GRACIAS, JANE

I have lost a treasure, such a sister, such a friend as never can have been surpassed. She was the sun of my life, the gilder of every pleasure, the soother of every sorrow.

He perdido un tesoro, una hermana tan especial, una amiga que jamás podrá ser igualada. Ella era el sol de mi vida, la que iluminaba cualquier alegría, la que aliviaba cualquier pena.

Carta de Cassandra Austen a su sobrina Fanny Knight

Winchester, domingo 20 de julio de 1817

No por anunciado un triste suceso deja de ser doloroso. Hacía semanas, meses, que la familia Austen presentía la pérdida que iban a sufrir. Jane, su querida Jane, la alegre, ocurrente, cariñosa e indomable Jane se estaba apagando. Y aunque todos se esforzaban por mantener la esperanza, o al menos una apariencia de algo que se le asemejara, la realidad se iba imponiendo de un modo evidente e implacable.

Toda la familia se volcó en atenciones hacia Jane, pero fue Cassandra, su hermana, amiga y confidente, la que asumió un papel principal en sus cuidados. No es difícil imaginar a Cass prodigando mil atenciones a la enferma, mientras esta se esforzaba por aparentar una mejoría que disminuyera la pena de su cuidadora.

Resultado de imagen de jane austen last will and testamentJane sabía que su final se acercaba. Nos lo demuestra el hecho de que decidiera redactar un sencillo testamento en el que le bastan unas pocas líneas para dejar constancia de sus últimas voluntades. Y también nos lo demuestra el hecho de que abandonara definitivamente la escritura. Al guardar Sanditon en un cajón, la autora se estaba rindiendo a la evidencia de que su salud no iba a mejorar.

Aunque, en sus últimas cartas, Jane da por supuesta una futura mejoría y trata de restar importancia a su situación, sus mismas palabras le traicionan y el lector capta el tono propio de una despedida. Al escribir a Anne Sharp, una institutriz que había trabajado en Godmersham, con la que Jane había coincidido durante sus estancias con la familia Knight, la enferma deja que su corazón se desahogue, mostrando su afecto y agradecimiento hacia los suyos.

Resultado de imagen de jane austen retrato¡Cómo hacer justicia a la amabilidad de toda mi familia durante esta enfermedad! ¡Está totalmente fuera de mi alcance! ¡Todos mis queridos hermanos tan afectuosos y afanosos! ¡Y en cuanto a mi hermana…! Me faltan las palabras cuando intento describir cómo me ha cuidado.

¡Tengo tantos motivos de alivio y consuelo por los que agradecer al Omnipotente! He permanecido siempre lúcida y apenas he sentido dolores; mi principal sufrimiento deriva de las fiebres nocturnas, de la debilidad y de la extenuación.

No te he mencionado a mi querida madre; sufrió mucho por mí cuando estuve tan mal, pero ahora está discretamente bien. También la señorita Martha Lloyd ha sido toda amabilidad.

En resumen, si llego a vieja, desearé haber muerto ahora, bendecida por la ternura de una familia como la mía, antes que sobrevivir a cada uno de ellos o a su afecto. 

Algo similar ocurre cuando unos días después escribe a su sobrino Edward desde Winchester, contándole algunos detalles del viaje que la llevó allí desde Chawton. El corazón afectuoso de Jane vuelve a desbordarse en una despedida que seguramente su joven sobrino nunca olvidó.

Que Dios te bendiga, mi querido Edward. Si alguna vez te pusieras enfermo, deseo que te asistan con tanta ternura como a mí, que tengas el mismo bendito consuelo de amigos solícitos y comprensivos, y puedas tener –como estoy segura de que tendrás- la bendición más grande de todas, en el conocimiento de no ser indigno de su amor. Yo no he podido sentirme así. 

La enfermedad siguió su curso y en la madrugada del 18 de julio Jane Austen falleció en brazos de su hermana Cassandra.

Resultado de imagen de fanny knightDos días después de esta señalada fecha, Cassandra escribió una larga carta a su sobrina Fanny, que nos traslada en el tiempo y en el espacio, hasta un apartamento de Winchester hace ahora doscientos años.

Sintió que se moría aproximadamente media hora antes de serenarse y de perder aparentemente la consciencia. En aquella media hora luchó su última batalla, ¡pobrecita! Decía que no podía expresar su sufrimiento, aunque no se lamentaba de un dolor específico. Cuando le pregunté si deseaba alguna cosa, su respuesta fue que no deseaba nada más que la muerte, y estas fueron algunas de sus palabras: “Dios, concédeme paciencia. ¡Reza por mí! ¡Oh, reza por mí!” Su voz estaba sofocada y poco a poco sus palabras se hicieron incomprensibles. (…)

Imagen relacionadaNo sabría decir cuánto tiempo pasó antes de ser golpeada de nuevo por la extenuación, seguida de aquel sufrimiento que no lograba describir, pero hice llamar al doctor Lyford, que le dio alguna medicina para aliviarla y, pasadas las siete, se hundió en un estado de quieta insensibilidad. Desde aquel instante hasta las cuatro y media, momento en que murió, apenas se movió, por lo que todos pensábamos, con gratitud al Omnipotente, que su sufrimiento había terminado. Un ligero movimiento de cabeza a cada respiración la acompañó hasta el fin. Yo permanecí sentada junto a ella con un almohadón sobre el regazo para sujetarle la cabeza durante seis horas. (….) Pude cerrarle los ojos yo misma, y para mí supuso un gran consuelo rendirle estos últimos servicios. En su expresión no había rastro de agitación ni de nada que pudiera dar idea de dolor. Al contrario, salvo por aquel continuo movimiento de cabeza, me parecía una bellísima estatua, e, incluso ahora en el ataúd, su semblante desprende tal halo de dulce serenidad en su rostro que es un placer contemplarla.

Hoy se cumplen doscientos años del fallecimiento de Jane Austen. Mucho se ha dicho de ella en este tiempo. Sus obras han sido leídas y disfrutadas por millones de lectores. Existen multitud de estudios sobre sus escritos. Su calidad literaria es incuestionable. Tampoco hay duda de su vigencia y repercusión mediática. El fenómeno austenita no conoce precedentes. ¿Qué escritor cuenta con un número tan amplio no solo de lectores, sino de seguidores aférrimos? ¿Qué autor ha logrado captar con tanta fuerza el interés de los medios? ¿De qué otra colección de obras existen tantas versiones cinematográficas o televisivas? ¿Quién ha logrado inspirar a tantos directores, escritores, guionistas…? Apenas pasa un año sin que aparezca una nueva versión, adaptación, mash-up, spin-off, secuela, precuela, etc…

Resultado de imagen de jane austen placesTambién hay multitud de elementos extraliterarios que iluminan el universo Austen: bailes, vestidos de regencia, viajes a los lugares relacionados con su vida y con sus obras, conciertos… Chawton, Bath, Lyme Regis, o Pemberley, Highbury, Mansfield, Northanger… Ciudades y casas, reales o ficticias, que evocan momentos de la vida de esta autora o de sus inolvidables personajes.

Pero, más allá de todo este entreverado de elementos más o menos literarios, más o menos fieles al original, resalta una figura que desafía el paso del tiempo con un arma inesperada: la sencillez.

Jane Austen fue una niña inteligente e inquieta, una adolescente fantasiosa y vital, una joven divertida y afectuosa, una mujer valiente y decidida. Lectora empedernida, observadora implacable, audaz en sus comentarios, que en ocasiones llegaban a ser crueles, devota de su familia, creyente y rezadora, firme en sus principios, con una frescura vital que teñía toda su existencia de un aire esperanzador.

Jane Austen conoció los sinsabores de la vida, pero no permitió que le amargaran la existencia. Supo ver más allá de las miserias de los hombres, de las injusticias de la sociedad y de las imperfecciones de este mundo. Fue una mujer sin demasiados medios, en un contexto que limitaba enormemente sus posibilidades. Pero no se resignó a una existencia condicionada.

Jane Austen fue mujer y escritora, y se mostró orgullosa de lo primero, de lo segundo y del conjunto. Llevó una existencia sencilla e imprimió este rasgo en todas sus novelas. Repasó sus escritos hasta la extenuación. Pulió sus obras con la dedicación de un artista minucioso, que elimina las rugosidades y perfila los contornos hasta lograr un resultado bello y armonioso.

No es fácil captar la grandeza de las obras de Austen. Por eso son tantos los que las ignoran o se quedan en un nivel muy superficial. Por eso aún no ocupan el lugar que les corresponde. Jane Austen no fue solo una escritora ingeniosa; sus libros no son tan solo historias bonitas con momentos románticos, bailes, preciosos vestidos, casas lujosas y personajes atractivos. Austen no fue una revolucionaria, no enarboló la bandera del feminismo, ni ninguna otra. Jane no fue una solterona, ni una mujer resignada o conformista…

Jane Austen fue una mujer que quiso ser escritora y se mantuvo fiel a su estilo hasta el final. Asumió las consecuencias de sus elecciones, disfrutó de la vida, quiso a su familia, saboreó los pequeños detalles y, por eso, fue capaz de afrontar la muerte con serenidad.

¿Qué nos habría aportado esta autora si hubiera vivido cuarenta años más? Nunca lo sabremos. No hay duda de que Jane se nos fue cuando aún le quedaban muchas historias que contar. Su ingenio no se había agotado, aún quedaba mucha magia en su pluma… ¿Pero para qué perder el tiempo en lamentos inútiles, cuando podemos disfrutar de lo que tenemos?

El legado de Jane es un tesoro para la literatura universal y el paso de los años hará que sus obras se valoren como se merecen. Aún queda mucho trabajo por delante, muchos estudios que profundicen en su arte, en sus dotes narrativas, en su originalidad, en su manejo del lenguaje y de sus recursos. Desde JASES seguiremos trabajando para que así sea y contribuiremos con nuestros humildes aportaciones.

Hoy se cumplen doscientos años de la muerte de Jane Austen. Ella fue para su hermana Cassandra un tesoro, el sol de su vida, una amiga especial e insustituible, fuente de consuelo y alegría. Nosotros no tuvimos la suerte de conocerla en persona, pero la encontramos en sus novelas, en sus personajes, en su humor irónico, en su visión del mundo.

Jane nos ha dejado un universo, su universo. Es el mejor regalo que nos podía hacer. Y por eso, desde estas líneas, queremos decirle una vez más: ¡Gracias, Jane!

Por Miguel Ángel Jordán

 

 

CUARTO (Y ÚLTIMO) RETO 200

Estamos en la recta final para la fecha clave de este año. El próximo martes, 18 de julio, se cumplirán 200 años del fallecimiento de Jane Austen, a la que tanto debemos sus lectores. Por esta razón, el último reto con el que queremos prepararnos para esa fecha es…

CUARTO RETO

Gracias, gracias, gracias y 200 veces gracias.

Resultado de imagen de gracias

Gracias, Jane por…

Deja tu comentario en el blog en cualquiera de nuestras redes sociales 🙂