rica.

Resultado de imagen de mrs bates emmaEmma: tiene todo lo que necesita y mucho más, sin embargo vive en un constante estado de insatisfacción, creando problemas a su alrededor, jugando con los sentimientos de los que la rodean, criticando cruelmente a muchos de sus vecinos.

Miss Bates: apenas tiene lo necesario para subsistir, sin embargo se muestra siempre contenta y agradecida, valora cada pequeño detalle que tienen con ella o con su madre, disfruta cada pequeña alegría, habla bien de todo el mundo, es generosa con lo poco que tiene.

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Esto podría parecer exagerado o irreal sino fuera porque a día de hoy la situación se repite una y otra vez. Personas con grandes dotes naturales y condiciones favorables que viven encerradas en sí mismas y se muestran críticas o escépticas con el mundo que les rodea. Engreídos que tratan a los demás con desdén o condescendencia, y que siguen el camino que lleva a la soledad. Y por otro lado, hombres y mujeres a los que la vida los ha tratado con dureza, pero que saben llevar sus penas con elegancia y buen humor. Optimistas incansables que siempre tienen una sonrisa de agradecimiento o una palabra cordial.

¿Y qué opina Jane Austen al respecto? Basta con leer la novela para saberlo.

A pesar de su inteligencia despierta y de sus muchos otros dones naturales, no es Emma la que cambia a la señorita Bates, sino al revés. Emma despierta de su inconsciencia gracias al episodio de Box Hill. Es Mr. Knightley el que le llama la atención, pero será Miss Bates, con su actitud humilde y bondadosa, la que termina de resquebrajar la coraza de egoísmo, altanería y superficialidad que aislaba a la señorita Woodhouse de los que la rodeaban.

Imagen relacionadaResultado de imagen de mrs norris mansfield parkMiss Bates tiene muchos defectos, pero nunca actúa con malicia. Puede resultar cargante y aburrida, pero nunca provocará malestar ni rencor. Por eso, a pesar de su parlanchinería, sigue siendo una mujer entrañable a la que muchos buscan y quieren. ¡Qué diferente de Mrs. Norris! Un personaje que podría ser muy parecido, pero que está en el polo opuesto. Porque en las obras de Austen cada personaje es único e irrepetible, como ocurre en el mundo real.

El patrón que todas las relaciones Austenianas siguen

En su aguda crítica de la sociedad que la rodeaba, Jane Austen tuvo el tino y la visión de analizar, a un profundo nivel humano, las relaciones humanas. Esto incluye, como bien sabemos, el análisis de las relaciones románticas en torno a las cuales giran los argumentos de sus novelas, y que inevitablemente acaban en matrimonio. No ha de pasarse por alto que Austen no sólo defiende en sus finales los matrimonios por amor, en oposición a aquellos por dinero o estatus social a los que se ven empujadas algunas heroínas o personajes secundarios, sin tanta suerte como las primeras. En una época en la que el matrimonio era un negocio, y la urgencia de encontrar marido era capital en la vida de las mujeres si no querían encontrarse en la indigencia o en serios apuros económicos, amén de falta de posición social, la autora defendió la construcción de relaciones románticas sin precipitación. Los noviazgos en la época de Regencia eran cortos; poco tiempo tardó el señor Elton en volver a Highbury con una esposa adecuada en Emma, y menos aún tardó el señor Collins en sucumbir a los encantos (o acertadas atenciones) de Charlotte Lucas, y decidir que había dado con la candidata adecuada para ser su esposa en Orgullo y Prejuicio.

No obstante, es de destacar que las principales heroínas de sus novelas canónicas siguen un largo, y a veces doloroso, proceso antes de alcanzar un entendimiento absoluto con sus pretendientes y culminar en el ansiado matrimonio. Se consideran en esta reflexión a las protagonistas de las novelas: Emma, Catherine Morland, Elinor y Marianne Dashwood, Anne Elliot, Elizabeth Bennet, y Fanny Price. Pero también a tener en cuenta son Jane Bennet y Harriet Smith, secundarias cuyo protagonismo en el desarrollo de sus íntimas, y su feliz final, las hacen tan merecedoras de atención en la defensa de Austen de la correcta construcción de una relación. Es así que Austen sigue un patrón que se cumple siempre en el proceso de familiarización de estos personajes con los hombres de los que se enamoran, y que resulta vital para al final, poder casarse con ellos, y no con otros menos adecuados.

1. Conocimiento mutuo con el tiempo

El primer paso para la sólida relación entre dos personas es en Austen el paso de un cierto tiempo para que ambos personajes se conozcan adecuadamente. No es un paso fácil de seguir: muchas heroínas se enfrentan a la posibilidad de que en el transcurso de los meses siguientes a conocer a su enamorado, éste encuentre a otra posible esposa. “Miles de cosas pueden acontecer en seis meses”, observa Jane Bennet sobre su separación de Bingley. En mucho menos tiempo, como se ha dicho, algunos hombres se decidían por una esposa, y la presión familiar podía tener mucho peso en dichas decisiones. No obstante, en Jane Austen, este tiempo debe pasar. Jane Bennet es una gran sufridora de este paso, en el que la incertidumbre la mantiene preocupada, pero también este tiempo permite repetidas visitas y ocasiones de conversación para juzgar el carácter de Bingley. Es evidente que Elizabeth necesita más tiempo aún; y es el periodo inicial de su relación el que permite que se forme una idea del carácter de Darcy, si bien es errónea y no muy favorable. Elinor disfruta de un tiempo para decidir, en su fría racionalidad, que le gusta el señor Ferrars; y Marianne, si bien se precipita y no la conduce a nada bueno sino desilusión (como comentaremos más adelante), goza de la compañía de Willoughby y comparte pasatiempos con él. Catherine Morland conoce al señor Tilney en el centro de la actividad de la sociedad inglesa, los bailes de Bath; y tampoco duda en compartir excursiones y visitas con él para conocerse mejor. Qué decir de las dos grandes pacientes, Fanny Price y Anne Elliot, la una habiendo pasado media vida con Edmund hasta conocerle en profundidad, la otra conociendo a su amado y, luego de tener años para reflexionar sobre su error, teniendo que pasar un silencioso sufrimiento mientras reconecta con el capitán Wentworth. Así mismo, Harriet Smith conoce a Robert Martin desde hace tiempo, un tiempo en el que él se gana su corazón, al contrario que el señor Elton.

En el tiempo que estas heroínas se toman para conocer a sus futuros esposos, otras mujeres se precipitan a matrimonios que, en su delicada elegancia y moderado juicio, Austen “castiga” con finales de indiferencia, desaparición del amor y del respeto. Tales casos son los señores Bennet, Lydia y Wickham, o Lucy Steele.

2. Visita a la casa

Otro importante paso, de profundo simbolismo, es la visita de la dama a la casa del caballero. Este paso en la relación entre la heroína y su amado proporciona una oportunidad para que ella pueda juzgar mejor el carácter de él, y pondere sus juicios hasta ese momento.

Obvio ejemplo sería la visita de Elizabeth Bennet a Pemberley, que genera discusiones entre críticos sobre si tuvo o no, según ella misma bromea, una influencia de peso en su decisión de aceptar a Darcy. En Pemberley, Elizabeth es capaz de ver, por un lado, el auténtico nivel del estatus social de Darcy; pero por otro, también su lado humilde, bondadoso y amable. Fanny Price crece en la casa de Edmund y eso la permite conocerle en profundidad; Catherine Morland encuentra el culmen de sus fantasías en ver a Henry Tilney en la Abadía, pero sobre todo, éste se preocupa de mostrarle a Catherine su futura rectoría, con lo que Catherine puede reflexionar sobre el carácter auténtico y humilde de Henry, además de, como Lizzy, ponderar la clase de vida que tendrá junto a ese hombre.

Se hace notar que Emma está muy familiarizada con la abadía de Donwell que posee Knightley, hasta el punto de ser prácticamente la anfitriona de sus reuniones. Tambien Harriet Smith es conocida por la familia de Robert Martin y frecuenta. Austen engaña a todos sus lectores cuando permite que Willoughby le muestre Combe Magna a Marianne, haciendo pensar al lector, y a Elinor, que la reprende por su indiscreción, que su relación ha de tomarse en serio.

3. Desilusión

Como nudo principal de la historia, ha de haber una desilusión o malentendido que enfrente a la pareja, la separe, y así ponga a prueba la fortaleza de su afecto. En el caso de Jane Bennet, su moderación, en parte por su propia timidez, en parte, quizás, por contrarrestar la indiscreción de su familia, genera una incomunicación que complementa la fácil manipulación de Bingley, separándoles. Elizabeth es incapaz de abrir los ojos más allá de sus desencuentros con Darcy, y el orgullo impide que se entiendan. Emma no sólo es incapaz de ver y reconocer su afectó por Knightley, sino que además una y otra vez le decepciona con sus “travesuras” y las consecuencias de éstas. El obstáculo de Elinor es una mezcla de malentendidos y falta de comunicación, mientras que el Marianne es una pura desilusión por haberse precipitado; Willoghby no pasa la prueba de fuego, mientras que Brandon, con su constancia, previa invitación a su casa, y superación del primer juicio desdeñoso de Marianne, sí consigue conquistarla. Los obstáculos de Fanny Price y Catherine Morland, e incluso de Anne Elliot, resultan más físicos al aparecer rivales o un padre autoritario. En el caso de Catherine incluye la decepción de Tilney al asustarse de las imaginaciones de Catherine, y en el caso de Anne una barrera aún más difícil de luchar: el paso del tiempo.

4. Reconocimiento

Es sólo la superación de este paso anterior el que permite que los personajes austenianos sufran una anagnórisis, o reconocimiento: en irónicas y dramáticas exclamaciones, muchos aseguran haber estado ciegos. Elizabeth lo ha estado; Darcy se sobrepone a su orgullo, mejorando sus modales; Emma descubre su afecto escondido en su interior, hasta que Knightley confiesa; Edmund por fin reconoce el amor de Fanny; Anne y Wentworth son capaces de sincerarse; y Catherine Morland recibe la visita de un Tilney liberado de la autoridad de su padre. Jane Bennet y Catherine, igual que Harriet, consiguen librarse de las influencias de otras personas que constreñían su libertad para reunirse con sus elegidos.

Conclusión

Es solo superando y cumpliendo estos cuatro pasos que Austen construye sus relaciones. La mayoría de éstas van, pues, a contracorriente, y es una subversiva rebeldía de la autora el defender relaciones en las que la joven pareja se toma su tiempo para escoger, haciendo uso de una libertad difícil de conseguir en la época de Regencia, pero necesaria en las novelas de Austen para conseguir una relación satisfactoria y sana. Es pues para nuestra autora algo recomendable no precipitarse en la búsqueda de un marido y no sólo tomarse el tiempo de elegir como se hace en la actualidad, sino asegurarse de que la que se construye es una relación sólida, fundada en afecto y respeto mutuo.

Por Elena Truan