Emma Approved vuelve, ¡y no está sola!

Hace cinco años que Emma Approved, la adaptación de Emma a serie digital, encantó a miles de espectadores que venían de ver la primera y anterior producción de Pemberley Digital, The Lizzie Bennet Diaries. Muchos clamaban por una secuela, e incluso apostaban por el crossover tras la aparición estelar de Caroline Bingley como Mrs. Elton en Emma Approved, encajando los dos personajes de forma magistral. Mientras los puristas se llevan las manos a la cabeza y los espectadores más abiertos a interpretaciones que se desvían del canon ven los capítulos una y otra vez, Pemberley Digital ha preparado su siguiente proyecto austeniano.

Los más atentos de los seguidores de las series digitales habrán detectado que desde hace un tiempo las redes sociales de Emma Approved se reactivaban, con vagas noticias que hablaban sobre volver.

Según nos hemos acercado a Octubre, los posts se han vuelto más activos y han provocado la curiosidad con fragmentos del primer capítulo de la segunda etapa de Emma Approved. Algún comentario remarcaba que lo ideal sería que preparasen una nueva adaptación, pero no será necesario: el primer capítulo ya está en YouTube, y trae no una, sino DOS sorpresas para los fans de las secuelas, los crossovers, y las nuevas adaptaciones.

No queremos reventaros el capítulo, así que no diremos nombres: sólo que el nuevo caso de coaching para Emma se trata de un hombre que desea cambiar su vida tras decisiones que no le hicieron feliz, y que puede que ayude a Emma a superar un caso fracasado de una joven que se arrepintió de una boda… ¡Y que aparecerá por las oficinas de la empresa un personaje pomposamente entusiasmado por el trabajo!

Por desgracia, la nueva etapa de Emma Approved está sujeta a conseguir financiación. El plan actual de producción es solo a dos meses vista, según aseguran en su página de Patreon. Llevando la interactividad un paso más allá, han abierto una página de Patreon, un sistema colaborativo de mecenazgo de proyectos, indicando que los donantes serán considerados accionistas de la empresa de coaching de Emma, pudiendo tomar decisiones con respecto al rumbo de la empresa (incluido votar las preguntas que aparecerán en los Q&A) y acceder a contenidos especiales como vídeos de “detrás de las cámaras”. Actualmente cuentan con 382 accionistas, pero el objetivo para que la serie continúe tras dos meses es de 1000.

¡Puedes colaborar donando para Emma Approved aquí!

Y sin más dilación… Aquí tenéis el primer capítulo:

Por Elena Truan Aguirre.

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DE MAYOR QUIERO SER AUSTENITA

El día en que leí Orgullo y Prejuicio mi vida empezó. Y no bromeo. Ese día lo tengo conscientemente idealizado porque es el día en que conocí a Jane Austen y ella me hizo descubrir quién era yo y sobre todo quién quería ser.

Yo tenía 14 años y por mi gran fortuna estaba en esa edad en que se tienen pocas obligaciones y las pocas que se tienen desaparecen durante las vacaciones . Digo esto porque yo leí Orgullo y Prejuicio (por primera vez) el fin de semana antes de Navidad de 1996, justo cuando empezaban las vacaciones.

Resultado de imagen de ramblas barcelona navidadLas navidades en Barcelona son mágicas. La Rambla de Cataluña se llena con luces centelleantes, los comercios adornan sus escaparates con deliciosas y caras tentaciones y la gente saca sus guantes, bufandas y gorros aprovechando los pocos días invernales de los que van a disfrutar (en el Mediterráneo ya se sabe). La gente anda por la calle con las mejillas sonrosadas y el semblante alegre acumulando felicidad a golpe de tarjeta de crédito. Todas las ilusiones del año se condensan en esos días hasta la culminación de la felicidad del día de reyes. 

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Y todo esto yo me lo perdí porque me quedé encerrada en casa leyendo Orgullo y Prejuicio (una y otra vez). La primera vez la recuerdo con especial nitidez. Fue en un viejo sillón de orejas junto a un enorme árbol de navidad que bloqueaba la salida del sillón; tenías que literalmente aplastar el árbol para salir de allí. Así que pasé esos dos días encerrada en mi casa, encerrada en el sillón por el árbol, por la novela de Jane Austen en realidad. Y sin embargo a mi me daba igual lo que pasaba en el exterior. ¿que más me daban a mi las luces y los paquetes y los falsos copos de nieve? Yo disfrutaba de la compañía del señor Darcy y de Elizabeth Bennet, de Lady Catherine de Bourgh y del señor Collins y también de un montón de bolas navideñas colgadas del árbol que seguro que intentaron más de una vez leer por encima de mi hombro y maldiciendo que yo pasara las hojas tan rápidamente.

Me pasé dos días sentada en el sillón en todas las posiciones posibles e imaginables: empecé con una posición ergonómica pero al cabo de unas horas se me entumecieron mis piernas así que probé de pasar mis piernas por encima de los reposa brazos… y así estuve hasta que me puse de cabeza para abajo. Esta posición no duró mucho, lo admito. En cualquier caso, no me moví de allí. Estuve absorbiendo Orgullo y Prejuicio como si mi vida dependiera de ello. Era como una droga y era imposible saciarme de ella. La necesitaba tanto que que casi la engullía y, en efecto, leí tan rápido el libro que días más tarde al releerlo me di cuenta que había trozos que había sobrevolado. 


Resultado de imagen de pride and prejudice charactersAl fin, al cabo de dos días, lo acabé y, después de lograr apartar el árbol y las bolas, emergí transformada. Mi vida había cambiado. Mis prioridades habían cambiado, mi percepción de las personas y del mundo habían cambiado. Entendí por fin que tipo de persona yo quería ser. Yo quería tener el sentido del humor y la sensatez de Elizabeth Bennet, la percepción del señor Darcy, ser corrosiva como el señor Bennet pero sin perderle el respeto a mis semejantes como él. También había conocido los modelos de personas que yo no quería ser: no quería ser pedante y condescendiente como el señor Collins, ni autoritaria como Lady Catherine, ni insensata y egoísta como Lydia, ni manipulable como Charles Bingley… porque incluso en los personajes más positivos de Jane Austen se pueden encontrar defectos. Orgullo y Prejuicio tenia un abanico de tales personalidades que se podía decir que para mí representaba la comedia de la vida condensada en 200 páginas. Yo entendí la vida a partir de ese día porque la vida existía en ese libro. Jane Austen es capaz de captar lo mejor y lo peor del alma humana como pude descubrir más tarde leyendo sus otras novelas. Para mi sus novelas fueron, y siguen siendo, la mejor escuela de la vida, la más exquisita educación que uno puede recibir para convertirse en un verdadero ser humano. 

El día en que leí Orgullo y prejuicio fue el inicio de esa educación que tan sutilmente nos imparte Jane Austen. Una educación donde la sinceridad y la cortesía no son incompatibles, donde la reina de la fiesta no es necesariamente la mejor persona, donde ser capaz de ver defectos de las personas y reírnos de ellos no nos convierte en seres abominables siempre que seamos capaces de ver nuestros propios defectos y de reírnos de ellos.  

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De este fin de semana también salí obsesionada por Jane Austen, sus novelas y sus personajes, su estilo. Esto es algo de lo que jamás me he curado. Por suerte con los años he ido descubriendo que esta enfermedad la compartían muchas otras personas y que a estas personas (como a mi) les encanta compartir y desarrollar los detalles de nuestros síntomas.

Así que habréis entendido porque ese fin de semana fue tan crucial para mi. Lo es porque el día en que leí Orgullo y Prejuicio descubrí lo que quería ser de mayor. Yo quería ser austenita.

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Por Neus Baras