UN, DOS, TRES Y… CAMBIO DE PAREJA

No os descubro nada nuevo si os digo que Jane Austen diseñaba cuidadosamente cada uno de sus personajes, es especial sus heroínas y, por lo tanto, también sus respectivos caballeros. Por eso, os planteo un ejercicio de abstracción:

¿Qué pasaría si tomáramos a una de las jóvenes protagonistas de Austen y la emparejáramos con un caballero de otro historia?

Aunque esto no pasa de ser un simple pasatiempo, nos puede ayudar a comprobar cómo los personajes de Jane Austen no son simples marionetas de quita y pon, sino que su personalidad está tan bien definida que nos resultará más o menos sencillo imaginar las consecuencias de estos enlaces imaginarios.

Voy a iniciar este ejercicio y espero que lo continuéis, ya sea en los comentarios del blog o en alguna de nuestras redes sociales.

¿Que pasaría si emparejáramos a Elizabeth Bennet con…?

Resultado de imagen de edmund bertram¿Os imagináis a Lizzy aguantando en silencio mientras Mary Crawford juega con Edmund, lo engatusa y lo lleva de un lado para otro? ¿Creéis que ella habría permitido que las hermanas Bertram la arrinconaran como hicieron? ¿O que Mrs. Norris la maltratara así? Pero, volviendo a la relación de pareja… ¿Cómo creéis que sería la relación entre Lizzy y Edmund? ¿Se conformaría ella con ser el segundo plato y lo aceptaría cuando, después de haber corrido como un perrillo faldero tras Mary, comprendiera que esa puerta estaba cerrada?

Imagen relacionadaElizabeth Bennet es una joven inteligente, decidida y enérgica, y necesita a un caballero que esté a su altura… Y, en mi opinión, Edmund Bertram no lo está. Pero, ¿es el único? ¿Qué pasaría si situáramos a Lizzy en Bath junto a Henry Tilney? ¿Sería él capaz de tratarla con la condescendencia paternalista con la que este joven trata a Catherine Morland? ¿Cuál sería la reacción de Lizzy si esto ocurriera? Pagaría por verlo 😛 . Henry trata a Cathy como si fuera una niña pequeña e inocente, que aún tuviera todo por aprender. Y, aunque es cierto que la señorita Morland ha llevado una vida sencilla y carente de experiencias sociales, no es ninguna simplona. Sin embargo, su carácter dulce y espontáneo facilita su relación con el experto en muselinas 😉 . Con Elizabeth esos aires de superioridad no habrían funcionado igual.

Resultado de imagen de edward ferrars¿Y con Edward Ferrars? ¿Os imagináis a Lizzy descubriendo que el joven del que se ha enamorado y que ha dado muestras de corresponder a sus sentimientos está comprometido? Y además con una chica vulgar de dudosos principios. ¿Pensáis que Elizabeth se hubiera contenido como Elinor en sus conversaciones con Lucy Steele? ¿O que habría mantenido el tipo en un encuentro a tres bandas? El rapapolvo que le cayó encima a Mr. Darcy hubiera sido suave en comparación con la tormenta que tendría que soportar Edward cuando se encontrara a solas con la señorita Bennet.

Muy distinto es el caso de Mr. Knightley y del Capitán Wentworth. Aunque es posible que el carácter de Elizabeth no concordara a la perfección con el de estos caballeros, ambos tienen suficiente personalidad, inteligencia, principios y elegancia como para estar a la altura de la protagonista preferida de Jane Austen. No en vano, estos caballeros terminan uniendo sus caminos a los de unas jóvenes muy particulares. Emma es de armas tomar, con sus errores y sus aires de grandeza, pero también con su inteligencia despierta y su audacia incesante. Y Anne Elliot es una mujer fuerte, capaz de rehacerse tras una experiencia dolorosa, siempre dispuesta a ayudar y a hacer lo correcto. Por eso Austen les busca unos compañeros apropiados.

¿Y vosotros qué opináis? ¿Se podrían intercambiar personajes de una novela a otra?

Las obras de Jane Austen son tapices cuidados al detalle, compuestos por una infinidad de hilos que al entrelazarse dan lugar a unas imágenes de gran belleza y precisión. ¿Sería posible cambiar, poner o quitar alguno de esos hilos sin alterar el resultado final?

Esperamos vuestras opiniones.

Un saludo

Miguel Ángel Jordán

Anuncios

LECCIONES DE ELEGANCIA POR JANE AUSTEN

Elegante:

-Dotado de gracia, nobleza y sencillez

-Dicho de una persona: que tiene buen gusto y distinción para vestir.

-Dicho de una cosa o de un lugar: que revela distinción, refinamiento y buen gusto.

Elegancia: 

-Forma bella de expresar los pensamientos.

Resultado de imagen de inglaterra regenciaLos tiempos cambian, las costumbres cambian, las normas sociales cambian… Muchas cosas cambian, pero las personas siguen siendo personas y en el fondo somos muy similares a aquellos que nos han precedido durante los últimos siglos. Varían las circunstancias, el decorado, las reglas, pero los actores siguen siendo los mismos. Y por eso somos capaces de disfrutar de las novelas de Jane Austen a pesar de que se haya cumplido el bicentenario de su muerte.

Al leer estas novelas, nos introducimos en una sociedad regulada por unas normas muy claras y definidas. La mayoría de los personajes de Austen pertenecen a las clases elevadas, ya sean de la gentry (ámbito rural) o de la nobleza. Y como tales, actúan según lo dictan las reglas del momento.

Algunas de esas normas y costumbres constreñían o limitaban en mayor o menor medida ciertos aspectos de la vida, y podían resultar especialmente gravosas para las mujeres. Las obras de Austen son un fiel reflejo de la sociedad de su tiempo y es fácil que a un lector actual le sorprendan algunos usos de la época y la actitud ceremoniosa de tantos personajes. No es raro que haya muchos que encuentren todo este protocolo exagerado y carente de naturalidad.

¿Qué opinaba Jane Austen al respecto? Pienso que encontramos un fiel reflejo de su modo de pensar en un pasaje de Mansfield Park, en el que el narrador describe la situación en la que se encuentra Julia Bertram al visitar los amplios terrenos de los Rushworth. La joven Julia se ve obligada a caminar junto a la señora Rushworth, cuando ella preferiría estar junto a Henry Crawford.

Resultado de imagen de justine waddell mansfield park julia bertramThe politeness which she had been brought up to practise as a duty made it impossible for her to escape; while the want of that higher species of self-command, that just consideration of others, that knowledge of her own heart, that principle of right, which had not formed any essential part of her education, made her miserable under it

La educación recibida le impide “escapar”, ya que sabe que resultaría muy grosero. El problema es que esa educación solo ha modelado el exterior y no el interior. Sus modales no se corresponden con unos principios que la lleven a preocuparse por los demás, a buscar lo mejor para ellos, a respetarlos… Sabe qué es lo correcto y actúa en consecuencia, pero por mero formalismo.

Las reglas sociales tienen como finalidad principal facilitar la convivencia, establecer unos límites y ofrecer unas orientaciones que sirvan de guía para que todos sean tratados con respeto. Pero, dentro de esos amplios parámetros, cada persona actúa según su carácter, sus principios y sus circunstancias. Las normas de educación pueden quedarse en algo puramente formal o ser el resultado de una actitud interior. Lo ideal, por lo que nos dice Austen, es que sean un reflejo de algo más profundo. Pero, si en algún caso no es así, esas normas de conducta servirán, al menos, para marcar los límites que no se deben sobrepasar si no se quiere molestar u ofender a otras personas.

Resultado de imagen de audrey hepburn elegance quotes¿Basta con ser educado para ser elegante? No. La educación es un primer paso, pero la elegancia va mucho más allá. La educación se basa en normas, la elegancia está fundamentada en el buen gusto, la nobleza, la distinción (elevarse sobre lo vulgar) y en el refinamiento, que no implica ser un tiquismiquis, sino hacer las cosas con esmero y cuidado. Y todo esto adquiere un realce aún mayor cuando cuenta con el ingrediente secreto: la sencillez.

Existe una elegancia aparente y otra real. La elegancia aparente se puede adquirir con cierta práctica y asesoramiento. Está un peldaño por encima de la buena educación, pero queda muy lejos de la auténtica elegancia. ¿Cuál es la diferencia? La primera es una técnica, la segunda es un modo de pensar y de vivir.

Resultado de imagen de postureoLa elegancia aparente busca el reconocimiento de los demás, quiere causar un buen efecto o incluso deslumbrar. Tiene mucho que ver con el “postureo” que tan de moda está hoy en día. Solo se ejercita de cara al público. Sin embargo, la elegancia real impregna todas las facetas de la persona, está vinculada al modo de pensar y a los principios y, por lo tanto, no se ejercita solo cuando hay alguien observando, sino en todo momento.

Imagen relacionada¿Se puede diferenciar una de otra? Por supuesto, con el trato y con el tiempo. Las primeras impresiones son importantes pero no deben ser definitivas, como bien nos muestra Jane Austen en la obra que recibió ese título (First Impressions), aunque después hubo de ser rebautizada como Pride and Prejudice. En esta novela, vemos cómo la percepción de Elizabeth Bennet sobre Mr. Darcy varía con el tiempo. En un principio lo sitúa en el bando de los aparentemente elegantes y al final se da cuenta de que su elegancia es real. Al principio de la novela vemos sus formas correctas, su mente cultivada y su respeto por la etiqueta. Con el transcurso de las páginas llegamos a conocer su interior y descubrimos su valía, que alcanza el grado máximo en la mente de Lizzy cuando descubre que intervino de un modo decisivo en el affaire Lydia-Wickham, queriendo permanecer en el anonimato.

En las novelas de Jane Austen podemos hallar una gran cantidad de ejemplos de ambos tipos de elegancia, y los que conozcan estas historias sabrán la opinión de la autora sobre unos personajes y otros, y la visión que de ellos nos transmite esta genial escritora.

Resultado de imagen de mr wickhamEn el bando de los aparentemente elegantes podríamos incluir, entre muchos otros, a los siguientes personajes:

Mr. John Dashwood (hermano de Elinor y Marianne) y su esposa, Willoughby, Robert Ferrars, Mrs. Ferrars, Mr. Collins, Wickham, Caroline Bingley, Lady Catherine de Bourgh, el general Tilney, los hermanos Henry y Mary Crawford, las hermanas Bertram, sir Walter Elliot y su primogénita, Mr. Elliot, Mr. Elton y su esposa, Frank Churchill…

Imagen relacionadaY en el de los realmente elegantes:

Elinor, el coronel Brandon, Elizabeth y Jane Bennet, Mr. Darcy, el matrimonio Gardiner, los hermanos Henry y Eleanor Tilney, Catherine Morland, Fanny Price, Anne Elliot, el capitán Wentworth, Mr. Knightley, Emma (a ratos), Mrs. Weston…

Soy consciente de que he dejado a muchos personajes fuera de esta lista, pero, desde mi punto de vista, estos son los más representativos.

Como se puede apreciar, las heroínas de estas novelas y la mayoría de sus caballeros aparecen en el grupo de los realmente elegantes. Emma es un caso aparte, Edward Ferrars tiene sus momentos y Edmund Bertram… tiene más de pelele que de caballero (en mi humilde opinión). Y es que, aunque cada personaje de Austen es único, se nota que esta autora tenía una escala de valores bien definida y seleccionaba con cuidado a la pareja que iba a protagonizar cada una de sus historias.

Termino ya…

Como decía al principio, hay muchas cosas que cambian con el tiempo, y en muchos campos hemos progresado, pero creo que hay otros en los que podríamos aprender de nuestros antecesores. Puede que el problema sea que me estoy haciendo mayor xD, pero lo cierto es que a veces echo de menos esa elegancia que destilan algunos personajes de Austen.

Resultado de imagen de prohibido entrar sin camisetaEn esta época de exhibicionismo vital, en la que podemos saber intimidades de muchos con solo asomarnos a las redes sociales; cuando algunos se visten igual para ir a la playa que para asistir a la universidad; en la que hacen falta carteles que indiquen “prohibido entrar a la tienda sin camiseta”; y algunos jóvenes piensan que saben más que sus mayores porque han leído un par de panfletos y retuitean “pensamientos profundos”. En estos tiempos en los que hay gente que no valora los pequeños detalles como ceder el asiento, dejar pasar, dar las gracias con una sonrisa, pedir las cosas por favor, dejar el móvil aparcado cuando hay otras personas delante, hablar en un tono que no resulte molesto a los demás, etc… En estos tiempos, en los que también hay mucha gente elegante, la lectura de Austen puede ser un soplo de aire fresco, una fuente de inspiración y un termómetro para medir nuestra sensibilidad al respecto.

Por supuesto que cada época tiene sus reglas y no hay que quedarse anclados en el pasado. Pero tampoco pensemos que todo cambio es positivo. Progresar es ir a mejor, no tirar pa’alante y ya veremos qué pasa.

En la entrada anterior, Elena Truan hablaba del feminismo y Jane Austen. Sin querer llevar la contraria a nuestra presidenta, a la que me une el afecto, el agradecimiento y muchas horas de trabajo compartido, me atrevo a ir un paso más allá al decir que Jane Austen no es feminista -ni machista-, sino personalista. No como pertenecedora a esa corriente filosófica, sino como defensora de la persona, de cada persona, independientemente de su edad, sexo, creencias o condición social. Cada uno es cada uno y todos merecemos un respeto. Y el que entiende eso podrá alcanzar la elegancia de dos de sus grandes personajes:

Imagen relacionadaImagen relacionadaLa elegancia de Mr. Knightley, que es capaz de moverse en distintos ambientes, velar por sus vecinos más desfavorecidos y cantarle las cuarenta a Emma cuando se pasa de la raya. Y la elegancia innata de Lizzy, que resplandece aún más al compararla con otros miembros de su familia. Una elegancia que le permite enfrentarse a Lady Catherine de igual a igual, a pesar de los pesares; y la elegancia que le permite reconocer su error y cambiar de actitud.

Gracias, Jane por tantas cosas… Y por tus lecciones de elegancia.

Por Miguel Ángel Jordán

 

 

¿QUIÉN QUIERE CASARSE CON MR. DARCY?

Es una verdad universalmente reconocida que muchas (y muchos, por qué no) austenitas habrán soñado alguna vez con encontrar su propio Mr Darcy.

Pues bien, ese sueño es perfectamente alcanzable, al menos durante un rato (entre 30 y 60 minutos, según dice la caja)… Estoy hablando, por supuesto, del juego Marrying Mr Darcy, un juego de cartas creado por Erika Svanoe, una directora de orquesta y austenita, con dibujos del ilustrador Erik Evensen.

Como buena usuaria de Facebook que soy, hacía tiempo que sabía de la existencia de este juego, información que archivé en el rincón de “cosas que me encantaría tener en mis manos algún día”. Y ese día llegó inesperadamente: mi hermano, que conoce mi nivel de fanatismo, estaba de viaje por Canadá y se topó con el juego. Y no solo eso, sino que a su lado estaba la expansión de cartas de Emma. Como se acercaba mi cumpleaños, no se lo pensó dos veces y me lo trajo, cosa que provocó grandes muestras de efusividad por mi parte, y una cara de “socorro, de esta no me libro” por parte de mi marido.

El pobre tenía razón, ya que fue el primer sujeto que recluté para jugar. La verdad es que se metió mucho en el papel, indignado por no poder ser Mrs Bennet (solo hay solteros en este juego) e intentando casarse con Mr Collins (personaje que siempre le ha hecho especial gracia).

La primera vez jugamos con las instrucciones abiertas y fuimos consultando, ya que hay algunas situaciones que pueden resultar un poco confusas. Todo el juego está en inglés, así que es recomendable tener un nivel aceptable del idioma, o contar con algún jugador que lo sea.

La idea es escoger un personaje femenino para jugar, y uno masculino como futuro cónyuge. Cada soltero de oro tiene sus preferencias de dote, reputación, belleza, inteligencia, etc., que deberemos cumplir para poder tener posibilidades con él. Estas cualidades se pueden ir acumulando durante el juego, escogiendo cartas de eventos por turnos, que según su contenido nos permitirán coger, robar o intercambiar cartas de personalidad, fastidiando en mayor o menor medida a nuestras “queridas” rivales (siempre con elegancia, eso sí).

marrying-mr-darcy-18

Cuando se acaba la etapa de cortejo, pasamos al momento de la verdad: ¿con quién tenemos probabilidades de casarnos? De todos los galanes cuyos requisitos podamos cumplir, se empieza por el de mayor calibre (¡10.000 libras al año, querida!) y se tiran los dados. Si la suerte no está de nuestro lado, tendremos que ir bajando de categoría, hasta que solamente nos quede la opción de convertirnos en una solterona – y ser la tía favorita de nuestros sobrinos o una viejecita amargada también dependerá de los dados.

cards

Cuando se coge la rutina, la verdad es que es un juego bastante entretenido, sobre todo si se instaura como norma hablar con acento inglés (aunque parezcas la señora Doubtfire) y dirigirse a todo el mundo como querida Miss Xxx (aunque la susodicha lleve barba de una semana). Con mi marido he jugado ya varias partidas, y con mi familia alguna más, aunque cuesta un poco hacer llegar el concepto a jugadores que no estén familiarizados con el universo Austen, pero nos divertimos igual, que es lo importante. La expansión de Emma es básicamente igual, pero con los personajes de esa novela, y cartas de evento que hacen referencia a situaciones concretas que suceden en Emma.

Si os ha picado la curiosidad y queréis haceros con el juego… no os puedo recomendar de primera mano cómo adquirirlo, ya que en mi caso fue un regalo, pero sí que he encontrado diversas páginas web donde lo podríais comprar residiendo en España:

En la página oficial del juego hay una sección sobre dónde comprar si no vives en EE.UU, que puedes encontrar AQUÍ.

Hay varios enlaces a páginas del Reino Unido, y una de España (Dracotienda, aunque parece que actualmente no tienen existencias).

También lo he encontrado en Amazon.co.uk, AQUÍ.

(en Amazon.es también está, pero el precio me parece desorbitado, ya que creo que lo envían desde EE.UU.).

Mi valoración es que es bastante recomendable para pasar un rato entretenido con otros/as austenitas, aunque la primera partida puede hacerse un poco larga hasta que entiendes bien todas las normas. Dicho esto, voy a ver si a mi marido le apetece jugar una ronda…

Por Elena Calvo

Traductora científico-técnica multilingüe y enamorada de Jane Austen. Casada con Mr Darcy en el juego y en la vida real (¡lo pone en nuestras alianzas!). En mi tiempo libre canto en un coro, leo todo lo que puedo, y sueño con viajar por toda Europa. Algún día iré al Festival de Jane Austen en Bath, con vestido de época, aunque mi marido amenace con vestirse de Mr Collins.

DE MAYOR QUIERO SER AUSTENITA

El día en que leí Orgullo y Prejuicio mi vida empezó. Y no bromeo. Ese día lo tengo conscientemente idealizado porque es el día en que conocí a Jane Austen y ella me hizo descubrir quién era yo y sobre todo quién quería ser.

Yo tenía 14 años y por mi gran fortuna estaba en esa edad en que se tienen pocas obligaciones y las pocas que se tienen desaparecen durante las vacaciones . Digo esto porque yo leí Orgullo y Prejuicio (por primera vez) el fin de semana antes de Navidad de 1996, justo cuando empezaban las vacaciones.

Resultado de imagen de ramblas barcelona navidadLas navidades en Barcelona son mágicas. La Rambla de Cataluña se llena con luces centelleantes, los comercios adornan sus escaparates con deliciosas y caras tentaciones y la gente saca sus guantes, bufandas y gorros aprovechando los pocos días invernales de los que van a disfrutar (en el Mediterráneo ya se sabe). La gente anda por la calle con las mejillas sonrosadas y el semblante alegre acumulando felicidad a golpe de tarjeta de crédito. Todas las ilusiones del año se condensan en esos días hasta la culminación de la felicidad del día de reyes. 

Imagen relacionada

Y todo esto yo me lo perdí porque me quedé encerrada en casa leyendo Orgullo y Prejuicio (una y otra vez). La primera vez la recuerdo con especial nitidez. Fue en un viejo sillón de orejas junto a un enorme árbol de navidad que bloqueaba la salida del sillón; tenías que literalmente aplastar el árbol para salir de allí. Así que pasé esos dos días encerrada en mi casa, encerrada en el sillón por el árbol, por la novela de Jane Austen en realidad. Y sin embargo a mi me daba igual lo que pasaba en el exterior. ¿que más me daban a mi las luces y los paquetes y los falsos copos de nieve? Yo disfrutaba de la compañía del señor Darcy y de Elizabeth Bennet, de Lady Catherine de Bourgh y del señor Collins y también de un montón de bolas navideñas colgadas del árbol que seguro que intentaron más de una vez leer por encima de mi hombro y maldiciendo que yo pasara las hojas tan rápidamente.

Me pasé dos días sentada en el sillón en todas las posiciones posibles e imaginables: empecé con una posición ergonómica pero al cabo de unas horas se me entumecieron mis piernas así que probé de pasar mis piernas por encima de los reposa brazos… y así estuve hasta que me puse de cabeza para abajo. Esta posición no duró mucho, lo admito. En cualquier caso, no me moví de allí. Estuve absorbiendo Orgullo y Prejuicio como si mi vida dependiera de ello. Era como una droga y era imposible saciarme de ella. La necesitaba tanto que que casi la engullía y, en efecto, leí tan rápido el libro que días más tarde al releerlo me di cuenta que había trozos que había sobrevolado. 


Resultado de imagen de pride and prejudice charactersAl fin, al cabo de dos días, lo acabé y, después de lograr apartar el árbol y las bolas, emergí transformada. Mi vida había cambiado. Mis prioridades habían cambiado, mi percepción de las personas y del mundo habían cambiado. Entendí por fin que tipo de persona yo quería ser. Yo quería tener el sentido del humor y la sensatez de Elizabeth Bennet, la percepción del señor Darcy, ser corrosiva como el señor Bennet pero sin perderle el respeto a mis semejantes como él. También había conocido los modelos de personas que yo no quería ser: no quería ser pedante y condescendiente como el señor Collins, ni autoritaria como Lady Catherine, ni insensata y egoísta como Lydia, ni manipulable como Charles Bingley… porque incluso en los personajes más positivos de Jane Austen se pueden encontrar defectos. Orgullo y Prejuicio tenia un abanico de tales personalidades que se podía decir que para mí representaba la comedia de la vida condensada en 200 páginas. Yo entendí la vida a partir de ese día porque la vida existía en ese libro. Jane Austen es capaz de captar lo mejor y lo peor del alma humana como pude descubrir más tarde leyendo sus otras novelas. Para mi sus novelas fueron, y siguen siendo, la mejor escuela de la vida, la más exquisita educación que uno puede recibir para convertirse en un verdadero ser humano. 

El día en que leí Orgullo y prejuicio fue el inicio de esa educación que tan sutilmente nos imparte Jane Austen. Una educación donde la sinceridad y la cortesía no son incompatibles, donde la reina de la fiesta no es necesariamente la mejor persona, donde ser capaz de ver defectos de las personas y reírnos de ellos no nos convierte en seres abominables siempre que seamos capaces de ver nuestros propios defectos y de reírnos de ellos.  

Resultado de imagen de austenita austen

De este fin de semana también salí obsesionada por Jane Austen, sus novelas y sus personajes, su estilo. Esto es algo de lo que jamás me he curado. Por suerte con los años he ido descubriendo que esta enfermedad la compartían muchas otras personas y que a estas personas (como a mi) les encanta compartir y desarrollar los detalles de nuestros síntomas.

Así que habréis entendido porque ese fin de semana fue tan crucial para mi. Lo es porque el día en que leí Orgullo y Prejuicio descubrí lo que quería ser de mayor. Yo quería ser austenita.

Imagen relacionada

Por Neus Baras