La Muerte Llega A Pemberley… y a Antena 3

He de reconocer que me resistí a ver esta serie, basada en la novela de la afamada P.D. James. Porque, ¿cómo se atreve alguien a escribir una continuación de Orgullo y Prejuicio, ni mas ni menos, unos 200 años después? ¿Cómo puede alguien describir a los personajes mejor que Jane Austen? Eso se preguntaban todos los fans, especialmente mujeres, de esta clásica y legendaria novela.

La propia Jane Austen, de quien algunos exaltados dicen que ahora se revuelve en su tumba por la idea de esta serie, nos enseñó una lección importante precisamente en esta obra, a través de nuestros queridos Darcy y Elizabeth: los prejuicios pueden cegarnos. Y cómo no, tenía razón.

Y el velo que esos prejuicios ponían ante mis ojos fue cayendo irremediablemente, ante mi sorpresa, viendo esta serie. Por supuesto sólo puedo juzgar el guión, ya que la novela no la he leído (aún). Pero en rasgos generales, P.D. James hizo un trabajo excelente.

Comenzando por la maravillosa fotografía de la serie, pasamos por el impecable vestuario y la cuidadísima escenografía que nos brinda, una vez más la BBC, que parece querer avisarnos de que no se la debe subestimar, ni para secuelas de novelas románticas con tintes de misterio.

La autora, claramente, hizo un buen estudio de los personajes de Austen, o bien simplemente es, como todas nosotras, una gran fan de Orgullo y Prejuicio y lo ha leído docenas de veces. Cada frase de Mrs. Bennet con sus aires dramáticos, cada comentario de Lydia, la sensatez de Lizzy, y la sobriedad del señor Darcy, encajan a la perfección con el carácter de cada uno de los habitantes de la Inglaterra austeniana. Unos perfiles dotados de una tercera dimensión de la que el vidente no puede estar sino agradecido. Por fin conocemos el lado tierno de Darcy que apenas atisbamos en Orgullo y Prejuicio, pero imaginamos que habrá cuando se casen. Consiguen que nos dé algo de pena el mismísimo Wickham. ¡Wickham! ¿Es posible? Con P.D. James, lo es. Y por supuesto, esto no sería posible transmitirlo a la gran pantalla sin el estupendo reparto con el que cuenta la serie. Ha habido muchas críticas con respecto al señor Darcy de La Muerte Llega a Pemberley (difícil superar al gran Colin Firth, y por supuesto complicado hacer que las fans de la película de Joe Wright toleremos que algo sea mejor que la sonrisa de Matthew McFayden) pero, si bien no es el Darcy perfecto ni de lejos, sus rasgos son agradables y serenos, encaja con el personaje, y Matthew Rhys se mantiene en el perfil adusto, cuadriculado y serio del auténtico Darcy que Jane Austen nos describe.

Qué decir de la flamante señora Darcy, quien por supuesto recibió una lluvia de comentarios despectivos por no ser una vivaracha e inteligente joven. En cambio, la serena Anna Maxwell, quien tiene experiencia previa en el mundo de Austen (fue Cassandra en Becoming Jane, de Julian Jarrold, 2007) no lleva a cabo una mala interpretación. Es una joven inteligente que ahora lleva sobre sus hombros la responsabilidad de ser señora de Pemberley y madre de un hijo. Pero, en efecto, no es “nuestra” Elizabeth Bennet. Los insultos a su físico por parte de algunas fans son absolutamente innecesarios e irrelevantes; bien, Anna Maxwell no es una belleza de Hollywood, pero Jane Austen dejó muy claro que Elizabeth Bennet tampoco lo era, aparte de su “par de hermosos ojos”, de los que Maxwell también puede presumir. ¿El defecto principal? Probablemente, su edad, ya que tiene aproximadamente unos 10 años más que Lizzy Darcy en la serie, y eso se nota.

Por otra parte, la historia es deliciosa. Te mantiene en ascuas, tiene un giro inesperado al final y hay sospechas de cada personaje hasta el último momento. Una historia de misterio con todos los ingredientes, y cuya guinda es el polémico escenario: Pemberley, en el mundo de Orgullo y Prejuicio.

Destacable: La utilización de la misma mansión que usó Joe Wright en 2005 para Pemberley (Chatsworth House), ayuda a reconciliarse con la serie y a que, como Austenita, te sientas “en casa”. También merece atención el exacto retrato de Lydia que hace Jenna Coleman.

Probablemente, no haya ninguna necesidad de escribir secuelas a clásicos de la literatura como si de fan fiction se tratase. Cierto es también que te enfrentas a una legión de fans enfurecidos. Pero P.D. James no se ha autoproclamado sucesora de Jane Austen en ningún momento. Simplemente hizo lo que muchas: imaginarse cómo continuaría, pero con su ágil mente de escritora de novela negra, y lo más seguro es que pensó que si resultaba entretenida en su cabeza, La Muerte Llega a Pemberley también lo resultaría en la de miles de lectores. Y así es.

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Un comentario en “La Muerte Llega A Pemberley… y a Antena 3

  1. Tengo el libro y he visto la película, cierto que está DARCY no fue mucho de mi agrado debido a la frialdad con que trata a su amadisima Lizzie. Tuve que verlo dos veces para cogerle el gusto, y después de todo, no me dejo mal sabor de boca.
    Oh cuanto disfruto de poder compartir comentarios y puntos de vista sobre mí escritora del alma y todo el legado que podemos disfrutar ahora.

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