¿POR QUÉ NOS GUSTA TANTO JANE AUSTEN?

Hoy conmemoramos un nuevo aniversario del fallecimiento de Jane Austen… La escritora que me cambió la vida 😉

No quiero aburriros con “batallitas” personales, y menos en un día como el de hoy, en el que el protagonismo tiene que ser para nuestra querida Jane Austen. Pero, con vuestro permiso, sí que me gustaría compartir algunas reflexiones en torno a su figura.

¿Por qué te gusta tanto Jane Austen? No sé cuántas veces habré escuchado esa pregunta. De hecho, es posible que ya haya hablado de eso en alguna entrada anterior… ¿Por qué me gusta tanto? Pues no lo sé, la verdad. Pero, si algo tengo claro a día de hoy, es que no soy un caso aislado. He tenido la oportunidad de compartir muchos ratos con austenitas de ambos lados del Atlántico y he comprobado que el amor por Austen y sus obras es un bien endémico 😉 ¿Y cuál es la razón? ¿Qué tiene esta autora para cautivar así a tantos lectores? Porque hay muchos escritores geniales, pero no son tantos los que tienes seguidores tan apasionados como Jane Austen.

Lo cierto es que no creo que haya una sola razón, sino tantas como seguidores acérrimos de esta gran autora, porque en cada caso se trata de una historia personal, de un encuentro personal con una mujer admirable.

¿Qué tienen las obras de Austen para cautivar a tantos lectores? Humanidad. Esperanza. Sentido del humor. Respeto. Delicadeza. Armonía. Belleza. Educación. Elegancia… y otros muchos valores. Tantas cosas que, en ocasiones, echamos de menos en la sociedad actual. Y eso no se debe a que en aquel entonces todo fuera mejor, sino a la capacidad de Austen de mostrar el lado positivo de las cosas, la belleza de los pequeños detalles, la grandeza del ser humano.

Hay autores, de gran calidad muchos de ellos, que impregnan sus escritos de amargura y desesperanza, fruto de su desengaño o de su percepción negativa de la realidad. Reconozco que huyo de esos escritores como de la peste 😛 No tengo ganas de que amarguen la vida, o de terminar un libro planteándome si vale la pena seguir en este mundo injusto o no. Jane Austen, sin embargo, vuelva en sus libros una mirada esperanzadora de la realidad. No es ajena a las malas conductas, a los vicios, a las injusticias sociales… Están ahí, en sus novelas. Pero ella es capaz de ver más allá, porque percibe la grandeza del alma humana. Cada persona es única y es capaz de escribir su propia historia, por muy adversas que sean las circunstancias. Jane Austen lo hizo, y dificultades no le faltaron.

¿Por qué me gusta tanto Jane Austen? Porque decidió seguir su propio camino y ser fiel a su estilo, aunque eso pudiera alejarla del éxito… Ya que traicionarse a uno mismo es el mayor fracaso. Jane Austen supo impregnar sus obras de armonía y grandeza porque poseía esas cualidades. Nadie da lo que no tiene… Pero ese nunca fue su problema.

Conmemoramos un nuevo aniversario del fallecimiento de una de las mejores escritoras de la literatura universal. Sus obras son un legado maravilloso para todos aquellos que sepan apreciarlas. Ojalá que cada vez sean más los que se introduzcan en esas páginas. Desde JASES haremos todo lo posible para que así sea.

¡Gracias, Jane!

Por Miguel Ángel Jordán

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Un Austenita en New York

Hi, everyone!

Desde hace unos días me encuentro en NYC, realizando una estancia de investigación… Y como no quiero que esta entrada sea excesivamente larga, voy a ir directo al grano.

En cuanto supe que iba a viajar a Nueva York, me puse en contacto con nuestros socios de JASNA (Jane Austen Society of North America) para ver si sería posible que me reuniera con alguno de sus miembros. Y, muy poco tiempo después, recibí varias respuestas, cada cual más amable. JASNA cuenta con más de 5000 socios y está dividida en diferentes grupos (branches), ya que por el tamaño del país, es mucho más práctico así. Una de las personas que me escribió fue Nancy Duell, coordinadora de la región de NY, y junto con unas cariñosas letras, me envió una invitación a participar en un “JASNA retreat“, un fin de semana dedicado a Austen en un hermoso y pacífico paraje del estado de NY. ¿Cuánto tiempo tardé en aceptar la invitación? Menos que en escribir esta pregunta 😉

Algunos días después, Nancy volvió a escribirme para desbordarme con su amabilidad. Por una parte, me informó de que habían pedido y recibido contributions con las que sufragar los gastos de mi desplazamiento y estancia en Wiawaka. Y por otra, me dijo que una socia de JASNA se había ofrecido a acompañarme durante el viaje para evitar que yo terminara en Alaska (esto último no lo dijo, pero hubiera sido así).

Dando un salto en el tiempo, nos situamos en la madrugada del sábado 23 de junio. Tras varios intercambios de mails y mensajes, había quedado con Rose Kearns (mi guía) y su amiga Maggie Wetzel a las 6.15 a.m. en Grand Central Station. Así que me levanté mientras las gallinas soñaban con los angelitos y me puse en camino hacia la estación. Entre mis preocupaciones no se encontraba la de cómo reconocer a Rose, ya que ella misma me había asegurado que sería fácil, puesto que llevaría puesto un vestido de época (1790s). Y así fue 😉 . Por desgracia, mi móvil me ha hecho varias trastadas durante este fin de semana y he perdido algunos vídeos y algunas fotos… Pero os puedo garantizar que se trataba de un vestido muy bonito y que Rose estaba muy guapa con él 🙂

Los primeros minutos del viaje en tren fueron una cura de humildad en toda regla. Yo pensaba que era un experto en Jane Austen… A ver, he hecho la tesis doctoral sobre su estilo literario y he publicado una novela biográfica sobre ella, así que algo sé, ¿no? Pues… comparado con Rose, me sentí como un principiante, y cuando un rato después bajamos en Albany y montamos en el coche de David Shapard, esa sensación se afianzó y llegué a Wiawaka pensando que no era más que un school boy. ¡Madre mía! ¡Lo sabían todo de todo!

Nada más llegar, dejamos las maletas y tuvimos una sesión introductoria sobre el lugar en el que nos encontrábamos, Saratoga Springs, que es como Bath pero en versión americana. Al terminar esta sesión, comimos (ya eran las doce 😛 ) y, tras una agradable sobremesa, comenzó la brillante conferencia impartida por Tonya Moutray, profesora de The Sage College, sobre la influencia del catolicismo en la arquitectura y moda durante los últimos años del siglo XIX. Como consecuencia de la revolución francesa, muchas personas pertenecientes a órdenes religiosas, huyeron de Francia y se refugiaron en Inglaterra. Y esto tuvo una influencia tanto en los vestidos de las damas (el tipo de tocado y velo), como en algunos complementos (nuns crosses), como en las construcciones de las casas y las abbeys. Tonya, además, nos mostró bastantes imágenes de su estancia de investigación en Chawton House, la antigua residencia de Edward Knight, hermano de Jane Austen. Así que el nivel de envidia por mi parte fue en aumento continuo 😉

 

A continuación, tuvo lugar la primera parte de la lectura dramatizada de la adaptación para teatro de Persuasión escrita por Rose Kearns. Sí, mi compañera de tren que lo sabía todo 😉 . Rose no solo es una gran entendida en Austen, también es escritora y actriz de teatro. Entre el material que se nos había entregado al principio de la jornada, se encontraba una copia de la obra, por lo que se asignaron los papeles y comenzó la lectura. David y yo éramos los únicos caballeros presentes, así que a él le tocó ser sir Walter Elliot y a mí el capitán Wentworth (¡qué se le va a hacer! 😛 ) .

Para calentar motores, Rose propuso que cantáramos una de las canciones que aparecen en la obra. Son canciones reales de aquella época, y tanto la letra como la melodía encajan a la perfección con la historia. Y fue en ese momento cuando descubrí que mi otra compañera de viaje era una artista consumada.

 

Cantante, compositora, bailarina, actriz e instructora de yoga todo en una sola persona. Y, además, una gran persona y muy divertida. Tal y como os he dicho antes, algunos vídeos y fotos se han estropeado pero, afortunadamente, sí que se ha salvado el sonido, por lo que podéis escuchar a Maggie guiando al resto de asistentes en una de las canciones, e interpretando ella sola otra melodía. Ya me decís qué tal lo hace 😉

Me gustó mucho la adaptación de Rose. Desde mi punto de vista, logra mantener la esencia y, a la vez, agiliza mucho la trama, de modo que en algo menos de dos horas y media se puede recorrer toda la historia. A nosotros no nos dio tiempo a acabarla, ya que entre acto y acto se abría el turno de comentarios y preguntas, pero fue una experiencia muy interesante y divertida. Con un capitán Wentworth con Spanish accent 🙂

Después de la cena, vimos la versión de Persuasión de 1995, que yo había visto hacía ya mucho tiempo y que disfruté por completo. Las ondas austenianas vibraban en el aire y era mucho más fácil apreciar cada detalle. Con esto concluyó esa primera jornada y nos retiramos a nuestros aposentos para un merecido descanso.

Después de una semana en NYC, mi reloj biológico está completamente desajustado, así que me desperté bastante antes de la hora prevista, pero eso me permitió el lujo de dar una vuelta por los alrededores y disfrutar del inigualable entorno. Hasta que encontré una silla escondida en un recoveco frente al lago y me senté allí a disfrutar de la calma, con las ardillas correteando por todas partes.

Y, a las 8.00, fui al comedor para tomar un desayuno americano como Dios manda. Así cualquiera afronta el día con energía: huevos, tostadas, gachas de avena, cereales, galletas, bizcochos, magdalenas y mantequilla de cacahuete, claro, que no falte.

A continuación retomamos la lectura dramatizada de Persuasión y, después, llegaron mis 15 minutos de gloria 😉 . Nancy me había preguntado la tarde anterior si tendría algún inconveniente en presentarme, hablar de por qué estaba allí, contar los inicios de JASES, etc. Y, obviamente, yo acepté encantado. Así que les conté la historia de mi vida y, en concreto, como Jane Austen ha cambiado mi vida. Les hablé de cómo hace algo más de dos años, Elena Truan tuvo la amabilidad de invitarme a colaborar en su proyecto de fundar JASES y, por supuesto, les hablé de mi libro 🙂 🙂 🙂 . Tras presentar Jane en Valencia, Madrid y Cartagena, también pude presentarlo en New York. Y es una lástima que aún no se haya traducido al inglés, porque hubiera agotado los ejemplares en ese momento 😉

Después de comer, tuvimos la última conferencia, en la que David Shapard, autor de una serie de ediciones críticas de todas las obras de Jane Austen, nos llevó de viaje a Bath. Fue impresionante. David ha estado varias veces allí, ya que cada año lidera una expedición de austenitas americanos a los lugares de Jane Austen. Por medio de mapas y fotografías, recorrimos todos los lugares relacionados con Austen y sus novelas: the Pumproom, the Octogon, the Royal Crescent

Por último, tuvimos un breve coloquio en el que se comentaron algunas de las cosas que habían salido en algunas de las sesiones, se habló de planes de futuro (+envidia por mi parte), se recordaron los inicios de JASNA en NY…

No tengo palabras para agradecer la amabilidad, el cariño y la atención que he recibido por parte de las organizadoras y de todos los asistentes a estas jornadas. Como os decía antes, he aprendido muchísimo ya que había auténticos expertos en Austen, pero también he aprendido mucho de la calidad humana de todas estas personas. Me sentí como en casa. Y gran parte de la culpa la tiene Jane Austen.

Durante el viaje de vuelta tuve la oportunidad de seguir charlando un rato con Rose y Maggie, a las que les deseo lo mejor en sus carreras artísticas y profesionales, y a las que espero volver a ver durante el tiempo que seguiré por aquí, leyendo, investigando, conociendo gente increíble, y haciendo algo de turismo. ¡Que no todo en la vida es trabajar!

¡MIL GRACIAS JASNA! ESPERAMOS QUE NOS DEVOLVÁIS LA VISITA

Por Miguel Ángel Jordán

LECTURAS PARA AUSTENITAS

¿Qué otros libros pueden gustarle a un fan de Jane Austen?

Está claro que cada uno tenemos nuestros gustos y que el hecho de que compartamos la pasión por las obras de Jane Austen no garantiza que coincidamos en el resto de lecturas, pero… Quién sabe. Es posible que podamos encontrar algunos títulos que sean del agrado de un amplio sector del público austenita.

A continuación, os ofrezco una breve lista de novelas que, desde mi punto de vista, comparten alguno de los elementos más característicos de las obras de Austen: el humor, la ironía, la crítica social, personajes bien definidos, profundidad psicológica descrita de un modo ameno, sentido positivo, etc. Si queréis enviarnos vuestras sugerencias a través de comentarios en el blog o en nuestras redes sociales, nos vendrán muy bien para las compras de la SEMANA DEL LIBRO 😉

Comenzaré con algunas obras de autoras españolas:

El despertar de la señorita Prim

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Una encantadora novela de Natalia Sanmartín en la que se nos habla de la belleza e importancia de las pequeñas cosas. Una historia contada con brillantez e ingenio, en la que se compagina la profundidad de los personajes y la narración con un estilo ágil y ameno. Y, además, Jane Austen y Mr. Darcy están presentes en varias conversaciones 🙂

Que veinte años no es nada

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Más que un viaje, todo un paseo por la vida de unos personajes maravillosos. También aquí encontramos ese gusto por los pequeños detalles de la vida cotidiana. La autora logra que el lector se sienta como en casa y disfrute de las conversaciones y anécdotas que salpican estas páginas.

El tiempo entre costuras

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¿Hace falta que la presente? Obra maestra de María Dueñas que ha deleitado a millones de lectores y espectadores de su genial adaptación televisiva. Palabras e historias se entretejen al ritmo de una máquina de coser, sin que quede un solo pespunte suelto.

Pasamos ahora a algunas novelas de autores norteamericanos.

Matar a un ruiseñor

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Uno de mis libros favoritos… (bueno, en realidad todos los que pongo aquí entran en esa categoría 🙂 ). El mundo visto desde los ojos de una niña muy especial. Las relaciones familiares, el honor, la ternura, la injusticia social, la amistad… Grandes temas relatados con la sencillez de la inolvidable Scout.

BIENVENIDA A ESTE MUNDO, PEQUEÑA

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De la autora de Tomates verdes fritos. Una novela sobre la búsqueda de la identidad y los orígenes. Una protagonista que no se conforma con el éxito aparente y decide emprender un camino en el que se descubre a sí misma y al mundo que la rodea.

Las aventuras de Huckleberry Finn

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A pesar de los excéntricos comentarios sobre Jane Austen de su autor, este libro puede ser del agrado de aquellos que disfrutan con el sentido del humor y la crítica social de Austen. Mark Twain nos muestra la sociedad de su tiempo a través del viaje por el río Mississipi del increíble Huck y su fiel amigo Jim.

Y por último, algunos clásicos (además de Huck Finn) que tienen alguna relación con las obras de nuestra autora favorita.

Mujercitas

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La cándida y entrañable historia de la familia March, que su autora escribió con la intención de que fuera un ejemplo para las jóvenes de su tiempo. La relación entre hermana, los pequeños desengaños y las alegrías cotidianas, las relaciones sociales… ¿Os suena de algo? 😉

Jane Eyre

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Otra autora que tampoco se deshizo en elogios hacia Jane Austen… Porque no supo captar la grandeza de su estilo. Pero eso no es obstáculo para que nosotros sepamos valorar la calidad de su obra. Una novela que atrapa y sorprende.

La feria de las vanidades

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Pasen y vean. El mundo es un escenario por el que van pasando diversos personajes, que no se dan cuenta de su transitoriedad y gastan sus días en asuntos irrelevantes, olvidando lo fundamental. Una mirada satírica a la sociedad con escenas para todos los gustos.

Anna Karénina

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Una mirada profunda al interior del ser humano, a los sentimientos, las pasiones, las reglas de la sociedad, la soledad… Tiene algunos pasajes que pueden ralentizar su lectura, pero en general es fácil avanzar a buen ritmo y, sin duda, es una lectura que vale la pena.

Y, como comprenderéis, no puedo dejar pasar esta oportunidad para hacerme un poco de publicidad 😛 . Os recomiendo vivamente (sin ningún tipo de interés personal 😉 ) la biografía novelada sobre Jane Austen que acaba de salir a la luz.

Jane (Tapa blanda)

Jane (Versión digital)

Los comentarios que los hagan los lectores. Yo me limito a desear que os guste y que os ayude a conocer un poquito mejor a nuestra querida Jane Austen.

Un saludo

Miguel Ángel Jordán

¿Como se vestía Jane Austen, y por qué? Un rápido repaso a la moda de Regencia

Todos conocemos los cortes imperio y las faldas etéreas de la época de Jane Austen. No obstante, ¿por qué se llevaban en la época?

La época de Regencia estuvo fuertemente influenciada por la Revolución Francesa; para la nación inglesa, la mera idea del pueblo levantándose en contra de la familia real era, naturalmente, un trauma. No obs

tante, era de Francia de donde venían las modas, y a pesar de no querer imitar a sus vecinos galos en comportamiento, los ingleses no pudieron evitar que la moda cruzase el canal.

La principal razón de los franceses para cambiar el modo de vestir era sencillo, derivado del cambio social: nadie quería ya imitar a la nobleza. La afinidad por las clases altas se había convertido en algo mal visto y, como consecuencia, quedaron muy pronto atrás los intrincados diseños con los que identificamos hoy en día a la reina María Antonieta. Las mujeres se deshicieron de los aros de sujeción de las faldas; miriñaques, volantes, encajes y puntillas desaparecieron en favor de faldas más cómodas, algo más cortas (incluso tobilleras) como las de las mujeres de la clase trabajadora. La Revolución defendía al individuo frente a la masa de la sociedad: el romanticismo se basaba en el “yo”. Así, la naturalidad de la figura y la exaltación del individuo se vio reflejado en provocadoras vestiduras, más ligeras, que permitían ver la figura bajo la tela cuando el sol y el viento así lo querían. Las chaquetas, imitando la moda masculina, eran prácticas y permitían más libertad de movimientos.

La época se caracteriza por un renovado gusto por lo clásico; estamos ante un periodo neoclásico en el que la gente se decantaba por la simpleza y naturalidad de las estatuas y arquitectura griegas. Los peinados se convierten en los recogidos rizados de la matrona griega, y los tejidos imitan las túnicas que las estatuas sugieren.

 

En el Espejo de las gracias; o el traje de la dama inglesa , publicado en Londres en 1811, la autora (“una dama de distinción”) aconseja:

“Por la mañana, los brazos y el pecho deben estar completamente cubiertos hasta la garganta y las muñecas. Desde la hora de la cena hasta la terminación del día, los brazos, a una altura elegante sobre el codo, pueden estar desnudos; y el cuello y los hombros se revelarán en la medida que la delicadeza lo permita.”

  • Los vestidos de la mañana se llevaban dentro de la casa. Tenían cuello alto y manga larga, cubriendo la garganta y las muñecas, y generalmente eran lisos y sin decoración.
  • Los vestidos de noche a menudo se adornaban extravagantemente con encajes, cintas y redes. Fueron cortados y lucieron mangas cortas, mostrando senos. Los brazos desnudos estaban cubiertos por largos guantes blancos. Nuestra Dama de la Distinción, sin embargo, advierte a las jóvenes de mostrar sus senos más allá de los límites de la decencia, diciendo: “El pecho y los hombros de una señorita muy joven y bella pueden exhibirse sin excitar mucho disgusto o rechazo”.

Una Dama de Distinción también aconsejó a las jóvenes usar tonos de colores más suaves, como el rosa, azul o el lila. La matrona madura podría usar colores más vivos, como el morado, el negro, el carmesí, el azul profundo o el amarillo.

 

Muchas mujeres de esta época comentaron la curiosidad de la paradoja: que estar bien vestida significaba que el pecho y los hombros estaban desnudos y, sin embargo, estar poco vestida significaba que el escote de una se elevaba hasta el mentón.

La Distinguida Dama autora del libro mencionado indica sobre los peinados:

Resultado de imagen de greek hairstyle statueImagen relacionada“Ahora, las trenzas fáciles, la trenza reluciente, el rizo confinado por el peine antiguo o bodkin, dan graciosos ejemplos del gusto sencillo de la belleza moderna. Nada puede corresponder más elegantemente con los libres tejidos de nuestra vestimenta clásica recién adoptada que este peinado, sin decoraciones, de la naturaleza.”

Pero, antes de peinarse o de ponerse estos naturales vestidos… ¿Qué había que ponerse? ¿Era la figura tan natural como se sugiere? Presten atención, porque no es muy romántico:

 

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Blusa o camisón

En primer lugar, la blusa: una especie de camisón, más corto que el vestido, blanco y sin adornos. Esta prenda tenía la función de proteger la ropa del sudor y la suciedad de la piel (recordemos que nadie se duchaba o bañaba a menudo) . Los camisones estaban hechos de telas más resistentes, eran blancos al no estar teñidos y no tenían adornos porque tenían un destino absolutamente funcional. Eran la prenda que se lavaba más a menudo (quisiera decir a diario, pero por supuesto, dependía de la distinción de la dueña y la cantidad de criados disponibles), y se frotaba con brío con pastillas de jabón para luego ser lavado en agua hirviendo (al menos…).

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Short stay
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Escote del siglo XVIII

Sobre el camisón se llevaba el corsé. Al alejarse de las figuras rígidas de la nobleza francesa y apostar por una figura natural, los corsés pasaron a ser cortos, sólo centrándose en la sujeción del pecho para asegurar los escotes (muy bajos e imaginamos que susceptibles a embarazosos fallos de vestuario, si no se llevaba sujeción adecuada).

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Long stay

Se distinguía, entonces, entre short stay, o corsés cortos, y long stay, o corsés más largos, llevados por mujeres que desearan parecer más delgadas y estilizadas, pero menos frecuentes.

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Short stay

El corsé ajustaba todo el cuerpo y era a menudo el culpable de los desmayos, aunque nunca pretendía ajustar la cintura tanto como lo haría más adelante, en la época victoriana. Imaginad cuando lo ajustabas mal y el camisón quedaba con una arruga presionándote todo el día…

 

 

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Enagua y corsé

Por último, la enagua: la función de la enagua era proteger la tela del vestido, no sólo del cuerpo, sino de la suciedad del suelo: era más larga que el vestido, y por tanto estaba pensada para ser vista, y que la mujer pudiera

tranquilamente levantar el vestido cuando quería evitar que tocase el suelo. La enagua también cumplía la crucial función de ejercer de forro: sin ella, los vestidos de muselina o seda se transparentarían demasiado.

 

 

Por último, los vestidos: generalmente de seda, raso o muselina, cubrían en su totalidad la ropa interior y completaban el look. ¡Perfectas!

Por Elena Truan

De Taylor, Emma y Jane: feminismo y hermandad.

No voy a empezar la entrada de esta semana con una frase introductoria de Jane Austen y su transcendencia universal, tema que es de sobra conocido por mis queridos seguidores. Hoy abordamos un tema mucho más cercano a nuestras hijas, nietas, hermanas, madres y amigas: el feminismo de Jane Austen. No obstante, antes de preparar en sus cabezas los distintos argumentos que defienden su posición, déjenme decirles que no voy a lanzar al aire la famosa pregunta: “¿Fue Jane Austen feminista? La verdad, según cómo se mire, la respuesta puede ser sí o no. La inexistencia del feminismo como tal en la época de Regencia deja a nuestra autora en dudosa posición. Porque no importa cuánto de revolucionaria fuera una mujer si su época la ataba a ciertos prejuicios que al lector del siglo XXI, fácilmente ofendido y que camina de puntillas entre los términos potencialmente desafortunados, siempre verán como demasiado tradicionales. Permítanme, pues, que reconduzca mi tesis y replantee el tema a abordar: No será el feminismo de Jane Austen, sino en el feminismo en Jane Austen, y no como ella decidiera plantearlo (sin saberlo), sino cómo está plasmado (siendo ella menos consciente aún).

Aún es pronto para saber si el mundo está recibiendo las gotas liberadoras de una cuarta ola de feminismo (sí, señores, ha habido olas de feminismo en la historia de la Humanidad) o si nos impulsamos bajo los coletazos de la tercera ola feminista, evolucionada y aún más fuerte. No obstante, lo que sí es cierto es que ha ganado impulso en los últimos años, y la lucha continúa por mejorar los derechos de la población femenina. Y eso se refleja en las figuras influyentes de la sociedad, como el Girl Power que defienden algunas dignas sucesoras de Madonna, icono de liberación sexual. Son sucesoras de todos los colores, pero del mismo tamaño: muy grandes. Desde Beyoncé, al grito de “Girls, we run this Mother Earth” en Run the World (Girls), que incluso concede becas a mujeres que desean estudiar, hasta Taylor Swift, la odiada y amada niña bonita del pop que ha pasado de escribir historias de amor de instituto a escribir riéndose de sus haters  y hasta de sí misma, predicando el amor a una misma. Pasando por Lady Gaga, que interpretó en los premios Oscar una emotiva canción dedicada nada menos que a las víctimas de abusos sexuales, y Emma Watson, que ha desafiado al encasillamiento quitándose la túnica de Hogwarts para convertirse en embajadora ante las Naciones Unidas de un movimiento feminista, HeForShe.

 

Es interesante observar los ejemplos que establecen iconos como éstos en cuanto a las relaciones entre mujeres, ejemplos que las jóvenes y no tan jóvenes que las siguen van a imitar. Hace tiempo leí un artículo sobre cómo se las había arreglado Taylor Swift para conseguir aumentar su popularidad y sus seguidores con una base de fans tan limitada y otra de acérrimos enemigos tan extensa. La respuesta era simple: Taylor comenzó su carrera con canciones de autocompasión como White Horse o Teardrops on my Guitar, y villanizando a toda rival femenina que le pusiera por delante, como en You Belong With Me. Poco a poco, Taylor evolucionó a canciones sobre sí misma, sus fines de relación y las razones detrás como en The Story of Us, y comenzó a reírse de aquellos que la odiaban en Shake It Off  y We Are Never Ever Getting Back Together, en las que ya de paso, hacía un poco el ridículo en el vídeo para demostrar que no le importaba que se rieran de ella. No sólo eso: Taylor Swift se rodeó de las modelos, cantantes, y actrices más exitosas, jóvenes y guapas del panorama mundial. Creó un #squad. Y todas las mujeres que la seguían soñaban con formar parte de ese #squad de mujeres que se ayudaban, se querían, se apreciaban. Hacían tartas, celebraban el 4 de Julio, y salían de fiesta juntas: todo juntas. Era la Taylor Swift feminista, la que apostaba por crear una hermandad de mujeres, reírse de sí misma, quererse a sí misma, e ignorar, o contestar con estilo y chulería (Bad Blood) a aquellos que querían despojarla de su éxito.

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Es un caso distinto, pero igual de (y para mi gusto, más) inspirador que el de Swift, el que encontramos en Emma Watson,  heroína bruja de nombre Austeniano (Emma Watson es el nombre de la heroína de la inacabada The Watsons) y firmes convicciones. Si había mucho de ella en la Hermione Granger valiente e inteligente, determinada y trabajadora que J.K. Rowling escribió, o si bien Hermione, formando parte de su vida desde tan tierna edad, imprimió muchos valores en el carácter de la joven actriz, no podemos saberlo: tal vez ambas cosas. Lo que sí es cierto es que Emma Watson ha permanecido fiel a su imagen de heroína feminista de cabeza pensante para establecer buen ejemplo en las mujeres del futuro, más que el que ya estableció su personaje de Harry Potter. En su discurso para las Naciones Unidas, hablando de HeForShe, defendió los valores feministas no sólo enfocados a las mujeres, sino tratando de incluir a toda la población: hacía el mismo daño a los hombres condenar a las mujeres por salirse de su estereotipo de género. Los hombres también tenían derecho a llorar y ser sensibles, tanto como las mujeres a trabajar en “trabajo de hombres”, etc.

ac_emmawatson_vanityfair_compA veces se les tira piedras a los pájaros porque pueden volar; por defender valores como éstos se la criticó con dureza, especialmente cuando en medio de la promoción de su nueva película, La Bella y la Bestia, (otra heroína feminista que apuesta por la lectura y la sensibilidad sobre la apariencia física) apareció fotografiada para una revista semidesnuda. “No entiendo lo que tienen que ver mis pechos con ser feminista o no”, se desesperaba ella, “el feminismo no es un palo con el que golpear a otras mujeres”

 

¿Qué tiene que ver Jane Austen con estas famosas? se preguntarán ustedes. Jane Austen nos enseña mucho sobre las relaciones; pero no solo sobre las relaciones románticas entre un hombre y una mujer; es importante observar la atención a las relaciones entre mujeres en las novelas de Jane Austen. Northanger Abbey reserva a Isabella Thorpe, quien ha empujado y utilizado a Catherine, un destino poco favorable; mujeres como Lucy Steele, las hermanas Bertram, Mary Crawford, Mrs. Elton, Miss Bingley… Son consideradas antagonistas de las heroínas, y su conducta es castigada por las circunstancias. ¿Lo que tienen en común? Actuar en contra de otras mujeres, en lugar de buscar la forma de ayudarse entre ellas. Incluso Emma es censurada por manipular a su amiga Harriet o burlarse de Miss Bates; la rivalidad entre ella y Jane Fairfax es, igualmente señalada como inexplicable, e injusta al final de la novela. En cambio, las influencias positivas en las heroínas van siempre marcadas por relaciones sanas entre mujeres, mujeres que necesitan y más aún en la sociedad criticada, que no las favorece, ayuda unas de otras. Así, es premiada la buena relación entre las hermanas mayores Bennet, la tranquila amistad de Catherine y Eleanor; la comunicación, más que el destacar las diferencias, de Elinor y Marianne; la relación fraternal entre Emma y su antigua institutriz, que la provee de buenos consejos; y las buenas intenciones de la amiga pobre, pero buena, de Anne. Si bien puede ser arriesgado hablar de feminismo como tal en Jane Austen, bien es fácil ver en sus novelas la defensa de la hermandad entre mujeres; un ejemplo más de la actualidad de Jane Austen, su prominencia como icono para las mujeres, y su universal sabiduría. “El feminismo es sobre darle a las mujeres elección”, dice Watson en el anterior vídeo. Y la defensa de esto es precisamente lo que muchas veces cause lso conflictos en las novelas de Austen. Para buscar valores que queremos en nuestro presente, de la mano de modelos femeninos, a veces podemos ir al pasado, a visitar figuras como la querida Jane.

Por Elena Truan

Breve reseña de los seminarios de Jane Austen de la Semana de las Letras

Desde el martes 25 al jueves 27 de Abril han tenido lugar seminarios de Jane Austen en la Universidad Complutense y la Autónoma de Madrid. Organizados con la Dra. Laura Arce, profesora de la Universidad Autónoma, y Ana Abril, doctorando de la UCM, los seminarios han tenido lugar en ambas facultades de Filología.

El martes 25 de Abril tuvieron lugar las charlas del Dr. Antonio Andrés Ballesteros (UNED) y el Dr. Javier Ortiz García (UAM), en el salón de actos de la Facultad de Filología de la Universidad Autónoma.

El Dr. Antonio Andrés Ballesteros dio su ponencia, titulada “Jane Austen, 200 años después”, en primer lugar. Su ponencia consistió en un interesante recorrido por las reinterpretaciones y secuelas de las obras de Jane Austen, con especial atención a la deconstrucción de los mitos nacidos en las novelas, como el Sr. Darcy. El Dr. Ortiz García se embarcó en un fascinante análisis de la traducción de Orgullo y Prejuicio con especial atención a la frase de apertura de la novela, explicando a los asistentes el funcionamiento del mundo de la traducción y su dinámica con las editoriales.

El miércoles 26 de Abril tuvo lugar un seminario en la UCM, con asistentes sobre todo pertenecientes al alumnado. Tuvieron lugar presentacíones de estudiantes de distintos niveles académicos. En primer lugar, Cynthia Carrillo Parrillo, estudiante de la UCM, presentó ‘’’Inheritance in Jane Austen’s time”. Cynthia explicó con detalle el funcionamiento de las leyes de herencia y su aplicación en las novelas Orgullo y Prejuicio y Sentido y Sensibilidad. A continuación, Elena Navarro López, también estudiante de la UCM, presentó “La construcción del mito de Jane Austen”, interesante estudio en torno, sobre todo, a la mitificación de la biografía de Jane Austen como La Joven Jane Austen, pero también dedicando atención a las numerosas adaptaciones y trabajos cinematográficos en torno a su figura. Por último, Sarah Pelusi, estudiante de doctorado de la UAM, presentó “A Journey into the Translation of Jane Austen”. En su presentación, Pelusi mostró un concienzudo estudio de la traducción de Jane Austen a través de la historia en diversos idiomas, y también enfocó, dando mucho que pensar a los asistentes, algunas traducciones en ejemplos concretos y sus cambios a través del tiempo.

Aunque por desgracia ningún representante de Jane Austen Society pudo asistir, a las 12 del viernes 28 de Abril la Dra. Cristina Otero y la Dra. Isabel González Gil expusieron en la UAM “Mujeres y Libros: reflexiones en torno a Northanger Abbey de Jane Austen”.

¡Seguiremos informándoos de los numerosos eventos que van acaeciendo en este año de bicentenario!

 

Elena Truan

Presidenta de la Jane Austen Society España